14.10.2013
Estremecedores testimonios se cescucharon en la audiencia de este martes.
Élida Pereyra: "Que los tengan guardados y vivan 100 años más, para que sufran lo que yo he sufrido"
Las víctimas sobrevivientes -hoy querellantes- sufrieron el hostigamiento permanente de los verdugos, incluso en democracia.
Córdoba.- Alba Camargo, testigo que declaró hoy en el marco de la megacausa La Perla, señaló que los represores aún en democracia "no se quedaron tranquilos, nos mandaban mensajes por debajo de la puerta", y agregó que "a pesar del miedo seguimos adelante" con los reclamos de justicia. La testigo declaró en la audiencia 88 del juicio oral que se lleva a cabo en el Tribunal Oral Federal número 1 (TOF1) por la megacausa La Perla, por crímenes de lesa humanidad cometidos en ese centro clandestino de detención y torturas durante la última dictadura cívico-militar. Alba Camargo, que declaró por primera vez en la causa, lo hizo en relación con el secuestro de sus padres, Armando Camargo y Marta Bértola de Camargo, quienes fueron secuestrados en horas del mediodía del 23 de julio de 1976, en su domicilio de barrio Talleres de la ciudad de Córdoba, trasladados a La Perla y que hasta el momento continúan desaparecidos.
Estremecedores testimonios se cescucharon en la audiencia de este martes.
Élida Pereyra: "Que los tengan guardados y vivan 100 años más, para que sufran lo que yo he sufrido"
Las víctimas sobrevivientes -hoy querellantes- sufrieron el hostigamiento permanente de los verdugos, incluso en democracia.
Córdoba.- Alba Camargo, testigo que declaró hoy en el marco de la megacausa La Perla, señaló que los represores aún en democracia "no se quedaron tranquilos, nos mandaban mensajes por debajo de la puerta", y agregó que "a pesar del miedo seguimos adelante" con los reclamos de justicia. La testigo declaró en la audiencia 88 del juicio oral que se lleva a cabo en el Tribunal Oral Federal número 1 (TOF1) por la megacausa La Perla, por crímenes de lesa humanidad cometidos en ese centro clandestino de detención y torturas durante la última dictadura cívico-militar. Alba Camargo, que declaró por primera vez en la causa, lo hizo en relación con el secuestro de sus padres, Armando Camargo y Marta Bértola de Camargo, quienes fueron secuestrados en horas del mediodía del 23 de julio de 1976, en su domicilio de barrio Talleres de la ciudad de Córdoba, trasladados a La Perla y que hasta el momento continúan desaparecidos.
"Estos delincuentes, entre ellos uno que se hizo llamar capitán Díaz, entraron a mi casa, rompieron mi ventana y pusieron autos en garages de vecinos. Se metieron en un almacén... Mis padres llegaron al mediodía a la casa, y ya estaban los asesinos adentro", rememoró. "Por cosas que me contaron los vecinos, allí estuvieron una hora y media, escucharon que gritaban, los golpeaban y los insultaban. Los sacaron en dos autos atados, vendados, y mi mamá se desvaneció en la vereda", completó. Precisó que en la noche del día anterior fueron secuestrados sus tíos, Susana Beatriz Bértola de Berástegui y su esposo Juan Carlos Berástegui, quienes tras permanecer cautivos y ser víctimas de torturas en La Perla permanecen hasta la fecha en condición de desaparecidos. "A mi tía la violaron, a mi padre le quebraron las piernas... y sé que habían empalado a mi tío. Sé que estuvieron ahí (en La Perla), sé que los mataron y sé que los asesinos son éstos", dijo refiriéndose a los represores sentados en el banquillo de los acusados.
Camargo indicó que el 5 de agosto del `76, cuando tenía 13 años, "entraron a la casa de mi abuela donde yo estaba, y me sacaron de ahí y me llevaron al Buen Pastor (cárcel de mujeres). Me llevaron cuatro personas en dos autos. El abuelo fue a pedirle por mí al ministro de Hacienda de (Luciano Benjamín) Menéndez, (principal imputado en la causa), García Giner, pero le dijo que no podía hacer nada por mí. Desde el 5 de agosto de 1976, hasta febrero del 77, estuve en el Buen Pastor. Me interrogaron por mis padres y mis tíos". Mi abuelo enfermó de cáncer -recordó-, y me dio el mandato de seguir con esto. Yo integré entonces una comisión de familiares. Hicimos denuncias de todo tipo por mis padres y mis tíos... Pero estos señores no se quedaron tranquilos, ya en democracia, nos mandaban mensajes por debajo de la puerta en las Navidades... eran para darnos miedo. Y sí, tuvimos mucho miedo, mucho miedo. Pero eso no nos impidió seguir adelante".
A su turno declaró Elida Marcela Pereyra, quién solicitó que los imputados se retiren de la sala luego del reconocimiento. Su hermano Santiago Alberto Pereyra, militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), fue secuestrado el 19 de mayo de 1976, en su casa de barrio Alberdi, y tras permanecer en La Perla fue asesinado, junto a otros siete jóvenes, en un simulacro de enfrenamiento en la zona de Tres Cascadas en Ascochinga, el 1 de junio de ese año. Pereyra, tras brindar detalles sobre el estado en que le fue entregado el cuerpo de su hermano en la morgue del hospital San Roque de la ciudad de Córdoba, dirigiéndose al tribunal expresó: "ojalá los tengan guardados para siempre y que vivan 100 años más, para que sufran lo que yo he sufrido".
Otro de los testigos fue Juan Enrique Villa, quien se desempeñó como secretario general del sindicato de Perkins, Y relató que a partir del asesinato del dirigente de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y ex vicegobernador de Córdoba, Atilio López, uno de los referentes del Cordobazo asesinado el 16 de septiembre de 1974 por la Triple A, comenzaron las persecuciones por parte del Comando Libertadores de América (CLA) y los secuestros de gremialistas, por lo que pasó a la clandestinidad. Una vez concluidos los testimonios, el TOF1 decidió pasar a un cuarto intermedio hasta mañana, donde se espera hagan uso de la palabra distintos imputados.
Fuente:Telam
“Victor Acha, el cura párroco de Villa el Libertador donde yo hacía mi formación sacerdotal, quedó a cargo de la asesoría de la Juventud Obrera Católica. Por eso vino a vivir con nosotros un dirigente nacional de esa organización: Jorge Rossi. Cristina, “La Negrita”, se acercó a nosotros y mate que va, charla que viene, se pusieron de novios. Victor Acha los casó en 1971”.
El matrimonio se radicó en Buenos Aires. Se integraron a la organización Montoneros y tuvieron a su hijo Alejandro Rossi, el “Pichi”. Jorge fue asesinado en marzo de 1972 y La Negrita y su hijo volvieron a Córdoba después de las elecciones de 1973.
A mediados de 1975, el testigo y su mujer fueron secuestrados. Luego se enteraron que “La Negrita” Galíndez también había sido secuestrada en junio de 1976, junto a su hijo. Ella continúa desaparecida. “Yo conocí a Alejandro cuando tenía poco más de treinta años, y hoy soy el abuelo postizo de sus hermosas nenas”.
La abogada de Abuelas, Maria Teresa Sanchez, solicita una inspección ocular en esos calabozos ocultos. Es para recabar datos de la detención de Silvina Parodi, la hija de Sonia Torres, quien no figura como detenida en aquel lugar a pesar de la existencia de una hipótesis que la sitúa en la cárcel antes de su asesinato.
“Quiero aprovechar que hay algunos de los imputados presentes y, si tienen alma y corazón, apelar a la conciencia de quienes tuvieron a su cargo la represión que digan a dónde están los jóvenes que robaron. Es una apelación no solo mía sino también de muchas de nuestras viejas que se nos están yendo.”
La Dra. Lyllan Luque solicitó que se incorpore como prueba cierto material hallado en el Colegio de Escribanía de Córdoba. Se trata de cartas fechadas en 1976 dirigidas a la patronal de la fábrica Renault y firmadas por Luciano Benjamín Menéndez, solicitándole que le detallara el domicilio de cada uno de sus empleados. De ese modo, queda probado mucho de lo que narran los testigos de esta causa.
A partir del año 1982 rehízo su vida en el pueblo de Brinkman, donde estuvo radicado por más de 20 años y se desempeñó como Secretario de Cultura.
“Cuando vino el golpe, nos dimos cuenta que se ponía muy difícil la cosa. La patronal jugó un papel muy importante. Los domicilios de los trabajadores los sacaban de algún lado las patotas”.
El fiscal Trotta considera que hay prueba suficiente para inferir la complicidad empresarial en estos crímenes, y eleva la denuncia a la fiscalía nº3.
“Todos los días nos levantábamos y teníamos tres o cuatro compañeros desaparecidos”. En la búsqueda de sus compañeros, fueron a hablar con la Unión Cívica Radical y con el Ob. Primatesta.
“Este último nos dijo, señalando al 3er Cuerpo del Ejército: ustedes saben bien quiénes son los que secuestran y matan, yo no puedo hacer nada”.
Posteriormente, junto a Salamanca y otros armamos el movimiento sindical combativo y la mesa de gremios en Lucha. “Existía una gran persecución a los dirigentes gremiales después del asesinato a mansalva de Atilio López”.
Durante la dictadura, trajaba en la fábrica de motores diesel Perkins junto a Pedro Ventura Flores y Rodolfo Luján, hoy desaparecidos. Junto a ellos decidieron conformarse en un movimiento sindical para luchar por las reivindicaciones de los trabajadores y ganaron las elecciones en febrero de 1973.
“Discutíamos con los patrones sobre el costo del motor y cuánto destinaban a la mano de obra, donde estaba la verdadera riqueza. Llegamos a tener el mejor convenio de Trabajo en la Rama automotriz”, cuenta el testigo, a quien le tocó ser el Secretario General del Gremio.
“Un jueves fui a la ronda de las madres, yo llevaba a mis dos hijas, que eran chiquitas, una de brazos, la otra apenas caminaba. Me iba siguiendo uno de ellos… Nosotros los podemos oler... Y detrás de él iba una de nuestras viejas, ella lo seguía a él. Esa era la manera de cuidarnos”.
Así supo de los tormentos a los que fueron sometidos. Los golpes, la picana, las violaciones.
“Sé que estuvieron ahí, sé que los mataron y sé que los asesinos son estos”
Alba cuenta que la lucha fue incansable, y que presentaron cientos de hábeas corpus por todos los desaparecidos. “Evidentemente el poder Judicial estaba de parte de ellos. Hubiera sido muy diferente si hubieran respondido a aquellos hábeas corpus”.
“Una monja me sacó y me reencontré con mi abuela. Después de eso continué mi vida como pude, los estudios, el trabajo para mantener a mi abuela. Cuando mi abuelo falleció de cáncer me dio el mandato para continuar con todo esto. Me uní a la organización Familiares, quienes fueron mi apoyo y sostén”.
Estuvo allí desde agosto de 1976 hasta febrero del año siguiente. El querellante Claudio Orosz pide que se eleve la denuncia por privación ilegítima de la libertad y tormentos, a partir de los hechos que narra la testigo, quien nunca fue puesta a disposición de ningún juez y fue sometida a interrogatorios intimidatorios cuando era sólo una niña de 13 años.
Alba cuenta que esa mañana Armando Camargo fue al banco a buscar dinero y pagó el sueldo a todos sus empleados, de la empresa de limpieza que tenía a su cargo. “Yo recibí los anteojos, pero por supuesto a través de otra persona. A mis padres no volví a verlos”.
Después mi padre levantó a los dos hermanitos y les pidió que armaran los bolsos, que iban a quedarse en la casa de su abuela Sara, en San Vicente.
Eran las 9:00 cuando se fueron. Veinte minutos más tarde una patota allanaba el hogar y se quedaron a esperar que el matrimonio regresara. De allí fueron secuestrados junto a un joven que justo pasaba vendiendo bolsitas.
“Los asesinos y choros se quedaron varios días más en mi casa, en un camioncito fueron llevándose todo lo que encontraron”.
“El día 22 de julio, que es el día del cumpleaños de mi hermano, entraron a la casa de mi tía Susana Beatriz Bertola en Barrio General Paz, donde vivía con su marido Juan Carlos Berastegui. Ese día estaban sus suegros solos en la casa. Estos delincuentes entraron, los maltrataron y los golpearon hasta que llegaron mis tíos. Se comieron la comida que había y después se llevaron al matrimonio y robaron sus pertenencias.
“Son ladrones porque me llevaron mis cosas. Y dañinos porque no tenían necesidad de dejar todas las canillas abiertas. Y son asesinos, y cobardes.
“El estado les ha pagado sueldos, para que maten a sus propios hermanos. Yo espero que les den perpetua, pero la verdadera perpetua, en cárcel común, sin todos los beneficios. Me sacaron mi brazo derecho, mi hermano era muy buenito y me ayudaba mucho. No los puedo perdonar. Que vivan cien años más, pero que vivan sufriendo, así como me tocó sufrir ahí
Fue su hermana la que lo inscribió en la facultad. Él era delegado del curso y junto a otros militares peleaban por los derechos de los estudiantes.
Finalmente, pudo traerlo de regreso, pero para ese momento, Santiago había sido enterrado sin que su madre ni su hermano mayor pudieran estar en la ceremonia.
Elida es radióloga y odontóloga de profesión y a partir de lo que conoce respecto de los músculos del rostro llegó a aquellas conclusiones.
Finalmente un vecino le acercó a la familia un ejemplar del periódico “Los Principios”, que la testigo trajo ante el Tribunal. Allí figuraba el nombre completo de su hermano, como una de las víctimas del enfrentamiento fraguado de Ascochinga, en “Las tres cascadas”. Pide que le saquen una copia ya que ella quiere mantener el original: “La hojita la quiero mantener para siempre”
Elida también presento ante el tribunal la libreta de familia, donde figura el acta de nacimiento y de defunción de Santiago.
Elida no denunció: “¿A dónde iba a hacerlo?. Uno tenía terror”
Viene a declarar por el hecho del que resultó víctima su hermano, Santiago Alberto Pereyra, asesinado en el enfrentamiento fraguado de Ascochinga, el 1 de junio de 1976.
Fuente:DiariodelJuicio
Día 88: 15-10
16:00 Terminó el testimonio de Luis Miguel Baronetto
Cuarto intermedio hasta mañana a las 10. Tomarán la palabra los imputados Vergéz, Barreiro, Romero, López y Herrera.14:44 Ramona Cristina Galíndez de Rossi
Se conocieron en su militancia social y barrial: “Era una gran y queridísima compañera”.“Victor Acha, el cura párroco de Villa el Libertador donde yo hacía mi formación sacerdotal, quedó a cargo de la asesoría de la Juventud Obrera Católica. Por eso vino a vivir con nosotros un dirigente nacional de esa organización: Jorge Rossi. Cristina, “La Negrita”, se acercó a nosotros y mate que va, charla que viene, se pusieron de novios. Victor Acha los casó en 1971”.
El matrimonio se radicó en Buenos Aires. Se integraron a la organización Montoneros y tuvieron a su hijo Alejandro Rossi, el “Pichi”. Jorge fue asesinado en marzo de 1972 y La Negrita y su hijo volvieron a Córdoba después de las elecciones de 1973.
A mediados de 1975, el testigo y su mujer fueron secuestrados. Luego se enteraron que “La Negrita” Galíndez también había sido secuestrada en junio de 1976, junto a su hijo. Ella continúa desaparecida. “Yo conocí a Alejandro cuando tenía poco más de treinta años, y hoy soy el abuelo postizo de sus hermosas nenas”.
14:35 Los túneles de UP1
El testigo cuenta que siendo secretario de Derechos Humanos tuvo la noticia de la existencia de túneles subterráneos todo a lo largo de la cárcel. Algunos presos comunes le dijeron que estuvieron detenidos allí algunos presos políticos.La abogada de Abuelas, Maria Teresa Sanchez, solicita una inspección ocular en esos calabozos ocultos. Es para recabar datos de la detención de Silvina Parodi, la hija de Sonia Torres, quien no figura como detenida en aquel lugar a pesar de la existencia de una hipótesis que la sitúa en la cárcel antes de su asesinato.
14:24 Prosigue el testimonio de Luis Miguel Baronetto.
Comenzó a declarar el pasado jueves pero debió interrumpirse por temas de tiempos. Hoy concluirá su testimonio.“Quiero aprovechar que hay algunos de los imputados presentes y, si tienen alma y corazón, apelar a la conciencia de quienes tuvieron a su cargo la represión que digan a dónde están los jóvenes que robaron. Es una apelación no solo mía sino también de muchas de nuestras viejas que se nos están yendo.”
13:57 La lucha de los trabajadores
Eramos jóvenes y tuvimos errores, pero queríamos construir un mundo más justo. Quiero hacer un homenaje a los compañeros Honores, Requena y Yornet, y en ellos a todos los compañeros desaparecidos. A los patrones le decíamos “La burguesía nacional tendría que prever un montón de cosas, porque en 20 años nos vamos a comer unos a otros si sigue habiendo tal desfasaje entre lo que ganaban unos y otros”. Lo que queríamos nosotros era justicia.La Dra. Lyllan Luque solicitó que se incorpore como prueba cierto material hallado en el Colegio de Escribanía de Córdoba. Se trata de cartas fechadas en 1976 dirigidas a la patronal de la fábrica Renault y firmadas por Luciano Benjamín Menéndez, solicitándole que le detallara el domicilio de cada uno de sus empleados. De ese modo, queda probado mucho de lo que narran los testigos de esta causa.
13:50 Exilio interno
Era 20 de Junio, y en ocasión de un desfile militar, para pasar desapercibido emprendió su exilio interno, mudándose por un tiempo a Alta Gracia. Casi inmediatamente después, unos compañeros juntaron dinero para alquilar un departamento en Buenos Aires, a donde llevó luego a su compañera y tuvo a su primera hija: “Traté de pasarla lo mejor posible pero no fue fácil, estuve encerrado en un departamento”.A partir del año 1982 rehízo su vida en el pueblo de Brinkman, donde estuvo radicado por más de 20 años y se desempeñó como Secretario de Cultura.
13:45 Intervención de Perkins
Aeronáutica fue la asignada para hacerse cargo e intervenir el gremio de Perkins. El interventor, Vicecomodoro Tancko, les dijo que había tres personas con pedido de captura, entre los nombres se encontraba el propio testigo. Villa no pudo ir a acompañar a su familia tras la muerte de su propio padre porque estaba siendo perseguido.“Cuando vino el golpe, nos dimos cuenta que se ponía muy difícil la cosa. La patronal jugó un papel muy importante. Los domicilios de los trabajadores los sacaban de algún lado las patotas”.
El fiscal Trotta considera que hay prueba suficiente para inferir la complicidad empresarial en estos crímenes, y eleva la denuncia a la fiscalía nº3.
13:43 Persecución a los trabajadores
El 9 de marzo de 1976 se llevaron a muchos de los miembros de la Coordinadora de gremios en Lucha. Algunos fueron legalizados debido a la alta movilización y reclamos, pero hubo otros quienes a pesar de la lucha de sus familias y sus compañeros, permanecen desaparecidos.“Todos los días nos levantábamos y teníamos tres o cuatro compañeros desaparecidos”. En la búsqueda de sus compañeros, fueron a hablar con la Unión Cívica Radical y con el Ob. Primatesta.
“Este último nos dijo, señalando al 3er Cuerpo del Ejército: ustedes saben bien quiénes son los que secuestran y matan, yo no puedo hacer nada”.
13:26 Después del Navarrazo
Toda la conducción del gremio de Perkins junto a la conducción de otros gremios fue detenida por miembros de la llamada Alianza Libertadora Nacionalista durante el golpe policial de 1974, identificados con una banderita amarilla, entre ellos fue llevado el testigo, Juan Enrique VillaPosteriormente, junto a Salamanca y otros armamos el movimiento sindical combativo y la mesa de gremios en Lucha. “Existía una gran persecución a los dirigentes gremiales después del asesinato a mansalva de Atilio López”.
13:20 Testigo 163 Juan Enrique Villa
Actualmente se desempeña en la secretaría de Derechos Humanos, en la Dirección de Secuelas del Terrorismo de Estado.Durante la dictadura, trajaba en la fábrica de motores diesel Perkins junto a Pedro Ventura Flores y Rodolfo Luján, hoy desaparecidos. Junto a ellos decidieron conformarse en un movimiento sindical para luchar por las reivindicaciones de los trabajadores y ganaron las elecciones en febrero de 1973.
“Discutíamos con los patrones sobre el costo del motor y cuánto destinaban a la mano de obra, donde estaba la verdadera riqueza. Llegamos a tener el mejor convenio de Trabajo en la Rama automotriz”, cuenta el testigo, a quien le tocó ser el Secretario General del Gremio.
12:30 Cuarto intermedio de 15 minutos
12.11 El olor de la muerte.
Alba formó parte de la organización H.I.J.O.S. de la que es miembro fundadora desde 1995. Cuenta que muchas veces descubrieron que eran seguidos y espiados por su actividad política, por los mismos que asesinaron a sus padres en los 70.“Un jueves fui a la ronda de las madres, yo llevaba a mis dos hijas, que eran chiquitas, una de brazos, la otra apenas caminaba. Me iba siguiendo uno de ellos… Nosotros los podemos oler... Y detrás de él iba una de nuestras viejas, ella lo seguía a él. Esa era la manera de cuidarnos”.
12:01 En la Perla
Al enterarse de que un joven vendedor de bolsas de consorcio había sido llevado junto a sus padres y luego había sobrevivido, Alba comenzó una búsqueda para encontrarlo y preguntarle acerca de los últimos momentos de vida de sus padres y sus tíos.Así supo de los tormentos a los que fueron sometidos. Los golpes, la picana, las violaciones.
“Sé que estuvieron ahí, sé que los mataron y sé que los asesinos son estos”
11:58 La lucha
En democracia, los represores seguían hostigando a sus víctimas: “En algunas navidades nos mandaban mensajes por debajo de la puerta, Mensajes de terror y de miedo. Tuvimos mucho miedo pero eso no nos impidió seguir adelante”.Alba cuenta que la lucha fue incansable, y que presentaron cientos de hábeas corpus por todos los desaparecidos. “Evidentemente el poder Judicial estaba de parte de ellos. Hubiera sido muy diferente si hubieran respondido a aquellos hábeas corpus”.
11:54 A los trece años
Pocos días después del secuestro de sus padres, la patota fue en búsqueda de Alba que sólo tenía 13 años. La llevaron al Buen Pastor y gracias a las gestiones de su abuelo Pedro, quien era vecino y conocido de Ginés, el ministro de Hacienda de Menéndez.“Una monja me sacó y me reencontré con mi abuela. Después de eso continué mi vida como pude, los estudios, el trabajo para mantener a mi abuela. Cuando mi abuelo falleció de cáncer me dio el mandato para continuar con todo esto. Me uní a la organización Familiares, quienes fueron mi apoyo y sostén”.
Estuvo allí desde agosto de 1976 hasta febrero del año siguiente. El querellante Claudio Orosz pide que se eleve la denuncia por privación ilegítima de la libertad y tormentos, a partir de los hechos que narra la testigo, quien nunca fue puesta a disposición de ningún juez y fue sometida a interrogatorios intimidatorios cuando era sólo una niña de 13 años.
11:50 Tareas Pendientes
Cuenta Alba que la última vez que lo vio, se despidieron en la casa de su abuela Sara. “Yo lo corrí, necesitaba que me trajera un par de anteojos. Él me dijo que si no me los alcanzaba él, iba a hacerlos llegar por otro compañero”.Alba cuenta que esa mañana Armando Camargo fue al banco a buscar dinero y pagó el sueldo a todos sus empleados, de la empresa de limpieza que tenía a su cargo. “Yo recibí los anteojos, pero por supuesto a través de otra persona. A mis padres no volví a verlos”.
11:46 “Asesinos y Choros”
La familia de Alba vivía en una casa de Barrio Talleres Sud, y hasta allí llegó su abuelo materno, quien había sido avisado del secuestro de su hija Susana, para alertar a su otra hija: “Yo lo escuché desde mi cama, y escuché a mi madre llorar: se habían llevado a su hermana”.Después mi padre levantó a los dos hermanitos y les pidió que armaran los bolsos, que iban a quedarse en la casa de su abuela Sara, en San Vicente.
Eran las 9:00 cuando se fueron. Veinte minutos más tarde una patota allanaba el hogar y se quedaron a esperar que el matrimonio regresara. De allí fueron secuestrados junto a un joven que justo pasaba vendiendo bolsitas.
“Los asesinos y choros se quedaron varios días más en mi casa, en un camioncito fueron llevándose todo lo que encontraron”.
Testigo 162: Declara Alba Cristian del Valle Camargo
Es la hija de Armando Arnulfo Camargo y de Marta Bertola. Eran militantes de las Brigadas Rojas.“El día 22 de julio, que es el día del cumpleaños de mi hermano, entraron a la casa de mi tía Susana Beatriz Bertola en Barrio General Paz, donde vivía con su marido Juan Carlos Berastegui. Ese día estaban sus suegros solos en la casa. Estos delincuentes entraron, los maltrataron y los golpearon hasta que llegaron mis tíos. Se comieron la comida que había y después se llevaron al matrimonio y robaron sus pertenencias.
11:27 Terminó el testimonio de Elida Pereyra
Elida se retiró después de dirigir unas palabras a los imputados.“Son ladrones porque me llevaron mis cosas. Y dañinos porque no tenían necesidad de dejar todas las canillas abiertas. Y son asesinos, y cobardes.
“El estado les ha pagado sueldos, para que maten a sus propios hermanos. Yo espero que les den perpetua, pero la verdadera perpetua, en cárcel común, sin todos los beneficios. Me sacaron mi brazo derecho, mi hermano era muy buenito y me ayudaba mucho. No los puedo perdonar. Que vivan cien años más, pero que vivan sufriendo, así como me tocó sufrir ahí
11:20 Daniel Orozco y Silvina
Elida los recuerda como dos amigos de su hermano Santiago: “Venía siempre por casa, le decían Daniel, de apellido Orozco, y su esposa era Silvina. No recuerdo si mi hermano fue testigo de su casamiento o él del casamiento de mi hermano”. Eran estudiantes de Ciencias Económicas, y compañeros. Ellos también están desaparecidos.11:15
Élida cuenta que vivía llorando porque no entendía. “Hasta la fecha no entiendo, por qué lo llevaron, por qué lo maltrataron. Era una persona de buen corazón, estudiaba Ciencias Económicas y trabajaba”.Fue su hermana la que lo inscribió en la facultad. Él era delegado del curso y junto a otros militares peleaban por los derechos de los estudiantes.
11:02 Perseguidos
La familia, oriunda de Santiago del Estero, trasladó el cajón sellado hasta Añatuya para velarlo y enterrarlo en el Panteón Familiar. Antes de la ceremonia, al llegar otro de los hermanos que venía de Buenos Aires, fue detenido por un policía que lo trasladó hasta la capital. Cuando se enteraron de eso, la madre viajó de urgencia a Santiago a rastrear el paradero de su hijo.Finalmente, pudo traerlo de regreso, pero para ese momento, Santiago había sido enterrado sin que su madre ni su hermano mayor pudieran estar en la ceremonia.
10:57 La búsqueda
La familia comenzó la búsqueda del cuerpo de Santiago Pereyra hasta dar con él en la Morgue del Hospital Córdoba. Elida narra como si describiera una fotografía el momento en que la familia reconoció los restos. “Lo ví muy flaquito, me di cuenta de que había estado detenido y que no le habían dado de beber ni comer durante todos esos días. Los músculos contraídos del rostro me hacían pensar que le aplicaron electricidad”.Elida es radióloga y odontóloga de profesión y a partir de lo que conoce respecto de los músculos del rostro llegó a aquellas conclusiones.
10:50 Santiago
Santiago vivía cerca de aquella casa de barrio Alberdi. “Cuando dejó de visitarnos lo fuimos a buscar. Hubo vecinos que nos dijeron que se habían llevado a un joven de esa casa, pero no creímos que fuera él, por qué lo habrían de llevar, era más bueno que el pan”.Finalmente un vecino le acercó a la familia un ejemplar del periódico “Los Principios”, que la testigo trajo ante el Tribunal. Allí figuraba el nombre completo de su hermano, como una de las víctimas del enfrentamiento fraguado de Ascochinga, en “Las tres cascadas”. Pide que le saquen una copia ya que ella quiere mantener el original: “La hojita la quiero mantener para siempre”
Elida también presento ante el tribunal la libreta de familia, donde figura el acta de nacimiento y de defunción de Santiago.
10:45 Allanamiento
La testigo cuenta que su domicilio fue allanado mientras ella estaba visitando a sus padres. “Para mi fue un shock, dejar toda mi casa acomodadita y verla destruida”, Habían dejado las canillas abiertas y las luces prendidas. Todo lo que estaba en el piso se amohosó y se empezó a pudrir. “Cuando fui acomodando –no sabía por dónde empezar- me di cuenta de que se habían llevado todas las cosas de valor. Tuve que pedir hasta cubiertos a los vecinos.”Elida no denunció: “¿A dónde iba a hacerlo?. Uno tenía terror”
10:30 Testigo 161: Declara Elida Mercedes Pereyra
Por pedido expreso de la testigo, los imputados no se encuentran presentes en la sala de audiencias.Viene a declarar por el hecho del que resultó víctima su hermano, Santiago Alberto Pereyra, asesinado en el enfrentamiento fraguado de Ascochinga, el 1 de junio de 1976.
Fuente:DiariodelJuicio

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