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8 de julio de 2020

Lesa humanidad: la Liga Argentina por los Derechos del Hombre ofrece testimonio en la causa Vicentin.

Firma vaciada 
Lesa humanidad: la Liga Argentina por los Derechos del Hombre ofrece testimonio en la causa Vicentin 
José Schulman, titular de este organismo de DDHH, quiere declarar ante la Justicia federal por los casos de detención ilegal durante la última dictadura, ya que compartió cautiverio con otros trabajadores de la empresa de Avellaneda, que apuntan a la patronal por connivencia con la represión 7 de julio de 2020
La Liga Argentina por los Derechos del Hombre le ofreció a la Justicia Federal de Reconquista, Santa Fe, el testimonio de su titular, José Schulman, quien compartió cautiverio con los trabajadores de la empresa Vicentin que fueron secuestrados durante la última dictadura cívico-militar.

El organismo de derechos humanos solicitó ser querellante en la investigación que se sigue por los presuntos delitos de lesa humanidad cometidos contra empleados de la aceitera que tenían actividad gremial.

“Estuve cautivo con (Oscar) Zarza, (Efrén) Venturini y otros trabajadores más que fueron secuestrados en la empresa en noviembre de 1976. Permanecimos en el centro clandestino de la Comisaría Cuarta de Santa Fe, en el Centro de Infantería Reforzada, y por último en la cárcel de Coronda”, señaló Schulman en diálogo con la agencia de noticias estatal Télam.

Además, la Liga por los Derechos del Hombre quiere presentar el testimonio del diputado provincial Carlos Del Frade como “testigo de concepto”, ya que realizó numerosas investigaciones sobre el desarrollo económico de la provincia y la complicidad empresarial con la dictadura iniciada en 1976.

Según la presentación de este organismo, entre 2 y el 4 de noviembre de 1976 las fuerzas represivas secuestraron en la localidad de Avellaneda, en Santa Fe, a los trabajadores Efrén Venturini, Adelqui Gavirondo, Estanislao Zunini, Eldo Zorat, Oscar Zarza, Oscar Ortiz y Aníbal Gall, entre otros.

Todos ellos tenían actividad gremial en la empresa y en la presentación se pide investigar la participación que tuvo en los hechos un jefe de personal de la empresa de apellido Tonietti, quien habría “marcado” a los trabajadores que fueron secuestrados.

Zarza, Gall y Ortiz habían sido secuestrados en enero de 1976, antes del comienzo de la dictadura, y habrían sido sindicados por un capataz de la empresa conocido como Sapo, se apellidaba Vicentin, pero que no tenía relación con la familia que es propietaria de la aceitera.

En esa oportunidad, Zarza y Ortiz recuperaron la libertad a los pocos días, pero Gall estuvo en presión y a disposición del Poder Ejecutivo hasta el final de la dictadura, de acuerdo a lo que se detalla en la presentación de la Liga.

Zarza se presentó el mes pasado ante la Fiscalía Federal de Reconquista, encabezada por Roberto Salum, para denunciar los dos secuestros que padeció en los años 70.

A partir de su testimonio, la Fiscalía inició una investigación que sería complementaria de la causa 050, en la cual se comprobó la existencia de un circuito represivo que comprendía la III Brigada Aérea de Recoquista, los centros clandestinos de detención que se ubican en la capital de Santa Fe y la cárceles de Coronda, Devoto y los penales del sur del país, donde los detenidos terminaban “blanqueados”.

Ese expediente fue instruido por Salum y terminó con un juicio en el que resultaron sentenciados en 2013 el comodoro Danilo Sambuelli y el mayor Jorge Alberto Benítez, ambos de la Fuerza Aérea, y los policías Carlos Nickisch, Horacio Machuca, Rubén Molina, Arnaldo Neumann y Eduardo Luque.

En sede judicial, Zarza contó que el 2 de noviembre de 1976, las fuerzas de seguridad secuestraron a 14 trabajadores que tenían actividad como delegados sindicales en Vicentin.

En su declaración aseguró haber visto a efectivos del II Cuerpo de Ejército, pertenecientes al batallón 621, que llegaron desde Rosario para llevar a cabo este operativo.

Zarza indicó que tras su secuestro fue trasladado a la III Brigada Aérea, donde recibió “golpes y patadas” por parte de sus captores.

Luego fue trasladado a la Guardia de Infantería Reforzada de la ciudad de Santa Fe, una dependencia policial donde funcionó un centro clandestino de detención.

Zarza terminó “legalizado” en la cárcel de Coronda, a disposición del Poder Ejecutivo, y desde allí recuperó su libertad en la navidad de 1978.

La Fiscalía aguarda que la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia de Santa Fe le aporte información y datos para avanzar en la investigación.

La Federación Aceitera, gremio de trabajadores del sector, adelantó su intención de revisar sus archivos para brindar datos que permitan avanzar con la investigación.
Fuente:ElCiudadanoyLaRegion

5 de julio de 2020

Vicentin en la dictadura: "Había alcahuetes y si eras negro, peronista y pobre, cagabas".

Vicentin en la dictadura: "Había alcahuetes y si eras negro, peronista y pobre, cagabas" 
Por: Martina Garbarz

Obreros de la agroexportadora fueron víctimas de la última dictadura cívico, eclesiástica y militar. "Los empresarios cooperaron con nosotros", supo decir Videla.


Declaraciones de ex trabajadores de Vicentin dan lugar a la reapertura del segundo tramo de una causa que investiga delitos de lesa humanidad en la zona de Reconquista. Al menos veinte obreros fueron víctimas de la represión y catorce de ellos eran delegados gremiales durante la última dictadura cívico, eclesiástica y militar. La mayoría estuvieron detenidos ilegalmente en la Base Aérea de Reconquista, en la Guardia de Infantería o en la cárcel de Coronda. En 2013 el Tribunal Oral Federal de Santa Fe condenó a los represores Danilo Sambuelli y Jorge Alberto Benítez, ambos de la Fuerza Aérea, y a los policías Carlos Nickisch, Horacio Machuca, Rubén Molina, Arnaldo Neumann y Eduardo Luque a penas de entre veintiún y siete años de prisión. Todavía falta determinar la responsabilidad civil de Vicentin en la represión ilegal, que hasta ahora no fue nombrada excepto por lo trabajadores que denuncian haber sido secuestrados.

La responsabilidad civil no es sinónimo de complicidad. La participación de la aceitera en el ciclo represivo radicó en el aporte de información privada de los trabajadores, secuestros, despidos de obreros activistas, listas de identificación; operativos de inteligencia que incluían agentes infiltrados, itinerarios de tránsito y aportes económicos a las fuerzas represivas. “Eran las nueve de la mañana de enero de 1976, estaba trabajando en la sala de máquinas para poner en marcha la campaña de algodón. Unas personas de civil me llevaron a una oficina donde me labraron un acta de detención y me dijeron que a partir de ese momento estaba a disposición del Poder Ejecutivo. Afuera había un señor vestido de verde y un chofer de la policía de Avellaneda” dijo Oscar "Cacho" Zarza ex integrante de la comisión gremial interna de Vicentin. Su primera detención duró diez días y sospecha haber estado en la Base Aérea de Reconquista. “En esas detenciones sólo había gente que podía estar vinculada a la actividad social o gremial. Estábamos todos golpeados y lastimados, pero por lo menos vivos. Un día nos encapucharon y subieron a un vehículo. Cuando el micro frenó nos quitaron las esposas, nos sacamos la capucha nos dijeron que no miremos para atrás. Estábamos en la terminal de Santa Fe” agregó.
Jorge Rafael Videla
Jorge Rafael Videla

Luego de la renuncia de Richard Nixon por el escándalo Watergate, el sureño Jimmy Carter venció a su oponente Gerald Ford del Partido Republicano en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. El mismo día detuvieron por segunda vez a Zarza. Era martes y recién había vuelto de la fábrica. Lo llevaron a un calabozo en un sitio que no pudo identificar, posteriormente fue trasladado a la Guardia de Infantería Reforzada de Santa Fe y después a la cárcel de Coronda donde estuvo detenido hasta la navidad de 1978. “Los empresarios también colaboraron y cooperaron con nosotros. Incluso nuestro ministro de Economía de entonces, Alfredo Martínez de Hoz, era un hombre conocido de la comunidad de empresarios de Argentina y había un buen entendimiento y contacto. Hubo algún roce, claro, como suele suceder, porque cada uno defiende sus intereses siempre. Pero, en general, fue una buena relación” comentó Jorge Rafael Videla en una entrevista en la revista española Cambio 16. El rol de los empresarios en la última dictadura fue activo, no secundario.
"En ese momento en Avellaneda no había ni siquiera diarios, no sabíamos lo que pasaba. En Vicentin se querían liberar de todos los revoltosos, como ellos nos decían. En la fábrica habían alcahuetes eran gringos, si eras negro, peronista y pobre, cagabas. Ellos pasaban la información, lograban miedo, que la gente nunca más quiera hablar" contó Efrén Venturini delegado gremial secuestrado quien también recordó “no nos pagaban horas extras, el trabajo era insalubre, teníamos muchos accidentes laborales, no nos alcanzaba para comer y trabajamos hasta 16 horas corridas”.
En la fábrica habían alcahuetes eran gringos, si eras negro, peronista y pobre cagabas
Esta semana, identificaron un centro clandestino de detención que funcionó en el barrio porteño de Floresta hasta 1977. “Veníamos de muchos años con información y testimonios de que existía un centro clandestino que dependía de la SIDE, muy cerca de Automotores Orletti respecto del cual ya hay más de más de doce condenados. No podíamos descubrir dónde se encontraban y gracias a un trabajo en conjunto con el equipo argentino antropología forense con algunas víctimas del terrorismo estado logramos identificar ese lugar que era una vivienda con sótano en la calle Bacacay” dijo Daniel Rafecas, Juez Federal en Ciudad. Aún hoy los procesos judiciales siguen echando a luz nuevos centros clandestinos de detención e información sobre secuestros. En el marco de los procesos por la memoria, verdad y justicia, los organismos de derechos humanos insisten en que las empresas deben proporcionar información que tienen en su poder.
¿Cuál fue la responsabilidad civil de Vicentín?
Fuente:M1

28 de junio de 2020

Avanza la investigación por la complicidad de Vicentin con la dictadura.

28 de junio de 2020 
Avanza la investigación por la complicidad de Vicentin con la dictadura 
Desapariciones con el sello de la patronal
Página/12 reconstruyó la historia de Aníbal Gall, uno de los trabajadores de la cerealera que fue secuestrado en 1976. Su hermano, Albino, pidió declarar en la causa. 
Por Sonia Tessa

Aníbal Gall fue secuestrado en enero de 1976. 
Imagen: Gentileza Leónidas Ninu Ceruti

Albino Gall compartió durante muchos meses la celda de la cárcel de Coronda con su hermano Aníbal. Estaban a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, sin causa judicial. Aníbal había sido secuestrado el 30 de enero de 1976, a la madrugada, en su casa de Avellaneda. Sin militancia política, el único motivo de su detención ilegal fue haber formado parte de la comisión gremial interna de la empresa Vicentin. Era referente de los obreros que llevaron adelante una larga lucha contra la patronal y el sindicato Aceitero al mismo tiempo y que en septiembre de 1975 pudieron ganar la seccional del gremio. Aníbal entró en Vicentin con 13 años. Era supervisor, tenía a su cargo el sector de calderas y turbinas. "Anibal junto a (Oscar "Cacho") Zarza, (Estanislao) Zunini, (Eldo) Zorat, y otros muchachos formaron la comisión interna que recuperó el sindicato (ver aparte). Todos eran muy hostigados, porque antes el sindicato a nivel de Avellaneda estaba en manos de personas totalmente cooptadas por Vicentin", recuerda Albino, que fue detenido en Santa Fe, en septiembre de 1976, por su militancia política. Albino está dispuesto a contar la historia de su hermano en la Fiscalía Federal de Reconquista, para impulsar la investigación sobre la responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad en el norte de la provincia.
Apenas leyó en Página/12 que existe la posibilidad de impulsar la causa, Albino se comunicó con Raúl "Lolo" Borsatti, referente de Norte Amplio por los Derechos Humanos, de Reconquista. "En el artículo en cuestión dice acerca de familiares que conozcan los hechos y estén dispuestos a declarar. Yo lo estoy, si es útil. No se cómo se hace", le escribió por whatsapp. Aníbal era el segundo y Albino el anteúltimo de siete hermanos. Su padre llegó en 1923 a Avellaneda, desde Córmons, en Friuli, Italia. Como sabía de motores, trabajó en la desmotadora de los hermanos Francisco y Pedro Vicentin desde sus inicios. Cuando Anibal cumplió 13 años, tenía que elegir entre trabajar y estudiar. Y así fue que ingresó a la fábrica. Era jerárquico, pero se unió rápidamente a la lucha obrera. Desde la empresa lo convocaron para ofrecerle beneficios y Aníbal los rechazó. "A Anibal lo van a buscar a nuestra casa paterna, yo vivía en Santa Fe, donde estudié y luego trabajé. Anibal estaba solo en la casa de Avellaneda porque nuestros hermanos habían ido a visitarme", relata Albino. Luego supo por su hermano que "fue un operativo, había gente de civil y alguno vestido de policía. Fue hecho por personal de la Base Aérea de Reconquista y los que estaban con uniforme habrán sido policías de Avellaneda que los habrán reclutado para hacer un operativo conjunto. Lo buscaban porque era dirigente gremial y ese mismo día lo van a detener a Zarza, adentro de la fábrica ".
Anibal Gall fue llevado a la Base Aérea de Reconquista, junto a más de 30 detenidos ilegalmente. "Estuvieron un par de días, y después lo llevaron a la comisaría 4° de Santa Fe, que estaba en bulevar Zavalla y Tucumán. Cuando me enteré de que lo habían llevado a la cuarta, yo iba a visitarlo, a llevarle algunas cosas, y él tenía mucho temor de que lo sacaran de noche para torturarlo. Él veía que a otros presos los sacaban, volvían muy lastimados, y otros no volvían", sigue el relato de Albino.
Anibal salió en libertad en septiembre de 1976, puso su propio taller y unos años después, se trasladó a Ferreyra, Córdoba, donde murió en 2007, a los 68 años, de un infarto. "A él no se le dio la oportunidad de declarar. Evidentemente si lo hubieran llamado, iba a ir. A mí no me cabe la menor duda, aunque posiblemente no habrá estado muy enterado del avance de las causas en ese momento", considera su hermano Albino, que vive en Lomas de Zamora desde 1980.  
¿Por qué no avanza la investigación sobre la responsabilidad de Vicentin en delitos de lesa humanidad? La pregunta no la hacían solo los testigos de la causa 050, conocida como Base Aérea de Reconquista, que juzgó los crímenes cometidos en el norte de la provincia de Santa Fe durante la última dictadura cívico militar. El 23 de julio de 2013, entre sus consabidas chicanas, el abogado defensor (privado) del policía Carlos Nickisch formuló esa pregunta en su alegato. Gonzalo Miño dijo: "Oscar Zarza denunció a empresa Vicentin, y también Adelqui Gavirondo. Entre los civiles comprometidos está el poder económico, Vicentin. ¿Por qué no se investiga? Nunca lo sabremos". La estrategia del profesional era deslindar la responsabilidad de su defendido y "apuntar para arriba" y para eso retomó palabras de al menos tres testigos en esa causa, la primera por violaciones de lesa humanidad en la zona. Nickisch fue condenado a 18 años de prisión . 
En los fundamentos de la sentencia, difundidos el 25 de septiembre de 2013, Vicentin es mencionada por el testigo y víctima Oscar Ortiz. En la página 196 se registra a Ortiz como el "caso 37". "Fue detenido el 20/10/76, a las 17 horas. El encargado de la fábrica Vicentin le dice que lo estaban buscando, cuando sale lo apuntaban con FAL y otras armas, dos policías lo llevaron a una camioneta y en el camino pasa por la calle de su casa y le piden a su mujer el documento", es el relato del testigo que recoge el tribunal integrado por María Ivon Vella, José María Escobar Cello y Otmar Osvaldo Paulucci. "Cuando estuvo detenido le preguntaron por (Raúl) Borsatti, (Rubén) Maullín, (Víctor Sergio) González, todo cuando lo torturaban. A Borsatti no lo conocía en ese momento. Querían saber la conexión entre los montoneros y la fábrica en la que el trabajaba. En la GIR (Guardia de Infantería Reforzada) pudo ver a otras personas que trabajaban en la fábrica, pero no sabe cuándo los detuvieron", sigue la declaración de Ortíz ante ese tribunal. Oscar "Cacho" Zarza y Adelqui Gavirondo, también obreros de Vicentin perseguidos por su actividad gremial, declararon en esa causa, mientras Efren Venturini lo hizo con posterioridad. Lucila Puyol, de HIJOS Rosario, fue una de las abogadas querellantes. 
Una dificultad legal es imputar a quienes efectivamente los "marcaron" dentro de la fábrica, para avanzar en la responsabilidad empresarial. Eso es lo que podría empezar a moverse ahora, si testimonian otros obreros víctimas. Es el objetivo que se traza la Federación Aceitera, que será querellante: poder llevar testigos y documentación ante el fiscal Roberto Salum y así avanzar en la determinación de responsabilidades.
La Liga Argentina por los Derechos Humanos también será parte de las querellas y apunta a que se investigue la actuación del ex Personal Civil de Inteligencia, Juan José Luis Gil. "Cuando fue detenido y condenado por amenazar a testigos en causas por delitos de lesa humanidad, este hombre dijo que en 1976 había estado infiltrado en Vicentin para hacer tareas de inteligencia. Si eso ocurrió, la empresa tiene que haber tenido alguna responsabilidad", consideró Alejandro Córdoba, representante de la Liga en aquella zona. 
¿Quién es Gil? El libro "Solo digo compañeros", de Raúl Borsatti, lo describe en su página 153. "Suboficial Luis Gil - tareas de inteligencia e instructor Guardia Rural Los Pumas. Participó en operativos para detener e interrogar personas durante los años de la dictadura. Pasó luego a depender de la Unidad Regional. Tras esa etapa se dedica a la docencia como profesor de matemáticas. Fueron conocidas entre los alumnos las posturas de sacar una pistola y colocarla sobre el escritorio del aula". El libro se publicó en 2005, y unos años después se supo que Gil era Personal Civil de Inteligencia. 
En 2009, Gil fue detenido y procesado por enviar mensajes intimidatorios a testigos en causas por delitos de lesa humanidad. En septiembre de 2012, fue condenado a cinco años de prisión por amenazas y coacciones agravadas. En su declaración indagatoria ante el juez Aldo Alurralde, en 2009, dijo haber realizado tareas de inteligencia en la fábrica Vicentín, en 1976. El abogado de Norte Amplio, Ivan Bordón, pidió ese material para iniciar una investigación y el Tribunal recomendó: "Las denuncias de delitos de lesa humanidad se deberán realizar en el fuero federal que corresponde", como relató el periodista Juan Carlos Tizziani en Rosario/12 .
¿Por qué no hay más testigos que se presenten ante los Tribunales Federales para relatar los secuestros sufridos en noviembre de 1976? Los números son inciertos, pero en Avellaneda aseguran que muchas personas nunca se animaron a hablar. El periodista Huber Cracogna considera que en la ciudad de Avellaneda hay una "democracia de baja intensidad", en la que los directivos de Vicentin tienen una influencia superlativa sobre las instituciones. "Creo que no se investigó la responsabilidad de Vicentin por el peso de la propia empresa, en el contexto de Reconquista y Avellaneda y en un juzgado federal en el que, cuando se inicia la causa de la Base Aérea, hubo jueces subrogantes. Tiene que ver con el propio peso de la empresa y un poco con el temor", consideró Borsatti.
Fuente:Pagina12

26 de junio de 2020

VICENTIN: : avanza la causa por delitos de lesa humanidad contra empleados de la cerealera

26 de junio de 2020 
Oscar Cacho Zarza, detenido en 1976 dentro de la planta, amplió su declaración 
Vicentin: avanza la causa por delitos de lesa humanidad contra empleados de la cerealera 
El fiscal Roberto Salum convocó al testigo tras leer la nota publicada por este diario. La Liga Argentina por los Derechos del Hombre se presentará como querellante para avanzar en la complicidad empresarial durante la dictadura en el norte de la provincia de Santa Fe. 
Por Sonia Tessa
"Cacho" Zarza declaró ayer en la causa que se reabrió tras la nota de Página/12.  
Imagen: Sebastián Vargas
Oscar "Cacho" Zarza llegó ayer a la Fiscalía Federal de Reconquista para ampliar su declaración sobre la detención ilegal que sufrió dos veces durante la última dictadura cívico-militar-eclesiástica. La primera vez lo llevaron directamente de adentro de la planta de Vicentin, en Avellaneda, en la madrugada del 30 de enero de 1976. La segunda vez fue el 2 de noviembre del mismo año, estuvo unos días desaparecido y luego quedó detenido en la cárcel de Coronda hasta la navidad de 1978. El fiscal Roberto Salum convocó a Zarza tras leer la nota publicada por este diario el 16 de junio pasado , en la que el ex obrero y delegado gremial de la aceitera aportaba datos que permitían avanzar en la investigación. La Liga Argentina por los Derechos del Hombre se sumará como querellante, como también lo hará la Federación Aceitera de la Argentina, en la causa que investiga el terrorismo de Estado en el norte de la provincia de Santa Fe. Allí está Avellaneda, donde se fundó en 1929 la firma hoy en convocatoria de acreedores.
"Como Liga vamos por la demostración de la participación de la empresa en las detenciones de los compañeros", apuntó Alejandro Córdoba, representante del organismo en la zona. El primer objetivo es lograr que declaren quienes hasta ahora no lo hicieron, obreros que fueron detenidos ilegalmente pero nunca se presentaron ante la Justicia. "Hay algunos que ya declararon, pero sería bueno que puedan declarar otros que nunca lo hicieron, por miedo, o por motivos que no vamos a saber nunca", dijo Zarza a Página/12.
¿Qué se investiga? La detención de obreros de Vicentin que formaron parte de las comisiones internas de esos años, y de quienes se plegaron a las luchas por mayor salario y mejores condiciones de trabajo. Se oponían tanto a la patronal como a la Federación Aceitera, que integraba las 62 Organizaciones. Formaron el Movimiento Obrero de Recuperación Sindical 31 de mayo y en septiembre de 1974 ganaron la seccional del sindicato. Ya no había complicidad con los dueños de la empresa para perjudicar al personal. 
El número de obreros de Vicentin detenidos ilegalmente es incierto aun: se habla de 22, de los cuales 14 eran delegados, pero la lista está en pleno proceso. Zarza cree que pueden ser entre siete y 14 compañeros. Todos fueron liberados, luego de días o años presos. Algunos murieron con posterioridad. Aníbal Gall, detenido en la misma madrugada del 30 de enero de 1976, falleció en Córdoba varios años después de su liberación. Las querellas apuestan a que sean sus familiares quienes aporten a la causa el relato de lo ocurrido. 
El fiscal Salum está atento a cualquier dato nuevo. Tuvo a su cargo la instrucción de la causa 050 o Base Aérea. En 2013 los jueces María Ivon Vella, José María Escobar Cello y Otmar Osvaldo Paulucci condenaron al comodoro retirado Danilo Sambuelli, al militar Jorge Benítez, y a los ex policías Carlos Nickisch, Horacio Machuca, Rubén Molina, Arnaldo Neumann y Jorge Benítez, en un proceso oral que tuvo más de 60 testigos, y en el que declararon Zarza, Adelqui Gavirondo y Oscar Ortiz, los tres obreros de Vicentin. Hubo otros detenidos que trabajaban en la planta, como Efren Venturini , quien declaró frente al fiscal Salum y señaló al capataz de Vicentin que lo "marcó" para que se lo llevaran de adentro de la fábrica. Pero esa persona está muerta, y por ende no se pudo avanzar con la imputación. En la declaración de Zarza en Fiscalía, se presentó la misma dificultad: Francisco "Sapo" Vicentin, encargado de planta (sin relación con la familia propietaria), quien cedió la máquina de escribir de la empresa para que se hiciera el acta de detención, también falleció. 
Las declaraciones se enmarcan en la continuidad de la investigación sobre el accionar del terrorismo de Estado en la zona, en la causa que ya tuvo un segundo juicio oral, en 2017, en el que resultaron condenados Omar Rubén Noce, de la Guardia Rural Los Pumas; y Juan Antonio Mulasano, de la ex Jefatura de Reconquista. La investigación sigue, con un trabajo minucioso de la Fiscalía, pese a que sólo Salum --y un único empleado-- tienen a su cargo la investigación de todas las causas federales de la zona. 
En verdad, todavía no hay certeza sobre la posibilidad de establecer imputaciones por la responsabilidad de Vicentin. Para eso harán falta pruebas, documentos y más testimonios. La Federación Aceitera también se presentará como querellante . "El fiscal está investigando un desprendimiento que tendría que ver con hechos vinculados concretamente a la actuación en el marco del terrorismo de estado de Vicentin. Esto es importante para nosotros, pero la Federación se va a presentar igual, con causa Vicentin o no, porque entendemos que estuvieron damnificados 20 trabajadores aceiteros", señaló Juan Martin Combi, abogado de la Federación Aceitera, y subrayó que "la investigación gira en torno a otro punto estratégico de litigio. Cuando planteás un desprendimiento de las causas, es porque estás encontrando un punto que hace a la posible participación de la parte empresaria en un delito de lesa humanidad, que fueron detenciones y no desapariciones. Lamentablemente, no están vivas ninguna de las personas del directorio de Vicentin de aquella época. Entonces, se debe enfocar la investigación en torno a los cómplices y co partícipes del hecho". 
En febrero, poco después de asumir, la secretaria de Derechos Humanos de la provincia de Santa Fe, Lucila Puyol, se reunió con el fiscal Salum para ofrecerle colaboración en las causas de derechos humanos de la zona. La Fiscalía Federal de Reconquista no tiene una Unidad especializada de Derechos Humanos. A través de un convenio institucional, la Secretaría pondrá sus recursos para aportar en la investigación y recopilar documental sobre el accionar del terrorismo de estado y la posible complicidad empresarial. "Ofrecimos colaboración con el Programa de Protección a Testigos y asistencia en salud mental para víctimas del terrorismo de Estado, porque hay posibles testigos que no quieren hablar", dijo Puyol. 

Las certezas de la complicidad empresarial

Desde la Federación Aceitera de la Argentina, que lidera Daniel Yofra, la decisión es aportar en la investigación sobre la detención ilegal de obreros de Vicentin en el norte de la provincia de Santa Fe, en 1976. "Lo concreto a investigar es si los trabajadores que estaban participando en acciones gremiales fueron identificados, marcados y secuestrados ilegalmente con la participación de la empresa", expresó Juan Martín Combi, uno de los abogados de la Federación, junto a Carlos Zamboni.
La decisión de querellar se funda, explica, en que "hay hechos llamativos. Si a un delegado, que había hablado en una asamblea, se lo llevan, hay que investigar. Sabemos que los militares cometieron delitos, pero también sabemos que no lo hicieron solos. La pata empresarial estuvo activa, y eso se verifica en varias empresas. Hubo complicidad en la entrega de datos, en marcar compañeros, en facilitar instalaciones. En Vicentin todavía no lo podemos afirmar con certeza jurídica, pero sí en la sospecha de los compañeros". 
Fuente:Pagina12