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7 de octubre de 2023

Los represores que garantizaban el funcionamiento del Sheraton.

 

Dos militares condenados a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad

Los represores que garantizaban el funcionamiento del Sheraton

El Tribunal Oral Federal 1 de CABA consideró a Alejandro Sálice y Roberto Sifón responsables de crímenes en perjuicio de 28 víctimas en el centro clandestino conocido como Sheraton, que funcionó en la subcomisaría de Villa Insuperable durante la dictadura. Sálice era oficial de Logística del GAM-1 y Sifón era jefe de los servicios de Finanzas.


La audiencia final del juicio se realizó por videoconferencia

Garantizar la logística y los recursos operativos para el funcionamiento de un centro clandestino de detención y tortura fue una tarea menos visible pero no menos necesaria que la de las patotas de secuestradores o interrogadores para el funcionamiento del terrorismo de Estado. Su importancia fue ratificada este viernes por las condenas a prisión perpetua que el Tribunal Oral Federal 1 porteño aplicó a los oficiales Alejandro Federico Sálice y Roberto Horacio Sifón por su responsabilidad en delitos de lesa humanidad contra 28 víctimas en el Sheraton, como llamaban cínicamente al sector de calabozos que alojaba a desaparecidos en la subcomisaría de Villa Insuperable, en La Matanza, que dependía del Grupo de Artillería Mecanizada 1 (GAM 1) de Ciudadela, donde prestaban servicios. Ambos habían logrado prolongar su impunidad dos veces por resoluciones de falta de mérito ofrendadas por los camaristas Leopoldo Bruglia, Mariano Llorens y Pablo Bertuzzi, que revirtió la Cámara de Casación Penal ante las apelaciones del Ministerio Público Fiscal y las querellas de familiares y organismos de derechos humanos.

El tribunal que integran Ricardo Basílico, José Michilini y Adrián Grunberg condenó a Sálice como coautor mediato y a Sifón como partícipe necesario en los homicidios agravados de la pareja que formaban Carlos Hobert y Graciela Maliandi durante un operativo de diciembre de 1976, y de las privaciones ilegales de la libertad y los tormentos contra 26 personas que estuvieron en cautiverio en Sheraton, incluidos el guionista Héctor Oesterheld y el sociólogo Roberto Carri, que permanecen desaparecidos.

Sálice era oficial de Logística del GAM-1 y Sifón era jefe de los servicios de Finanzas y de Administración de esa unidad. Es el primer oficial especializado en finanzas condenado por crímenes de lesa humanidad. La fiscal federal María Ángeles Ramos y la auxiliar fiscal Nuria Piñol argumentaron al alegar que tuvo a su cargo “la asignación de los recursos operativos para municiones, personal, abastecimiento general de la unidad” responsable del centro clandestino. “Sifón era el único asesor técnico especialista a cargo de la jefatura de finanzas”, destacaron, y probaron que cumplió con el rol asignado.

En el caso de Sálice, su actuación “fue crucial e indispensable” pues “todo lo que se movía dentro y fuera de la unidad pasaba por el área de Logística”. Dieron por probado que “tenía a su cargo alimentación, uniformes, armas, municiones, todo lo necesario para el mantenimiento de los vehículos y también todo lo relativo al mantenimiento de la unidad militar”. Planificaba anualmente los insumos logísticos y “tenía pleno conocimiento de las tareas que desarrollaba el grupo de Artillería 1 en el marco de ‘la lucha contra la subversión’”. “El secuestro de las víctimas en operativos ilegales, el equipamiento, el funcionamiento del centro clandestino, claramente no hubiese sido posible sin la logística necesaria que planificaba y garantizaba Sálice”, explicaron.

Al hacer uso del derecho a las últimas palabras antes de la sentencia, Sálice intentó desacreditar la acusación, dijo que era “inocente” y que había escuchado “conjeturas sin sustento”. Sifón afirmó que se dedicó “por entero a tareas contables” y que desconocía “la existencia del centro de detención ilegal hoy conocido como Sheraton, seguramente era un secreto muy bien guardado y únicamente lo conocían quienes realizaban las actividades ilegales”, aseveró. “Más allá de mi intachable conducta y honorabilidad debo reconocer y repudiar a quienes desde las filas del Ejército argentino han cometido los aberrantes delitos que ofenden a la dignidad humana”, agregó.

La sentencia que leyó el juez Basílico ordena la realización de informes médicos para evaluar la revocatoria de los arrestos domiciliarios de los dos condenados, pedida por el Ministerio Público y las querellas. Los magistrados dejaron constancia en la parte resolutiva del fallo que los delitos analizados en el juicio son crímenes de lesa humanidad y fueron “cometidos en el marco del genocidio perpetrado en el país entre los años 1976 y 1983”.

El que concluyó este viernes es el cuarto tramo de la investigación por delitos en el Sheraton que llega a la instancia oral y pública. Los dos primeros se abordaron en el juicio que terminó en marzo de 2019 con condenas a cuatro militares retirados y dos ex policías bonaerenses a penas de entre 8 y 25 años de prisión. En el tercero fue juzgado en soledad un ex oficial del GAM-1. En 2018 el juez federal Daniel Rafecas había procesado a Sálice por ser quien “disponía y aportaba los medios materiales para distintas operaciones de seguridad y aniquilamiento”, y a Sifón como proveedor de “los recursos económicos para el abastecimiento en términos de finanzas, armas, transporte y todo lo relativo a Logística”. La Cámara Federal integrada por Bruglia, Bertuzzi & Llorens, caras visibles de la escudería macrista en Comodoro Py, revirtió esa resolución y los benefició con la falta de mérito, porque a su entender no había pruebas de su “aporte concreto” a la comisión de los delitos. Fue luego de dos apelaciones que la Cámara de Casación les dio la razón a fiscales y querellantes y la causa pudo llegar al juicio que ahora se cerró con las condenas.

Fuente:Pagina12

21 de junio de 2023

Secuestros, torturas y homicidios en el Sheraton.

 

La fiscalía pidió prisión perpetua para dos represores por crímenes durante la dictadura

Secuestros, torturas y homicidios en el  Sheraton

Los militares retirados Alejandro Salice y Roberto Sifón fueron considerados por el Ministerio Público Fiscal coautor y partícipe necesario, respectivamente, de delitos de lesa humanidad cometidos en perjuicio de una treintena de víctimas en el centro clandestino que funcionó en la comisaría de Villa Insuperable.

Por Ailin Bullentini

La Fiscalía solicitó condenas a prisión perpetua para los militares retirados Alejandro Salice y Roberto Sifón. Los consideró coautor y partícipe necesario, respectivamente, de secuestros, torturas y homicidios en perjuicio de una treintena de personas en el centro clandestino Sheraton durante la última dictadura cívico militar. Para la fiscal Ángeles Ramos y la auxiliar Nuria Piñol, los ex jefes de Logística y de Finanzas y Administración del GAM 101, parte del Primer Cuerpo del Ejército, cumplieron un “rol fundamental” en el plan de exterminio desarrollado durante el terrorismo de Estado. “No fueron cartón pintado”, concluyeron las representantes del Ministerio Público Fiscal.

Cuatro audiencias repartidas en más de un mes y medio fueron las que tomaron Ramos y Piñol para desarrollar el alegato fiscal en el marco del cuarto juicio por delitos de lesa humanidad por crímenes sucedidos o vinculados con el centro clandestino que funcionó en la comisaría de Villa Insuperable. No por la extensión de la exposición, sino por la agenda fragmentada y espaciada muchas veces en más de una semana entre jornada y jornada que impone el Poder Judicial al proceso de juzgamiento a genocidas de la última dictadura.

El eje del alegato fiscal fue la argumentación de la responsabilidad de los acusados, en tanto jefe de Logística y jefe de Finanzas del Grupo de Artillería Mecanizada 101 de Ciudadela en los hechos bajo juicio. Desde noviembre pasado, el Tribunal Oral Federal 1 de la Ciudad de Buenos Aires los juzga por 28 casos de violaciones a los derechos humanos, entre los cuales se hallan las sufridas por María de las Mercedes, Daniel Klosowski, Roberto Carri, Ana María Caruso y Héctor Oesterheld, entre otros. De esas 28 víctimas, 17 permanecen desaparecidas y tres se sabe que fueron asesinadas. Algunos casos fueron juzgados en tramos anteriores de esta causa –en las que fueron condenados colegas de Salice y Sifón en la unidad militar, como el exjefe de Personal Ricardo Pascual, los exjefes de Inteligencia y de Operaciones Manuel Cunha Ferré y Roberto Godoy, el exteniente José María Mainetti y quien fue segundo jefe del grupo, Rodolfo Godoy–.

Ramos y Piñol repasaron los legajos militares de los acusados, en los que se observan calificaciones realizadas por represores procesados y/o condenados en tramos anteriores de la causa –como es el caso Rodolfo Godoy o de Hugo Pascarelli, quien fue jefe de la unidad y falleció impune–, así como el organigrama del GA 101 para demostrar que los acusados “completaron” la plana mayor de esa unidad, que mantuvo injerencia sobre el funcionamiento de la comisaría de Villa Insuperable como centro clandestino.

Desde el área de Logística (Sálice) y desde el sector de Finanzas (Sifón), “se asesoraba, se planificaba, se ordenaba para que se transformen en acciones las resoluciones del jefe de la unidad”, apuntó Ramos, que además de fiscal en varios juicios de lesa humanidad es titular de la Procuraduría especializada en la temática (PCCH). ¿Y cuáles eran esas resoluciones? “Las planas mayores tenían instrucciones precisas y concordantes con los objetivos del Ejército, que sumados a los objetivos criminales vinculados a la lucha contra la subversión se tradujo en una adaptación a las necesidades de personal, inteligencia, operativos, logística y finanzas”, planteó el alegato. Así, las fiscales concluyeron que tanto Salice como Sifón “tenían un rol de toma de decisiones importante en todas las acciones vinculadas en la lucha contra la subversión”.

Secuelas y silencio

Al momento de explicitar el monto de las penas solicitadas, Ramos aclaró que no solo tuvieron en cuenta la responsabilidad directa de los acusados en los secuestros y torturas, en las desapariciones y asesinatos, las secuelas con las que aún cargan les sobrevivientes, sino también “la proyección” que esos crímenes tuvieron hacia las familias de las víctimas “que se vieron destruidas por este tipo de accionar”.

“Ninguno de los imputados en este juicio se hizo cargo de su accionar. Muchos envejecen impunes, muchos, por no decir todos, se guardan la información que ayudaría a reconstuir un poco lo que pasó para lo que nos falta averiguar y para devolver parte del dolor que provocaron”, apuntó, por último la titular de la PCCH. “Ni Salice ni Sifón aportaron ningún dato que permita ubicar a ninguno de los desaparecidos -concluyó-. Esto tiene que ser tenido en cuenta al momento de condenarlos pues el silencio es también otra forma de tortura vigente para los familiares de desaparecidos”. 

Fuente:Pagina12

3 de diciembre de 2022

Crímenes de lesa humanidad en el “Sheraton”: “Lamentablemente, la Justicia llega tarde”, plantean.

 

Crímenes de lesa humanidad en el “Sheraton”: “Lamentablemente, la Justicia llega tarde”, plantean

 2 diciembre, 2022
Sobreviviente del centro clandestino de detención (CCDT) en dos oportunidades, expresó en comunicación con El1 Digital que “hay un montón de represores que aun no han sido juzgados”.
El pasado viernes 25 comenzó el cuarto tramo del juicio por los delitos de lesa humanidad perpetrados en el “Sheraton”, el centro clandestino de detención (CCDT) que funcionó en la subcomisaría de Villa Insuperable, en la localidad matancera de La Tablada, durante la última dictadura. Dos exmilitares, Alejandro Federico Salice y Roberto Horacio Sifón, jefes de las secciones de Logística y Finanzas respectivamente, son imputados en calidad de partícipes necesarios en los casos de 28 personas, tres de ellas asesinadas, que estuvieron privadas ilegalmente de su libertad.

Una de esas personas fue Delia Bisutti, quien estuvo desaparecida en el “Sheraton” en dos oportunidades, ambas en 1977. “La primera vez yo me encontraba con mi marido y mi hijo en una parada de colectivos cuando vinieron y me llevaron. Estuve cuatro días allí, yo estaba embarazada de seis meses y, por las torturas recibidas, mi hija nació discapacitada. La segunda vez, la misma patota me volvió a llevar, esta vez desde la casa de mis padres”, recordó en comunicación con El1 Digital.

De acuerdo a Bisutti, los casos de desaparición forzada ocurridos en la subcomisaría de Villa Insuperable “están relacionados” con los ocurridos en la comisaría de Ramos Mejía ya que “ambas dependían del área de Artillería Mecanizada 1 (GAM 1) de Ciudadela”. Fue testigo en la primera etapa del juicio y, si bien opinó que “está bien que se hagan este tipo de juicios”, destacó que, “lamentablemente, la Justicia llega tarde”.

“Hubo momentos en que las leyes de Obediencia Debida, de Punto Final y la impunidad retrasaron todos los juicios hasta que llegó el kirchnerismo, momento en que se empezaron a reactivar nuevamente todas las causas y, en mi caso, yo recién pude testimoniar en el año 2019. La Justicia debe seguir avanzando porque hay un montón de represores que, aun, no han sido juzgados o, si lo fueron, no ha sido por todas las causas. Lo que más lamento es que, todavía, no se haya avanzado en este tipo de causas con la complicidad civil”, sostuvo.

El proceso oral y público está a cargo de los magistrados Ricardo Ángel Basílico, José Michilini y Adrián Grunberg, con la intervención de la fiscal federal a cargo de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad (PCCH) María Ángeles Ramos, quien también pidió reclusiones de 50 y 25 años para los represores de la comisaría de Ramos Mejía. Las audiencias se realizarán vía remota mediante conexión por una plataforma de videoconferencias.

Fuente:ElDigital1

28 de noviembre de 2022

Nuevo juicio de lesa humanidad por los crímenes del Sheraton.

 

Dos jerarcas del Ejército acusados de secuestros, torturas y asesinatos

Nuevo juicio de lesa humanidad por los crímenes del Sheraton

El TOF 1 juzga a Alejandro Salice y Roberto Sifón por los crímenes cometidos en las instalaciones de la subcomisaría de Villa Insuperable en La Matanza, a la que los represores mencionaban como Sheraton

Por Ailin Bullentini
El ex CCD "Sheraton"

Los crímenes de lesa humanidad que tuvieron al centro clandestino “Sheraton” como eje central y a los militares del Grupo de Artillería Mecanizada 101 de Ciudadela como responsables principales vuelven a ser analizados por un tribunal oral federal. Los militares retirados Alejandro Salice y Roberto Sifón, quienes estuvieron a cargo de las áreas de Logística y de Finanzas del GAM 101, parte del Primer Cuerpo del Ejército, están sentados en el banquillo de los acusados por primera vez. Deberán responder por los secuestros y torturas aplicados a 28 personas que pasaron por el centro clandestino que funcionó en la comisaría de Villa Insuperable y el asesinato de dos de ellas.

El cuarto debate que se lleva a delante por los crímenes del Sheraton comenzó el viernes a las 11.30, cuando la presidencia del Tribunal Oral Federal número 1 de la Ciudad de Buenos Aires, que en esta ocasión la ejerce el magistrado Ricardo Basilico, ordenó la lectura del auto de elevación a juicio que elaboró el fiscal Federico Delgado y presentó a principios de 2021.

Salice, de traje y corbata; Sifón, de chaleco y camisa, ambos desde sus respectivas casas, oyeron al secretario del tribunal leer que ambos llegaron a juicio como “autoridades del Grupo de Artillería Mecanizada de Ciudadela que, con el aporte de las autoridades de la policía bonaerense, utilizaron las instalaciones de la comisaría (de Villa Insuperable) a los efectos de alojar y someter a tormentos a las personas ilegalmente detenidas”.

El expediente que revisa los hechos del Sheraton integra el inmenso trabajo que revisa el accionar del Primer Cuerpo del Ejército durante el genocidio de la última dictadura cívico militar eclesiástica, y que está a cargo del juez federal Daniel Rafecas. En junio de 2018, Rafecas procesó a Salice, Sifón y Ricardo Pascual, quien integró el área de Personal del GAM 101 de Ciudadela, por su participación necesaria en secuestros, torturas y asesinatos.

En su elevación a juicio emitida un año y medio después, Delgado certificó que “en forma coordinada y como parte de la maquinaria estatal del terror –los acusados– materializaron aquellas mandas de secuestrar, encerrar furtivamente, atormentar física y psicológicamente, eventualmente controlar tras la liberación y negar al otro en el centro clandestino de detención que se denominó Sheraton”.

Desde las áreas de Logística y Finanzas en las que eran oficiales, los acusados realizaron un “aporte fundamental” al terrorismo de Estado que tuvo en la comisaría de Villa Insuperable su capítulo entre 1976 y 1978, apuntó la conclusión fiscal. En sus manos estaba el destino de los recursos de la represión. En su requerimiento, Delgado remarcó "la conexión fundamental entre la realización de los operativos ilegales, previamente planificados que contaron específicamente con los aportes realizados por los imputados. Los imputados no podían desconocer que los recursos que le fueran solicitados estaban destinados a otra empresa que no fuera aquella consistente en el plan criminal de aniquilamiento subversivo".

La investigación sobre los hechos que sucedieron en el Sheraton es una demostración de la fragmentación que suele caracterizar al proceso de juzgamiento de los crímenes de lesa humanidad de la última dictadura. Procesados en conjunto, Ricardo Pascual, quien fue jefe de Personal del GAM 101, fue enjuiciado en soledad durante la segunda mitad de 2021. Por mayoría, el mismo TOF 1 de Ciudad de Buenos Aires, lo condenó a seis años de prisión por el secuestro y las torturas de María de las Mercedes Joloidowski, pero lo absolvió por las violaciones a los derechos humanos de Héctor Daniel Klosowski. No obstante, ordenó que se lo investigara por otros 7 casos más.

Los crímenes contra Joloidowski y Klosowski integran la nómina de hechos por los que se los juzga desde el viernes a Salice y Sifón, junto a los de Roberto Carri y Ana María Caruso de Carri y Héctor Oesterheld, entre otros que vuelven a ser analizados en un juicio oral. No obstante, de los 28 casos que integran el actual debate en curso, uno solo obtendrá Justicia por primera vez.

Fuente:Pagina12