JUEVES, 26 DE JULIO DE 2012
El 2001 de España
Por Lucas Poy (PRENSA OBRERA)
Junto a obreros y empleados, marchan bomberos, policías y desocupados.
El gigantesco plan de ajuste lanzado por Rajoy -que recorta casi 60.000 millones de euros en dos años- parece cosa de un pasado remoto. Difundido en inglés antes que en castellano -para su discusión en el parlamento alemán-, reconoce que no logrará alcanzar siquiera la mitad del objetivo de reducción de déficit que se propone el gobierno.
Pero los propósitos o intenciones del gobierno ya no le importan a nadie, porque España se encuentra irrevocablemente quebrada. El jueves 19, el “riesgo país” cerró en niveles récord, superando los 600 puntos; y el lunes siguiente llegó a 640. El pánico se aceleró cuando la Comunidad Valenciana anunció su propia quiebra y enseguida fue seguida por otras Comunidades Autonómicas; incluso Cataluña.
“El mercado barrunta un segundo rescate, incluso una suspensión de pagos; y ya está pensando cómo hacer dinero con eso. Los inversores se han ido para no volver, al menos durante un tiempo”, indica una fuente europea con reserva de nombre en El País (22/7). El presidente del Bundesbank planteó que España debería “acogerse al paraguas del rescate”, lo cual implicaría “sacar al Estado español de los mercados con las ayudas de los fondos europeos y a cambio de la intervención directa de la troika (BCE, FMI y Comisión Europea)” (El País, 15/7). Esto significa entrar en una terapia “a la griega”: pérdida del manejo del Tesoro, privatizaciones en gran escala, despidos y rebajas salariales mayores y la liquidación de porciones importantes de la banca española.
Las comparaciones con la Argentina de 2001 no se limitan a la quiebra financiera: el verano español está atravesado por lo que debe ser caracterizado como un principio de levantamiento popular. El jueves 19, precisamente cuando se cumplía otro aniversario de la revolución de 1936, centenares de miles de personas salieron a la calle en todo el país -sólo en Madrid hubo más de medio millón de personas.
La movilización popular excede con mucho a la burocracia de los sindicatos, que ha convocado a nuevas medidas… para septiembre. Las crónicas coinciden en destacar que la marcha de los mineros del carbón -que llegaron a Madrid procedentes de distintos puntos del país- ha actuado como un detonante, articulando múltiples sectores que están en conflicto. El sábado 21, siguiendo el mismo ejemplo, llegó a Madrid una “marcha de parados” (desocupados), procedentes de distintos puntos del país, que se concentraron frente al Ministerio de Trabajo y luego marcharon acompañados de miles de personas hasta la Puerta del Sol, donde realizaron una asamblea. Este movimiento recoge las grandes tradiciones de organización de masas de los obreros desocupados -el movimiento piquetero.
Cuando Rajoy anunció la supresión del aguinaldo a todos los empleados públicos, en pocas horas emergieron concentraciones, cortes de calle y manifestaciones de estatales en las principales ciudades. En Madrid se vienen realizando acciones diarias frente a edificios públicos. Además de docentes, de médicos, de enfermeros y de personal de todas las dependencias públicas, han cobrado un papel protagónico los bomberos, aclamados por los manifestantes. Las crónicas dan cuenta de una participación creciente de personal policial, que en algunos casos llegó a enfrentar a las brigadas antidisturbios. En Valencia ha sido convocada una manifestación de policías, de bomberos y de guardias civiles en protesta contra los recortes. Como un símbolo de la “argentinización” de España, el gobierno ha dispuesto un vallado permanente del Congreso de los Diputados.
Apenas han pasado ocho meses desde el triunfo electoral del PP, y la “imagen” de Rajoy se ha derrumbado a menos de 20 puntos. El “rescate total” de la Unión Europea implicaría la liquidación del gobierno. En los últimos días han crecido las voces que reclaman un “gobierno de unidad nacional”, un editorial de un periódico financiero agrega que una “pieza fundamental” de ese gobierno “sería un vicepresidente económico de consenso”, y que al mismo “deberían integrarse algunos miembros de la oposición y algún técnico particularmente cualificado” (El Economista, 23/7). El País dedicó su tapa y páginas centrales del domingo, en un virtual editorial, a una entrevista con Felipe González, que reapareció para criticar al gobierno y denunciar que España está intervenida como Grecia o Irlanda, pero sin siquiera contar con los fondos de un rescate como el de esos países. El ex presidente del gobierno planteó que la situación ha “sobrepasado el límite” y reclamó que, si bien “no cree en los gobiernos de tecnócratas”, Rajoy tiene la obligación de convocar a un “gran acuerdo nacional para salir de la crisis y para actuar en Europa”. Es el reflejo de la magnitud de la crisis y la identidad del PSOE con el Partido Popular en la implementación del ajuste más antiobrero y antipopular en décadas; ambos tienen en común enfrentar la lucha contra el ajuste o “tijeretazo” que los desocupados y trabajadores están librando en las calles.
España no puede formar un “gobierno de unidad nacional”, por la simple razón de que el PP y el PSOE están liquidados frente a los trabajadores. Deberían ensayar un “gobierno técnico”, a la italiana, patrocinado por el Rey -cuando en Italia se está negociando el adelantamiento de las elecciones, porque el gobierno Monti acaba de anunciar que ha agotado sus recursos de gobierno. Pero la monarquía española ha perdido la autoridad que alguna vez fue promovida como una arquitecta de la democracia. Un gobierno de recambio será mil veces más débil en España de lo que fue en Grecia e Italia.
La estructuración de una izquierda revolucionaria en España ha adquirido características de urgencia: Izquierda Unida apoya a gobiernos autonómicos -incluso del PP- y reclama, junto a los partidos oficiales, que el BCE aporte el dinero para los bancos, que evite la quiebra de España y su intervención por parte de la Comisión Europea y el FMI.
JUEVES, 26 DE JULIO DE 2012
España: “En caída libre”
Por Nicolás Roveri
“España, como Grecia y Portugal, se encuentra en caída libre, en el mismo abismo”, dice un especialista en catástrofes económicas, Nouriel Roubini. Agrega que mientras Grecia “ha venido sufriendo una muerte dolorosa, pero solitaria, España parece que va a cometer un suicidio en masa espectacular” (El Economista de España, 20/7).
Otro medio especializado va mucho más lejos. “Lo que le está pasando a España no es sólo la evidencia del fracaso de nuestras políticas como país durante todos estos años atrás; es también la evidencia del fracaso del proyecto europeo, de la incompetencia de sus líderes y de la inutilidad de sus decisiones”. El Gobierno ya no tiene margen de maniobra para hacer nada más y depende única y exclusivamente de las decisiones de Bruselas. “O nos ayudan, o nos hundimos nosotros y se hunde Europa; y es cuestión de días” (El Confidencial, 23/7).
El ministro de Economía de España, Luis de Guindos -el “Pelado”- dice que nadie quiere financiar a España. Es que los bancos ven que las masivas manifestaciones contra el ajuste han puesto al gobierno de Rajoy en una situación terminal.
Los mineros de Asturias llegan a Madrid
La llegada de los mineros asturianos a Madrid, tras recorrer más de 400 kilómetros -en protesta ante la reducción de subsidios a las minas del carbón-, fue la chispa que desencadenó el estallido de manifestaciones y protestas, que crecen de día en día. El grito “Madrid obrero está con los mineros”, con su carga clasista, comienza a dar el perfil de una movilización que asume contornos revolucionarios.
En efecto, las manifestaciones del “carbón” fueron sucedidas por “protestas espontáneas que se suceden a diario en Madrid desde el anuncio del gobierno de una vuelta de ajuste más de 65.000 millones de euros han cumplido hoy su séptimo día sin descanso” (El País (20/7).
El crecimiento de la protesta popular se extendió por toda España, en más de 80 ciudades. Alcanzaron el jueves 19 su punto más alto, cuando salieron a manifestarse unos 100.000 ciudadanos, según los cálculos modestos de El País. Las manifestaciones “espontáneas se suceden a diario en Madrid”.
Las opciones en juego
El pedido de auxilio financiero de Comunidad de Valencia fue seguido en horas por el de Murcia, y se espera sea seguido por Cataluña, cuya economía es del tamaño de Portugal. 17 regiones autónomas deben refinanciar 15.800 millones de euros antes de fin de año”. Pero las tasas de interés en suba colocan a “España cerca de perder acceso al mercado enteramente”, dice un analista a Financial Times (23/7), mientras comenta que son requeridos nuevos márgenes o garantías a los préstamos que solicitan los bancos o empresas españolas por el deterioro de la deuda española.
Fuentes del gobierno de Rajoy manejan un par de opciones. Ven poco probable “un rescate”, esto debido a su magnitud, que calculan en “500.000 millones de euros”, una cantidad exorbitante difícil de suscribir. Implicaría derribar a Italia. En este caso, “los países nórdicos presionarían para la ruptura del euro” (El Confidencial, 23/7).
Otra alternativa sería el default o la salida de España del euro. “Volveríamos a una moneda propia y podríamos actuar sobre nuestros índices de competitividad. Es cierto que en un primer momento tendría consecuencias desastrosas, pero nos devolvería autonomía para hacer nuestras políticas y poder salir de la crisis antes de lo previsto. Eso sí, nuestros acreedores ya pueden irse olvidando de cobrar antes de que nuestra economía empiece a recuperarse”, concluyen estas fuentes.
Un default o la salida de España producirían la ruptura de la eurozona y consecuencias explosivas en las bolsas y en el mercado de deuda pública. Justo en este momento, las calificadoras de riesgo pusieron en perspectiva negativa a Alemania, por el impacto que causaría la quiebra del euro.
Fuente:Argenpress
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