3 de junio de 2012

Entrevista. Carlos Slepoy. Abogado argentino residente en Madrid.

Entrevista. Carlos Slepoy. Abogado argentino residente en Madrid 
Año 5. Edición número 211. Domingo 3 de junio de 2012 
Por Eduardo Anguita y Walter Goobar 
internacional@miradasalsur.com 
“la crisis española es un proceso muy parecido al final del menemismo”, advierte slepoy. (NICOLÁS VILLALOBOS). 
“La gente, por la crisis, está forjando nuevas relaciones” 

Este es un momento inesperado para la amplísima mayoría de la gente, que está causando nuevas formas de relación social, nuevas formas de análisis de las cosas, que no parecía que se podía producir, parecía que el proceso de crecimiento, de desarrollo estaba muy consolidado”, dice el abogado argentino radicado en Madrid, Carlos Slepoy.

–A usted le gusta y es justo que así sea que se lo presente como un abogado especializado en DD.HH., como parte de la acusación popular en Madrid, pero además usted es abogado laboralista, y eso le permite ver este proceso de jibarización que vive España, no solamente en el mundo financiero, sino también laboral, previsional y social. 
–Bueno, yo creo que quizás los símiles sirven. Es un proceso muy parecido al que se vivió en la última etapa del menemismo. Y hay muchos signos que hacen pensar en el año 2001 o 2002, en lo que se refiere por una parte en la privatización de los servicios públicos, por otra parte en el recorte terrible de derechos sociales y derechos laborales, y por otra parte en cuanto a la respuesta que está dando la gente a través de, por un lado, muchos conflictos laborales de distinta naturaleza, asambleas, fenómenos incipientes de trueque que se están viviendo en varios barrios, colectivos (como aquí se llama) que atienden a diversos tipos de problemáticas que se están planteando, como es el tema de la vivienda, comisiones del movimiento del 15-M que se están especializando en determinado tipo de situación, como es la de la banca, por ejemplo, la reforma laboral, etc. Es decir que, por un lado, se está produciendo una degradación enorme de la sociedad en su conjunto en todos los sentidos, pero por otro, están naciendo y creciendo nuevas formas de organización y de conciencia yo diría en la gente, fenómeno inédito hasta hace relativamente poco tiempo.

–Visto desde la Argentina, parece que por un lado van los sectores populares, va a gente, y por otro lado, van los medios españoles, que siguen de alguna manera como una especie de dogma del neoliberalismo a rajatabla?
–Efectivamente es así, esto es bastante notable. Están los periódicos que son manifiestamente de derecha, que son muchísimos, en todos los sentidos, medios radiales, medios de prensa gráfica, de distintos tipos de medios de comunicación, lo que conocemos como la derecha. Es enorme el poder mediático que tiene, y el poder naturalmente, no solamente mediático. Por otra parte, periódicos como podría ser El País, que es muy conocido como un periódico que podríamos denominar como de centroizquierda, pero que efectivamente, sin perjuicio de que muchos de sus articulistas tienen actitudes críticas, en general sólo se ve la salida dentro de los cánones, más o menos progresistas, que establece el FMI, la UE, el Banco Central Europeo, etc. Por lo tanto, hay una ausencia bastante grande de pensamiento crítico en los grandes medios. Por supuesto que hay mucha prensa minoritaria, mucha prensa en las redes sociales, había un periódico muy interesante, que quizás podíamos asimilar a periódicos como Miradas al Sur o Página/12 en la Argentina, Público que tuvo que cerrar hace muy poco. En fin, el panorama es bastante desolador, hay mucho ocultamiento de lo que realmente está ocurriendo en la sociedad, las noticias son muy retaceadas y parciales en ese sentido, y la verdad que es un momento inesperado para la amplísima mayoría de la gente, que está causando nuevas formas de relación social, nuevas formas de análisis de las cosas, que no parecía que se podía producir, parecía que el proceso de crecimiento, de desarrollo estaba muy consolidado.

–¿Usted cree, en ese sentido, que el caso Bankia puede ser un punto de inflexión en términos de opinión pública? 
–Bueno, hay muchos temas, pero el de Bankia sin dudas es un tema muy importante, es un verdadero escándalo. No sólo desde el punto de vista del agujero financiero, de la mala gestión, de la malversación de caudales, etc., sino por la negativa absoluta, ya no sólo a que sean investigados judicialmente los responsables, ni siquiera que se hagan comisiones de investigación en el Congreso, en los parlamentos provinciales, regionales, etc. Hay un abroquelamiento absoluto del poder económico y financiero, que se está burlando de lo que podríamos llamar en términos generales democracia o instituciones democráticas. Realmente es escandalosa la situación, y además el Estado, bueno, sólo falta ver lo que proclamaba el candidato de la derecha, Rajoy, cuando hacía la campaña electoral, y lo que hizo inmediatamente después: decía que no iba a rescatar a la banca, que no iba a aumentar los impuestos, que no iba a rebajar las pensiones, que no iba a rebajar los salarios, y todo eso lo hizo casi inmediatamente. Y en este momento se está hablando, y aparte lo dicen con ironía: el ministro de Economía dice: “Miren, yo que soy un liberal, estoy nacionalizando”.

–Aún en épocas de bonanza, siempre había un subsuelo de gente que estaba ninguneada, maltratada, postergada, y ahí estaba usted, yendo a los tribunales a defenderlos. Le quiero preguntar si usted ve en la dirigencia de Ccoo y de la UGT una que se esté preparando, de modo razonable, de modo comprometido, de modo combativo, para afrontar esto, o los pasó por encima.
–Bueno, hay un problema aquí. El sindicalismo que se desarrolló en España es un sindicalismo en buena parte subvencionado por el Estado, a través de fondos de formación profesional, etc. Esto, independientemente de la voluntad de sus dirigentes, es una cosa que condiciona. Entonces a veces uno puede adivinar que la falta de respuestas contundentes, aunque está habiendo respuestas, ha habido una huelga, está habiendo manifestaciones, es un sindicalismo de muy baja afiliación en general en España, comparativamente, naturalmente, a otros países, y por tanto, con problemas. Sin perjuicio de eso, las medidas son tan brutales, que se está dibujando un nuevo panorama de unidad sindical, con fuerzas que hubiera sido impensable tiempo atrás que se unieran, y además ya hay llamados de estos sindicatos, que son los sindicatos mayoritarios, a movilizaciones permanentes. Están haciendo vigilias por la noche, están convocando a las puertas de los bancos, en fin, se están tomando medidas que hace poco tiempo atrás parecían imposibles de pensar. Esto también es una cuestión que está en revisión, el modelo de sindicalismo que ha habido hasta ahora. Porque por una parte ha habido un modelo de relaciones laborales, que surgió fundamentalmente de la Transición y del modelo europeo de relaciones laborales, que está haciendo agua en este momento. Parecería que el poder, el sistema, dicho de modo genérico, había actuado de modo muy inteligente, integrando las distintas fuerzas y organizaciones sociales, pero en este momento, la profundización de esta situación es tan brutal que se están perdiendo precisamente todos estos mecanismos de diálogo y de componenda social. Así que también este es otro frente muy importante en el cual tendrá que lidiar el actual gobierno cada vez más.
Fuente:MiradasalSur

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