14 de julio de 2013

CASO SNOWDEN-ESPIONAJE EN LA REGIÓN.

14.07.2013
El espía que no volvió del frío 





Por: Walter Goobar

En la inhóspita habitación de la sala de tránsito del aeropuerto de Moscú en la que pasó casi tres semanas, Edward Snowden tuvo tiempo suficiente para comprender que nadie escapa a su pasado y recordó que muchas veces el agente más difícil de controlar siempre es uno mismo. Su nombre en clave ya no importa, porque, desde que decidió dejar el anonimato y la clandestinidad que exige el segundo oficio más antiguo de la Historia –después de la prostitución–, su foto y su verdadera identidad se han repetido hasta el cansancio. Sólo el rugido de los aviones al despegar y aterrizar interrumpe el insomnio y el interminable paso de los días y las noches, pobladas de recuerdos de la cómoda vida que ha dejado atrás en Hawai. Siempre había querido ser un héroe, y eso lo había llevado a denunciar desde el anonimato los alcances del programa de vigilancia Prisma y, más tarde, a doblar la apuesta autorizando a los periodistas de The Guardian que revelaran su identidad, convencido de que no es él quien está cometiendo un delito, sino el gobierno de los Estados Unidos con el montaje de un sistema de espionaje masivo y universal.

El fugitivo sabe que la central de la NSA (Agencia Nacional de Seguridad) está al borde del pánico. No le costaría mucho esfuerzo adivinar cuál sería la reacción de sus antiguos empleadores y se podría resumir en una frase: “El traidor debe morir”. Seguramente ya habían desplegado varios equipos de “limpiadores” que es como se conoce en la jerga a los sicarios encargados de asesinar –sin dejar rastros– a los agentes que se salen de control. Por eso, ha repartido archivos entre personas en varias partes del mundo, que los revelarán “si algo sucede”.

Washington le ha cancelado el pasaporte y dictado orden de captura, pero nadie puede descartar que a esta hora el presidente Barack Obama no haya firmado una orden ejecutiva ordenando que sea colocado en la lista de blancos de los “asesinatos selectivos” que Estados Unidos viene perpetrando en distintas regiones del planeta con los mortíferos drones no tripulados.

Varias veces durante esos dramáticos días en que se convirtió en un paria indocumentado cuya cabeza tiene precio se preguntó si lo suyo había sido un acto de heroísmo. Por el momento, no tenía la respuesta.
Con sus 30 años cumplidos dos días antes de quedar varado en Moscú, él había abrigado la ingenua idea de que una vez cumplida su misión de denuncia podría perderse modestamente en la sociedad a la que había protegido. Pero en este momento, su suerte es más parecida a la de aquellos refugiados políticos que sólo en el último segundo son arrebatados de las fauces de sus perseguidores.

Pero lo que le espera no es fácil de imaginar. Viene cosechando fracasos inexplicables. Cuando Ecuador retiró la oferta de darle refugio, el espía pidió asilo en Rusia, pero el premier Vladimir Putin le puso como condición “que dejara de perjudicar a sus socios americanos”. La letra chica de ese leonino contrato implicaba que Snowden cesara su campaña de denuncias y comenzara a colaborar con los servicios secretos rusos. Las palabras de Putin todavía resonaban en el cerebro de Snowden cuando éste decidió rechazar la repulsiva oferta rusa. De inmediato, cursó pedidos de asilo a una veintena de países. La mayoría rechazó el pedido con el burocrático argumento de que debía estar en su territorio para tratar el caso. Su única compañía era Sarah Harrison, de WikiLeaks.

La suerte de este hijo de un oficial de la Guardia Costera y una empleada del Tribunal Federal de Distrito de Maryland que se confiesa budista, pareció haber quedado librada a la buena de Dios. Nadie parece dispuesto a extenderle un salvoconducto para salir de una cada vez más impaciente Rusia.

En mayo de 2004, poco después de la exitosa invasión estadounidense a Irak, Snowden se alistó en el ejército de los Estados Unidos. Saddam Hussein era el villano de turno y los norteamericanos se desayunaban cada mañana con los detalles de la cacería del malvado que supuestamente había amenazado al mundo con las armas de destrucción masiva que Washington falsamente le atribuía. El patriotismo mal entendido, que es más común que la gripe en Estados Unidos, lo llevó a incorporarse a las Fuerzas Especiales, pero una fractura en ambas piernas durante un entrenamiento truncó definitivamente su carrera como boina verde. Pasó a trabajar como guardia de seguridad para unas instalaciones secretas de la NSA en la Universidad de Maryland. En esa época se enteró de que la CIA estaba jubilando a los últimos rezagos humanos de la Guerra Fría y ahora reclutaba expertos en seguridad informática para alimentar los programas Echelon y Carnivore, anticipos del ahora famoso Prisma.

Las nuevas guerras se libraban frente a monitores, empuñando joysticks y comandando aviones no tripulados.

El puesto le venía como anillo al dedo. Al terminar su primer curso de preparación, Snowden estaba dispuesto a salvar al mundo, aunque para ello tuviera que espiarlo de un extremo al otro.

En 2007, la CIA lo destinó a Ginebra, Suiza, como agente con protección diplomática. Allí era responsable de administrar la seguridad de la red informática. En 2009, pasó a trabajar para una consultora privada dentro de unas instalaciones de la NSA en una base militar estadounidense en Japón.

En esos destinos conoció las entrañas de la cloaca cibernética orwelliana, que incluía los acuerdos secretos entre el gobierno de Barack Obama y su aparato militar y de seguridad con los servidores de los nueve grandes proveedores de Internet.

La propia NSA fue autorizada por el gobierno de George W. Bush a conectarse de manera furtiva con los cables de fibra óptica que entran y salen de Estados Unidos, y sin autorización de orden judicial alguna viene monitoreando las conversaciones telefónicas privadas de los estadounidenses y extranjeros, sus correos electrónicos, conferencias por video, chats, blogs, páginas de Internet y transacciones bancarias.

La verdad es que Prisma es un programa relativamente menor de un esfuerzo mucho más amplio de recopilación de información electrónica, que incluye satélites, submarinos, drones y al avión experimental X-37.

La ciberguerra que la NSA libra desde las sombras no tiene nada que ver con el combate al terrorismo o el crimen organizado, sino con la preparación de un mapa mundial de objetivos en futuros escenarios de ciberguerra, en la cual se podrá borrar fácilmente a cualquier enemigo del mapa digital.

Cuando Snowden abandonó Estados Unidos en mayo de 2013, había estado trabajando para el contratista de defensa Booz Allen Hamilton durante menos de tres meses, como administrador de sistemas, dentro de la NSA, en Hawai. Vivía una vida muy cómoda con su novia y percibiendo un salario de unos 200.000 dólares anuales.

“Ni el mejor espía del mundo tiene valor alguno cuando su información no es bien utilizada”, había mascullado antes de emprender ese camino sin retorno que ahora lo tenía varado en Moscú. En la turbulenta vida de un oficial del servicio secreto a veces no hay lugar para una despedida elegante. Cuando abandonó Hawai dejó pocos rastros de sí mismo en el entorno virtual; mínimos detalles sobre su familia y no dejó nuevas fotografías, o actualizaciones de Facebook o Twitter, si es que tenía una cuenta, y ninguna relación con compañeros de la escuela secundaria.

Pidió licencia de su trabajo como consultor de la NSA en Hawai, con el pretexto de recibir tratamiento para su epilepsia en Hong Kong. El 20 de mayo, voló a Hong Kong, donde ya había estado de vacaciones con su novia, y empezó a filtrar documentos secretos.

Del alud de revelaciones lo novedoso fue el nombre Prisma del programa de la Agencia de Seguridad Nacional (especializada en espionaje electrónico y vigilancia de servicios de comunicación, y vinculada al Cibercomando del Pentágono establecido en 2009, que dirige el general Keith Alexander, también jefe de la NSA), su alcance planetario y la fecha de inicio: 2007.

Para justificar la filtración, Snowden esgrimió razones de conciencia: “No puedo permitir al gobierno de Estados Unidos destruir la privacidad, la libertad en Internet y las libertades básicas de la gente de todo el mundo con esta gigantesca máquina de vigilancia que están construyendo en secreto”. “No quiero vivir en una sociedad que hace este tipo de cosas... No quiero vivir en un mundo donde se registra todo lo que hago y digo. Es algo que no estoy dispuesto a apoyar o admitir”, le dijo a The Guardian.

El 26 de junio de 2013, Nicolás Maduro le ofreció asilo político si se lo pidiera por razones humanitarias: “Si nos lo pidiera, lo pensaríamos y casi seguro se lo daríamos. Porque el asilo político es un derecho humanitario para proteger a los perseguidos. Es un muchacho que no ha puesto bombas ni ha matado a nadie”, dijo el presidente de Venezuela.

De todos modos, no será sencillo atravesar los 10.900 kilómetros que separan Moscú de Caracas: si Barack Obama fue capaz de ordenar el cierre del espacio aéreo en cuatro países europeos ante la mera suposición de que Snowden podría estar a bordo del avión del presidente Evo Morales, no vacilaría tampoco en despachar aviones caza para obligar a aterrizar a cualquier avión comercial ruso, cubano o venezolano que se atreviera a abordar. Sus vías de escape se están agotando.

Otra alternativa, mucho más cara y no del todo riesgosa, sería contratar un jet privado, capaz de llegar hasta Caracas desde Rusia sin hacer ninguna parada en el camino hasta el país de asilo. Este tipo de vuelos puede costar unos 155.000 euros, un precio que quizá WikiLeaks no puede afrontar sin la ayuda de algún benefactor al que Estados Unidos le caiga antipático.

Diecinueve días después de llegar a Rusia, Snowden dio la cara y mantuvo una reunión con una decena de representantes de organizaciones no gubernamentales en el aeropuerto de Sheremetievo. Ellos lo convencieron de que prometiera guardar silencio a cambio de un asilo temporal en Rusia hasta que consiga un salvoconducto o una vía de escape para llegar a América latina. 
Fuente:InfoNews

13.07.2013
ciberespionaje
Rusia no recibió todavía la petición de asilo del “topo” Snowden
Así lo declaró hoy el jefe del Servicio Federal de Migración (SFM) de ese país, Konstantín Romodánovski.
"Hasta el día de hoy no recibimos ninguna solicitud de (Edward) Snowden", dijo el funcionario en declaraciones a la agencia Interfax divulgadas por la agencia EFE.

En caso de que se reciba la petición de asilo, "será examinada de acuerdo a lo que establece la ley", agregó.

Snowden, quien se encuentra en la zona de tránsito del aeropuerto moscovita de Sheremétievo desde el 23 de junio, anunció ayer que solicitará asilo político en Rusia ante la imposibilidad de volar a los países latinoamericanos que le ofrecen refugio.

Snowden dijo que planea quedarse en Rusia hasta que consiga salvoconductos para sobrevolar países que podrían impedirle llegar a América Latina para entregarlo a Estados Unidos.

Snowden justificó esa decisión haciendo referencia a la reciente violación de derechos de paso del avión presidencial boliviano, que llevaba a bordo al presidente de Bolivia, Evo Morales.

El “topo” de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, que filtró a la prensa una trama de espionaje masivo de las comunicaciones telefónicas y cibernéticas, hizo este anuncio en una reunión con representantes de organizaciones de derechos humanos celebrada en el aeropuerto moscovita.

Según los participantes en la reunión, Snowden, reclamado por la justicia de su país, se comprometió a no dañar los intereses de Estados Unidos, condición impuesta por Rusia para concederle asilo político.

"Para obtener asilo político hay que cumplir determinados procedimientos y el primer paso es dirigirse a Servicio Federal de Migración", dijo hoy a la prensa el canciller ruso, Serguei Lavrov, al comentar el anuncio hecho en la víspera por Snowden.

La Casa Blanca criticó a Moscú por la todavía eventual decisión de proveerle a Snowden una "plataforma de propaganda".

Pero una alta funcionaria de las Naciones Unidas exhortó a proteger a Snowden, quien a su juicio tiene derecho a pedir asilo porque reveló información sobre acciones contra los derechos humanos.

Parlamentarios rusos se mostraron favorables a conceder el asilo, "político o temporal", debido a que el delito de que se acusa a Snowden en Estados Unidos por haber puesto en evidencia las prácticas de escucha masiva y mundial de su propio país puede castigarse con la pena de muerte. 
Fuente.Telam


Snowden cuenta con información que puede convertirse en "la peor pesadilla" para Estados Unidos
Glenn Greenwald, el periodista que publicó las filtraciones de espionaje, asegura que el ex analista de la NSA aún guarda importantes documentos
El ex analista de la NSA, Edward Snowden.
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Bolivia, Venezuela y Nicaragua ofrecen asilo a Snowden
Austria inspecciona el avión de Morales sin encontrar a Snowden
Por último, Greenwald ha destacado la importancia las revelaciones sobre el espionaje de Estados Unidos a varios países latinoamericanos "Lo importante será ver cuál es la reacción de los distintos gobiernos. No creo que los gobiernos de México o Colombia hagan mucho al respecto. Pero tal vez los de Argentina y Venezuela sí estén dispuestos a tomar acciones concretas", ha señalado.

PÚBLICO / EUROPA PRESS Buenos Aires 13/07/2013 

El exinformático de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA) Edward Snowden mantiene aún en secreto una importante cantidad de información comprometedora que podría convertirse en "la peor pesadilla" para Estados Unidos si fuera revelada, según ha asegurado el autor de los artículos de The Guardian elaborados a partir de las filtraciones de Snowden, Glenn Greenwald.

"Snowden cuenta con suficiente información como para causar más daño al Gobierno estadounidense él solo en un minuto de lo que cualquier otra persona haya podido hacer jamás en la historia de Estados Unidos" ha afirmado Greenwald en una entrevista concedida en Río de Janeiro al diario argentino 'La Nación'.


"Pero ése no es su objetivo. Su objetivo es dejar al descubierto programas informáticos que personas en todo el mundo utilizan sin saber a qué están exponiéndose y sin haber aceptado conscientemente ceder sus derechos de privacidad" ha explicado el periodista estadounidense.


Ante la pregunta de si teme que maten a Snowden, Greenwald ha sido rotundo: "Es una posibilidad, aunque no creo que traiga muchos beneficios para nadie a estas alturas. Ya distribuyó miles de documentos y se aseguró de que varias personas alrededor del mundo tengan su archivo completo. Si algo le llegara a pasar, esos documentos serían hechos públicos. Ésa es su póliza de seguro."


"Si algo le llegara a pasar a Snowden, esos documentos serían hechos públicos. Ésa es su póliza de seguro"

El periodista está seguro de que el primer perjudicado si algo le pasara al exanalista de la NSA sería Estados Unidos. "El Gobierno estadounidense debe estar de rodillas todos los días rogando que nada le ocurra a Snowden, porque si algo le llega a suceder, toda la información será revelada y ésa sería su peor pesadilla".

En cuanto al posible refugio de Snowden en América Latina y la petición de asilo a Rusia hasta que pueda viajar, Greenwald considera que son destinos bien pensados, ya que "sólo algunos países, como varios de América Latina, China y Rusia, han desafiado a Estados Unidos, se han dado cuenta de que Estados Unidos ya no está en una posición de fuerza como la que tenía antes frente al resto del mundo, y que el resto de los países no tienen por qué obedecer sus demandas como si se tratase de una orden imperial".


"En América Latina se siente una simpatía natural hacia Estados Unidos, pero a la vez hay un resentimiento grande por políticas históricas puntuales de Washington hacia la región", ha indicado el periodista.

Envío:Amarella

Espionaje en la región 
Año 6. Edición número 269. Domingo 14 de julio de 2013
Por Eduardo J. Vior. Sur en América latina
internacional@miradasalsur.com
Bajo la lupa. Un análisis, país por país, que desnuda cómo son los escándalos desatados por la vigilancia electrónica que la Agencia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos realiza en América latina.
Los espías consejeros
Ante las revelaciones del matutino conservador carioca O Globo del sábado, domingo y martes pasados, la mayoría de los medios en Brasil y en toda América latina reaccionaron indignados por la evidencia de las flagrantes violaciones de la intimidad de cientos de millones de personas en el continente. La denuncia se sumó al secuestro del presidente Evo Morales pocos días antes en Austria. Aunque el Mercosur reunido en Montevideo emitió el viernes pasado una severa declaración, exigiendo la aclaración de ambos hechos y las disculpas de los países occidentales involucrados; estos escándalos están mostrando el vínculo existente entre el espionaje masivo y el desempeño de las empresas norteamericanas de tecnologías de la información (TI) como asesoras, consultoras y operadoras de gobiernos y empresas. Quizá por esta razón las oposiciones de derecha y centroderecha en la Argentina, Brasil y Bolivia callan ante estos episodios.

Las revelaciones de Edward Snowden se publicaron en Río de Janeiro a través de O Globo, porque allí vive Glenn Greenwald, un ex abogado norteamericano dueño de un blog hospedado en el diario británico The Guardian que vive en Brasil desde 2005 y colabora a menudo con el matutino carioca. Al inmigrar, el norteamericano comenzó a publicar un blog crítico sobre la política del gobierno de George W. Bush que pronto tuvo mucho éxito. En agosto de 2012 fue contratado como columnista por The Guardian. A partir de diciembre pasado, comenzó a contactarlo Snowden y finalmente viajó a Hong Kong para entrevistarlo. Sus declaraciones son la fuente de las denuncias que Greenwald publicó en O Globo.

Una de las empresas pioneras en la adhesión a los programas de control del tráfico de informaciones conducidos por las agencias norteamericanas de inteligencia, la Global Crossing –operadora de cables de fibra óptica y proveedora internacional de servicios de red y telecomunicaciones de gran escala– tiene amplia actuación en los mercados brasileño, argentino y uruguayo. En 2011 fue vendida a la compañía estadounidense Level 3 Communications. La empresa vincula los tres países a los Estados Unidos mediante cables submarinos y redes terrestres que alquila a la española Telefónica. Según el Washington Post, en setiembre de 2003 Global Crossing firmó como primera empresa de su sector el llamado “Acuerdo de Seguridad en la Red” con el gobierno de los Estados Unidos, para que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) acceda a los datos transmitidos por cable.

El espionaje a través de las redes de cables de fibra óptica se complementa con el desempeño de otras empresas norteamericanas que ofrecen servicios integrados de consultoría y gestión a Estados y empresas privadas. La más importante de ellas es Booz Allen Hamilton, para la que trabajó contratado Edward Snowden.

Booz Allen es una empresa de consultoría especializada en estrategia, TI y gestión de empresas. Desde 2011, el 67% de la empresa está controlado por el fondo de capital de riesgo Carlyle, dirigido por el multimillonario David Rubenstein. Según informa el diario español El Mundo, entre sus asesores, directivos e inversores estuvieron George Bush padre, la familia Bin Laden, el ex primer ministro conservador británico John Major y el ex secretario de Defensa estadounidense Frank Carlucci. El ex director de la CIA con Bill Clinton (que luego se hizo republicano), James Woolsey, fue vicepresidente de Booz Allen Hamilton. Ahora, ese cargo lo ocupa Mike McConnell, el ex director nacional de Inteligencia que coordinó las 50 agencias de espionaje de Estados Unidos. Su sucesor, el teniente general retirado James Clapper, también fue directivo de esta empresa cuyo tipo en Estados Unidos se denomina “de puerta giratoria”, porque facilita la circulación de funcionarios civiles y militares entre el sector privado y el público. Booz Allen Hamilton aumentó su facturación en un 60% en dos años. Se trata, en realidad, de una empresa muy vieja, ligada desde hace décadas a las fuerzas armadas, pero su actual implicación con el Estado de Estados Unidos se produjo en la década de 1990 y se multiplicó después del 11-S.

En 2000, Booz Allen Hamilton do Brasil fue responsable por el estudio de auditoría sobre las instituciones públicas financieras del Estado federal brasileño que propuso su privatización. Durante los años ’90 agudizó la competencia interregional con sus propuestas y participó en la elaboración de los llamados Planes Plurianuales (PPA) que establecen objetivos y metas a cuatro años que luego condicionan los presupuestos anuales. La participación de esta megaconsultora en la política neoliberal del gobierno de Fernando Henrique Cardoso fue total. Por esta razón el portal Carta Maior en su editorial del miércoles 10 reclamó la creación de una Comisión Parlamentaria de Investigaciones para esclarecer las responsabilidades de quienes asesoraron al gobierno del PSDB en el esquema de espionaje.

En la Argentina, Booz Allen Hamilton está presente en distintas áreas del gerenciamiento y las soluciones corporativas. Global Crossing, por su parte, tiene una fuerte actividad en todas las áreas del transporte de datos y el monitoreo de redes. En mayo de 2011 donó a la Dirección Nacional del Antártico una antena especial para la Base Marambio, capaz de trasmitir en las más duras condiciones climáticas.

Por su parte, en Bolivia, ya antes de su secuestro en Europa, Evo Morales había denunciado maniobras de espionaje norteamericano dentro de su propio gobierno. El pasado 25 de junio, en la toma de posesión de los nuevos viceministros de Comercio Exterior, Clarence Endara, y de Gestión Institucional, Leonor Arauco, caracterizó al ministerio de Relaciones Exteriores de su país como un nido de espías y racistas. El mandatario afirmó que existen indicios de que funcionarios de ese ministerio brindaron información reservada y clasificada a Estados Unidos y otros gobiernos.

El caso Snowden, el espionaje sobre América latina y el secuestro de Evo Morales se entrecruzan cada vez más, mostrando que el espionaje es una consecuencia ineludible del poder que las empresas norteamericanas de TI tienen sobre la trasmisión de datos en el continente y su influencia sobre la gestión pública y privada.
Fuente:MiradasalSur

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