23 de marzo de 2012

Recuerdan a los deportistas desaparecidos a 36 años del golpe.

Recuerdan a los deportistas desaparecidos a 36 años del golpe
El viernes a las 11, en vísperas del 36º aniversario del Golpe del 76, el tramo de Crisólogo Larralde desde la avenida del Libertador hasta el CENARD, de la CABA, será rebautizado con el nombre del atleta tucumano desaparecido Miguel Sánchez.
El acto en su homenaje se sumará a los realizados dentro del Centro de Alto Rendimiento Deportivo en recuerdo Sánchez -por quien se realiza la Carrera de Miguel- y del tenista Daniel Schapira. Además, el aura de Adriana Inés Acosta acompaña en la cancha de hockey el camino olímpico de Las Leonas.

El acto que tendrá lugar el viernes a las 11 en el barrio de Núñez, cuando el tramo de la calle Crisólogo Larralde entre la Avenida del Libertador y el CENARD pase a llamarse Miguel Sánchez, marcará el avance de otro casillero para el deporte argentino en su compromiso de mantener viva la memoria colectiva por las víctimas del terrorismo de estado que se inició hace 36 años un 24 de marzo.

El atleta y poeta tucumano Miguel Sánchez, desaparecido en 1978, sea quizás la imagen más visible de este arraigo del deporte con la lucha por la memoria, la verdad y la justicia, a través de las múltiples ediciones de la Carrera de Miguel que se realizan desde 2001 a lo largo y ancho del país. Pero no es la única. El propio CENARD ha rendido desde hace ocho años homenaje a aquellos deportistas que padecieron la cara más brutal de la última dictadura militar en la Argentina, con las placas en reconocimiento a Miguel y también al tenista Daniel Marcelo Schapira, secuestrado en abril de 1977.

Asimismo, el escenario deportivo que acuna a una de las selecciones nacionales más exitosas de la última década es hoy en día una reivindicación para una luchadora dentro y fuera del césped. Las Leonas desandan la recta final del camino olímpico hacia Londres en la remodelada cancha de jockey sobre césped sintético del CENARD, bautizada con el nombre de otra deportista desaparecida, Adriana Inés Acosta en octubre de 2009. Aquella vez, la ceremonia contó con la presencia de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, la mejor jugadora del mundo y capitana argentina, Luciana Aymar y la Ministra de Desarrollo Social de la Nación, Alicia Kirchner.

Como jugadora del club Lomas y de la selección nacional juvenil y mayor, Acosta ya demostraba ser una “leona” cuando el combinado nacional aún no era conocido como tal. Fue secuestrada por uno de los grupos de tareas de la dictadura militar el 27 de mayo de 1978, en una pizzería en el cruce de las calles Francisco Beiró y Segurola, en el barrio porteño de Devoto.

“Hoy sabemos que hay más de 35 deportistas desaparecidos entre los 30 mil y nuestro compromiso es con ellos. Con su historia, con sus sueños, con lo que pensaron para lograr la dignidad del pueblo”, sostiene el Secretario de Deporte de la Nación, Claudio Morresi, de reconocido compromiso con la causa a partir de la desaparición de su hermano mayor Norberto, con apenas 16 años.

Y profundiza: “En su momento con Néstor Kirchner y hoy con la Presidenta Cristina Fernández, el deporte se ha convertido en una política de Estado, como herramienta para el desarrollo humano para devolverla la dignidad a nuestro pueblo. Otros gobiernos usan el deporte, como ocurrió en el caso de la dictadura militar con el Mundial de fútbol de 1978, que fue utilizado para tapar los aberrantes crímenes que se cometían aquellos años”.

Así también lo rescata Leticia Acosta, hermana de Adriana: “Por suerte en este tiempo, hay una placa de mi hermana en la cancha donde entrenan Las Leonas en el CENARD gracias al gobierno de los Kirchner. Siempre me siento orgullosa de mi hermana, porque siempre dio lo mejor. Era mi ejemplo, yo le copiaba todo porque era cuatro años más chica. Yo también jugaba al hockey en Lomas, y nadie preguntaba por mi hermana, nadie abría la boca salvo en una oportunidad. Este es un gobierno que hizo mucho por los desaparecidos, por juzgar a los culpables”.

Seguir corriendo por Miguel
A partir del sábado, al conmemorarse el 36º aniversario del Golpe Militar de 1976, Miguel Sánchez volverá a correr en el alma de los miles de inscriptos en las diversas ediciones de la Carrera de Miguel que se realizarán en el interior del país y que la Secretaría de Deporte de la Nación acompañará como lo hace año tras año. Así será en Mar del Plata y Bariloche el 25. De igual modo se llevarán a cabo en los municipios bonaerenses de Berazategui, Vicente López y Quilmes, en Necochea y en Vedia (Buenos Aires); en San Miguel de Tucumán; en Santa Teresa y Santa Fe capital, en Río Cuarto (Córdoba) y Puerto Madryn (Chubut).

La Carrera de Miguel tuvo origen en Italia, en el año 2000, a partir de una iniciativa del periodista italiano del diario “La Gazzeta Dello Sport” Valerio Piccioni, quien reveló el caso junto a los periodistas argentinos Ariel Scher, Víctor Pochat y Pablo Llonto. Es por eso que cada enero en Roma, la prueba ya es todo un clásico.

Miguel Sánchez, el menor de los diez hermanos, nació el 6 de noviembre de 1952 en la ciudad de Bella Vista, Tucumán. Ya en su adolescencia se mudó a Buenos Aires para desarrollar su pasión por el atletismo actividad que se convirtió en una de sus pasiones, y comenzó a correr en las categorías libres para luego federarse en el club Independiente y ser entrenado por Osvaldo Suárez.

Por ese entonces se vivían días difíciles bajo la dictadura, pero Miguel nunca abandonó su militancia política en la Juventud Peronista. Fue el 8 de enero de 1978 cuando, ya radicado en Berazategui, ingresaron a su casa y lo secuestraron.

A su vez, en el marco del homenaje y como parte de las diferentes actividades en defensa y promoción de los derechos humanos abiertas al público, la Secretaría de Deporte del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación dirá presente por segundo año consecutivo con una muestra fotográfica “Deportistas desaparecidos y la Carrera de Miguel”, que durante 2011 se expuso en la ex ESMA.

Schapira y “una generación que se la jugó por el país”
El 17 de noviembre de 2004 el Secretario Morresi había homenajeado al tenista Daniel Marcelo Schapira al descubrir una placa con su nombre, al pie de la bandera nacional del CENARD. Esa fue la primera distinción que recibió en el marco del deporte, en un acto de carácter público.

Sin embargo, el mayor reconocimiento que pudo tener este tenista, militante político y estudiante de Derecho que el 7 de abril de 1977, en San Juan y Boedo, fue secuestrado y desaparecido por la última dictadura militar, fue el que llegó de la mano de su hijo Daniel, quien heredó su espíritu de lucha en la vida y sobre las pistas de atletismo para alcanzar la medalla de bronce en 100 metros en la categoría T 35 (parálisis cerebral) en los Juegos Parapanamericanos de Río 2007.

“Es una medalla que guardo con mucho orgullo y que tiene que ver en gran medida con la memoria de mi papá porque yo empecé a entrenar acá en el CENARD cuando descubrieron la placa en su nombre. Como siempre digo, mi viejo perteneció a una generación que se la jugó por el país”, recuerda con emoción Daniel, a casi cinco años de aquella conquista y ya fuera de la actividad.

Schapira hijo nació siete meses después del secuestro y la desaparición de su papá. Llevaba el apellido de su madre, Andrea Yankilevich, pero con la llegada de la democracia se hizo el análisis de ADN y pudo incorporar el apellido de su padre, quien fuera jugador federado de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires -entre otras instituciones- llegando a estar tres veces entre los diez mejores del ranking nacional, y militante de la Juventud Universitaria Peronista.

Adriana Acosta en sus años de jugadora de hockey en Lomas y la Selección. 
Fuente:PrensaNacion

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