13 de marzo de 2013

ONCE REPRESORES CONDENADOS POR CRIMENES DE LESA HUMANIDAD COMETIDOS EN CAMPO DE MAYO.

UNA CONDENA PERPETUA
Por Alejandra Dandan
El último presidente de la dictadura, Reynaldo Benito Bignone, y otros cinco represores fueron sentenciados a perpetua por violaciones a los derechos humanos cometidas en la zona de Campo de Mayo. El total fue de once condenas.


ONCE REPRESORES CONDENADOS POR CRIMENES DE LESA HUMANIDAD COMETIDOS EN CAMPO DE MAYO
“Esto fue como volver un poco a la vida”
El juicio se realizó por 23 víctimas, entre ellas siete mujeres embarazadas. También se juzgó a los apropiadores de la nieta Catalina de Sanctis Ovando. Recibieron perpetua cinco de los once imputados, entre ellos Santiago Omar Riveros y Reynaldo Bignone.
Por Alejandra Dandan
Los familiares y compañeros de las víctimas acompañaron la lectura de la sentencia con las fotos de los desaparecidos.
En la sala entró el ex teniente Carlos Macedra, el hombre que estuvo a cargo del Batallón Esteban de Luca de Boulogne en 1976. Cuando se sentó, desde las primeras filas, entre las fotos de los desaparecidos levantadas por familiares y militantes, alguien dijo, como para presentarlo: “¡Es el asesino de mi tía!”. Santiago Omar Riveros, el señor todopoderoso de los crímenes de Campo de Mayo, y Reynaldo Bignone, segundo señor, decidieron no entrar a la sala de audiencias de San Martín. Junto a los otro acusados, permanecieron en un protegido espacio vecino, fuera del alcance de las fotos con los ojos de las víctimas. A las dos de la tarde, el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín, integrado por Daniel Cisnero, Daniel Petrone y presidido por Héctor Sagretti, leyó la sentencia del juicio que se llevó a cabo desde agosto del año pasado por 23 víctimas, entre las cuales había siete mujeres embarazadas. El tribunal condenó a prisión perpetua a cinco de los once imputados: Riveros, Bignone y los máximos responsables de la zona, en juicio por primera vez; Luis Sadi Pepa y Eduardo Corrado, directores de la Escuela de Comunicaciones del Comando de Institutos Militares de Campo de Mayo, y el ex teniente Carlos Macedra, uno de los represores más simbólicos de este juicio, autor del disparo que mató por la espalda a María Florencia “Kitty” Villagra, de la UES. Los otros cuatro acusados recibieron penas de entre 16 y 25 años. Los apropiadores de la nieta Catalina de Sanctis Ovando, Carlos del Señor Hildalgo Garzón, oficial de Inteligencia del Batallón 601, y María Francisca Morillo fueron condenados a 15 y 12 años respectivamente.

Entre los condenados hay varios con prisión domiciliaria, entre ellos el torturador del Campito Carlos Eduardo José Somoza, alias el “Gordo 2”, sobre quien la fiscalía volvió a pedir la revocación del beneficio porque violó el código de salidas. Los jueces le revocaron ese estado, pero como sucede en varios juicios, la cárcel efectiva será efectiva sólo cuando las condenas queden firmes.

Las dos salas de los tribunales de San Martín inauguradas para este juicio estaban repletas. Cuando Sagretti leyó la condena a prisión perpetua de Macedra, la sala estalló en un aplauso. “Tengo muchas ganas de hablar con mi otra hermana que está en Bariloche para contarle la noticia”, dijo a la salida Julia Elena Villagra, la hermana más grande de Kitty. “Todo esto fue como volver un poco a la vida, yo no podía ni leer el diario, no le creía nada a nadie, no podía volver a vivir. Algo empezó a cambiar a partir de que me contaron que Macedra estaba en la cárcel, por ahí soy muy puntual con esto, pero no me cerraba el dolor. Yo la crié conmigo a mi hermana, para mí era también una hija, quizá si ella no estuviera muerta, yo no estaría con vida, porque la hubiese ido a buscar como Daniel (Cabezas) buscó a su hermano Gustavo”, dijo sobre el compañero de volanteada de Kitty, con el que ella estaba el 10 de mayo de 1976 cuando le pegaron el tiro por la espada y sigue desaparecido. “Ahora a creer en este proceso de justicia –dijo ella–, porque se puede, lo hemos podido hacer.”

Una radio abierta de Sutecba trasmitió durante todo el día desde la vereda. Por esa mesa, instalada en el centro de la calle, pasó temprano Catalina de Sanctis. Allí contó su historia, la de su apropiación y la restitución de 2008. “Decidí en este juicio asumir este rol y ser querella en la causa de mi apropiación”, dijo. Arriba, sobre una bandera colgada en las paredes, se leía: “Como a los nazis los iremos a buscar”. En la calle, se iban concentrando las organizaciones políticas y sociales de la zona que sostuvieron este juicio a lo largo del año con la convocatoria a estudiantes y maestros de la zona. Por la radio habló el compañero de Catalina, Rodrigo, otro de los testigos del juicio. “Yo la vi a Catalina y la veo hoy día y veo realmente quién es, tiene mucho más vida, es mucho más alegre: es Catalina, el nombre que le pusieron sus padres.” Ese escenario, que sacaba el juicio al medio de la calle, terminó a las dos de la tarde transmitiendo lo que iba ocurriendo desde adentro del edificio.



Las condenas
Las condenas coincidieron con los pedidos de la fiscalía a cargo de Marcelo García Berro y en líneas generales con las querellas. Riveros y Bignone, los jefes máximos del área, recibieron perpetuas por allanamiento ilegal, robo agravado, privación ilegal de la libertad, tormentos y por los homicidios de Kitty Villagra y Domingo García, el esposo de Beatriz Recchia, la madre de Juliana y embarazada cuando la secuestraron.

En jerarquía, les siguió Eugenio Guañabens Perelló, director de la Escuela de Apoyo para el Combate General Lemos de Institutos Militares en 1977, en juicio por la desaparición de María Eva Duarte y Alberto Aranda. Fue condenado a 16 años de prisión.

Sadi Pepa y Oscar Corrado, los directores de la Escuela de Comunicaciones del Comando de Institutos Militares de Campo de Mayo, que también llegaron a juicio por primera vez, fueron condenados a perpetua. Sadi Pepa fue juzgado por el caso de Beatriz Recchia y Domingo García. Lo condenaron por el allanamiento ilegal a la casa de los dos, secuestro y tormentos de ambos y el homicidio de Domingo.

Corrado, en cambio, llegó a juicio, como Macedra, por el secuestro y desaparición de Gustavo Cabezas y el homicidio de Kitty Villagra. Fue otro de los casos emblemáticos del juicio. Diseñó una estrategia para intentar demostrar que para el 10 mayo de 1976 ya había sido trasladado y se desempeñaba como administrador general en ENTel, la vieja compañía de teléfonos del Estado. Para sostener esa teoría declararon muchos de sus compañeros de fuerza. Los testimonios de Stella Segado, actual directora del área de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa, y de la perito Claudia Belingeri, de la Comisión Provincial por la Memoria, permitieron demostrar que el 10 de mayo de 1976 seguía en Comunicaciones y que cambió de área el 21 de junio de 1976. Los jueces lo condenaron a perpetua.

Macedra llegó al juicio identificado por los colimbas que participaron del operativo del 10 de mayo en la plaza de Martínez. Lo condenaron a perpetua por el secuestro y tormentos de Gustavo y el homicidio de Kitty.

Otro de los grupos de represores condenados por primera vez y como autores directos fueron quienes actuaron dentro del centro clandestino El Campito de Campo de Mayo. Entre ellos, dos gendarmes: Julio San Román, alias “Cacho”, y Hugo Miguel Castagno Monge, alias “Yaya”, los de la custodia. Con ellos fue condenado Carlos Eduardo José Somoza, alias el “Gordo 2”, oficial de inteligencia del Ejército, uno de los interrogadores-torturadores más violentos del centro clandestino. El tribunal condenó a los gendarmes a 20 años de prisión y a Somoza a 25 años por la condición de torturador. Los tres fueron juzgados por los siete casos de mujeres embarazadas, secuestradas con sus compañeros, que dieron a luz en cautiverio y permanecen desaparecidas. Entre ellas, Ana María Lanzillotto, cuya historia dio entrada durante el juicio a lo que fue la caída de la dirección del PRT-ERP en julio de 1976, con la causa madre aún en instrucción.

Juliana García Recchia estuvo ahí, intentando dar otro cierre. Ramiro Menna, el hijo de Ana María Lanzilotto y del Gringo Domingo Menna, que aún busca a un hermano o hermana, escribió en un mensaje a uno de sus tíos: “Que se haga justicia”. Alba Lanzillotto, hermana de Ana María, recordó los años de lucha: “Es bueno que le den una condena alta. Estos juicios son posibles por la lucha de 30 años que lleva este pueblo y un gobierno que empuja a tomar conciencia”. Julia Elena Villagra, la hermana de Kitty, recibía el llamado de Bariloche. “¡Perpetua, perpetua!”, dijo en una explosión de alegría. Catalina Ovando explicó: “No celebro que ellos vayan a la cárcel, pero celebro que no haya impunidad y que la Justicia los haya encontrado culpables. Agradezco a mis abuelos que me buscaron toda la vida; la sociedad tiene que entender que la apropiación no es un gesto de amor”.


SANTIAGO OMAR RIVEROS Y REYNALDO BIGNONE ENCABEZAN LA LISTA
Los veteranos y los debutantes
Entre los condenados hay siete represores que hasta el momento no habían sido juzgados. También están los jerarcas, que ya acumulan cinco penas: el último dictador y el jefe de Institutos Militares de Campo de Mayo.
Los represores Reynaldo Benito Bignone y Santiago Omar Riveros recibieron otra condena a perpetua.Imagen: Télam
Para algunos de los genocidas sentenciados ayer fue la primera condena. Para otros, como Reynaldo Benito Bignone y Santiago Omar Riveros, fue la quinta. El último dictador y ex general de división, de 85 años, fue condenado ayer a prisión perpetua por crímenes contra la humanidad perpetrados en Campo de Mayo. Este militar, que en 1983 condujo la transición de la dictadura a la democracia, ya había recibido perpetua en 2010 y en 2011, a las que suma otras dos sentencias, a 25 y 15 años respectivamente. Y Riveros acumuló también su condena número cinco.

El 8 de marzo de 2007, Bignone pasó la noche preso en el Instituto Penal de las Fuerzas Armadas en Campo de Mayo, casualmente (o no tanto) junto a Riveros. En octubre de 2006, se había permitido instar a “los jóvenes” a terminar lo que el terrorismo de Estado no había podido y poco después sacaron su retrato del patio de honor del Colegio Militar.

Antes de ser el último presidente de facto, Bignone se desempeñó como director de esa institución, desde diciembre de 1975, y como segundo comandante de Institutos Militares, en 1977. Sucedió a Leopoldo Fortunato Galtieri tras la derrota de Malvinas y fue el encargado de borrar las pruebas de la represión. A través del decreto 2726/83, ordenó la destrucción de documentación referida a los secuestros y las desapariciones cometidas por sus subordinados y llegó a ser enjuiciado por este delito, pero lo salvó el indulto menemista. En marzo de 1976 encabezó el operativo que convirtió al Hospital Posadas en un centro clandestino. En 1980 asumió como jefe de Campo de Mayo y, según cuentan las víctimas, dijo que “en la guerra sucia hay inocentes que pagan por los culpables”. Cuando llegó la democracia fue imputado por secuestros y tormentos y su primer encarcelamiento se produjo en 1984, por la desaparición de los conscriptos Luis García y Luis Steimberg, pero la ley de obediencia debida le devolvió la libertad. La segunda vez que la perdió fue en 1999, cuando el ex juez Adolfo Bagnasco lo responsabilizó por haber otorgado la garantía de impunidad al plan sistemático de apropiación de menores. El ex magistrado le concedió el arresto domiciliario, pero Bignone no tuvo reparos en confesar en una entrevista que salía “todos los días”. Y no violó el beneficio, sus salidas estaban autorizadas por el juzgado: dos veces por semana nadaba en el Círculo Militar, iba al Hospital Militar (“es mi country”, dijo) y asistía a las reuniones de una institución para discapacitados a la que pertenece su hijo.

Durante muchos años los crímenes de lesa humanidad cometidos en Campo de Mayo fueron identificados con el apellido de este genocida. Santiago Omar Riveros es el autor de la frase “hicimos la guerra con la doctrina en la mano y las órdenes escritas de los comandos superiores”. La pronunció a modo de despedida en la Junta Interamericana de Defensa el 24 de enero de 1980, y está citada en el prólogo del Nunca Más.
En 2007, la Cámara de Casación le anuló el indulto que le había dictado el ex presidente Carlos Menem en 1989, y tras la anulación de las leyes de impunidad no paró de sumar juicios. Fue juzgado en Italia, en ausencia, por la desaparición de tres ciudadanos italianos y también está imputado en la nueva megacausa que se inicia por el Operativo Cóndor.

Entre los condenados figuran Carlos del Señor Garzón y María Francisca Morillo, acusados por la apropiación de María Sánchez Ovando. También están Carlos Somoza, Eugenio Guañabens Perello, Sadi Pepa y Oscar Corrado.


Alegatos de Abuelas
Los abogados de Abuelas de Plaza de Mayo pidieron ayer penas de trece años de prisión para un matrimonio procesado por la apropiación del hijo de los desaparecidos Liliana Pereyra y Eduardo Cagnola y once años para la entregadora del bebé, en el alegato final del juicio oral que se sigue a los tres ante el Tribunal Oral Federal 4. Los acusados José Ernesto Bacca y Cristina Mariñelarena “tenían un pleno conocimiento” de que el bebé que recibieron en 1978 era hijo de desaparecidos y durante 30 años ocultaron su identidad, hasta que un análisis genético develó que quien fue inscripto como Hilario Bacca era en realidad el bebé que dio a luz en la ESMA Liliana Pereyra, sostuvo el alegato de los abogados Luciano Hazán y María Inés Vedia. El bebé recién nacido fue entregado al matrimonio por Inés Lugones, esposa del fallecido represor Guillermo Minicucchi, quien conocía y tenía amistad con Bacca y Mariñelarena y sabía que tenían problemas para tener hijos, precisó la querella. Para Lugones se pidió once años de cárcel, al darse por probado que su marido Minicucchi le avisó del futuro nacimiento de un bebé, dos meses antes del parto de la secuestrada, y ella anticipó a Bacca y Mariñelarena que recibirían una criatura. Apenas nacido, el niño fue entregado por Minicucchi a su esposa, quien lo retuvo en su domicilio particular varios días para luego darlo al matrimonio que lo inscribió falsamente como hijo biológico, según la acusación.

Homenaje a Conte
El secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda; el periodista y presidente del CELS, Horacio Verbitsky; la presidenta de Abuelas, Estela Carlotto; Marta Vázquez, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora; Graciela Lois, de Familiares, y Aldo Etchegoyen (APDH) participaron ayer de un homenaje a Augusto Conte, uno de los fundadores del CELS. También estuvo su mujer, Laura Jordán de Conte. “Fuimos sus alumnas”, dijo Vázquez sobre Conte y Emilio Mignone. Verbitsky recordó que fueron los primeros en hablar de la sistematicidad del terrorismo de Estado, en la ONU, en 1979.
Fuente:Pagina12


13.03.2013 
Se dictó sentencia por el secuestro y desaparición de 23 personas y la apropiación de una niña 
Perpetua para Bignone y Riveros por los crímenes de Campo de Mayo 
Es la segunda vez que el último dictador recibe la máxima condena. También fueron penados con 15 y 12 años los apropiadores de Catalina De Sanctis Ovando. Entre las víctimas hubo siete embarazadas y sus parejas. 
Por: Gerardo Aranguren
Varios de los máximos responsables de la represión ilegal en Campo de Mayo fueron condenados ayer por el secuestro y la desaparición de 23 personas entre las que se encontraban siete mujeres embarazadas y sus parejas. El ex dictador Reynaldo Bignone y el ex comandante de Institutos Militares Santiago Omar Riveros fueron sentenciados a perpetua. También fueron encontrados culpables los apropiadores de Catalina Ovando, nieta restituida por Abuelas de Plaza de Mayo.

Luego de siete meses de audiencias, el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín leyó ayer pasadas las 14 la esperada sentencia, que fue seguida por cientos de personas que se acercaron a la sala para acompañar a las víctimas y familiares.
Una hora más tarde de lo previsto, el presidente del TOF Héctor Sagretti comenzó a leer la parte resolutiva decidida junto a los jueces Daniel Cisnero y Daniel Petrone para cada uno de los 11 acusados. Los fundamentos se conocerán el próximo 14 de mayo.

Además de Riveros y Bignone, juzgado por su rol como jefe del Área 480 de Campo de Mayo, donde funcionaban varios centros clandestinos de detención, recibieron la máxima pena Luis Sadi Pepa, quien fuera director de la Escuela de Comunicaciones; el general de brigada retirado Eduardo Corrado, ambos dependientes del Comando de Institutos Militares, y el coronel retirado Carlos Macedra, el único presente en la lectura de la sentencia.

Otro de los condenados fue Eugenio Guarañabens Perelló (16 años de prisión), quien fue director de la Escuela de Servicios para Apoyo de Combate General Lemos.

Además de las máximas autoridades fueron sentenciados tres represores de El Campito: 25 años de prisión para Carlos Somoza, oficial de inteligencia del Ejército y uno de los torturadores más violentos del centro clandestino; 20 años para los gendarmes Julio San Román y Hugo Castagno Monge, jefes de la custodia de ese campo de exterminio.

Por último, con penas menores, fueron encontrados culpables Carlos del Señor Hidalgo Garzón y María Francisca Morillo, quienes recibieron las penas de 15 y 12 años respectivamente por la apropiación de Catalina Ovando. La pena para Morillo es la más alta que haya recibido una apropiadora, según confirmaron desde Abuelas de Plaza de Mayo, ya que estas suelen ser comparativamente menores que las que reciben los apropiadores.

El de Catalina fue el único caso apropiación de niños en Campo de Mayo que se incluyó en este juicio. La joven es hija de Raúl René de Sanctis y Miryam Ovando, secuestrada mientras cursaba un embarazo de seis meses. Permaneció detenida en un centro clandestino de Escobar que dependía de las autoridades de Campo de Mayo. Con un embarazo avanzado fue trasladada al Hospital Militar de Campo de Mayo y el 11 de agosto de 1977 dio a luz a Catalina en el área de epidemiología, donde funcionó una maternidad clandestina. La niña fue entregada a Garzón, ex oficial de inteligencia del Batallón 601, y a Morillo, quienes la inscribieron como hija biológica hasta que en 2008 recuperó su identidad a partir de una denuncia de Abuelas de Plaza de Mayo.

"Estamos muy contentos con las penas que recibieron porque casi todas las condenas están muy a la altura de nuestros alegatos y del pedido que hizo la fiscalía. La única diferencia es con los apropiadores", señaló a Tiempo Argentino la abogada de Abuelas de Plaza de Mayo Florencia Sotelo, quien aclaró que desde la querella habían reclamado 23 años de prisión para Garzón y Morillo.

La diferencia entre la pena pedida y la condena tiene que ver con el criterio jurídico que utilizó el tribunal para analizar el crimen, ya que consideró que los delitos de retención y ocultamiento de un menor y la supresión de estado civil ocurrieron en concurso ideal (una acción y la pena es menor) y no en concurso real, como pidió la querella de Abuelas.

A pesar de la diferencia de las penas, Sotello destacó la importancia de que se haya logrado la condena más alta para una apropiadora: "Rompe con la idea tradicional de la justicia de favorecer a las apropiadoras. Esperamos los fundamentos pero parecería que le dieron la misma responsabilidad que a Garzón, como también lo planteó en su testimonio Catalina", aseguró la abogada, y agregó: "El resultado es excelente, la única crítica es que el juicio se demoró mucho ya que esperábamos que terminara en diciembre pero hay que destacar que el tribunal fue muy serio, y el trato a las víctimas fue muy respetuoso."

Además de la apropiación de Catalina, el juicio incluyó también el secuestro y desaparición de sus padres, Raúl y Miryam, ambos rosarinos e integrantes de Montoneros. Miryam fue secuestrada el 1 de abril de 1977 en la localidad bonaerense de Virreyes y trasladada a Escobar. En mayo de ese año también fue detenido Raúl en la estación de trenes de Campana.

Junto a la desaparición de Ovando, otras seis mujeres embarazadas que fueron secuestradas fueron parte de la causa: Marta Graciela Álvarez, Ana María Lanzilotto, María Eva Duarte, Isabel Acuña, Susana Stritzler y Beatriz Recchia. También se juzgó la participación de los imputados en el secuestro y desaparición de una quincena de personas que pasaron por El Campito.

Los familiares y víctimas que acudieron a presenciar la condena estuvieron acompañados por más de un centenar de personas entre los que se encontraban miembros de la coordinadora Juicio de Campo de Mayo, de Abuelas y de Unidos y Organizados.

También estuvo presente el intendente de San Martín, Gabriel Katopodis, destacó el acompañamiento del municipio y resaltó la "condena ejemplar, un signo de que Argentina sigue avanzando en verdad, en memoria y en justicia".
Fuente:TiempoArgentino


12.03.2013
También para el general Corrado y los coroneles Macedra y Sadi Pepa
Campo de Mayo: Perpetua para el ex dictador Bignone y Santiago Omar Riveros

Macedra escucha la sentencia. Mató a una chica desarmada por la espalda. 
El ex dictador Reynaldo Bignone y el ex comandante de Institutos Militares, Santiago Omar Riveros, fueron condenados hoy a prisión perpetua por sus indelegables responsabiilidades en el funcionamiento de "El Campito" y otros centros de concentración de detenidos-desaparecidos y exterminio que funcionaron en la guarnición de Campo de Mayo, el mayor enclave militar de la nación. Concretamente, ambos generales (teniente general Bignone, general de división Riveros)retirados, fueron condenados por los delitos de lesa humanidad cometidos en perjuicio de veintitrés personas, entre ellas siete mujeres embarazadas que parieron en el hospital militar de la guarnición. Al momento de cometerse los delitos juzgados, Bignone era el segundo de Riveros.

El Tribunal Oral Federal Nº 1 de San Martín, integrado por los magistrados Héctor Sagretti, Daniel Cisneros y Daniel Petrone, condenó además a prisión perpetua al general de brigada retirado Eduardo Corrado y a los coroneles retirados Carlos Tomás Macedra y Luis Sadi Pepa.

También condenó a personal civil de inteligencia (PCI) del Ejército Carlos José Somoza a 25 años de prisión, y a 20 años a los oficiales de Gendarmería Nacional retirados Hugo Miguel Castagno Monge y Julio San Román.

El general de división retirado Eugenio Guañabens Perelló recibió una condena a 16 años de prisión y los miembros del matrimonio conformado por el mayor retirado Carlos del Señor Hidalgo Garzón y María Francisco Morillo fueron condenados a 15 y 12 años de prisión, respectivamente, por haberse apropiado de la niña María Catalina Sánchez Ovando, hija de desaparecidos-asesinados.

"No celebro que ellos vayan a la cárcel, pero si que no haya impunidad y que la justicia los haya encontrado culpables", dijo María Catalina a Télam. "Agradezco a mis abuelos que me buscaron toda la vida. La sociedad tiene que entender que la apropiación no es un gesto de amor", agregó, visiblemente emocionada.
"Es bueno que le hayan dado las penas altas" concedidas hasta ahora a apropiadores, comentó la abuela de Plaza de Mayo Alba Lanzilotto, querellante en la causa."Estos juicios son posibles por una lucha de 30 años que llevó este pueblo y por un gobierno que empuja a tomar conciencia", añadió.

"Cuando yo recuperé mi identidad reinaba la impunidad en Argentina. Tuve la suerte de vivir la caída de las leyes de impunidad sabiendo quién era realmente", dijo Manuel Gonçalves, quien recuperó su identidad en el año 1997 y acompaña a otros nietos recuperados y las abuelas de Plaza de Mayo en todos los juicios donde hay casos de apropiación.

"Tengo claro la diferencia entre esa Argentina y la de hoy, lo que estamos haciendo es juzgar desde la democracia a una dictadura genocida", reafirmó.

El general de división retirado Osvaldo Jorge García García, quien era en momentos de cometerse los delitos juzgado director de la Escuela de Infantería dependiente del Comando de Institutos Militares y responsable de los delitos cometidos en el área 450, fue apartado del juicio a causa de su mala salud.

El coronel Macedra fue condenado por matar por la espalda a Florencia Villagra, de 19 años, y por el secuestro y desaparición de Gustavo Cabezas, de 17 años, en mayo de 1976. Ambos eran militantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y estaban repartiendo volantes en la plaza de Martínez cuando fueron sorprendidos por el entonces teniente 1º Macedra y un grupo de soldados conscriptos.

Florencia intentó escapar y Macedra la mató de un certero tiro de pistola. Después se llevó detenido al pibe Cabezas, del que nunca más se supo. Tres décadas y media después, cinco colimbas lo denunciaron (http://tiempo.infonews.com/notas/tras-35-anos-coronel-fue-detenido-delitos-de-lesa-humanidad)

Más de un centenar de personas se congregaron en las puertas de los Tribunales -sobre la calle Pueyrredón al 3700 de la ciudad de San Martín, en el partido homónimo, donde establecieron una radio abierta hasta el momento en que se dio a conocer el veredicto.

Estas personas eran familiares de las víctimas, algunos pocos sobrevivientes a campos de concentración que se han destacado por no tenerlos, nietos restituidos, gremialistas y miembros de las organizaciones que integran el espacio Unidos y Organizados como el Movimiento Evita y La Cámpora.
Fuente:Telam


13.03.2013
catalina De Sanctis ovando 
"Es una manera de honrar a mis padres" 
Para la joven, aún falta juzgar a quienes los detuvieron y mantuvieron secuestrados.
Antes de ingresar a escuchar el veredicto del Tribunal Oral Federal 1 de San Martín, Catalina De Sanctis Ovando, nieta restituida y querellante en la causa, consideró el juicio como "un acto de reparación" y advirtió que la sentencia servirá para "honrar la memoria" de sus padres, ambos desaparecidos.
"Es una manera de honrarlos y de que no quede impune lo que la dictadura cívico-militar hizo con ellos, también conmigo, con mi familia y con toda la sociedad", afirmó, antes de que la justicia condenara a perpetua a Riveros y Bignone por el secuestro de sus padres y a 15 y 12 años a sus apropiadores, Carlos del Señor Hidalgo Garzón y María Francisca Morillo.

Al comenzar la última audiencia, Catalina eligió estar en una sala contigua para no cruzarse con esos personajes que tanto tuvieron que ver con su historia y la de su familia. "No quería estar en ese momento incómodo y decidí verlo junto a mi familia aunque después me di cuenta de que los imputados tampoco habían ingresado a la sala", relató la joven.

En rigor, solamente el imputado Carlos Macedra estuvo sentado en el lugar de los acusados, y con una fuerte custodia policial.

"La sentencia la recibí con nervios y expectativa, tuve siempre presente a mis papás, a mis abuelos, y en que se terminara finalmente la impunidad", señaló horas después en diálogo con Tiempo Argentino.
La causa original por la desaparición de sus padres, Raúl De Sanctis y Miryam Ovando, la inició Abuelas de Plaza de Mayo en 2005. En 2011, cuando la joven decidió acercarse a Abuelas, se presentó como querellante para darle impulso al inicio del juicio.

Si bien resaltó el resultado del juicio y que se haya condenado a los responsables últimos de lo que sucedió en la zona, recordó que "todavía falta juzgar a quienes efectivamente los detuvieron, los que se llevaron sus cosas y los que los mantuvieron secuestrados", ya que esos hechos todavía siguen siendo investigados en la instrucción, como gran parte de los crímenes que se cometieron en Campo de Mayo.

"Como siempre los juicios tardan en llegar y son siempre contra Bignone y Rivero, pero no se profundiza la investigación. Si bien la jueza avanza, la fiscalía de instrucción no profundiza y lo que se descubre y avanza es por el esfuerzo de familiares y organismos de Derechos Humanos que se mueven. Eso es lo que falta, no queda mucho tiempo y es algo que urge", concluyó Catalina.

13.03.2013
OPINIÓN 
Secretos y testimonios 
En el juicio sobre Campo de Mayo se condenó a perpetua a tres militares que no tenían condena previa. Dos de ellos fueron Eduardo Corrado y Carlos Macedra, que recibieron perpetua por el homicidio de "Kitty" Villagra y que también fueron juzgados por el secuestro de Gustavo Cabezas. La otra condena de perpetua fue para Luis Sadi Pepa. 
Por: Pablo Llonto
Fue posible gracias al testimonio de dos conscriptos de la Escuela de Comunicaciones de Campo de Mayo, testigos presenciales de un operativo en el que se le disparó a Florencia "Kitty" Villagra por la espalda.

Sin duda, esta condena alienta la posibilidad de que otros ex conscriptos puedan contar lo que vivieron o escucharon, porque demuestra que un Tribunal Oral toma sus testimonios, los analiza y los usa como prueba.

Hoy, muchos ex conscriptos estaban en la Sala, no sólo los que testimoniaron, sino otros que son parte de agrupaciones y que ayudan a través de sitios web, programas de radio como La voz de los colimbas, cartas de lectores y que están reflexionando sobre lo que pasó en la dictadura y de la necesidad de no guardar secreto, exhortando a otros a que hagan lo mismo. Como dijo uno de ellos, "no debemos olvidar que hubo 200 conscriptos desaparecidos".
Fuente:TiempoArgentino

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