17 de septiembre de 2012

NEUQUÉN: El respaldo a las víctimas y testigos.

16-09-2012
El respaldo a las víctimas y testigos 
Los profesionales del Comité para la Defensa de la Salud, la Ética y los Derechos Humanos, creado en 1982, cumplen un rol fundamental en el juicio contra los represores de La Escuelita. 
Por PABLO MONTANARO 
Brindaron asistencia a los testigos antes, durante y después de su declaración ante los jueces del Tribunal Oral Federal de Neuquén. 

Neuquén - Se consideran privilegiados por formar parte de un hecho histórico como es el segundo juicio contra los represores que desde el 28 de marzo son investigados por delitos de lesa humanidad ocurridos en la región durante la última dictadura militar. 

En las audiencias testimoniales que finalizaron el martes pasado un grupo de profesionales de la salud tuvo la tarea de brindar asistencia a los testigos antes, durante y después de su declaración ante los jueces que conforman el Tribunal Oral Federal de Neuquén. 

Los profesionales pertenecen al Comité para la Defensa de la Salud, la Ética y los Derechos Humanos (Codeseh), una asociación civil creada en 1982 destinada a brindar apoyo integral a las familias víctimas de la dictadura militar, y ya participaron en el primer juicio realizado en el 2008. 

Además desarrollaron su tarea en forma conjunta con los profesionales del Centro de Atención a la Víctima del Delito, dependiente del Ministerio de Gobierno, Educación y Justicia de la provincia. 

Problemas
Señalaron que en esta oportunidad tuvieron que sortear algunas dificultades que con el correr de las audiencias se pudieron solucionar. 

Una de ellas era el lugar donde el testigo debía esperar antes de su declaración. “Al principio de las audiencias no había un lugar cerrado para que el testigo aguardara antes de ser llamado a declarar, no había confidencialidad, por lo tanto el testigo esperaba en un sector de la sala donde a pocos metros estaban las fuerzas de seguridad, los imputados, el público”, comentó Máximo Mantilaro, uno de los integrantes del grupo. 

Su colega, Fernanda Urrere resaltó la posibilidad de “tener un encuentro previo con el testigo que iba a declarar” ya que esto, en muchos casos, posibilitó “la familiaridad con el testigo en el momento de acompañarlo hasta el lugar donde iba a brindar su testimonio ante el tribunal. 

En esos encuentros previos se creó un vínculo afectuoso y de confianza con el testigo”. En algunas de las audiencias los profesionales tuvieron que permanecer al lado de los testigos mientras declaraban por alguna discapacidad física o porque al momento de recordar los hechos la persona sentía mucha angustia y conmoción por la rememoración. 

Más juntos
“Aparecieron testigos que nos demandaban un acompañamiento mucho más estrecho como estar a su lado o frente a ellos colocándonos detrás de los abogados de las querellas. 

Eso lo trabajamos con el testigo según las posibilidades o si así lo requerían”, explicó Mónica Belli. Por su parte, Miriam Rivas consideró que una vez que terminaban de declarar “el gesto de haberse sacado un peso de encima fue el más repetido” por parte de los testigos. 

“La mayoría hacía como una descarga emocional, se largaba a llorar, se abrazaba a algún familiar o persona querida que estaba entre el público. Era como aflojarse no sólo del relato sino también del escenario”, contó Mónica Belli.

Mantilaro comentó que una vez que concluían con su declaración, lo primero que les preguntaban los testigos “era si habían estado bien, era como que nosotros debíamos devolverles una imagen de ellos mismos porque después de más de treinta años de los hechos que sufrieron o padecieron aparece la angustia”. 

A Urrere lo que le llamó la atención es que muchos de los testigos tras declarar “no querían irse de la sala, tenían una sensación de quedarse, poder seguir hablando, encontrarse con algún conocido, algún familiar. 

Es más, hubo gente que antes de declarar nos decía 'espero que esto se termine rápido' y después de testimoniar querían quedarse o se quedaban a escuchar al siguiente testigo”. 

Mantilaro ofrece una explicación a lo apuntado por Urrere. “Tiene que ver con que esto es un túnel del tiempo porque además la testimonial no es sólo lo que ellos quieren decir sino que las preguntas los llevan a revisar una escena que lo hacen revivir esos momentos. Es como que tienen que volver de allá al presente”. 

Alivio 
Rivas puntualizó que la mayoría de los testigos “lo vivieron como un alivio sobre todo por estar ahí después de treinta y pico de años de los hechos. Algunos hablaron por primera vez de esto ante el Tribunal y ante los familiares, amigos que estaban entre el público y que era la primera vez que escuchaban. 

Es decir, son como muchos impactos hacia atrás y hacia delante por todo lo que genera una declaración vinculada a este tipo de hechos como los ocurridos durante la dictadura militar”. Reconoció que los declarantes dijeron “sentirse respetados por el Tribunal, no así por las defensas que los hostigaron, según lo que nos dijeron”. 

Urrere destacó que fue un “honor tener la posibilidad de acompañar a los testigos en este juicio, estamos siendo parte de la historia, es un privilegio y nos enriquece como profesionales de la salud”.
Fuente:LaMañanaNeuquen

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