16 de julio de 2013

COLOMBIA.

LUNES, 15 DE JULIO DE 2013 
Acuerdos incumplidos al agro 
Por Aurelio Suárez Montoya (MOIR)
Columnistas como Gabriel Silva atribuyen la inconformidad de considerables sectores del agro a razones ajenas a la economía rural, como el “peligroso oportunismo” de “organizaciones patronales rurales”, a “agitadores de cuello blanco”, y hasta “terroristas”. Él, como otros, no repara en el incumplimiento oficial con los acuerdos firmados hace meses, reacciona por instinto. Para informarlos, vale un recuento de las violaciones a la palabra empeñada.

El acuerdo cafetero del 8 de marzo del 2013 dice: “El Gobierno Nacional se compromete a crear el mecanismo que garantice el pago total del PIC –Protección del Ingreso al Caficultor– en el momento de la venta del café”; y, agregaba que, “diseñará en el término de dos meses un nuevo sistema de pagos con su debida transición”. Después de transcurrido el doble del tiempo, los resultados contrarían lo firmado. En Antioquia, de 92.000 caficultores, apenas 42.000 han recibido subsidio; en Nariño de 37.000, solo el 25 por ciento; en Huila, de 80.000, casi 55.000; en Caldas, de 35.000, no llegan a 23.000 y, en el Cauca, de 95.000, no alcanza al 40 por ciento.

Con relación a los alivios crediticios y la normalización de cartera, la propia propaganda oficial avisa que 9.000 préstamos se han rediseñado de 220.000 potenciales. Esto porque se fuerza a refinanciaciones, con intereses sobre intereses, pretermitiendo la reprogramación convenida con tasa diferencial. Ni la mesa “que discuta reducción de precios de agroinsumos”, ni la de los impactos de los títulos mineros sobre territorio del café, ni otra “sobre importaciones”, se han convocado y, entre tanto, se suscriben acuerdos como Alianza Pacífico, con competidores directos como Perú y México.

A arroceros y cacaoteros les ha ido peor. A los primeros, de un precio ofrecido de $110.000 por carga (cosecha Llanos) se les paga, imponiendo una tabla de castigo, $97.000 y, los segundos reciben $3.500/kilo, al no ejecutarse las subvenciones del orden nacional y regional, que, como en Santander, deberían tener el precio en $4.700. En ambos casos, otras mesas acordadas, relativas a procesos de valor agregado e importaciones, tampoco se han reunido. Respecto al crédito, el mensaje para el arroz es “vendan y paguen deudas” y, en cuanto al asociativo, muy común en el cacao, ya corren procesos jurídicos. A los paperos, también damnificados, no les han entregado ni un peso de los $40.000 millones prometidos.

De otra parte, nuevos sectores se manifiestan. Los lecheros ven dramáticas caídas del precio por litro al límite de $500, ante el diluvio de derivados lácteos, leche en polvo y lactosuero, acercándose su desaparición cuando aterricen los productos de Europa y Nueva Zelanda. Los paneleros, a quienes no se les honran compromisos contraídos desde el 2009, son el yunque del martillazo de más 300.000 toneladas de azúcar importadas al año. En la misma fila, desesperados, están hortifruticultores y maiceros.

Este balance, radiografía de un gobierno incumplidor, desmiente que el malestar agrario sea “aprovechamiento de la tolerancia y el diálogo”, diálogo desvirtuado ante tanto “faltoneo”. El problema se gestó hace rato, desde cuando se soltó la rienda al potro desenfrenado del libre comercio o cuando se envejecieron los cafetales por falta de programas de renovación, o cuando se recetaba como elixir, “comprar Starbucks”. ¡Antes no estamos peor!
Fuente:Argenpress 

15.07.2013 
Los rebeldes exigen garantías para cuando finalice el diálogo por la paz
Las FARC celebran el reconocimiento político al partido Unión Patriótica
La agrupación había sido formada por los guerrilleros desmovilizados a fines de los años '80, pero fue diezmada por los grupos paramilitares.
El jefe de la misión negociadora de las FARC en el diálogo de paz con el gobierno colombiano, Iván Márquez, dijo ayer que el hecho de haberle devuelto la personería jurídica al partido Unión Patriótica (UP), es "un acto de justicia" y una forma de decirle "a las élites que la intransigencia y el exterminio del opositor no conducen a la victoria definitiva sobre una alternativa política". El Consejo de Estado ordenó el martes último la devolución de la personería de la UP y, de esa manera, anuló una resolución adoptada en 2002 por el Consejo Nacional Electoral.

La decisión fue calificada por Márquez "como un acto de justicia que, aunque tardío, es una buena señal". El jefe negociador de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) aludió luego al asesinato de más de 4000 candidatos y dirigentes de la UP entre fines de los años '80 y primera mitad de los '90 del siglo pasado, lo que llevó al exterminio de ese partido político, que al quedarse sin caudal electoral, y por ello sin representación parlamentaria, perdió también su registro jurídico.

En una entrevista con el diario bogotano El Tiempo, Márquez se preguntó: "¿De qué sirvió descabezar a toda una generación de revolucionarios si hoy sus herederos están al frente de la inconformidad, de la movilización creciente de un pueblo al que no se le pueden conculcar sus derechos, en especial el de la opción política?" 

Sobre la posibilidad de que la UP sea el brazo político de las FARC, el guerrillero dijo que lo que se busca es una mayor participación de la ciudadanía en la política. "No estamos pensando en nosotros, sino en los excluidos. Que se permita la deliberación, que se escuche y se tenga en cuenta la opinión de la gente y que los movimientos sociales puedan expresarse sin estigmatizaciones", dijo.

Las negociaciones entre el gobierno y las FARC están en el segundo de una agenda de cinco puntos, dedicada justamente a las garantías que se les ofrecerán a los rebeldes cuando, ya desmovilizados, se integren a la vida política legal. Márquez habló además no sólo del futuro de la UP, sino de Marcha Patriótica, a quien muchos han visualizado como la estructura que podría albergar a los guerrilleros. "El futuro debe ser para todos los sectores sociales y políticos, que tengan derecho a opinar y a decidir. En eso consiste la democracia. El futuro político de Colombia será delineado en una Constituyente para la paz", dijo Márquez, refiriéndose a la convocatoria a una asamblea que defina un nuevo marco jurídico, una iniciativa que el gobierno de Juan Manuel Santos rechaza. 
Fuente:TiempoArgentino

15.07.2013
acuerdo de paz
Las FARC confían en la "cercanía del fin" del conflicto armado
Iván Márquez, jefe negociador de las FARC en los diálogos de paz con el gobierno colombiano se refirió al fin del conflicto, mientras se discute en Cuba lo referido a la participación política de la organización tras un eventual desarme.
 El conflicto armado interno, que lleva más de cinco décadas.

"Tenemos, de alguna manera, la certeza que Colombia está cerca del fin del conflicto que se ha extendido por más de medio siglo", afirmó Márquez a radio RCN desde La Habana, donde se desarrollan desde noviembre las conversaciones en el proceso de paz.

"A la paz hay que darle el tiempo necesario", pues "una paz mal hecha es peor que la guerra"
 Reiteró que su organización dialoga con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos porque quiere la paz, al tiempo que manifestó que "las guerras no son eternas".

"El país puede estar seguro que la delegación de las FARC hará todos los esfuerzos que estén a su alcance para lograr un acuerdo de paz durante este gobierno", agregó el jefe guerrillero.

Sobre el tema, Santos explicó que "no es partidario de las fechas fatales" en el proceso de paz, pero consideró que sería bueno que los diálogos concluyeran en noviembre "porque se evitaría que se trasladara y se confundiera la campaña presidencial con el proceso de paz", en una entrevista publicada por el diario El Colombiano.

En noviembre, además, se realizan los festejos por la independencia colombiana, por ser la fecha en que Cartagena de Indias declaró su independencia absoluta de España.

Sobre el pedido de que los diálogos avancen, Márquez comentó que las delegaciones hallaron un "mecanismo" que mejorará los tiempos de discusión de los temas de la agenda aunque resaltó que "a la paz hay que darle el tiempo necesario", pues "una paz mal hecha es peor que la guerra" y dejó en claro que este es "un proceso de paz, no de sometimiento" y que "la única guerra es la de las ideas".

"Este es un proceso de paz, no de sometimiento y la única guerra es la de las ideas"
 Los diálogos entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se basan en la discusión de cinco puntos, de los cuales hasta ahora, sólo se avanzó en uno, considerado el más complejo, que es relacionado con la tenencia y uso de las tierras.

El guerrillero, segundo en el mando de la organización después de Timoleón Jiménez, "Timochenko", insistió en la propuesta realizada al comenzar el debate del segundo punto referido a la participación política, vinculada a la convocatoria de una Asamblea Constituyente.

"La Constituyente debe ser el resultado de un acuerdo político", dijo Márquez, quien salió al paso de los sectores políticos y del propio gobierno que se niega a esa posibilidad.

"Nosotros no estamos pidiendo una revolución por decreto, eso es una exageración, nosotros estamos pidiendo que, al menos, algunos derechos consagrados en la Constitución que aparecen momificados cobren vida", agregó.

No obstante, para Santos, esa opción "no es lo conveniente, simplemente por sentido común". "Las constituyentes son para reformar, no para refrendar. Lo primero que podría hacer la constituyente, su primer acto, el primer día, sería borrar de un plumazo todo lo que hemos venido acordando y eso, entonces, sería un contrasentido", explicó el presidente.

Sobre el abandono de armas por parte de las FARC, en caso de firmar la paz, Márquez afirmó que se están estudiando las experiencias ocurridas en otros conflictos, como Irlanda y Sudáfrica, para tomar una decisión al respecto.

La idea es "ubicar las armas lejos de su uso", precisó Márquez, quien agregó que su organización estaría dispuesta a pactar un cese al fuego de las partes como gesto para la paz.

"Qué bueno sería que pudiéramos llegar a un cese al fuego bilateral para poder generarle un mejor ambiente a estas negociaciones", aseguró, según publica hoy la agencia Ansa.

Colombia apostó varias veces a la paz en 50 años de conflicto armado, con relativos éxitos que llevaron en las dos últimas décadas a la desmovilización de unos 37.000 paramilitares y guerrilleros, pero sin logros en el caso de las FARC y el ELN, las dos organizaciones más numerosas entre las de origen insurgente.

La mayoría de esos procesos de diálogo se celebró en las décadas de los `80 y los `90, cuando varios grupos guerrilleros dejaron las armas, entre ellos el Movimiento 19 de Abril (M-19) y el Ejército Popular de Liberación (EPL).

Años después, en 2006 y en virtud de un acuerdo con el gobierno del ex presidente Alvaro Uribe, unos 31.000 paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) se desmovilizaron con resultados dispares, ya que sus líderes fueron extraditados a Estados Unidos y la mayoría de sus bases se incorporaron a las nuevas bandas criminales (Bacrim) dedicadas al narcotráfico.

Ahora, el presidente Santos busca un acuerdo definitivo con las FARC, con la que en tres ocasiones, durante los gobiernos de Belisario Betancur (1982-86), César Gaviria (1990-94) y Andrés Pastrana (1998-2002), se intentó, sin éxito, la paz en negociaciones formales.

En el caso del ELN, el diálogo aún no se pudo concretar por una serie de pedidos por parte del gobierno colombiano, rechazados por esta  guerrilla, entre los que resalta la liberación del canadiense aún secuestrado y el desarme como condición para dialogar.
Fuente:Telam 

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