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13 de mayo de 2018

SANTA FE - CORONDA: "En la cárcel la tortura era absoluta".

13 de mayo de 2018 
El fiscal Suárez Faisal que imputó a los responsables de Coronda en la dictadura 
"En la cárcel la tortura era absoluta" 
El fiscal dijo que el juicio probó que el penal de Coronda era un "campo de concentración" de opositores políticos de la dictadura. El plan era su "destrucción física y síquica", o como dijo uno de los responsables en su momento a sus cautivos: "De acá, van a salir muertos o locos".
Por Juan Carlos Tizziani
Suárez Faisal había pedido penas más altas: 25 años para Kushidonchi y 20 para Domínguez. 

Imagen: Eduardo Seval
Desde Santa Fe.
El fiscal Martín Suarez Faisal no tiene dudas que el juicio a la maquinaria del Estado terrorista que la Gendarmería operó en la cárcel de Coronda es histórico. Un punto de inflexión en los procesos de lesa humanidad. Los condenados son dos comandantes de la fuerza que llegaron hasta acá: Adolfo Kushidonchi (a 22 años de prisión) y Juan Angel Domínguez (a 17 años) por "tormentos agravados" a 38 presos políticos y la muerte de dos de ellos, Luis Alberto Hormaeche y Raúl San Martín. El jefe del trío, Octavio Zirone, murió impune a mediados de 2014. Y el cuarto era Agustín Feced, también fallecido, que operaba en El Pozo, en Rosario. Suárez Faisal dijo que el juicio probó que el penal de Coronda era un "campo de concentración" de opositores políticos de la dictadura. El plan era su "destrucción física y síquica", el que Kushidonchi les reveló a sus cautivos y que varios de ellos relataron en las audiencias: "De acá, van a salir muertos o locos". "El régimen de Coronda era el más abusivo de la dictadura en la Argentina. En el alegato, yo lo comparé con (el campo de detención de) Guantánamo. Si lo que dicen de Guantánamo es cierto, así era Coronda, la tortura absoluta", afirmó el fiscal a Rosario/12.
Suárez Faisal había pedido penas más altas: el máximo de 25 años de prisión para Kushidonchi y 20 para Domínguez. La querella solicitó la prisión perpetua para ambos. Pero el Tribunal bajó la condena a Kushidonchi a 22 años y a Domínguez a 17 años. "Estamos satisfechos con la sentencia", dijo el fiscal. "Si bien es inferior a lo que habíamos solicitado, se corresponde con la gravedad de los crímenes que se cometieron en Coronda" cuando ellos estaban al mando. "Estamos conformes porque en el juicio se probaron todos los hechos, los tormentos agravados y las muertes de Hormaeche y San Martín".
‑ ¿Coronda era un campo de concentración?
‑ Si "contestó Suárez Faisal‑. Era el lugar donde la dictadura tenía cautivos a sus opositores políticos. Es una definición en términos lingüísticos: un campo de concentración discrimina por ideología, creencias religiosas o identidad sexual. Y eso era Coronda. Y fue un campo de exterminio en los casos de Hormaeche, San Martín, Daniel Gorosito y Raúl Cominotto. Sobre todo en la época de Gendarmería.
El fiscal distingue dos etapas en la cárcel, antes y después del golpe. Hasta 1975, había privados de su libertad sin procesos judiciales o causas armadas por la ley 20.840, pero el régimen era razonable. En agosto de 1976, la cárcel es intervenida por Gendarmería (asume Zirone, a quien asisten y suceden Kushidonchi y Domínguez) y "ahí cambió todo", señaló Suárez Faisal. "A los presos políticos les sacan todos los derechos, hasta la dignidad. Y eso es una verdadera tortura, además de la violencia física o la privación del contacto con las familias. A partir de ese momento no tuvieron más vínculos con los familiares, apenas visitas de quince minutos cada 45 días y un diálogo a través de un tubo de PVC.La asistencia médica era nula y por eso ocurren las muertes de Hormaeche y San Martín, porque no tuvieron la mínima asistencia para sobrevivir. Era lógico que ese régimen de abusos derive en las complicaciones que los llevaron a la muerte", agregó.
En otras cárceles del país se aplicó el mismo plan, pero en Coronda "fue el más abusivo de la Argentina. En el alegato, yo lo comparé con Guantánamo. Si lo que dicen de Guantánamo es cierto, así era Coronda". "El aislamiento en las celdas de castigos ("los chanchos", las llamaban) durante las 24 horas en períodos de un mes o más, sin poder salir de un recinto de 1.50 por 2.50. Es la tortura más absoluta. Es inhumano. El objetivo era deshumanizar a los presos políticos, quebrarlos sicológicamente para que no pudieran pensar".
‑ Y se lo decían, que sólo iban a salir "muertos o locos".
‑ Es lo que les dijo Kushidonchi. "De acá van a salir muertos o locos". Eso prueba la representación de la muerte por el encierro. En la conciencia de Kushidonchi estaba representado que sus prisioneros se podían morir por el tratamiento que tenían en la cárcel.
‑ ¿O enloquecer?
‑ Exactamente. La "Campaña Pensionistas" que se aplicó en Coronda pone la piel de gallina "contestó fiscal. Pensionistas era un operativo de inteligencia del Ejército para el aniquilamiento físico y síquico de los presos políticos, a quienes dividía en"recuperables, difícilmente recuperables e irrecuperables".
‑ La sentencia tuvo un efecto muy reparador "señaló este diario.
‑ Sobre todo para quienes pudieron expresar en el juicio sus padecimientos. El Tribunal los escuchó a todos, incluso por hechos que procesalmente no formaban parte del juicio. Es que dar testimonio en un proceso oral que juzga a las personas que los tuvieron en cautiverio y los sometieron a tormentos tiene un efecto reparador. En su momento, tuvimos que cerrar la investigación para llegar al juicio y la condena; por Coronda pasaron más de 1.000 detenidos políticos (en el período 1975‑1979), en el debate se trataron 38 casos, si hubiéramos seguido en la instrucción, nunca llegábamos al juicio.
‑ ¿Por qué acusó por "tormentos agravados" y "tormentos agravados seguido de muerte" en los casos de Hormaeche y San Martín?
‑ Porque la intención de Kushidonchi y Domínguez era torturar a sus prisioneros, por aquello de que sólo iban a salir "muertos o locos". La muerte por la tortura era una de las posibilidades y ellos la aceptaron como tal. Entonces cuadra perfecto el delito de tormento agravado seguido de muerte. Era nuestra opinión y el Tribunal coincidió.
‑ ¿Qué lo impactó más del juicio?
‑ El sufrimiento y cómo perduró a través de los años, aún después de que salieran en libertad y de la vuelta de la democracia. Y aún después de que pudieron escribir el libro "Detrás de la mirilla" (en 2003 con prólogo del Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel) y contar lo que les había pasado. En el juicio, vimos y escuchamos cómo el sufrimiento perdura en todos los presos políticos que padecieron este régimen, que los marcó para siempre. Y no sólo a ellos, sino también a sus familiares. Los testimonios de los hijos de Hormaeche y de Eduardo Foti fueron muy impactantes, muy duros "concluyó el fiscal. 
Fuente:Rosario12

12 de mayo de 2018

SANTA FE: Organismos, familiares y ex presos celebraron la condena de dos carceleros de Coronda.

12 de mayo de 2018 
Organismos, familiares y ex presos celebraron la condena de dos carceleros de Coronda 
"Es un gran logro ya no son impunes" 
Son dos ex comandantes de Gendarmería que condujeron el penal durante la dictadura. Enfrentan penas de 22 y 17 años de prisión.
Por Juan Carlos Tizziani
Ex presos y organismos afuera del tribunal que produjo el fallo histórico en Santa Fe. 

Imagen: Eduardo Seval
Desde Santa Fe
Fueron dos gritos. Y los dos, cuando la presidenta del Tribunal Oral de Santa Fe María Ivón Vella anunció la condena a los comandantes de Gendarmería que dirigieron la cárcel de Coronda durante la dictadura: Adolfo Kushidonchi a 22 años de prisión y Juan Angel Domínguez a 17 años por "tormentos agravados" a 38 perseguidos políticos y la muerte de dos de ellos, Luis Alberto Hormaeche y Raúl San Martín. Eran gritos de la calle ocupada por los sobrevivientes de aquel régimen del terror, el mismo que Kushidonchi anunciaba a sus prisioneros: "De acá van a salir locos o muertos". Pero no eran gritos de alegría o peligro. Era un alivio colectivo, una reparación por los sufrimientos que atravesaron centenares de cuerpos, muros del penal y años de democracia. "Venimos acá a dejar nuestros dolores", dijo uno de los ex presos políticos, Francisco Klaric, en la mejor síntesis de un martirio de 40 años que terminó ayer. El fin de la impunidad. Y ellos estaban allí para escuchar el veredicto del juicio. "Condenar a los comandantes de Gendarmería en los años negros, duros y oprobiosos de Coronda no es poca cosa, es algo extraordinario que sentará un precedente muy importante en la Argentina. Ya no están impunes", planteó su compañero Ricardo Peirone, ex intendente de Rafaela.
Los abogados querellantes Lucila Puyol y Guillermo Munné habían solicitado cadena perpetua para los acusados y el fiscal Martín Suárez Faisal 25 años de prisión para uno y 22 para el otro. El Tribunal los condenó a 22 años a Kushidonchi y a 17 a Domínguez, tres años menos de lo que pidió el Ministerio Público, que cumplirán en su domicilio,  uno en Moreno, provincia de Buenos Aires y el otro en Salta. Los fundamentos del fallo se conocerán el 6 de junio, a las 18.30.
A media mañana, la jueza Vella les ofreció la posibilidad de decir las últimas palabras. Kushidonchi se escudó en el silencio. Domínguez en la Iglesia Católica y en su compromiso con los Cursillos de Cristiandad. "Cursillitas también eran el dictador Juan Carlos Onganía y el genocida Danilo Sambueli, condenado por torturas y violaciones en la Base Aérea de Reconquista", dijo Munné después de la audiencia.
La lectura del veredicto se siguió por pantallas de TV en las puertas del Tribunal. Por la cárcel de Coronda pasaron más de 1.100 presos políticos entre 1975 y 1979, el juicio se limitó a sólo 38 detenidos, así que ayer muchos de ellos y sus familias se convocaron desde toda la provincia. En la pequeña multitud estaban el presidente del PJ Ricardo Olivera, las diputadas Silvina Frana y Patricia Chialvo, el secretario de Derechos Humanos de la provincia Marcelo Trucco y sus dos subsecretarios Publio Molinas y Ramón Verón, entre otros. "Esta es una reivindicación de los compañeros que sufrieron tantas injusticias. La historia siempre triunfa", dijo Olivera. Chialvo coincidió que la sentencia es simbólica. "La dictadura no fue sólo militar sino también cívica. Hay una parte de justicia que se cumplió, pero falta otra, así que hay mucho trabajo por hacer".
El ex diputado Orlando Barquín era uno de los más emocionados. "Es conmovedor" estel avance de la "justicia y la memoria de todos aquellos que quedaron en el camino". Su compañero de celda Francisco Klaric interpretó el veredicto como la sanación de "nuestros dolores". "Y una enseñanza a los jóvenes. Coronda fue un campo de exterminio, pero también un lugar de resistencia. Es la demostración que el amor es más fuerte que el odio. Por eso estamos acá. No nos han vencido".
"La justicia llega por la movilización popular" y los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, fieles a la consigna que en la Argentina no se violan los derechos humanos", dijo Francisco Sobrero. "Más allá de la relación política de este momento, esta sentencia también una señal para todos los sátrapas que hoy cometen tropelías en perjuicio del pueblo argentino, que tengan presentes que mañana o dentro de 40 años también se los va a juzgar", advirtió.
El ex concejal Nicolás Piazza valoró la condena  a Kushidonchi y Domínguez. "Pero hay muchos más que tendrán que rendir cuentas ante la justicia. Es un mensaje para aquellos que fueron "capangas"en la cárcel o "informantes" de la dictadura afuera, que sepan que la justicia en algún momento llega".
Entre cánticos y abrazos, Lucila Puyol no dejaba de llorar. "Es que escuchar los testimonios de la cárcel de Coronda fue desgarrador, como operaba la maquinaria del terror, la amenaza de Kushidonchi que sólo iban a salir "locos o muertos". 
Fuente:Rosario12

6 de mayo de 2018

El juicio que se sigue en Santa Fe por los crímenes de la dictadura en la cárcel de Coronda.

06 de mayo de 2018 
El juicio que se sigue en Santa Fe por los crímenes de la dictadura en la cárcel de Coronda 
Penas de 25 años para carceleros 
El fiscal pidió penas de 25 y 20 años de prisión para los dos imputados y la querella solicitó cadena perpetua. "El penal era un campo de exterminio", dijo Suárez Faisal. Los testimonios de los ex presos apuntaron al "quiebre" psicológico de los detenidos.
Por Juan Carlos Tizziani
Querellantes y fiscales. Todos pidieron altas penas para los responsables del penal en 1976. 

Imagen: Eduardo Seval
Desde Santa Fe.
La acusación pidió las penas más altas en el juicio por crímenes de lesa humanidad a los ex comandantes de Gendarmería Adolfo Kushidonchi y Juan Angel Domínguez, que dirigieron la cárcel de Coronda durante la dictadura. El fiscal Martín Suárez Faisal solicitó al Tribunal Oral de Santa Fe que condene a Kushidonchi a 25 años de prisión y a Domínguez a 20 años por "tormentos agravados" a 39 detenidos políticos que le costaron la vida a dos de ellos, Raúl San Martín y Luis Alberto Hormaeche. Mientras que los abogados querellantes Lucila Puyol y Guillermo Munné reclamaron la "prisión perpetua" para ambos represores por la misma figura legal, aunque consideran las muertes de San Martín y Hormaeche como "homicidios". "El juicio logró probar congrado de certeza" que el penal de Coronda operó "por orden de los altos mandos" del II Cuerpo de Ejército como un "verdadero campo de concentración" por el que pasaron más de mil presos políticos de la zona Litoral, pero también como "campo de exterminio" de los perseguidos, planteó Suárez Faisal.
Y explicó que decía "campo de exterminio" porque Hormaeche y San Martín "murieron como consecuencia de los tormentos sufridos" en la cárcel, los dos casos que se investigaron en el proceso. Pero hubo otros muertos "en iguales circunstancias": Juan Carlos Voisard ("dentro del penal", que se investiga en otra causa), Daniel Gorosito ("en un traslado simulado" a Rosario) y Raúl Cominotto ("ahorcado" en la cárcel de La Plata). Más, "los que "sufrieron y sufren, incluso después de recobrada la democracia y hasta la actualidad, las consecuencias físicas y psicológicas del plan de exterminio orquestado por la dictadura en la cárcel de Coronda", agregó.
"Todas las víctimas "siguió el fiscal‑ tienen en común" el mismo suplicio: el secuestro ("fueron privadas ilegalmente de su libertad por su militancia política, gremial o social") y la tortura "en centros clandestinos de detención" de Santa Fe, de sus alrededores ("las llamadas casitas") o de Rosario, donde Kushidonchi ya operaba en "La Redonda" antes de su "criminal llegada a Coronda".
Suárez Faisal recordó dos escalas del terrorismo de estado: el "golpe cívico militar" del 24 de marzo y lo que llamó el "cénit de violencia, sometimiento y destrucción humana" cuando la Gendarmería Nacional se hizo cargo del penal, en agosto de 1976. Los presos políticos "entraron con nombre propio", pero "pasaron a ser números", asignados a pabellones especiales (3,5 y 6) y calificados como "recuperables, difícilmente recuperables e irrecuperables", que eran las categorías de lo que el Ejército llamó "Operación Pensionistas": un plan de aniquilamiento de presos políticos que pretendía quebrarlos moral, política y psicológicamente. Era "un régimen de destrucción física y psicológica" en el que "todo estaba prohibido", hasta el habla, señaló el fiscal.
Los detenidos políticos coexistieron y se articularon con el sistema de desaparición de personas, no sólo antes de llegar a la cárcel de Coronda, sino después. "Seha probado en este juicio que la mayoría de ellos (25 de 39) "dijo Suárez Faisal‑ fueron trasladados a Santa Fe o a Rosario para ser interrogados" por funcionarios judiciales o "patotas" "como llamó a los grupos de tareas‑ y "sometidos a apremios, golpes, torturas o vejaciones".
El método era el mismo. Los sacaban de las celdas, los torturaban en las "comisarías de Santa Fe, en la 1ª o la 4ª, donde quedaban alojados varios días hasta que se recuperaran de las heridas". Y cuando volvían a Coronda, "los médicos dejaban constancia" del regreso con la sigla "S/N" (sin novedad). Suárez Faisal recordó que uno los detenidos relató en el juicio que se había quejado ante un médico por las torturas en la 4ª, y éste le contestó: "Te caíste de la cama, pelotudo".
"No puedo dejar de recordar en este punto el caso de Daniel Gorosito por más que no sea víctima de esta causa, que según todos los testimonios que escuchamos en las audiencias, fue sacado de la cárcel de Coronda en octubre de 1976 por orden" del ex jefe de Policía de Rosario y también comandante de Gendarmería "Agustín Feced y luego asesinado en un operativo que se publicitó como un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad", pero fue una ejecución.
El fiscal señaló la "comunión ideológica" de Kushidonchi y Domínguez con el terrorismo de estado. Y mencionó el relato de Sergio Ferrari, quien contó lo que Kushidonchi les dijo a los detenidos políticos: "Soy un profesional, cumplo las ordenes como buen militar. Si se me ordenara fusilar a alguien lo haría sin titubear, pero por supuesto le garantizaría al condenado la posibilidad de tener asistencia espiritual‑religiosa antes de su muerte porque soy profundamente cristiano".

06 de mayo de 2018 

Van por otros 30 denunciados 
También dos ex jueces
Desde Santa Fe.
Los abogados querellantes Lucila Puyol y Guillermo Munné solicitaron al Tribunal Oral de Santa Fe que ordene investigar a treinta denunciados durante el juicio a los ex jefes de la cárcel de Coronda Adolfo Kushidonchi y Juan Angel Domínguez, entre ellos 23 agentes del Servicio Penitenciario de la provincia, dos médicos y un enfermero de apellidos Valls, Traverso y Acuña, dos alférez de la Gendarmería Nacional identificados como Oerlinger y Jorge y los ex jueces federales Víctor Montti y Víctor Brusa. Más, tres ex agentes secretos de Ejército que actuaron como Personal Civil de Inteligencia (PCI).


Ante los "hechos que se ventilaron" en el proceso, pidieron al Tribunal que remita al Ministerio Público "todas las pruebas documentales y testimoniales" de las audiencias para que se investigue la "responsabilidad" de efectivos del Servicio Penitenciario de la provincia" y de la Gendarmería Nacional "afectados a la cárcel de Coronda en el período 1975‑1979". Y aportaron dos listas.
En el caso de los penitenciarios, mencionaron 23 guardias por sus apodos y apellidos: "Colorado" Marchesini, "Picana" Andino, "Cuzco" Samaniego, "Capanga" Suárez Vásquez , "Correcamino" Orsi, "Sobaco" Rodríguez, "Pan de leche" Olazábal, Gaites, "Tarta" Tarnosky, Alarcón, "Iguana o Toba" Jiménez, "Pelado" Grossi, "Pepe Dinamita" Martínez, Valdéz, Walter Martínez; "Sobaquito o Arado" Vallejo, Hugo López; "El quijote" Pino, "Cuchi" o "Fuhrer" Acuña; "Siete culos o Culo o Chancha" Cerdá, "Churrete" Rodríguez, "Lupi" Ferrer y "Susurro" Martinengo. Más, los médicos Valls y Traverso y el enfermero Acuña.
Y en el caso de la Gendarmería, hicieron la misma petición, que se indague la "responsabilidad" de los efectivos al mando de Kushidonchi y Domínguez y aportaron los nombres de los alférez Oerlinger y Jorge.
Puyol y Munné solicitaron también que se investigue a la "responsabilidad" del ex juez Montti "por loshechos sufridos por José María Ramat, José Villarreal, Orlando Barquín, Miguel Rico y Antonio Fernández" y de Brusa por las denuncias de "René Irurzum y su madre, Ricardo Rivero, José Villarreal, y Juan Carlos Ojeda y Juan Nicolás Piazza".
Otra petición fue que investiguela "responsabilidad" de tres ex PCI,Yomi, Martínez y Sgroy, "egresados de la Escuela de Comercio de Santo Tomé, por los tormentos practicados contra Carlos Pacheco". Y por último, que se investigue a Kushidonchi cuando operaba "en la Unidad Carcelaria de Rosario (U3)" entre el 24 de marzo y el 9 de octubre de 1976. 
Fuente:Rosario12

4 de mayo de 2018

Piden perpetua para ex interventores de la cárcel de Coronda.

04/05/2018
POR HOMICIDIOS DURANTE LA DICTADURA 
Piden perpetua para ex interventores de la cárcel de Coronda 
Adolfo Kushidonchi y Juan Angel Domínguez, dirigieron el penal en los años 70 cuando estuvo bajo el mando de Gendarmería y por el que pasaron alrededor de mil presos políticos. La parte querellante del juicio oral solicitó ayer la pena de prisión perpetua durante el alegato que inauguró la parte final del debate.
La parte querellante del juicio oral que se tramita en el Tribunal Oral Federal (TOF) de Santa Fe contra dos ex comandantes de Gendarmería Nacional por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura, cuando eran interventores de la cárcel de Coronda, solicitó ayer una pena de prisión perpetua durante el alegato que inauguró la parte final del debate.
Los abogados Guillermo Munné y Lucila Puyol, en representación de la querella de la Asociación Civil El Periscopio, solicitaron la pena de prisión perpetua para los acusados Adolfo Kushidonchi y Juan Angel Domínguez, quienes dirigieron el penal, que en los 70 estuvo bajo el mando de Gendarmería y por el que pasaron alrededor de mil presos políticos.
Kushidonchi, quien escuchó el alegato mediante una videoconferencia desde su domicilio en la localidad bonaerense de Moreno, está acusado por el homicidio de Raúl Manuel San Martín, muerto en abril de 1979 como consecuencia de las torturas que recibió, y 39 casos de tormentos agravados por ser ejercidos contra perseguidos políticos.
En tanto, el comandante retirado Juan Angel Domínguez, quien siguió la audiencia desde la Cámara Federal de Salta, está siendo juzgado por el homicidio de Luis Alberto Hormaeche, fallecido tras sesiones de tortura el 19 de diciembre de 1977, y 39 casos de tormentos agravados por ser víctimas perseguidos políticos.
El alegato de los querellantes fue extenso, dado que realizó un recorrido histórico del plan de represión de la dictadura y sus implicancias para los presos políticos que pasaron por Coronda, las torturas a las que fueron sometidos y el trato degradante que debieron soportar.
El pedido de una condena de prisión perpetua se basa en los tormentos de los que son acusados como responsables del penal, pero sobre todo por la muerte de Hormaeche y San Martín.
En la causa quedó expuesto que la cárcel de Coronda fue un lugar de confinamiento de presos políticos desde 1974.

Fuente:ElInforme




04 de mayo de 2018

Crímenes de lesa humanidad en Coronda: recta final 
Otra hora de justicia 
Empezaron los alegatos del juicio por crímenes del terrorismo de estado en la Unidad Penal Nº 1. La querella hoy pedirá prisión perpetua para los dos imputados. Veredicto, el 11 de mayo
Radio abierta de ex presos políticos para seguir los alegatos. 

Imagen: Eduardo Seval
Desde Santa Fe
Es un juicio histórico, el número trece en Santa Fe por delitos de lesa humanidad, pero el primero en el país que juzga a mandos de la Gendarmería por terrorismo de estado en la cárcel de Coronda, por la que pasaron más de mil presos políticos en los años aciagos. El Tribunal Oral comenzó a escuchar ayer los alegatos de la acusación a los dos imputados: los ex comandantes Juan Angel Domínguez y Adolfo Kushidonchi, quienes dirigieron el penal durante la dictadura porque el tercero, Octavio Zirone, falleció en 2014, treinta años después de iniciarse la investigación, en 1984. Los abogados de la querella, Lucila Puyol y Guillermo Munné, expusieron la mitad del alegato que concluirá hoy cuando pidan a los jueces María Ivón Vella, José María Escobar Cello y Luciano Lauría que hagan "justicia" y condenen a los dos gendarmes a "prisión perpetua" por "homicidios calificados" y "tormentos" en "el marco del genocidio perpetrado" en la Argentina. Después, seguirá el alegato del fiscal Martín Suárez Faisal y el veredicto se conocerá el viernes próximo, 11 de mayo.
La audiencia fue acompañada por una radio abierta de "El Periscopio" ‑la asociación que representa a los ex presos de Coronda‑, que se instaló en la vereda del Tribunal y entrevistó a los políticos que se convocaron, entre ellos el ex gobernador y presidente de la Cámara de Diputados Antonio Bonfatti, sus colegas del Frente Progresista, Alicia Gutiérrez y Julio "Paco" Garibaldi, la ex vicegobernadora Griselda Tessio, las diputadas nacionales del PJ Josefina "Tana" González y Silvina Frana, el concejal Juan Cesoni, un histórico de la CTA -Victorio Paulón- y el secretario general de ATE, Jorge Hoffmann, quien firmó la primera denuncia, en 1984. Después, en la sala del juicio, Tessio se ubicó entre el público, cerca del presidente del Partido Justicialista, Ricardo Olivera, los diputados provinciales Roberto Mirabella y Patricia Chialvo y los ex diputados Orlando Barquín y Marcela Aeberhard, concejal de Santa Fe.
Hoy, en la segunda parte del alegato, Puyol y Munné pedirán la condena, pero también que el Ministerio Público investigue otros crímenes y represores denunciados en el juicio. Los imputados escucharán detrás de un televisor porque desde el arranque Domínguez sigue el debate por video conferencia en Salta, y ayer Kushidonchi alegó razones de salud y pasó del banquillo al subsuelo, donde hay un TV y puede escuchar y ver el debate, pero desde lejos. En la sala sólo quedaron los abogados defensores.
Puyol y Munné explicaron que la cárcel de Coronda operaba como una maquinaria del terrorismo de estado en el período 1976‑1979 en el que fue intervenida por la Gendarmería y se sucedieron al mando Zirone, Domínguez y Kushidonchi. "Más de 1.000 personas sufrieron el encierro y el tratamiento desplegados en los pabellones destinados a los perseguidos políticos durante todos esos años", dijo la abogada. En el juicio declararon unos setenta testigos y sobrevivientes, entre ellos Paulón, el ex ministro de Salud de la Nación Daniel Gollán y el ex diputado nacional del PJ Eduardo Seminara.
"El conjunto de vejaciones y tormentos" que padecieron los presos políticos buscaba su desplome «físico y psíquico» y «la destrucción de sus vínculos y de toda forma de organización colectiva» para someterlos y quebrarlos. Un régimen de tormentos que podía empujarlos a la muerte o el suicidio", señaló Puyol. Y recordó el testimonio de uno de los ex detenidos, Sergio Ferrari, quien en setiembre de 1978 quedó cara a cara con Kushidonchi, que se le burlaba por su situación y le dijo: "De acá no te vas más. De acá, te vas loco o muerto". Eso lo marcó a Ferrari "para toda la vida" y "enuncia" las "prácticas de tormentos y homicidios". 
"Sobre esta amenaza fatal a la subjetividad", la querella mencionó el testimonio de otro ex preso político, Francisco Sobrero, quien declaró que "el aislamiento llevaba a la locura" y dijo que se enteró de los "suicidios" cuando "se liberaron las condiciones en la cárcel, en 1979 y 1982. Cuando el cuerpo se afloja viene la expansión de la locura o el suicidio".
El ex ministro Gollán también recordó un diálogo con Kushidonchi, similar al de Ferrari: "Me dijo que no dejaba de pensar como subversivo. Me quedó grabado. Venían a quebrarnos política, ideológica y moralmente. Como no lo lograban lo hacían cada vez peor".
El juicio ‑planteó la querella‑ logró probar que en la cárcel de Coronda operaba un "régimen de exterminio" de los presos políticos de la dictadura que "sufrieron en sus cuerpos las privaciones, prohibiciones, hostigamientos, vejaciones y tormentos más extremos" de la maquinaria que dirigían Zirone, Domínguez y Kushidonchi. 
Fuente:Rosario12

3 de mayo de 2018

SANTA FE: Etapa de alegatos contra ex directores del penal de Coronda.

JUICIO EN SANTA FE
Etapa de alegatos contra ex directores del penal de Coronda
El Tribunal Oral Federal (TOF) de Santa Fe escucha los alegatos finales en el juicio oral contra dos ex gendarmes procesados por homicidios y torturas cometidos cuando eran directores de la cárcel.
jueves, 03 de mayo de 2018 ·
 El Tribunal Oral Federal (TOF) de Santa Fe escuchará hoy los alegatos finales en el juicio oral contra dos ex gendarmes procesados por homicidios y torturas cometidos cuando eran directores interventores de la cárcel de Coronda, durante la última dictadura. El comandante retirado Adolfo Kushidonchi (78 años) está imputado por el homicidio de Raúl Manuel San Martín, causado en abril de 1979 por las torturas que recibió.
Además, se le imputan otros 39 casos de tormentos contra perseguidos políticos. A su vez, el comandante retirado Juan Ángel Domínguez (76 años) está procesado por el homicidio de Luis Alberto Hormaeche, también cometido en el marco de sesiones de tortura el 19 de diciembre de 1977, y 39 casos de tormentos. Comenzarán la fase de alegatos los abogados Guillermo Munné y Lucila Puyol, en representación de la querella de la Asociación Civil El Periscopio.
Asimismo, la agrupación es conformada por ex presos políticos del penal corondino. En ese contexto, en audiencias posteriores, los jueces María Ivón Vella (presidenta del Tribunal), José María Escobar Cello y Luciano Lauría escucharán al fiscal general Martín Suárez Faisal y también a los abogados Claudio Torres del Sel (defensor der Domínguez) y a Julio Agnoli (de Kushidonchi).

El Ministerio Público Fiscal acusó a Domínguez y Kushidonchi como "autores mediatos en la ejecución del plan criminal dentro del Instituto Correccional Modelo U-1 de la ciudad de Coronda" por las atrocidades que ocurrían en el interior del penal y que fueron denunciadas por los sobrevivientes que se agruparon y formaron una asociación y por organizaciones de Derechos Humanos. 
Fuente:ElIntransigente.com 

8 de abril de 2018

El plan de la dictadura en la cárcel de Coronda; Aniquilar a los presos.

08 de abril de 2018
El plan de la dictadura en la cárcel de Coronda 
Aniquilar a los presos 
Por Juan Carlos Tizziani



Imagen: Alberto Gentilcore
Desde Santa Fe.
La presidenta del Tribunal Oral de Santa Fe, María Ivón Vella y su colega José María Escobar Cello recorrieron la cárcel de Coronda, donde dos testigos de cargo, Froilán Aguirre y Edgardo Giura, ratificaron cómo operaba el plan criminal de aniquilamiento de presos políticos durante el terrorismo de estado. Giura es quien reveló en la investigación que un alto mando del Segundo Cuerpo de Ejército, el teniente coronel Enrique González Roulet, le dijo en el penal que de ahí sólo iban a "salir quebrados, locos o muertos". La inspección judicial se realizó el viernes, junto al fiscal Martín Suárez Faisal y los abogados de la querella, Guillermo Munné y de la defensa. Y en el trayecto, Froilán reconoció el escenario de los crímenes: las celdas que ocupaban sus compañeros Luis Alberto Hormaeche y Raúl San Martín, que salieron muertos, uno el 19 de diciembre de 1977 y otro el 8 de abril de 1979.
La inspección judicial fue una prueba clave en el juicio por delitos de lesa humanidad a dos cuadros de Gendarmería, Juan Angel Domínguez y Adolfo Kushidonchi, quienes estuvieron al mando de la cárcel durante la dictadura y deben responder por 39 casos de tormentos y dos homicidios. Domínguez está imputado por la muerte de Hormaeche y Kushidonchi por la de San Martín. El Ministerio Público los acusó como "autores mediatosen la ejecución del plan criminal" adentro de la cárcel, donde los presos políticos tenían un "un trato semejante al que se aplicaba en los centros clandestinos de detención, donde se cometieron las más aberrantes violaciones a los derechos humanos".
Froilán estuvo detenido dos años, entre febrero de 1977 y mayo de 1979 y Giura cuatro, desde diciembre de 1975 hastamayo de 1979. Y fueron los únicos que el Tribunal aceptó ‑entre los propuestos por la Fiscalía y querella‑ para participar en el procedimiento judicial. Por la cárcel pasaron más de mil presos políticos y en el juicio hay 39 víctimas.
Munné dijo que el acto fue "muy significativo". "Los testigos reconocieron los pabellones 3,5 y 6, los calabozos de castigo y de disciplina, donde había condiciones aún más inhumanas que en las celdas". "El resultado de la inspección ha sido la plena ratificación de lo denunciado por los testigos ofrecidos por la querella y la Fiscalía", explicó a Rosario 12.
Aguirre les indicó a los jueces "la celda en la que agonizaba Hormaeche", en la planta baja del pabellón 6, a muy pocos metros de los carceleros. El estaba en la segunda planta y escuchaba los gritos. "La señalé para que vieran la cercanía del lugar con el sector de la guardia". Y luego hizo lo mismo "en el pabellón 3, donde estaba Raúl San Martín y en el pabellón 5, donde él murió", relató.
"Recorrimos toda la cárcel, el pabellón de aislamiento, de disciplina como lo llamaban, que está reformado. Pudimos reconocer el lugar donde funcionaba el locutorio, la enfermería", dijo. Aguirre ya había vuelto a Coronda cuando preparaban con sus compañeros el libro "Del otro lado de la mirilla", que tiene prólogo del Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y es prueba en el juicio. "Recorrimos la cárcel y el muro para sacar fotos. Pero esta recorrida es distinta porque se trataba de unainspección judicial".
En el pabellón 6, subieron a la planta alta, donde estaba su celda, la 610. "Pude entrar al mismo lugar donde pasé años. La verdad es que me tocó a fondo", se emocionó Froilán. "Te pega de distinta manera cuando uno va sin ningún tipo de carga, que cuando se trata de una diligencia judicial".
"Hubo espacios donde no pudimos entrar porque estaban ocupados, incluso para ingresar a la celda 610 tuvieron que sacar al preso. Al principio, la jueza no quería entrar", pero Aguirre insistió: "Mire yo quiero mostrarle la celda de Hormaeche y lo cerca que estaba de la guardia del pabellón". Y fuimos a esa celda", contó.
"Caminamos por todos los lugares, incluso pudimos descubrir marcas antiguas en las paredes. Lo único que no pudimos reconocer, en la parte de adelante, eran los despachos de los comandantes (donde operaban Domínguez y Kushidonchi), porque era muy raro ir a ahí", concluyó.
Fuente:Rosario12

31 de marzo de 2018

Juicio ex directivos Coronda-Santa Fe,

Queridos compañeros:
desde que empezó el Juicio de Coronda estamos editando un diario por semana con las novedades de su avance

Sale los días martes y lo publicamos en el FB El Colectivo de la Memoria

Además le mando un enlace para que puedan obtener 
 todos los diarios en formato de pliego A3

Son de libre circulación y divulgación, total o parcial, los derechos son de tod@s

Un gran abrazo para todos y todas, la sentencia será fin de mayo o junio, tenemos que prever una gran movida 

19 de marzo de 2018

SANTA FE: RECUERDOS DEL HORROR.

19 de marzo de 2018 
Paulón como testigo 
Recuerdos del horror
Por Juan Carlos Tizziani
Desde Santa Fe.
Victorio Paulón (foto) fue uno de los 250 obreros metalúrgicos de Villa Constitución que pasaron por las celdas de Coronda, entre 1975 y 1976, después de la represión y el golpe. El jueves, declaró ante el Tribunal Oral de Santa Fe en el juicio a los ex comandantes de Gendarmería, Adolfo Kushidonchi y Juan Angel Domínguez, quienes se alternaron en el comando de la cárcel durante la dictadura. Recordó a su amigo y ex compañero de militancia desaparecido, César Raúl Tabares, el último director de Institutos Penales del Frejuli. Y asoció las amenazas que sufría de la Triple A, el atentado en su casa y el "movimiento" que operó para desplazarlo del con su secuestro en enero de 1977, en Rosario. "El origen de la desaparición de Tabares es por lo que hizo en la cárcel de Coronda" bajo el mandato constitucional que ordena "cárceles sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los presos".
Histórico del sindicalismo combativo, Paulón es hoy secretario de Derechos Humanos de la CTA e integra la comisión directiva del CELS. Cayó en mayo de 1975 porque integraba el comité de huelga de Villa Constitución. Estuvo doce días en la Jefatura de Rosario y luego junto a 30 compañeros lo trasladaron a Coronda. Allí se encontró con Tabares, quien estaba al frente de Institutos Penales, pero se había refugiado en la cárcel por las amenazas de la Triple A. El abrazo entre ambos es conocido. La política de Tabares era "humanizar" las cárceles de la provincia -dijo Paulón-, en Coronda autorizó las visitas largas los fines de semana y el acceso a la lectura, lo que generó el "malestar y la bronca del núcleo duro" del Servicio Penitenciario.
"Coronda era un campo de experimentación de la destrucción física y moral de las personas. Era sorprendente el fanatismo ideológico de los cabecillas de la cárcel. El grado de convencimiento de las torturas y la formación que tenían, acorde a la doctrina de la Seguridad Nacional y el terrorismo de Estado", agregó. Cuando le preguntaron por prefectos y gendarmes que operaban puertas adentro, Paulón mencionó a varios. Un tal "Rodríguez", al que llamaban "Sobaco" era "muy obsesivo con nosotros, especialmente conmigo", dijo. Y señaló a "Mattos y Acosta" como "los jefes del movimiento que culminó con la renuncia de Tabares", en setiembre de 1975. 
Fuente:Rosario12

11 de marzo de 2018

SANTA FE: EX PRESOS DECLARARON EN LA CAUSA "CORONDA".

11 de marzo de 2018 
Ex presos declararon en la causa "Coronda" 
Laboratorio del terror 
Así definieron al penal provincial durante la última dictadura militar. Declararon en el juicio a los ex directores de la cárcel de Coronda. "Buscaban la destrucción psicológica".
Por Juan Carlos Tizziani
Paulón, Gollán y Seminara en el centro de la fotografía. 
Desde Santa Fe.
Durante la dictadura, el castigo a los presos políticos en la cárcel de Coronda era permanente y sistemático. "Todo estaba prohibido", dijo el dirigente histórico de la CTA Victorio Paulón. Los sancionaban por cualquier cosa: caminar, acostarse, silbar, reírse o por un imaginario rincón de las arañas en la celda. "Era un sistema de sanciones aleatorias", lo describió el ex ministro de Salud de la Nación Daniel Gollán. "Un encierro de 23 de las 24 horas del día, generalmente las 24 horas", relató el ex diputado nacional Eduardo Seminara. Los tres sobrevivieron a los padecimientos "más extremos" en lo que Paulón llamó "un campo de experimentación de la destrucción psíquica y moral de personas". "Un programa de exterminio psicológico" de militantes políticos y gremiales, sostuvo Gollán. "Una política de destrucción que no tenía límites".
Paulón, Gollán y Seminara declararon el jueves como víctimas y testigos ante el Tribunal Oral de Santa Fe que juzga por delitos de lesa humanidad a dos ex comandantes de Gendarmería que dirigieron la cárcel de Coronda después del golpe, Adolfo Kushidonchi y Juan Angel Domínguez. El tercero, Octavio Zirone falleció durante el proceso. Sus testimonios fueron propuestos por la querella que patrocinan los abogados de Hijos Lucila Puyol y Guillermo Munné.
Zirone comandó el penal entre agosto de 1976 y diciembre de 1977. Domínguez lo reemplazó en dos períodos: entre febrero y marzo de 1977 y desde noviembre de ese año hasta febrero de 1978. Y Kushidonchi operó como el segundo de Zirone entre noviembre de 1976 hasta febrero de 1977 y luego asumió como director, en febrero de 1978. El Ministerio Público los acusa por dos "homicidios" y "tormentos agravados".
Paulón pasó por Coronda entre mayo y octubre de 1975 y luego en 1978. Gollán y Seminara llegaron en 1976. Los tres señalaron a Kushidonchi, que es el único que está en la sala de audiencias porque Domínguez sigue el juicio por video conferencia desde Salta. Seminara dijo que lo recordaba de su paso por la cárcel de Rosario, en el invierno de 1976. "Ahí lo conocí, era el responsable de los presos políticos, el que supervisaba las visitas", contó.
Gollán dijo que Coronda fue un laboratorio, donde la dictadura aplicó un "plan de destrucción psicológica" de los presos políticos. El estuvo detenido tres años. Los guardias "tenían órdenes superiores o el amparo de hacer con nosotros lo que quisieran". El régimen se había endurecido hasta llegar a "situaciones extremas de no poder ver la cara de otra persona durante meses", si los encerraban en los calabozos de castigo, a los que llamaban "chanchos". "Nos sacaron todo": las visitas, los recreos. "No podíamos escribir, leer, hacer gimnasia. Quedamos solos. Nada que hacer durante 24 horas".
Era un sistema de sanciones permanentes. Y recordó lo castigaron por "tirar colillas de cigarrillo en el inodoro" y él no fumaba. "Cada tantas sanciones nos mandaban a los chanchos", donde les sacaban hasta los colchones. "Eran tenebrosos, muy fríos y húmedos" en invierno, cuando había que dormir sobre una "losa helada" y asfixiantes en verano, con temperaturas de 60º. "Hice una crisis de claustrofobia. Eran terribles en verano, peor que invierno".
Gollán llamó "tortura sofisticada" a la música por altoparlante y al máximo volumen a la que los sometían 10 por hora por día. Tuvo la oportunidad de plantearle el tema a Kushidonchi, quien le contestó. "Ustedes se quejan por todo y si les ponemos música funcional también se quejan".
En un segundo cruce con Kusichonchi, Gollán dijo que el gendarme justificó las sanciones contra él porque "era muy rebelde". "Usted viene de una familia conocida", le reprochó por qué estaba preso. "Me decía que yo no dejaba de pensar como subversivo".
 Fuente:Rosario12                              

24 de febrero de 2018

"LO QUE PASÓ HACE 40 AÑOS EN LA CÁRCEL DE CORONDA ES TOTALMENTE INACEPTABLE".

«Lo que pasó hace 40 años en la cárcel de Coronda es totalmente inaceptable» 
23 Febrero 2018
Por Sergio Ferrari, de Naciones Unida, Ginebra, Suiza
El juicio en marcha contra los antiguos comandantes de Gendarmería Adolfo Kushidonchi y Juan Ángel Domínguez, ex directores de la Cárcel de máxima seguridad de Coronda (Santa Fe) podría convertirse en un proceso emblemático a nivel internacional dado su carácter “excepcional”.
No es común, no solo en Latinoamérica sino a nivel mundial, un proceso judicial que apunte a las condiciones de detención de los presos. En el caso particular de Coronda, se trata del régimen que debieron soportar más de 1.100 prisioneros políticos que pasaron por esa cárcel durante la última dictadura militar (1976-1983). Personalidad en el mundo de los Derechos Humanos, ampliamente reconocido a nivel internacional, Jean-Pierre Restellini analiza ciertas normas jurídicas de detención aceptadas y vigentes en el plano mundial. Médico y jurista suizo, Restellini, se desempeña desde hace más de 30 años como experto y consultor en el terreno carcelario y especialista en la inspección de prisiones.  Actividad que realiza tanto para el Consejo de Europa como para el Centro de Control Democrático de las Fuerzas Armadas, con sede en Ginebra. Durante seis años -hasta 2015-  actuó también como presidente de la Comisión Nacional Suiza de Prevención de la Tortura (CNPT). Entrevista exclusiva.
Un juicio sin precedentes
P: En diciembre del 2017 comenzaron los testimonios orales contra los ex comandantes de gendarmería nacional que dirigieron la Cárcel de Coronda en la provincia argentina de Santa Fe. Todo esto, en el marco del juicio por delitos de lesa humanidad cometidos contra presos políticos durante la última dictadura. ¿Conoce procesos de este tipo por hechos similares sucedidos 40 años antes?
Jean-Pierre Restellini (JPR): No. En todo caso, involucrando directamente a autoridades de una prisión. Sí se promovieron muchas instituciones y acciones, tanto en América Latina como en África, con el objetivo de clarificar hechos del pasado y luego, promover la reparación financiera. En esos casos, el objetivo final era aportar a la reconciliación nacional. Me refiero, por ejemplo, a las Comisiones de Verdad y Reconciliación.
P: Aunque no se pueda enumerar brevemente todas las condiciones de detención, el régimen cotidiano en Coronda – en particular su pabellón número 5-  consistía en mantener encerrados a los presos políticos 23 horas por día, en una celda aproximadamente de 2.80 metros por 3.40. En algunas épocas, había dos detenidos por celda, en otras, solo uno. Sin lectura, sin poder trabajar, sin autorización para realizar ejercicios físicos en la celda. ¿Cuáles son las normas internacionales de base relativas a las condiciones de detención?
JPR: En lo que se refiere a la dimensión de las celdas, las normas del Consejo de Europa – que actualmente sirven de referencia incluso si no son respetadas en muchos lugares- son las siguientes: una celda ocupada por una persona no debe ser inferior a 7m2 (sin incluir la superficie para las instalaciones sanitarias). Las celdas con varios detenidos deben tener un mínimo de 4 m2 a disposición por cada persona (sin incluir la superficie para los sanitarios).
Todos los detenidos, sea cual fuere su régimen de detención (incluyendo por ejemplo a los que están en celdas de castigo) deben tener, al menos, una hora diaria de caminata/actividad física.
Los establecimientos penitenciarios deberían asegurar programas que beneficien tanto a los detenidos con condenas como a los que están con prisión preventiva, que a veces implica periodos muy largos. El objetivo consiste en asegurar que todos los detenidos (incluyendo los que están con un proceso en trámite) puedan pasar una parte razonable del día (es decir 8 horas o más) fuera de su celda, ocupados en actividades motivadoras y de diferente tipo: trabajo (especialmente que sirva como formación); estudios; deporte; entretenimiento/colectivas. Esas actividades adaptadas a cada categoría de detención. Por ejemplo, los adultos en prisión preventiva o condenados; los que cumplen una cadena perpetua; los condenados sometidos a condiciones particulares de alta seguridad o de vigilancia reservada. Y también, actividades específicas a las mujeres y los menores.
P: ¿Por qué tomar como referencia las recomendaciones del derecho europeo, si Argentina está fuera de ese marco geopolítico regional?
JPR: Hay que aclarar que si bien las exigencias europeas aparecen como elevadas y completamente ilusorias para ciertos países -en especial de África Central-, Argentina tiene una cultura y una historia, así como un nivel de desarrollo que permiten poner la barra bastante alto en materia de derechos humanos.
Por otra parte, recuerdo de una conferencia sobre prisiones en la que participé en Lima, Perú, hace una decena de años. Para mi gran sorpresa, los participantes optaron netamente por las recomendaciones europeas, argumentando menos influencia norteamericana. Hay que decir que si bien las Reglas Mandela, del 2015, refrescaron la doctrina y la jurisprudencia onusiana, siguen siendo muy generales con exigencias relativamente modestas.
“Denunciar las sanciones”
Q: En el caso de Coronda, la sanción permanente se convirtió en sistema. La hora de caminata en el patio, podía ser anulada durante días ante cualquier pretexto. Un régimen que sancionaba todo, hasta lo más banal:  como silbar o cantar en la celda, acostarse en la cama fuera del horario nocturno; tener una tela de araña en el cielo raso de la celda (muy alta) sin tener a disposición los medios necesarios para la limpieza; la barba mal cortada, aunque se carecieran a veces de los medios para afeitarse… Esas sanciones implicaban no solo el corte por varios días del recreo sino la pérdida de las visitas, que en algunos casos fueron de 15 minutos cada 45 días, o de 15 minutos cada mes o quincena, dependiendo de la época…
JPR: Es totalmente claro que una comisión nacional o internacional de inspección de prisiones habría denunciado ese tipo de sanciones…
P: En numerosos casos debidamente documentados, después del Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, los detenidos por motivos políticos, sociales, o sindicales de Coronda fueron golpeados o vejados por los guardias.  Varios de los detenidos, incluso, fueron sacados de la Cárcel de Coronda, con el visto bueno de la dirección, para ser torturados en centros policiales o militares de las ciudades de Rosario y Santa Fe, y luego trasladados nuevamente al penal…
JPR: A este nivel y ante esos hechos descritos mi respuesta es clara y tajante. Toda sanción física es absolutamente inaceptable, a fortiori (con mayor motivo) si responde a criterios de tortura, que pareciera fue el caso que se produjo allí. El personal policial o penitenciario autor de tales actos debe ser sancionado con rigor, tanto en el plano administrativo como penal.
“Enfermedad mental no atendida: violación gravísima”
Q: La atención médica y odontológica, según muy diversos testimonios de detenidos, fueron muy deficitarias. Una de las denuncias principales del Juicio de Coronda es la relativa a la muerte de dos prisioneros – Raúl San Martín y Luis Hormaeche- en tanto un tercero -Juan Carlos Voisard-  también falleció, pero su deceso es sujeto de una causa diferente. Por otra parte, se consigna que varios de los detenidos luego liberados salieron de la prisión destruidos psicológicamente. ¿Se puede asociar esta situación al concepto universal de violación grave de los derechos humanos?
JPR: La Corte Europea de Derechos Humanos considera que, un nivel de atención médica insuficiente, puede conducir rápidamente a “tratamientos inhumanos o degradantes”.
En la práctica, las autoridades penitenciarias son responsables de la atención de la salud de todos los detenidos. Imperativamente, todos los esfuerzos posibles deben ser implementados para garantizar que se asegure rápidamente un diagnóstico preciso y que se brinde a todos los detenidos los tratamientos necesarios adecuados correspondientes al estado de salud de cada uno.
Además, la enfermedad mental que no es correctamente atendida en el medio penitenciario, puede ser considerada como un trato inhumano o degradante.
En cuanto a las consecuencias psicológicas de la tortura, son muy conocidas y devastadoras en cuanto a sus efectos. La atención terapéutica es larga y compleja. Sobra decir que, dicha situación, implica, sin duda, una “violación muy grave de los derechos humanos”.
Q: Los familiares que visitaban a los detenidos -luego de casi un primer año de aislamiento total de los presos políticos, entre el Golpe de Estado de marzo de 1976 e inicios del 1977-  eran, muchas veces, maltratados.  Se daban casos rutinarios de inspecciones corporales – incluso vaginales, en el caso de madres y esposas -, aun si en esas visitas no había ningún contacto físico ya que existía un sistema de separación de vidrios gruesos y la comunicación era a través de una especie de tubo fijo…
JPR: Incluso hoy la cuestión de las inspecciones corporales es sensible y delicada. Lamentablemente no es posible prohibirlas totalmente (incluso a nivel rectal o vaginal) para aquellas detenidas o detenidos bajo sospecha de pretender introducir materiales prohibidos como drogas o armas. Por el contrario, en cuanto a las visitas, es claro que una inspección vaginal sistemática es inaceptable, mucho más si no existe contacto físico con los detenidos.
P: ¿Quisiera compartir algún comentario adicional a nivel de conclusión?
JPR: ¡Lo que se vivió hace 40 años en la Cárcel de Coronda, sin duda alguna, es totalmente inaceptable! Es, en parte, como producto de abusos de ese tipo, que con el tiempo se han venido desarrollado sistemas nacionales e internacionales de prevención contra la tortura, los que, por medio de inspecciones, pueden limitar los malos tratos y las vejaciones.
Fuente:laGente-RadioLaPrimerisima91.7