16 de octubre de 2013

ROSARIO: EL UNICO DETENIDO POR LOS DISPAROS A LA CASA DE BONFATTI SE DECLARO AJENO AL ATAQUE.

EL UNICO DETENIDO POR LOS DISPAROS A LA CASA DE BONFATTI SE DECLARO AJENO AL ATAQUE
El estado de la investigación
El abogado del imputado reveló ayer que el muchacho, llamado Lucas, estaba
en su casa al momento del atentado. El secretario de Seguridad reiteró que "ninguna pista está descartada" mientras crece la polémica por el control político sobre la policía.
La fiscal de Cámaras, Cristina Rubiolo, confirmó que investigan las TOE.Imagen: Alberto Gentilcore
El único detenido que quedó tras el despliegue de allanamientos posteriores al atentado contra el gobernador Antonio Bonfatti se declaró ajeno a ese ataque y acusó al personal policial de haberle plantado el arma secuestrada en su casa. La fiscal de Cámaras, Cristina Rubiolo, dejó entrever que ayer continuaría el despliegue policial en la investigación, ahora bajo dirección de las Tropas de Operaciones Especiales, pero bajo un fuerte hermetismo. El mandatario pidió "no partidizar este tema que viene desde hace muchísimos años", en tácita alusión a cuestionamientos directos a la gestión provincial y su control político sobre la policía y el narcotráfico. Es que algunas fuentes calificadas en asuntos penales desconfiaron del rumbo que adoptó la investigación en sus primeros tramos y apuntaron hacia un sector de la fuerza, con intereses en los negocios de venta de drogas.

El joven de 22 años, detenido el domingo de madrugada en su casa de Cavia al 1300, prestó declaración indagatoria ayer en Tribunales, ante la fiscal a cargo, Ana Rabin. Su abogado defensor, Marcos Cella, transmitió que su cliente está imputado del delito de "tenencia de arma de guerra", y recalcó que nada lo vincula aún con la balacera del viernes a la noche contra el domicilio de Bonfatti, en Darragueira y Gallo. 

"Esperemos el resultado del peritaje balístico. Debiera dar negativo, pero si es positivo, será curioso por la celeridad con la que habría aparecido esa arma", desconfió el letrado.

Consultado el secretario de Seguridad, Matías Drivet reiteró que "ninguna pista está descartada, y mientras tanto hay que decir que lo que se comenta son conjeturas, al margen de una investigación que se está desarrollando".

El detenido negó tener relación con el ataque y aseguró que la pistola secuestrada "fue plantada por la policía en el techo de su casa", contó el abogado defensor, para quien la supuesta imputación de su cliente con el atentado "es una construcción mediática o el afán desde alguna fuente policial en encontrar rápido a un culpable". "Mi cliente no tiene problemas en causas de drogas ni tampoco contra el gobernador", remarcó.

Fue uno de los allanamientos ordenados por la jueza María Luisa Pérez Vara a 24 horas del ataque. El imputado fue apresado en su casa de Cavia al 1300. Su abogado reveló ayer que el muchacho, llamado Lucas, estaba en su hogar al momento del atentado, y que tiene grabaciones de video que lo demuestran y que lo aportará a la causa. Según dijo, en esa casa tiene videocámaras instaladas que lo grabaron cuando ocurría la agresión a tiros contra la vivienda del gobernador. Cella agregó que "la policía rompió esas cámaras" durante el allanamiento. Para el defensor, el procedimiento "fue muy raro" y dudó de la fiabilidad de los testigos convocados por la fuerza.

Lucas es hermano de un muchacho que la policía ha relacionado con el tráfico de drogas en la zona norte. A él le atribuyen la propiedad de un BMW secuestrado en la seccional 10ª, cuyo jefe, Roland Cuñé, tendría enemistad manifiesta contra esa familia, según el abogado consultado.

El detenido volvió a su lugar de reclusión, en la Alcaidía mayor de la Unidad Regional II, con la misma imputación con la que llegó. A la fiscal Rabin le confesó que teme por su vida y pidió que se lo mantenga en ese presidio para cumplir la prisión preventiva.

DESPUES DE LA CONMOCION
Cruce de opiniones
Superada la conmoción inicial, la polémica abrazó al caso del primer atentado directo contra un gobernador en Santa Fe. El ministro de Defensa, Agustín Rossi, volvió a decir que, a su entender, el narcotráfico en Santa Fe "comenzó a incubarse en la gestión de (Hermes) Binner, sobre todo en cuanto a la connivencia de un sector de la fuerza policial con el delito". Y el ex gobernador lo cruzó: "Es una maniobra para politizar una situación preocupante. El ministro no puede decir lo que dice, o desconoce o tiene mala fe. No olvidemos que estamos hablando de un delito federal". El ministro de Seguridad, Raúl Lamberto, pidió que la Nación envíe 400 efectivos federales a vigilar rutas nacionales y accesos a Rosario.

Ayer Bonfatti se mostró "dolido" de quienes hablan del atentado sufrido "para sacar tajada política". Un reproche tácito a quien 72 horas antes se sentó a su diestra para expresar el apoyo del gobierno nacional. "No hay que partidizar, este tema viene desde hace muchísimos años. Estamos ante un enemigo que tiene poder, entonces coordinar esfuerzos entre los distintos niveles del Estado y hacer inteligencia común no es un capricho", dijo.

El ex subsecretario de Seguridad Comunitaria de la gestión Binner, Enrique Font, descreyó de la hipótesis de un pase de factura narco al gobierno provincial, y de la otra -menos ventilada- de un mensaje de malestar policial por acciones de reformas en la fuerza. Font opinó que la lucha contra el narcotráfico es una declamación oficial, apurada a partir del asesinato del líder de Los Monos, Claudio Pájaro Cantero. En su análisis, "el narcotráfico no ha sido afectado, sigue funcionando. Los puntos de venta se habrán movido de lugar, otros no, el dinero sigue fluyendo a la policía, que sigue cobrando sumas semanales para dejar que los bunkers funcionen". A Radio Nacional Santa Fe, el ex funcionario le dijo que el Ejecutivo "ha jugado con un sector de la policía, a la que no controla, que es el que le pasa la información y le entrega algunas caras visibles de estas bandas".

El defensor general de la provincia, Gabriel Ganón, puso el foco en la jueza del caso, María Luisa Pérez Vara. "No me da ninguna garantía", opinó y recordó que esta magistrado "ha tenido que ver con la investigación por enriquecimiento ilícito de comisarios denunciados como vinculados con la narcocriminalidad. Ese expediente estuvo parado durante meses en su juzgado. Otro caso muy resonante, por el que se le pidió juicio político, es el caso de los crímenes de barrio Parque", enumeró el funcionario judicial, quien alertó que "se está dejando de lado la peligrosa relación que tiene la policía provincial con las bandas criminales que operan en la ciudad". Este tópico en la investigación es barajado en el seno del gobierno, pero ninguno de sus referentes lo admite a micrófono abierto.

El fiscal federal Juan Murray referenció el atentado en el "desmadre al que se ha llegado con el narcotráfico". Y señaló al ex jefe de policía, Hugo Tognoli, detenido por presunta connivencia con ese delito. "Binner y Bonfatti dijeron que era un preso político. A esta altura me parece que estarán pensando que no lo es", dijo. 

Y el abogado de Tognoli, Carlos Edwards, lo cruzó. Dijo que esos dichos son "un oportunismo político impropio de un fiscal, intentando vincular indirectamente a mi defendido con ese trágico hecho, y soslayando el estado de inocencia de Tognoli, que si bien fue procesado, ese procesamiento se encuentra recurrido ante la Cámara de Casación".
Fuente:Rosario12

La memoria de las balas
Por Carlos del Frade
Tuesday, Oct. 15, 2013 
15 Octubre 2013 | (APe).- Catorce disparos impactaron contra la casa del gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti, el viernes 11 de octubre, en el momento del tercer gol de la selección Argentina contra Perú. Fue en el barrio Alberdi, zona norte de Rosario, la ex ciudad obrera, ferroviaria y portuaria. No lo mataron de casualidad. Fue el atentado político más grave de la historia política desde la recuperación de la democracia en 1983.
La memoria de las ba...
Cuatro encapuchados se bajaron de dos motos y comenzaron a tirar con pistolas 45, las técnicamente denominadas 11.25. Armas oficiales de las fuerzas de seguridad. Armas de guerra. Casi todas las semanas ocurre algo similar en los barrios. Desde esta columna la semana pasada se publicó una carta de un adolescente que sostenía que en barrio Las Flores, zona sur de Rosario, tiraron contra la escuela y siguieron dando clase. En la causa donde se investiga el triple crimen de Villa Moreno, ocurrido el primero de enero de 2012, las escuchas telefónicas revelan cómo las ráfagas sirven para anunciar que deben pagarse las deudas entre distribuidores de cocaína. Pero ahora el grado de audacia fue mayor. 

¿Por qué fue mayor un día viernes y en la zona norte?. ¿Qué pasó en los últimos treinta días?.

Algunos apuntes para pensar, para construir la memoria de las balas que casi le arrancan la vida al gobernador de Santa Fe y su señora.

Porque las balas tienen memoria, como alguna vez enseñara Jorge Luis Borges.

En los últimos cuatro viernes, la ciudad fue escenario de noticias y hechos que parecen señales que marcan un contexto: el 20 de septiembre se difundió la fotografía del jefe de la barrabrava de Central junto a integrantes de Los Monos, la principal banda vinculada al narcotráfico que comenzó a ser desmantelada a fines de mayo de este año como consecuencia de una serie de asesinatos. Esa organización tiene, por lo menos, quince años de existencia.

El viernes siguiente, el 27 de septiembre se produjo el incendio de los archivos del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos que tiene un trabajo social muy fuerte con chicos que intentan zafar del destino de ser soldaditos en la zona norte de la ciudad.

El otro viernes, ya el 4 de octubre, en barrio Larrea, acribillaron a un hombre frente a un bunker, también en la zona norte y ese mismo día decomisaron autos de alta gama atribuidos a un supuesto narcotraficante que maneja los bunkers del oeste y norte rosarinos.

Y el 11 de octubre, como queda dicho, la balacera contra la familia del gobernador.

No parece una casualidad esta última seguidilla de hechos relacionados con las disputas en la zona norte de la ciudad. Y en la misma necesidad de construir un contexto que sirva para pensar el atentado, también es necesario señalar que lo nuevo de la semana que terminó fue la confirmación de la prisión para el Panadero Ochoa, líder de la barra de Ñuls, de parte del excelente juez Beltramone. Esa decisión también marcó un cimbronazo en distintas estructuras mafiosas. Balbuceos que buscan encontrar algo de razón en medio de estas horas de profunda fragilidad existencial.

El sábado por la mañana, se realizó una conferencia de prensa en el llamado Salón Blanco de la gobernación en Rosario.

Allí se mostró la dimensión del atentado contra Antonio Bonfatti: las caras de los principales referentes políticos, no solamente del oficialismo sino también de la oposición, estaban marcadas por la conmoción y la conciencia que por simple casualidad salvaron la vida el gobernador y su mujer. Ningún oficial de la policía estuvo presente.

Y en todos surgió la idea original que hace rato exige la realidad de las mayorías que habitan la ciudad de Rosario: recuperar aquel lugar donde la violencia no era práctica cotidiana.

Hay una especulación que surgió de los diálogos con los dirigentes, la interna de la UOCRA santafesina, además de las organizaciones narcocriminales y las barras.

Pero este presente tiene un pasado.

Estas balas tienen memoria.

Hay que pensar por qué este presente, de quién es hijo y desde cuándo se viene gestando.

En la primera fila de la conferencia de prensa, estaban los ex gobernadores Hermes Binner y Jorge Obeid. Sus caras no eran similares a las de Bonfatti ni tampoco a la de Agustín Rossi, ministro de Defensa Nacional.

Quizás porque son conscientes de lo que hicieron y de lo que no hicieron en esos años donde el huevo de la serpiente creció y se desarrolló, mientras avanzaban maniobras vinculadas al lavado de dinero y comenzaba a multiplicarse la sangre joven derramada en los barrios.

Porque en esa historia silenciada, ninguneada, está el origen de esas balas.

Por eso es fundamental que aparezcan las autocríticas de los diferentes sectores políticos, sociales, judiciales, empresariales y mediáticos. Durante mucho tiempo se miró para otro lado. Esas complicidades forman parte de la memoria de esas balas que casi matan al gobernador de Santa Fe, del mayor atentando de la historia política de los últimos treinta años.

-No luchamos durante años para tener una sociedad donde estos tipos nos quieran hacer vivir encerrados entre rejas. No tienen ningún derecho...-dijo conmovida y con toda claridad, María de los Ángeles “Chiqui” González, ministra de Cultura e Innovación de la provincia en diálogo con este cronista al término de la conferencia de prensa. Tiene razón. Toda la razón. Las balas tienen memoria. Es hora de construirla para intentar que la vida sea mejor no solamente para el gobernador sino para todos los que viven en la provincia y el país.

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