Conversaciones de paz sobre Colombia en Cuba: Seis meses y un logro
Por Emilio Marín (LA ARENA)
Las delegaciones de la insurgencia colombiana y el gobierno de Santos llegaron a un primer acuerdo en Cuba. De los cinco puntos de la agenda, preacordaron el primero, sobre la cuestión agraria. Es un gran paso adelante, con límites.
El conflicto armado en Colombia lleva más de cincuenta años, con 3,7 millones de desplazados y 300.000 muertos, y es un poco temerario poner las manos al fuego por un primer preacuerdo en las conversaciones de paz en La Habana.
Ya hubo a partir de los 80 tres intentos por poner fin al conflicto armado y se terminó a los tiros por culpa del Estado, azuzado por los latifundistas, las multinacionales y la Casa Blanca. ¿Por qué esta vez el resultado sería diferente?, se preguntan los escépticos.
Lo positivo es que se vienen cumpliendo las diferentes fases. Hubo negociaciones secretas entre las partes en la capital de Cuba y luego se radicaron en Oslo, en octubre de 2012. Acordada la agenda, los equipos se vieron otra vez las caras, desde el 19 de noviembre en La Habana, discutiendo el tópico más trascendente en lo económico-social: la cuestión agraria.
Al cabo de seis meses ambas delegaciones anunciaron el 26 de mayo que tenían un acuerdo general sobre aquella cuestión. Hubo un documento en común, leído por representantes de los gobiernos garantes, Carlos Fernández de Cossío, de Cuba, y Dag Mylander, de Noruega, con agradecimientos para los acompañantes, Chile y Venezuela.
Ese anuncio tan positivo, con repercusiones favorables en Colombia y en toda la región -con plácemes y aplausos de los presidentes de Venezuela y Bolivia- cerró la novena ronda de conversaciones, tomando de jalón la iniciada en noviembre pasado.
Buen documento, con reservas
Las FARC nacieron hace 49 años -ayer 27 de mayo se cumplió ese aniversario- como una autodefensa campesina, con Manuel Marulanda y otros labriegos de Marquetalia, en el centro sur del país, defendiéndose de operativos de exterminio del Ejército.
Y en ese tiempo, con avances y reveses, con varios líderes asesinados en los últimos años (Raúl Reyes, Alfonso Cano y Mono Jojoy), siempre reconoció un fuerte vínculo con los pobres del campo. Una reforma agraria integral fue su histórica reivindicación y por eso no extrañó que desde Oslo ese tópico estuviera al tope de la agenda. A tal hicieron 100 propuestas mínimas.
El documento firmado por Iván Márquez, por la insurgencia, y el ex vicepresidente Humberto de la Calle, llevó por título "Hacia un nuevo campo colombiano: reforma rural integral". Presentó las coincidencias como enfocadas "en la gente, en el pequeño productor, en garantizar acceso y distribución de tierras, en la lucha contra la pobreza y la reactivación de la economía en el campo".
Entre las seis proposiciones, de movida planteó mejorar "el acceso y uso de la tierra, lo que incluye los terrenos improductivos, la formalización de la propiedad, la frontera agrícola y la protección de las zonas de reserva". Prometió crear "un Fondo de tierras para la paz", aunque falta saber si ese Fondo dará créditos blandos para acceder a tierras o si éste adquirirá tierras y luego las irá adjudicando.
Además de esos aspectos no resueltos, hay diferencias políticas entre la guerrilla y el gobierno de Santos sobre este asunto agrario. El documento de las FARC lo aludió con diplomacia pero sin ocultamientos. "Hemos avanzado en la construcción de un acuerdo con salvedades puntuales que necesariamente deberán ser retomadas antes de la concreción de un acuerdo final", consignó. ¿Cuáles son esas "salvedades puntuales", léase objeciones o reclamos guerrilleros no contemplados en el preacuerdo agrario, que podrían comprometer un "acuerdo final"?
Posibles diferendos
Puesto a especular sobre cuáles pueden ser esos motivos de reservas aludidas por Márquez y sus compañeros en este primer preacuerdo, se podrían descartar algunas hipótesis y arriesgar otras. Habría que descartar que los rebeldes hubieran querido incluir una negativa a la propiedad privada de la tierra. No figura en su programa tal eliminación de dicha propiedad.
Sí se puede pensar en que lo firmado en La Habana no le pone límites explícitos a los latifundios. No propone una reforma agraria en base a eliminar al menos parte de las propiedades de terratenientes que excedan tantos miles de hectáreas, por ejemplo. Alude a tierras improductivas, la formalización de la propiedad -de quienes ya poseen-, a la frontera agrícola y las zonas de reserva. No contempla, en consecuencia, la afectación del latifundio.
Y tampoco toma nota de las proposiciones de la insurgencia en poner coto al saqueo de petroleras y mineras, la contaminación ambiental y en defender el medio ambiente afectado por esos grandes capitales extranjeros.
Quiere decir que por esos motivos u otros que ya se irán develando, el primer acuerdo no ha sido pleno. Restan aspectos que "necesariamente" -según Márquez- deberán ser tenidos en cuenta antes de un acuerdo definitivo.
Desde el ángulo gubernamental, De la Calle también condicionó el anuncio del domingo. Cada uno de los puntos, dijo, no empezará a tener vigencia hasta que no estén los cinco tópicos acordados. El vocero del gobierno insistió en que si se llega a ese feliz término tendría que convocarse a un referendo para saber si la población lo acepta. Y frente a esta última iniciativa gubernamental, la guerrilla tiene otra idea, según se desprende de su comunicado del 27 de mayo.
Los cuatro puntos que restan
El acuerdo inicial debe ser valorado como un gran logro, sin omitir los asuntos pendientes del mismo. Ahora siguen otras cuatro "finales", para decirlo en términos futbolísticos y restarle un poco de dramatismo a lo que sigue siendo una guerra, dentro de Colombia. El 11 de junio próximo está previsto que se reanuden las conversaciones habaneras sobre el segundo tema, el de la participación política en el sistema político colombiano, en particular cómo intervendrá de aquí en más la guerrilla, con vistas al fin del conflicto armado.
Esa discusión luce tanto o más compleja que la referida a la tierra, porque las FARC tienen una amarga y sangrienta experiencia de cuando trataron de dejar las armas y participar electoralmente mediante la creada Unión Patriótica, en 1985. Les asesinaron a 5.000 militantes y muchos dirigentes, incluso los que habían resultado electos para legisladores, concejales, etc.
Además, se sabe que en Colombia no sólo asesinan las Fuerzas Armadas que responden institucionalmente al presidente Santos, quien irá por su reelección en mayo de 2014. También lo hacen las fuerzas paramilitares, aunque no ya bajo las clásicas siglas del pasado, como Autodefensas Unidas de Colombia, desmovilizadas, sino con otras formaciones, igualmente criminales y delincuenciales, con paraguas del establecimiento colombiano.
Luego, si todo marcha bien, se abordarán las temáticas de las drogas ilícitas, los derechos de las víctimas y los mecanismos de verificación y refrendación de lo pactado en la mesa de La Habana.
¿Referendo o constituyente?
Esa verificación y refrendación de lo pactado parece contener divergencias importantes, aunque no se haya reparado mucho porque había y hay otros asuntos prioritarios. Pero llegará el momento, ojalá, en que haya que pulsear también por ese punto 5. Es que el jefe negociador que representa a Santos, declaró en el Palacio de las Convenciones que, mediante una consulta ciudadana, "serán los colombianos en última instancia los que digan si quieren o no este Acuerdo".
En cambio el comunicado de los insurgentes planteó: "el esfuerzo colectivo por la paz tendrá que ser compensado con un tratado justo y vinculante rubricado por una Asamblea Nacional Constituyente que funde nuestra reconciliación a perpetuidad".
A simple vista se detecta una coincidencia: que haya una consulta a la sociedad. La diferencia -que puede llegar a ser abismal- es que el gobierno desea que una consulta o referendo sea rubricado por el Ejecutivo o el Congreso, actual. Las FARC, en cambio, proponen que sea una Asamblea Nacional Constituyente el que selle el tratado y la reconciliación.
Esa es una diferencia de fondo. Santos supone que al sano y actual sistema político se le añadiría un nuevo actor político, el que pueda formar la guerrilla. Las FARC piensan en un cambio cualitativo del podrido sistema político, para que una Asamblea Constituyente ponga a parir una democracia participativa y social, avanzada.
Con esa perspectiva, parece un asunto menor la discrepancia sobre los tiempos de la negociación, polémica que también existe. La Casa de Nariño quiere apurarla bajo amenaza de dar un puñetazo sobre la mesa de diálogos; la guerrilla no tiene apuro porque cree que una mala paz puede ser hasta peor que la guerra.
El ministro del Interior, Fernando Carrillo, dio un ultimátum a los rebeldes, para que antes de Navidad de este año firmen la paz. Le contestó el 25 de mayo la comandante Laura Villa, desde La Habana, diciendo que las formulaciones de los guerrilleros recogen las reivindicaciones populares y no son una "lista de regalos" navideños. Villa podría haber agregado que ellos no creen en Papá Noel y podrán hacer concesiones pero no regalos a un Estado que consideran represor, dependiente del Comando Sur estadounidense y comisionista de mineras y petroleras extranjeras.
Fuente:Argenpress
SEGUN EL MINISTRO DE AGRICULTURA DE COLOMBIA
El acuerdo agrario les sale caro
Las FARC negociaron un reparto de tierras para campesinos.
El nuevo ministro de Agricultura de Colombia, Francisco Estupiñán, declaró ayer que el Estado tendrá que hacer grandes inversiones, aún no calculadas, para financiar el acuerdo en el tema agrario al que se llegó en las negociaciones con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Las partes anunciaron el domingo pasado que habían llegado a un acuerdo en el tema del desarrollo agrario integral, el primer punto de la agenda del proceso de paz, aunque hasta ahora no se conocen muchos más detalles.
El nuevo ministro de Agricultura de Colombia, Francisco Estupiñán, declaró ayer que el Estado tendrá que hacer grandes inversiones, aún no calculadas, para financiar el acuerdo en el tema agrario al que se llegó en las negociaciones con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Las partes anunciaron el domingo pasado que habían llegado a un acuerdo en el tema del desarrollo agrario integral, el primer punto de la agenda del proceso de paz, aunque hasta ahora no se conocen muchos más detalles.
“Se requerirán inversiones en temas como riego y drenaje, asistencia técnica y subsidios”, dijo Estupiñán en declaraciones a la radio WRadio.
El ministro manifestó que en este contexto es necesario hacer primero un censo rural, pues desde hace 50 años no se realiza para conocer detalles de la vida en el campo. “Un censo es la materia prima que alimentará la información y permitirá conocer dónde están y cuáles son las tierras baldías de la nación”, expresó.
De igual forma, el funcionario señaló que se revisarán todos los terrenos del campo cuya propiedad está en discusión, con el objetivo de implementar la reforma agraria que se desprende del acuerdo.
Estupiñán, que se desempeñaba como presidente del estatal Banco Agrario, fue designado ayer por el presidente colombiano Juan Manuel Santos como ministro de Agricultura, en reemplazo de Juan Camilo Restrepo, quien dijo que se retiraría del gobierno cuando se llegara a un acuerdo con las FARC en este tema puntual, pues sentía que había cumplido su tarea.
Al presentar a Estupiñán y despedir a Restrepo, Santos dijo que el primer acuerdo entre su gobierno y las FARC es un paso enorme e invitó al grupo guerrillero a acelerar las negociaciones para firmar la paz y acabar el conflicto armado interno. Santos hizo un esbozo del acuerdo, aunque enfatizó que no se aplicará hasta que haya un arreglo en todos los demás puntos.
Además, el mandatario explicó que el acuerdo implica una Reforma Rural Integral, de la cual se desprenden asuntos como un salto cuantitativo y cualitativo en el acceso y uso de la tierra, el establecimiento de programas de desa-rrollo en los territorios más necesitados, planes en materia de educación, salud, vías, riego, agua potable, vivienda y protección social y seguridad alimentaria y nutricional. Asimismo, anunció también la creación de un Fondo de Tierras para distribuir terrenos a los campesinos sin tierra o con tierra insuficiente.
El gobierno colombiano y las FARC comenzarán el 11 de junio a debatir el segundo punto de la agenda, referido a la participación política ante la eventual desmovilización de los guerrilleros.
Fuente:Pagina12
28.05.2013
Moderado optimismo en la sociedad, salvo en el ex presidente Álvaro Uribe, que protestó contra la "legitimación del terrorismo"
Los colombianos celebraron el primer paso del acuerdo de paz con las FARC
Este avance en el tema de las tierras era el más espinoso porque implica intervenir en controversias históricas en Colombia. Siete meses después del inicio de las conversaciones de paz entre el gobierno y la guerrilla de las FARC, los colombianos recibieron "con los pies en la tierra" el primer acuerdo sobre el tema agrario anunciado el domingo en La Habana, sede de las conversaciones entre las partes. Según la mayoría de los analistas, superado el primero y más complejo de los puntos de la agenda, el diálogo cobrará impulso.
Siete meses después del inicio de las conversaciones de paz entre el gobierno y la guerrilla de las FARC, los colombianos recibieron "con los pies en la tierra" el primer acuerdo sobre el tema agrario anunciado el domingo en La Habana, sede de las conversaciones entre las partes. Según la mayoría de los analistas, superado el primero y más complejo de los puntos de la agenda, el diálogo cobrará impulso.
El presidente Juan Manuel Santos, que varias veces ha dicho que le gustaría pasar a la historia por haber acabado con un conflicto que ya lleva medio siglo, cree que el diálogo no debe extenderse mucho. Por el contrario, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) sostienen que al proceso no se le debe dar un ultimátum y que no es posible llegar rápidamente a acuerdos para solucionar un conflicto de profundas raíces.
Políticos y analistas creen que esta vez las partes han ido más lejos que en otros procesos de diálogo, al llegar a un acuerdo sobre el tema agrario, visto como el más complejo. Uno de los que piensa así es el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, quien considera que este primer acuerdo abre el camino hacia la paz. "Las guerras de Colombia simpre han sido por la tierra. Como en el feudalismo, la tierra es signo de poder, la paz llegará por democratizar la tierra", dijo Petro, ex miembro del Movimiento 19 de Abril, un grupo guerrillero que firmó la paz en 1990.
El presidente del cogobernante Partido Conservador, senador Efraín Cepeda, dijo por su parte que espera que el cierre del primer punto agilice las negociaciones, pues era de esperarse la lentitud en ese tema. Sin embargo, Víctor Ricardo, que fue alto comisionado para la Paz y dialogó con grupos guerrilleros, dice que el optimismo no puede ser desbordado, al punto de que se llegue a pensar que lo que viene ahora "es apenas un asunto de mecánica".
La esperanza de quienes piensan que un acuerdo en el tema agrario prevé el fin del conflicto radica en que los temas siguientes de la agenda han sido tratados sin mayores dificultades en anteriores procesos de paz con otros grupos armados, especialmente en el terreno de la participación política y la aplicación de justicia. El gobierno y las FARC comenzarán el 11 de junio a debatir el segundo punto del temario, justamente referido a la participación política ante la eventual desmovilización de los guerrilleros.
Fuente:TiempoArgentino
28.05.2013
diálogo de paz
El gobierno colombiano pidió acelerar las negociaciones con las FARC sobre el tema agrario
diálogo de paz
El gobierno colombiano pidió acelerar las negociaciones con las FARC sobre el tema agrario
El presidente Santos afirmó que cerrar el punto del tema agrario con las FARC es "un paso enorme" en el proceso de paz, mientras que el ministro de Agricultura advirtió que el Estado tendrá que hacer grandes inversiones para financiar ese primer acuerdo.
El funcionario precisó que las cifras de la financiación solo se conocerán cuando se cierren todos los acuerdos en la mesa de negociaciones.
Las partes anunciaron el último domingo que habían llegado a un acuerdo en el tema agrario, primer punto de la agenda del proceso de paz que inició el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en noviembre, en La Habana.
Ambas partes establecieron que "nada está acordado hasta que todo esté acordado", por lo que el convenio en materia agraria solo se aplicará si se firma la paz.
Ambas partes establecieron que "nada está acordado hasta que todo esté acordado", por lo que el convenio en materia agraria solo se aplicará si se firma la pazEstupiñán manifestó que en este contexto es necesario hacer un censo rural, pues desde hace 50 años no se hace para conocer detalles de la vida en el campo.
"Un censo es la materia prima que alimentará la información y permitirá conocer dónde están y cuáles son las tierras baldías de la Nación", expresó, según publica hoy la agencia DPA.
De igual forma, el funcionario señaló que se revisarán todos los terrenos del campo cuya propiedad está en discusión, con el objetivo de implementar la transformación agraria que se desprende del acuerdo.
Estupiñán, que se desempeñaba como presidente del estatal Banco Agrario, fue designado ayer por Santos en reemplazo de Juan Camilo Restrepo, quien había dicho que se retiraría del gobierno cuando se llegara a un acuerdo con las FARC en este tema puntual, pues sentía que había cumplido su tarea.
Al presentar a Estupiñán y despedir a Restrepo, Santos dijo que el primer acuerdo entre su gobierno y las FARC es "un paso enorme" e invitó al grupo guerrillero a acelerar las negociaciones para firmar la paz.
"Lo que han demostrado las últimas semanas es que, cuando hay voluntad y decisión de ambas partes, se avanza. Avancemos entonces rápidamente hacia ese acuerdo final para dedicarnos a lo que importa: a construir la paz", agregó.
Aunque enfatizó que no se aplicará hasta que haya un arreglo en todos los demás ítems, Santos hizo un repaso por los cuatro pilares del primer acuerdo: distribución de tierras, los programas de desarrollo, planes de educación y seguridad alimentaria.
"El primer punto será distribuir tierra a los campesinos sin tierra o con tierra insuficiente", explicó el mandatario.
Esto se hará con la creación de un Fondo de Tierras alimentado de los predios adquiridos ilegalmente, que se obtendrán "a través de la acción vigorosa de los elementos establecidos en la Constitución y la ley".
Aclaró, sin embargo, que no se trata de distribuir tierras, sino "darles los elementos a los campesinos para acceso a riego, crédito, asistencia técnica y posibilidades de comercialización".
"Todo se hace dentro de lo que la Constitución y la ley permiten. Y en esto quiero ser muy claro: la inmensa mayoría de los habitantes del campo nada tiene que temer", dijo Santos.
El segundo punto consiste en el establecimiento de programas especiales de desarrollo con un enfoque territorial en los lugares más necesitados.
Un tercer pilar es el establecimiento de planes en todo el país, en educación, salud, vías, riego, agua potable, vivienda y protección social, según consigna la agencia EFE.
Y el cuarto punto gira en torno de la seguridad alimentaria y nutricional de la población, para que "todo el esfuerzo de transformación del campo tiene que llevar a una mayor producción de alimentos y a una mejor nutrición, en especial de los más pobres", remarcó.
Indicó, además, que la Reforma Rural Integral, meta de este primer acuerdo, requiere un gran esfuerzo de preparación institucional y fiscal, por lo que el Gobierno ya está trabajando para asegurar que lo que se firme en el acuerdo final se cumpla en su totalidad.
Este primer entendimiento fue celebrado por la sociedad colombiana, la comunidad internacional y por el Episcopado local que mediante un comunicado señaló que "es una buena señal y "un buen augurio de que la construcción de la paz es posible y cercana", según publica hoy El Tiempo.
El gobierno y las FARC comenzarán el 11 de junio a debatir el segundo punto de la agenda, referido a la participación política.
El resto del temario contiene los puntos de fin del conflicto y desmovilización, solución al problema de las drogas ilícitas, reparación a las víctimas e implementación, verificación y refrendación de los acuerdos.
FuenteTelam


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