Homenaje a 37 años de
la Masacre de Palomitas
Por Elena Corvalan
Los 11 presos políticos asesinados por el terrorismo de Estado el 6 de julio de 1976 serán recordados hoy con un acto en el paraje Palomitas, sobre la ruta nacional 34, el lugar donde se cometió la masacre.
La concentración para concurrir al acto será en la esquina de las calles Yrigoyen y San Martin, a las 9,30.
Está previsto que el acto comience a las 11, a 2 kilómetros de la estación de peaje Cabeza de Buey, en la ruta 34. Allí se leerá un documento único y las adhesiones que se acerquen. También se leerán cartas de Roberto Oglieti y Rodolfo Usinger, dos de los detenidos en la cárcel de Villa Las Rosas que fueron asesinados el 6 de julio del 76.
Luego se presentará una placa homenaje a las víctimas, se interpretará una canción de Ariel Petrocelli y al final cantará el artista oranense Riqui Zarra. A su regreso a esta ciudad los concurrentes al acto se reunirán en un almuerzo comunitario, en el complejo deportivo de Luz y Fuerza.
El homenaje es organizado por organismos de derechos humanos y cuenta con la adhesión de partidos políticos, agrupaciones políticas y gremios.
La Masacre de Palomitas se cometió en plena dictadura cívico-militar. Las 11 víctimas estaban detenidas en la cárcel de Villa Las Rosas, de donde fueron retiradas por miembros del Ejército con la excusa de que iban a ser trasladadas a Córdoba.
Ni bien se cometió este crimen, el Ejército lanzó la versión de que los presos habían muerto en un enfrentamiento provocado por un grupo de guerrilleros que había intentado liberarlos. La versión oficial es coincidente
La primera denuncia sobre el hecho fue realizada por presos políticos en la cárcel de Rawson, por entonces se hablaba de que los fusilados habían sido 16, 11 sacados de la cárcel salteña y 5 de la cárcel de Jujuy.
La Justicia Federal tiene por probado que en Palomitas fueron asesinados María del Carmen Alonso, Evangelina Botta, Pablo Outes, Georgina Droz, Roberto Oglietti, Alberto Savransky, José Povolo, Amaru Luque y su marido, Rodolfo Usinger y Benjamín Ávila y su esposa, Celia Leonard, cuya hermana, Nora Leonard, ex presa política, es uno de los familiares que impulsa la investigación de este hecho.
Los presos de Jujuy que aquella primera denuncia daba por muertos en Palomitas son Jorge Turk Llapur, Dominga Alvarez, María Alicia Ranzoni, Chamiz y Jaime Lara, que continúan en calidad de detenidos desaparecidos, igual que Droz y Botta, cuyos cuerpos nunca aparecieron.
La Justicia dividió la causa penal en tres partes, conocidas como Palomitas I, II y III. Las dos primeras partes cuentan con sentencias: en diciembre de 2010 fueron condenados a prisión perpetua los ex militares Carlos Alberto Mulhall, Miguel Gentil y Hugo Espeche. En diciembre de 2011 fueron condenados a igual pena el ex jefe del III Cuerpo del Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, y el ex jefe de Inteligencia de la Policía, Joaquín Guil, mientras que el ex guardiacárcel Juan Carlos Alzugaray recibió una condena de 20 años.
Como parte de las actividades recordatorias de los sucesos de Palomitas se llevó a cabo también, ayer y el jueves, un Encuentro de Archivos de la Memoria, y se realizó una mesa de derechos humanos en la historia, en la Plaza 9 de Julio de esta ciudad. Estas actividades finalizaron con un homenaje.
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Con reclamos de justicia recordaron a
los mártires de Palomitas en dos actos
Por Elena Corvalan
Con dos actos fueron recordados ayer los 11 presos políticos asesinados en las cercanías del paraje Palomitas. En ambos hubo coincidencia en reclamar justicia y en la anulación de la ley antiterrorista.
En el primer acto, realizado en el lugar de la matanza, familiares, militantes de organizaciones de derechos humanos, de gremios y de partidos y agrupaciones políticas reivindicaron la militancia política de las víctimas y se pronunciaron en contra de “las políticas neoliberales”.
El segundo acto, convocado por organizaciones de derechos humanos, gremios y partidos políticos confrontados con el gobierno nacional, se realizó a la tarde, en el Portal de la Memoria de la ciudad de Salta.
Cerca de la pequeña localidad de Palomitas, sobre la ruta nacional 34, al pie de la cruz y el cartel que señala el lugar donde los 11 detenidos políticos fueron asesinados, la noche del 6 de julio de 1976, en el marco del terrorismo de Estado impuesto por los militares y civiles que asaltaron el poder el 24 de marzo de 1976, se realizó el primer homenaje, del que participaron familiares de las víctimas.
Nora Leonard, ex presa política y hermana de Celia Leonard, asesinada en Palomitas, y Cristina Cobos, también familiar de víctimas del terrorismo estatal y paraestatal, oficiaron de conductoras del homenaje, que tuvo picos de emoción, como cuando se leyó una reseña biográfica de los presos.
Este momento, igual que la lectura de un poema escrito por Rodolfo Usinger cuando estaba detenido, en 1975, y una carta de Roberto Oglietti, dirigida a su hermana Nora, tuvieron la virtud de traer al presente las palabras y el pensamiento de los homenajeados.
Además de la maestra Celia Leonard, Oglietti y Usinger, que era ingeniero electrónico, en Palomitas fueron asesinados la esposa de este último, Amarú Luque; el marido de Celia, Benjamín Ávila, también la docente Georgina Droz, el médico Alberto Savransky, el ex diputado provincial Pablo Outes, la arquitecta María del Carmen Alonso (que era sobrina del ex gobernador Miguel Ragone, y funcionaria de su gobierno), la sicóloga santafesina Evangelina Botta y el comerciante José Povolo. Todos tenían militancia política, unos en Montoneros y otros en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).
El documento leído en el acto concluyó con un pronunciamiento en contra de las políticas neoliberales “encarnadas en la provincia por Juan Carlos Romero”, el rechazo a la represión a los pueblos originarios, a “los que luchan contra la megaminería” y el “pedido de la derogación de la ley antiterrorista”
También fueron emotivas las palabras del hijo de Evangelina Botta de Nicolay, Emiliano Nicolay, y las de Beatriz Valencia, integrante de Vecinos Autoconvocados de la Cuenca del Río Juramento, que resisten la instalación de la planta de nitratos Austin Power. Los jóvenes de las agrupaciones y partidos políticos le dieron colorido y sonido al final. El cierre estuvo a cargo cantaautor Riqui Zarra.
salario justo y vivienda digna
En el acto en el Portal se reivindicaron los “ideales” de las víctimas, pero con los matices impuestos por la actualidad política. Aquí también hubo colorido de banderas y carteles.
Los convocantes destacaron que continúan la lucha de los mártires de Palomitas por “un proyecto de liberación, contra la dependencia imperialista; la vida y la libertad; salud, educación, salario justo y vivienda digna para todos”. Y exigieron que se establezca la verdad “sobre lo que pasó con todos y cada uno de los detenidos-desaparecidos”, la restitución de la identidad a los más de 400 chicos apropiados, la desclasificación de los archivos de la dictadura, que los genocidas, cómplices e ideólogos sean condenados a reclusión perpetua en cárcel común, la nulidad de la ley antiterrorista y la aparición con vida de Julio López.
Megajuicio: toman declaración
a testigos en sus domicilios
Por Elena Corvalan
La jueza Marta Liliana Snopek visitará hoy los domicilios de dos testigos para escuchar sus testimonios en relación en el marco del megajuicio por delitos de lesa humanidad que se lleva a cabo en Salta desde mayo del año pasado.
El Tribunal Oral en lo Federal Criminal de Salta tomó esta medida debido a que las testigos Marta Sofía Poma y Nelly Sara Sauad se encuentran con dificultades de salud que les impiden concurrir a la sala de grandes juicios de la Ciudad Judicial, donde se desarrollan habitualmente las audiencias.
El Tribunal ha previsto que el primer testimonio se tome a partir de las 9, en la casa de la ex jueza Marta Poma, que sufrió amenazas y agresiones durante la última dictadura cívico-militar
Poma ya declaró en el Juicio por la Verdad y en juicio por el secuestro y desaparición del ex gobernador Miguel Ragone, realizado en 2011.
La ex magistrada sostiene que ella antes del golpe de estado del 24 de marzo de 1976 supo que policías cometían apremios ilegales e intentó frenarles y que, luego, cuando se produjo el golpe, eso le valió sufrir persecuciones y amenazas.
También afirma que en la década del 70 un grupo de comisarios adiestraba a "personal inferior para perpetrar hechos delictivos tales como muertes, torturas y extorsiones con fines económicos".
Entre estos comisarios, sindicó al ex director de Seguridad de la Policía, Joaquín Guil, uno de los juzgados en este proceso.
El testimonio de Poma ha sido pedido por los querellantes y el fiscal Ricardo Toranzos, que también solicitó la declaración de Sauad.
Ambas deben declarar en relación a las desapariciones de las docentes Silvia Aramayo y Gemma Fernández Arcieri de Gamboa, su esposo Héctor Gamboa, el estudiante universitario Carlos Figueroa Rojas, el soldado Víctor Brizzi y el homicidio de un cuñado de este último, el estudiante de secundaria Martín Miguel Cobos.
Por estos hechos están siendo juzgados el ex jefe del Ejército en Salta, Carlos Alberto Mulhall; el ex segundo jefe, Joaquín Cornejo Alemán; el ex jefe de la Policía de Salta, Virtom Modesto Mendíaz; el civil Juan Manuel Ovalle; los militares retirados Ricardo Benjamín Isidro de la Vega, Fernando Antonio Chaín y Marcelo Diego Gatto.
Tras estos testimonios habrá un nuevo cuarto intermedio hasta el 12 de este mes, cuando se realizará una inspección ocular en el Pucará de Buena Vista, en tierras del Ejército, donde se sospecha que existió un centro clandestino de detención y tortura. Para esta inspección ha sido convocado el testigo Héctor Eduardo Baffa Trasci, que cumplía el servicio militar obligatorio cuando se cometió el golpe.
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