25 de marzo de 2013

Baltasar Garzón recuerda a Néstor Kirchner y valora el rumbo argentino en DDHH.

24.03.2013
Baltasar Garzón recuerda a Néstor Kirchner y valora el rumbo argentino en DDHH
"Si aquí no se los juzga, yo se los monto en un avión y los mando a España para que los juzguen"
Baltasar Garzón elogia sin retaceos la política de Derechos Humanos empezada y mantenida durante los gobiernos de los Kirchner. 
Buenos Aires.- (Exclusivo) A su regreso de El Salvador, país en el que participó del pedido de anulación de la ley de amnistía de 1993 y de la denuncia de crímenes de lesa humanidad cometidos durante la guerra civil de 1980-1992, el juez español Baltasar Garzón, quien cobró notoriedad a fines de los 90 al promover el enjuiciamiento internacional del dictador chileno Augusto Pinochet y de varios represores argentinos como el capitán de la Armada Adolfo Scilingo, que fue condenado por delitos de lesa humanidad, accedió a una extensa entrevista con Télam, a propósito de la conmemoración del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Al hacer la comparación entre el escenario argentino de 2005 --cuando Garzón visitó el país y fue recibido por el entonces presidente Néstor Kirchner en la Casa Rosada-- y este escenario 2013, cuando se están realizando casi diez juicios orales por delitos de lesa humanidad y ya se han logrado sentencias y condenas en más de un centenar de casos, resulta inevitable hacer un ejercicio de memoria.

"Recuerdo que fue el 31 de julio de 2005 --memora Garzón-- cuando fui a visitar a Néstor Kirchner a la Casa Rosada. Iba conmigo quien ahora es Canciller, Héctor Timerman, a quien había conocido en Nueva York, cuando era embajador argentino por los Derechos Humanos, ante la Unesco. Héctor me había advertido que Kirchner era bastante nervioso y que no solía estar más de media hora en una audiencia. Es más, me dijo que si el Presidente se tocaba la rodilla o golpeaba con la palma de la mano en la mesa, ya nos teníamos que ir. Y empezamos a hablar y entonces pasó más de una hora y media y Kirchner nunca se había tocado la rodilla ni había palmeado la mesa, y yo tuve que decirle 'bueno, Presidente, vamos, porque nos está esperando la primera dama' (la entonces senadora Cristina Fernández, que nos aguardaba en la ESMA, junto a algunas Abuelas). Y así proseguimos la conversación en viaje a la ESMA, que acababa de ser recuperada como un espacio para los Derechos Humanos.


Esa conversación que tuvimos, de manera distendida, fue para mí sorprendente y reveladora, porque pude ver de cerca a un líder político a quien sólo conocía por los medios de comunicación. Y lo vi sumamente comprometido en la lucha por los Derechos Humanos, en su defensa y su promoción. Lo vi con la mente muy clara sobre lo que tenía que hacer, en cuanto al apoyo a la justicia para la investigación y enjuiciamiento de los crímenes de la dictadura. Aquella vez, en nuestro primer encuentro, cuando viajábamos rumbo a la sede de la ESMA, me dijo: 'Como usted habrá comprobado, doctor, no he mantenido el decreto presidencial por el que se impedía la cooperación con España, que había firmado Menem y que mantuvieron (los presidentes) De la Rúa y Duhalde. Al contrario, voy a mantener la cooperación. Y le prometo que si aquí no se los juzga, yo se los monto en un avión y se los mando a España para que los juzguen allá, porque éstos tienen que ser, sí o sí, juzgados'".


Al comentársele al juez Garzón (que sigue siendo un magistrado, aunque se halle suspendido de sus funciones) el público reconocimiento hecho por la presidenta Cristina Fernández, durante el acto celebrado el viernes en Morón, de la labor realizada por la Conadep y del histórico juicio a las juntas militares que impulsó al comenzar su gobierno el presidente Raúl Alfonsín, expresó una gran coincidencia: "Yo siempre he mantenido --dijo-- un criterio muy amable y de admiración hacia la figura de Raúl Alfonsín. Hizo una gran labor y fue un valiente cuando decidió que inmediatamente después de la dictadura se abriera un juicio a las juntas militares. Realmente, la causa contra las juntas militares fue paradigmática y fue un ejemplo mundial en ese momento, y aún hoy hay que hacer referencia a ella. La labor de Julio César Strassera o de Luis Moreno Ocampo y de aquel tribunal que a riesgo de sus vidas (porque la fuerza de los militares estaba intacta en ese momento) lo llevó adelante, debe destacarse. Tomar aquellas decisiones, en aquel momento, fue un acto heroico. Después,lo que aconteció es que en esa pulseada histórica entre la democracia y el poder de facto, ganó aquel round el poder de facto, que se impuso con un juicio político --acertado o equivocadoe-- y mediante las leyes de Obediencia Debida y Punto Final".


"Una década después --prosigue Garzón-- ya no había razón para mantener la situación creada, ni para recurrir a un juez extranjero para recibir la denuncia de las víctimas. No era lógico que se hiciera. Estuvo bien en su momento, porque así se desarrolló el principio de la jurisdicción universal, pero ya no era necesario hacerlo, porque aquí estaban las causas de los niños abiertas y se realizaban importantes esfuerzos para no dejar caer la demanda de justicia, a través de organismos como la comisión bonaerense de la Memoria y organizaciones de Derechos Humanos. Sin embargo, faltaba el impulso judicial, porque no estaba en el espíritu de los gobernantes de de los últimos años activar las causas. Entonces, que viniera un presidente como Kirchner y cumpliera con esa demanda como debía hacerlo, y de un modo tan enérgica, fue un acto de reparación muy importante. Fue un acto valiente y decisivo. Por eso hubo un antes y un después de Néstor Kirchner, en cuanto a la situacdión de los Derechos Humanos en la Argentina".


El viernes 22 de marzo, cuando ya se estaba preparando con actos, en todo el país, el Día Nacional de la Memoria, Baltasar Garzón recibió en el Aula Magna Bicentenario de la Universidad Nacional de Lanús el rítulo de Doctor Honoris Causa de esa casa de estudios. Allí una vez más, ante un auditorio colmado y en presencia de las autoridades, funcionarios nacionales y estudiantes, reiteró su convicción de que las políticas argentinas en materia de Derechos Humanos y en respuesta a la demanda de las víctimas por los crímenes de lesa humanidad, es señera en el mundo. Y marcó además la paradoja de que en

España, su tierra, allí donde por los '90 se había comenzado a impartir la justicia universal que se les negaba a la Argentina y a Chile, hoy se esté desandando el camino de la Memoria y la Justicia, en relación con los crímenes imprescriptibles del franquismo.

"Me emociono --dijo el juez-- al recordar tantas historias y vivencias. La rectora Ana Jaramillo mencionaba hace un momento al abogado Carlos Szlepoy, que inició las causas contra el franquismo y que todavía sigue impulsando aquí esos juicios, después de que en España no sólo se suspendiera al juez (es decir, a mí), sino que se decidiera archivar o mandar al olvido esa parte de nuestra historia".


"Soy uno de los convencidos --afirmó-- de que hay una gran injusticia en nuestro país, en España, por no habernos atrevido a continuar una investigación sobre esos hechos que, aunque parezcan que son viejos y antiguos, jamás se investigaron. Hace 40 años, el silencio fue absoluto y el miedo era permanente. Y con la transición, con el advenimiento de la democracia, nuestros políticos decidieron, casi sin excepción, que lo más 'moderno' era mirar hacia adelante, olvidarnos de lo anterior y hacernos 'europeos'. Eso era lo más importante. En ningún momento --y eso es grave-- hubo una sola frase para las víctimas

del franquismo. Aquí, por lo menos, en la Argentina, tuvisteis las voces de Madres, de Abuelas y de mucha gente comprometida. También había miedo en la Argentina. Y muchas heridas. Y muchos muertos. Pero el grito llegaba a muchos sitios. En cambio, en España, fue lastrado, fue cobardemente olvidado por la clase política hasta el día de hoy. Unos y otros lo hicieron. Sólo a nivel personal algunos pueden decir que han intentado hacer algo. Y la última anécdota triste es que un día el Ministerio de Cultura, en España, decidió cancelar la página web que había sobre la memoria histórica. Es vergonzoso. Pero, ya veis, la Corte Suprema ha decidido --y así lo dice en la sentencia en la que se me absuelve-- que los jueces no están para investigar la memoria histórica... Llevo, hasta febrero del año pasado, 31 años en la carrera judicial. Yo me pasé la vida analizando y tratando de investigar la verdad histórica. ¿Qué otra cosa hacemos los jueces sino establecer, probar, una verdad judicial, que aspira a ser una parte de la verdad histórica? A veces, claro, no coincide; a veces, no se quiere que coincida; y a veces se olvida".

"Pero otra Corte Suprema --dijo Garzón volviendo al caso argentino-- en un momento histórico concreto, el año 2005, decidió la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, dando un ejemplo al mundo entero. Como también tomó una decisión sin la cual este vuelco de la justicia argentina probablemente no se hubiera producido. En la historia de los Derechos Humanos en la Argentina, en la historia de la lucha contra la impunidad, hay algunos momentos históricos, sumamente importantes. La lucha de las Madres y las Abuela, por ejemplo, a lo largo de muchos años, sin la cual no hubiera sido

posible ningún tipo de respuesta judicial posterior. Esa lucha se vio apoyada de modo definitivo en el año 2003, cuando el presidente Néstor Kirchner decidió claramente impulsar la apertura de nuevas causas y la realización de nuevos juicios".

No faltó la ironía, en la alocución de Garzón, para los medios que lo criticaron por defender la política de Derechos Humanos del actual gobierno: "Algunos de esos medios --dijo-- tan 'independientes' a los que hacía referencia Estela (de Carlotto) dicen que en mis discursos siempre defiendo a Néstor Kirchner y a Cristina Fernández de Kirchner. Es verdad que lo hago. ¡Y ahora lo vuelvo a hacer!. Y tengo presente que eso medios lo hicieron también, y reconocieron la importancia histórica decisiva de esa política. Yo lo único que hago es mantener el mismo criterio de entonces, como suelo hacer en mi vida, salvo cuando me equivoco".


"Pero no nos equivocamos --finalizó su exposición-- cuando afirmamos que hay un antes y un después de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner, en la política de Derechos Humanos. Les contaré algo: en la sede de mi fundación, en Madrid, en mi despacho, hay un cuadro y es la imagen de Néstor Kirchner viendo cómo descuelgan el retrato de Videla en un colegio militar de la Argentina. La tengo ahí para que no se me olvide a mí, ni a quienes vienen a visitarme, que el poder se ejerce

en nombre del pueblo, y que jamás se puede utilizar en contra del pueblo. En ese principio está la esencia de la democracia. Desgraciadamente muchos y con demasiada frecuencia, olvidan que cuando se actúa en contra del pueblo, la responsabilidad por esos actos debe ser exigida y demandada siempre. Antes o después, pero siempre".
Fuente:Telam


Garzón invita al papa Francisco a abrir los archivos argentinos del Vaticano 
El País - España 
Autor: Alejandro Rebossio / Buenos Aires / 22 MAR 2013 
El exjuez afirma en Buenos Aires que la Santa Sede tiene documentos de la dictadura militar 
El exjuez español Baltasar Garzón, asesor de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados de Argentina, planteó este jueves en Buenos Aires que Francisco, el nuevo papa argentino, “puede abrir los archivos del Vaticano para conocer la información de la época de la dictadura” militar (1976-1983) de este país sudamericano “en la que se enviaron mensajes de aquí”, en referencia a la nunciatura apostólica (embajada de la Santa Sede), “hacia allí”. 

"Sería una forma de cooperar con las víctimas”, propuso Garzón, que participó en un acto de homenaje a los inmigrantes que padecieron bajo el régimen de Argentina. 

“Como Estado con representación diplomática, los diplomáticos del Vaticano rendían informes”, cuenta Garzón, que en la década del 90 inició causas contra los violadores de los derechos humanos en Argentina por una lista de 576 víctimas españolas de aquella dictadura. 

Extranjeros de otras nacionalidades también padecieron en aquellos tiempos: uruguayos, paraguayos, chilenos, brasileños, bolivianos, peruanos, cubanos, alemanes, franceses y suecos, entre otros. “En aquel tiempo las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo dirigieron misivas a Juan Pablo II. 

Sería bueno que se hiciera una investigación por iniciativa del papa (Francisco)”, se refirió al exarzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio. “Quienes se pueden dirigir al Vaticano son los jueces” que investigan los crímenes del régimen militar, según Garzón. 

El exjuez de la Audiencia Nacional española considera que la información archivada en el Vaticano puede resultarles de mucha ayuda en sus indagaciones. “Yo, como juez, lo haría”, opinó sobre una eventual solicitud de datos. Sobre Bergoglio pesa una sospecha de que supuestamente delató a dos curas de su orden, la Compañía de Jesús, ante las autoridades militares, pero esa versión fue desmentida este miércoles por uno de esos sacerdotes (el otro falleció en 2000).

“Estos son los hechos: Orlando Yorio y yo no fuimos denunciados por Bergoglio”, escribió Francisco Jalics, que vive en Alemania. Ambos permanecieron detenidos ilegalmente durante medio año, periodo durante el cual sufrieron torturas. 

“Antes me inclinaba por la idea de que habíamos sido víctimas de una denuncia. Pero a fines de los 90, después de numerosas conversaciones, me quedó claro que esa suposición era infundada. En la congregación jesuita argentina y en círculos católicos se extendieron en los años previos (a mi secuestro) informaciones falsas que indicaban que nos habíamos mudado a los barrios carenciados porque pertenecíamos a la guerrilla. Pero ese no era el caso. 

Supongo que estos rumores fueron motivados por el hecho de que no fuimos liberados inmediatamente”, sostuvo Jalics, en contraposición a la creencia de la hermana del otro cura, Yorio, de que Bergoglio fue el autor intelectual de la detención de ambos. 

La familia de la primera presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo también critica a Bergoglio por presunta falta de colaboración con la búsqueda de una desaparecida embarazada. Bergoglio ha declarado ante la justicia como testigo en este caso y en el de los curas, pero nunca ha sido imputado judicialmente.

A propósito de esta polémica por el pasado del papa, también se han conocido en los últimos días casos de perseguidos por el régimen que sí fueron asistidos por el entonces jefe de los jesuitas argentinos para recuperar la libertad, esconderse o huir de su país. 

El premio Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel, que recibió el galardón en 1980 por su lucha contra la dictadura, visitó este jueves en Roma a Francisco. 

Tras la reunión, en la que hablaron sobre el combate contra la pobreza, Pérez Esquivel, un católico de izquierdas que fue secuestrado en tiempos del régimen, declaró: “El papa no tuvo nada que ver con la dictadura, no fue cómplice de la dictadura, no fue de los obispos que estuvieron más en la avanzada por la defensa de los derechos humanos, aunque prestigió más una diplomacia silenciosa, de pedir por los desaparecidos y los presos”. 

Al día siguiente de la designación del nuevo papa y ante la polémica por su pasado, Pérez Esquivel había escrito: “Es indiscutible que hubo complicidades de buena parte de la jerarquía eclesial en el genocidio perpetrado contra el pueblo argentino, y aunque muchos con exceso de prudencia hicieron gestiones silenciosas para liberar a los perseguidos, fueron pocos los pastores que con coraje y decisión asumieron nuestra lucha por los derechos humanos contra la dictadura militar. 

No considero que Jorge Bergoglio haya sido cómplice de la dictadura, pero creo que le faltó coraje para acompañar nuestra lucha por los derechos humanos en los momentos más difíciles”. 
Fuente:El Pais,España 
Envío:Agnddhh

Garzón pide abrir los archivos del Vaticano sobre la dictadura 
El ex juez español Baltasar Garzón dijo que el papa Francisco "podría perfectamente abrir los archivos del Vaticano para conocer las comunicaciones y todas las informaciones que en la época de la última dictadura militar se enviaron desde la Argentina".

El ahora asesor de la Corte Internacional de Justicia de La Haya dijo que son los jueces que llevan las causas de crímenes de lesa humanidad quienes pueden pedir la apertura de esos archivos, algo que sería "muy positivo", dijo Garzón. 
Fuente:LaNacion
Envío:Agnddhh

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