14 de julio de 2013

MERCOSUR.

El tetris del Mercosur
Año 6. Edición número 269. Domingo 14 de julio de 2013
Por Emiliano Guido. Desde Montevideo, Uruguay 
politica@miradasalsur.com
La reunión de Montevideo confirmó que el bloque regional está en permanente movimiento geopolítico. La reincorporación de Paraguay. El ingreso de Bolivia como socio pleno y la futura adhesión de Guyana y Surinam. Ante la Alianza del Pacífico, el Mercosur redobla su apuesta y otorga la presidencia pro témpore a la Venezuela bolivariana de Nicolás Maduro. Ante el caso Snowden, se reivindicó el asilo como un derecho humano incuestionable y la autonomía en su seguridad informática como una prerrogativa innegociable con los Estados Unidos.

El viernes por la mañana una densa y viscosa bruma inundaba toda la rambla montevideana que, además, esmerilaba con un aire fantasmal los contornos de todos los edificios, inclusive el Palacio del Mercosur donde se desarrollaría la cumbre. Parecía el clima perfecto para narrar una novela de espías. Pero, en este caso, salvo el cinematográfico patrullaje de la prefectura uruguaya sobre el plomizo Río de la Plata; a esa hora y en ese punto cardinal de la capital uruguaya sólo circulaban funcionarios estatales de primera línea, personal a cargo de la seguridad de los jefes de Estado y varios cronistas de prensa latinoamericanos. El único personaje ligado al espionaje, o a las denuncias sobre el mismo, no estaba, por supuesto, en Montevideo el último viernes, sino en la sala de pasajeros en tránsito del aeropuerto de Moscú, claro está. Pero, ésa es otra historia que, paradojalmente, por la intempestiva coyuntura política de la región, se vincula, y de forma notable, con lo sucedido este fin de semana al otro lado del río en la reunión presidencial de los primeros mandatarios Cristina Fernández de Kirchner, Dilma Rousseff, Evo Morales, Nicolás Maduro y el anfitrión, José Mujica.
La cumbre del consejo del Mercosur fue la número 45 y su agenda comercial no incluyó puntos que vayan a modificar el rumbo estratégico de la Unión Aduanera de la Cuenca del Plata. Ciertos cortocircuitos o problemas bilaterales, algunos con más permanencia que otros en el tiempo, como las tensiones en la industria automotriz entre Buenos Aires y Brasilia o las demandas de los países pequeños –Uruguay, Paraguay– para impulsar fondos financieros que reduzcan las asimetrías comerciales intrabloque, no fueron abordados con profundidad en la cita de Montevideo. Esa agenda, la que hace al Mercosur de todos los días, será tratada en próximas reuniones ministeriales o técnicas. En ese sentido, como sucede en los últimos encuentros donde coincide la mayor parte de los jefes de Estado del Cono Sur, la reunión en la capital uruguaya tuvo un claro perfil político para atender la coyuntura geopolítica más cercana y caliente. En definitiva, más allá de lo fijado en lo protocolar, la cumbre del Mercosur de este fin de semana puede ser rebautizada como “la cumbre Snowden” ya que el caso del agente de inteligencia norteamericano arrepentido y el consiguiente perjuicio diplomático al presidente Evo Morales marcó el vértice de la reunión.
En ese sentido, Miradas al Sur consiguió en Montevideo el testimonio de una de las mayores especialistas en bases militares y redes de inteligencia montadas por el Pentágono en la región de Latinoamérica, la colega de Visión Siete Internacional Telma Luzzani. Además, la editora de la sección internacionales de la revista Caras y Caretas acaba de ser premiada por el gobierno venezolano por su investigación periodística en el libro Territorios Vigilados, donde describe con precisión hasta qué punto está ramificado el espionaje del Comando Sur en Sudamérica. “El caso Snowden y la Cumbre del Mercosur se cruzaron en dos puntos muy sensibles de la geoestrategia internacional. El primero es la inaceptable detención del avión donde se desplazaba el presidente Evo Morales. El segundo, el espionaje masivo que Estados Unidos realiza en nuestro territorio. El diario brasileño O Globo publicó varios documentos revelados por el espía Edward Snowden que indican que en Brasilia operó –al menos hasta 2002, un año antes de la asunción de Lula da Silva– una de las 16 bases que los servicios de inteligencia de Estados Unidos tienen desplegados en el mundo. Esta oficina (que al parecer espiaba con la cobertura de la poderosa consultoría internacional Booz Allen & Hamilton, para la que trabajaba Snowden) controló todas las comunicaciones de dirigentes políticos y empresariales de Brasil. El escándalo –del que el Comando Sur y las bases militares del Pentágono en la región no están ajenos– recién empieza. El bloque del Mercosur volvió a demostrar en Montevideo el importante camino de autonomía y dignidad que ha ganado en este siglo XXI”, advirtió Telma Luzzani.
En principio, lo más jugoso de la cumbre en términos informativos estuvo a la hora de los discursos de los presidentes. En ese momento, y de cara a toda la prensa regional e internacional, los primeros mandatarios ratificaron la aprobación de tres documentos oficiales para replicar la agresión diplomática contra el presidente Evo Morales en el Viejo Continente. Y en esta terna, quizás, el comunicado más importante de la cumbre es el texto donde los países de la región “reivindican el derecho a la autonomía en su seguridad informática como una prerrogativa innegociable con los países centrales”. Hasta el momento, el capítulo sobre la inviolabilidad del espacio cibernético latinoamericano no había sido abordado en una cita regional pero el denominado caso Snowden alteró la geopolítica regional.
Recapitulando, las intervenciones de los primeros mandatarios estuvieron lejos de pasar desapercibidas y fueron picantes, con mucho código militante. “Luego de vivir de espaldas unos de otros, hemos logrado este enorme capital político de unidad llamado Mercosur. Los latinoamericanos, los que vivimos al sur de nuestro continente, somos conscientes de nuestra debilidad y de nuestra fortaleza relativas y de que para darnos personalidad disuasiva en el mundo que va a venir tenemos que caminar en unidad. Porque desgraciadamente no hay lugar para los débiles en el escenario global. La ambición es incluir a toda la América que piensa en castellano, a la que piensa en portugués y a la que piensa en la lengua de nuestros hermanos indígenas”, inauguró el plenario de jefes de Estado el siempre llano y descontracturado José Pepe Mujica.
Luego, llegó la palabra rimbombante del líder bolivariano Nicolás Maduro: “Queridos compañeros. Ésta es la primera reunión luego de la partida de nuestro querido compañero Comandante Hugo Chávez. La primera vez que escuché la palabra Mercosur fue cuando él salió de la cárcel en 1994. Su primer viaje presidencial fue a Brasil y luego a la Argentina. El Mercosur tiene que ser el motor económico de América latina más allá de las fronteras de suramérica. Tiene que trascender lo comercial que no es abandonarlo sino reubicarlo con otro concepto. Con Venezuela, el Mercosur llega hasta al Caribe, pero ahora tiene que trascender aún más. 

Por suerte, el Banco del Sur ya está listo. El Banco del Sur es uno de los proyectos más importantes de la nueva etapa de Latinoamérica y de lo que se llama la nueva arquitectura financiera del sur. La agresión a Evo Morales es una agresión a todos nosotros. Hemos ratificado el derecho al asilo como un derecho fundamental. Y también ratificamos el rechazo a las agencias de espionaje norteamericanas con asiento en la región. Y ratificamos la importancia de contar con la seguridad informática del Sur, de contar con la autonomía informática del Sur”.
En ese sentido, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner mantuvo la oratoria militante de Maduro aunque en un primer tramo de su parlamento precisó por qué la convergencia regional no sólo es un triunfo ideológico sino un éxito bien concreto a favor de un mejor nivel de vida de los ciudadanos. “Estar aquí es fuerte, aquí asumí como presidente pro témpore en 2007. En ese momento, veníamos de superar la década perdida de la región. Me hubiera gustado contar con la presencia de mi compañero de vida en esta cumbre. Y quiero recordar números porque nuestra pertenencia al Mercosur no se defiende sólo desde lo emocional. Cuando terminaba el año 1980, el ingreso per cápita de nuestra región era de 2.928 dólares mientras que en las potencias del norte esta cifra trepaba mil dólares más. Ahora, en 2012, bajo la dirección de los gobiernos populistas, mientras en el norte el ingreso per cápita es de 10.980 dólares, nosotros, por primera vez en mucho tiempo, los superamos con una tasa de ingreso de 11.812 dólares por individuo. Ésa es la historia de la región. Y estoy hablando de números y de dólares, no de ideología, como siempre nos machacan. Además, el Mercosur ha significado la inclusión social de millones de patriotas y de millones de ancianos sin cobertura previsional y de miles de científicos que habían emigrado. Este Mercosur no es el mejor pero es el único instrumento que tenemos. Yo creo que con el ingreso de Venezuela vamos a lograr superar el riesgo de reprimarizar nuestras economías porque el gran desafío es seguir incorporando valor agregado. Además, con Venezuela cerramos la ecuación energética. Acabo de reunirme con un importante representante de una multinacional argentina y me dijo algo que va muy a contramano del relato de los grandes medios: hoy consume la misma cantidad de pañales descartables la clase media argentina que la norteamericana. Eso también es parte del crecimiento de nuestro bloque regional”, dijo Cristina.
Luego fue el presidente boliviano Evo Morales, obviamente, el encargado de explicitar cuál fue la respuesta consensuada del Mercosur para responder las consecuencias del denominado caso Snowden. “Tenemos la obligación de modificar a la región con un enfoque social. Siento que estamos en esa etapa. Pero, aparte, tenemos que seguir defendiendo a nuestros valiosos recursos naturales. Yo les agradezco la solidaridad por mi detención en Europa porque detrás de mi bloque aéreo están los Estados Unidos. ¿Cómo van a decir que yo voy a proteger a un espía si los agentes de inteligencia norteamericanos están por todo el continente? ¡Por favor! Y quiero aclarar que no estoy resentido, todo lo contrario, creo que mi incidente va a ayudar a que incrementemos nuestra conciencia política sobre este tema. Tenemos que reforzar nuestra tecnología, así como avanza nuestra industria, para no permitir ser espiados por el imperio norteamericano. Y convocó a realizar una Comisión investigadora para que dilucide lo que pasó en Europa. Y si se comprueba que Estados Unidos estuvo detrás del bloque aéreo, pues convoco a promover una demanda contra la Casa Blanca en los organismos internacionales”.
Por otro lado, un hecho a destacar en la Cumbre del Mercosur fue la propuesta del presidente Mujica sobre la necesidad de fijar un Arancel Externo Común en el bloque para “contener la entrada de productos chinos a la región y proteger la industria local”. El gigante asiático le viene pisando los talones a los Estados Unidos en lo que respecta a presencia y gravitación comercial en la región. Este punto es más que delicado. Por un lado, Beijing despliega un esquema de dominación suave en el Cono Sur. La agenda diplomática de China nunca traerá aparejada la intromisión de agentes militares o de espías en tierras latinoamericanas pero su hegemonía comercial pisa tan fuerte como la norteamericana ya que la brecha económica es, por obvias cuestiones de tamaño, altamente favorable a la antigua potencia del Medio Mundo. En ese sentido, el ex cuadro guerrillero del MLN Tupamaros aplicó su filosofía ciento por ciento campechana para explicar en el Plenario de Jefes de Estado –que, aunque fue cerrado a la prensa, hizo circular con fuerza en los pasillos del Palacio del Mercosur todas las declaraciones– hasta qué punto la invasión de productos chinos está modificando el tablero económico local: “Nunca vamos a tener la disciplina de los chinos. Por favor, cuidemos la integración de los gobiernos. No sé si se fijaron bien pero la rambla montevideana está llena de camionetitas blancas. Son todas chinas. Una cosa es la asociación y otra ceder todo el capítulo industrial”.
Indudablemente, en clara confrontación ideológica con el Mercosur, la Alianza del Pacífico (AP) –el bloque comercial que agrupa a Chile, Perú, Colombia y México– está de moda en la prensa regional hegemónica, dominante, concentrada (que el lector elija su propio calificativo). Tras el inicio del ciclo de gobiernos progresistas suramericanos (victoria presidencial de Hugo Chávez en 1998, triunfo presidencial del lulismo en el año 2002), la derecha latinoamericana permaneció durante mucho tiempo sin capacidad de reacción o liderazgo continental significativo. Incluso, los gobiernos más conservadores, como el chileno del magnate Sebastián Piñera o la administración colombiana del hiperpragmático Juan Manuel Santos, se resignaron a adherir a las principales iniciativas integracionistas del Cono Sur como la Celac o la Unasur. Pero, tras el reciente lanzamiento de la AP en la ciudad caribeña de Cali, los intelectuales orgánicos a la bajada de línea de la Casa Blanca encontraron una referencia geopolítica concreta para magnificar en sus editoriales. En Buenos Aires, el diario La Nación y, en Montevideo, el matutino El País, por ejemplo, se preguntan por qué razón los gobiernos locales se “obstinan en seguir apostando al moribundo Mercosur”.
Los defensores de la alianza destacan que representa 35% del PIB latinoamericano y 55% de las exportaciones de la región al resto del mundo, y que durante 2012 los cuatro países tuvieron un crecimiento mayor que el resto de la región. En ese sentido, es oportuno recordar que, según cifras oficiales de organismos como la Cepal, las “exportaciones de la Alianza del Pacífico se concentran en minerales en bruto e hidrocarburos. Sólo 2% de las exportaciones se dirigen a los otros países de la alianza, mientras el 13% de lo que exportan los miembros del Mercosur es comercio intrazona, que siempre comporta mayor valor agregado”. Además, más allá de este cruce de datos técnicos, el periodista uruguayo Raúl Zibechi –que presentó en el anterior número de este semanario su último libro– le advirtió a Miradas al Sur en la sala de prensa del Palacio Mercosur que “la Alianza del Pacífico tiene tres objetivos. Uno: sujetar a los países del Pacífico como exportadores de bienes naturales, consolidarlos como países sin industria y enormes desigualdades y, por lo tanto, con crecientes dosis de militarización interna. Dos: impedir la consolidación de la integración regional y aislar a Brasil, pero también a Argentina y Venezuela. Tres, y esto nunca lo dicen sus defensores: formar la pata americana de la Alianza Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), que Estados Unidos pretende convertir en el brazo económico de su megaproyecto militar para contener a China”.
Ya al cierre de la cumbre y con el retiro de las delegaciones presidenciales, Miradas al Sur tuvo la oportunidad de charlar unos minutos con el ministro de Turismo venezolano Andrés Izarra, ex titular de la cartera de Comunicaciones de ese país, ex corresponsal de la CNN y niño mimado del chavismo para dar la batalla cultural e informativa en el país caribeño. “Para nosotros, sin ninguna duda es un hito asumir la presidencia pro témpore del Mercosur. Fue Chávez quien nos enseñó que el camino de Venezuela estaba al lado de todo Latinoamérica. Seguramente, el Comandante debe estar festejando desde el cielo que Caracas hoy tenga el liderazgo del Mercosur”, advirtió Izarra a este semanario mientras un enjambre de periodistas corrían a pegarse a su figura para sacarle una declaración sobre el caso Snowden. “¿Snowden? Y ese quién es, si quieren podemos hablar de las nuevas playas caribeñas que ofrece Venezuela”, bromeó Izarra, quien obviamente no quería confirmar si Venezuela va a recibir al ex espía norteamericano en tierra bolivariana. 

Caía la tarde en Montevideo, la jornada de color ceniciento daba lugar a un cielo tan cerrado y oscuro como el Río de la Plata. Aún permanecía un puñado de militantes para saludar a los jefes de Estado tras las vallas del Palacio del Mercosur. No lo harían por mucho tiempo más, el frío de la noche invernal uruguaya y el viento helado de la costa marcaba que ya era la hora del retorno de cada uno para su casa.
Fuente:MiradasalSur


El espionaje de EEUU y el escándalo de Evo, ejes del Mercosur
Publicado el 7/12/13 • en Contrainjerencia

El espionaje de los servicios de inteligencia de Estados Unidos a varios países de América Latina y la “afrenta” sufrida la semana pasada por el presidente boliviano, Evo Morales, en Europa son los ejes centrales de la cumbre de presidentes del Mercosur que tendrá lugar este viernes en Montevideo, con la presencia de la presidente Cristina Fernández, que arribó anoche a la capital uruguaya.
Así quedó ratificado este jueves en la habitual reunión que mantienen los cancilleres de los países del bloque antes del encuentro de los jefes de Estado, donde “el tema de Paraguay quedó en un paréntesis, la decisión estaba tomada y poco se puede hacer. Se habló mucho del espionaje, además del asunto de Bolivia”, informaron fuentes diplomáticas.

La publicación en medios brasileños de datos recolectados por el ex topo de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense Edward Snowden, a quien Venezuela ofreció asilo, que sustentaban que EE.UU. mantenía una extensa red de espionaje en América Latina, con especial foco en Brasil, México y Colombia, desató la indignación regional.

Ese sentimiento también sigue acompañando el caso de Morales, cuyo Gobierno acusa a España, Francia, Italia y Portugal de dificultar o impedir el sobrevuelo el pasado 2 de julio por sus territorios del avión presidencial, ante la sospecha de que en él viajaba Snowden, reclamado por EE.UU. bajo cargos de espionaje. “Fue un secuestro”, denunció aquel día, sin rodeos, el mandatario boliviano.

El contenido de la declaración que los presidentes del Mercosur, cuyos miembros plenos son Argentina, Brasil, Uruguay, Venezuela y Paraguay, este último suspendido, emitirán este viernes sobre el tema fue el punto de mayor debate entre los asistentes a la cita de cancilleres.

Sobre el caso paraguayo, el canciller de Uruguay, Luis Almagro, fue categórico antes del inicio de la reunión al afirmar ante la prensa que Venezuela asumirá la presidencia temporal del bloque porque Paraguay “sigue suspendido” hasta el 15 de agosto, fecha en la que asumirá la Presidencia de ese país Horacio Cartes.
 elsolonline / minutouno

Mercosur llama a consulta a sus embajadores en EuropaPor: TeleSUR | Viernes, 12/07/2013 


El canciller de Uruguay, Luis Almagro
Credito: TeleSUR
12-07-13.-Los presidente del Mercosur acordaron este viernes llamar a consultas a sus embajadores en Francia, Italia, España y Portugal, países que el pasado 02 de julio bloquearon el espacio aéreo de sus naciones al avión del presidente de Bolivia, Evo Morales, obligándolo a aterrizar de emergencia en Viena y poniendo en riesgo su vida.

El bloque se mostró de acuerdo en llamar a consulta a los Cancilleres en las naciones europeas mencionadas para que ofrezcan mayores detalles sobre lo ocurrido, según se desprende de los principales acuerdos logrados durante la Cumbre del Mercosur leídos por el canciller de Uruguay, Luis Almagro.

Almagro anunció además que, al igual que la Organización de Estados Americanos (OEA), se suman a la petición de una disculpa y una explicación por lo ocurrido.

En la XLV Cumbre de Mercosur, que se realizó en la capital de ese país, Montevideo, y en la que Venezuela asumió la presidencia pro témpore del bloque integracionista, los mandatarios del bloque acordaron también reconocer la figura del asilo como un derecho humanitario y universal.

Tras la intervención de los jefes de Estado de Uruguay, Venezuela, Argentina, Brasil y Bolivia, Almagro manifestó la solidaridad de los países del Mercosur con Nicaragua, Venezuela y Ecuador que se mostraron abiertos a la solicitud de asilo hecha por el exagente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés), Edward Snowden.

Aseguró que los países del Mercosur acordaron también comenzar a trabajar en pro de “garantizar la seguridad informática, la dependencia, la construcción de redes, infraestructuras, para garantizar la independencia informática en la región”, dijo Almagro tras referirse a las denuncias hechas por el exagente Edward Snowden, sobre el espionaje de Estados Unidos en diferentes países del mundo.

Con respecto al regreso de Paraguay, el canciller de Uruguay aseguró que el bloque está listo para que se firme el ingreso del país al Mercosur, tras la llegada a la presidencia de Horacio Cartes.

También mostraron consenso en torno al impulso de diferentes instancias del Mercosur social que sesionó en Montevideo, este jueves.

En Cumbre de MontevideoMercosur alza su voz contra violaciones de DD.HH. y espionajes en el mundo
Por: Correo del Orinoco | Viernes, 12/07/2013

Las jefas y los jefes de Estado y de Gobierno reunidos en la Cumbre del Mercado Común del Sur (Mercosur) en Montevideo, Uruguay

Credito: AVN
12-07-23.-Las jefas y los jefes de Estado y de Gobierno reunidos en la Cumbre del Mercado Común del Sur (Mercosur) en Montevideo, Uruguay, alzaron su voz contra las violaciones de Derechos Humanos y casos de espionajes en el mundo, promovidos principalmente por el gobierno de Estados Unidos.

Luis Almagro, ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, fue el encargado de dar lectura a los primeros acuerdos suscritos por los presidentes.

A continuación describimos los acuerdos leídos en la cumbre de Mercosur:

- Se tomó la decisión sobre el cese de la suspensión del Paraguay en el Mercosur, en la aplicación del Protocolo de Ushuaia sobre compromisos democráticos. Las partes acordaron cesar la suspensión dispuesta el 29 de junio de 2012, en la ciudad de Mendoza, a partir de la asunción del nuevo gobierno constitucional de la República del Paraguay prevista para el próximo 15 de agosto.

- Considerar cumplido los requisitos establecidos por el articulo 7 de Protocolo de Ushuaia sobre compromisos democráticos a partir del próximo 15 de agosto cuando la República del Paraguay asumirá plenamente su derecho de participar en los órganos del Mercosur y las deliberaciones.

- Los mandatarios también tomaron la decisión de respaldar al presidente Evo Morales. En ese sentido, se apoyó la denuncia presentada por el Estado Plurinacional de Bolivia, en la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos por la grave violación de derechos fundamentales del presidente Evo Morales y, a través de la presidencia protémpore, realizar un seguimiento de su trámite en esa instancia.

- Citar a los embajadores de Francia, Italia, Portugal y España acreditados en nuestros países, a efectos de ponerlos en conocimiento de la presente decisión.

- Convocar a consulta a los embajadores acreditados en los países europeos involucrados a que informen sobre los hechos ocurridos.

- Presentar de forma coordinada con la presidencia protémpore una nota formal de protesta de cada uno de los países, demandando las explicaciones y las correspondientes excusas por la situación sufrida por el presidente Evo Morales.

- Los presidentes también decidieron sobre el rechazo al espionaje por parte de los Estados Unidos sobre los países de la región. En ese sentido decidieron trabajar en conjunto para garantizar la seguridad cibernética a los estados parte del Mercosur, aspecto esencial para la defensa de la soberanía de nuestros países.

- Exigir a los responsables de estas acciones el cese inmediato de las mismas y las explicaciones acerca de su motivación y sus consecuencias. Represión a los delitos transnacionales, incluso el terrorismo debe enmarcarse en el estado de derecho y en la estricta observancia del derecho internacional.

- Promover en las instancias multilaterales pertinentes la adopción de normas relativas a la regulación de internet, con énfasis en los aspectos de seguridad cibernética con vista a conducir a la adopción de normas que garantizan la protección adecuada a las comunicaciones, en particular para preservar la soberanía de nuestros Estados y la privacidad de los individuos.

- Manifestar la solidaridad con todos los países dentro y fuera de nuestra región que han sido víctimas de estas acciones.

- Promover la gestión conjunta de los cancilleres ante el secretario general de la ONU para informar sobre los hechos y solicitar mecanismo de prevención y sanción a nivel multilateral en la materia.

CUMBRE DEL MERCOSURArgentina denuncia espionaje a más de un centenar de sus funcionarios

El canciller de Argentina, Héctor Timerman, denunció hoy durante la cumbre del Mercosur que más de 100 funcionarios de su país están siendo espiados electrónicamente.
El canciller argentino dijo que recibió "una lista" con nombres. Foto: AFP
AFPvie jul 12 2013  - El País uy
"Yo recibí hace menos de una hora de un país que estaba acá presente en la sala los nombres con los correos electrónicos y con las claves", en referencia a una lista con los nombres de las personas afectadas por el monitoreo de un país extranjero que no identificó.

Ante reiteradas consultas de los periodistas, el canciller se negó a identificar qué país sería el que dirigía este operativo. "Me han pedido reservas", argumentó. "Esa lista fue entregada por una persona que la entregó, para que me la entreguen a mí", agregó.

"El contenido son nombres de funcionarios y ex funcionarios, los correos electrónicos y las claves", dijo el canciller. La lista, de la cual la agencia internacional AFP obtuvo una copia, contiene además los nombres de algunas organizaciones civiles.

Timerman dijo además que no puede "comprobar si (los nombres) son verdaderos o no", y que no estaba denunciando a ningún país en particular.

"Yo no tengo oportunidad de chequearlo, ni de nada, simplemente, así como lo recibí lo único que hice fue borrar las claves y preparar copia para darla porque nosotros queremos que esto se conozca", dijo a la prensa.

"Mañana (sábado) voy a ir a la Justicia", dijo sin embargo.


La lista incluye al gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, así como otros representantes regionales, intendentes, secretarios, cónyugues de altos funcionarios y otros actores de la vida civil argentina.


Mercosur: Evo propone demanda internacional contra EEUU por espionaje
Publicado el 7/12/13 • en Contrainjerencia

El presidente Evo Morales propuso hoy demandar al Gobierno de Estados Unidos ante tribunales internacionales, luego de las revelaciones de espionaje que realiza a diferentes países del mundo.
Las palabras de Morales fueron expresadas en la Cumbre del Mercado Común del Sur (Mercosur) que se realiza en la ciudad de Montevideo, Uruguay. En la oportunidad, el mandatario también habló sobre el bloqueo aéreo que afrontó en Europa.

“No es posible que estemos sometidos, yo sugería hace un momento que debemos organizar una comisión jurídica para saber, con espionaje qué derechos Estados Unidos está violando y si fuera necesario hay que hacer una demanda internacional a los tribunales de Estados Unidos por espionaje a todos los países del mundo, ¿por qué no?, es un derecho”, dijo el Presidente, justificándose en tratados internacionales.

El dignatario dijo que “no es posible” que el Gobierno norteamericano tenga la libertad de seguir a los países del mundo, para después “amedrentarnos, chantajearnos y hasta para intervenirnos”.
Morales, además, dio a conocer a los países miembros del bloque que no se encuentra molesto por el bloqueo aéreo que afrontó en Europa por parte de los países de Portugal, Francia, Italia y España, que asumieron esa acción a pedido, señaló, de Estados Unidos.

“Yo quiero decirles hermanas y hermanos, mis antepasados tan sometidos al exterminio y yo sólo un bloqueo aéreo, nada más, no me molesto, no estoy enojado, no estoy resentido jamás”, expresó, a tiempo de indicar que este tipo de hechos une a los pueblos de Latinoamérica.

Respecto al Mercosur, el Presidente pidió que tenga un tinte más social y que no obedezca a intereses de empresarios o de Gobiernos que no hayan sido electos democráticamente.

“Desde Mercosur tenemos la obligación de cómo acompañar a los movimientos sociales, Mercosur social, Mercosur con responsabilidad social, y en base a la conciencia social de todas las estructuras económicas. Sabemos que tenemos empresarios, pero de acuerdo a nuestra experiencia, en Mercosur no puede gobernar ni banqueros ni empresarios, tienen que ser Gobiernos democráticamente electos con sus movimientos sociales”, manifestó.

A fines de noviembre del año pasado, el Mercosur extendió una invitación para que Bolivia se integre al organismo como miembro pleno, pues actualmente se encuentra en la condición de miembro asociado.
Tras esta invitación, el Gobierno presentó los anexos al protocolo de ingreso, los cuales deberán ser ratificados por los parlamentos de los países miembros: Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela.

Una vez cumplido este paso se considerará a Bolivia como miembro pleno del Mercosur. En la Cumbre de hoy, Uruguay cedió la presidencia pro témpore del bloque a Venezuela.
Mercosur, Unasur y la indecisión del Brasil
Viernes, 12 de Julio de 2013 

por Atilio A. Boron
Hoy por hoy el Mercosur y la Unasur son los blancos más obvios, pero la CELAC está también en la mira y en cuanto demuestre una mayor gravitación en los asuntos del hemisferio será también ella objeto de los más encarnizados ataques.

Las últimas semanas fueron pródigas en acontecimientos reveladores de los alcances de la contraofensiva desplegada por Washington a los efectos de dinamitar los diversos procesos integracionistas en marcha en Latinoamérica. Hoy por hoy el Mercosur y la Unasur son los blancos más obvios, pero la CELAC está también en la mira y en cuanto demuestre una mayor gravitación en los asuntos del hemisferio será también ella objeto de los más encarnizados ataques. Una de las armas más recientemente pergeñadas por la Casa Blanca ha sido la Alianza del Pacífico, engendro típico de la superpotencia para movilizar a sus peones al sur del Río Bravo y utilizarlos como eficaces “caballos de Troya” para cumplir con los designios del imperio. Otra alianza, la “mal nacida” según el insigne historiador y periodista argentino Gregorio Selser, la inventó a comienzos de los sesentas del siglo pasado John F. Kennedy para destruir a la Revolución Cubana. Aquella, la Alianza para el Progreso, que en su momento dio pábulo a algunos pesimistas pronósticos entre las fuerzas anti-imperialistas, fracasó estrepitosamente.

La actual no parece destinada a correr mejor suerte. Pero derrotarla exigirá, al igual que ocurriera con su predecesora, de toda la firmeza e inteligencia de los movimientos sociales, las fuerzas políticas y los gobiernos opuestos –en diversos grados, como es evidente al observar el panorama regional- al imperialismo. Flaquezas y debilidades políticas y organizativas unidas a la credulidad ante las promesas de la Casa Blanca, o las absurdas ilusiones provocadas por los cantos de sirena de Washington, señalarían el camino de una fenomenal derrota para los pueblos de Nuestra América.

En este sentido resulta más que preocupante la crónica indecisión de Brasilia en relación al papel que debe jugar en los proyectos integracionistas en curso en Nuestra América. Y esto por una razón bien fácil de comprender. Henry Kissinger, que a su condición de connotado criminal de guerra une la de ser un fino analista de la escena internacional, lo puso de manifiesto cuando satisfecho con el realineamiento de la dictadura militar brasileña luego del derrocamiento de Joao Goulart acuñó una frase que hizo historia. Sentenció que “hacia donde se incline Brasil se inclinará América Latina”.  

Esto ya no es tan cierto hoy, porque la marejada bolivariana ha cambiado el mapa sociopolítico regional para bien, pero aun así la gravitación de Brasil en el plano hemisférico sigue siendo muy importante. Si su gobierno impulsara con resolución los diversos procesos integracionistas (Mercosur, Unasur, CELAC) otra sería su historia. Pero Washington ha venido trabajando desde hace tiempo sobre la dirigencia política, diplomática y militar del Brasil para que modere su intervención en esos procesos, y se ha anotado algunos éxitos considerables. 

Por ejemplo, explotando la ingenua credulidad de Itamaraty cuando desde Estados Unidos se les dice que va a garantizar para Brasil un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, mientras la India y Pakistán, (dos potencias atómicas) o Indonesia (la mayor nación musulmana del mundo) y Egipto, Nigeria (el país más poblado de África) y Japón y Alemania, sin ir más lejos, tendrían que conformarse con mantener su status actual de transitorios miembros de ese organismo. 

Pero otra hipótesis dice que tal vez no se trate sólo de ingenuidad, porque la opción de asociarse íntimamente a Washington seduce a muchos en Brasilia. Prueba de ello es que pocos días después de asumir su cargo el actual canciller de Dilma Rousseff, Antonio Patriota, otorgó un extenso reportaje a Paulo Cesar Pereira, de la revista Veja. La primera pregunta que le formulara el periodista fue la siguiente: “En todos sus años como diplomático profesional, ¿qué imagen se formó de Estados Unidos?” La respuesta fue asombrosa, sobre todo por provenir de un hombre que se supone debe defender el interés nacional brasileño y, a través de las instituciones como el Mercosur, la Unasur y la CELAC, participar activamente en promover la autodeterminación de los países de los países del área: “Es difícil hablar de manera objetiva porque tengo una involucración emocional (¡sic!) con los Estados Unidos a través de mi familia, de mi mujer y de su familia. Existen aspectos de la sociedad americana que admiro mucho.”1

Lo razonable hubiera sido que se le pidiera de inmediato la renuncia por “incompatibilidad emocional” para el ejercicio de su cargo, para decirlo con delicadeza, cosa que no ocurrió. ¿Por qué? Porque es obvio que coexisten en el gobierno brasileño dos tendencias: una, moderadamente latinoamericanista, que prosperó como nunca antes bajo el gobierno de Lula; y otra que cree que el esplendor futuro del Brasil pasa por una íntima asociación con Estados Unidos y, en parte, con Europa, y que recomienda olvidarse de sus revoltosos vecinos. Esta corriente todavía no llega a ser hegemónica al interior del Palacio del Planalto pero sin duda que hoy día encuentra oídos mucho más receptivos que antes.

Este cambio en la relación de fuerzas entre ambas tendencias salió a luz en numerosas ocasiones en los últimos días. Pese a ser uno de los países espiados por Estados Unidos, y a que Brasilia dijera que el hecho era “extremadamente grave” tras cartón se hizo público que no se le asignaría asilo político a Edward Snowden, quien denunció la gravísima ofensa inferida al gigante sudamericano. Otro: la muy lenta reacción de la presidenta brasileña ante el secuestro del que fuera víctima Evo Morales la semana pasada: si los presidentes de Cuba, Ecuador, Venezuela y Argentina (amén del Secretario General de la Unasur, Alí Rodríguez) se tardaron apenas unos pocos minutos luego de conocida la noticia para expresar su repudio a lo ocurrido y su solidaridad con el presidente boliviano, Rousseff necesitó casi quince horas para hacerlo. Después, inclusive, de las duras declaraciones del mismísimo Secretario General de la OEA, cuya condena se conoció casi en coincidencia con la de los primeros. Conflictos y tironeos al interior del gobierno que aduciendo un inverosímil pretexto (las masivas protestas populares de los días anteriores, ya por entonces apagadas) impidieron que la mandataria brasileña no asistiera al encuentro de presidentes que tuvo lugar en Cochabamba, una ciudad localizada a escasas dos horas y media de vuelo desde Brasilia, debilitando el impacto global de esa reunión y, en el plano objetivo, coordinándose con la estrategia de los gobiernos de la Alianza del Pacífico que, como lo sugiriera el presidente Rafael Correa, bloquearon lo que debió haber sido una cumbre extraordinaria de presidentes de la Unasur.

Para una América Latina emancipada de los grilletes neocoloniales es decisivo contar con Brasil. Pero ello no será posible sino a cuentagotas mientras no se resuelva a favor de América Latina el conflicto entre aquellos dos proyectos en pugna. Esto no sólo convierte a Brasil en un actor vacilante en iniciativas como el Mercosur o la Unasur, lo que incide negativamente sobre su gravitación internacional, sino que lo conduce a una peligrosa parálisis en cruciales cuestiones de orden doméstico. Por ejemplo, a no poder resolver desde el 2009 dónde adquirir los 36 aviones caza que necesita para controlar su inmenso territorio, y muy especialmente la gran cuenca amazónica y sub-amazónica, a pesar del riesgo que implica dilatar la adquisición de las aeronaves aptas para tan delicada tarea. Una parte del alto mando y la burocracia política y diplomática se inclina por un re-equipamiento con aviones estadounidenses, mientras que otra propone adquirirlos en Suecia, Francia o Rusia. Ni siquiera Lula pudo zanjar la discusión. Esta absurda parálisis se destrabaría fácilmente si los involucrados en la toma de decisión se formularan una simple pregunta: ¿cuántas bases militares tienen en la región cada uno de los países que nos ofertan sus aviones para vigilar nuestro territorio? Si lo hicieran la respuesta sería la siguiente: Rusia y Suecia no tienen ni una; Francia tiene una base aeroespacial en la Guayana francesa, administrada conjuntamente con la OTAN y con presencia de personal militar estadounidense; y Estados Unidos tiene, en cambio, 76 bases militares en la región, un puñado de ellas alquiladas a -o co-administradas con- terceros países como el Reino Unido, Francia y Holanda. 

Algún burócrata de Itamaraty o algún militar brasileño entrenado en West Point podría aducir que esas se encuentran en países lejanos, que están en el Caribe y que tienen como misión vigilar a la Venezuela bolivariana. Pero se equivocan: la dura realidad es que mientras ésta es acechada por 13 bases militares norteamericanas instaladas en sus países limítrofes, Brasil se encuentra literalmente rodeado por 23, que se convierten en 25 si sumamos las dos bases británicas de ultramar con que cuenta Estados Unidos –vía la OTAN- en el Atlántico ecuatorial y meridional, en las Islas Ascensión y Malvinas respectivamente. De pura casualidad los grandes yacimientos submarinos de petróleo de Brasil en encuentran aproximadamente a mitad camino entre ambas instalaciones militares.2 

Ante esta inapelable evidencia, ¿cómo es posible que aún se esté dudando a quién no comprarle los aviones que el Brasil necesita? La única hipótesis realista de conflicto que tiene ese país (y toda América Latina, digámoslo de paso) es con Estados Unidos. En esta parte del mundo hay algunos que pronostican que el enfrentamiento será con China, ávida por acceder a los inmensos recursos naturales de la región. Pero mientras China invade la región con un sinnúmero de supermercados Washington, lo hace con toda la fuerza de su fenomenal músculo militar, pero rodeando principalmente a Brasil. Y, por si hiciera falta George W. Bush reactivó también la Cuarta Flota (¡en otras de esas grandes “casualidades” de la historia!) justo pocas semanas después que el presidente Lula anunciara el descubrimiento del gran yacimiento de petróleo en el litoral paulista. Pese a ello persiste la lamentable indefinición de Brasilia. ¿O es que ignoran sus dirigentes las enseñanzas de la historia? ¿No sabían que John Quincy Adams, el sexto presidente del país del Norte, dijo que “Estados Unidos no tiene amistades permanentes, sino intereses permanentes”? ¿Desconocen los funcionarios a cargo de estos temas que ni bien el presidente Hugo Chávez comenzó a tener sus primeros diferendos con Washington la Casa Blanca dispuso el embargo a todo envío de partes, repuestos y renovados sistemas de aeronavegación y combate para la flota de los F-16 que tenía Venezuela, misma que por eso mismo quedó inutilizada y tuvo que ser reemplazada? No hace falta demasiada inteligencia para imaginar lo que podría ocurrir en el para nada improbable caso de que se produjera un serio diferendo entre Brasil y Estados Unidos por la disputa del acceso a, por ejemplo, algunos minerales estratégicos que se encuentran en la Amazonía; o al petróleo del “pre-sal”; o, el escenario del “caso peor”, si Brasilia decidiera no acompañar a Washington en una aventura militar encaminada producir un “cambio de régimen” en algún país de América Latina y el Caribe, replicando el modelo utilizado en Libia o el que se está empleando a sangre y fuego en Siria. 

En ese caso, la represalia que merecería el “aliado desleal”, en ese hipotético caso el Brasil, que renuncia a cumplir con sus compromisos sería la misma que se le aplicara a Chávez, y Brasil quedaría indefenso. Ojalá que estas duras realidades pudieran comenzar a discutirse públicamente y que esa gran nación sudamericana pueda comenzar a discernir con claridad donde están sus amigos y quiénes son sus enemigos, por más que hoy se disfracen con una piel de oveja. Esto podría poner término a sus crónicas vacilaciones. Ojalá que la reunión de hoy del Mercosur en Montevideo y la próxima de la Unasur puedan convertirse en las ocasiones propicias para esta reorientación de la política exterior del Brasil.
* Una versión reducida de esta nota se publica en Página/12 de Buenos Aires
1 Ver la entrevista completa en http://www.politicaexterna.com/17260/entrevista-de-antonio-patriota-para-a-veja#ixzz2YlP9rhdn 
2 Sobre este tema ver el imprescindible estudio de Telma Luzzani, Territorios Vigilados. Como opera la red de bases militares norteamericanas en Sudamérica (Buenos Aires: Debate, 2012). El tema también se examina en nuestro América Latina en la Geopolítica del Imperialismo (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2012)
Envío:Amarella


La ecuación pro témpore de Nicolás Maduro
Año 6. Edición número 269. Domingo 14 de julio de 2013 

Por Modesto Emilio Guerrero. Sur en América latina
politica@miradasalsur.com
Desde aquel 16 de diciembre de 1998 cuando el apenas electo Hugo Chávez proclamó en Buenos Aires que el Mercosur sería el destino comercial de su gobierno, hasta julio de 2013, en que su continuador Nicolás Maduro asumió la presidencia pro témpore del bloque, pasaron 15 años de cambios tectónicos en el continente.


Uno de ellos es que el Mercosur, nacido neoliberal en 1991, y en buena medida tributario de ese esquema de dominación hasta hoy, acomoda sus instituciones a los nuevos tiempos.


Pero aquel diciembre de 1998 fue llamativo el asombro de los periodistas reunidos en el Aeroparque cuando el Comandante declaró que su objetivo era meter de cabeza a Venezuela en este bloque. Muchos se preguntaron si no había leído los diarios del día o si estaban frente a un político decidido a enfrentar huracanes y desafiar los peores escenarios de un acuerdo por el que nadie daba ni un centavo.
Apenas 17 días después de aquel encuentro, Brasil devaluó su moneda, el real, en 16%. Con esa medida defensiva respondía a una depreciación escandalosa del 61% de su valor relativo en el mercado real, por la pérdida de 21.500 millones de dólares en las reservas, entre otras causas.


La debacle del Mercosur se hizo incontenible. Antes y después de esa fecha las fronteras comerciales se cerraron sobre sí mismas, demostrando el carácter estrictamente comercialista del bloque y la ausencia de una vocación elemental integracionista.


La crisis provocada por la devaluación brasileña fue tal, que hasta sus oficinas dejaron de funcionar en Montevideo. A nadie le interesaba el Mercosur, excepto a algunos empresarios que medraban en la quiebra y a quienes cubríamos el curso de aquel drama.


Ese mismo año, 1999, fue el tránsito de la Argentina a su recesión más aguda desde 1973. La caída de De la Rúa y sus cinco sustitutos dejaron sin aliento a una economía basada en una caja de conversión ilusoria, que en menos de 10 días debió agujerear su moneda en más del 300%. El Mercosur dejó de ser, incluso, el “Mercosur de los negocios”, como lo había denominado, con sinceridad, la consultora mundial D&T.
¿Como se le ocurría al atrevido bolivariano decir en aquella rueda de prensa de 1998 “nos proponemos ser el eje energético del Mercosur”?

Hubo algo más racional que la adivinación o la buena suerte histórica para aquel atrevimiento inesperado.
Chávez y su equipo de entonces tenían claras dos coordenadas básicas cuando pasaron por Brasilia y Buenos Aires. La estructura monoproductora de la economía de Venezuela, y las de Argentina y Brasil, con desarrollo industrial intermedio, son complementarias, con escaso rango de competencia. Podían ser un buen matrimonio entre demanda y oferta. Esto explicaba el deseo bolivariano de ser el “eje energético” del bloque, un rol geoestratégico confirmado en 2007 en España por la presidenta Cristina Fernández cuando le dijo a las recelosas multis europeas: “La ecuación suramericana no funciona sin Venezuela”.

La segunda coordenada manejada en 1998, era la esclerosis mortal de la Comunidad Andina, un dato que empujaba al país más hacia el sur, único camino regional para alejar a Venezuela del control estadounidense.
Lo demás vino por añadidura y un largo tejemaneje diplomático que conllevó a varias crisis con los parlamentos de Uruguay, Brasil y finalmente con el de Paraguay, resuelto involuntariamente por un golpe institucional que se volvió contra los golpistas, por lo menos dentro del bloque sureño. Paraguay deberá someterse a la presidencia pro témpore que menos esperaba.


Quince años después, Maduro confirma que Chávez tuvo razón en recostarse al Mercado Común del Sur. En la nueva geopolítica continental abierta con la ruptura de la bipolaridad, el surgimiento de la UE y los emergentes Brics, el Mercosur era la opción más adecuada para buscar un camino económico más independiente.


El origen neoliberal del Mercosur se ha modificado algo con los cambios internos en la Argentina y Brasil. Desde 2003 vive una mutación que la mantiene a medio camino entre un bloque comercialista tradicional, y otro donde el Estado comienza a pesar un poco más. El ingreso de un Estado como el bolivariano lo pondría a prueba. Aunque el resultado de esa prueba podría, también, volverse contra los destinos de la revolución bolivariana.


En términos económicos y comerciales, el Mercosur va un paso adelante al Pacto del Pacífico, con mecanismos de intercambio aceitados en más de dos décadas. De hecho, se transformó en un factor de atracción para economías vecinas más débiles como las de Bolivia, Ecuador, Guyana y otras, que buscan en este bloque, lo que no encuentran en las subregiones a las que pertenecen. Pero también para otros bloques comerciales y economías lejanas, que ven en el Mercosur una opción de mercado.


Es una tendencia similar a la ocurrida con pequeños países de Centroamérica y Caribe respecto de PetroCaribe. Con diferencias: el Mercosur es un mercado gigantesco cuyo peso relativo se mide más por los negocios y el tamaño de sus inversiones, mientras que PetroCaribe, siendo un acuerdo energético, tiene desde su comienzo un rasgo antiyanqui, que el Mercosur no puede registrar.


Aunque el Mercado Común del Sur “no lo quiera”, el actual juego internacional de poderes empuja a este espacio comercial hacia políticas de relativa autonomía y defensiva.


Las recientes reacciones de los gobiernos de Brasilia y Buenos Aires contra la prepotencia imperial de Estados Unidos, sus sistemas de vigilancia y la sumisa Europa castigando a un presidente indígena, señalan una tendencia que no estaba pautada en ambas agendas.


Cuatro líneas de tensión determinan este nuevo escenario. Ni la Unión Europea pudo avanzar más, en 12 años de negociaciones irresolutas, para pactar un acuerdo de libre comercio y transacciones de servicios con el Mercosur, ni Estados Unidos tiene la capacidad de fraccionar el bloque, ofreciéndoles a Paraguay y Uruguay las ventajas relativas que les provee el Mercosur en sus actuales condiciones. De hecho, ambas economías dependen de este mercado, varias veces más que de cualquier otro espacio comercial extrabloque. Irse sería el peor de sus negocios, aunque sea el mejor de sus deseos.


Por último, el Mercosur tendrá que asumir nuevos roles diplomáticos si quiere sobrevivir como bloque comercial. Esto se anuncia en la tendencia inevitable de la Unasur a paralizar sus decisiones, frente a agresiones de Estados Unidos. La orden emitida por la Secretaría Administrativa del bloque en Montevideo, al convocar este jueves pasado, a todos sus embajadores en Europa, para revisar la agresión a Evo Morales, contrasta con las tibias declaraciones de Chile, Perú y Colombia por el caso Evo Morales. Unasur no tiene destino independiente. El Mercosur podría.


Allí, exactamente en ese punto de la relación de fuerzas, nace el desafío/oportunidad del gobierno de Nicolás Maduro. O se apoya en su nueva posición dentro del Mercosur para acelerar el cambio de la economía rentista venezolana de manera radical, y en el tiempo más corto, o los gigantes corporativos del Mercosur se comerán a la economía venezolana y la oposición derechista venezolana hará su festín en tres o seis años.


Lamentablemente, el programa industrial brasileño de formar “cadenas de valor agregado”, iniciado en 2012, no avanza por el camino de la integración entre Estados, sino por el del librecambio entre desiguales.
La exposición de unos 200 productos venezolanos en Montevideo es una buena señal, siempre que sea seguida de una estrategia y programas de acción para sustituir en el menor tiempo posible la economía de puertos venezolana, por una de producción sustentable integrada en el Mercosur. Ésa es la ecuación para Venezuela.

Fuente:MiradasalSur

OPINION
El Mercosur a la pesca de una identidad
Por Martín Granovsky


Imagen: DyN.
Ninguno de los cuatro gobiernos quiere terminar con la Unasur. Nadie tiene planes de liquidar el Consejo de Estados de Latinoamérica y el Caribe. Y además los cuatro proyectan volver a ser cinco, con Paraguay adentro. ¿Renació el Mercosur? Pero cómo, ¿no estaba muerto? La política internacional es, por naturaleza, más silvestre que la doméstica. El poder suele presentarse en su costado más crudo. Incluso llega a cometer el crimen de la guerra, para usar la hermosa síntesis de Juan Bautista Alberdi. Pero en sus vaivenes y en sus sorpresas, en sus marchas y contramarchas, el mundo a veces otorga la chance de reacomodarse. Y los gobiernos, a veces, tienen la lucidez de recoger el guante.

Aún es temprano para saber si esta interpretación termina gozando de sustento en el tiempo aplicada al Mercosur, pero no suena disparatada si se considera el resultado de la cumbre celebrada el viernes en Montevideo. Lo que pudo ser una reunión anodina o desordenada –un ramalazo de declaraciones, en el mejor de los casos– se convirtió en una oportunidad aprovechada para sentar doctrina y generar acciones por parte de la Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela. Paraguay no participó porque su gobierno estaba suspendido, condición que se levantó como parte de las decisiones de los cancilleres y, luego, de los presidentes. “Amo a Paraguay”, no dudó en afirmar el venezolano Nicolás Maduro, que ocupa por primera vez la presidencia pro témpore del bloque. Venezuela fue incorporada mientras Paraguay estuvo privado de sus derechos plenos.

Los presidentes coincidieron en rescatar el derecho de asilo como una identidad regional. Es un mensaje institucional a través de la afirmación de la vigencia de los derechos humanos.

La convocatoria en consulta a los embajadores de cada uno en España, Italia, Francia y Portugal en solidaridad con Evo Morales por el acoso sufrido es una medida dura. El llamado en consulta no es un simple trámite informativo sino una forma de protesta en la escala de la diplomacia internacional. No llega a un nivel extremo como el retiro de embajadores, naturalmente, y menos a la ruptura de los nexos diplomáticos. Pero marca una decisión colectiva sin precedentes de los países más grandes de Sudamérica, que eso son Brasil, la Argentina y Venezuela, hacia las dos naciones de la conquista original, Portugal y España, o hacia las tres naciones de donde vinieron las mayores oleadas de inmigración (España, Italia y Portugal), a las que se agrega la segunda potencia dentro de la Unión Europea, Francia.

La respuesta al espionaje electrónico masivo por parte de los Estados Unidos pareció exitosa al esquivar dos riesgos. Por un lado, evitó aumentar algo que ya existe y fue señalado por el experto Juan Gabriel Tokatlian en La Nación: intensificar las turbulencias frente a una decisión imperial de los Estados Unidos. Tokatlian no convocaba a las relaciones carnales sino a un ejercicio racional de defensa propia. Agitar más el aire cuando el imperio o lo quiere agitado o está él mismo en un momento de agresividad es mal negocio para países que están lejos de ser una hiperpotencia hegemónica.

El otro riesgo que evitó el Mercosur es quedar en una suerte de tercera posición entre los Estados Unidos y el terrorismo fundamentalista. Era una trampa accesible, porque Washington defiende su vocación de Gran Hermano explicando que captura millones de mails e interfiere todas las comunicaciones de línea para prevenirse de un ataque tipo Al Qaida del 11 de septiembre de 2001 y ayudar al mundo a prevenirse.
Fue una forma de plantarse ante el imperio sin decirle al imperio que lo es. Sin embargo, el Mercosur reaccionó ante dos hechos imperiales, el espionaje masivo y la advertencia al mundo sobre dónde está el poder en la persona de Evo Morales.

Esta vez se dio el milagro. Incluso sin coordinación previa del bloque, cada uno había preparado el terreno y todos convergieron en Montevideo para el momento de la síntesis y la acción.

Cristina Fernández de Kirchner siguió la humillación a Evo en todas sus alternativas y planteó el tema desde su cuenta de Twitter y en tiempo real. Intercambió datos e indignación con Ecuador, un extra-Mercosur que quiere ser parte del bloque igual que Bolivia. La Argentina y Ecuador más Venezuela y Uruguay fueron el corazón de la última cumbre de Unasur en Cochabamba, la más desvaída desde que se relanzó la Unión Suramericana de Naciones en 2010. No fueron los presidentes de Colombia, Perú y Chile, tres de los cuatro miembros de la Alianza del Pacífico junto con México. Tampoco Dilma Rou-sseff, aunque en su caso el consejero internacional Marco Aurélio García dijo, cuando llegó a Cochabamba, que era su representante personal en la cumbre.

Evo agradeció la velocidad de respuesta de la Argentina y de la Presidenta con una presentación masiva de su gobierno en la fiesta del 9 de Julio organizada por el embajador Ariel Basteiro. Estuvo el mismo Evo, pero también entre otros el vice Alvaro García Linera, el canciller David Choquehuanca y su vice Leonor Arauco, ex embajadora en la Argentina. Fue más que un gesto amistoso a Basteiro, que en sus nueve meses de gestión se convirtió en un embajador movedizo y curioso capaz de explicar, como lo hizo estos días, que parte del enojo de Evo por el acoso a su avión volviendo de Rusia surge de tres principios aymaras: “No robar, no mentir, no ser flojo”.

La relación entre la Argentina y Bolivia no tiene altibajos, o no tiene bajos, desde que los dos países firmaron el acuerdo del 2006, el mismo año en que asumió Evo por primera vez. Por ese arreglo la Argentina reconoció a Bolivia un precio superior de su gas. Hay temas permanentes y símbolos que se asoman con frecuencia. Evo fue a Rusia a una conferencia de exportadores de gas. La rebelión popular dentro de la crisis de 2005 combinó protestas por la falta de agua para la población de El Alto, la gigantesca concentración urbana próxima al aeropuerto de La Paz, y por la falta de gas para los bolivianos en medio de un auge de las exportaciones gasíferas. En El Alto acaba de cantar León Gieco dentro de un programa cultural impulsado por la embajada argentina.

La fuerza política y afectiva de la Argentina con Bolivia se sumó a un movimiento diplomático de Brasil iniciado el último domingo, cuando el diario O Globo reveló que los brasileños también habían sido espiados por la Agencia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos de manera directa o a través de contratistas con plataforma digital para datos y llamadas. Dilma no esperó ni un día para dar instrucciones a su canciller, Antonio Patriota, de pedir explicaciones al embajador norteamericano Thomas Shannon y a que pidiera explicaciones el embajador brasileño en Washington Mauro Vieira. La primera declaración posterior de Patriota fue de satisfacción porque, dijo, los Estados Unidos se habían mostrado dispuestos al diálogo. Pero el resultado del diálogo no debe haber conformado a Brasil, lo cual es obvio porque de otro modo Rousseff no hubiera viajado a Uruguay e impulsado con sus socios del Mercosur un documento contra las “las acciones de espionaje por parte de agencias de Inteligencia de los Estados Unidos” y contra “la intercepción de las telecomunicaciones”. Tampoco el principio según el cual “la prevención del crimen así como la represión a los delitos trasnacionales, incluso el terrorismo, debe enmarcarse en el estado de derecho y la estricta observancia del Derecho Internacional”.

El alicaído Mercosur recuperó, así, el dinamismo político que tuvo por ejemplo en 2005, cuando los cuatro miembros plenos de entonces más Venezuela pusieron bolilla negra al consenso para formar un área de libre comercio de las Américas.

Quizás en la reunión de Montevideo no se habló de la Alianza del Pacífico. Pero, al construir una agenda de confrontación sin delirios con los Estados Unidos, pareció dejar sentada una razón de ser. Tiene varios desafíos por delante. Entre ellos, reconstruir la vitalidad de Unasur. Dialogar con Colombia y Chile. Saber que con ellos no es la confrontación de fondo. Y saber, también, que Sudamérica tiene una cara común, que es Unasur, pero dos caras en términos de cómo encarar la relación con los Estados Unidos, la de la Alianza del Pacífico y la de Mercosur, este último con todo el potencial económico de los tres grandes y el déficit de su integración inacabada y un exceso de ruido inútil entre los socios, Brasil y la Argentina en primer lugar.
Frente a esos desafíos la desventaja, hoy, es igual a la ventaja: en este mundo nadie puede solo. Es la razón por la cual se pierden aliados pero también el motivo por el que se pueden ganar, así sea por períodos o por temas.
Fuente:Pagina12

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