18 de diciembre de 2013

MEGACAUSA ESMA: El diputado y nieto restituido Juan Cabandié declara en la causa ESMA-Testimonios días 115 y 116.

17.12.2013
Nació en ese ccd, adónde fue llevada a parir su madre, Alicia Alfonsín
El diputado y nieto restituido Juan Cabandié declara en la causa ESMA

Alicia Alfonsín. Secuestrada junto a su marido por la PFA parió a su hijo Juan en la ESMA.
La asociación Abuelas de Plaza de Mayo informó que mañana desde las 9.30 el nieto restituido y diputado nacional Juan Cabandié dará su testimonio en el juicio oral y público por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la ESMA. Juan Cabandié es hijo de Alicia Alfonsín y de Damián Cabandié, secuestrados el 23 de noviembre de 1977. La joven estaba embarazada de cinco meses en ese momento. Ambos fueron vistos en los CCD "Club Atlético" y "El Banco", regenteados por la Policía Federal. A fines de diciembre de 1977, Alicia fue trasladada a la ESMA y fue alojada en la llamada "pieza de las embarazadas".En ese centro clandestino de detención, en marzo de 1978, dio a luz a Juan, en un parto atendido por el obstetra del Hospital Naval Jorge Luis Magnacco.

Pocos días después fue entregado a un matrimonio compuesto por Luis Antonio Falco, oficial de la PFA y su esposa Teresa Perrone, quienes lo anotaron como hijo propio.
En 2003, Juan se acercó a Abuelas y a la CONADI con dudas sobre su identidad. En noviembre de ese año, se realizó el análisis inmunogenético y, el 26 de enero de 2004, pudo saber que es hijo de Alicia y Damián.

Cabandié declarará frente al TOF n° 5, integrado por los jueces Daniel Obligado, Adriana Palliotti y Leopoldo Bruglia, lleva adelante este proceso en el que hay 789 víctimas y 68 imputados. Entre ellos se encuentran Jorge Eduardo Acosta, Adolfo Miguel Donda, Carlos Octavio Capdevila, Juan Alemann, Antonio Pernías, Ricardo Miguel Cavallo y Alfredo Astiz.

Las audiencias se desarrollan en la Sala Amia de los Tribunales Federales de Retiro, en Av. Comodoro Py 2002.
Fuente:Telam


12 12 2013 
TESTIMONIOS
115. “Siento un gran orgullo de ser hermano de Luis María Delpech”
Fueron las palabras de Hernán, quien declaró en el juicio por la megacausa. Además, dieron testimonio las sobrevivientes de la ESMA Ana María Soffiantini y Beatriz Elisa Tokar. 

El caso de Luis María Delpech (812)
Tenía 25 años de edad y era miembro del Centro de Estudiantes de la Facultad de Agronomía y del Área de Prensa de Montoneros. Lo apodaban “Chicho” y “Lito”. El 11 de diciembre de 1976, alrededor de las 19:00 horas, fue privado ilegalmente de su libertad, con violencia, abuso de funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley. 

El operativo fue hecho por integrantes del Grupo de Tareas 3.3.2, vestidos de civil y fuertemente armados, quienes se identificaron como pertenecientes a las Fuerzas de Seguridad. Luis María fue interceptado en la calle Alvear al 1200, en Villa Ballester, Partido de San Martín, Provincia de Buenos Aires. 
Tras oír la voz de “¡Alto!”, Delpech comenzó a correr, por lo que sus captores dispararon y lo hirieron. Luego lo metieron en el baúl de uno de los dos autos Ford Falcon en los que se trasladaban y lo llevaron a la ESMA, donde permaneció en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida y sigue desaparecido. 

El testimonio de Hernán, su hermano
La audiencia comenzó dos horas después de lo previsto, debido a inconvenientes en el traslado del imputado Ricardo Miguel Cavallo. 

Luis María: “un tipo bueno”
Para comenzar su testimonio, Hernán pide contar cómo era su hermano: “un tipo bueno. Fue bueno toda su vida, como hermano, hijo, amigo, y fue bueno como militante. Empezó militando en el barrio, en la JP, y después en Montoneros. Siempre fue un tipo bueno. Cuando estaba en la Facultad de Agronomía, había otro Luis. A él lo conocían como `Luis, el bueno`. Tan bueno fue, que transmitió su bondad a las dos hijas que tuvo, que hoy están acá”. 

37 años después
Hernán declaró el día posterior del 37º aniversario de la desaparición forzada de su hermano. Recordó que cuando se llevaron a Luis María “salió en los diarios, el día 14”. Pudo ver “una lista de compañeros que habían sido secuestrados y él figuraba. Creo que decía `Columna Norte sección prensa´. Hay dos declaraciones de sobrevivientes, Lauletta y Álvarez, quienes dicen haberlo visto en la ESMA”.
“Siento un gran orgullo de ser hermano de Luis María Delpech”, dijo el testigo para concluir su declaración.  
Los casos de Hugo Luis Onofir (111) y de Ana María Soffiantini (357)
Lo apodaban “Lorenzo” y “Loro”. Era pareja de Ana Soffiantini. El 20 de octubre de 1976 fue secuestrado y llevado a la ESMA, donde permaneció en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida. Hugo sigue desaparecido. 

Ana María fue capturada el 16 de agosto de 1977, cuando estaba con sus hijos, quienes fueron introducidos en otro vehículo y ella podía escucharlos llorar y pedir por su mamá cuando los secuestradores se comunicaban por radio. Ana María fue llevada a la ESMA, sin conocer el destino y estado de sus dos hijos. 

Fue liberada a fines del año 1978.

El testimonio de Ana
En el marco de las reglas sugeridas por Casación para abreviar los juicios y evitar la revictimización, los jueces convocaron a la testigo para ampliar su declaración anterior. 

Ana contó que con Hugo “nos conocimos militando. Tuvimos tres hijos, uno de los cuales muere. Militamos en Zona Norte. Empezamos militando en Vicente López, después en Tigre, también en Munro, toda esa zona. Con el tiempo, tuvimos que irnos de Zona Norte y fuimos a Zona Sur: Quilmes, Temperley. Viviendo en San Francisco Solano, él sale a una cita. Nunca más lo vi. Sé que cayó en la ESMA, torturado mucho, durante un mes. Muere en la tortura o ellos lo matan. Fue terriblemente torturado y no pudieron sacarle ningún dato, ni siquiera mi nombre y apellido. No sé ni siquiera si supieron su nombre. No fueron a su casa, ni a la mía. Sí me buscaban como `Rosita´, porque era la compañera del `Loro´. Una compañera de los últimos días en los que estaba siendo torturado, le pide que por favor diera algún dato. Él, que tenía una jerarquía superior en la Organización, le da una orden a esta compañera: le dice que no. El represor y asesino Whamond, cuando me tortura a mí, me dice que si no hablaba iba a ir con Jesucito, como mi compañero”.

Delitos sexuales 
A Ana le preguntaron sobre este tema: “creo que en ese momento no teníamos tanta conciencia como hoy del maltrato hacia la mujer. Había cosas que eran normalizadas. En esas condiciones, no lo hablábamos, nos avergonzaba hablarlo. En ese estado psicológico terrible que atravesamos nosotros, a algunas las obligaban a tener relaciones sexuales. En un momento, a mí me saca Febres, con la excusa de que tenía que acompañarlo para comprar cosas femeninas. Fue un intento de abuso, que no lo logra. En ese momento, era parte normal de nuestras vidas ahí, como exigir que salgas a comer con ellos”, concluyó. 

Los casos de Juan Carlos Marsano (232) y Beatriz Elisa Tokar (376)
Militaba en la JUP de la Facultad de Medicina. El 27 de febrero de 1977 fue secuestrado por el Grupo de Tareas 3.3.2. La víctima fue llevada a la ESMA, donde permaneció en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida. En junio de ese año fue “trasladado” y sigue desaparecido. 

A ella la apodaban “Mónica” y fue llevada a la ESMA el 21 de septiembre de 1977. Dentro del centro clandestino recibió el número 481. Fue sometida al trabajo esclavo y logró sobrevivir. 

El testimonio de Beatriz Elisa Tokar, compañera de Juan Carlos
Al igual que la testigo anterior, Beatriz amplió su declaración anterior: “Juan Carlos Marsano era mi compañero en el momento de su caída. Lo llamábamos `El Flaco´. Cae el 27 de febrero alrededor de las 20:00 horas. No puedo precisar el momento. Tenía una cita con otros compañeros”, contó. 

La ESMA
Beatriz habló sobre los “traslados” (vuelos de la muerte): “Yo me acuerdo de dos momentos. Eso no quiere decir que no haya habido más traslados con otra gente. Hubo dos momentos en los que me llevan a lo que era la Pecera. Uno en noviembre y el otro en febrero. Los recuerdo porque había muchos compañeros que yo veía en Capucha, cuando estábamos todos encapuchados, y los dejé de ver. Fueron varios”. 

Cuando uno de los abogados defensores le preguntó a Beatriz cómo se hicieron los traslados, la sobreviviente dijo: “es una pregunta que le tienen que hacer a los que efectuaron eso. Puedo contar lo que se comentaba: que les daban una inyección y los tiraban al mar o al río. Esa certeza no la tengo yo. Es muy triste que tengamos que contestar esa pregunta”. Luego agregó que deberían ser los imputados quienes den esas explicaciones. 

Próxima audiencia
El juicio continuará el lunes 16 de diciembre desde las 9:30 horas con más declaraciones testimoniales. 

16 12 2013 
TESTIMONIOS
116. “En mi familia hubo una devastación”
Así se expresó Nora Strejilevich, hermana de Gerardo y cuñada de Graciela Barroca, ambos desaparecidos. Además delcararon Ana María Careaga, hija de María Esther, una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, y Eduardo Fossati, hermano de Ernesto, detenido-desaparecido en la ESMA. 


Los casos de Gerardo Strejilevich (852) y Graciela Mabel Barroca (851)
Eran novios y estudiaban en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. Él se desempeñaba en la Comisión Nacional de Energía Atómica y fue secuestrado entre el 15 y el 16 de julio de 1977. Ella en la noche del 15. Las dos víctimas fueron llevadas a los centros clandestinos El Atlético y la ESMA. Ambos siguen desaparecidos. 

El testimonio de Nora Strejilevich, hermana de Gerardo
El testigo mostró fotos: “Mi hermano, nacido el 6 de enero de 1950 y secuestrado el 16 de julio de 1977. Trabajaba en la CONEA, estudiaba Física y además militaba en la Juventud Peronista. Era una persona de muchos intereses, le gustaba la música clásica, la Física, el ajedrez. Estuvo en la CONEA como estudiante, porque los estudiantes tenían que hacer un seminario para la tesis. Lo menciono porque más adelante voy a explicar cómo tiene que ver con su secuestro. Su novia, Graciela Mabel Barroca, nacida el 11 de julio de 1953, también estudiante de Física, además de Profesora de Dibujo. Ella también se desempeñaba en la CONEA, como técnica en sección de redacción. Los hechos me involucran a mí, porque también fui secuestrada por unos días”.

Compañeros 
“Mi hermano, por su militancia en la JP, estaba preocupado, pero en especial el 15 de julio, porque su amigo Daniel Lázaro Rus (caso 855) no aparecía. Esta preocupación lo acompañó a mi hermano todo el día y lo sé de primera mano. A la noche se tenían que reunir con Graciela a estudiar. Como él estaba complicado, llegó más tarde y le preguntó a Manuel Rosa si podía ir a dormir a su casa. Ya sabía que uno del grupo de ellos, Jorge Badillo (caso 854), había desaparecido. Manuel Ricardo Rosa le dijo que sí, porque la mujer estaba de vacaciones. Se van a este domicilio en Caseros. Graciela se va a su casa, donde vivía con sus padres. Cuando llega, la casa ya estaba rodeada por todo un operativo, en el que había autos Ford Falcon y usaban una metralleta. Como el padre era un miembro retirado de la Marina, les pide identificación. Ellos no se la quieren dar. Rodean la calle con dinamita, dicen que tienen que salir de la casa con las manos en alto. Había una violencia muy notoria. Salen el padre, la madre y la hermana de Graciela. 

Ese operativo dura tres horas y se termina a la una de la madrugada. Antes de que llegue, se llevan a Graciela y le dicen que la van a devolver. La madre señala que el mayor crimen de Graciela era pertenecer a la Juventud Peronista y tener como novio a un judío. La Policía le dice que era algo que estaba en manos del Ejército y que no podía hacer nada. Luego la comisaría recibe una sanción por haber dado esa información”, contó Nora.

Más secuestros 
El operativo continuó con la captura de Gerardo, Manuel y Nora. Primero se llevaron a los dos hombres de la casa de Manuel y luego a Nora de la suya. “Antes de entrar al auto grito mi apellido en la calle. Me amenazan como judía de mierda y me dicen que me iban a hacer jabón. Nos llevan al Club Atlético. Yo escucho los gritos de mi hermano y de Graciela mientras los torturan. A mí me aíslan en una celda en la que pasé varios días. A ellos, en cambio, los torturan y los dejan en un lugar, que en el lenguaje de la dictadura era `La Leonera´”, relató Nora.

CONEA
Ella y Manuel fueron liberados, pero Gerardo y Graciela no. Luego fueron vistos en la ESMA. “Tenemos que tener en cuenta que hay 15 desaparecidos de la CONEA y que ésta quedaba frente a la ESMA. Se formó un grupo de 14 padres, salieron artículos en la prensa, donde se vinculan todas estas desapariciones por ser de gente que trabajaba o tenía algún tipo de función en la CONEA”, dijo Nora, quien agregó que “puedo hablar un poco más de la Comisión y de las investigaciones que se hicieron sobre la persecución política en la CONEA. Hay una comisión de derechos humanos que se dedicó a investigar. Había una relación clandestina entre la CONEA y la SIDE”.  

“Cuando mi hermano quiso hacer el seminario para su tesis tuvo que hacer el procedimiento que hacían todos, preguntar a la SIDE. La beca le fue negada, pero hizo su trabajo de investigación igual. Esos legajos eran alrededor de 600. Fueron un tema que preocupó a esa comisión de derechos humanos, que hizo una querella. 

Familia
Nora resaltó el componente antisemita que atravesó los interrogatorios a los que fue sometida. Asimismo, contó que dos primos suyos también fueron víctimas de delitos de lesa humanidad. “En mi familia hubo una devastación”. 
El caso de María Esther Ballestrino de Careaga (408)
El testimonio de Ana María Careaga, hija de María Esther
La testigo amplió su declaración en el marco de las reglas sugeridas por Casación para abreviar los juicios por delitos de lesa humanidad y evitar la revictimización de los testigos y sobrevivientes. 
Ana María estuvo detenida-desaparecida en el centro clandestino de detención, tortura y exterminio Club Atlético, que con El Banco y El Olimpo conformaron el circuito represivo denominado “ABO”. Lo primero que le preguntaron a la testigo fue si ella tuvo conocimiento del traslado de víctimas desde el Atlético a la ESMA: “Sí. Durante mi cautiverio tomé conocimiento de que Enrique Bustamante había sido llevado a la ESMA y devuelto al Club Atlético, también quien era su mujer. Había sido llevada a la ESMA para tener familia”.

Embarazadas
Luego, Ana María contó que “yo estaba embarazada y estuve todo el tiempo con el mismo vestido. Después me dieron otro. Había gente que estaba con cadenas, grillos en los pies, pero sin los ojos vendados. En una oportunidad me vieron el vestido que era de su mujer, me dijo que era de su mujer, que estaba embarazada y la habían llevado a la ESMA. Cuando llego al campo de concentración, en junio de 1977, ella ya no estaba ahí. A él le decían `Lobo´ y a ella `Lobita´, `Sukita´ o `Tita´. Militaban en la organización Montoneros y están desaparecidos”.  

Después habló de Liliana Clelia Fontana Deharbe (caso 426): “ella y su marido, Pedro Sandoval, secuestrado el 1º de junio de 1977. Ellos estaban en una celda cerca de la mía, en diagonal. Ahí escuchaba que venía a interrogarla personal de afuera, que dependía del Primer Cuerpo del Ejército. A ellos venían a interrogarlos de otra Fuerza, decían que eran de la Marina. Ella estaba embarazada, le decían `Paty´. 

Cuando la secuestran, también es tabicada. La ponen a repartir comida, a llevar gente al baño. En una oportunidad, le dicen que me saque a caminar por los pasillos. Yo estaba vendada y con cadenas en los pies. Después supe que su hijo nació y recuperó su identidad en el año 2006”. Se trata de Alejandro Pedro, quien también es una de las víctimas de la megacausa ESMA (caso 427).

Cartas
María Esther le envió cartas a su hija, Ana María, quien las llevó al juicio: “traje acá unos párrafos de dos cartas que mi mamá nos envía el 16 y 17 de noviembre de 1977. Se refiera a lo que significa la desaparición, la angustia de la pérdida de un ser querido. Incluso dice que, dentro de todo, nosotros tuvimos suerte. Dice que las madres tenían muchas expectativas. Cuenta también que tiene mucha esperanza para Navidad, también que siguen secuestrando a mucha gente, que ella imagina todo lo que me debe haber pasado a mí, pero para los familiares la pérdida de un ser querido implica otra tortura, que si bien no es física, también es terrible”. 

“Me llamó mucho la atención cuando mi mamá dice que nosotros tuvimos suerte, porque yo aparecí. Hoy pasa un poco esto con los desaparecidos de los que no se recuperaron sus cuerpos. Nosotros, que recuperamos los restos, podemos decir que tuvimos suerte. ¿Se puede hablar de `suerte´ en ese sentido? En esa fecha, el 16 de diciembre, esos cuerpos empezaron a aparecer en la Costa Atlántica. Se cumplen ahora 36 años desde que fueron arrojados y empezaron a aparecer. Creo que estos delitos son irreparables. Si hay alguna reparación, tiene que ver con los actos de justicia”, sostuvo Ana María para concluir su testimonio. 

El caso de Ernesto Luis Fossati (798)
Tenía 30 años de edad, era peronista y periodista. Se había desempeñado como Jefe de Relaciones Públicas de ELMA y en las revistas Panorama, Así y el diario La Opinión. Le decían “El Flaco Fossati”. El 26 de noviembre de 1976 fue privado ilegalmente de su libertad, con violencia, abuso de funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley, en su domicilio ubicado en la Ciudad de Buenos Aires. El operativo fue hecho por personal armado y uniformado con el atuendo característico de la Marina. Ernesto fue llevado a la ESMA y sigue desaparecido. 

El testimonio de Eduardo, hermano de Ernesto
El testigo contó que tuvieron dos versiones: una que indicaba que Ernesto había sido llevado al Olimpo, y otra que sostenía que había estado en la ESMA. 

Lucía Cullen
“Era el amor de mi hermano. Lucía era viuda de José Luis Nell. Perdió un embarazo. José Luis se suicidó. Después ella se enamoró de mi hermano. A ella la secuestran en julio del mismo año. Mi hermano empieza a buscarla, se va del Colegio Militar. Va a Granaderos… mi hermano iba todos los días a buscar a Lucía. El jefe le dijo: `Fossati: no venga más acá que desaparece´. 

Grupo de Tareas 3.3.2
“El 26 de noviembre de 1976 entra gente que se identifica como del Grupo de Tareas 3.3.2, esto fue relatado por mi madre. Yo vivía en Martínez y me llama una vecina para decirme que habían secuestrado a mi hermano. Se habían llevado cosas, quisieron robar el reloj de mi madre, con una ametralladora en la cabeza. Robaron lapiceras, libros, plata y se tomaron el wiskhy”, contó el testigo, quien agregó: “lo curioso es que dejaron `El Capital´, de Carlos Marx”. 

Próxima audiencia
El juicio continuará el miércoles 18 de diciembre desde las 9:30 horas con más declaraciones testimoniales. 
Fuente:EspacioMemoriayDDHHExEsma 

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