15 de marzo de 2013

CAUSA ESMA III: Las fotos probatorias de la isla ignorada.


viernes, 15 de marzo de 2013
Las fotos probatorias de la isla ignorada


Vista posterior de la casa de la Isla El Silencio, en el Tigre en la actualidad. 

Lugar donde fueron llevados los desaparecidos mantenidos en cautiverio para ser escondidos ante la visita de la CIDH en 1979.

Fue, entre otras, presentada por la querella "Walsh-Lordkipanidse" ante el Tribunal que juzga los delitos cometidos en la causa ESMA III.

Se solicitó inspeccion ocular y preservación del predio para que no sea modificado. 
Fuente:CasaPueblos
Envío:Andrea Benítes-Dumont


viernes, 15 de marzo de 2013
Elementos probatorios aportados por Carlos Lordkipanidse

Vista de la "casa chica" de la Isla El Silencio donde estuvieron los desaparecidos en situacion de "capucha".

Esta foto tambien fue presentada como prueba.

Resulta increíble la falta de voluntad del Estado que fuerza a las víctimas a buscar por sus propios medios la pruebas necesarias para condenar a los genocidas.

En este lugar infecto fueron mantenidas una importante cantidad de compañeros/as durante mas de un mes en condiciones infrahumanas. 
Fuente:CasaPueblos
Envío:Andrea Benítes-Dumont

14 03 2013 
TESTIMONIOS
Día 30. Los de la "Marina eran los sicarios de Martínez de Hoz", dijo Armando Luis Mogliani
Lo declaró hoy el ex detenido-desaparecido en el juicio a 67 imputados. Contó sobre la relación entre la empresa SEGBA y las Fuerzas Armadas para la persecución de los trabajadores organizados.

El testimonio de armando Luis Mogliani: el compromiso social como bandera“Al momento de mi secuestro, yo era el segundo en jerarquía en la empresa SEGBA. Tenía a mi cargo llevar adelante el proceso de autogestión, con áreas como relaciones con la comunidad, relaciones públicas e institucionales. A eso le sumábamos un programa solidario muy poderoso, que se encargaba de asistir a los sectores más vulnerables”, contó Mogliani.

La Quinta de Perón
El sobreviviente contó que “era el responsable de la recuperación de la Quinta de Perón en San Vicente. La Marina tenía, y tiene, infiltrados en las empresas de energía eléctrica”. Y agregó que en los informes del SIN (Servicio de Inteligencia Naval) “yo era comisario político de la máquina estalinista de SEGBA: era sumamente peligroso para ellos”.

Así relató la persecución de la que fue víctima durante la última dictadura cívico-militar. “Soy militante peronista, sumamente activo”. A diferencia del juicio de 1985, en el que fueron juzgadas únicamente las Juntas Militares, en los procesos actuales los sobrevivientes pueden hablar de su militancia política y son juzgados integrantes retirados o dados de baja de las Fuerzas y civiles.

Militancia gremial
Luis también contó que fue delegado gremial. “SEGBA pasa a pertenecer a Martínez de Hoz. Esto no es un dato menor en relación a la persecución", contó Mogliani. “Al día siguiente del Golpe (cívico-militar del 24/3/1976) me presenté en el edificio de la calle Balcarce 184, entre las 8:00 y las 8:30 de la mañana. Fui detenido inmediatamente por un pelotón armado”.

El sobreviviente de la ESMA relató así su secuestro, cuando “el oficial que me detiene levanta el teléfono y dice: Sr.: tenemos al pez gordo. Estuve toda la mañana ahí, la gente se empezó a agolpar en el lugar”. También contó que los encargados del operativo “estaban vestidos con uniformes de combate de la Marina” y que “nadie mostró alguna orden de detención”.

Al calabozo de la comisaría

“En un momento, aparece un patrullero de la comisaría 2, y después de un diálogo entre ellos, me llevan a la comisaría. Estaba vacía, me pusieron en un calabozo, donde estuve todo el día y la noche. Al día siguiente, aparece el comisario y me dice que pase a su despacho, me pide que me arregle. Al rato aparecen tres personas y se presentan ante el comisario, a uno lo conocía: García Sendra”.

“Cuando salgo de la comisaría lo hago caminando y García sendra saluda a otras dos personas. Subimos a un auto y me llevan a Paseo Colón, que era el acceso directo al Directorio (de SEGBA). Fuimos al octavo piso y me recibe el capitán de navío Alcides Rodíguez”.

Mogliani siguió relatando sus momentos en calidad de detenido-desaparecido: “en un rincón, a unos metros, había un oficial de la Marina con el uniforme azul. Era un hombre de más de 40 años de edad. No habló una palabra, ni me miraba. Alcides Rodríguez me hizo el interrogatorio, me dijo que era una persona peligrosa, que comprometía a mi familia y a mis hijos por mi actividad subversiva”.

El testigo contó sobre el interrogatorio, en el que le preguntaron sobre una huelga que creían que se estaba organizando. “Más que interrogatorio, era una lista de acusaciones, donde yo veía que me iba a ir muy mal. Me dijeron que estaba a disposición de la Marina”.

Ojos vendados
Mogliani contó que luego lo llevaron a un baño, lo revisaron y lo llevaron a un ascensor interno, para ir al estacionamiento. “Me colocan una banda elástica en los ojos y me empujan en el asiento posterior (de un vehículo) para que baje la cabeza. Habían vaciado el estacionamiento”.

Contó que fue mucho tiempo después cuando supo que había estado en la ESMA. “Cuando llegamos, fui a parar a un lugar que no sé si era un depósito de gimnasia, había colchonetas y bancos de salto. Encendieron una luz muy potente, no había comunicación con el exterior, sólo una puerta doble de chapa. Yo hacía un esfuerzo extraordinario para oír. Distinguía vuelo de aviones, sabía que estaba en un lugar cerca de aviones”.

Armando Luis Mogliani narró que luego de unos días fue llevado “ a un lugar que era un calabozo, que tenía una puerta de chapa con un visor, un lavatorio de cemento y una escupidera. Al día siguiente me llevan por un pasillo a una sala donde había unas personas y empezó el interrogatorio. Todo giraba sobre el programa de autogestión. Me preguntaron por un viaje a Suiza. Los interrogadores salieron y entraron otros. Uno me pegó una piña en el oído, estuvo dos semanas aturdido. También me pegaron piñas en los riñones y me desmayé. Después me llevaron a un calabozo”.

El Estado terrorista y la persecución a los trabajadores organizados
“Cuatro días después, hubo otro interrogatorio, ya con dos carpetas que estaban preparadas en SEGBA, donde los abogados de la empresa eran abogados del Ministerio de Economía y habían preparado una acusación en mi contra. En el momento que me sueltan en libertad, me culpan de malversación de fondos. Cuando me acusaron, me dijeron: -vamos a demostrar la corrupción de los sindicatos peronistas-, contactó Mogliani.

El cautiverio

"Me daban té o mate cocido con pan. En un momento empecé a orinar sangre, no sé si por una infección o los golpes. Dormía en una colchoneta de lana y paja, en el último tramo estaba en un lugar en el que yo estaba solo, pero en algún momento debía ser compartido, porque había seis camastros de hormigón, con una letrina y un piletón con canillas constantemente abiertas”, relató el ex detenido-desaparecido sobre su cautiverio.

“Como tengo problemas en el oído, que me da problemas de equilibrio, me apagaban las luces por la noche, porque no hacía falta encadenarme. Si me paraba, se me enredaban las piernas y me caía, por el problema del oído. Se me agravaron los problemas de salud, se me incrementó la sordera”, agregó Mogliani.

La persecución empresarial
“A mí me denuncian personas que trabajan en la empresa (SEGBA). Había un gerente cuya persecución fue sistemática, su apellido era Lases. Nunca pude cobrar una indemnización, porque me decían que me iban a secuestrar de nuevo. Lase era poderoso, manejaba el sistema eléctrico. La denuncia fue hecha por SEGBA”.


“En el último tramo de la detención pasé a un sector donde era como una oficina sin muebles, habían tabicado una ventana, la puerta también era hermética, de madera. La comida mejoró. Me dijeron: -el jefe te está por soltar-. Luego me liberaron en un auto gris, del mismo color que los de SEGBA”, contó el sobreviviente, y agregó que “me taparon la cara y me llamó la atención que me liberaron a plena luz del día, creo que era después del mediodía. Me llevaron a Paseo Colón, a la entrada del Directorio de SEGBA, había cuatro personas de civil y me llevaron al cuarto piso. Entramos a una oficina, donde se presenta el capitán (Fernando) Romero, de la Marina, quien había sido director de la ESMA hasta poco tiempo antes del Golpe”.

El relato de Mogliani deja clara la participación de la empresa SEGBA en la persecución de los trabajadores organizados, y su articulación con las Fuerzas Armadas.

Mogliani también contó que Romero “me hace un discurso, donde me dice que espera que haya aprendido, que había muchos compañeros cooperando, cosa que no le creí, porque los compañeros hacían paros. Me hicieron firmar mi libertad y me dijeron que quedaba a disposición de la Marina”. Además, relató que “cada diez días venía un auto de la empresa con un marinero y me llevaba a la empresa a firmar como si estuviera trabajando”.

Orgullo peronista
A Mogliani intentaron inventarle una causa judicial por corrupción, con el objetivo de atacar al movimiento gremial. Fue juzgado y llevado a Ezeiza. “Yo estaba orgulloso de estar preso por ser peronista. Mi papá, que era joven en ese momento, murió de tristeza”, contó emocionado el ex detenido-desaparecido.


El “Tigre” Acosta en los interrogatorios
Mogliani pudo identificar a Acosta, quien “entraba y preguntaba algo y se iba. Una vez me dijo que -usted está jugando con su familia-. Había otro capitán, López, que lo reconocí en una nota del Mundial, estaba en los interrogatorios, pero no participaba, era como un supervisor”.

En su testimonio también contó que “SEGBA estaba intervenido por la Marina y el Sindicato por el Ejército”. Y agregó: “el Ministro de Economía necesitaba el campo libre para su plan económico y la Marina era el instrumento: eran los sicarios de Martínez de Hoz”.


Inteligencia sobre la actividad gremial
“A mí me acercan una carpeta en la época del Mundial con un informe de la SIN, donde hacía una categorización de mi rol dentro de la estructura política y sindical, y donde se me adjudicaba un rol de responsable político del proceso de autogestión. Yo estaba acusado de pertenecer a Montoneros, estaba catalogado como de alta peligrosidad, con una categoría de persona en acción, como cuadro político”.

La persecución a la familiares
“Mi familia sufría ataques constantes, ataques directos a familiares, ataques de balas a las ventas de mi casa y una constante vigilancia a mi casa. Mi familia presentó un hábeas corpus en el momento de mi desaparición”.


Para finalizar, entre las preguntas que respondió, Mogliani dijo que “dejé se sentirme un perseguido político el 30 de octubre de 1983 (elecciones)”.

El testimonio de una hermana

Hoy también declaró Liliana Chernajovsky por el caso de su hermano Miguel Ricardo, quien tenía 21 años de edad cuando “fue secuestrado por el Grupo de Tareas vinculado a la ESMA el 8 de marzo de 1977”.

La testigo contó que “Miguel Lastra había visto en el baño de la ESMA a un chico, que por las características podría ser mi hermano, y cuando le mostré una fotografía lo reconoció por haber estado en el baño de la ESMA”.

Un agradecimiento para los testigos y sobrevivientes
Liliana dijo ante los jueces que “no declarar sería como desaparecerlo dos veces”, y por eso accedía a prestar testimonio en el juicio. “Quiero agradecer a Daniel Lastra y Miguel Lauletta, y a todos los sobrevivientes, porque sin ellos estos juicios no serían posibles”.

Los vuelos de la muerte
“No puedo irme de acá sin referirme a su muerte y hablar brevemente de los vuelos de la muerte. A mí me costó muchísimo el trauma que significa esa imagen”, dijo Liliana.

Contó que Alicia Milia dijo que ella “hablaba a menudo con Astiz y le preguntó por los traslados, porque era una figura fantasmal. Astiz le dijo que -tenemos que agradecerle al mar, el río antes los devolvía (a los cuerpos), pero el mar hacer superficie plana, entonces los cuerpos se desnucan y las orcas hacen su trabajo-”.

Una causa revolucionaria
En su testimonio, Liliana Chiernajovsky declaró: “fuimos una generación que abrazamos una causa revolucionaria, porque nosotros no nos formamos en una cultura democrática como la que tenemos”.

Fuente:MegacausaEsma                                        

No hay comentarios: