emotiva reconstrucción del cautiverio de los testigos que estuvieron detenidos en arsenal miguel de azcuénaga, en tucumán
Inspeccionaron ex centro clandestino
El recorrido duró siete horas.Un sobreviviente dijo que los tiros de gracia se escuchaban desde el galpón de detención.
Por: Ramiro Rearte
Luego de 37 años, las puertas del centro de exterminio Arsenal Miguel de Azcuénaga se abrieron para el público, el viernes a la mañana, en Tucumán. El motivo fue escuchar a los sobrevivientes del horror en su paso por ese predio. Nueve testigos recordaron cada detalle, cada padecimiento, cada compañero de celda muerto o torturado que ya no está. Es que, por la megacausa Arsenales II, se debía concretar una inspección ocular en el predio ubicado en la localidad de Las Talitas, lindante con la capital tucumana.
En el lugar se constituyó el Tribunal Oral Federal (TOF) presidido por Carlos Jiménez Montilla, e integrado por Gabriel Casas y Juan Reynaga, los fiscales federales y parte de los abogados de los represores imputados en este proceso.
Uno de los momentos más emotivos del recorrido, que duró más de siete horas, fue cuando por pedido del fiscal Patricio Rovira, se realizaron disparos con un arma nueve milímetros (a cargo de un oficial de Gendarmería Nacional) donde se encuentran las fosas con restos óseos, para determinar si se escuchaban desde el galpón de detención y tormentos del predio. La dos ráfagas se escucharon claramente y muchos de los familiares de desaparecidos presentes no pudieron ocultar sus lágrimas.
El testigo y sobreviviente Ramón Brizuela, relató con lujo de detalles su paso por el denominado "Galpón N 9", donde se encontraba detenido durante la dictadura. "Escuchábamos los disparos desde aquí, y los tiros de gracia donde se encuentra la fosa en que tiraban los cuerpos", dijo.
Osvaldo "El Chaqueño" Pérez, otro sobreviviente, dijo dentro del galpón del Arsenal: "Ahí, en ese lugar, lo vi tirado a Luis Falú", y señaló una de las esquinas del lugar.
El juez Casas, mientras caminaba por los senderos internos del predio del Arsenal, conversó con Tiempo Argentino. "Vamos llegando a la culminación de un proceso en el que se ha demostrado que era posible su realización dentro del marco procesal y sustancial del sistema jurídico argentino. Las inspecciones oculares y en particular esta constituyen una vivencia directa y una reconstrucción genuina de los hechos. Es de destacar el arduo trabajo realizado por los equipos de antropólogos y el informe brindado ante el tribunal el viernes pasado", dijo Casas.
Casas explicó que próximamente avanzará con las inspecciones oculares de todos los centros clandestinos aludidos en sus declaraciones por los testigos. También prestaron declaración en el lugar Omar Torres, Ernestina Yackel, Diana Fabio, Cristina Rodríguez Román de Fiad, Héctor Orlando Galván, Juan Manuel Quinteros y Antonia del Valle Barrionuevo.
Hace tres días, peritos del Laboratorio de Investigaciones Grupo Interdisciplinario de Arqueología y Antropología de Tucumán (LIGIAAT) leyeron ante el tribunal de la megacausa los resultados del trabajo que permitió encontrar restos de 13 personas que estaban desaparecidas.
El informe precisa que a través de las excavaciones se encontraron "elementos esqueletales humanos en su mayoría articulados y dispuestos en distintas orientaciones, conformando una fosa común de inhumación de varios individuos".
Durante la exposición explicaron que en general "las víctimas murieron por disparos en la cabeza y en el cuerpo, aunque algunos fallecieron a raíz de los golpes recibidos".
Fuente:TiempoArgentino
Domingo 15 de Septiembre de 2013
DERECHOS HUMANOS
MEGACAUSA
Intentaron destruir las fosas comunes, pero los peritos rescataron la identidad de las víctimas
Antropólogos, arqueólogos, geólogos y peritos balísticos respaldaron los dichos de los sobrevivientes sobre el funcionamiento del CCD . Los especialistas explicaron qué lesiones tenían las 12 víctimas que pudieron ser identificadas. Disparos y golpes fuertes
DERECHOS HUMANOS
MEGACAUSA
Intentaron destruir las fosas comunes, pero los peritos rescataron la identidad de las víctimas
Antropólogos, arqueólogos, geólogos y peritos balísticos respaldaron los dichos de los sobrevivientes sobre el funcionamiento del CCD . Los especialistas explicaron qué lesiones tenían las 12 víctimas que pudieron ser identificadas. Disparos y golpes fuertes
En los 10 meses que transcurrieron del juicio por la megacausa "Arsenales II-Jefatura II", los testimonios de los sobrevivientes fueron clave para graficar cómo fueron los centros clandestinos de detención y exterminio durante el terrorismo de Estado. En la última semana, las declaraciones de los peritos sirvieron para ratificar lo dicho por las víctimas acerca del ex Arsenal "Miguel de Azcuénaga". Los especialistas técnicos detallaron en la sala de audiencias los informes que están incluidos en los expedientes. Mediante el análisis de fotografías satelitales y aéreas; de excavaciones y de los restos pudieron constatar el funcionamiento del CCD desde 1976 y la existencia de al menos cinco fosas comunes de inhumación que contenían vestigios de desaparecidos. Son las más grandes encontradas en el país.
Los 12 de las fosas
La mayoría de ellos murieron por disparos en la sien. Muchos habían sufrido también fuertes golpes. Fueron arrojados a los pozos a poco de haber muerto. Todos intentaron ser incinerados. Sus cuerpos arrastraron a la fosa filtros de cigarrillos, las sogas con las que los ataron, botones, prótesis dentarias, monedas de 1976 y tirajos de ropa. También proyectiles. Antropólogos del prestigioso Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) trazaron ante el tribunal el perfil biológico de los 12 hombres cuyos restos fueron identificados en una de las cinco fosas.
La antropóloga forense Patricia Bernardi dio a conocer las lesiones que develaron los huesos de José Máximo Tapia, Damián Octavio Márquez, Pedro Guillermo Corroto, Juan Ángel Jiménez, Avelino Alarcón, Miguel Avelino Alarcón, Hugo Alarcón, Ricardo Salinas, Felipe Urueña, Rosario Argañaraz, Eduardo Vizcarra y José Maldonado. Fueron los únicos restos de desaparecidos que hasta el momento pudieron reunirse con sus identidades. Ocurre que, tal como explicó el especialista Juan Nóbile, trataron de ocultarlos. Para ello, se habrían usado retroexcavadoras. Las huellas de las máquinas son visibles en los pozos gracias al trabajo de los peritos. La remoción de los enterramientos y el calor del fuego generaron que los huesos se fragmentaran de tal manera que no pudieron extraerles material genético para compararlo con los de familiares de víctimas. No descartó que en el futuro exista una tecnología más avanzada que lo permita.
Nóbile también dio cuenta de que tres de las cinco fosas fueron removidas. Mientras que dijo que en dos de ellas la quema de cadáveres fue infructuosa. No se conocen los motivos que detuvieron el fuego.
Otro detalle que expuso fue que hubo pozos que se usaron hasta cinco veces. Si bien no pudo determinar restos de cuántas personas fueron enterrados por vez, estimó que por la cantidad de leña y cubiertas que les arrojaban encima podrían ser varios, entre 17 y 20.
Las fosas, halladas en 2011, se encuentran a 100 metros del llamado "Galpón N° 9". De acuerdo con los relatos y con las pruebas científicas, en ese edificio funcionó el CCD. Allí habrían estado recluidos los detenidos ilegales.
El predio
Los peritos del EAAF trabajaron en conjunto con especialistas reconocidos de dos organismos locales. Se trata del Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (Camit) y del Grupo Interdisciplinario de Arqueología y Antropología de Tucumán (GIAAT).
La geóloga Patricia Cuenya, del GIAAT, explicó que trabajaron mediante el análisis de testimonios, croquis y fotointerpretación pudieron sacar conclusiones sobre la actividad en el Arsenal en 1976-cuando se cree que comenzó a operar- y las características de las instalaciones en el sitio. Según explicó, comparando fotografías aéreas de 1968 y 1976, observaron cómo en la última se abrieron caminos y senderos entre las dependencias del CCD. También que, tal como relataron sobrevivientes, alrededor del Galpón había una tela metálica. Mientras que también detectaron en las imágenes cuatro edificaciones, en coincidencia con los relatos. Tres de ellas habrían sido casillas prefabricadas que funcionaban como salas de tortura. La cuarta era una especie de baño. Ninguna de estas sigue en pie, pero los peritos detectaron indicios en el campo de dónde estuvieron. Diego Leiton y Ezequiel Del Bel, también del GIAAT, describieron la estructura del Galpón. Manifestaron que hubo remoción en sus alrededores y relleno de espacios. Dieron cuenta también de que había una instalación eléctrica aérea en el Galpón, algo inaudito en un polvorín donde se depositan materiales explosivos. Los testigos en el juicio habían advertido que la energía se habría utilizado para las "picanas". Alejandro Leiva y Ruy Zurita, del CAMIT, manifestaron que cuando el edificio quedó en desuso hubo intención de quitar la brea que cubría las paredes (hay marcas de herramientas) y los tabiques que sostenían las divisiones de las celdas que eran de madera (había también divisorias de ladrillos).
Balas y sangre
Durante la inspección ocular en el Arsenal, peritos policiales también brindaron informes. Lilia Moyano, directora de Medicina Legal de la Policía provincial, expuso sobre las pruebas con el reactivo luminol para detectar la posible presencia de restos biológicos, como sangre, en el Galpón. Explicó que en 30 sectores dio positivo, pero que no pudieron determinar que en todos los casos fuera sangre humana. Sí exhibió dos huellas de palmas de manos manchadas con el fluido que dejaron impresiones en las paredes. Iván Ronelli, inspector de la Policía Federal, explicó que también hicieron pruebas con reactivos en los zócalos originales y en el "Galponcillo" y que dieron positivas. Es muy probable, dijo que se trate de sangre de personas por las características que poseía. Mara Moreira, perito balístico policial, analizó los proyectiles hallados en las fosas y determinó que eran de pistolas automáticas y semiautomáticas de diversos calibres. También detecto múltiples marcas en las paredes del Galpón que podrían ser disparos de armas de fuego.
Fuente:LaGaceta
Los 12 de las fosas
La mayoría de ellos murieron por disparos en la sien. Muchos habían sufrido también fuertes golpes. Fueron arrojados a los pozos a poco de haber muerto. Todos intentaron ser incinerados. Sus cuerpos arrastraron a la fosa filtros de cigarrillos, las sogas con las que los ataron, botones, prótesis dentarias, monedas de 1976 y tirajos de ropa. También proyectiles. Antropólogos del prestigioso Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) trazaron ante el tribunal el perfil biológico de los 12 hombres cuyos restos fueron identificados en una de las cinco fosas.
La antropóloga forense Patricia Bernardi dio a conocer las lesiones que develaron los huesos de José Máximo Tapia, Damián Octavio Márquez, Pedro Guillermo Corroto, Juan Ángel Jiménez, Avelino Alarcón, Miguel Avelino Alarcón, Hugo Alarcón, Ricardo Salinas, Felipe Urueña, Rosario Argañaraz, Eduardo Vizcarra y José Maldonado. Fueron los únicos restos de desaparecidos que hasta el momento pudieron reunirse con sus identidades. Ocurre que, tal como explicó el especialista Juan Nóbile, trataron de ocultarlos. Para ello, se habrían usado retroexcavadoras. Las huellas de las máquinas son visibles en los pozos gracias al trabajo de los peritos. La remoción de los enterramientos y el calor del fuego generaron que los huesos se fragmentaran de tal manera que no pudieron extraerles material genético para compararlo con los de familiares de víctimas. No descartó que en el futuro exista una tecnología más avanzada que lo permita.
Nóbile también dio cuenta de que tres de las cinco fosas fueron removidas. Mientras que dijo que en dos de ellas la quema de cadáveres fue infructuosa. No se conocen los motivos que detuvieron el fuego.
Otro detalle que expuso fue que hubo pozos que se usaron hasta cinco veces. Si bien no pudo determinar restos de cuántas personas fueron enterrados por vez, estimó que por la cantidad de leña y cubiertas que les arrojaban encima podrían ser varios, entre 17 y 20.
Las fosas, halladas en 2011, se encuentran a 100 metros del llamado "Galpón N° 9". De acuerdo con los relatos y con las pruebas científicas, en ese edificio funcionó el CCD. Allí habrían estado recluidos los detenidos ilegales.
El predio
Los peritos del EAAF trabajaron en conjunto con especialistas reconocidos de dos organismos locales. Se trata del Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (Camit) y del Grupo Interdisciplinario de Arqueología y Antropología de Tucumán (GIAAT).
La geóloga Patricia Cuenya, del GIAAT, explicó que trabajaron mediante el análisis de testimonios, croquis y fotointerpretación pudieron sacar conclusiones sobre la actividad en el Arsenal en 1976-cuando se cree que comenzó a operar- y las características de las instalaciones en el sitio. Según explicó, comparando fotografías aéreas de 1968 y 1976, observaron cómo en la última se abrieron caminos y senderos entre las dependencias del CCD. También que, tal como relataron sobrevivientes, alrededor del Galpón había una tela metálica. Mientras que también detectaron en las imágenes cuatro edificaciones, en coincidencia con los relatos. Tres de ellas habrían sido casillas prefabricadas que funcionaban como salas de tortura. La cuarta era una especie de baño. Ninguna de estas sigue en pie, pero los peritos detectaron indicios en el campo de dónde estuvieron. Diego Leiton y Ezequiel Del Bel, también del GIAAT, describieron la estructura del Galpón. Manifestaron que hubo remoción en sus alrededores y relleno de espacios. Dieron cuenta también de que había una instalación eléctrica aérea en el Galpón, algo inaudito en un polvorín donde se depositan materiales explosivos. Los testigos en el juicio habían advertido que la energía se habría utilizado para las "picanas". Alejandro Leiva y Ruy Zurita, del CAMIT, manifestaron que cuando el edificio quedó en desuso hubo intención de quitar la brea que cubría las paredes (hay marcas de herramientas) y los tabiques que sostenían las divisiones de las celdas que eran de madera (había también divisorias de ladrillos).
Balas y sangre
Durante la inspección ocular en el Arsenal, peritos policiales también brindaron informes. Lilia Moyano, directora de Medicina Legal de la Policía provincial, expuso sobre las pruebas con el reactivo luminol para detectar la posible presencia de restos biológicos, como sangre, en el Galpón. Explicó que en 30 sectores dio positivo, pero que no pudieron determinar que en todos los casos fuera sangre humana. Sí exhibió dos huellas de palmas de manos manchadas con el fluido que dejaron impresiones en las paredes. Iván Ronelli, inspector de la Policía Federal, explicó que también hicieron pruebas con reactivos en los zócalos originales y en el "Galponcillo" y que dieron positivas. Es muy probable, dijo que se trate de sangre de personas por las características que poseía. Mara Moreira, perito balístico policial, analizó los proyectiles hallados en las fosas y determinó que eran de pistolas automáticas y semiautomáticas de diversos calibres. También detecto múltiples marcas en las paredes del Galpón que podrían ser disparos de armas de fuego.
Fuente:LaGaceta

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