9 de julio de 2013

LOS CASOS DE EMBARAZADAS EN LA ESMA.

lunes, 8 de julio de 2013
Adriana Friszman relató su paso por la ESMA, con su embarazo a cuestas


Los casos de embarazadas en la ESMA

Al momento del secuestro, en mayo de 1977, tenía 21 años y seis meses de embarazo. Es una de las pocas que sobrevivieron. En cambio, su hermana Nora y su novio, Marcelo Pardo, permanecen desaparecidos.

 Por Alejandra Dandan

Nora Friszman hizo el secundario en el Nacional de Buenos Aires, había empezado el profesorado y militaba en la organización Montoneros, donde sus compañeros la recuerdan como Tina. Su área de militancia era Capital. Estaba de novia con Marcelo Pablo Pardo, que también militaba. Con ellos lo hacía Guillermo Orfano, Alberto Roque Krug y Diego Beigbeder. Nora tenía una hermana, Adriana Friszman, con militancia social en la Juventud Peronista, casada con Mariano Laplane. La marina secuestró a Marcelo Pardo y luego a Nora, a Guillermo, Alberto y a Diego entre noviembre y diciembre de 1976. Todos están desaparecidos. En mayo de 1977, en una nueva avanzada sobre otro grupo de militantes de Capital y una irradiación de secuestros que aún se investiga, se llevaron a Adriana Friszman.

“Todo era bastante violento –dijo ayer Adriana en el juicio por los crímenes de la Escuela de Mecánica de la Armada–. En el trayecto me pegaron, en el lugar me trataron bastante violentamente. Cabe recordar que yo tenía 21 años y seis meses de embarazo y pesaba unos 45 kilos, por lo tanto me parece que esto es un agravante.” Adriana es una de las pocas embarazas que sobrevivieron al infierno luego de conocer el espacio y las formas que les dedicó la máquina de matar. Salió viva después de las presiones que ejerció Alberto Numa Laplane, padre de Mariano, general del nacionalismo de derecha, retirado por las internas del Ejército, compañero de promoción de Jorge Rafael Videla y Roberto Viola.
El ritual

“Le pedimos que nos diga día, hora y lugar de los hechos”, le pidió la fiscalía en el comienzo. “Día, 29 de mayo de 1977. Hora, fin de la tarde, a las seis o siete, algo así. Lugar, la Facultad de Medicina. Me bajé de un colectivo, caminé unos metros y fui agarrada por dos personas a los lados en el medio de la calle, llena de gente, y yo misma me di cuenta de que nadie vio, nadie vio nada. Es algo tan rápido, tan extraño.”

En el operativo ubicó al prefecto Héctor Febres, coordinador de los robadores de niños. “No recuerdo cómo estaban vestidos, lo que puedo decir es que uno de los que participaron, que después varias veces apareció y lo vi en ese lugar, era un sujeto al que llamaban Selva. Era canoso. Más bien grandote. Fuerte.” Luego de ponerla en el piso de un auto, sacarle la cartera, buscar papeles, le taparon los ojos. Al rato llegaron a un lugar. “Y ellos mismos dicen: ‘¿Sabés dónde estás? Estás en la Escuela de Mecánica de la Armada’.”

La dejaron esperando en un pasillo, después en un local al que llamaban Enfermería, donde pasó uno o dos días. Durante la noche la interrogaban. Desde el “local” sentía un clima tenso, sonidos de gritos, de gente, de interrogatorios: estaba cerca del lugar donde se preparaban los operativos. Los fiscales le preguntaron por las formas de la tortura, Adriana habló de un ritual: “Parecía una especie de rito en el que alguien entraba, charlaba y conversaba. Y después venía otro. Te pegaba una cachetada en el oído. Después venía otro. Y prendía un aparato eléctrico llamado picana. El lugar era espeluznante, con sangre, manchas de sangre, cosas horribles, entonces eran varias personas que entraban y salían”.
La rotación

Adriana es una de las pocas embarazadas de la ESMA que sobrevivieron a lo que fue denunciado desde entonces y escrito en la sentencia del juicio por el robo de niños como “plan sistemático de robo de bebés”. Para mayo de 1977, había un cuarto como lugar de alojamiento, donde se turnaban las mujeres para poder descansar. “Había algunas más que permanecían en ese cuarto y las otras nos turnábamos para pasar algunas horas del día y así no había que estar todo el día en la cama, porque el espacio de permanencia entre los secuestrados era en el tabique, que era un colchón o una cama.”

En esa dinámica en la que pocos o nadie usaba los nombres, recuerda muy poco de los nombres o caras de esas chicas. A una chica, castaña, de piel clara, que le dio su nombre cuando supo que ella estaba por irse. “Y yo no lo recuerdo completamente, pero el apellido era Moyano e iba a tener familia en esos días. Mi familia trató de hacer contacto con su padre, creo que lo consiguió.” Había otra chica, Rosa, tal vez, explicó. “Rubiecita, muy, muy clara, los ojos verdes. Había otra chica con un cabello lacio, moreno, pero de tez clara, también con anteojos, que inclusive en un operativo la quisieron trasladar y ella estaba con un embarazo bastante avanzado y alguien lo evitó.”

Entre las imágenes habló de la visita de un médico. Una joven lo estaba esperando. Supuestamente debía examinarla. “Y esta joven estaba esperando y estaba muy nerviosa, muy preocupada. Me relató que la habían secuestrado hacía poco tiempo y que tenía un bebé de dos meses y estaba preocupada por la lactancia, porque no sabía qué estaba ocurriendo con su cuerpo. Era una joven de cabello negro, muy bonita, muy delgada, delgadita.”

Los fiscales le preguntaron por la alimentación, el baño, las condiciones del tormento. Adriana las contó a ellas mismas limpiando un poco el espacio, habló de alguna depilación en el momento cercano a un parto. La condición de jóvenes niñas, de mujeres primerizas. Una querella le preguntó por abusos. “En relación con mi propia persona había un guardia, particularmente violento, truculento y que tocaba a las personas, tocaba a las mujeres particularmente con la excusa de verificar si tenían los ganglios inflamados y claramente era un acto morboso.” El trato dependía mucho de las guardias, dijo. Las condiciones eran muy malas, los presos, la gente del pabellón, se bañaba una vez por semana, se enfermaban, comían muy mal. Las embarazadas se bañaban cada tres días más o menos.

Adriana estuvo tres semanas en la ESMA. Luego permaneció una semana en el Atlético antes de la liberación. En la ESMA asistió a un momento de traslado. “Era un momento muy tenso donde todo el mundo se ponía muy nervioso.” En su relato, describió los datos que pudo saber de su hermana Nora, secuestrada el 2 de diciembre de 1976. Entre las certezas reconstruidas de su paso por la ESMA, Adriana habló de la ropa de su hermana, con la que ella misma se encontró meses más tarde. Durante la tortura escuchó hablar de su hermana. Uno de los represores le dijo: “Esta es la hermana de la otra que está en Penales”. La defensa le preguntó por los “Penales”. “Aquí entramos al terreno de la especulación –dijo ella–. Yo tengo una idea de lo qué significaba, me parece que se trataba de la muerte, que era un eufemismo para la muerte porque no se podía decir, porque no se puede sembrar la falta de esperanza en quien está cautivo, porque es peligroso para quien mantiene personas en cautiverio y muchas personas jóvenes juntas. Además, algunos comentarios que se hacían entre los cautivos que estaban hacía más tiempo, me habían relatado que en diciembre del año anterior, la época en la que mi hermana fue secuestrada y pasó aparentemente por allí, los traslados eran masivos y muy frecuentes.”
Fuente:CasaPueblos
Envío:Andrea Benítes-Dumont


08.07.2013
Se trata de Ana Grilmaldos, esposa de Jorge Vildoza, uno de los jefes de la ex ESMA, que aún está fugitivo de la justicia 
Una apropiadora irá a juicio oral tras estar 24 años prófuga 
La pareja sustrajo a Javier Penino Viñas, nacido durante el cautiverio de su madre, Cecilia, en ese centro. El joven recuperó su identidad en 1998, tras volver voluntariamente al país. 
Por: Gerardo Aranguren
La apropiadora Ana María Grilmaldos llegará a juicio oral por la sustracción de Javier Gonzalo Penino Viñas luego de pasar 24 años prófuga de la justicia junto a su esposo, Jorge Raúl Vildoza, uno de los jefes de la ex ESMA en la última dictadura cívico militar. La decisión fue tomada por la jueza federal María Servini de Cubría el viernes pasado, al dar por finalizada la etapa de instrucción de la causa, que, a partir de ahora, iniciará una nueva etapa tras casi 30 años de iniciada. Si bien Vildoza permanece prófugo, la mujer fue detenida el año pasado cuando ingresó al país bajo identidad falsa. 

El proceso contra los apropiadores fue iniciado en 1984 a partir de una denuncia de Abuelas, que acusó al ex jefe de la Unidad de Tareas de la ex ESMA de tener en su poder un niño que podía ser hijo de desaparecidos. Pero dos años después, antes de que empezara a actuar la justicia, la pareja se escapó del país con el niño.  En 1998, 12 años después, Javier volvió a la Argentina y se presentó ante Servini de Cubría para realizarse voluntariamente los análisis genéticos y determinar su identidad. En julio de ese año, los resultados confirmaron que se trataba del hijo de Cecilia Viñas y Hugo Penino. Y el 10 de diciembre de 1999 la justicia le restituyó su verdadera identidad.

Para Servini de Cubría, en la causa se demostró que Grimaldos "habría tenido conocimiento y voluntad de ocultar y retener a Javier", a quien inscribió como su hijo biológico. Además, consideró que Grimaldos no podía desconocer el origen del niño así como tampoco el hecho de que su marido fuera jefe de la Unidad de Tareas 3.3.2 entre 1977 y 1979. Señaló que ambos "le habrían aportado al médico Héctor Ricciardi los datos necesarios para completar la constatación de nacimiento, todo lo cual determinó y garantizó la alteración del estado civil durante décadas, manteniéndolo siempre fuera del conocimiento y las posibilidades reivindicativas de sus verdaderos familiares". Según consta en el expediente, el 12 de septiembre de 1977 Javier Penino Viñas fue inscripto en el Registro Civil porteño como hijo de Grimaldos y Vildoza, quienes declararon al 7 de septiembre como fecha de su nacimiento. "Grimaldos no podía desconocer lo ilegítimo de la apropiación, como así tampoco la procedencia del mismo, y, a pesar de ello, no habría realizado ningún acto tendiente a poner fin a tal situación", indicó la jueza. 

Javier Penino Vilas nació durante el cautiverio en la ex ESMA de su madre, Cecilia Viñas. Al igual que su marido, Hugo Penino, Cecilia militaba en el ERP y  estaba embarazada de siete meses cuando el 13 de julio de 1977 ambos fueron secuestrados en su casa porteña. Fueron vistos en el centro El Vesubio antes de ser llevados a la Base Naval de Mar del Plata. Con un embarazo avanzado, Cecilia fue trasladada a la ex ESMA, donde funcionaban varias salas para partos clandestinos. Se cree que en septiembre de ese año la joven dio a luz y fue nuevamente llevada a Mar del Plata. Tanto ella como Hugo permanecen desaparecidos. 
 
ERP
Testimonio
José Gambarella, testigo de la "Masacre Capilla del Rosario" de agosto de 1974, señaló el lugar exacto donde fueron ejecutados 16 militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo. Fue durante la visita ocular realizada el viernes pasado.
Fuente:TiempoArgentino
Envío:Agnddhh

Una apropiadora a juicio

SERVINI ELEVO LA CAUSA SOBRE LA APROPIACION DEL BEBE DE CECILIA VIñAS
La acusada es Ana María Grimaldos, esposa del prófugo represor Jorge Vildoza, quien cumple prisión domiciliaria desde el año pasado. Javier Penino Viñas consiguió recuperar su identidad en 1999.
La jueza federal María Servini de Cubría consideró finalizada la instrucción y envió a juicio oral la causa que investiga a la esposa del represor Jorge Vildoza que se desempeñó en la ESMA, Ana María Grimaldos, por la apropiación del bebé de Cecilia Viñas y Hugo Penino –ambos desaparecidos- que nació mientras su mamá estaba detenida de manera clandestina, durante la última dictadura militar. Tras permanecer prófuga durante 24 años, Grimaldos llegará a la etapa oral del proceso que la acusa con prisión preventiva que cumple en su casa. El paradero de su marido permanece desconocido.

En su resolución, que firmó días atrás pero se difundió ayer, Servini de Cubría considera que hay pruebas suficientes para someter a juicio a Grimaldos, de 77 años, en el marco de la causa que investiga la apropiación del bebé de los militantes Viñas y Penino. Así rechazó el planteo de sobreseimiento del defensor oficial de la mujer, Gustavo Kollman. Para la jueza, quedó “demostrado que Grimaldos habría tenido conocimiento y voluntad de ocultar y retener en todo momento” al bebé que Viñas parió en la ex Esma, asistida por el médico genocida Jorge Luis Magnacco, consideró en la resolución de envío del caso a juicio. Javier fue apartado de su madre e inscripto de manera ilegal por Vildoza, que hasta 1979 fue jefe del grupo de tareas 3.3.2 de la ex Esma, y su mujer como su hijo biológico.

“Corresponde decir, sin hesitación alguna, que Ana María Grimaldos sabía que el camino elegido no era el trámite legal de adopción y que se había anotado en forma espuria a Javier Gonzalo Vildoza, hoy Penino Viñas”, agregó la magistrada en su resolución. El muchacho recuperó su identidad en 1999, cuando tomó finalmente el apellido de sus padres biológicos. Sin embargo, continúa viviendo en Inglaterra, adónde lo llevaron sus apropiadores pocos años después del fin de la última dictadura, cuando profugaron y con quien hoy mantiene el contacto.

El matrimonio huyó del país en 1986, sólo con el bebé apropiado a cuestas. Dejaron a sus tres hijos legítimos en Buenos Aires. Grimaldos permaneció prófuga durante 24 años –Vildoza aún lo está–. En julio de 2012, la Justicia la encontró en una de las casas que la familia tiene en Acassusso, en el norte del conurbano bonaerense y ordenó su arresto. Primero se negó a declarar ante la jueza, pero luego presentó un escrito en el que aseguró desconocer el origen del bebé al que inscribió como hijo propio. “Debe descartarse la alegada ignorancia sobre el origen del niño”, postuló Servini de Curbía en la resolución que da por concluida la instrucción e impulsa la llegada de la causa, que comenzó en 1986, cuando Abuelas de Plaza de Mayo y familiares de Viñas y Penino comenzaron la búsqueda, hacia el juicio oral.

Además, remarcó que Vildoza, en tanto jefe de uno de los grupos de tareas del principal edificio de la Armada, comandó la represión ilegal y tenía “intervención en la entrega de niños hijos de mujeres embarazadas detenidas, conforme testimonios obrantes en la causa, a la época de los sucesos y el período histórico peculiar que se vivía”.

Grimaldos será juzgada por “sustracción y retención de un menor, falsificación de documento público y supresión de estado civil” con un embargo de dos millones de pesos.
Fuente:Pagina12
Envío:Agnddhh

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