Comenzó la etapa testimonial en el juicio La Perla que por acumulación reúne a 16 causas. Se investigan crímenes de lesa humanidad ocurridos entre 1975 y 1977. Declaró la presidenta de Abuelas de Mayo, filial Córdoba, Sonia Torres, querellante en la causa por el secuestro y desaparición de su hija Silvina Parodi – embarazada de seis meses y medio-, de su esposo Daniel Orozco y del nieto nacido en cautiverio. También lo hicieron María Teresa Sánchez, abogada de Abuelas y ex presa política, y Adriana Ochoa, hija del militante sindical Hugo Estanislao Ochoa cuyos restos fueron encontrados en una fosa común y restituidos a la familia por el Equipo Argentino de Antropología Forense.
Por Katy García – Prensared
“Quiero pedirles a los señores que van a ser hoy juzgados que en un acto de terrible humanidad nos digan a qué familia entregaron a nuestros nietos y donde están los huesitos de nuestros hijos”, les dijo Sonia Torres a los imputados.
La querellante brindó un extenso testimonio sobre lo vivido por su hija y yerno. “Antes que nada, me gustaría identificarme como la mamá de Silvina, la segunda mama de Daniel y la abuela de mi nieto. Eso soy desde hace tantos años”, comenzó diciendo.
Silvina (20), había cursado el secundario en el colegio universitario Manuel Belgrano, y era estudiante de Ciencias Económicas. Su esposo, Daniel Orozco (23) estudiaba Ciencias Económicas y trabajaba en la empresa Minetti. Ambos militaban en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Fueron secuestrados en barrio Alta Córdoba, por una patota que saqueó la casa y robó dinero.
Contó el periplo sufrido por el matrimonio y la búsqueda incesante del nieto que la llevó a transformarse en Abuela de Plaza de Mayo junto a otras madres que también buscaban a sus hijos y nietos como Irma Ramacciotti y Otilia Argañaraz.
Desde ese evento la familia no paró de golpear puertas y hacer diligencias para dar con ellos. Inclusive hablaron con militares como Sasiaiñ, con el director de la Cárcel, y con médicos como el doctor Elías que averiguó y les transmitió que “el embarazo estaba normal “. Este médico –contó- fue secuestrado mientras operaba en el Hospital de Urgencias y su cadáver apareció camino a Chacra de la Merced.
Por diferentes vías le llegó la información de que Silvina fue vista en La Perla y que tuvo un varón. Otra de sus hijas, Giselle, voluntaria en la Casa Cuna, solía llevar niños a su casa para cuidarlos el fin de semana. “Tu mamá ya tiene mucho trabajo con el hijo de Sivina”, le había dicho. Ella le advierte que no saben nada de su hermana desde que la secuestraron. “Mirá, están en el buen Pastor”, relató que dijo la religiosa. Pero al final le informaron que “la habían llevado al sur”.
También recurrieron a miembros de la Iglesia Católica como el Capellán del Ejército, padre Luchessi y al cura Sixto Castellanos que tenía dos hermanos obispos quienes hicieron las gestiones pero sin resultados.
Otra vez, un médico de confianza, Pedro Funes Lastra, le dijo: “Hemos encontrado tu nieto”, pero con el correr de las horas le hizo saber que se había equivocado.
Ante preguntas del Tribunal acerca de su conocimiento sobre el destino de los nietos apropiados señaló que existen varias hipótesis. Entre ellas la que vincula a “familias infértiles de militares que esperaban los nacimientos de nuestros nietos para apoderárselos como propios y matar a nuestras hijas.”
“El cruento y terrible atentado que sufrieron mis hijos ha destruido mi corazón y el de treinta mil familias de nuestro país. Su recuerdo es el pilar por el que luchamos y que nos sigue sosteniendo”, sostuvo con voz quebrada.
También expuso la tremenda discriminación sufrida. “Los vecinos, después del secuestro de silvina, se cruzaban de vereda. Yo no los juzgo, porque los militares habían metido a sangre y fuego que eran subversivos”, afirmó.
Lo voy a encontrar
En otro tramo de la exposición se dirigió a su nieto para contarle que lo buscan desde que estaba en la “pancita” y para decirle quiénes eran sus padres y porqué luchaban. “No tengas miedo de buscarme: yo quiero contarte por qué desparecieron a tus padres. Ellos estaban en la vereda del frente y pensaban distinto a los militares. Por eso los secuestraron” (…)
“Mi hija era ex alumna del Belgrano. Se recibió en el 74. En el 75, Transito Rigatusso, que era el director, presentó una lista de jóvenes revoltosos al III Cuerpo de Ejército y al cabo de un tiempo los secuestraron a todos. A todos los llevaron a La Perla, yo sé que mi hija estuvo ahí. No sabían que los iban a matar. En las duchas se sacaban las vendas y jugaban. Yo en una entrevista lo acusé a Rigatusso de haberlos entregado y él me hizo una querella por daños y perjuicios”, recordó. También sufrió una golpiza el 13 de marzo de 2006, en su casa, que le afectó la audición.
A lo largo del tiempo supo que Silvina fue vista en el campo de concentración La Perla por las hermanas Olivera y por Elmer Fessia.
“Yo sé que lo voy a encontrar antes de irme y ese día sabrá quiénes fueron sus padres”, anheló esta mujer que sigue luchando por encontrar a su nieto y a todos los que aún permanecen con sus identidades robadas. Y que se retiró con un fuerte y emotivo aplauso por el público presente.
Abogadas amenazadas
María Teresa Sánchez, abogada querellante en la causa del nieto nacido en cautiverio de Sonia Torres, denunció que en 1999 recibió amenazas de muerte por medio de una carta. Los vecinos le avisaron que un auto bordó permanecía estacionado frente a su domicilio y le dieron el número de patente.
Cuando averiguó en el registro del automotor se enteró que pertenecía al imputado Luis Manzanelli. Hizo la denuncia correspondiente en la fiscalía y la jueza Garzón de Lascano ordenó un allanamiento en el domicilio del represor. Allí encontraron una cámara y fotos de su casa tomadas desde el automóvil. Sonia Torres también lo vio frente a la farmacia de su propiedad, pero no se dio cuenta de quién se trataba. Asimismo, fue amenazado el abogado Elvio Zanotti, y la abogada que lo reemplazó, Mariana Paramio, recibió una golpiza en el estudio jurídico.
La ex presa política, narró ante el Tribunal presidido por Jaime Díaz Gavier y conformado por Julián Falcucci, José Camilo Uriburu y Carlos Ochoa, los hechos ocurridos el 24 de febrero de 1976 cuando fue secuestrada en su domicilio y luego trasladada al D2 donde fue golpeada y torturada. “Pensá bien lo que vas a decir por lo que tenés en la panza”, le dijo un hombre “morrudo y retacón”, aludiendo a su embarazo de siete meses y medio.
Allí se hallaba su esposo, a quien torturaban y amenazaban que la matarían. “Ese lugar era como un descenso al infierno”, dijo en referencia al D2. Después fue trasladada a la Unidad Penitenciaria 1 (UP1) donde permaneció detenida.
Golpe a la militancia sindical
Por la tarde declaró Adriana del Valle Ochoa, hija de Hugo Estanislao Ochoa, militante de la Juventud Peronista y delegado del Sindicato de Empleados Públicos (SEP). La testigo afirmó que su padre fue secuestrado el 12 de noviembre de 1975, a las 4 de la madrugada. Irrumpieron sin orden de allanamiento a los golpes y a los gritos. La provincia ya estaba intervenida y los llamados Comandos Libertadores de América azolaban.
Esa noche, estaba programada una asamblea en el gremio conducido por Raúl Ferreyra. Allí denunciaría “la presencia de personas armadas, ajenas al sector, que cargaban nafta en vehículos que no pertenecían al área donde trabajaba como chofer”.
La testigo, que en esa época tenía 16 años, recordó que en 1977, junto a otras personas que también buscaban a sus seres queridos, fueron hasta una fosa Común ubicada en el cementerio San Vicente y vieron “personas semienterradas” vestidas. Dijo que lloraban en silencio y buscaban con la mirada alguna prensa conocida. Pero fue en 2005, cuando se extrajo sangre y el equipo de Antropólogos identificó el cuerpo y se los entregó.
Recapituló que esa noche estaban su madre y dos de sus hermanos de 9 y 11 años. “No lloren que lo llevamos para averiguación de antecedentes”, les dijo uno de los parapoliciales. Nunca más lo vieron. “Esa fue la última vez que escuché a mi padre”, manifestó, conmocionada. Una hermana mayor que vivía al lado vio como lo introducían en uno de los tres autos.
“Desde ahí comenzamos un calvario. No entendíamos que estaba ocurriendo. Vinimos al Cabildo, nos atendió Telleldin, de mala gana. Le decían a mamá qué tanto problema te haces… se habrá ido con otra…”. Al otro día, cuando acompañó a su madre a la casa de Gobierno le pareció ver a uno de los integrantes de la patota que participó del operativo.
Ochoa había sido amenazado porque dijo que “iba a destapar la olla”. “Mi padre fue un gremialista, un hombre que defendía al obrero”, remarcó. La testigo aseguró que la ausencia del padre “destruyó la familia, nos dejaron desbandados, pero seguimos. Yo me uní a los Organismos (de derechos humanos) en esta lucha; y, llegar a esta instancia, que se haga justicia me llena un poco este gran vació”, estimó.
Uno de los sectores más castigados durante la represión ilegal, ha sido el movimiento obrero organizado. Miles de delegados, comisiones internas y dirigentes sindicales fueron secuestrados y desaparecidos.
Este miércoles declararán tres integrantes de la Agrupación HIJOS.
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Conmovedor testimonio de la titular de Abuelas de Córdoba, ante el TOF
Sonia Torres al nieto: "Te quiero encontrar antes de partir para reivindicar la lucha de tus padres"
Un momento de la audiencia. En primer plano, Marité Sánchez
Córdoba.- La titular de la filial Córdoba de Abuelas de Plaza de Mayo, Sonia Torres, declaró hoy en la causa por la sustracción de su nieto, una de las 16 que conforman la megacausa La Perla y que por primera vez se ventila en un juicio por delitos de Lesa Humanidad en Córdoba. En ese marco, señaló que "poco hicieron por la lucha que llevaron a cabo distintos gobiernos de la democracia", y destacó que fue Néstor Kirchner "quien nos recibió al mes de haber asumido la presidencia y nos dijo que los derechos humanos iban a ser una política de Estado y cumplió". Añadió que el ex presidente "nos ayudó mucho para encontrar nuestros hijos y nuestros nietos, nos dio todas las herramientas para lograrlo y hoy lo está haciendo la presidenta Cristina Fernández".
Sonia Torres al nieto: "Te quiero encontrar antes de partir para reivindicar la lucha de tus padres"
Un momento de la audiencia. En primer plano, Marité Sánchez
Córdoba.- La titular de la filial Córdoba de Abuelas de Plaza de Mayo, Sonia Torres, declaró hoy en la causa por la sustracción de su nieto, una de las 16 que conforman la megacausa La Perla y que por primera vez se ventila en un juicio por delitos de Lesa Humanidad en Córdoba. En ese marco, señaló que "poco hicieron por la lucha que llevaron a cabo distintos gobiernos de la democracia", y destacó que fue Néstor Kirchner "quien nos recibió al mes de haber asumido la presidencia y nos dijo que los derechos humanos iban a ser una política de Estado y cumplió". Añadió que el ex presidente "nos ayudó mucho para encontrar nuestros hijos y nuestros nietos, nos dio todas las herramientas para lograrlo y hoy lo está haciendo la presidenta Cristina Fernández".
Torres, cuyo testimonio se extendió por espacio de dos horas, recordó que uno de los imputados, Luis Manzanelli solía ir a la farmacia que tenía en el barrio de Villa Belgrano de la capital provincial. "Un día -señaló-, se estacionó un auto que estuvo mucho tiempo y le pregunté si se había perdido y arrancó y se fue sin decir nada, después me enteré que era Manzanelli".
Posteriormente, dirigiéndose al tribunal señaló: "antes quiero decir a mí me gusta identificarme como la mamá de Silvina Parodi (desapaecida), la segunda mamá de Daniel (Orozco su yerno y también desaparecido) y abuela de mi nieto porque yo también perdí mi identidad". Recordó que cuando secuestraron a sus hijos de la vivienda que ocupaban en el barrio de Alta Córdoba, "los vecinos sintieron los gritos de dolor y los gritos de auxilio y las personas que quedaron afuera quisieron ayudarlos
pero fueron amenazados de muerte".
Tras recordar que Silvina tenía 20 años y estaba embarazada de seis meses y medio indicó que "se los llevaron, el 26 de marzo de 1976 a las 18.30 no sin antes robar todo lo que encontraron y una fuerte suma de dinero que habíamos juntados con los padres de Daniel". Torres indicó que su ex marido, Enrique Parodi, "se comunica conmigo y me cuenta del terrible secuestro que habían sufrido mis hijos". Señaló que esa noche salió a la calle "cuando era muy peligroso porque en esa época los militares eran dueños y señores de la vida y la muerte de los cordobeses; era muy tarde". Precisó que "al día siguiente se paró un camión del Ejército en la casa de Silvina y Daniel y terminó con el saqueo que habían comenzado el día anterior; sólo quedó el mueble de la cocina porque estaba empotrado en el suelo".
Torres señaló que su ex marido fue a la casa de sus hijos, "revisó los papeles y había un certificado del doctor Ruli que había seguido todo el embarazo de mi hija y decía la fecha probable de parto, ella antes de ser secuestrada había ido a la casa del doctor Ruli y él le hizo el certificado". "Siempre buscamos a gente del ejército pero sin resultado" y recordó que su marido "era de Paraná al igual que (el represor ya fallecido Juan Bautista) Sasiaíñ (estaba a cargo de la 4ta Brigada Aerotransportada)y le dijo que no tenía conocimiento y que se encargaría y dijo que esos secuestros se hacían entre los guerrilleros".
En otro momento, Torres señaló que un ex profesor de Silvina en el colegio Manuel Belgrano, le dijo que estaban en la UP1 (Unidad Penitenciaria número 1). Recordó que el médico del hospital de Urgencias de apellido Elías, que había revisado a Silvina, "fue sacado cuando estaba operando, lo esposaron y su cadáver apareció al día siguiente en Chacra de la Merced", en el Gran Córdoba. Más tarde, Sonia Torres precisó que su hija menor Giselle, que en ese entonces tenía 17 años, "era voluntaria de la Casa Cuna, en ese momento estaba una monja de la Inmaculada, Asunción Medrano, quien le dijo: tu hermana tuvo un hijo varón en el Buen Pastor (cárcel de mujeres)".
Relató que al domingo siguiente "van con la madre superiora del Buen Pastor que le recrimina a Asunción Medrano haber revelado esa información, y con un cuaderno de tapas negras le dijo que efectivamente Silvina había tenido un hijo y que habían sido trasladados al sur, lo que constata el nacimiento".
En otro momento indicó que fue con el sacerdote, Sixto Castellanos al ex centro clandestino La Ribera y "cuando llegamos a la guardia nos paran y cuando les decimos por qué habíamos ido nos dicen que a todos los presos de acá los llevaron a un campo de concentración camino a Carlos Paz, que se llama La Perla". Añadió que en esos momento "se escucha una voz de mando que nos hace pasar, y nos atiende un militar de alto rango que nos dice esa era una cárcel para desertores del
Ejército y que no había presos políticos". Indicó que ese momento "un soldado que estaba escuchando la conversación le dijo al militar: pero no se acuerda mi general que acá hubo presos políticos y yo pienso que ese pobre soldado ha engrosado la pila de desaparecidos".
En otro momento dirigiéndose a su nieto apropiado le dijo: "no tengas miedo de buscarme yo quiero contarte desde el corazón por qué secuestraron a tus padres, porque estaban en la vereda del frente de los militares y pensaban". "No quiero que sientas odio porque el odio destruye, quiero que seas como tu padre un hombre de bien solidario y como tu madre, estudiosa y solidaria". "Yo te quiero encontrar antes de partir -prosiguió Torres-, para reivindicar la lucha de tus padres y porque quiero encontrar en tu carita las caras de tus padres que quedaron en las pancartas. Cuando conozcas tu identidad recién vas a conocer lo que es la libertad".
Fuente:Telam

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