17 de octubre de 2013

SALTA: El mayor Mendiaz reconoció haber participado en el asesinato de 4 jóvenes militantes.

16.10.2013
Comienzan a develarse falsos enfrentamientos inventados para ocultar crímenes 
Salta: El mayor Mendiaz reconoció haber participado en el asesinato de 4 jóvenes militantes 




Hijos y Madres en las audiencias salteñas, con retratos de los ausentes
Por Elena Corvalán, directora de Redio Nacional Salta
El mayor Virtom Modesto Mendíaz reconoció ayer haber participado del operativo en el que fueron asesinados los militantes del Frente Revolucionario Peronista (FRP) Alfredo Mattioli, Liendro Estopiñán, Marcos Estopiñán y Ricardo Tapia, el 20 de abril de 1975 en una casa de Villa Merced, en la localidad de Rosario de Lerma. De esta manera se auto incriminó en este hecho, objeto del megajuicio por delitos de lesa humanidad que se lleva a cabo en esta ciudad pero que no contaba al mayor entre los acusados.
s indagatorias en este juicio demuestran que hay avances en el esclarecimiento del aparato criminal establecido por el terrorismo de Estado en la década del 70 y que el pacto de silencio entre los represores muestra grietas, señaló el querellante David Leiva. Convertido en el quinto acusado en hablar en el juicio oral y público por crímenes de lesa humanidad, el mayor Virtom Mendíaz reconoció ayer que en la década del 70 había una “lucha contra la subversión”, pero aseguró que la acción de la Policía de Salta se limitó al “control operacional” en lugares estratégicos con el fin de obstaculizar la comunicación de “organizaciones revolucionarias que operaban clandestinamente”, entre las que mencionó al “PRT-ERP” (Partido Revolucionario de los Trabajadores, cuyo brazo armado era el ERP), a Montoneros y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

El ex jefe de la Policía salteña entre septiembre y diciembre de 1976 aseguró que este control se practicó “en el marco de la ley. Hubo detenidos pero nunca se mató a nadie ni se torturó”. Trató de mostrar a la Policía como testigo de un enfrentamiento entre sectores antagónicos, la guerrilla y “grupos especiales que operaban al más alto nivel a través del secreto y la oportunidad”.

Mendíaz también reconoció que en esos años “había una central de inteligencia, la cual distribuyó agencias”. Reconoció la existencia de una comunidad informativa integrada por miembros de las fuerzas. Dijo que la Policía de Salta “actuaba (en esa comunidad) mediante reunión de información”.

Y si bien negó que la Policía tuviera infiltrados en la Universidad Nacional de Salta (UNSa), dijo que “deducía que había infiltrados”. Contó que el comisario Abel Vicente Murúa, jefe del Departamento de Informaciones, que asistía a las reuniones de la comunidad informativa, le comentó una vez que “los que más pasaban información era la misma gente de la UNSa” porque “no todos eran montoneros”, “había una especie de antagonismo” y en ese marco algunos  pasaban información a la Policía. 


Mejor no contesta

El comisario Julio Oscar Correa se declaró ayer inocente en relación a los secuestros y desapariciones de las hermanas Carmen y Francisca Torres y los jóvenes Norberto Guerrero y Felipe Pizarro Gallardo, cometidos en 1976 en la ciudad de General Güemes. “Yo no tengo nada que ver con ninguna de las acusaciones”, reiteró. Dijo que la acusación “fue inventada”, aunque reconoció que tras el golpe de Estado, el 24 de marzo de 1976, detuvo a varias personas que estaban en una lista. “Obren en consecuencia, de acuerdo a la ley, a la Constitución, a los derechos humanos, porque ahora a mí también me están afectando mis derechos”, les pidió a los jueces.

Sostuvo que la acusación busca perjudicarlo, precisamente porque no era hombre de confianza de quienes detentaron el poder después de la caída del gobierno de Miguel Ragone y que esto puede probarse: “Los antecedentes de animosidad en contra mía están escritos”, af'8ras recordar que en 1981 lo sometieron a una junta médica y fue obligado a retirarse. Y se negó a responder preguntas: “Creo que dije lo justo, lo suficiente”, explicó.


Cómo sigue

El 21, a las 12, el presidente del Tribunal Oral, Carlos Jiménez Montilla, escuchará el testimonio de Brunilda Rojas, madre de la docente desaparecida Silvia Benjamina Aramayo. La testimonial se tomará en el domicilio de Rojas, afectada por una enfermedad.

Ese mismo día habrá una inspección ocular en la casa de donde fueron secuestrados Gemma Fernández Arcieri y su marido, Héctor Gamboa; también se inspeccionará el lugar donde fue dejada la hija de ambos, Mariana Gamboa, todavía bebita entonces, y se observará la distancia entre la vivienda del matrimonio Gamboa y la casa del comisario Ulloa, donde la noche del secuestro había dos policías que dijeron haber visto el hecho.

La próxima audiencia será el 4 de noviembre. Seguirán las indagatorias, ya se sabe que declararán Juan Manuel Ovalle y Joaquín Cornejo Alemán.
Fuente:Telam              





16.10.2013

Salta: Gatto y De la Vega coincidieron en responsabilizar al coronel Mulhall
Tenientes acusados de la desaparición del soldado Brizzi descargan culpas en el jefe de la unidad

Coronel Mulhall. ¿Y a mi por qué me miran?
Por Elena Corvalán, directora de Radio Nacional-salta
Los tenientes retirados Marcelo Diego Gatto y Ricardo Benjamín Isidro de la Vega, que están siendo juzgados como partícipes de la desaparición del soldado Víctor Mario Brizzi, descargaron responsabilidades en el jefe de la Guarnición Ejército Salta y el Regimiento 5º de Caballería, el coronel retirado Carlos Alberto Mulhall, que también es juzgado en este proceso y ya cuenta con condenas por crímenes de lesa humanidad. Ambos prestaron declaración indagatoria ayer ante el Tribunal Oral en lo Federal de Salta en el marco del megajuicio por delitos de lesa humanidad que se lleva a cabo en esta ciudad.

Durante unas 9 horas, 5 ocupadas por Gatto, trataron de convencer sobre su inocencia respecto del terrorismo de Estado en general y, en particular, en relación al secuestro y desaparición de Brizzi, el 8 de marzo de 1976, cuando éste recibía la instrucción básica de combate en el Regimiento de Caballería Ligero 5 “Martín Miguel de Güemes”, en esta ciudad.

Gatto está imputado porque integraba el grupo de oficiales instructores y la esposa de Brizzi, Cristina Cobos, lo señala como uno de sus interrogadores, y De la Vega, porque era jefe de Personal (S1), como tal integraba la plana mayor y era ayudante “de confianza” del jefe del Regimiento, Mulhall, que además era jefe de la Guarnición Ejército Salta.

Tras la desaparición de Brizzi, el Ejército adujo que había salido con un permiso especial y no había regresado, por lo que lo declaró desertor.

Ayer ambos acusados, con sendas ayudas-memoria, mostraron elocuencia al exponer sus conocimientos sobre las formas y los usos militares. Sin embargo, adujeron desconocer las directivas y reglamentos referidos a la lucha contra la subversión y negaron tanto la existencia de detenidos en dependencias del Ejército como su participación en el secuestro y desaparición de Brizzi.

Gatto, que lamentó tener que defenderse “de una acusación tan vil”, hizo un croquis de las dependencias militares. Quería mostrar la diferencia entre los cuarteles y el sector dedicado a la instrucción básica de los conscriptos.

El militar basó su defensa en dos pilares: su juventud e inexperiencia al momento de la desaparición de Brizzi, dijo que era “el de menor jerarquía” y no podía otorgar un permiso especial a los soldados, algo que solo podía hacer, “el jefe de Unidad, que para mí no era otro que Mulhall”.

Por otra parte, sostuvo que para cuando Brizzi desapareció él ya no estaba en Instrucción, sino que se le había ordenado armar una Sección de combate para participar en el Operativo Independencia en Tucumán.

El discurso del oficial comenzó a perder ilación con las preguntas del fiscal Ricardo Toranzos, lo que siguió con los otros interrogatorios: al abogado Orfeo Maggio, defensor de De la Vega, llegó a pedirle que no hiciera preguntas “tan largas, porque me puede hacer decir cosas que no son ciertas o que no quiero decir”.

A su turno, De la Vega sostuvo que “los únicos” que podían autorizar un franco entre los conscriptos recién ingresados eran “el jefe de Unidad (Mulhall) o el segundo jefe (Joaquín Cornejo Alemán, también juzgado en este proceso)”.

Dijo que no conoció a Brizzi ni sabía de sus antecedentes, pero reconoció haber recibido “varias veces” a Cobos, quien concurría al Ejército a preguntar por su marido. A pesar de que empezó negando “absolutamente” haberla interrogado, ante el querellante David Leiva reconoció que le preguntó sobre los lugares donde podría encontrarse Brizzi.

Cobos sostiene que De la Vega la interrogó reiteradamente y que la hizo pasar a una sala llena de oficiales que también la interrogaron. Ayer De la Vega concedió que pudo haberla “contactado” con otros oficiales.

“Asesoramiento y contribuciones”
El coronel retirado Ricardo de la Vega negó ayer que la plana mayor, que él integraba,  tuviera conocimiento sobre la represión estatal; sostuvo que el Ejército “estaba empeñado en la lucha contra la subversión” pero afirmó que sus acciones se llevaban a cabo en Tucumán, no en Salta.

Este argumento se desdibujó cuando Leiva lo confrontó con la declaración que prestara Mulhall en la Causa 13, el juicio a las Juntas, en la que dijo que comandó la lucha contra la subversión y para este fin su plana mayor le brindaba “asesoramiento y contribuciones”.

El ex jefe de la Guarnición describió también el uso de un cuerpo de interrogadores. Ayer De la Vega empezó su declaración negando haber recibido instrucción sobre inteligencia, interrogatorio y torturas, aunque reconoció que como cadete participó de una capacitación en la Escuela de las Américas.

De la Vega terminó negando haber participado de actividades de inteligencia durante toda su carrera, a pesar de que en 2001 fue jefe de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto.

Sobre el final, luego de que egara insistentemente la existencia de detenidos en el Ejército y su presencia en la cárcel de Villa Las Rosas, soportó una andanada de datos que le tiró el fiscal. Toranzos le recordó que en el libro de guardia del penal consta que el 27 de enero de 1976 ingresó a la cárcel en compañía del director y subdirector, y enumeró también una lista de constancias que dan cuenta del ingreso de detenidos provenientes del Ejército.

De la Vega se limitó a balbucear que nunca fue al Penal.

La audiencia seguirá hoy. Ya se adelantó que otros acusados pretenden declarar, entre ellos el civil Juan Manuel Ovalle. Se sabe que también declararían los militares Virtom Mendíaz y Joaquín Cornejo Alemán, y los policías Raúl Toledano y Felipe Caucota.

Si todos deciden hablar, será evidente que los alegatos no comenzarán hoy.
Fuente:Telam

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