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19 de agosto de 2021

MEGACAUSA CAMPO DE MAYO: Cuando se quiebra el pacto de silencio de los represores.

 

La declaración indagatoria de Bernardo Caballero en la Megacausa Campo de Mayo

Cuando se quiebra el pacto de silencio de los represores

El agente de inteligencia retirado Bernardo Caballero admitió que “todos en Campo de Mayo sabían del centro” clandestino, reclamó que se investigue a “los jefes que están bajo un paraguas protector”, involucró en crímenes a otros miembros del Ejército y contó que había reuniones entre las autoridades militares y los dueños de las fábricas de la zona.

Por Ailin Bullentini

El pacto de silencio entre represores de la última dictadura cívico militar goza de buena salud, aunque, de tanto en tanto, algunas chispas sacuden la paz y los ponen a correrse entre sí, a acusarse sin precisiones, a señalarse que si “saben tanto” es porque “estuvieron”, porque “participaron”. Empujados por el enojo, siempre ubicándose en la inocencia, se acercan cuidadosamente al límite de ese acuerdo de boca cerrada, sin cruzarlo. En esas exhibiciones de “peligro porque hablo”, siempre se cuela algún dato que sirve para seguir avanzando en la verdad y la justicia sobre los crímenes del terrorismo de Estado.

“Todos en Campo de Mayo sabían del centro” clandestino, dijo Bernardo Caballero, personal de Inteligencia del Ejército retirado. Fue una de las frases más fuertes de la ampliación de su declaración indagatoria en el marco del juicio que se les sigue a él y a otra veintena de gendarmes y militares por secuestros, torturas, homicidios, entre ellos el de varias mujeres embarazadas y sus hijos apropiados, sucedidos contra personas que fueron encerradas en El Campito, uno de los centros clandestinos de Campo de Mayo durante la última dictadura. Sin correrse de su pretensión de inocencia, el militar exigió que la Justicia investigue a “los jefes que están bajo un paraguas protector”.

El abogado querellante Pablo Llonto, representante de sobrevivientes y familiares de hombres y mujeres asesinadas y desaparecidas durante la última dictadura en juicios vinculados al desempeño del Primer Cuerpo del Ejército tiene “la sensación de que algo se está moviendo en el universo de represores, algunos están tratando de entender el valor que tiene dar datos”. Es que por estas semanas, represores acusados en el debate oral que se lleva a cabo por el tercer tramo de la causa que investiga los hechos del centro clandestino Vesubio también expresaron intenciones de “hablar”. 

“Si es una energía que está circulando entre ellos para empezar a romper el pacto de silencio, bienvenida. Si es que están enojados y se cansaron de callar, también. Desde la Fiscalía estamos siempre dispuestos a escuchar y a indagar”, remarcó Gabriela Sosti, fiscal en el juicio que desarrolla todos los miércoles el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín.

Negar al confirmar

Caballero estudió en Campo de Mayo desde 1972. Revistió en el Departamento II de Inteligencia del Comando de Institutos Militares en 1976 y reconoció que entonces sabía que allí funcionaba aquel centro clandestino, aunque negó haber tenido contacto con prisioneros. Durante su indagatoria --que se extendió por dos jornadas y se pudo seguir gracias al medio comunitario La Retaguardia-- respondió preguntas, intentó implicar en los crímenes a miembros de la fuerza que lo identificaron como integrante de la patota que actuó en El Campito --acusó de participar de torturas al sargento Víctor Ibáñez, quien lo identificó en varios de sus testimonios con el alias “Ángel”-- y a Ramón Correa, un gendarme que declaró como testigo.

Además, expresó enojo con personal jerárquico al que obedecía: “Este proceso consiste en condenarnos a nosotros, inocentes, mientras los jefes están bajo un paraguas protector. Están la política y el Ejército metidos en este sistema”, denunció. Dio tres nombres: el de Jorge Bozo, quien fue jefe del centro clandestino y murió impune; el de Martín Rodríguez, quien ya cuenta con una condena por delitos de lesa humanidad. Y por último, aportó un nombre que hasta el momento no estaba en el radar de las investigaciones sobre responsabilidades en los crímenes de la última dictadura: el de Rodolfo Oscar Campanello. Ése es el nombre, según Caballero, de “Padre Francisco”, un torturador reconocido por algunos sobrevivientes y mencionado por Ibáñez en la recopilación de sus testimonios realizada por Fernando Almirón en el libro Campo Santo.

“Es necesario someter todo a comprobación, porque por sí solos los datos no sirven, pero a priori hay una sensación de que algo se mueve”, evaluó Llonto. Y sumó como “elementos que permiten tener cierta expectativa” indagatorias como la de Caballero, testimonios de gendarmes --en este debate-- y de soldados conscriptos --en el juicio por los vuelos de la muerte en Campo de Mayo--, además del testimonio del militar retirado Omar Barbieri, quien implicó a varios miembros del Regimiento de Infantería de Mercedes en la causa por los crímenes del Vesubio. El viernes pasado estuvo a punto de ampliar su declaración indagatoria en ese juicio el acusado David Cabrera Rojo, pero no pudo: una sobreviviente lo identificó y ahora tendrá que escucharla.

“Ahora hay que ver qué hace la Justicia con todo eso, ya que tiene la obligación de hacer algo. Nosotros seguimos tirando del piolín y los familiares siguen exigiendo que hablen, que aparezcan más datos”, concluyó el abogado, sin dejar de indicar la “ambivalencia” que se da en algunos testimonios de integrantes de las fuerzas y, sobre todo, en las indagatorias. “Es importante evaluarlas como algo positivo ya que el aporte de datos, la ruptura del pacto de silencio es algo que reclaman muchos sobrevivientes y familiares de víctimas al cierre de sus testimonios. Ojalá que se dignen a dar datos de enterramientos, de vuelos (de la muerte), de bebés apropiados, que es lo que repara también”.

Aunque son contados con los dedos de una mano, desde la investigación de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas hubo represores, partícipes, autores, de los crímenes del terrorismo de Estado, que aportaron información. “Los que hicieron denuncias en la Conadep, (el denunciante de los vuelos de la muerte Adolfo) Scilingo, llevaron a cabo cierta estrategia defensiva en ese hablar, cruzada con lo personal. Porque por un lado está la conciencia que pesa y por otro está la necesidad de zafar”, explicó el abogado.

Esta mañana también ampliaron su declaración indagatoria Alfredo Arena, marino, y Roberto “Pajarito” Fusco, gendarme. Sus estrategias fueron diferentes a la de Caballero: negaron absolutamente todo “con mentiras completas”, señaló el abogado. “Algo esperable” para la fiscal del debate sobre los hechos de la Megacausa Campo de Mayo, quien, en cambio, evaluó que la declaración de Caballero “deja claro un montón de cosas a partir de lo que dice, pero más por lo que niega”. No obstante, resaltó como una parte ”fundamental” de la ampliación de su indagatoria el pasaje en la que, sin dar nombres, el miembro retirado de inteligencia del Ejército aseguró la existencia de reuniones entre jefes del área (del Ejército) con los dueños de las fábricas de la zona “lo cual demuestra que el objetivo de la dictadura era exterminar a la clase trabajadora”, indicó Sosti. “A partir de esto, la instrucción tiene más elementos para avanzar sobre la responsabilidad civil, no hay más razones para demorarse”, completó. 

Fuente:Pagina12

6 de octubre de 2020

Comenzó el juicio por los vuelos de la muerte en Campo de Mayo.

 06 de octubre de 2020

Se tratan los casos de cuatro víctimas en este debate oral

Comenzó el juicio por los vuelos de la muerte en Campo de Mayo

Los cuerpos de los secuestrados aparecieron en las costas, y fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense. Los exmilitares y aviadores Santiago Riveros, Luis del Valle Arce, Delsis Malacalza, Eduardo Lance y Alberto Conditi, fueron acusados por delitos de lesa humanidad.
Por Ailín Bullentini

Con algunos inconvenientes de conectividad comenzó el lunes el juicio para revisar las responsabilidades del condenado por múltiples delitos de lesa humanidad Santiago Riveros y otros cuatro exmilitares que enfrentan a la Justicia por primera vez, en los vuelos de la muerte que partieron desde Campo de Mayo durante la última dictadura cívico militar. Los acusados enfrentan cargos de asociación ilícita, secuestros, torturas, allanamientos ilegales y homicidios. Aunque las víctimas se calculan por decenas, son sólo cuatro los casos que se tratarán en este debate oral: los de Rosa Novillo Corvalán, Roberto Arancibia, Adrián Rosace y Adrián Accrescimbeni, cuyos cuerpos aparecieron en las costas del Río de la Plata y el mar argentino, fueron enterrados como NN en cementerios de la zona y, años después, identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense.

Bajo la dirección del presidente del Tribunal Oral Federal número 2 de San Martín, Walter Venditti, la jornada comenzó por al vía remota, pero con más de una hora de demora por inconvenientes de conectividad de las partes. Se vieron acusados que se iban de cámara, interrupciones de servicios de internet que provocaban desconexiones a defensores y querellantes, intentos “caseros” de asegurar presencias para habilitar el comienzo del debate.

“Si quiere, señor presidente, puedo llamarlo y acercar mi teléfono a un parlante para que escuche, es casero pero la única solución que se me ocurre”, propuso en un momento el abogado Alejo Pisani, defensor de Delsis Malacalza, cuya conexión a la transmisión remota del debate fue y vino varias veces a lo largo de la jornada. Las interrupciones se sucedieron a lo largo del día, dedicado a repasar mediante lectura los requerimientos de elevación a juicio del Ministerio Público Fiscal, las querellas representadas por Pablo Llonto, la Secretaría de Derechos Humanos, representada por Ciro Annicchiarico, y la Subsecretaría de Derechos Humanos bonaerense, por Verónica Bogliano. Así también la resolución final de la jueza de primera instancia Alicia Vence, quien clausuró la primera etapa de la instrucción que aún continúa sobre los hechos.

Luego, el TOF integrado por Venditi y los magistrados Esteban Rodríguez Eggers y Eduardo Farah, indagó a los acusados Riveros y los ex aviadores Luis del Valle Arce, Delsis Malacalza, Eduardo Lance y Alberto Conditi. Ninguno de los últimos cuatro recibió alguna vez condena por delitos de lesa humanidad y, a excepción de Arce, el resto tampoco fue juzgado antes. Antes, el abogado Eduardo San Emeterio, defensor de Lance, conocido en los procesos orales de lesa humanidad por hacer grandes esfuerzos dilatorios e interrumpir el curso de los actos, intentó desviar la jornada en una lista interminable de cuestiones preliminares que intentó expresar. El presidente del TOF lo limitó a 15 minutos, que terminó por extenderse casi una hora al producirse interrupciones en la comunicación.

Entre las alternativas para intentar desligar a su defendido del juicio, San Emeterio esgrimió prescripción de los hechos, cosa juzgada y hasta violación a las garantías. No hubo una querella que no se opusiera a todas y cada una: los vuelos de la muerte en Campo de Mayo no se han juzgado nunca, los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles. Más garantías que un juicio en el que tengan posibilidad de defenderse, imposible, coincidieron las partes. Venditti informó que resolvería al cierre del debate. 

Las acusaciones

Riveros, Arce, Malacalza, Lance y Conditi fueron acusados por todas las partes de delitos de lesa humanidad. Las lecturas de los resumen de los requerimientos incluyeron la descripción de los hechos que conforman esos crímenes, las personas contra las que fueron cometidos y el contexto en el que sucedieron.

La primera lectura, y la más general, correspondió a las conclusiones a las que llegó Marcelo García Berro, fiscal en el debate acompañado por la auxiliar Mercedes Soiza Really. El representante del Ministerio Público acusó a todos de conformar una asociación ilícita “destinada a la eliminación física de una porción importante de las víctimas del terrorismo de Estado, privadas ilegítimamente de su libertad en ‘El Campito’ y/o otros centros clandestinos de detención, cuyo destino final fue la muerte”. 

Según García Berro, “el accionar consistía en organizar, planificar y materializar los denominados ‘vuelos de la muerte’ o ‘vuelos fantasmas’”. Los acusados “recibían a las víctimas que eran trasladadas al Batallón de Aviación 601 de Campo de Mayo. Allí eran subidas, vivas o muertas, a los aviones y/o helicópteros del Batallón que luego despegaban y durante el vuelo eran arrojadas a las aguas del Río de la Plata y/o al océano Atlántico para que no fueran encontradas”.

Los acusados oyeron los hechos que se les imputan. También los familiares de algunas de las víctimas, como los hermanos de Adrián Rosace, Ana Luisa y Daniel, el hermano de Rosa Novillo Corvalán, Rodolfo; o el hijo de Roberto Arancibia. Riveros, Arce, Malacalza y Lance fueron acusados por la Fiscalía de haber secuestrado a Adrián Rosace, a quien trasladaron al centro clandestino que funcionó en Campo de Mayo; de haberlo torturado allí y luego haberlo asesinado a través de un vuelo de la muerte. El cuerpo del estudiante secundario apareció en las costas del Río de la Plata, entre Magdalena y Punta Indio. También por haber sometido a los mismos delitos a Adrián Accrescimbeni, que era compañero de militancia de Rosace, en la escuela secundaria que compartían.

García Berro les endilgó haber secuestrado, torturado y asesinado a Rosa Novillo Corvalán. A la “Tota”, como la conocía su familia, la secuestraron en mayo de 1976 en Zárate, la trasladaron a Campo de Mayo y la asesinaron entre octubre y noviembre de ese año. “Posiblemente porque estaba embarazada”, apuntaron desde su entorno. Su cuerpo apareció en las costas de Magdalena, con impactos de bala en la axila, la cabeza y una pierna. Fue enterrada como NN e identificada por el EAAF en 1998.

Finalmente, el requerimiento fiscal acusó a Riveros, Malacalza, Lance y Conditi por el secuestro, las torturas y el asesinato, arrojándolo a las aguas del mar, de Roberto Arancibia, quien fue secuestrado junto a su esposa en 1977. En el departamento de donde se los llevaron, en la ciudad de Buenos Aires, estaban los hijos del matrimonio, que tuvieron que esperar seis meses encerrados en una institución hasta poder reencontrarse con integrantes de su familia. El cuerpo de Roberto apareció en Las Toninas en febrero de 1978. Su esposa, María Eugenia Zago, continúa desaparecida.  

Fuente:Pagina12

10 de octubre de 2018

Comienza otro juicio a genocidas por la Megacausa Campo de Mayo.

Comienza otro juicio a genocidas por la Megacausa Campo de Mayo

El jueves 11 de octubre a las 9:30 comenzará el juicio oral y público por el secuestro y asesinato de Ana María Martínez, militante del Partido Socialista de los Trabajadores, cometido en 1982 en la última dictadura cívico-militar.
Las audiencias se desarrollarán en Pueyrredón 3728, San Martín, Provincia de Buenos Aires. El Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 5 está integrado por Silvina Mayorga, Daniel Guitérrez y Marcelo Díaz Cabral. 
Los acusados
Serán juzgados Jorge Norberto Apa, quien general de brigada y jefe del Destacamento 201 de Inteligencia del Comando de Institutos Militares de Campo de Mayo y Raúl Guillermo Pascual Muñoz, quien fue teniente coronel y jefe del Departamento de Personal G1 del Comando de Institutos Militares. También iba a ser juzgado Héctor Luis Ríos Ereñú, quien fue jefe del Departamento de Operaciones G3 del Comando de Institutos Militares, pero murió. 
Fuente:Imposible

15 de agosto de 2013

Delitos de lesa humanidad en Campo de Mayo: dictarán una sentencia el 28 de agosto.

15/08/2013
Juicio a represores 
Delitos de lesa humanidad en Campo de Mayo: dictarán una sentencia el 28 de agosto
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Se investigan delitos de privación ilegal de la libertad, tormentos y allanamientos ilegales, entre otros.
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal Número 5 de San Martín fijó para el 28 de agosto la sentencia en el juicio oral y público por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar en Campo de Mayo. El cuerpo está integrado por los jueces Alfredo Ruiz Paz, María Morgese Martín y Marcelo Díaz Cabral. Las audiencias de alegatos finalizaron este miércoles con la exposición de las defensas, en tanto que hasta el 28 de agosto las partes tendrán la oportunidad de presentar sus dúplicas y réplicas. El tribunal dará a conocer la sentencia a las 16, en la nueva sede tribunalicia de Pueyrredón 3.734, partido de San Martín, destinada especialmente a la realización de juicios por delitos de lesa humanidad cometidos en esa jurisdicción.

Previo a la sentencia, se informó que desde las 10, los jueces ofrecerán a los imputados la posibilidad de expresar sus últimas palabras, consignó Télam.

En la causa caratulada “Buitrago, Sergio y otros”, están acusados el ex comandante de Institutos Militares, Santiago Omar Riveros, Juan Fernando Meneghini y Servando Ortega, en tanto el ex capitán Sergio Buitrago -también imputado- falleció el 30 de julio pasado sin recibir condena.

En el proceso oral y público, que comenzó el 15 de abril pasado, se investigan los delitos de privación ilegal de la libertad, tormentos, allanamientos ilegales y robo agravado en perjuicio de 31 víctimas.

Fuente:AnalisisDigital

14 de agosto de 2013

JUICIO CAMPO DE MAYO: HOY CONTINÚAN LAS AUDIENCIAS.

El juicio por Campo de Mayo
Las audiencias en el juicio oral por delitos de lesa humanidad cometidos en Campo de Mayo continuarán hoy con el alegato de las defensas de los tres imputados, entre ellos el ex comandante de Institutos Militares Santiago Omar Riveros. En la causa también están acusados Juan Fernando Meneghini y Servando Ortega. El cuarto represor, el ex capitán Sergio Buitrago, falleció el 30 de julio sin recibir condena. En la última audiencia expusieron los representantes de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y de la provincia de Buenos Aires en forma unificada y solicitaron la pena de 25 años de prisión a los tres acusados. El fiscal requirió 25 años de prisión para Riveros y 14 años para Ortega y Meneghini. La querella, encabezada por los abogados Pablo Llonto y Ana Oberlin, solicitó 25 años de prisión para Riveros y Mene-ghini, y 21 años para Ortega, mientras que los representantes de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos solicitaron 25 años para Riveros y Meneghini y 18 para Ortega.
Fuente:Pagina12


13.08.2013

Es el sexto juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en el predio militar 
Campo de Mayo: Querellas pidieron condenas y mañana se oirán alegatos de las defensas
Santiago Omar Riveros, general de división (RE) que tuvo a su cargo los Institutos Militares
Las audiencias en el juicio oral por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar en Campo de Mayo continuarán mañana con el alegato de las defensas de los tres imputados, entre ellos el ex comandante de Institutos Militares, Santiago Omar Riveros. En la causa caratulada "Buitrago, Sergio y otros", además de Riveros, están acusados Juan Fernando Meneghini y Servando Ortega, en tanto el ex capitán Sergio Buitrago falleció el 30 de julio sin recibir condena. La audiencia de mañana se realizará a las 10 en el edificio de la calle Pueyrredón 3734, del partido de San Martín.

En tanto, en la última audiencia expusieron los representantes de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y de la provincia de Buenos Aires en forma unificada y solicitaron la pena de 25 años de prisión a los tres acusados. Por su parte, el representante del Ministerio Público Fiscal requirió 25 años de prisión para Riveros y 14 años para Ortega y Meneghini.
   
En cuanto a la querella patrocinada por los abogados Pablo Llonto y Ana Oberlin, solicitó 25 años de prisión para Riveros y Meneghini, y 21 años para Ortega, mientras que los representantes de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos solicitaron 25 años para Riveros y Meneghini y 18 para Ortega.
   
En el proceso oral y público, que comenzó el 15 de abril pasado, se investigan los delitos de privación ilegal de la libertad, tormentos, allanamientos ilegales y robo agravado en perjuicio de 31 víctimas.
   
Campo de Mayo fue uno de los más grandes centros de torturas y exterminio ubicado en el conurbano bonaerense durante la última dictadura cívico militar, con 5.000 hectáreas de extensión, dentro de las cuales funcionaron una maternidad clandestina y tres CCD.
Fuente:Telam

13 de marzo de 2013

ONCE REPRESORES CONDENADOS POR CRIMENES DE LESA HUMANIDAD COMETIDOS EN CAMPO DE MAYO.

UNA CONDENA PERPETUA
Por Alejandra Dandan
El último presidente de la dictadura, Reynaldo Benito Bignone, y otros cinco represores fueron sentenciados a perpetua por violaciones a los derechos humanos cometidas en la zona de Campo de Mayo. El total fue de once condenas.


ONCE REPRESORES CONDENADOS POR CRIMENES DE LESA HUMANIDAD COMETIDOS EN CAMPO DE MAYO
“Esto fue como volver un poco a la vida”
El juicio se realizó por 23 víctimas, entre ellas siete mujeres embarazadas. También se juzgó a los apropiadores de la nieta Catalina de Sanctis Ovando. Recibieron perpetua cinco de los once imputados, entre ellos Santiago Omar Riveros y Reynaldo Bignone.
Por Alejandra Dandan
Los familiares y compañeros de las víctimas acompañaron la lectura de la sentencia con las fotos de los desaparecidos.
En la sala entró el ex teniente Carlos Macedra, el hombre que estuvo a cargo del Batallón Esteban de Luca de Boulogne en 1976. Cuando se sentó, desde las primeras filas, entre las fotos de los desaparecidos levantadas por familiares y militantes, alguien dijo, como para presentarlo: “¡Es el asesino de mi tía!”. Santiago Omar Riveros, el señor todopoderoso de los crímenes de Campo de Mayo, y Reynaldo Bignone, segundo señor, decidieron no entrar a la sala de audiencias de San Martín. Junto a los otro acusados, permanecieron en un protegido espacio vecino, fuera del alcance de las fotos con los ojos de las víctimas. A las dos de la tarde, el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín, integrado por Daniel Cisnero, Daniel Petrone y presidido por Héctor Sagretti, leyó la sentencia del juicio que se llevó a cabo desde agosto del año pasado por 23 víctimas, entre las cuales había siete mujeres embarazadas. El tribunal condenó a prisión perpetua a cinco de los once imputados: Riveros, Bignone y los máximos responsables de la zona, en juicio por primera vez; Luis Sadi Pepa y Eduardo Corrado, directores de la Escuela de Comunicaciones del Comando de Institutos Militares de Campo de Mayo, y el ex teniente Carlos Macedra, uno de los represores más simbólicos de este juicio, autor del disparo que mató por la espalda a María Florencia “Kitty” Villagra, de la UES. Los otros cuatro acusados recibieron penas de entre 16 y 25 años. Los apropiadores de la nieta Catalina de Sanctis Ovando, Carlos del Señor Hildalgo Garzón, oficial de Inteligencia del Batallón 601, y María Francisca Morillo fueron condenados a 15 y 12 años respectivamente.

Entre los condenados hay varios con prisión domiciliaria, entre ellos el torturador del Campito Carlos Eduardo José Somoza, alias el “Gordo 2”, sobre quien la fiscalía volvió a pedir la revocación del beneficio porque violó el código de salidas. Los jueces le revocaron ese estado, pero como sucede en varios juicios, la cárcel efectiva será efectiva sólo cuando las condenas queden firmes.

Las dos salas de los tribunales de San Martín inauguradas para este juicio estaban repletas. Cuando Sagretti leyó la condena a prisión perpetua de Macedra, la sala estalló en un aplauso. “Tengo muchas ganas de hablar con mi otra hermana que está en Bariloche para contarle la noticia”, dijo a la salida Julia Elena Villagra, la hermana más grande de Kitty. “Todo esto fue como volver un poco a la vida, yo no podía ni leer el diario, no le creía nada a nadie, no podía volver a vivir. Algo empezó a cambiar a partir de que me contaron que Macedra estaba en la cárcel, por ahí soy muy puntual con esto, pero no me cerraba el dolor. Yo la crié conmigo a mi hermana, para mí era también una hija, quizá si ella no estuviera muerta, yo no estaría con vida, porque la hubiese ido a buscar como Daniel (Cabezas) buscó a su hermano Gustavo”, dijo sobre el compañero de volanteada de Kitty, con el que ella estaba el 10 de mayo de 1976 cuando le pegaron el tiro por la espada y sigue desaparecido. “Ahora a creer en este proceso de justicia –dijo ella–, porque se puede, lo hemos podido hacer.”

Una radio abierta de Sutecba trasmitió durante todo el día desde la vereda. Por esa mesa, instalada en el centro de la calle, pasó temprano Catalina de Sanctis. Allí contó su historia, la de su apropiación y la restitución de 2008. “Decidí en este juicio asumir este rol y ser querella en la causa de mi apropiación”, dijo. Arriba, sobre una bandera colgada en las paredes, se leía: “Como a los nazis los iremos a buscar”. En la calle, se iban concentrando las organizaciones políticas y sociales de la zona que sostuvieron este juicio a lo largo del año con la convocatoria a estudiantes y maestros de la zona. Por la radio habló el compañero de Catalina, Rodrigo, otro de los testigos del juicio. “Yo la vi a Catalina y la veo hoy día y veo realmente quién es, tiene mucho más vida, es mucho más alegre: es Catalina, el nombre que le pusieron sus padres.” Ese escenario, que sacaba el juicio al medio de la calle, terminó a las dos de la tarde transmitiendo lo que iba ocurriendo desde adentro del edificio.



Las condenas
Las condenas coincidieron con los pedidos de la fiscalía a cargo de Marcelo García Berro y en líneas generales con las querellas. Riveros y Bignone, los jefes máximos del área, recibieron perpetuas por allanamiento ilegal, robo agravado, privación ilegal de la libertad, tormentos y por los homicidios de Kitty Villagra y Domingo García, el esposo de Beatriz Recchia, la madre de Juliana y embarazada cuando la secuestraron.

En jerarquía, les siguió Eugenio Guañabens Perelló, director de la Escuela de Apoyo para el Combate General Lemos de Institutos Militares en 1977, en juicio por la desaparición de María Eva Duarte y Alberto Aranda. Fue condenado a 16 años de prisión.

Sadi Pepa y Oscar Corrado, los directores de la Escuela de Comunicaciones del Comando de Institutos Militares de Campo de Mayo, que también llegaron a juicio por primera vez, fueron condenados a perpetua. Sadi Pepa fue juzgado por el caso de Beatriz Recchia y Domingo García. Lo condenaron por el allanamiento ilegal a la casa de los dos, secuestro y tormentos de ambos y el homicidio de Domingo.

Corrado, en cambio, llegó a juicio, como Macedra, por el secuestro y desaparición de Gustavo Cabezas y el homicidio de Kitty Villagra. Fue otro de los casos emblemáticos del juicio. Diseñó una estrategia para intentar demostrar que para el 10 mayo de 1976 ya había sido trasladado y se desempeñaba como administrador general en ENTel, la vieja compañía de teléfonos del Estado. Para sostener esa teoría declararon muchos de sus compañeros de fuerza. Los testimonios de Stella Segado, actual directora del área de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa, y de la perito Claudia Belingeri, de la Comisión Provincial por la Memoria, permitieron demostrar que el 10 de mayo de 1976 seguía en Comunicaciones y que cambió de área el 21 de junio de 1976. Los jueces lo condenaron a perpetua.

Macedra llegó al juicio identificado por los colimbas que participaron del operativo del 10 de mayo en la plaza de Martínez. Lo condenaron a perpetua por el secuestro y tormentos de Gustavo y el homicidio de Kitty.

Otro de los grupos de represores condenados por primera vez y como autores directos fueron quienes actuaron dentro del centro clandestino El Campito de Campo de Mayo. Entre ellos, dos gendarmes: Julio San Román, alias “Cacho”, y Hugo Miguel Castagno Monge, alias “Yaya”, los de la custodia. Con ellos fue condenado Carlos Eduardo José Somoza, alias el “Gordo 2”, oficial de inteligencia del Ejército, uno de los interrogadores-torturadores más violentos del centro clandestino. El tribunal condenó a los gendarmes a 20 años de prisión y a Somoza a 25 años por la condición de torturador. Los tres fueron juzgados por los siete casos de mujeres embarazadas, secuestradas con sus compañeros, que dieron a luz en cautiverio y permanecen desaparecidas. Entre ellas, Ana María Lanzillotto, cuya historia dio entrada durante el juicio a lo que fue la caída de la dirección del PRT-ERP en julio de 1976, con la causa madre aún en instrucción.

Juliana García Recchia estuvo ahí, intentando dar otro cierre. Ramiro Menna, el hijo de Ana María Lanzilotto y del Gringo Domingo Menna, que aún busca a un hermano o hermana, escribió en un mensaje a uno de sus tíos: “Que se haga justicia”. Alba Lanzillotto, hermana de Ana María, recordó los años de lucha: “Es bueno que le den una condena alta. Estos juicios son posibles por la lucha de 30 años que lleva este pueblo y un gobierno que empuja a tomar conciencia”. Julia Elena Villagra, la hermana de Kitty, recibía el llamado de Bariloche. “¡Perpetua, perpetua!”, dijo en una explosión de alegría. Catalina Ovando explicó: “No celebro que ellos vayan a la cárcel, pero celebro que no haya impunidad y que la Justicia los haya encontrado culpables. Agradezco a mis abuelos que me buscaron toda la vida; la sociedad tiene que entender que la apropiación no es un gesto de amor”.


SANTIAGO OMAR RIVEROS Y REYNALDO BIGNONE ENCABEZAN LA LISTA
Los veteranos y los debutantes
Entre los condenados hay siete represores que hasta el momento no habían sido juzgados. También están los jerarcas, que ya acumulan cinco penas: el último dictador y el jefe de Institutos Militares de Campo de Mayo.
Los represores Reynaldo Benito Bignone y Santiago Omar Riveros recibieron otra condena a perpetua.Imagen: Télam
Para algunos de los genocidas sentenciados ayer fue la primera condena. Para otros, como Reynaldo Benito Bignone y Santiago Omar Riveros, fue la quinta. El último dictador y ex general de división, de 85 años, fue condenado ayer a prisión perpetua por crímenes contra la humanidad perpetrados en Campo de Mayo. Este militar, que en 1983 condujo la transición de la dictadura a la democracia, ya había recibido perpetua en 2010 y en 2011, a las que suma otras dos sentencias, a 25 y 15 años respectivamente. Y Riveros acumuló también su condena número cinco.

El 8 de marzo de 2007, Bignone pasó la noche preso en el Instituto Penal de las Fuerzas Armadas en Campo de Mayo, casualmente (o no tanto) junto a Riveros. En octubre de 2006, se había permitido instar a “los jóvenes” a terminar lo que el terrorismo de Estado no había podido y poco después sacaron su retrato del patio de honor del Colegio Militar.

Antes de ser el último presidente de facto, Bignone se desempeñó como director de esa institución, desde diciembre de 1975, y como segundo comandante de Institutos Militares, en 1977. Sucedió a Leopoldo Fortunato Galtieri tras la derrota de Malvinas y fue el encargado de borrar las pruebas de la represión. A través del decreto 2726/83, ordenó la destrucción de documentación referida a los secuestros y las desapariciones cometidas por sus subordinados y llegó a ser enjuiciado por este delito, pero lo salvó el indulto menemista. En marzo de 1976 encabezó el operativo que convirtió al Hospital Posadas en un centro clandestino. En 1980 asumió como jefe de Campo de Mayo y, según cuentan las víctimas, dijo que “en la guerra sucia hay inocentes que pagan por los culpables”. Cuando llegó la democracia fue imputado por secuestros y tormentos y su primer encarcelamiento se produjo en 1984, por la desaparición de los conscriptos Luis García y Luis Steimberg, pero la ley de obediencia debida le devolvió la libertad. La segunda vez que la perdió fue en 1999, cuando el ex juez Adolfo Bagnasco lo responsabilizó por haber otorgado la garantía de impunidad al plan sistemático de apropiación de menores. El ex magistrado le concedió el arresto domiciliario, pero Bignone no tuvo reparos en confesar en una entrevista que salía “todos los días”. Y no violó el beneficio, sus salidas estaban autorizadas por el juzgado: dos veces por semana nadaba en el Círculo Militar, iba al Hospital Militar (“es mi country”, dijo) y asistía a las reuniones de una institución para discapacitados a la que pertenece su hijo.

Durante muchos años los crímenes de lesa humanidad cometidos en Campo de Mayo fueron identificados con el apellido de este genocida. Santiago Omar Riveros es el autor de la frase “hicimos la guerra con la doctrina en la mano y las órdenes escritas de los comandos superiores”. La pronunció a modo de despedida en la Junta Interamericana de Defensa el 24 de enero de 1980, y está citada en el prólogo del Nunca Más.
En 2007, la Cámara de Casación le anuló el indulto que le había dictado el ex presidente Carlos Menem en 1989, y tras la anulación de las leyes de impunidad no paró de sumar juicios. Fue juzgado en Italia, en ausencia, por la desaparición de tres ciudadanos italianos y también está imputado en la nueva megacausa que se inicia por el Operativo Cóndor.

Entre los condenados figuran Carlos del Señor Garzón y María Francisca Morillo, acusados por la apropiación de María Sánchez Ovando. También están Carlos Somoza, Eugenio Guañabens Perello, Sadi Pepa y Oscar Corrado.


Alegatos de Abuelas
Los abogados de Abuelas de Plaza de Mayo pidieron ayer penas de trece años de prisión para un matrimonio procesado por la apropiación del hijo de los desaparecidos Liliana Pereyra y Eduardo Cagnola y once años para la entregadora del bebé, en el alegato final del juicio oral que se sigue a los tres ante el Tribunal Oral Federal 4. Los acusados José Ernesto Bacca y Cristina Mariñelarena “tenían un pleno conocimiento” de que el bebé que recibieron en 1978 era hijo de desaparecidos y durante 30 años ocultaron su identidad, hasta que un análisis genético develó que quien fue inscripto como Hilario Bacca era en realidad el bebé que dio a luz en la ESMA Liliana Pereyra, sostuvo el alegato de los abogados Luciano Hazán y María Inés Vedia. El bebé recién nacido fue entregado al matrimonio por Inés Lugones, esposa del fallecido represor Guillermo Minicucchi, quien conocía y tenía amistad con Bacca y Mariñelarena y sabía que tenían problemas para tener hijos, precisó la querella. Para Lugones se pidió once años de cárcel, al darse por probado que su marido Minicucchi le avisó del futuro nacimiento de un bebé, dos meses antes del parto de la secuestrada, y ella anticipó a Bacca y Mariñelarena que recibirían una criatura. Apenas nacido, el niño fue entregado por Minicucchi a su esposa, quien lo retuvo en su domicilio particular varios días para luego darlo al matrimonio que lo inscribió falsamente como hijo biológico, según la acusación.

Homenaje a Conte
El secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda; el periodista y presidente del CELS, Horacio Verbitsky; la presidenta de Abuelas, Estela Carlotto; Marta Vázquez, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora; Graciela Lois, de Familiares, y Aldo Etchegoyen (APDH) participaron ayer de un homenaje a Augusto Conte, uno de los fundadores del CELS. También estuvo su mujer, Laura Jordán de Conte. “Fuimos sus alumnas”, dijo Vázquez sobre Conte y Emilio Mignone. Verbitsky recordó que fueron los primeros en hablar de la sistematicidad del terrorismo de Estado, en la ONU, en 1979.
Fuente:Pagina12


13.03.2013 
Se dictó sentencia por el secuestro y desaparición de 23 personas y la apropiación de una niña 
Perpetua para Bignone y Riveros por los crímenes de Campo de Mayo 
Es la segunda vez que el último dictador recibe la máxima condena. También fueron penados con 15 y 12 años los apropiadores de Catalina De Sanctis Ovando. Entre las víctimas hubo siete embarazadas y sus parejas. 
Por: Gerardo Aranguren
Varios de los máximos responsables de la represión ilegal en Campo de Mayo fueron condenados ayer por el secuestro y la desaparición de 23 personas entre las que se encontraban siete mujeres embarazadas y sus parejas. El ex dictador Reynaldo Bignone y el ex comandante de Institutos Militares Santiago Omar Riveros fueron sentenciados a perpetua. También fueron encontrados culpables los apropiadores de Catalina Ovando, nieta restituida por Abuelas de Plaza de Mayo.

Luego de siete meses de audiencias, el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín leyó ayer pasadas las 14 la esperada sentencia, que fue seguida por cientos de personas que se acercaron a la sala para acompañar a las víctimas y familiares.
Una hora más tarde de lo previsto, el presidente del TOF Héctor Sagretti comenzó a leer la parte resolutiva decidida junto a los jueces Daniel Cisnero y Daniel Petrone para cada uno de los 11 acusados. Los fundamentos se conocerán el próximo 14 de mayo.

Además de Riveros y Bignone, juzgado por su rol como jefe del Área 480 de Campo de Mayo, donde funcionaban varios centros clandestinos de detención, recibieron la máxima pena Luis Sadi Pepa, quien fuera director de la Escuela de Comunicaciones; el general de brigada retirado Eduardo Corrado, ambos dependientes del Comando de Institutos Militares, y el coronel retirado Carlos Macedra, el único presente en la lectura de la sentencia.

Otro de los condenados fue Eugenio Guarañabens Perelló (16 años de prisión), quien fue director de la Escuela de Servicios para Apoyo de Combate General Lemos.

Además de las máximas autoridades fueron sentenciados tres represores de El Campito: 25 años de prisión para Carlos Somoza, oficial de inteligencia del Ejército y uno de los torturadores más violentos del centro clandestino; 20 años para los gendarmes Julio San Román y Hugo Castagno Monge, jefes de la custodia de ese campo de exterminio.

Por último, con penas menores, fueron encontrados culpables Carlos del Señor Hidalgo Garzón y María Francisca Morillo, quienes recibieron las penas de 15 y 12 años respectivamente por la apropiación de Catalina Ovando. La pena para Morillo es la más alta que haya recibido una apropiadora, según confirmaron desde Abuelas de Plaza de Mayo, ya que estas suelen ser comparativamente menores que las que reciben los apropiadores.

El de Catalina fue el único caso apropiación de niños en Campo de Mayo que se incluyó en este juicio. La joven es hija de Raúl René de Sanctis y Miryam Ovando, secuestrada mientras cursaba un embarazo de seis meses. Permaneció detenida en un centro clandestino de Escobar que dependía de las autoridades de Campo de Mayo. Con un embarazo avanzado fue trasladada al Hospital Militar de Campo de Mayo y el 11 de agosto de 1977 dio a luz a Catalina en el área de epidemiología, donde funcionó una maternidad clandestina. La niña fue entregada a Garzón, ex oficial de inteligencia del Batallón 601, y a Morillo, quienes la inscribieron como hija biológica hasta que en 2008 recuperó su identidad a partir de una denuncia de Abuelas de Plaza de Mayo.

"Estamos muy contentos con las penas que recibieron porque casi todas las condenas están muy a la altura de nuestros alegatos y del pedido que hizo la fiscalía. La única diferencia es con los apropiadores", señaló a Tiempo Argentino la abogada de Abuelas de Plaza de Mayo Florencia Sotelo, quien aclaró que desde la querella habían reclamado 23 años de prisión para Garzón y Morillo.

La diferencia entre la pena pedida y la condena tiene que ver con el criterio jurídico que utilizó el tribunal para analizar el crimen, ya que consideró que los delitos de retención y ocultamiento de un menor y la supresión de estado civil ocurrieron en concurso ideal (una acción y la pena es menor) y no en concurso real, como pidió la querella de Abuelas.

A pesar de la diferencia de las penas, Sotello destacó la importancia de que se haya logrado la condena más alta para una apropiadora: "Rompe con la idea tradicional de la justicia de favorecer a las apropiadoras. Esperamos los fundamentos pero parecería que le dieron la misma responsabilidad que a Garzón, como también lo planteó en su testimonio Catalina", aseguró la abogada, y agregó: "El resultado es excelente, la única crítica es que el juicio se demoró mucho ya que esperábamos que terminara en diciembre pero hay que destacar que el tribunal fue muy serio, y el trato a las víctimas fue muy respetuoso."

Además de la apropiación de Catalina, el juicio incluyó también el secuestro y desaparición de sus padres, Raúl y Miryam, ambos rosarinos e integrantes de Montoneros. Miryam fue secuestrada el 1 de abril de 1977 en la localidad bonaerense de Virreyes y trasladada a Escobar. En mayo de ese año también fue detenido Raúl en la estación de trenes de Campana.

Junto a la desaparición de Ovando, otras seis mujeres embarazadas que fueron secuestradas fueron parte de la causa: Marta Graciela Álvarez, Ana María Lanzilotto, María Eva Duarte, Isabel Acuña, Susana Stritzler y Beatriz Recchia. También se juzgó la participación de los imputados en el secuestro y desaparición de una quincena de personas que pasaron por El Campito.

Los familiares y víctimas que acudieron a presenciar la condena estuvieron acompañados por más de un centenar de personas entre los que se encontraban miembros de la coordinadora Juicio de Campo de Mayo, de Abuelas y de Unidos y Organizados.

También estuvo presente el intendente de San Martín, Gabriel Katopodis, destacó el acompañamiento del municipio y resaltó la "condena ejemplar, un signo de que Argentina sigue avanzando en verdad, en memoria y en justicia".
Fuente:TiempoArgentino


12.03.2013
También para el general Corrado y los coroneles Macedra y Sadi Pepa
Campo de Mayo: Perpetua para el ex dictador Bignone y Santiago Omar Riveros

Macedra escucha la sentencia. Mató a una chica desarmada por la espalda. 
El ex dictador Reynaldo Bignone y el ex comandante de Institutos Militares, Santiago Omar Riveros, fueron condenados hoy a prisión perpetua por sus indelegables responsabiilidades en el funcionamiento de "El Campito" y otros centros de concentración de detenidos-desaparecidos y exterminio que funcionaron en la guarnición de Campo de Mayo, el mayor enclave militar de la nación. Concretamente, ambos generales (teniente general Bignone, general de división Riveros)retirados, fueron condenados por los delitos de lesa humanidad cometidos en perjuicio de veintitrés personas, entre ellas siete mujeres embarazadas que parieron en el hospital militar de la guarnición. Al momento de cometerse los delitos juzgados, Bignone era el segundo de Riveros.

El Tribunal Oral Federal Nº 1 de San Martín, integrado por los magistrados Héctor Sagretti, Daniel Cisneros y Daniel Petrone, condenó además a prisión perpetua al general de brigada retirado Eduardo Corrado y a los coroneles retirados Carlos Tomás Macedra y Luis Sadi Pepa.

También condenó a personal civil de inteligencia (PCI) del Ejército Carlos José Somoza a 25 años de prisión, y a 20 años a los oficiales de Gendarmería Nacional retirados Hugo Miguel Castagno Monge y Julio San Román.

El general de división retirado Eugenio Guañabens Perelló recibió una condena a 16 años de prisión y los miembros del matrimonio conformado por el mayor retirado Carlos del Señor Hidalgo Garzón y María Francisco Morillo fueron condenados a 15 y 12 años de prisión, respectivamente, por haberse apropiado de la niña María Catalina Sánchez Ovando, hija de desaparecidos-asesinados.

"No celebro que ellos vayan a la cárcel, pero si que no haya impunidad y que la justicia los haya encontrado culpables", dijo María Catalina a Télam. "Agradezco a mis abuelos que me buscaron toda la vida. La sociedad tiene que entender que la apropiación no es un gesto de amor", agregó, visiblemente emocionada.
"Es bueno que le hayan dado las penas altas" concedidas hasta ahora a apropiadores, comentó la abuela de Plaza de Mayo Alba Lanzilotto, querellante en la causa."Estos juicios son posibles por una lucha de 30 años que llevó este pueblo y por un gobierno que empuja a tomar conciencia", añadió.

"Cuando yo recuperé mi identidad reinaba la impunidad en Argentina. Tuve la suerte de vivir la caída de las leyes de impunidad sabiendo quién era realmente", dijo Manuel Gonçalves, quien recuperó su identidad en el año 1997 y acompaña a otros nietos recuperados y las abuelas de Plaza de Mayo en todos los juicios donde hay casos de apropiación.

"Tengo claro la diferencia entre esa Argentina y la de hoy, lo que estamos haciendo es juzgar desde la democracia a una dictadura genocida", reafirmó.

El general de división retirado Osvaldo Jorge García García, quien era en momentos de cometerse los delitos juzgado director de la Escuela de Infantería dependiente del Comando de Institutos Militares y responsable de los delitos cometidos en el área 450, fue apartado del juicio a causa de su mala salud.

El coronel Macedra fue condenado por matar por la espalda a Florencia Villagra, de 19 años, y por el secuestro y desaparición de Gustavo Cabezas, de 17 años, en mayo de 1976. Ambos eran militantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y estaban repartiendo volantes en la plaza de Martínez cuando fueron sorprendidos por el entonces teniente 1º Macedra y un grupo de soldados conscriptos.

Florencia intentó escapar y Macedra la mató de un certero tiro de pistola. Después se llevó detenido al pibe Cabezas, del que nunca más se supo. Tres décadas y media después, cinco colimbas lo denunciaron (http://tiempo.infonews.com/notas/tras-35-anos-coronel-fue-detenido-delitos-de-lesa-humanidad)

Más de un centenar de personas se congregaron en las puertas de los Tribunales -sobre la calle Pueyrredón al 3700 de la ciudad de San Martín, en el partido homónimo, donde establecieron una radio abierta hasta el momento en que se dio a conocer el veredicto.

Estas personas eran familiares de las víctimas, algunos pocos sobrevivientes a campos de concentración que se han destacado por no tenerlos, nietos restituidos, gremialistas y miembros de las organizaciones que integran el espacio Unidos y Organizados como el Movimiento Evita y La Cámpora.
Fuente:Telam


13.03.2013
catalina De Sanctis ovando 
"Es una manera de honrar a mis padres" 
Para la joven, aún falta juzgar a quienes los detuvieron y mantuvieron secuestrados.
Antes de ingresar a escuchar el veredicto del Tribunal Oral Federal 1 de San Martín, Catalina De Sanctis Ovando, nieta restituida y querellante en la causa, consideró el juicio como "un acto de reparación" y advirtió que la sentencia servirá para "honrar la memoria" de sus padres, ambos desaparecidos.
"Es una manera de honrarlos y de que no quede impune lo que la dictadura cívico-militar hizo con ellos, también conmigo, con mi familia y con toda la sociedad", afirmó, antes de que la justicia condenara a perpetua a Riveros y Bignone por el secuestro de sus padres y a 15 y 12 años a sus apropiadores, Carlos del Señor Hidalgo Garzón y María Francisca Morillo.

Al comenzar la última audiencia, Catalina eligió estar en una sala contigua para no cruzarse con esos personajes que tanto tuvieron que ver con su historia y la de su familia. "No quería estar en ese momento incómodo y decidí verlo junto a mi familia aunque después me di cuenta de que los imputados tampoco habían ingresado a la sala", relató la joven.

En rigor, solamente el imputado Carlos Macedra estuvo sentado en el lugar de los acusados, y con una fuerte custodia policial.

"La sentencia la recibí con nervios y expectativa, tuve siempre presente a mis papás, a mis abuelos, y en que se terminara finalmente la impunidad", señaló horas después en diálogo con Tiempo Argentino.
La causa original por la desaparición de sus padres, Raúl De Sanctis y Miryam Ovando, la inició Abuelas de Plaza de Mayo en 2005. En 2011, cuando la joven decidió acercarse a Abuelas, se presentó como querellante para darle impulso al inicio del juicio.

Si bien resaltó el resultado del juicio y que se haya condenado a los responsables últimos de lo que sucedió en la zona, recordó que "todavía falta juzgar a quienes efectivamente los detuvieron, los que se llevaron sus cosas y los que los mantuvieron secuestrados", ya que esos hechos todavía siguen siendo investigados en la instrucción, como gran parte de los crímenes que se cometieron en Campo de Mayo.

"Como siempre los juicios tardan en llegar y son siempre contra Bignone y Rivero, pero no se profundiza la investigación. Si bien la jueza avanza, la fiscalía de instrucción no profundiza y lo que se descubre y avanza es por el esfuerzo de familiares y organismos de Derechos Humanos que se mueven. Eso es lo que falta, no queda mucho tiempo y es algo que urge", concluyó Catalina.

13.03.2013
OPINIÓN 
Secretos y testimonios 
En el juicio sobre Campo de Mayo se condenó a perpetua a tres militares que no tenían condena previa. Dos de ellos fueron Eduardo Corrado y Carlos Macedra, que recibieron perpetua por el homicidio de "Kitty" Villagra y que también fueron juzgados por el secuestro de Gustavo Cabezas. La otra condena de perpetua fue para Luis Sadi Pepa. 
Por: Pablo Llonto
Fue posible gracias al testimonio de dos conscriptos de la Escuela de Comunicaciones de Campo de Mayo, testigos presenciales de un operativo en el que se le disparó a Florencia "Kitty" Villagra por la espalda.

Sin duda, esta condena alienta la posibilidad de que otros ex conscriptos puedan contar lo que vivieron o escucharon, porque demuestra que un Tribunal Oral toma sus testimonios, los analiza y los usa como prueba.

Hoy, muchos ex conscriptos estaban en la Sala, no sólo los que testimoniaron, sino otros que son parte de agrupaciones y que ayudan a través de sitios web, programas de radio como La voz de los colimbas, cartas de lectores y que están reflexionando sobre lo que pasó en la dictadura y de la necesidad de no guardar secreto, exhortando a otros a que hagan lo mismo. Como dijo uno de ellos, "no debemos olvidar que hubo 200 conscriptos desaparecidos".
Fuente:TiempoArgentino

12 de marzo de 2013

Perpetua para Riveros y Bignone por Campo de Mayo.

MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA
Perpetua para Riveros y Bignone por Campo de Mayo
El ex comandante de Institutos Militares, Santiago Omar Riveros, y el ex dictador Reynaldo Benito Bignone (segundo en ese entonces de Riveros) fueron condenados a prisión perpetua por los crímenes de lesa humanidad cometidos contra 23 víctimas, entre ellas siete mujeres embarazadas que dieron a luz en maternidades clandestinas. La misma pena recayó sobre otros tres represores, mientras los apropiadores Carlos del Señor Garzón y María Francisca Morillo recibieron condenas a 15 y 12 años de prisión respectivamente.



Además de Riveros y Bignone, recibieron la pena máxima los represores Luis Sadi Pepa, Eduardo Corrado y Carlos Macedra. Para Carlos José Somoza la condena fue a 25 años de prisión, mientras que para Hugo Miguel Castagno Monge Julio San Román fue de 20 años. El represor Eugenio Guarañabens Perelló recibió una pena de 16 años de cárcel. La lectura de los fundamentos se hará el próximo 14 de mayo.

En tanto, los apropiadores de Laura Catalina de Sanctis Ovando, Carlos del Señor Garzón y María Francisca Morillo, fueron condenados a 15 y 12 años de prisión respectivamente. Antes del veredicto, Sanctis Ovando, nieta recuperada querellante en la megacausa, afirmó que la sentencia sería "reparadora" y serviría para "honrar la memoria" de sus padres, quienes fueron secuestrados y desaparecidos.
Fuente:Pagina12


Condenaron a Bignone y Riveros a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos en Campo de Mayo
Fue este martes. El Tribunal Oral Federal N° 1 de San Martín impuso la misma pena para Luis Sadi Pepa, Eduardo Corrado y Carlos Macedra. Además condenaron a penas de 12 a 25 años de prisión a los demás imputados. CIJ TV transmitió en vivo
El Tribunal Oral Federal Nº 1 de San Martín condenó este martes a cinco acusados en el juicio oral por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura en jurisdicción de Campo de Mayo en perjuicio de 20 víctimas.

El tribunal (encabezado por los jueces Héctor Sagretti, Daniel Cisnero y Daniel Petrone) impuso esa pena a Reynaldo Benito Bignone, Santiago Riveros, Luis Sadi Pepa, Eduardo Oscar Corrado y Carlos Tomás Macedra.

Además fueron condenados Carlos José Somoza a la pena de 25 años de prisión, Hugo Castagno Monge y Julio San Román a 20 años, Eugenio Guarañabens Perelló a 16 años, Carlos del Señor Hidalgo Garzón a 15 años y María Francisca Morillo a 12 años.

La lectura de los fundamentos fue diferida para el próximo 14 de mayo.
Fuente:CIJ.gov.ar


12.03.2013
Condenaron a Bignone a prisión perpetua por los crímenes en Campo de Mayo
Así lo resolvió el Tribunal Federal 1 de San Martín, que continúa con la lectura de las sentencias. 
El ex dictador fue condenado por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura cívico militar contra 23 víctimas. También fue condenado el ex comandante Santiago Riveros.
El último dictador y ex general de división Reynaldo Benito Bignone, de 85 años, fue condenado hoy a prisión perpetua por crímenes contra la Humanidad perpetrados en Campo de Mayo, informaron fuentes judiciales.

Es la cuarta sentencia condenatoria recibida por el militar que en 1983 condujo la transición de la dictadura a la democracia: en 2010 y 2011 ya había recibido perpetua, más otras sentencias a 25 años y 15 años, respectivamente.

El Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de San Martín lo encontró culpable de secuestros, tormentos y desapariciones producidas en el centro clandestino de detención que funcionó en la mayor guarnición militar del país.

También dictó prisión perpetua para otros cuatro militares enjuiciados: Santiago Omar Riveros (ex jefe del Comando de Institutos Militares de Campo de Mayo), Luis Sadi Pepa, Eduardo Corrado y Carlos Macedra. E impuso castigos de 25 años de cárcel a Carlos José Somoza, de 20 años a Hugo Castagno Monge y Julio San Román y de 16 años a Eugenio Guañabens Perelló.

Además, a los esposos Carlos del Señor Hidalgo Garzón y María Francisca Morillo los condenó a 15 y 12 años de prisión, por la apropiación ilegal María Catalina Sánchez Ovando, que nació en cautiverio en Campo de Mayo.

El TOF estuvo integrado por los jueces Héctor Sagretti, Daniel Cisnero y Daniel Petrone, quienes dispusieron que la lectura de los fundamentos del fallo sea leída el próximo 14 de mayo.
En este juicio se ventiló el destino que tuvieron, entre otras víctimas, siete mujeres que al momento de ser detenidas estaban embarazadas: Isabel Acuña, Miryam Ovando, Susana Stritzler, Beatriz Recchia, Marta Graciela Álvarez, Ana María Lanzilotto y María Eva Duarte.

El Regimiento de Campo de Mayo formó parte de la Zona 4 en que el gobierno militar, que gobernó el país entre 1976 y 1983, dividió el país para ejercer el plan represivo.

Según las pruebas reunidas, por el predio pasaron 4 mil personas, la mayoría de las cuales continúan desaparecidas.

Además, allí funcionó una maternidad clandestina llamada por los represores "El Campito".
Fuente:InfoNews

El dictador Bignone, cadena perpetua por los crímenes de Campo de Mayo 
Ha sido juzgado por crímenes de lesa humanidad en el Campo de Mayo 
Junto a él han sido condenados otros cuatro exmilitares 
El general y dictador argentino Reynaldo Bignone en uno de sus múltiples juicios
El último dictador argentino, Reinaldo Bignone, condenado a 15 años de prisión
EFE 12.03.2013
El último presidente de la dictadura militar argentina (1976-83), Reynaldo Bignone, ha sido condenado a cadena perpetua por los crímenes de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino de Campo de Mayo. 

La justicia argentina ha impuesto también la cadena perpetua, junto a Bignone, a los exmilitares Omar Riveros, Luis Sadi, Eduardo Oscar Corrado y Carlos Tomás Macedra. 

Múltiples juicios y condenas pendientes 
Entre otros juicios, Bignone tiene pendiente la causa por la Operación Cóndor, cuya sentencia será anunciada en un plazo de dos años.
Fuente:rtve.es