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5 de abril de 2021

CORDOBA: Desmemoria en Los Surgentes.

 05 de abril de 2021

Escándalo por el mensaje de una escuela para el 24 de marzo

Desmemoria en Los Surgentes

Un flyer del colegio secundario del pueblo cordobés donde mataron a 7 rosarinos en 1976 habló de "pañuelos manchados de sangre". 
Por Sonia Tessa
En la localidad hay un monolito y está obra que rememora los fusilamientos.    

El 17 de octubre de 1976, siete jóvenes militantes de la Juventud Peronista que habían sido secuestrados por la patota de Feced en Rosario fueron asesinados en Los Surgentes, provincia de Córdoba. En esa localidad de unos 2500 habitantes, el grupo Memorias Surgentes viene trabajando desde hace años para crear conciencia. Este 24 de marzo invitaron al colectivo feminista creado en 2020 para plantar memoria, la actividad impulsada en todo el país por los organismos de derechos humanos. Algunas de las chicas fueron por primera vez al camino rural –a diez kilómetros del pueblo- donde ocurrió la Masacre de los Surgentes, en la que fueron asesinados Cristina Costanzo, María Cristina Márquez, Ana Lía Murgiondo, Daniel Oscar Barjacoba, Sergio Abdo Jalil, Eduardo Felipe Laus y José Antonio Oyarzábal. Poco más tarde, el Instituto Presbítero Emilio Castoldi, la única secundaria del pueblo, una escuela confesional con la totalidad de los sueldos docentes subsidiados por el Estado, hizo una publicación en sus redes sociales que causó estupor: con pañuelos celestes flotando en el flyer, decía “memoria, verdad, justicia, nunca más” y “por una sociedad sin pañuelos teñidos de sangre”. Otro texto del flyer era: “Salvemos las dos vidas”. La reacción no se hizo esperar: ex alumnas, ex alumnos y familiares de las víctimas de la masacre repudiaron la publicación, pero la institución no pidió disculpas ni la retiró. “En primer lugar, reafirmar que los Pañuelos Blancos son el símbolo de la incansable búsqueda de Madres y Abuelas, que durante 45 años enseñaron a la humanidad entera cómo se puede luchar contra los crímenes más crueles y siniestros sin una sola acción de odio ni violencia. Un solo mensaje transmiten al mundo y es de lucha incansable, amor y esperanza”, dice el comunicado de familiares de las víctimas.

Noelia Pellizón es ex alumna de la escuela y publicó en su instagram. “Me pregunto cómo pueden tener el valor para compartir éste mensaje en una día tan importante para los derechos humanos, desprestigiar la lucha de las madres y abuelas de plaza de mayo con reconocimiento mundial por no aceptar que en diciembre del 2020 de manera democrática se ha ganado un derecho más para las mujeres, evitar muertes clandestinas a través de la ley N° 27.610, de acceso a la interrupción voluntaria del embarazo de manera segura, legal y gratuita”. Noelia contextualizó que Los Surgentes “es un pueblo de 2500 habitantes aproximadamente y cada nivel educativo cuenta con una sola escuela, lamentablemente el secundario es una institución que depende de la iglesia, esa iglesia católica apostólica romana que ha sido participe y cómplice de las 30000 personas secuestradas, torturadas y desaparecidas”. También consideró “como ex alumna y médica generalista y de familia” que la publicación era “sumamente irresponsable y grave, ojalá puedan reflexionar sobre este hecho y entender de una vez por todas que la iglesia y el Estado deben ser asunto separado”.

A través de su comunicado, los familiares también recordaron que “la única sangre fue la de los 30000 compañeros desaparecidos que manchó las garras de los genocidas y la ciudad de Los Surgentes fue escenario testigo de los crímenes de lesa humanidad en lo que se llamó la Masacre de Los Surgentes” y subrayaron que “el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, no es el día institucionalmente establecido para difundir posiciones sectoriales acerca de un tema que no tiene ninguna relación con la efeméride que hay que conmemorar este día”.

Las y los militantes asesinados en Los Surgentes estaban secuestrados en el centro clandestino de detención Servicio de Informaciones, conocido como El Pozo, en Dorrego y San Lorenzo, en pleno centro de Rosario. Los Surgentes queda a 145 kilómetros. Tras el fusilamiento, los cuerpos fueron llevados al Hospital San Roque de esa misma localidad y luego fueron enterrados en una fosa común del cementerio de San Vicente, en la ciudad de Córdoba. “Aunque la masacre fue un suceso que no pasó desapercibido para los surgentinos contemporáneos al acontecimiento, durante muchas décadas fue recordado de modo anecdótico. No formaba parte de la historia local, poco se hablaba sobre lo acontecido”, cuentan desde Memorias Surgentes. Y dan un ejemplo concreto: en el libro del pueblo, sólo 7 renglones hacían alusión al hecho. “A los jóvenes tampoco nos contaban nada sobre lo sucedido en nuestra localidad, ni fuera ni dentro del aula”, cuenta una de las integrantes del grupo empeñado en mantener viva la memoria. 

Fueron obteniendo logros. En 2010, un grupo de alumnos de la única escuela secundaria llevaron a cabo el proyecto “Lazos de Identidad” para rescatar “La masacre de Los Surgentes”. En memoria de esos siete jóvenes se colocó un monolito en el lugar de la masacre y se plantaron siete sauces llorones. 

En marzo de 2011, la Legislatura de Córdoba declara “Lugar Histórico Provincial-Espacio de la Memoria” al sitio físico dónde ocurrió la masacre, señalizaron en el camino rural pero no hay ningún cartel sobre la ruta provincial 6, que es por donde se llega. Desde Memorias Surgentes llevaron a la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, a visitar la escuela y la localidad, como parte de la lucha para recuperar la memoria de lo ocurrido.

A partir de la publicación del Instituto Castoldi, en las redes sociales se sucedieron otros repudios. Jorgelina Juich, otra ex alumna, expresó: "Me da miedo (sí, miedo) que en un colegio Católico sigan sin entender lo que es la democracia y lo que implica vivir en ella" y sumó: "Por otra parte, me gustaría recordarle al ideólogo de esta publicación que hace 45 años su iglesia no salvó ninguna de las dos vidas sino que fue cómplice y entregadora de mujeres embarazadas. Sin ir más lejos, a uno de los siete jóvenes asesinados en la llamada masacre de Los Surgentes me remito. Entre ellos estaba María Cristina Márquez quién cursaba un embarazo avanzado. María Cristina fue encontrada vendada y esposada, torturada y fusilada". 

Fuente:Rosario12

16 de octubre de 2016

A 40 AÑOS DE LA MASACRE DE LOS SURGENTES.

SIETE JOVENES ROSARINOS FUERON ASESINADOS EN 1976 EN UNA LOCALIDAD CORDOBESA
A cuarenta años de Los Surgentes
Daniel Barjacoba, Ana Lía Murgiondo, José Oyarzábal, María Cristina Márquez, Sergio Abdo Jalil, Eduardo Felipe Laus y Cristina Constanzó estuvieron detenidos en el Servicio de Informaciones de Rosario y luego trasladados a Córdoba para luego ser asesinados.
Por José Maggi

El 17 de octubre de 1976 a la madrugada los juntaron a todos en una oficina y se los llevaron.
Mañana se cumplen cuarenta años de la Masacre de Los Surgentes, un delito de lesa humanidad que tendrá su juicio oral en febrero de 2017. Allí se juzgará a los responsables del secuestro, torturas y asesinato de Daniel Barjacoba, Ana Lía Murgiondo; José Oyarzábal, María Cristina Márquez, Sergio Abdo Jalil, Eduardo Felipe Laus y Cristina Constanzó. Los siete jóvenes fueron asesinados y sus cuerpos abandonados en la localidad de Los Surgentes, provincia de Córdoba, el 17 de octubre de 1976, luego de permanecer cautivos en el "Servicio de Informaciones".

"Siete vidas arrancadas, siete familias destrozadas en un hecho cuya unicidad hace muy difícil relatar separadamente, por primera vez se eleva a juicio como un solo hecho" destaca la abogada Gabriela Durruty.

Los imputados son José "el Ciego" Lofiego, Mario "el Cura" Marcote, Ramón Vergara, Ramón Ibarra y Ernesto Vallejo y Héctor Oscar Gianolla.

Cabe aclara que los casos de Oyárzabal, Murgiondo, Barjacoba y Márquez ya tuvieron sentencia en la causa Díaz Bessone (conocida como Feced 1) donde fue condenado Díaz Bessone. Ahora la causa se conoce como Feced 3 y en ella serán juzgados los siete casos como un solo hecho por primera vez. "La idea es lograr, independientemente de las condenas en cada caso particular, que el relato judicial de los hechos se acerque a la verdad histórica, para que el reclamo trasponga las puertas del tribunal y llegue debidamente a una sentencia, que es la forma en que se escribe la verdad en un estado de derecho" destacó Durruty. Todo indica que el juicio se iniciará a partir de febrero/17, ante el Tribunal Oral 2 de Rosario, con la presidencia de Lilia Carnero.

Daniel Barjacoba y Cristina Márquez fueron detenidos el 2 de octubre de 1976 en las adyacencias del Arroyo Ramallo, Barrio Somisa, de San Nicolás, por grupos de personas armadas pertenecientes a Fuerzas Conjuntas. Daniel recibió cuatro o cinco heridas de bala al intentar escapar mientras lo detuvieron.

José Oyarzábal y Eduardo Laus fueron detenidos el 12 de octubre de 1976 en la vía pública con folletos de propaganda política, el día en que el General Leopoldo Fortunato Galtieri se hizo cargo del II Cuerpo de Ejército. Se desconocen las fuerzas intervinientes, no se conocen testigos del secuestro.
Cristina Costanzo fue detenida el 13 de octubre de 1976 junto con Carlos Pérez Rizzo en la vía pública.

Analía Murgiondo fue detenida en la madrugada del 14 de octubre de 1976 en Rosario junto con su hija de dos años, luego de producirse un enfrentamiento en el que fueron heridos dos integrantes del Servicio de Informaciones. Uno de ellos, apodado "La Bruja" herido en una mano, y el otro, herido en un ojo, quienes fueron asistidos en el Sanatorio Británico de Rosario.

Sergio Jalil fue capturado el 15 de octubre de 1976 alrededor de las 15 mientras caminaba por la vía pública acompañado por Stella Miguel, frente al domicilio de la calle República 3635 de Rosario. Fue vendado e introducido en un automóvil de color blanco, según relatos de vecinos de la zona. Momentos después su acompañante fue asesinada a sangre fría en lo que posteriormente se fingió como un enfrentamiento.

En el Servicio de Informaciones
Los siete detenidos fueron conducidos al Servicio de Informaciones (S.I.) de la Unidad Regional II de la Policía Provincial donde fueron torturadas. Según testigos ante la resistencia que oponía Analía Murgiondo al ser interrogada, el propio ex Jefe de Policía Comandante de Gendarmería Agustín Feced la torturó con golpes de puño, disponiendo posteriormente que se aplicara picana eléctrica a su pequeña hija.

El 17 de octubre de 1976 a la madrugada los juntaron a todos en una oficina, obligándolos a acostarse boca abajo, uno al lado del otro, esposados con las manos en la espalda y las vendas reforzadas, y se los llevaron. Al regresar, los que los asesinaron comentaban que la operación de Los Surgentes no había tenido inconveniente alguno.

Recién en diciembre de 1979, Elena Corbin recibió contestación a un Habeas Corpus presentado a favor de su hijo Daniel Oscar Barjacoba en julio de 1979. Esta contestación fue dada por el Juzgado Federal Nº 2 de Rosario, quien informó que en ese Juzgado existía una causa abierta y que por nota del Convenio Policial de la Prov. de Córdoba extinguía la acción penal de la misma, ya que el día 18.10.76 se habían encontrado siete cadáveres en la localidad de Los Surgentes (Prov. de Córdoba), uno de los cuales había sido identificado por Interpol como Daniel Oscar Barjacoba. A partir de este reconocimiento los familiares del identificado iniciaron investigaciones en la morgue del Hospital San Roque de la ciudad de Córdoba, a donde fueron llevados los cadáveres luego de ser encontrados en Los Surgentes y en el cementerio San Vicente de la misma ciudad.

Las personas que hallaron los siete cadáveres en Los Surgentes (domingo alrededor de las 8 de la mañana) los encontraron apilados a un costado del camino, con los ojos vendados, señales de tortura y acribillados a balazos. En el lugar había cartuchos de balas y luego todo fue limpiado.

En esta localidad, la Encargada del Registro Civil, María Trinidad González de Molina, les tomó las huellas digitales ayudada por un empleado del Cementerio de Los Surgentes de apellido Narvaja y las elevó al Registro Nacional de las Personas. Las huellas fueron retiradas por el Ejército y por medio de las cuales en noviembre de 1976, se realizaron las identificaciones que se mantuvieron en secreto, hasta que por una filtración de información del Juzgado Federal Nº 2 de Córdoba aparecieron publicados en el diario "La Voz del Interior" los nombres de cuatro de estas siete personas.

Entre el 19 de octubre y el 11 de noviembre de 1976 los cadáveres permanecieron en la Morgue Judicial del Hospital San Roque. Finalmente el día 11 de noviembre fueron sepultados como N.N. en el cementerio San Vicente en Pilote 5, fosa común. Los días 3 y 4 de marzo de 1984 se realizaron exhumaciones en el cementerio San Vicente, de restos enterrados en una fosa de 25 metros por 2,5 metros aproximadamente y 3,5 metros de profundidad. Se excavó solamente en el lugar donde según las investigaciones se hallarían los siete cadáveres encontrados en Los Surgentes.
Fuente:Rosario12

17 de octubre de 2014

38 AÑOS DE LA MASACRE DE LOS SURGENTES.

MASACRE DE LOS SURGENTES-17 de OCTUBRE de 1976.

El 17 de octubre de 1976 siete jóvenes fueron sacados por personal policial del Servicio de Informaciones de la Jefatura de Policía de Rosario, donde se hallaban secuestrados, y llevados a la localidad cordobesa de Los Surgentes, donde fueron acribillados en un camino rural en la madrugada de ese día. Los fusilados fueron Cristina Costanzo, María Cristina Márquez, Analía Murgiondo, Daniel Oscar Barjacoba, Sergio Abdo Jalil, Eduardo Felipe Laus y José Antonio Oyarzabal. Las detenciones
Daniel Oscar Barjacoba y María Cristina Márquez. Fueron detenidos el 2 de octubre de 1976 en las adyacencias del Arroyo Ramallo, Barrio Somisa, de San Nicolás, por grupos de personas armadas pertenecientes a Fuerzas Conjuntas. Barjacoba recibió 4 ó 5 heridas de bala al intentar escapar mientras lo detuvieron.
José Antonio Oyarzábal y Eduardo Felipe Laus fueron detenidos el día 12 de octubre de 1976 en la vía pública con folletos de propaganda política, el día en que el General Leopoldo Fortunato Galtieri se hizo cargo del II Cuerpo de Ejército. Se desconocen las fuerzas intervinientes, no se conocen testigos del secuestro.
Cristina Costanzo fue detenida el 13 de octubre de 1976 junto con Carlos Pérez Rizzo en la vía pública.
Ana Lía Murguiondo fue detenida en la madrugada del 14 de octubre de 1976 en su domicilio de Rosario junto con su hija de dos años, luego de producirse un enfrentamiento en el que fueron heridos dos integrantes del Servicio de Informaciones. Uno de ellos, apodado "La Bruja" fue herido en una mano, y el otro, herido en un ojo. Ambos fueron asistidos en el Sanatorio Británico de Rosario.
Sergio Abdo Jalil. El 15 de octubre de 1976 alrededor de las 15 horas mientras caminaba por la vía pública acompañado por Stella Miguel, fue detenido frente al domicilio de la calle República 3635 de Rosario, vendado e introducido en un automóvil de color blanco, según relatos de vecinos de la zona. Momentos después su acompañante fue asesinada a sangre fría en lo que posteriormente se fingió como un enfrentamiento.

En "El Pozo"Las siete personas nombradas fueron conducidas al Servicio de Informaciones (S.I.) de la Unidad Regional II de la Policía Provincial donde fueron torturadas según los testigos. "Fueron varios los testigos del caso ya que a esa fecha eran varias las personas detenidas en el S. I. conviviendo con los nombrados".
Ante la resistencia que oponía Ana Lía Murguiondo al ser interrogada, el propio ex Jefe de Policía Comandante de Gendarmería Agustín Feced la torturó con golpes de puño, disponiendo posteriormente que se aplicara picana eléctrica a su pequeña hija.
El día 17 de octubre de 1976 a la madrugada los juntaron a todos en una oficina, obligándolos a acostarse boca abajo, uno al lado del otro, esposados con las manos en la espalda y las vendas reforzadas, y se los llevaron. Al regresar, los que los asesinaron comentaban que la operación de Los Surgentes no había tenido inconveniente alguno. De estos crímenes fueron responsabilizados el Comandante de Gendarmería Agustín Feced, Comisario Saichoux (fallecido), Comisario Guzmán Alfaro (a) "El Mudo", Oficial Lofiego (a) "El Ciego" o "Luzbel", Oficial Marcote (a) "El Cura", Oficial Nast (a) "El Ronco", Scortecchini (a) "Archie" y los apodados "Beto" y "Fino" (Carta de Gustavo Píccolo y Carlos Pérez Rizzo desde Devoto)
Con motivo de la desaparición de estas siete personas se realizaron denuncias y presentaciones ante Juzgados Federales y Provinciales, Ministerio del Interior, Policía, Ejército, Vicaría Castrense, Organismos Nacionales e Internacionales. De igual modo testimoniaron en el Juicio a las Juntas Militares: Elena Corbin de Capisano, Gustavo Píccolo, Omar M. Costanzo y Angela M. de Costanzo.

Primeros indiciosRecién en diciembre de 1979, Elena Corbin recibió contestación a un Habeas Corpus presentado a favor de su hijo Daniel Oscar Barjacoba en julio de 1979. Esta contestación fue dada por el Juzgado Federal Nº 2 de Rosario, quien informó que en ese Juzgado existía una causa abierta y que por nota del Convenio Policial de la Provincia de Córdoba extinguía la acción penal de la misma, ya que el día 18 de octubre de 1976 se habían encontrado siete cadáveres en la localidad de Los Surgentes, uno de los cuales había sido identificado por Interpol como Daniel Oscar Barjacoba.
A partir de este reconocimiento los familiares del identificado iniciaron investigaciones en la morgue del Hospital San Roque de la ciudad de Córdoba, a donde fueron llevados los cadáveres luego de ser encontrados en Los Surgentes y en el cementerio San Vicente de la misma ciudad

En Los SurgentesLas personas que hallaron los siete cadáveres en Los Surgentes, un domingo alrededor de las 8 de la mañana, los encontraron apilados a un costado del camino, con los ojos vendados, señales de tortura y acribillados a balazos. En el lugar había cartuchos de balas y luego todo fue limpiado.
La encargada del Registro Civil, María Trinidad González de Molina, les tomó las huellas digitales ayudada por un empleado del Cementerio de Los Surgentes de apellido Narvaja y las elevó al Registro Nacional de las Personas. Las huellas fueron retiradas por el Ejército y por medio de las cuales en noviembre de 1976, se realizaron las identificaciones que se mantuvieron en secreto, hasta que por una filtración de información del Juzgado Federal Nº 2 de Córdoba aparecieron publicados en el diario "La Voz del Interior" los nombres de cuatro de estas siete personas.
El 7 de marzo de 1980 el Subcomisario Germán Walter Kutzechbach, Jefe de División Convenio Policial Argentino, Córdoba le informó al Juez Federal Nº 2 de Rosario que: personal de Criminalística confeccionó fichas dactilares de los cadáveres encontrados en 
Los Surgentes, las cuales fueron remitidas con fecha 20 de octubre de 1976 por la División de Convenio Policial Argentino a los organismos de seguridad de todas las provincias, Interpol y Registro Nacional de las personas para su identificación. También que se identificaron dos cadáveres, uno perteneciente a Daniel Oscar Barjacoba, y que fue comisionado personal de esa División a la morgue judicial del Hospital San Roque que constató que los siete cadáveres fueron inhumados en el Cementerio San Vicente, en Pilote 5, fosa común.

Identificación y cremación
El 6 de diciembre de 1984, con la firma del Dr. Linares y del Dr. Héctor Cámara (Sub?Director del Depto. de Servicios Médicos Forenses), se le solicita al Juez Federal Nº 1, Secretaría del Dr. Otero Alvarez, que: "no habiendo encontrado otros elementos suficientemente valorables en la pericia ordenada, se ha dado por concluida la misma". Sugieren, además, "se contemple la posibilidad de ordenar la remisión de los restos óseos ya estudiados, al Cementerio San Vicente en razón de la falta de lugar apropiado".
Con fecha 11 de febrero de 1985, el Juez Federal Dr. Gustavo Becerra Ferrer solicitó se oficie al Jefe del Departamento de Servicios Médicos Forenses de los Tribunales de la Provincia de Córdoba para que acondicione los restos óseos en las mismas bolsas en que fueron recibidos, de forma tal que sean perfectamente identificables y los remita al Cementerio San Vicente. Así mismo, solicita se oficie al Subsecretario de Gobierno de la Municipalidad de Córdoba para que haga recibir dichos restos óseos y los haga depositar en el Cementerio San Vicente tomando los recaudos tendientes a su perfecta conservación e identificación inmediata.
Con fecha 28 de febrero de 1985, el Dr. Héctor Cámara remitió desde el Departamento de Servicios Médicos Forenses al Administrador del Cementerio San Vicente, Sr. Manuel Mediavilla los restos óseos.
En el mismo mes de febrero de 1985 los restos óseos fueron incinerados en el Cementerio San Vicente por orden de Arévalo, segundo de Manuel Mediavilla (Director del Cementerio en ese momento). Las cenizas fueron arrojadas en una fosa debajo de la cruz mayor del cementerio
Esta información motivó viajes a Córdoba de los familiares que incluyeron averiguaciones en el Tribunal y el cementerio que permitieron corroborar estos datos.
Con fecha del 24 de marzo de 2003, se elevó una nota a la Dra. Graciela López de Filoñuk, Fiscalía Federal Nº 3 de Córdoba, solicitando se investigue la veracidad de la cremación de los restos exhumados en el Cementerio San Vicente en 1984, y de confirmarse, se identifique y condene a los responsables. El escrito firmado por Marcelo Márquez, Marcelo Jalil, Francisco Javier y María Inés Oyarzábal permaneció sin respuesta al 20 de setiembre de 2006, cuando este grupo de familiares culminó con este informe.
(Fuente:Rosario12-17/10/2006-José Maggi).