BLANQUEO
Lo hicieron ayer y lo critican hoy.
Vale preguntarse qué intereses defienden
Por Eduardo Di Cola*
Ante el anuncio
del proyecto de blanqueo de dólares a través del bono
y certificado para inversiones energéticas e inmobiliarias, la oposición sin conocerlo, antes de llegar al Congreso ya manifiesta un
duro rechazo.
Hagamos un poco
de historia.
Durante el
gobierno de la Alianza mediante Decreto de Necesidad y Urgencia N*1387 del año
2001, se estableció un blanqueo de todos los incrementos patrimoniales no
declarados a la AFIP, disponiendo que para el caso que esos fondos se
destinaran a capitalizar las sociedades por acciones, por ejemplo las anónimas,
quedarían exentos de todos los impuestos nacionales. Esto tuvo como principales
destinatarios a los bancos permitiéndoles que se hicieran de fondos que hasta
ese momento estaban fuera del circuito formal de la economía.
Para que se
entienda. El que tenía dinero no declarado, personas físicas, bancos y
empresas, mediante el mecanismo de capitalización de las sociedades tuvieron la
posibilidad de blanquearlo sin que nadie los indagara en cuanto a su origen. A
su vez, lo eximieron de todos los
impuestos.
En otro apartado el
mismo decreto dispuso que: “resultará aplicable en todos sus términos el art.
73 de la ley 25401 de presupuesto del año 2001”. Dicha norma, cuyo contenido
nada tenía que ver con el presupuesto, liberó a la AFIP, para el caso que el
Poder Ejecutivo Nacional disponga de regímenes de blanqueos impositivos, de la
obligación de hacer la denuncia penal por los delitos establecidos en la Ley
Penal Tributaria, a la vez que la obligó a desistir de su pretensión punitiva
si la denuncia ya hubiera sido realizada.
Resumiendo, la
gestión De la Rua mediante la Ley de Presupuesto del año 2001 libera a la AFIP
de la obligación de formular denuncia y la instruyen a desistir de las
denuncias que ya hubieran sido hechas. Con posterioridad lanzan el blanqueo
mediante el dictado de un Decreto de
Necesidad y Urgencia.
En el marco de la
racionalidad no se comprende ni explica la actitud de la oposición, al menos de
algunos de ellos, generalmente los más agresivos.
Ricardo Gil
Lavedra, hoy Presidente del Bloque de Diputados Nacionales del Radicalismo fue
Ministro de Justicia. El actual Senador Nacional Gerardo Morales fue Secretario
de Estado, solo para citar un par de ejemplos de ex funcionarios de aquel
gobierno.
Mucho menos se
comprende si se advierte además que al Decreto de Necesidad y Urgencia lo suscribieron como Ministros acompañando al
ex Pte De la Rua, Patricia Bullrich y Hernán Lombardi -actualmente funcionario de
Macri- entre otros.
En tanto en el
Congreso votaron positivamente: Graciela Ocaña, Margarita Stolbizer, Mario
Negri, Rubén Giustiniani, Eduardo Santín solo para citar algunos de los que aún
siguen siendo Legisladores.
En
un marco de endeudamiento irracional del
país, lo promovieron, votaron y suscribieron, mientras que en un esquema de
desendeudamiento histórico, lo rechazan sin aún conocerlo.
De
todas formas es probable que las críticas estén motivadas por las diferencias
de ambos proyectos.
Mientras
el actual tiene un claro objetivo dirigido a los temas energéticos e
inmobiliarios, el promovido en el año 2001 por los hoy opositores, favorecía a
los bancos permitiéndoles capitalizarse con las divisas que ellos mismos
fugaban y con la de sus clientes a quienes ayudaban a fugar. No establecía límites,
pudiendo ingresar hasta los investigados por lavado, y por último, quizás el
más determinante, ellos mismos podían participar, en tanto ahora expresamente
se lo impiden a ellos, su esposa, hijos y parientes hasta segundo grado de
consanguinidad y afinidad.
En
este escenario corresponde preguntarse: ¿Qué intereses defienden?
*Ex Diputado Nacional
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