MIÉRCOLES, 12 DE SEPTIEMBRE DE 2012
¿Partido electoral centralizado o partido abierto al servicio de los trabajadores?
Por Pedro Echeverría
1. En MORENA, la primera parte del trabajo de aglutinamiento de masas para la construcción de un partido o un movimiento ya está hecho y se debe principalmente al trabajo de Andrés Manuel López Obrador. Falta la tarea más difícil: la profundización de la conciencia política de esos millones de gente humilde y la creación de una coordinación horizontal y rotativa que evite la dispersión y la división. Es obvio que una organización de izquierda requiere de personas bien preparadas que estén conscientes de su militancia política; no de simples seres manipulables tal como están integrados los partidos (PRI y PAN) de la clase dominante. Tener confianza en personas por su trabajo no es suficiente, incluso puede acarrear muchos problemas pasado un tiempo.
2. No hay duda que se ha creado una gran admiración y mucho cariño hacia AMLO por parte de millones de seguidores, pero se requiere que cada participante sea una persona que sepa explicar, que comprenda bien lo que representa su lucha. Debe comprometerse a los comités organizadores de cada sección, por entidad, por región, a organizar programas de educación política e ideológica para que la participación y las batallas solidarias se den con mejores bases, con mayor conocimiento de las cosas. Hay un amplio sector de cuadros medios que más o menos comprenden la problemática, pero los amplios sectores de base no saben diferenciar planteamientos del PRI o el PAN y el que representa la realidad. Si no es superado, se estará construyendo sin bases.
3. Parece que pretende proclamarse en muy corto tiempo la transformación de MORENA. Pero puede ser peligroso porque las cosas no se ven muy claras y maduras, sobre todo por la inmensa mayoría de los participantes. La construcción de un movimiento o un partido de masas requieren de mil cosas que se pueden construir en la marcha pero que también pueden convertirse en obstáculos serios que pueden perjudicar y retrasar. Deben quedar muy claros los objetivos para que los distintos sectores se nutran y aprendan en la discusión. Si las masas no participan en estos procesos se estará dejando que un pequeño sector sea siempre el que dirija. Estos métodos hacen que una organización de izquierda se haga de derecha.
4. A principios de los años setenta, cuando se iniciaba en México la década de las huelgas y los movimientos obreros; cuando Rafael Galván encabezó la lucha de los electricistas del STERM con la oposición de los líderes charros Fidel Velázquez y Pérez Ríos, discutíamos la tesis: “Los principios y el programa marxista fundan el partido, no las masas”. Ante la desesperación de algunos de nosotros de “comprometernos directamente en la lucha de los trabajadores”, recibimos siempre la pregunta: ¿Qué le van a llevar a los trabajadores? ¿Van solamente a verlos para sentirse bien? ¿Van a ayudarlos a liberarse si aún ustedes no lo están? Pienso que allí estaba la diferencia de un partido de cuadros con otro de masas.
5. Este principio de primero el programa, el partido, los cuadros políticos –en esencia leninista- llevó al enorme papel centralista y centralizador del comité central, del partido, del gobierno y Estado autoritario. Las masas sólo llegarían hasta que el partido y sus cuadros tengan una idea clara sobre los objetivos y las formas para alcanzar el poder. Pero en aquellos años, como respuesta, se extendió la autogestión, el anarquismo, que planteó exactamente lo contrario: el partido, el centralismo, el gobierno, es el origen de todos los males; hay que luchar por la libertad y la igualdad dejando que las masas piensen y decidan por cuenta propia sin líderes manipuladores. Los partidos son un peligro porque se convierten en dominación política.
6. La izquierda de los 50, 60, 70, era una izquierda radicalizada, semiclandestina, totalmente enemiga del Estado capitalista y que generalmente buscaba el derrocamiento de la clase capitalista por la vía revolucionaria. En México parece que la burguesía gobernante –al entrar en crisis electoral por la reducción de votos- cambió radicalmente las cosas en 1977 al ofrecer a todos los partidos ventajas en subsidios económicos, reformas electorales y legisladores de partido. La izquierda se convirtió en socialdemocracia o centro-izquierda, pero paralelo a ello las luchas sociales se redujeron a pesar de que los salarios y las huelgas si hicieron añicos. Si antes con un salario mínimo se podría comprar la canasta básica hoy necesitamos seis salarios.
7. La izquierda mexicana no creció sino que se corrió hacia el centro y se hizo electoral. Dejó de tener como aliados directos a los trabajadores y se volvió solamente electoral, ciudadana. Quizá estos tres golpes electorales recibidos: 1988, 2006 y 2012 ayuden a reconsiderar el pasado para comprender que la izquierda sólo podrá obtener fuerza y presencia política… y hasta electoral, con organizaciones conscientes de masas. MORENA debe continuar siendo un movimiento amplio y abierto que se solidarice con todos los movimientos de los trabajadores. No debe haber ninguna urgencia para convertirla en partido electoral centralizado que si es así, aunque no quiera, seguirá la misma ruta del ultra oportunista PRD.
MIÉRCOLES, 12 DE SEPTIEMBRE DE 2012
Represión en Yucatán a los estudiantes del DF comisionados del Yo soy 132
PorPedro Echeverría
1. ¿Quién podría creer que el gobierno de Yucatán -el estado de la República históricamente más pacífico, de los más miserables y con menor índice de protestas políticas- quizá para congraciarse con el presidente electo Peña Nieto y demostrar fidelidad, sea de los primeros en reprimir a los estudiantes del Yo soy 132? Conozco de manera directa la historia política de Yucatán de los últimos 50 años y he visto represiones a campesinos, obreros, estudiantes, jóvenes y yo mismo he estado detenido en 1965, pero a pesar de ello siempre he sostenido que dado que nuestras luchas nunca han sido prolongadas y radicales tampoco los diferentes gobiernos de Yucatán han sido fuertes en sus represiones.
2. Seis estudiantes llegaron a Yucatán el martes 4, después de haber estado en Villahermosa y Coatzacoalcos manifestando sus protestas contra la imposición de Peña Nieto, la manipulación de Televisa y las millones de tarjetas de Soriana. Colocaron cuatro tienditas de campaña en el centro de la Plaza Principal, pero al día siguiente prefirieron colocarse en el pequeño Parque de la Madre; unos diez estudiantes y dos o tres no tan jóvenes les brindamos nuestra solidaridad –sobre todo en los 60 minutos que bloqueamos la tienda Soriana de la calle 56- y estuvimos pendientes; pero nunca nos enteramos de la represión que sufrieron en el puerto de Progreso para obligarlos –entre protestas- a abandonar el estado.
3. Los estudiantes y casas de campaña no bloqueaban ningún paso, no hacían mal a nadie y en el pequeño parque –donde casi nadie pasaba- parecían hasta escondidos. Realizaron dos pequeñas asambleas informativas sobre las luchas del Yo soy 132, acerca de sus visitas a Tabasco y Veracruz y que harían el viernes por la tarde lecturas de poesías. Sin embargo, desde el bloqueo de Soriana, fueron considerados “peligrosos” por los empresarios y el gobierno quienes enviaron a decenas de policías cuando nos retirábamos. Ya desde el bloqueo se manifestó mucho racismo contra los “huaches” (extranjeros, no del estado) que venían a inquietar a los pacíficos yucatecos.
3. ¡Qué finura de gobierno de Ivón Ortega! “En Yucatán sólo queremos paz y por lo tanto ustedes que son agitadores políticos se van del estado o los acuso de lo que me venga en gana”. ¡Carajo, digo yo, si esa es la paz, pues preferimos la guerra¡ Casualmente esta mujer –al parecer- ordenó la destrucción de mi cartel semanal anarcozapatista con 18 años en la Plaza Principal. El cartel fue respetado por los gobiernos de Dulce Sauri, de Granja Ricalde, de Cervera Pacheco y de Patricio Patrón, pero llegó Ivón Ortega y lo mandó destruir o, por lo menos, nunca hizo caso de las protestas que por ello hicimos. Sin embargo me dolió poco y seguí pensando que la gobernadora sólo era el blanco natural de la propaganda panista y del Diario de Yucatán.
4. Pero con la represión que ordenó contra los estudiantes de Yo soy 132 he entendido al fin que la gobernadora superó con creces como represora a los gobernantes anteriores. No he caído en la propaganda del PAN o sus filiales que organizan actos de protesta para hacer crecer su clientela atacando al PRI, o viceversa. Pero esta represión contra los jóvenes estudiantes sí es preocupante porque puede ser la muestra para golpear lo heroica lucha de los estudiantes en el DF y varios estados de la República. Hay que gritarles a Peña Nieto y a Ivón Ortega que así no se gobierna; sin embargo también es importante que se quiten las caretas para conocer sus rostros de animales que no piensan, no razonan y que con poco poder se creen los amos del mundo.
5. En Yucatán, como en todo México, el PRI y el PAN están integrados por dirigentes y gobernantes funestos, por no decir hijos de puta. Por eso no hay que tener la menor confianza en que no sean reprimidas nuestras protestas y luchas. Todo se reduce al problema del poder político, económico, ideológico. Por eso tienen razón los anarquistas: la lucha no es contra personas, por más degeneradas que estén. La batalla es contra el poder en donde este se encuentre: en la política, en el empresariado, en la iglesia, en la academia, en el hogar, en la vida cotidiana. Hay que aprender a reírse y a burlarse de él, pero también a combatirlo con gran eficacia porque éste se hereda, viene de lejos y está metido en nuestras profundidades cerebrales.
MIÉRCOLES, 12 DE SEPTIEMBRE DE 2012
“Estamos a mano y en paz”
Por Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)
De un total de 3 mil 816 palabras pronunciadas por Andrés Manuel López Obrador en el Zócalo capitalino y sus alrededores atiborrados de asistentes en la primera concentración –a la que para no variar Televisa regateó tomas aéreas y privilegió momentos en que ya la Plaza de la Constitución se encontraba semivacía–, desde el cierre de la campaña presidencial, son 262 palabras las que están en el centro de la información, el debate y la manipulación.
Dijo el de Macuspana, Tabasco: “En lo que a mí corresponde, en esta nueva etapa de mi vida, voy a dedicar toda mi imaginación y trabajo a la causa de la transformación de México. Lo haré desde el espacio que representa Morena (Movimiento Regeneración Nacional), por esta razón me separaré de los partidos del Movimiento Progresista.
No se trata de una ruptura, me despido en los mejores términos. Me separo de los partidos progresistas con mi más profundo agradecimiento a sus dirigentes y militantes.”
Detalló: “Agradezco todo el apoyo que recibí de militantes y dirigentes del partido Movimiento Ciudadano, antes Convergencia.
Estoy obligado a decir que en los momentos más difíciles, siempre contamos con el respaldo decidido de militantes y dirigentes del Partido del Trabajo, del PT, en particular, de su dirigente, Alberto Anaya.
Agradezco, en especial, a los militantes y dirigentes del PRD, partido en el que me tocó participar desde su fundación, del cual fui dirigente nacional, y en el que milité durante estos últimos 23 años.
Tengo en el PRD muchos amigos, que en todo momento me dieron su confianza y respaldo y, en correspondencia, considero que les di lo mejor de mí y los representé con entrega y dignidad.
Estamos a mano y en paz.”
Pero lo más importante y a la vez menos valorado con rigor fue lo siguiente: “Estoy seguro que esta decisión ayudará a renovar y a fortalecer al movimiento progresista. Además, siempre que se trate de la defensa del pueblo, siempre que se trate de defender el patrimonio nacional y de luchar por la transformación del país, por estas causas superiores, estaremos dispuestos a caminar juntos y llegaremos a acuerdos para actuar como una sola organización.”
Si lo que AMLO dijo ante tantos partidarios tiene algún valor, mismo que omiten los intelectuales orgánicos y los conductores del duopolio de la televisión y el oligopolio de la radio, donde en efecto, “el control que ejercen los potentados a través de los medios de comunicación es, cada vez, menos determinante”, la apuesta política para renovar al movimiento progresista parece más que explícita.
No están claros los caminos que transitarán dirigencias y militantes de las cuatro formaciones con incidencia en gobiernos estatales y municipales, así como en el Legislativo.
Mas tampoco parece pertinente y menos recomendable obviar el compromiso del líder de Morena, consistente en que en aras de defender el patrimonio de México y de pujar por la transformación nacional, concertará esfuerzos, “estaremos dispuestos a caminar juntos y llegaremos a acuerdos para actuar como una sola organización.” ¿Habla del partido-frente? No lo aclara.
Las definiciones por tomar –más allá de los interesados desplantes televisivos de Jorge Castañeda –¿Quién se queda con La Jornada, Proceso, #YoSoy132 y la CNTE?– tienen por delante un largo camino que las reformas estructurales de la mancuerna Felipe Calderón-Enrique Peña podrían abreviar sensiblemente.
Allí se corroborará o no la pertinencia de este deslinde que sólo en términos legislativos le quita presión al presidente electo, pero no en términos sociales, en las plazas y calles del país, como lo reconfirmó en Saltillo, Coahuila, el movimiento estudiantil.
Fuente:Argenpress

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