22.01.2014
Las negociaciones con el Club de París
Kicillof advirtió que no se van a hacer pagos que comprometan el crecimiento
El ministro de Economía dijo que el diálogo va por la buena senda pero advirtió que la Argentina no va a aceptar "condicionalidades", en clara referencia a una intromisión del Fondo Monetario en la política económica local.
Por:
Nicolás Furfaro
El ministro de Economía, Axel Kicillof, afirmó ayer que la reunión con el Club de París fue "altamente positiva" pero aclaró que implica sólo un primer paso dentro de una negociación que puede ser extensa y de la que todavía no se pueden dar a conocer los detalles. Además advirtió que aunque el país tiene la firme intención de llegar a un acuerdo "no se aceptarán condicionalidades", posición que según dio a entender incluye un rechazo a una hipotética supervisión del Fondo Monetario Internacional (FMI).
"No es conveniente revelar los lineamientos de la propuesta en este momento porque los mismos pueden ser modificados por el Directorio y, además, podría poner en riesgo esa misma negociación que se está llevando adelante; hay que despojarse de ansiedades y de información errónea", se excusó Kicillof durante la conferencia de prensa que realizó en el microcine del Palacio de Hacienda. Sin embargo dejó en claro que realizó el viaje a Francia para presentar las bases de lo que sería una futura propuesta formal.
La asamblea de los 19 países que conforman el Club analizará hoy lo que entregó la Argentina y el ministro dijo no saber si se va a dar una respuesta inmediata o si se tomarán un tiempo para realizar su devolución. No hay tiempos establecidos, pero el gobierno espera recibir una opinión sobre los documentos presentados que abra la puerta a nuevos diálogos para empezar a escribir la letra chica.
"Se van a presentar los lineamientos en la reunión ordinaria prevista para mañana (por hoy), en la que los países acreedores los analizarán o los tratarán por separado. El proceso será largo, porque surgirán dudas y consultas, y por eso no se puede hablar de propuesta ni de avanzar con la letra fina sobre cómo se realizaría el acuerdo de pago", dijo Kicillof. Pese a esto sostuvo que es optimista y que le comunicó esa visión positiva a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
De esta manera el proceso tendría cumplida una primera etapa: el acercamiento con la secretaría del organismo para que esta se comunique con los países miembros (del total Argentina tiene deudas con 16, pero el bloque toma decisiones por consenso). Luego quedaría una respuesta a los lineamientos generales, una nueva ronda de negociaciones para realizar correcciones y por última la realización de una propuesta formal en caso de tener éxito. Los tiempos no están establecidos pero fuentes legales informaron que podrían ser hasta seis meses.
"Vamos a seguir la lógica de todas las negociaciones que realizó este gobierno. Es decir, se van a cumplir los compromisos, pero siempre teniendo en cuenta que no se van a hacer pagos más allá de las posibilidades del país, ni se van a compremeter el crecimiento o la inclusión social", explicó el titular de la cartera económica.
El monto a pagar, una de las aristas que pueden poner un escollo a la hora de firmar, no fue confirmado por el ministro. Sí dio a conocer que el equipo del gobierno realizó trabajos al respecto, pero sostuvo que "estaría mal decirlos porque implicaría ponerle un número fijo al Club y saltearse los pasos de la negociación de forma contraproducente". En concreto, el foro de países con el que se mantienen obligaciones impagas por unos 6500 millones de dólares más intereses y penalidades –que según los cálculos de analistas llevarían el monto a una cifra más cercana a los U$S 9000 millones– ya viene mostrando predisposición al diálogo desde noviembre del año pasado. Por esa razón el gobierno nacional quiso dar una señal fuerte de compromiso y mostrar que existe la clara intención oficial de ponerle un final al problema con el Club de París. Fue la vocera del organismo, Clotilde L’Angevin, la que le reveló a la agencia de noticias financieras Bloomberg que el titular Ramón Fernández presentaría hoy ante los miembros los lineamientos que presentó Kicillof. A pesar de esto, y tal como dijo el ministro, al menos por el momento el Club no tiene previsto dar una respuesta inmediata. "Los funcionarios argentinos presentaron algunos principios fundamentales que pueden servir de base para las propuestas de pago que Argentina puede aportar al club. La reunión fue breve, entre una, dos horas, y no es parte de un proceso de negociación", agregó con prudencia la vocera del organismo internacional.
No se firmó ni existe una cláusula de confidencialidad que evite que las partes den detalles de qué es lo que se habló, pero Kicillof planteó que "es poco prudente" hablar sobre la presentación cuando esta todavía tiene un carácter provisorio y está abierta a observaciones de los acreedores.
A la hora de responder sobre la posibilidad de que el acuerdo implique una supervisión previa del Fondo Monetario Internacional (FMI), el ministro tomó su costumbre de remitirse a la historia y recordó que "antes de cada una de las reestructuraciones que se realizaron con el Club los gobiernos argentinos aceptaron recibir una misión del Fondo", escenario que "no tiene nada que ver con lo que está pasando ahora".
A pesar de que la relación con el organismo mejoró a partir del compromiso que tomó el gobierno a la hora de trabajar para recuperar la confianza en las estadísticas oficiales, todo parece indicar que hay un límite en la idea de que los hombres de Christine Lagarde evalúen los líneamientos de la política económica oficial. Cabe saber si el Club de París está dispuesto a dejar atrás una costumbre establecida en los procesos de reestructuración.
En varios de los pasajes de la conferencia de prensa el ministro se encargó de subrayar también que la deuda que se mantiene con el organismo internacional no fue adquirida ni llevada al default por la actual administración. En esa línea ligó la actual negociación con los procesos llevados en otros casos para normalizar los conflictos que tuvo –y tiene– abiertos en el frente externo.
"Como en las reestructuraciones de 2005 y el exitoso canje del 2010, el principio central es que el pago no se puede hacer a expensas del crecimiento económico", subrayó Kicillof, dando pequeñas pistas sobre cuáles pueden ser los caminos a seguir en el ofrecimiento formal. Las especulaciones fueron muchas, pero la historia reciente muestra que la emisión de bonos con quita puede entrar dentro de la idea general que tiene el gobierno nacional. El año pasado se cerró un acuerdo basado en ese método con algunas de las empresas que tenían litigios ganados en el tribunal arbitral del Banco Mundial, el CIADI. Otra punta de conflicto podría ubicarse en que entre los requerimientos del Club estaría el pago de una parte de la deuda en efectivo, lo que llevaría a roces ya que la Argentina tiene obligaciones por delante y el pago con las comprometidas reservas internacionales del Banco Central no está previsto para este escenario.
una pesada herencia
Durante la conferencia de prensa Kicillof hizo referencia a anteriores gestiones que incrementaron significativamente el peso de la deuda pública. "No hay peor programa de pagos con un acreedor que aquel que no se puede cumplir. En la Argentina hubo mucho de eso, sobre todo a fines del 2001, con el Blindaje y el Mega Canje. Si el acuerdo no fuese sostenible, sería realmente abstracto", planteó el funcionario. Asimismo, al referirse a la conformación de las obligaciones con los países que integran el Club de Paris, Kicillof expresó que esta deuda "data de hace muchísimo tiempo. La mayor parte fue contraída durante la dictadura (1976-1982). Esta administración no la contrajo, ni participó en el default".
CIADI
El año pasado, la Argentina cerró un acuerdo basado en un sistema con un bono con quita para saldar deudas que tenía con empresas que litigaron en el CIADI.
Fuente:TiempoArgentino


No hay comentarios:
Publicar un comentario