MARTES, 21 DE ENERO DE 2014
Colombia: La administración Petro vs. las pésimas administraciones de la derecha
Por José Eulícer Mosquera Rentaría (Barómetro Internacional)
Comparto con muchos/as estudiosos/as de las ciencias sociales, en especial de la economía política y de la realidad colombiana, que Colombia por sus condiciones geográficas, territoriales, biodiversidad, riquezas étnico-culturales y naturales, debería ubicarse entre los países más desarrollados y con los mejores estándares de vida del mundo; donde toda su población debería vivir muy bien. Sin embargo, esto no ha ocurrido por las pésimas administraciones oligárquicas que ha tenido durante toda su vida republicana, caracterizadas por la ineptitud, el egoísmo, la corrupción, la caricaturización de la democracia, la represión contras las fuerzas democráticas, progresistas y populares, y el crimen. Al contrario, los pésimos gobiernos oligárquicos nos han mantenido como un país de pobres y miserables, con escasas oportunidades de empleo y de realización personal, lo cual, entre otros males, ha generado una de las peores delincuencias del mundo.
En el caso de nuestra capital nacional, además de la notoria deficiencia en la planeación de su desarrollo, las pésimas administraciones y la corrupción de las oligarquías liberal/conservadoras tradicionales la han mantenido en el peor caos, sobre todo en el manejo de las basuras, la movilidad y el transporte. Situación que la absoluta mayoría de colombianos/as que la visitan, regresan lamentando.
Particularmente el ex presidente Andrés Pastrana, jefe político del Partido Conservador y del actual Procurador Alejandro Ordóñez, cuando fue Alcalde Mayor de Bogotá, combinando los egoísmos de las oligarquías tradicionales con la aplicación de las políticas neoliberales trazadas por Estados Unidos, inició el proceso de privatización de las empresas distritales y de los servicios que por su naturaleza debe manejar y garantizar el Estado a toda la población, tales como la educación, la salud y saneamiento básico. Cometiendo fallas administrativas garrafales y a la vez favoreciendo con los recursos, bienes y posibilidades del Distrito Capital a sus familias, familiares, amigos políticos y de los diferentes sectores oligárquicos.
Con respecto a las basuras, Andrés Pastrana privatizó el servicio de recolección y disposición contratándolo con una empresa de la familia de su esposa, Nora Puyana, y no a todos se nos ha olvidado el derrumbe del basurero de Doña Juana, que dichas Administración Distrital y empresa inauguraron en 1988, y desde sus primeros días de funcionamiento, tanto la Organización Panamericana de la Salud, OPS, como la CAR habían advertido que por las deficiencias en su diseño y operación venía generando problemas geotécnicos, de gases y contaminación por lixiviados, y la necesidad de introducirle las debidas correcciones a objeto de prevenir un desastre ambiental con graves repercusiones en la salud de los habitantes de la ciudad. Sin embargo, este llamado fue ignorado, y en efecto en 1997 se presentó la catástrofe, que además de los malos olores que afectaron a toda la ciudad, generó enfermedades respiratorias y de la piel que obligaron a la evacuación de muchas familias de más de 250 barrios del sur, aledaños al basurero. Por lo cual recientemente el Consejo de Estado falló a favor de las familias afectadas y pidió indemnizarlas por un monto que asciende a los $227.000 millones.
Sin embargo, el Procurador Alejandro Ordóñez, extralimitándose en sus funciones, ha decidido destituir a Petro y darle “muerte política” por retrasos presentados en la recolección de las basuras al inicio del nuevo esquema que implementó - donde se les da oportunidad a miles de familias recicladoras de Bogotá para que mejoren sus precarias condiciones de vida, para “hacer de Bogotá una ciudad más humana, justa e incluyente” -, sin tener en cuenta el malintencionado procurado, que la deficiencia en la recolección de las basuras, básicamente fue determinada por el hecho que los oligarcas contratistas que venían prestando este servicio se negaron a revertir al Distrito, entregándole la infraestructura que estaban utilizando para ello, como mandan la constitución y la ley, ya que se trataba de una concesión cumplida, sino que se guardaron los camiones y todo lo demás. A parte que la implementación de todo proceso nuevo, no deja de traer situaciones traumáticas.
Otro grave error de la administración Pastrana fue la construcción del puente de la calle 92, que conecta a la Carrera 30 con la Autopista Norte, contratado con una firma de algunos de sus amigos políticos y que por su mal diseño causó varios accidentes, entre ellos el que causó la muerte a Thomas Quinn, padre de la periodista Darcy Quinn –que por cierto hace parte del ejército de periodistas derechistas y ultra reaccionarios, que solo están prestos a encontrar tachas para la oposición y la izquierda– y puso en riesgo la vida de muchos habitantes de la ciudad. Puente que por la mala calidad en su diseño y construcción, se cayó en dos ocasiones y finalmente tuvo que ser restaurado en su totalidad años después, durante la administración de Peñaloza, por cuenta del Distrito Capital. Es decir que los contratistas, amigos de Pastrana, se robaron los miles de millones de pesos del contrato de construcción de este puente, dándole un ropaje de legalidad, con la complicidad suya y de Peñaloza.
Andrés Pastrana fue quien dio la estocada final a la Empresa Distrital de Transporte, que habiendo funcionado eficientemente por muchos años, con sus grandes buses y trolebuses, según denuncias del Sindicato de Trabajadores y Empleados Distritales, últimamente la tenía moribunda la corrupción puesta en práctica por sucesivas administraciones de la derecha, que posteriormente la ha sustituido por Transmilenio, alrededor de la cual también viene realizando todo tipo de chanchullos. Al contrario, las tres administraciones distritales de la oposición y la izquierda han venido trabajando por emprender con seriedad la solución más adecuada para el problema del transporte y la movilidad de la ciudad, con la construcción del metro y tranvía, enfrentándose a la resistencia de algunos sectores de la derecha y la ultraderecha que pretenden mantener este problema como fuente de chanchullos y de desangre a las arcas distritales. Precisamente, a la primera administración distrital del Polo le tocó sustituir la mayor parte del pavimento de las vías de Transmilenio, con un costo de cientos de miles de millones de pesos, por graves fallas que presentó como consecuencia de obras de mala calidad realizadas por contratistas de las administraciones de Mockus y Peñaloza, quienes hoy muy orondos aspiran al Senado y a la Presidencia de la República, y se mantienen lanzando agua sucia contra la izquierda.
Y frente a todo esto y muchos casos más de corrupción y pésima administración de la derecha, sí se callan o se hacen los idiotas los voceros de las oligarquías, de derecha y ultraderecha, que hoy atacan a Petro y que se han mantenido atacando a la oposición y a la izquierda democrática. Lo que uno alcanza a ver es que esos sectores oligárquicos están desesperados por reconquistar la Alcaldía Mayor de Bogotá, porque es el segundo puesto de poder en el país, nuestra ciudad capital, por su gran población y el tamaño de su presupuesto, es el máximo centro electoral y de posibilidad de chanchullos del país, y porque desde este puesto se perfilan las personas para la Presidencia de la República. Pero también, Bogotá es la comunidad nacional con el más fuerte voto de opinión, y los habitantes de la ciudad en vista de la corrupción y la ineptitud de sucesivas administraciones oligárquicas, han decidido darle la oportunidad a la oposición y a la izquierda democrática, durante los tres últimos períodos.
Los diferentes sectores oligárquicos y de la ultra derecha, sabedores de que históricamente con el monopolio del poder estatal y sus prácticas sectarias, inequitativas y antidemocráticos, le han negado las oportunidades a la gente de oposición y de izquierda, consideran que estas corrientes no han acumulado suficiente experiencia en el manejo de la administración pública, por lo cual se han esforzado por demostrar que son incapaces de gobernar y de administrar los asuntos públicos, y que solo son portadoras de teorías ilusas e irrealizables y que por ello, la administración pública debe continuar en manos de ellos, de la derecha y la ultraderecha.
En el caso particular de Petro, Las oligarquías hicieron todo lo posible para impedir que llegara a la Alcaldía, frustrándose en todas sus estrategias y tácticas, por cierto, deshonestas y sucias, y como no tienen como acusarlo y justificar su salida por actos de corrupción, entonces han recurrido a buscarle evidencias de fallas administrativas garrafales e incumplimientos en las ejecutorias del programa de gobierno ofrecido durante su campaña. Por ello desde que se posesionó iniciaron a promover un referéndum de revocatoria dizque por incumplimiento del programa de gobierno, y luego han magnificado las fallas presentadas al inicio del nuevo esquema de recolección y disposición de las basuras, utilizando el sicariato institucional del Procurador Ordóñez para destituirlo y darle “muerte política”. Al tiempo que han estado en campañas ininterrumpidas de desprestigio contra él, a través de sus grandes medios y de sus periodistas comprados, magnificando las posturas arrogantes, arribistas y autosuficientes que el agredido alcalde deja ver con frecuencia.
Sin embargo, los últimos ataques de la derecha y la ultra derecha contra la oposición y la izquierda, y contra Petro, lo que está es provocando el rechazo popular a estas prácticas antidemocráticas y corruptas de las oligarquías tradicionales y multiplicando el apoyo popular hacia los atacados. Todo ello manifestado en las masivas movilizaciones de respaldo a Petro que se vienen realizando en Bogotá y otras ciudades del país.
Es decir que, a las oligarquías se les está yendo el tiro por la culata y todo indica que de darse un referéndum, Petro saldrá airoso, ratificado en su cargo hasta por mayor votación que la lograda para ser elegido Alcalde Mayor de Bogotá.
Todo indica también, que el soberano pueblo bogotano está ansioso de cambios estructurales profundos en la administración de los destinos del Distrito Capital, y que por ende, continuará eligiendo alcaldes de izquierda, para dolor de las oligarquías tradicionales.
Es de advertir por este medio, especialmente a la derecha y a la ultraderecha, que ni el corrupto ex alcalde Samuel Moreno Rojas, ni su hermano Iván, han sido de izquierda, sino de uno de los sectores oligárquicos encabezado por su abuelo Gustavo Rojas Pinilla, que entraron en contradicción con la oligarquía tradicional en los años de 1960, porque al crear el Frente Nacional y la alternación en el poder entre los dos partidos tradicionales, liberal y conservador, los dejo por fuera del poder estatal y del porque burocrático-presupuestal. Aun que han sido de oposición, no son de izquierda, han sido siempre de derecha.
Fuente:Argenpress

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