13 de mayo de 2013

TUCUMÁN: Tucumán fue la única provincia del país que sufrió una verdadera ocupación militar.

13.05.2013 
La topografía del terror
Tucumán fue la única provincia del país que sufrió una verdadera ocupación militar. 
Los pueblos del sur de la provincia, centrales en el desarrollo histórico de la industria azucarera, pasaron a ser puntos rojos en la topografía del terror que trazó la aplicación del primer ensayo de la criminalidad estatal organizada, el llamado "Operativo Independencia", a partir de febrero de 1975. 
Por: Pablo Camuña
Tucumán fue la única provincia del país que sufrió una verdadera ocupación militar. Los pueblos del sur de la provincia, centrales en el desarrollo histórico de la industria azucarera, pasaron a ser puntos rojos en la topografía del terror que trazó la aplicación del primer ensayo de la criminalidad estatal organizada, el llamado "Operativo Independencia", a partir de febrero de 1975.

A partir de esa fecha, unidades militares de todo el país se instalaron en lo que para los manuales de guerra contrarrevolucionaria resultaban puntos estratégicos desde donde obtener un control total de la población. Los mandos del Ejército ubicaron esas bases en lugares de gran poder simbólico: en los ex ingenios, cerrados durante la dictadura de Onganía, y en escuelas rurales. Así nacieron las "Bases" de los ex Ingenios Santa Lucía, Nueva Baviera y Lules, y la tristemente célebre "Escuelita" de Famaillá, el primer centro clandestino de detención de Argentina.

La ocupación física del espacio público por los soldados, la intervención militar de todas las redes de sociabilidad, la sensación de absoluta disponibilidad de los habitantes, convirtieron estos pueblos humildes (de trabajadores con una organización sindical y económica ejemplar, con fuertes lazos de solidaridad creados a partir de la pobreza y el olvido) en enormes campos de concentración en los que todos eran cautivos.

El testimonio de Domingo Jerez en el año 2010, en el marco del juicio conocido como "Jefatura I" ante el Tribunal Oral Federal de Tucumán trajo, en el formato de relato vivo, las primeras instantáneas judiciales –por cierto, brutales– de lo que verdaderamente hacían estas fuerzas de ocupación con los pobladores. Mientras la opinión pública recibía informaciones de una lucha disfrazada de épica en la que el Ejército perseguía a la guerrilla en el monte tucumano, lo cierto es que esa batalla era una sucesión de actos de cobardía y sevicia: el ingreso violento a viviendas familiares para arrancar a alguno de sus integrantes en medio de la noche, su sometimiento a interrogatorios bajo torturas en estas "Bases", su eventual traslado o ejecución extrajudicial y el ocultamiento de los cadáveres: la desaparición forzada de personas.

En 2012 comenzó el juicio en la llamada megacausa "Arsenales II y Jefatura II", la de mayor envergadura en la provincia hasta el presente. En ella se juzga a 41 imputados por los delitos cometidos contra más de 215 personas. La magnitud de este juicio traerá una primera vista panorámica del esquema coordinado de funcionamiento del sistema de inteligencia a partir de centros clandestinos de detención, tortura y exterminio de opositores políticos. En ese cuadro general, los hechos sucedidos en las poblaciones del sur tucumano tendrán un lugar preponderante y los testimonios de los pobladores y los sobrevivientes ayudarán a desentrañar y vivenciar lo ocurrido.

En 2010, Jerez mencionaba a Valdiviezo como el jefe de la Base de Caspinchango y protagonista de los hechos aberrantes que relataba. Meses más tarde, Valdiviezo decía en su declaración indagatoria: "El jefe del equipo de combate de Caspinchango era yo." Hoy está sentado en el banquillo de los acusados de la megacausa y, una vez producida la prueba, deberá responder junto a otros militares del Regimiento 19 y la Quinta Brigada de Infantería por las acciones ilegales que desarrollaron durante la cruenta ocupación militar del sur azucarero tucumano.
Fuente:InfoNews

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