La crisis...
EEUU suspende los pagos a las familias de militares fallecidos en servicio
Por: TeleSur- Agencias | Miércoles, 09/10/2013
EEUU suspende los pagos a las familias de militares fallecidos en servicio
Por: TeleSur- Agencias | Miércoles, 09/10/2013
Washington, octubre 9 - El Pentágono, sede de la dirigencia militar de ese país, dio a conocer que las subvenciones para las familias de militares muertos en servicio ha sido congelada debido a la crisis fiscal que ha derivado en la falta de aprobación del presupuesto para el año fiscal 2014.
A través de un comunicado, el Pentágono dio a conocer que no tienen la autorización para realizar pagos a las familias de los militares, entre otras medidas. “Una serie de programas importantes se suspenden. Por ejemplo, el departamento por el momento no está autorizado a pagar las subvenciones a las familias de los fallecidos en servicio”.
De acuerdo con varias familias, normalmente se paga 100 mil dólares en efectivo durante los tres días posteriores a la muerte del militar. En ese comunicado explicaron que tampoco podrán hacer frente a los gastos de los funerales de sus veteranos.
Entre los programas suspendidos figuran también programas de entrenamiento y de reconocimiento. Todas estas medidas ya han empezado a ser protestadas y rechazadas por las familias quienes consideran que los ciudadanos no tienen porqué pagar la falta de acuerdo en el gobierno.
El analista político Juan Gutiérrez aseguró que los soldados y la sociedad en general pierden la confianza en el Estado. "Sin duda, la consecuencia para el Ejército norteamericano será una creciente falta de credibilidad entre la sociedad en general”.
Destacó que con estas medidas demuestran que el interés del gobierno es iniciar conflictos internacionales sin tomar en cuenta a los soldados y las pérdidas que trae al país. “Son los soldados quienes cada día se convencen más de que le interesa más al Pentágono invadir países, desatar guerras, utilizar las tropas como carne de cañón”.
"Esto debilita al Pentágono frente a las tropas y frente a la sociedad norteamericana en general. Los perjudica gravemente porque manifiesta un comportamiento rapaz por parte del Ejército y poco interés en proteger los mejores intereses de los soldados y sus familias", detalló el analista político.
Los legisladores estadounidenses no han logrado establecer un acuerdo sobre el presupuesto para el año fiscal 2014 debido a diferencias acerca de la reforma de la salud: la Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, exige que la reforma se cancele, mientras que los demócratas, encabezados por el presidentes, Barack Obama, piden que EE.UU. necesita emitir nueva deuda para financiarse y aumentar el límite legal de endeudamiento del país.
La suspensión parcial de la financiación del Gobierno Federal de los Estados Unidos, producido por la falta de aprobación del presupuesto para el año fiscal 2014, ya ha causado daños a la economía de EE.UU. por valor de casi dos mil millones de dólares de acuerdo con la consultora IHS Global Insight.
Un informe difundido por la consulta explicó que durante los primeros seis días después del cierre parcial del Gobierno, que tuvo lugar el 1 de octubre, las pérdidas ascendieron a mil 600 millones de dólares, cifra que puede aumentar mientras pasen los días y no se llegue a un acuerdo.
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, dio el martes una rueda de prensa en la Casa Blanca (sede de gobierno) en la que llamó a la tranquilidad a los acreedores de su país, y aseguró que su país siempre pagó sus deudas y lo seguirá haciendo. El Presidente estadounidense dio sus palabras cuando se acerca la fecha límite para que el Congreso aumente el límite legal de endeudamiento.
Luego de una semana de parálisis fiscal, el presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el republicano John Boehner, afirmó el domingo que no aceptará elevar el techo de la deuda del país si el Gobierno de Barack Obama no acepta controlar el gasto público. Al respecto, Boehner advirtió que "de ningún modo" acordarán la medida sino se toman acciones para lidiar con los problemas subyacentes que afectan la economía de la nación norteamericana.
"No vamos por ese camino. Es hora de lidiar con los problemas de Estados Unidos. ¿Cómo se puede elevar el techo de deuda y no hacer nada con los problemas que subyacen?", precisó el líder de la mayoría republicana en la Cámara Baja.
A través de un comunicado, el Pentágono dio a conocer que no tienen la autorización para realizar pagos a las familias de los militares, entre otras medidas. “Una serie de programas importantes se suspenden. Por ejemplo, el departamento por el momento no está autorizado a pagar las subvenciones a las familias de los fallecidos en servicio”.
De acuerdo con varias familias, normalmente se paga 100 mil dólares en efectivo durante los tres días posteriores a la muerte del militar. En ese comunicado explicaron que tampoco podrán hacer frente a los gastos de los funerales de sus veteranos.
Entre los programas suspendidos figuran también programas de entrenamiento y de reconocimiento. Todas estas medidas ya han empezado a ser protestadas y rechazadas por las familias quienes consideran que los ciudadanos no tienen porqué pagar la falta de acuerdo en el gobierno.
El analista político Juan Gutiérrez aseguró que los soldados y la sociedad en general pierden la confianza en el Estado. "Sin duda, la consecuencia para el Ejército norteamericano será una creciente falta de credibilidad entre la sociedad en general”.
Destacó que con estas medidas demuestran que el interés del gobierno es iniciar conflictos internacionales sin tomar en cuenta a los soldados y las pérdidas que trae al país. “Son los soldados quienes cada día se convencen más de que le interesa más al Pentágono invadir países, desatar guerras, utilizar las tropas como carne de cañón”.
"Esto debilita al Pentágono frente a las tropas y frente a la sociedad norteamericana en general. Los perjudica gravemente porque manifiesta un comportamiento rapaz por parte del Ejército y poco interés en proteger los mejores intereses de los soldados y sus familias", detalló el analista político.
Los legisladores estadounidenses no han logrado establecer un acuerdo sobre el presupuesto para el año fiscal 2014 debido a diferencias acerca de la reforma de la salud: la Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, exige que la reforma se cancele, mientras que los demócratas, encabezados por el presidentes, Barack Obama, piden que EE.UU. necesita emitir nueva deuda para financiarse y aumentar el límite legal de endeudamiento del país.
La suspensión parcial de la financiación del Gobierno Federal de los Estados Unidos, producido por la falta de aprobación del presupuesto para el año fiscal 2014, ya ha causado daños a la economía de EE.UU. por valor de casi dos mil millones de dólares de acuerdo con la consultora IHS Global Insight.
Un informe difundido por la consulta explicó que durante los primeros seis días después del cierre parcial del Gobierno, que tuvo lugar el 1 de octubre, las pérdidas ascendieron a mil 600 millones de dólares, cifra que puede aumentar mientras pasen los días y no se llegue a un acuerdo.
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, dio el martes una rueda de prensa en la Casa Blanca (sede de gobierno) en la que llamó a la tranquilidad a los acreedores de su país, y aseguró que su país siempre pagó sus deudas y lo seguirá haciendo. El Presidente estadounidense dio sus palabras cuando se acerca la fecha límite para que el Congreso aumente el límite legal de endeudamiento.
Luego de una semana de parálisis fiscal, el presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el republicano John Boehner, afirmó el domingo que no aceptará elevar el techo de la deuda del país si el Gobierno de Barack Obama no acepta controlar el gasto público. Al respecto, Boehner advirtió que "de ningún modo" acordarán la medida sino se toman acciones para lidiar con los problemas subyacentes que afectan la economía de la nación norteamericana.
"No vamos por ese camino. Es hora de lidiar con los problemas de Estados Unidos. ¿Cómo se puede elevar el techo de deuda y no hacer nada con los problemas que subyacen?", precisó el líder de la mayoría republicana en la Cámara Baja.
EEUU debe a la ONU casi 800 millones de dólares
Publicado el 10/10/13 • en Contrainjerencia
Parálisis fiscal de EEUU muestra la precaria situación de la economía mundialPublicado el 10/10/13 • en Contrainjerencia
El subsecretario general de Gestión de la ONU, Yukio Takasu, informó hoy que de los 945 millones de dólares aún sin pagar a la organización por sus países miembros, más del 84 % corresponde a Estados Unidos.
En un encuentro aquí con la prensa, el funcionario precisó que Estados Unidos no ha abonado 795 millones de dólares pertenecientes a sus compromisos.
Sin embargo, añadió, el país norteño ha pagado importantes sumas en septiembre para operaciones de paz.
Otras 58 naciones deben al presupuesto regular de la ONU 150 millones de dólares, dijo Takasu, quien urgió a los gobiernos a honrar sus responsabilidades.
El subsecretario general de Gestión calificó de sólida la posición financiera de la ONU, aunque señaló que en materia de presupuesto regular la situación es ajustada.
Pese a los impagos, el escenario global es mejor que en el 2012, porque hasta el 5 de octubre ya honraron sus compromisos 134 estados miembros, contra 129 para igual fecha del año pasado, expuso. Takasu explicó la situación financiera de la entidad a su Quinta Comisión, la cual se encarga de cuestiones presupuestarias y administrativas. - PL
En un encuentro aquí con la prensa, el funcionario precisó que Estados Unidos no ha abonado 795 millones de dólares pertenecientes a sus compromisos.
Sin embargo, añadió, el país norteño ha pagado importantes sumas en septiembre para operaciones de paz.
Otras 58 naciones deben al presupuesto regular de la ONU 150 millones de dólares, dijo Takasu, quien urgió a los gobiernos a honrar sus responsabilidades.
El subsecretario general de Gestión calificó de sólida la posición financiera de la ONU, aunque señaló que en materia de presupuesto regular la situación es ajustada.
Pese a los impagos, el escenario global es mejor que en el 2012, porque hasta el 5 de octubre ya honraron sus compromisos 134 estados miembros, contra 129 para igual fecha del año pasado, expuso. Takasu explicó la situación financiera de la entidad a su Quinta Comisión, la cual se encarga de cuestiones presupuestarias y administrativas. - PL
10 octubre 2013 - Cubadebate
Por Marco Antonio Moreno
Cada día se alejan más los tiempos en que Estados Unidos era la superpotencia económica mundial. Los efectos nocivos de la globalización y la gobernanza del mundo en manos de las trasnacionales ha disuelto la noción de “Estado-Nación” en una situación que se precariza a nivel mundial. La parálisis fiscal que hoy afecta al país bastión del capitalismo, es una clara muestra de lo que espera a todo el planeta. Las imágenes de los visitantes asombrados por el cierre de la Estatua de la Libertad en Nueva York, dieron la vuelta al mundo. El turismo y los empleados del sector público son parte de los 800 mil funcionarios afectados por el cierre parcial de las actividades del Estado. Este cierre fiscal pospone también la entrega de las cifras que son claves para medir la evolución de la salud de la mayor economía del mundo, como las cifras de empleo correspondientes al mes de septiembre. La Oficina de Estadísticas del Trabajo (BLS) señala en su página web que “no recogerá ningún dato ni publicará el informe ni responderá a cualquier solicitud”. Pero este no es el principal problema.
El gran problema que se avecina para Estados Unidos es el límite de endeudamiento del gobierno federal, que ha superado los 16 billones de dólares. Este es el límite anual o “techo de la deuda”, fijado por el Congreso, en que se determina la cantidad en que el gobierno de Estados Unidos puede endeudarse. El techo de la deuda se introdujo durante la Primera Guerra Mundial para ayudar al gobierno federal a pagar la guerra. Desde entonces, el Congreso ha prescindido de la cantidad de bonos que entrega el gobierno, y sólo establece el límite en la cantidad de deuda en que puede incurrir el gobierno cada año. Pero ahora que la deuda federal supera los 16 billones de dólares (US$16.000.000.000.000, ver gráfica) y que al contemplar las hipotecas y otras deudas garantizadas por el Estado supera los 23 billones de dólares, la situación es asfixiante.
Una deuda indevolvible
Todo el mundo sabe que no hay como devolver esa deuda y la acción del Congreso de impedir que se siga elevando el techo de la deuda responde más que nada a causas ideológicas. Se busca la reducción del aparato estatal como se viene haciendo desde los años 70, aunque ésto es justamente lo que ha provocado la explosión de la deuda pública. La reducción del Estado que comenzó con Nixon y continuó a pasos acelerados con Reagan y el boom de la deuda pública, tiene a Estados Unidos en la quiebra. “Los déficit no importan” señalaba el otrora actor de Hollywood, y fue el primero en pedir 18 veces al Congreso “elevar el techo de la deuda”.
El punto crucial es que si el Congreso se niega a elevar el techo de la deuda, la situación de Estados Unidos se hará aún más precaria y dejaría al descubierto el fracaso del modelo capitalista implantado por Estados Unidos. Un impago de la deuda sería un desastre para la posición del gobierno en los mercados mundiales de bonos y daría lugar a una fuerte rebaja de su calificación crediticia, obligando a un aumento en la tasa de interés, provocando una caída en dominó de las principales economías del mundo. Estados Unidos entraría rápidamente en recesión y en su declive arrastraría a todo el mundo, esta vez muy debilitado para contener una nueva crisis.
Es difícil que el Congreso y el gobierno de Estados Unidos asuma la responsabilidad de este escenario tan sombrío e inmediato. La Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, tendrá que alcanzar un acuerdo con el Senado, controlado por los demócratas, para elevar el techo de la deuda antes de que Estados Unidos se precipite por el acantilado. Pero la intransigencia de los republicanos hasta el punto de exigir el cierre de los servicios públicos es en parte la afirmación de que el gobierno es rehén de los intereses financieros. La Fed ha destinado más de 20 billones de dólares en rescatar a la banca, y el congreso se niega a la reforma de salud que propone el gobierno de Obama. Incluso la justicia y las fuerzas policiales financiadas por el Estado, así como los servicios de inteligencia contra el “terrorismo” son vistos con recelo por algunos de los más extremistas que sugieren que lo único que se necesita es un arma para defenderse.
Estados Unidos, gracias a las políticas de bienestar y empleo vivió tres décadas doradas en los que pudo disminuir en forma paulatina y constante la deuda pública, como se aprecia en la siguiente gráfica, tomada de los archivos históricos de la Casa Blanca (ver aquí). Todo cambió con el gobierno de Ronald Reagan y la liberalización de los mercados según las ideas de Milton Friedman desde 1980. Estados Unidos no solo privatizó sus empresas estratégicas (petroleras, mineras, navieras, de transporte y comunicaciones) sino que lo hizo a precios fuera de mercado en lo que perdió todo el país. Si bien la gráfica de la deuda actual hoy se ve muy similar a la de los años 40, la realidad es bien distinta. Hoy Estados Unidos no cuenta con el importante aval que eran las empresas públicas y estratégicas de hace 70 años. Es un país que ha sido desmantelado por los caprichosos intereses privados del libre mercado y no cuenta con la generosidad de los activos que hace siete décadas lo hicieron convertirse en la primera potencia económica del mundo.
(Tomado de El Blog Salmón)
Cada día se alejan más los tiempos en que Estados Unidos era la superpotencia económica mundial. Los efectos nocivos de la globalización y la gobernanza del mundo en manos de las trasnacionales ha disuelto la noción de “Estado-Nación” en una situación que se precariza a nivel mundial. La parálisis fiscal que hoy afecta al país bastión del capitalismo, es una clara muestra de lo que espera a todo el planeta. Las imágenes de los visitantes asombrados por el cierre de la Estatua de la Libertad en Nueva York, dieron la vuelta al mundo. El turismo y los empleados del sector público son parte de los 800 mil funcionarios afectados por el cierre parcial de las actividades del Estado. Este cierre fiscal pospone también la entrega de las cifras que son claves para medir la evolución de la salud de la mayor economía del mundo, como las cifras de empleo correspondientes al mes de septiembre. La Oficina de Estadísticas del Trabajo (BLS) señala en su página web que “no recogerá ningún dato ni publicará el informe ni responderá a cualquier solicitud”. Pero este no es el principal problema.
El gran problema que se avecina para Estados Unidos es el límite de endeudamiento del gobierno federal, que ha superado los 16 billones de dólares. Este es el límite anual o “techo de la deuda”, fijado por el Congreso, en que se determina la cantidad en que el gobierno de Estados Unidos puede endeudarse. El techo de la deuda se introdujo durante la Primera Guerra Mundial para ayudar al gobierno federal a pagar la guerra. Desde entonces, el Congreso ha prescindido de la cantidad de bonos que entrega el gobierno, y sólo establece el límite en la cantidad de deuda en que puede incurrir el gobierno cada año. Pero ahora que la deuda federal supera los 16 billones de dólares (US$16.000.000.000.000, ver gráfica) y que al contemplar las hipotecas y otras deudas garantizadas por el Estado supera los 23 billones de dólares, la situación es asfixiante.
Una deuda indevolvible
Todo el mundo sabe que no hay como devolver esa deuda y la acción del Congreso de impedir que se siga elevando el techo de la deuda responde más que nada a causas ideológicas. Se busca la reducción del aparato estatal como se viene haciendo desde los años 70, aunque ésto es justamente lo que ha provocado la explosión de la deuda pública. La reducción del Estado que comenzó con Nixon y continuó a pasos acelerados con Reagan y el boom de la deuda pública, tiene a Estados Unidos en la quiebra. “Los déficit no importan” señalaba el otrora actor de Hollywood, y fue el primero en pedir 18 veces al Congreso “elevar el techo de la deuda”.
El punto crucial es que si el Congreso se niega a elevar el techo de la deuda, la situación de Estados Unidos se hará aún más precaria y dejaría al descubierto el fracaso del modelo capitalista implantado por Estados Unidos. Un impago de la deuda sería un desastre para la posición del gobierno en los mercados mundiales de bonos y daría lugar a una fuerte rebaja de su calificación crediticia, obligando a un aumento en la tasa de interés, provocando una caída en dominó de las principales economías del mundo. Estados Unidos entraría rápidamente en recesión y en su declive arrastraría a todo el mundo, esta vez muy debilitado para contener una nueva crisis.
Es difícil que el Congreso y el gobierno de Estados Unidos asuma la responsabilidad de este escenario tan sombrío e inmediato. La Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, tendrá que alcanzar un acuerdo con el Senado, controlado por los demócratas, para elevar el techo de la deuda antes de que Estados Unidos se precipite por el acantilado. Pero la intransigencia de los republicanos hasta el punto de exigir el cierre de los servicios públicos es en parte la afirmación de que el gobierno es rehén de los intereses financieros. La Fed ha destinado más de 20 billones de dólares en rescatar a la banca, y el congreso se niega a la reforma de salud que propone el gobierno de Obama. Incluso la justicia y las fuerzas policiales financiadas por el Estado, así como los servicios de inteligencia contra el “terrorismo” son vistos con recelo por algunos de los más extremistas que sugieren que lo único que se necesita es un arma para defenderse.
La deuda pública de Estados Unidos como porcentaje del PIB
Esta gráfica de la deuda pública como porcentaje del PIB nos aporta una idea clara de en qué momentos y bajo qué gobiernos la deuda pública aumentó, disminuyó o se estabilizó. Tras la segunda guerra mundial, Estados Unidos alcanzó un endeudamiento superior al PIBdel país. Pero en aquellos años Estados Unidos no era la primera potencia mundial y tenía un PIB menor al de Reino Unido. Sin embargo, tras la guerra, Estados Unidos fue el único país de los que participaron en el conflicto que tenía su infraestructura pública industrial intacta. La guerra permitió a Estados Unidos revertir el orden y pasar a ser la primera potencia mundial. La implantanción del dolar como moneda de reserva mundial desde 1944 respondió al hecho de que Estados Unidos era el país que tenía la mayor cantidad de reservas en oro del planeta. También era el principal productor y exportador de petróleo.Estados Unidos, gracias a las políticas de bienestar y empleo vivió tres décadas doradas en los que pudo disminuir en forma paulatina y constante la deuda pública, como se aprecia en la siguiente gráfica, tomada de los archivos históricos de la Casa Blanca (ver aquí). Todo cambió con el gobierno de Ronald Reagan y la liberalización de los mercados según las ideas de Milton Friedman desde 1980. Estados Unidos no solo privatizó sus empresas estratégicas (petroleras, mineras, navieras, de transporte y comunicaciones) sino que lo hizo a precios fuera de mercado en lo que perdió todo el país. Si bien la gráfica de la deuda actual hoy se ve muy similar a la de los años 40, la realidad es bien distinta. Hoy Estados Unidos no cuenta con el importante aval que eran las empresas públicas y estratégicas de hace 70 años. Es un país que ha sido desmantelado por los caprichosos intereses privados del libre mercado y no cuenta con la generosidad de los activos que hace siete décadas lo hicieron convertirse en la primera potencia económica del mundo.
(Tomado de El Blog Salmón)
STELLA CALLONI / Un presidente cercado, un mundo amenazado
Publicado el 10/10/13 • en Contrainjerencia
Publicado el 10/10/13 • en Contrainjerencia
STELLA CALLONI / TELAM – En las últimas horas del tercer día de la paralización del gobierno de Estados Unidos, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Christine Lagarde lanzó una advertencia: si ese país no logra subir su límite de endeudamiento no solo dañaría a su economía, sino también la del resto del mundo y estimó que es necesaria una urgente solución.
Si la parálisis producida por la negativa a aprobar el presupuesto “es ya suficientemente nefasta, la incapacidad de subir el techo de la deuda sería peor aún”, dijo Lagarde, mientras que el Departamento del Tesoro recordó que el país “agotará su capacidad de endeudamiento” a más tardar el 17 de octubre próximo. Si no se llega a un acuerdo para subir el límite del país para endeudarse, los analistas esperan que después de esa fecha el gobierno se quede sin dinero para pagar las cuentas.
Esta es la realidad, pero suponiendo una solución, las pérdidas no son sólo económicas. En el marco de un mundo incierto, con una Europa en crisis, con un fundamentalista esquema de guerras de expansión increíbles en el siglo XXI, que no han podido ganar en ninguno de los casos. Afganistán, Irak, Libia, e incluso Siria, que está bajo ataque de las fuerzas mercenarias de la Organización del Atlántico Norte, la situación externa también es grave, tanto como la interna.
Estados Unidos y sus aliados han perdido credibilidad y podría decirse que solo están sostenidos por palabras: la poderosa organización, asimilada a la política de guerra, que son los medios masivos de comunicación y las nuevas tecnologías informáticas.
Perder credibilidad aumenta la inestabilidad, especialmente en Europa, que ha perdido demasiado con las guerras terroristas que se escenifican bajo el nombre de “guerra antiterrorista”, preventiva, sin límites y sin fronteras.
Los dirigentes europeos se encuentran frente a un espejo astillado, con severas crisis económicas y dramáticas realidades sociales. Esta nueva situación cae sobre esos países, que están actuando en total dependencia de Estados Unidos y los organismos financieros. “Si Estados Unidos pone a su deuda en default, se corre el peligro de enviar una señal a los mercados de que el país no es un tomador de préstamos creíble. Y a la vista del volumen de la deuda que circula en el sistema estadunidense, eso podría ser catastrófico”, advirtió desde Australia, David Smith, del Centro de estudios sobre Estados Unidos de la Universidad de Sidney.
Podría también golpear a América, Asia y África, precisamente en todos estos casos cuando se estaba
viviendo una moderada “recuperación de la recesión de 2007-2008” señala otro analista.
GOLPES
El 30 de julio de 2012, David Brooks, corresponsal en Estados Unidos del periódico “La Jornada” titulaba su nota como “¿Golpe de Estado en Estados Unidos?”.
Advertía Brooks que los “súper ricos de Estados Unidos, y sus contrapartes en otras regiones del mundo han cometido lo que solo se podría describir como un intento de golpe de Estado. No solo controlan la economía, sobre todo mediante el sector financiero, sino buscan tomar el control de los procesos políticos”.
Estados Unidos estaba mostrando altos índices de pobreza, igual que los países que cumplieron las recetas neoliberales- rechazadas por los pueblos latinoamericanos desde fines del siglo pasado y en lo que va de este siglo y por los gobiernos actuales de la mayoría de sus países.
Estados Unidos es el país con mayor desigualdad social en el llamado Primer Mundo. Y a esto se agrega una concentración de la riqueza “sin precedentes, desde el periodo anterior de la gran depresión” recuerda Brooks.
Para esa fecha de 2012, 400 personas eran dueñas de más riqueza “que la mitad más pobre de la población estadunidense, 150 millones de personas (ahora calculadas en casi 200 millones). La familia Walton, los herederos de Wal-Mart, con una fortuna de casi 90 mil millones de dólares, tienen más riqueza que el 40 por ciento de abajo de la población estadunidense. El uno por ciento más rico controla 40 por ciento de la riqueza nacional”.
Ya los analistas esperaban entonces que el nivel de pobreza ascendiera a su punto más alto en 50 años. Se calcula ahora que uno de cada cuatro niños estadunidenses viven en la pobreza y va en escala ascendente.
“Según una investigación de economistas de la Universidad de California, mientras los ingresos del 1 por ciento más rico en Estados Unidos se duplicaron entre 1980 y 2010 (los del 0.1 se triplicaron), los ingresos del 90 por ciento de abajo se desplomaron casi 5 por ciento” señala el periodista. Y esto era a principios de 2012 .
Brooks recuerda que “igual que en los países en desarrollo, los ricos aquí insisten en que ellos son el motor de la economía; que sus intereses son los intereses nacionales, y que ellos son los que generan empleo, inversión, y oportunidad, así como los recursos para el desarrollo por medio de los impuestos que pagan. Pero igual que los ricos de los países que todos conocemos en el tercer mundo, los intereses de los ricos tienen poco que ver con los intereses nacionales”.
Y en este caso el informe de la Universidad de California analiza que los ricos no invierten sus fortunas en sus países ni pagan los impuestos que deben a su nación, sino hacen todo por ocultar sus riquezas y evadir sus responsabilidades fiscales.
“Entre 21 y 32 billones de dólares en riqueza financiera están escondidos en paraísos fiscales o en bancos en el extranjero (unas 80 jurisdicciones extranjeras), fondos tanto legales como de negocios ilícitos” sostiene el nuevo informe The Price of Offshore evisited de la red de investigaciones Tax Justice Network. “Ese monto equivale a más del PIB anual combinado de Estados Unidos y Japón”.
Este es un pincelazo sobre lo que sucede al interior del país, que se considera más rico y más democrático del mundo. Ahora en una crisis que se profundiza con cada día del cierre del gobierno.
Envío:Amarelle
Si la parálisis producida por la negativa a aprobar el presupuesto “es ya suficientemente nefasta, la incapacidad de subir el techo de la deuda sería peor aún”, dijo Lagarde, mientras que el Departamento del Tesoro recordó que el país “agotará su capacidad de endeudamiento” a más tardar el 17 de octubre próximo. Si no se llega a un acuerdo para subir el límite del país para endeudarse, los analistas esperan que después de esa fecha el gobierno se quede sin dinero para pagar las cuentas.
Esta es la realidad, pero suponiendo una solución, las pérdidas no son sólo económicas. En el marco de un mundo incierto, con una Europa en crisis, con un fundamentalista esquema de guerras de expansión increíbles en el siglo XXI, que no han podido ganar en ninguno de los casos. Afganistán, Irak, Libia, e incluso Siria, que está bajo ataque de las fuerzas mercenarias de la Organización del Atlántico Norte, la situación externa también es grave, tanto como la interna.
Estados Unidos y sus aliados han perdido credibilidad y podría decirse que solo están sostenidos por palabras: la poderosa organización, asimilada a la política de guerra, que son los medios masivos de comunicación y las nuevas tecnologías informáticas.
Perder credibilidad aumenta la inestabilidad, especialmente en Europa, que ha perdido demasiado con las guerras terroristas que se escenifican bajo el nombre de “guerra antiterrorista”, preventiva, sin límites y sin fronteras.
Los dirigentes europeos se encuentran frente a un espejo astillado, con severas crisis económicas y dramáticas realidades sociales. Esta nueva situación cae sobre esos países, que están actuando en total dependencia de Estados Unidos y los organismos financieros. “Si Estados Unidos pone a su deuda en default, se corre el peligro de enviar una señal a los mercados de que el país no es un tomador de préstamos creíble. Y a la vista del volumen de la deuda que circula en el sistema estadunidense, eso podría ser catastrófico”, advirtió desde Australia, David Smith, del Centro de estudios sobre Estados Unidos de la Universidad de Sidney.
Podría también golpear a América, Asia y África, precisamente en todos estos casos cuando se estaba
viviendo una moderada “recuperación de la recesión de 2007-2008” señala otro analista.
GOLPES
El 30 de julio de 2012, David Brooks, corresponsal en Estados Unidos del periódico “La Jornada” titulaba su nota como “¿Golpe de Estado en Estados Unidos?”.
Advertía Brooks que los “súper ricos de Estados Unidos, y sus contrapartes en otras regiones del mundo han cometido lo que solo se podría describir como un intento de golpe de Estado. No solo controlan la economía, sobre todo mediante el sector financiero, sino buscan tomar el control de los procesos políticos”.
Estados Unidos estaba mostrando altos índices de pobreza, igual que los países que cumplieron las recetas neoliberales- rechazadas por los pueblos latinoamericanos desde fines del siglo pasado y en lo que va de este siglo y por los gobiernos actuales de la mayoría de sus países.
Estados Unidos es el país con mayor desigualdad social en el llamado Primer Mundo. Y a esto se agrega una concentración de la riqueza “sin precedentes, desde el periodo anterior de la gran depresión” recuerda Brooks.
Para esa fecha de 2012, 400 personas eran dueñas de más riqueza “que la mitad más pobre de la población estadunidense, 150 millones de personas (ahora calculadas en casi 200 millones). La familia Walton, los herederos de Wal-Mart, con una fortuna de casi 90 mil millones de dólares, tienen más riqueza que el 40 por ciento de abajo de la población estadunidense. El uno por ciento más rico controla 40 por ciento de la riqueza nacional”.
Ya los analistas esperaban entonces que el nivel de pobreza ascendiera a su punto más alto en 50 años. Se calcula ahora que uno de cada cuatro niños estadunidenses viven en la pobreza y va en escala ascendente.
“Según una investigación de economistas de la Universidad de California, mientras los ingresos del 1 por ciento más rico en Estados Unidos se duplicaron entre 1980 y 2010 (los del 0.1 se triplicaron), los ingresos del 90 por ciento de abajo se desplomaron casi 5 por ciento” señala el periodista. Y esto era a principios de 2012 .
Brooks recuerda que “igual que en los países en desarrollo, los ricos aquí insisten en que ellos son el motor de la economía; que sus intereses son los intereses nacionales, y que ellos son los que generan empleo, inversión, y oportunidad, así como los recursos para el desarrollo por medio de los impuestos que pagan. Pero igual que los ricos de los países que todos conocemos en el tercer mundo, los intereses de los ricos tienen poco que ver con los intereses nacionales”.
Y en este caso el informe de la Universidad de California analiza que los ricos no invierten sus fortunas en sus países ni pagan los impuestos que deben a su nación, sino hacen todo por ocultar sus riquezas y evadir sus responsabilidades fiscales.
“Entre 21 y 32 billones de dólares en riqueza financiera están escondidos en paraísos fiscales o en bancos en el extranjero (unas 80 jurisdicciones extranjeras), fondos tanto legales como de negocios ilícitos” sostiene el nuevo informe The Price of Offshore evisited de la red de investigaciones Tax Justice Network. “Ese monto equivale a más del PIB anual combinado de Estados Unidos y Japón”.
Este es un pincelazo sobre lo que sucede al interior del país, que se considera más rico y más democrático del mundo. Ahora en una crisis que se profundiza con cada día del cierre del gobierno.
Envío:Amarelle





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