23 de mayo de 2013

RAWSON: Defensa pide la absolución de los imputados.


23/05/2013 
Para la defensa de Fano, las torturas en la U-6 ya fueron juzgadas y por eso pidieron su absolución
El alegato de Fabián Gabalachis y Gustavo Latorre.
Pensativos. Sentados en primera fila y desde la izquierda, Zabaleta, Oribones, Latorre y Gabalachis.
Los defensores Fabián Gabalachis y Gustavo Latorre alegaron anoche que las acusaciones contra su cliente Osvaldo Fano están prescriptas y dijeron que el exjefe de la Unidad 6 de Rawson ya fue juzgado por un Consejo de Guerra por su papel en la detención de Mario Abel Amaya e Hipólito Solari Yrigoyen. Por eso le pidieron al tribunal en Rawson que lo sobresea. Cabe recordar que para Fano, los fiscales habían pedido 25 años de prisión efectiva. Es el único de los tres acusados que está imputado en ambos casos.

El que más lejos llegó con sus argumentos fue Latorre, al punto que su lógica no cayó bien en el Ministerio Público Fiscal, que la percibieron agresiva sin necesidad. Es que para el abogado no está probado que el delito que se juzga sea de lesa humanidad.

"No alcanza"

“No alcanza con decir que algo ocurrió en la dictadura militar para que sea imprescriptible, por deleznable y denigrante que sea el hecho –dijo- porque si fuese así, entonces abramos una caja que es muy grande e investiguemos todo, incluso al Poder Judicial, a los jueces que no hacían caso a los hábeas corpus de la U-6 y a los que juraron por el Estatuto de la dictadura y hoy ocupan cargos enormes. No veo a ningún fiscal federal preocupado por estas cosas”.

Según Latorre, hay infinidad de organismos nacionales e internacionales que denunciaron al penal capitalino por el maltrato a los internos, antes de la dictadura, durante y en la actualidad. Repasó informes muy críticos del Centro de Estudios Legales y Sociales y de la Organización de Estados Americanos luego de inspecciones en la U-6. Y concluyó que el régimen que en 1976 sufrieron Amaya y Solari no fue más duro que otros años.

“El maltrato general es parte de la cultura del Servicio Penitenciario Federal –consideró-. Y en todo caso la responsabilidad de Fano fue la misma que la de todo el resto de los jefes que pasaron por la cárcel”. Además recordó que el resto de los detenidos relató los mismos maltratos que Solari y Amaya. “Para considerarlos dos perseguidos políticos, se debió demostrar que el trato era diferente al resto, y eso no se escuchó”.

Versión Gabalachis

Por su parte, Gabalachis planteó “serias discrepancias” con la acusación fiscal a Fano. Y deslizó que de los testigos que declararon, los acusadores tomaron sólo aquellos que convenían a su versión.

Repasó que Amaya llegó al penal el 11 de setiembre del ´76 y recibió una golpiza de bienvenida “que sigue ocurriendo incluso hoy pero que ningún preso denuncia por temor a represalias”.

El defensor consideró lógico que el abogado radical fuese derecho a las celdas de castigo y no al pabellón. “Se hace para ubicar cuál es el perfil del detenido y saber qué le debe tocar en ese reparto de soledades que es la cárcel”, graficó, casi poético.

Gabalachis hizo cuentas y razonó que antes de ser internado en Enfermería y derivado a Villa Devoto, Amaya estuvo apenas tres días bajo el régimen penitenciario habitual. “Y según la acusación, en esos tres días sufrió todo lo que los testigos relataron: maltratos, censura de correspondencia, falta de asistencia religiosa, duchas heladas, corridas, etcétera. Me parece un salto al vacío atribuirle responsabilidad a Fano por eso”.

En cuanto a Solari, consideró que hay sólo dos hechos imputables a su cliente por ese caso: la quita de sus lentes de lectura y las presiones para que no le diga la verdad de lo que sucedía en la cárcel al juez federal Omar Garzonio. “Es arriesgado decir que lo primero fue tortura y en cuanto a lo segundo, Fano estuvo un mes en comisión en Buenos Aires cuando Solari declaró ante el juez, así que no estaba a cargo de la cárcel”.

“La cárcel es traumática y humillante, pero ni uno solo de los testigos dijo que le constaba que Fano sabía lo que sucedía. Todos lo suponen porque era el director, pero ninguno dijo que sí”, alegó. Gabalachis advirtió que aún si se supone que Fano escuchó los gritos de los torturados, eso no lo hace necesariamente partícipe del tormento. Para el defensor, los argumentos de los fiscales “fueron rebuscados y poco convincentes”.

Aunque se mostró confiado en la inocencia de su cliente, el abogado pidió que de ser condenado no sea castigado con los 25 años que pidió Fiscalía sino con el mínimo legal. “Estos hechos ocurrieron hace 37 años, Fano tiene más de 70 y no posee antecedentes, por lo tanto castigarlo con 25 años de prisión sería de una extemporaneidad absoluta”, remató.
Fuente:LaJornada
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