30.03.2014
El 31 de marzo de 1964 comenzaron a marchar los tanques para el derrocamiento del gobierno constitucional de João Goulart
La relación del mandatario con los sindicatos y su apoyo a la reforma agraria, en un momento de agudización de la Guerra Fría tras la crisis de los misiles en Cuba, fue la excusa para echar a Goulart, muerto en Corrientes en 1976.
En la madrugada del 31 de marzo de 1964, tropas comandadas por el general Olimpio Mourao Filho iniciaron una marcha del Estado de Minas Gerais a Río de Janeiro con el objetivo de derrocar al gobierno constitucional de João Goulart. Allí empezaba el golpe que –con el apoyo de sectores de la sociedad civil, de empresarios y de los Estados Unidos– instaló una dictadura militar que se prolongó por 21 años, dejó miles de muertos y desaparecidos políticos e inauguró una ola autoritaria que se extendió a casi toda Sudamérica.
Un día después, el presidente de la Cámara Baja, Auro de Moura Andrade, anunció la vacancia de la Presidencia, pese a que "Jango" –como Goulart era llamado en Brasil– todavía no había renunciado y seguía en el país.
El golpe se produjo en el marco de un ambiente político enrarecido, en el que los vínculos de Goulart con los sindicatos y su defensa de la reforma agraria alimentaban temores de que aspiraría a conducir el país hacia el comunismo.
A las divisiones políticas se sumaba un ambiente económico desfavorable.
En 1963, la inflación había llegado al 78% anual, el índice más elevado de la historia hasta ese entonces. Las huelgas en demanda de mejores salarios se multiplicaban, los alimentos eran escasos, las filas en los comercios eran rutinarias.
Cuando finalmente se concretó el golpe, la resistencia fue virtualmente nula, tal como reconoció uno de los opositores de la dictadura en la Iglesia católica, el teólogo franciscano Carlos Alberto Libânio Christo, más conocido como Frei Betto. "La izquierda no estaba suficientemente organizada", dijo el religioso. La ausencia total de resistencia hizo innecesario el apoyo militar de Estados Unidos, una posibilidad que llegó a ser mencionada en octubre de 1963, en un diálogo sostenido por el entonces embajador estadounidense en Brasil, Lincoln Gordon, con el presidente John Kennedy.
"¿Ve usted una situación inminente en la que nosotros podríamos considerar conveniente una intervención?", indagó el entonces presidente norteamericano a Gordon, según una transcripción suministrada por la Biblioteca Kennedy al periodista brasileño Elio Gaspari.
Según él, cuando Mourao Filho inició la marcha hacia Río, había "a disposición de los golpistas un contingente con portaaviones, seis contratorpederos, un portahelicópteros, un puesto de comando aerotransportado y cuatro petroleros con 553 mil barriles de combustible" que no llegaron a ser usados.
Washington siempre negó la existencia de cualquier plan de apoyo militar a los golpistas de Brasil, pero la reacción de Estados Unidos al golpe fue claramente positiva: el 2 de abril, horas después de que Goulart se marchara al exilio, el sucesor de Kennedy, Lyndon Johnson, reconoció al nuevo gobierno. A lo largo de las dos décadas siguientes, Brasil vivió el más largo período autoritario de su historia republicana, con suspensión de derechos políticos de líderes considerados como opositores, censura a la prensa, masivos arrestos de adversarios políticos, torturas y asesinatos.
Pese a que la Ley de Amnistía dictada por el régimen militar en 1979 no permite encausar a los responsables de las violaciones de Derechos Humanos, una Comisión de la Verdad creada en 2012 por la presidenta Dilma Rousseff busca descubrir el paradero de los restos mortales de los desaparecidos políticos e identificar a los responsables de las torturas y asesinatos. El historiador Rodrigo Sá Motta reconoció que, durante la dictadura más larga de su historia, Brasil también vivió un proceso de modernización económica, tecnológica e industrial, pero apuntó que "toda esa modernización podría haber sido alcanzada en un régimen democrático".
Un personaje a la espera de su película
Cuando comenzó el golpe contra Goulart, el agregado militar norteamericano, coronel Vernon Walters, coordinó las operaciones con su amigo, el general Humberto Castelo Branco, la CIA y el comando de la IV Flota apostada frente a Pernambuco.
El coronel conocía a los golpistas desde que fue enlace del 5° Ejército con la Fuerza Expedicionaria Brasileña en Italia en 1944-45. Luego fue agregado en Río de Janeiro hasta 1948. Walters nació en Nueva York en 1917.
Como su padre era inspector de seguros, vivió de los seis a los dieciséis años en Francia e Inglaterra y aprendió ocho idiomas. Al volver, trabajó como su padre hasta que en 1941 entró al Ejército como oficial de Inteligencia y logró en noviembre de 1942 la rendición de las fuerzas de Vichy en Marruecos.
En 1950 reconcilió al presidente Truman con el general Mac Arthur, luego acompañó a Eisenhower varias veces en Europa y en su pacto con Franco en 1954. Trabajó para el Plan Marshall y organizó el Comando Aliado en Europa.
En 1961 recomendó invadir Italia, si los socialistas entraban al gobierno. De 1967 a 1972 fue agregado en París, donde organizó la negociación con Vietnam del Norte que acabó la guerra en 1973.
De 1972 a 1976, como vicedirector de la CIA, intervino en Chile en 1973, mantuvo a la agencia fuera de Watergate, derrotó a la izquierda en Portugal y supervisó numerosas crisis. Dejó la CIA y se retiró, cuando previó el triunfo de Jimmy Carter en 1976. Entonces fue profesor en la Escuela de las Américas.
En 1980 Ronald Reagan lo hizo su asesor para temas internacionales, trabajando con el secretario de Estado Alexander Haig (1981-82) y como embajador en la ONU (1982-87).
Como católico fue el enlace con el Papa Juan Pablo II. Por fin fue embajador en Alemania (1987-91) organizando el alzamiento de 1989 en el Este. Luego representó a EE UU en la negociación del Tratado 4+2 (1990) que acabó la Guerra Fría. Hasta su muerte en 2002 fue consultor y conferencista. Vernon Walters fue protagonista durante medio siglo. Aún espera por su novela y su película. E.J.V.
Fuente:TiempoArgentino
Envío:Agnddhh
OPINION
Cincuenta años de regímenes de terrorPor Emir Sader
La Doctrina, elaborada por el Departamento de Estado de los EE.UU. y propagada en la Escuela de las Américas y en cursos administrados directamente por oficiales norteamericanos, propugnaba la militarización de los Estados, que se volverían Estados mayores, conducidos por la oficialidad de las fuerzas armadas latinoamericanas, en el combate contra todas las fuerzas que la Doctrina consideraba que ponían en riesgo las “democracias” del continente.
La concepción totalitaria de la Doctrina se materializó en la época de la dictadura brasileña con el slogan: “Brasil, ame-o ou deixe-o” (Brasil, ámalo o déjalo), es decir, o te identificas con el régimen o tienes que irte del país. Era coherente con la concepción ideológica según la cual toda forma de conflicto era un virus externo infiltrado en el cuerpo nacional, para sabotear y subvertir su buen funcionamiento. Al estilo de las concepciones positivistas importadas de la biología, según la cual el buen funcionamiento de la sociedad se asemejaría al funcionamiento de un cuerpo sano, en el que cada célula funciona en función de la totalidad.
Cualquier parte del cuerpo que deja de funcionar así, representa una enfermedad, la introducción de un virus externo, que debe ser extirpado.
Así han actuado los regímenes militares –después del brasileño, los de Uruguay, de Chile y de Argentina– respecto de cualquier forma de expresión que les pareciera que estuviera saboteando el libre funcionamiento del cuerpo social. Era una concepción totalmente intolerante respecto de las diversidades, de las divergencias, de los conflictos sociales. La eliminación física de los opositores o considerados opositores tenía ese origen, de depuración “democrática” de elementos perturbadores.
Cuando se instauró la primera de las dictaduras militares, la brasileña, se desarrollaba una lucha de modelos para un continente que veía agotarse el impulso económico de las décadas anteriores. La Revolución Cubana vino a radicalizar el horizonte de alternativas, al plantear la posibilidad de ruptura de la dominación norteamericana y del mismísimo capitalismo.
EE.UU. intentó forjar una alternativa a Cuba, con el gobierno del demócrata cristiano Eduardo Frei, en Chile, que sería una “revolución en libertad”, con una reforma agraria que fortalecería a los pequeños propietarios, para intentar evitar otras victorias de movimientos guerrilleros, que se desarrollaban en Guatemala, Venezuela, Perú, Colombia. Todo en el marco del programa llamado Alianza para el Progreso.
El golpe brasileño sería ejemplar en el sentido de que lograría derrotar de forma más o menos rápida a la resistencia armada, y porque fue un golpe temprano, que agarró al movimiento popular brasileño todavía en proceso de desarrollo. Además, ese carácter temprano ayuda también a entender el porqué de su éxito económico: pudo disfrutar del final del ciclo largo expansivo del capitalismo en la segunda posguerra, para canalizar gran cantidad de inversiones, que diversificaron la dependencia brasileña.
Pero el santo del llamado “milagro brasileño” fue la intervención militar en todos los sindicatos y la prohibición de cualquier campaña salarial, lo cual promovió una luna de miel para las grandes empresas nacionales y extranjeras, en base a la superexplotación de los trabajadores.
El éxito de la dictadura militar brasileña, con su capacidad de imponer –en base a una feroz represión– el orden y de retomar la expansión económica, ha hecho del modelo militar brasileño la referencia para los otros regímenes de terror que se implantaron en los otros países de la región. Fue el período más terrible de la historia de esos países y de toda la historia latinoamericana. Todo empezó hace 50 años, con el golpe brasileño del 1º de abril de 1964.
Fuente:Pagina12
Envío:Agnddhh
Recuerdan en Brasil a los desaparecidos del golpe militar de 1964
Manifestantes muestran fotografías de los desaparecidos del golpe militar, del que se cumplan 50 años mañana, durante la realización del acto unificado "Dictadura nunca más: 50 años del golpe militar" este lunes 31 de marzo de 2014, en la antigua cárcel de torturas en la ciudad de Sao Paulo (Brasil). La familia del fallecido presidente brasileño Joao Goulart, depuesto por el golpe militar, espera que la documentación secreta que el Senado de Brasil le solicitó al Congreso de Estados Unidos, sobre los hechos de 1964 y sobre la dictadura que siguió y que se se prolongó hasta 1985, pueda aclara si el mandatario fue víctima de la Operación Cóndor. Sebastião Moreira / EFE
Fuente:ElNuevoHerald
Roussef recordó a los líderes que ayudaron a recuperar las instituciones
Brasil: A 50 años del golpe, la verdad sigue retaceada y la justicia no aparece
Brasil: A 50 años del golpe, la verdad sigue retaceada y la justicia no aparece
Dilma Roussef, ex presa política y Presidenta
Brasilia.- La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, llamó hoy a sus compatriotas a "recordar" las violaciones a los derechos humanos producidas tras el golpe de Estado contra Joao Goulart, del que mañana se cumplen 50 años. En tanto, familiares del depuesto mandatario pidieron a EE.UU abrir archivos de la CIA para confirmar si Goulart fue asesinado en Argentina como parte de la represión regional del Plan Cóndor.
Según Rousseff, hace 50 años Brasil "dejó de ser un país de instituciones activas, independientes y democráticas" y se inició un período en el que "nuestra libertad y nuestros sueños fueron callados", que sólo fue superado 21 años después, "gracias al esfuerzo de todos los líderes del pasado, de los que viven y de los que se murieron".
La presidenta, que enfrentó la dictadura como guerrillera y fue detenida y torturada, defendió las investigaciones de la Comisión de la Verdad instalada en 2012 sobre las torturas y asesinatos de opositores políticos por parte de los militares en el poder y destinada a ubicar los restos mortales de los desaparecidos políticos, reportó la agencia DPA.
Agregó que tras casi tres décadas de democracia vividas desde 1985, cuando terminó la dictadura, los brasileños aprendieron "el valor de la libertad, el valor de elegir por voto directo y secreto" a sus autoridades.
Según la mandataria, los brasileños entendieron asimismo la importancia de elegir "a un ex exiliado, a un líder sindical que fue preso varias veces y a una mujer que también fue prisionera", aludiendo respectivamente a los ex presidentes Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010) y a sí misma. El discurso de Rousseff en Porto Alegre fue uno de los muchos actos realizados hoy en Brasil para recordar los 50 años del golpe militar.
A su vez, el presidente del Senado, Renan Calheiros, reclamó al vicepresidente estadounidense, Joe Biden, en su calidad de titular de la Cámara Alta, y a pedido de Joao Vicente Goulart, hijo del mandatario depuesto, que se desclasifiquen documentos de la CIA sobre la represión de la dictadura militar en Brasil (1964-1985). "Esperamos la liberación de esos documentos, que interesan no sólo para saber lo que pasó con Joao Goulart sino también para tener detalles de la criminal intervención por parte de EE.UU. en nuestro territorio durante el golpe", dijo el hijo de Goulart, citado por la agencia EFE.
Los restos de Goulart, que falleció en el exilio bajo la dictadura Argentina, en 1976, fueron exhumados por orden judicial en noviembre pasado para intentar determinar si murió de un infarto, como se informó hace 37 años, o si fue envenenado como parte de la Operación Cóndor de coordinación represiva de los gobiernos militares sudamericanos, como cree su familia e informó un exespía uruguayo.
Por ello, la familia Goulart puso en marcha la iniciativa para acceder a los documentos de EE.UU. y para que la Justicia brasileña escuche a exespías que participaron en operaciones encubiertas en Latinoamérica y viven bajo protección de EE.UU.
"Pero hasta ahora no hubo voluntad política de Brasil para hacerlo (investigar y escuchar a ex espías). Probablemente Argentina, en donde Jango (como se conocía popularmente a Goulart) murió, sí sea capaz. Si Argentina investiga y toma actitudes de soberanía que nuestro país no se anima a adoptar, va a ser muy vergonzoso", dijo Joao Vicente, cuyo padre fue enterrado en 1976 sin que se permitiera una autopsia ni abrir el ataúd.
Una encuesta de la consultora Datafolha conocida hoy señala que el 46 por ciento de los brasileños está a favor de una eventual derogación de la ley de Amnistía que se dictaron los militares en 1979 y que aún impide juzgar a los responsables de violaciones de los derechos humanos durante la dictadura.
Un 37 por ciento respalda esa amnistía y 17 por ciento no tiene opinión al respecto, pero en 2010 una encuesta similar mostró que el 45 por ciento de la población estaba a favor del perdón a los represores y el 40 defendía la derogación de esa ley.
La semana pasada el coronel retirado Paulo Magalhaes declaró ante la Comisión de la Verdad que personalmente asesinó e hizo desaparecer a prisioneros políticos, además de brindar detalles sobre cómo se descuartizaban los cuerpos. La confesión de Magalhaes, que se desempeñó en la Casa de la Muerte de Rio de Janeiro, fue transmitida sólo parcialmente en las principales emisoras de televisión de Brasil. El golpe de Estado en Brasil fue, además, el inicio de una serie de dictaduras en gran parte del subcontinente, con su secuela de represión a opositores, censura y delitos de lesa humanidad.
Luiz Claudio Cunha, un experto y asesor de la Comisión de la Verdad creada por Rousseff, sostuvo que "aunque ya pasaron 50 años del golpe al presidente Goulart, las Fuerzas Armadas (brasileñas) continúan desafiando al poder civil, obstruyendo investigaciones y defendiendo la amnistía", reportó la agencia ANSA. Como ejemplo, Cunha señaló que "en 2012 hubo un acto de insubordinación simbólica cuando los comandantes se negaron a aplaudir la creación de la Comisión Nacional de la Verdad, cuando fue presentada en el Palacio del Planalto, en un acto que contó con la presencia de todos los presidentes civiles posteriores al fin de la dictadura en 1985".
Fuente:Telam
Los militares brasileños aceptan investigar sus centros clandestinos
Dilma Roussef, ex presa política y Presidenta
Brasilia.- La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, llamó hoy a sus compatriotas a "recordar" las violaciones a los derechos humanos producidas tras el golpe de Estado contra Joao Goulart, del que mañana se cumplen 50 años. En tanto, familiares del depuesto mandatario pidieron a EE.UU abrir archivos de la CIA para confirmar si Goulart fue asesinado en Argentina como parte de la represión regional del Plan Cóndor.
Brasilia.- La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, llamó hoy a sus compatriotas a "recordar" las violaciones a los derechos humanos producidas tras el golpe de Estado contra Joao Goulart, del que mañana se cumplen 50 años. En tanto, familiares del depuesto mandatario pidieron a EE.UU abrir archivos de la CIA para confirmar si Goulart fue asesinado en Argentina como parte de la represión regional del Plan Cóndor.
Según Rousseff, hace 50 años Brasil "dejó de ser un país de instituciones activas, independientes y democráticas" y se inició un período en el que "nuestra libertad y nuestros sueños fueron callados", que sólo fue superado 21 años después, "gracias al esfuerzo de todos los líderes del pasado, de los que viven y de los que se murieron".
La presidenta, que enfrentó la dictadura como guerrillera y fue detenida y torturada, defendió las investigaciones de la Comisión de la Verdad instalada en 2012 sobre las torturas y asesinatos de opositores políticos por parte de los militares en el poder y destinada a ubicar los restos mortales de los desaparecidos políticos, reportó la agencia DPA.
Agregó que tras casi tres décadas de democracia vividas desde 1985, cuando terminó la dictadura, los brasileños aprendieron "el valor de la libertad, el valor de elegir por voto directo y secreto" a sus autoridades.
Según la mandataria, los brasileños entendieron asimismo la importancia de elegir "a un ex exiliado, a un líder sindical que fue preso varias veces y a una mujer que también fue prisionera", aludiendo respectivamente a los ex presidentes Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010) y a sí misma. El discurso de Rousseff en Porto Alegre fue uno de los muchos actos realizados hoy en Brasil para recordar los 50 años del golpe militar.
A su vez, el presidente del Senado, Renan Calheiros, reclamó al vicepresidente estadounidense, Joe Biden, en su calidad de titular de la Cámara Alta, y a pedido de Joao Vicente Goulart, hijo del mandatario depuesto, que se desclasifiquen documentos de la CIA sobre la represión de la dictadura militar en Brasil (1964-1985). "Esperamos la liberación de esos documentos, que interesan no sólo para saber lo que pasó con Joao Goulart sino también para tener detalles de la criminal intervención por parte de EE.UU. en nuestro territorio durante el golpe", dijo el hijo de Goulart, citado por la agencia EFE.
Los restos de Goulart, que falleció en el exilio bajo la dictadura Argentina, en 1976, fueron exhumados por orden judicial en noviembre pasado para intentar determinar si murió de un infarto, como se informó hace 37 años, o si fue envenenado como parte de la Operación Cóndor de coordinación represiva de los gobiernos militares sudamericanos, como cree su familia e informó un exespía uruguayo.
Por ello, la familia Goulart puso en marcha la iniciativa para acceder a los documentos de EE.UU. y para que la Justicia brasileña escuche a exespías que participaron en operaciones encubiertas en Latinoamérica y viven bajo protección de EE.UU.
"Pero hasta ahora no hubo voluntad política de Brasil para hacerlo (investigar y escuchar a ex espías). Probablemente Argentina, en donde Jango (como se conocía popularmente a Goulart) murió, sí sea capaz. Si Argentina investiga y toma actitudes de soberanía que nuestro país no se anima a adoptar, va a ser muy vergonzoso", dijo Joao Vicente, cuyo padre fue enterrado en 1976 sin que se permitiera una autopsia ni abrir el ataúd.
Una encuesta de la consultora Datafolha conocida hoy señala que el 46 por ciento de los brasileños está a favor de una eventual derogación de la ley de Amnistía que se dictaron los militares en 1979 y que aún impide juzgar a los responsables de violaciones de los derechos humanos durante la dictadura.
Un 37 por ciento respalda esa amnistía y 17 por ciento no tiene opinión al respecto, pero en 2010 una encuesta similar mostró que el 45 por ciento de la población estaba a favor del perdón a los represores y el 40 defendía la derogación de esa ley.
La semana pasada el coronel retirado Paulo Magalhaes declaró ante la Comisión de la Verdad que personalmente asesinó e hizo desaparecer a prisioneros políticos, además de brindar detalles sobre cómo se descuartizaban los cuerpos. La confesión de Magalhaes, que se desempeñó en la Casa de la Muerte de Rio de Janeiro, fue transmitida sólo parcialmente en las principales emisoras de televisión de Brasil. El golpe de Estado en Brasil fue, además, el inicio de una serie de dictaduras en gran parte del subcontinente, con su secuela de represión a opositores, censura y delitos de lesa humanidad.
Luiz Claudio Cunha, un experto y asesor de la Comisión de la Verdad creada por Rousseff, sostuvo que "aunque ya pasaron 50 años del golpe al presidente Goulart, las Fuerzas Armadas (brasileñas) continúan desafiando al poder civil, obstruyendo investigaciones y defendiendo la amnistía", reportó la agencia ANSA. Como ejemplo, Cunha señaló que "en 2012 hubo un acto de insubordinación simbólica cuando los comandantes se negaron a aplaudir la creación de la Comisión Nacional de la Verdad, cuando fue presentada en el Palacio del Planalto, en un acto que contó con la presencia de todos los presidentes civiles posteriores al fin de la dictadura en 1985".
Fuente:Telam
02.04.2014
A 50 años del golpe de Estado la cúpula de las Fuerzas Armadas ordenó indagar sobre los crímenes cometidos en sus cuarteles
Para el gobierno de Dilma Rousseff, ella misma detenida y torturada en uno de esos establecimientos, se trata de un "gesto importante" que podrá significar un avance en la causa por la verdad sobre lo ocurrido en esos años.
Tras décadas de sistemáticas negativas a revisar los más sangrientos episodios de violación de los Derechos Humanos protagonizados por sus miembros, las Fuerzas Armadas de Brasil ordenaron ayer, al conmemorar el medio siglo del golpe, la apertura de una investigación sobre el uso de instalaciones militares para la práctica de torturas a presos políticos durante la última dictadura cívico-militar (1964 y 1985).
Según el coordinador de la Comisión Nacional de la Verdad (CNV), Pedro Dallari, se trata de "un gesto importante que podrá representar un gran avance para la investigación de las graves violaciones a los Derechos Humanos ocurridas durante el régimen".
Horas antes, sin embargo, el mismo Dallari se había referido a las evasivas y dilaciones de los militares para hablar de su sangriento pasado. Dallari había acusado al Ministerio de Defensa y a los militares de retacear las informaciones requeridas por la CNV, "con el único objetivo de obstaculizar las investigaciones" del grupo, que sólo tiene plazo hasta diciembre para presentar su informe final.
"Evidentemente, las fuerzas armadas postergan su respuesta para que resulte inviable el hallazgo de la verdad, están jugando con el tiempo, porque saben que se extingue el tiempo de operaciones de la comisión".
En respuesta, el Ministerio de Defensa aseguró que trata de cooperar con la CNV "en todo lo que sea posible", y aseguró que "no hay, no hubo y no habrá ningún intento para demorar cualquier tipo de información".
Dallari dijo ayer que fue el propio ministro de Defensa, Celso Amorim, el encargado de comunicarle la Comisión la noticia esperada desde hace 29 años, cuando el país entró en la fase de su reinstitucionalización. Y lo hizo en un momento por demás oportuno: a cinco semanas de unas elecciones presidenciales en las que el país se apresta a reelegir a la ex prisionera política Dilma Rousseff.
La condescendencia militar llegó en respuesta a una petición enviada el 18 de febrero pasado al Ministerio de Defensa, en la que la CNV pidió investigaciones sobre el "uso sistemático" de siete instalaciones de las fuerzas armadas en los estados de Río de Janeiro, San Pablo, Minas Gerais y Pernambuco para la práctica de torturas y de asesinatos de opositores de la dictadura.
En la petición, la comisión señaló que es necesario aclarar "las circunstancias que llevaron a desvirtuar el fin de esas instalaciones", ya que "no se puede aceptar que edificios públicos (...) pudieran haber sido formalmente destinados a la práctica de actos ilegales". La marina y la aeronáutica respondieron ayer al requerimiento de la Comisión.
Una fuente ministerial dijo que el Ejército lo había hecho antes, aunque no precisó cuándo ni por qué fue demorado un anuncio de tal envergadura. Según la cartera de Defensa, el encargado de llevar la investigación será el comandante del Tercer Comando Aéreo, mayor brigadier Raul Botelho.
La lista de unidades a investigar incluye en Río de Janeiro al Destacamento de Operaciones e Informaciones del Ejército, la Primera Compañía de policía del ejército y las bases navales de Isla de Flores y la aérea de Galeão; en Recife el Destacamento de Operaciones de Información IV del Ejército y en Belo Horizonte el Cuartel del 12 Regimiento de Infantería.
exigen derogar la ley de amnistía
La Cámara de Diputados de Brasil inició su sesión de ayer con la promulgación de un decreto parlamentario que declara al 2014 como el Año de la Democracia, la Memoria y el Derecho a la Verdad. En ese contexto, la diputada socialista Luiza Erundina exigió la derogación de la polémica Ley de Amnistía que el régimen militar dictó en su propio beneficio en 1979 y cuya constitucionalidad fue refrendada en 2010 por la Corte Suprema.
Sorpresivamente, mientras decenas de legisladores del Partido de los Trabajadores y la ex ministra de Derechos Humanos María do Rosario Nunes se sumaban al pedido y Amnesty International anunciaba el lanzamiento de una campaña con el mismo objetivo, la presidenta Dilma Rousseff rechazaba esa posibilidad.
"La revisión de la amnistía es una cuestión de respeto a la dignidad humana, y por la vigencia de esa ley cinco décadas después del golpe seguimos teniendo vedado el derecho a la verdad y la justicia", había dicho la ex ministra de Rousseff. Durante la sesión, un grupo de legisladores de la ultraderecha logró que el personal de sus despachos colgara de las tribunas de la cámara un cartel con la leyenda "Felicidades militares, gracias a ustedes Brasil no es Cuba".
Fuente:TiempoArgentino
Envío:Agnddhh
CINCUENTA AñOS DESPUES, ES UN ASUNTO PENDIENTE LA IMPUNIDAD DE LOS AGENTES DEL TERRORISMO DE ESTADO
Las FF.AA. de Brasil investigan su pasado
Los militares accedieron por primera vez a investigar las denuncias sobre torturas y muertes ocurridas en instalaciones del ejército durante la dictadura (1964-1984). Hasta ahora, han
mantenido un silencio pétreo
Para el gobierno de Dilma Rousseff, ella misma detenida y torturada en uno de esos establecimientos, se trata de un "gesto importante" que podrá significar un avance en la causa por la verdad sobre lo ocurrido en esos años.
Tras décadas de sistemáticas negativas a revisar los más sangrientos episodios de violación de los Derechos Humanos protagonizados por sus miembros, las Fuerzas Armadas de Brasil ordenaron ayer, al conmemorar el medio siglo del golpe, la apertura de una investigación sobre el uso de instalaciones militares para la práctica de torturas a presos políticos durante la última dictadura cívico-militar (1964 y 1985).
Según el coordinador de la Comisión Nacional de la Verdad (CNV), Pedro Dallari, se trata de "un gesto importante que podrá representar un gran avance para la investigación de las graves violaciones a los Derechos Humanos ocurridas durante el régimen".
Horas antes, sin embargo, el mismo Dallari se había referido a las evasivas y dilaciones de los militares para hablar de su sangriento pasado. Dallari había acusado al Ministerio de Defensa y a los militares de retacear las informaciones requeridas por la CNV, "con el único objetivo de obstaculizar las investigaciones" del grupo, que sólo tiene plazo hasta diciembre para presentar su informe final.
"Evidentemente, las fuerzas armadas postergan su respuesta para que resulte inviable el hallazgo de la verdad, están jugando con el tiempo, porque saben que se extingue el tiempo de operaciones de la comisión".
En respuesta, el Ministerio de Defensa aseguró que trata de cooperar con la CNV "en todo lo que sea posible", y aseguró que "no hay, no hubo y no habrá ningún intento para demorar cualquier tipo de información".
Dallari dijo ayer que fue el propio ministro de Defensa, Celso Amorim, el encargado de comunicarle la Comisión la noticia esperada desde hace 29 años, cuando el país entró en la fase de su reinstitucionalización. Y lo hizo en un momento por demás oportuno: a cinco semanas de unas elecciones presidenciales en las que el país se apresta a reelegir a la ex prisionera política Dilma Rousseff.
La condescendencia militar llegó en respuesta a una petición enviada el 18 de febrero pasado al Ministerio de Defensa, en la que la CNV pidió investigaciones sobre el "uso sistemático" de siete instalaciones de las fuerzas armadas en los estados de Río de Janeiro, San Pablo, Minas Gerais y Pernambuco para la práctica de torturas y de asesinatos de opositores de la dictadura.
En la petición, la comisión señaló que es necesario aclarar "las circunstancias que llevaron a desvirtuar el fin de esas instalaciones", ya que "no se puede aceptar que edificios públicos (...) pudieran haber sido formalmente destinados a la práctica de actos ilegales". La marina y la aeronáutica respondieron ayer al requerimiento de la Comisión.
Una fuente ministerial dijo que el Ejército lo había hecho antes, aunque no precisó cuándo ni por qué fue demorado un anuncio de tal envergadura. Según la cartera de Defensa, el encargado de llevar la investigación será el comandante del Tercer Comando Aéreo, mayor brigadier Raul Botelho.
La lista de unidades a investigar incluye en Río de Janeiro al Destacamento de Operaciones e Informaciones del Ejército, la Primera Compañía de policía del ejército y las bases navales de Isla de Flores y la aérea de Galeão; en Recife el Destacamento de Operaciones de Información IV del Ejército y en Belo Horizonte el Cuartel del 12 Regimiento de Infantería.
exigen derogar la ley de amnistía
La Cámara de Diputados de Brasil inició su sesión de ayer con la promulgación de un decreto parlamentario que declara al 2014 como el Año de la Democracia, la Memoria y el Derecho a la Verdad. En ese contexto, la diputada socialista Luiza Erundina exigió la derogación de la polémica Ley de Amnistía que el régimen militar dictó en su propio beneficio en 1979 y cuya constitucionalidad fue refrendada en 2010 por la Corte Suprema.
Sorpresivamente, mientras decenas de legisladores del Partido de los Trabajadores y la ex ministra de Derechos Humanos María do Rosario Nunes se sumaban al pedido y Amnesty International anunciaba el lanzamiento de una campaña con el mismo objetivo, la presidenta Dilma Rousseff rechazaba esa posibilidad.
"La revisión de la amnistía es una cuestión de respeto a la dignidad humana, y por la vigencia de esa ley cinco décadas después del golpe seguimos teniendo vedado el derecho a la verdad y la justicia", había dicho la ex ministra de Rousseff. Durante la sesión, un grupo de legisladores de la ultraderecha logró que el personal de sus despachos colgara de las tribunas de la cámara un cartel con la leyenda "Felicidades militares, gracias a ustedes Brasil no es Cuba".
Fuente:TiempoArgentino
Envío:Agnddhh
CINCUENTA AñOS DESPUES, ES UN ASUNTO PENDIENTE LA IMPUNIDAD DE LOS AGENTES DEL TERRORISMO DE ESTADO
Las FF.AA. de Brasil investigan su pasado
Los militares accedieron por primera vez a investigar las denuncias sobre torturas y muertes ocurridas en instalaciones del ejército durante la dictadura (1964-1984). Hasta ahora, han
mantenido un silencio pétreo
Tras décadas de sistemáticas negativas a revisar los más sangrientos episodios de violación de los Derechos Humanos protagonizados por sus miembros, las Fuerzas Armadas de Brasil ordenaron ayer, al conmemorar el medio siglo del golpe, la apertura de una investigación sobre el uso de instalaciones militares para la práctica de torturas a presos políticos durante la última dictadura cívico-militar (1964 y 1985).
Según el coordinador de la Comisión Nacional de la Verdad (CNV), Pedro Dallari, se trata de "un gesto importante que podrá representar un gran avance para la investigación de las graves violaciones a los Derechos Humanos ocurridas durante el régimen".
Horas antes, sin embargo, el mismo Dallari se había referido a las evasivas y dilaciones de los militares para hablar de su sangriento pasado. Dallari había acusado al Ministerio de Defensa y a los militares de retacear las informaciones requeridas por la CNV, "con el único objetivo de obstaculizar las investigaciones" del grupo, que sólo tiene plazo hasta diciembre para presentar su informe final.
"Evidentemente, las fuerzas armadas postergan su respuesta para que resulte inviable el hallazgo de la verdad, están jugando con el tiempo, porque saben que se extingue el tiempo de operaciones de la comisión".
En respuesta, el Ministerio de Defensa aseguró que trata de cooperar con la CNV "en todo lo que sea posible", y aseguró que "no hay, no hubo y no habrá ningún intento para demorar cualquier tipo de información".
Dallari dijo ayer que fue el propio ministro de Defensa, Celso Amorim, el encargado de comunicarle la Comisión la noticia esperada desde hace 29 años, cuando el país entró en la fase de su reinstitucionalización. Y lo hizo en un momento por demás oportuno: a cinco semanas de unas elecciones presidenciales en las que el país se apresta a reelegir a la ex prisionera política Dilma Rousseff.
La condescendencia militar llegó en respuesta a una petición enviada el 18 de febrero pasado al Ministerio de Defensa, en la que la CNV pidió investigaciones sobre el "uso sistemático" de siete instalaciones de las fuerzas armadas en los estados de Río de Janeiro, San Pablo, Minas Gerais y Pernambuco para la práctica de torturas y de asesinatos de opositores de la dictadura.
En la petición, la comisión señaló que es necesario aclarar "las circunstancias que llevaron a desvirtuar el fin de esas instalaciones", ya que "no se puede aceptar que edificios públicos (...) pudieran haber sido formalmente destinados a la práctica de actos ilegales". La marina y la aeronáutica respondieron ayer al requerimiento de la Comisión.
Una fuente ministerial dijo que el Ejército lo había hecho antes, aunque no precisó cuándo ni por qué fue demorado un anuncio de tal envergadura. Según la cartera de Defensa, el encargado de llevar la investigación será el comandante del Tercer Comando Aéreo, mayor brigadier Raul Botelho.
La lista de unidades a investigar incluye en Río de Janeiro al Destacamento de Operaciones e Informaciones del Ejército, la Primera Compañía de policía del ejército y las bases navales de Isla de Flores y la aérea de Galeão; en Recife el Destacamento de Operaciones de Información IV del Ejército y en Belo Horizonte el Cuartel del 12 Regimiento de Infantería.
exigen derogar la ley de amnistía
La Cámara de Diputados de Brasil inició su sesión de ayer con la promulgación de un decreto parlamentario que declara al 2014 como el Año de la Democracia, la Memoria y el Derecho a la Verdad. En ese contexto, la diputada socialista Luiza Erundina exigió la derogación de la polémica Ley de Amnistía que el régimen militar dictó en su propio beneficio en 1979 y cuya constitucionalidad fue refrendada en 2010 por la Corte Suprema.
Sorpresivamente, mientras decenas de legisladores del Partido de los Trabajadores y la ex ministra de Derechos Humanos María do Rosario Nunes se sumaban al pedido y Amnesty International anunciaba el lanzamiento de una campaña con el mismo objetivo, la presidenta Dilma Rousseff rechazaba esa posibilidad.
"La revisión de la amnistía es una cuestión de respeto a la dignidad humana, y por la vigencia de esa ley cinco décadas después del golpe seguimos teniendo vedado el derecho a la verdad y la justicia", había dicho la ex ministra de Rousseff. Durante la sesión, un grupo de legisladores de la ultraderecha logró que el personal de sus despachos colgara de las tribunas de la cámara un cartel con la leyenda "Felicidades militares, gracias a ustedes Brasil no es Cuba".
Fuente:TiempoArgentino
Envío:Agnddhh
CINCUENTA AñOS DESPUES, ES UN ASUNTO PENDIENTE LA IMPUNIDAD DE LOS AGENTES DEL TERRORISMO DE ESTADO
Las FF.AA. de Brasil investigan su pasado
Los militares accedieron por primera vez a investigar las denuncias sobre torturas y muertes ocurridas en instalaciones del ejército durante la dictadura (1964-1984). Hasta ahora, han
mantenido un silencio pétreo
Por Eric Nepomuceno
Desde Río de Janeiro
Ayer se produjo una noticia tan importante como sorprendente: el ministro de Defensa, Celso Amorim, informó oficialmente a la Comisión Nacional de la Verdad que las fuerzas armadas abrirán una “comisión de sindicancia”, es decir, de investigación, para averiguar el uso de instalaciones militares para la práctica de torturas durante la dictadura. El pedido formal de la Comisión de la Verdad fue enviado al Ministerio de Defensa el pasado 18 de febrero. La respuesta surgió ayer, 1º de abril, día de la mentira y de los 50 años de un golpe cívico-militar que, honrando la fecha, se autonombra, todavía hoy, como “Revolución”.
La Comisión Nacional de la Verdad basó su pedido en sus propias investigaciones, resultado de más de un centenar de testimonios de víctimas del terrorismo de Estado. Ahora, las fuerzas armadas accedieron –vale reiterar: por primera vez– a investigar un “eventual desvío de finalidad” de siete unidades del ejército, notorios centros de tortura.
Es un avance importantísimo, si las investigaciones se hacen a fondo y no se obtiene como respuesta que ninguna prueba ha sido encontrada. Los testimonios se acumulan.
Sea como fuere, algo es –y será– algo. Al fin y al cabo, entre las tantas cuentas pendientes está, nunca será demasiado repetirlo, la cuestión de la impunidad de los agentes del terrorismo de Estado que imperó entre 1964 y 1984. Ahora mismo una encuesta llevada a cabo por el instituto DataFolha indica que el 46 por ciento de los brasileños es favorable a que se revise la ley de amnistía aprobada por los militares en 1979, cuando la dictadura cívico-militar entraba en su ocaso. Los que son contrarios suman 37 por ciento.
Ese es un tema visible, palpable, y que finalmente empieza a entrar en debate en círculos cada vez más amplios (pero todavía restrictos, es necesario reconocer) de la sociedad.
Pero hay otros, también relacionados con el terrorismo de Estado. Son conocidos los sectores de la sociedad civil que apoyaron el golpe del 1º de abril de 1964. Empresarios, la banca, parte significativa de la Iglesia Católica, y, con una única y solitaria excepción, el extinto diario Ultima Hora, todos los demás medios de comunicación respaldaron alegremente el derrocamiento del gobierno constitucional de João Goulart. y varios de ellos, en especial el imperio de las Organizaciones Globo, se beneficiaron mucho con la dictadura.
Pero, ¿y los empresarios, bancos y estancieros que, instaurada la dictadura, financiaron los campos clandestinos de detención y tortura? ¿Cuándo se conocerán sus nombres y el tamaño de su participación en la máquina de triturar gentes? Un vicecónsul de Estados Unidos en San Pablo era visitante asiduo de un centro de detención y torturas. También un alto dirigente de la Fiesp, la Federación de Industrias del Estado de San Pablo, era frecuentador habitual. ¿No se investigará hasta qué punto los industriales financiaban la represión? ¿No se divulgarán sus nombres?
Frente a todo eso, ¿cómo justificar el silencio pétreo de las fuerzas armadas, que siguen negándose a reconocer hasta que hubo un golpe? Los trabajos de la Comisión Nacional de la Verdad ya establecieron que la represión, los asesinatos y la tortura no empezaron como respuesta a la acción de organizaciones armadas de resistencia el régimen.
Al contrario: en el mismo día del golpe empezó un duro expurgo dentro de las mismas fuerzas armadas. Oficiales graduados fueron detenidos y torturados. Sindicalistas rurales fueron asesinados. Los militantes del Partido Comunista fueron perseguidos de manera implacable.
¿Cómo justificar que los militares de ahora se nieguen a comentar lo que hicieron los militares de aquellos años? ¿Cuál es la intención de ese silencio, que quizás –quizás– ahora se rompa, si de verdad se investigan los centros de torturas que funcionaron en instalaciones del ejército?
Esa herencia siniestra se extiende al cotidiano de los brasileños, y especialmente de los brasileños pobres. Las policías militarizadas de todas las provincias brasileñas son, en su conjunto, el cuerpo policial más violento del mundo. A cada día que pasa esa policía mata a seis personas en el país. Un asesinato a cada cuatro horas.
En las manifestaciones de junio y julio del año pasado, el país presenció, asombrado, cómo la policía militar actuaba contra los manifestantes. Se entiende: ese cuerpo de seguridad pública ha sido creado para reprimir de manera violenta, al amparo de la impunidad del sistema. Sigue así todavía. Son los herederos directos de los tiempos en que gente en la calle significaba enemigo a la vista.
Brasil tiene gobiernos civiles desde hace 29 años. Pero en cada día de casa semana de cada mes de cada uno de esos años, el legado sórdido de la dictadura sigue flotando, con mayor o menor peso, sobre todos nosotros.
Fuente:Pagina12
Envío:Agnddhh
Por Eric Nepomuceno
Desde Río de Janeiro
Ayer se produjo una noticia tan importante como sorprendente: el ministro de Defensa, Celso Amorim, informó oficialmente a la Comisión Nacional de la Verdad que las fuerzas armadas abrirán una “comisión de sindicancia”, es decir, de investigación, para averiguar el uso de instalaciones militares para la práctica de torturas durante la dictadura. El pedido formal de la Comisión de la Verdad fue enviado al Ministerio de Defensa el pasado 18 de febrero. La respuesta surgió ayer, 1º de abril, día de la mentira y de los 50 años de un golpe cívico-militar que, honrando la fecha, se autonombra, todavía hoy, como “Revolución”.La Comisión Nacional de la Verdad basó su pedido en sus propias investigaciones, resultado de más de un centenar de testimonios de víctimas del terrorismo de Estado. Ahora, las fuerzas armadas accedieron –vale reiterar: por primera vez– a investigar un “eventual desvío de finalidad” de siete unidades del ejército, notorios centros de tortura.
Es un avance importantísimo, si las investigaciones se hacen a fondo y no se obtiene como respuesta que ninguna prueba ha sido encontrada. Los testimonios se acumulan.
Sea como fuere, algo es –y será– algo. Al fin y al cabo, entre las tantas cuentas pendientes está, nunca será demasiado repetirlo, la cuestión de la impunidad de los agentes del terrorismo de Estado que imperó entre 1964 y 1984. Ahora mismo una encuesta llevada a cabo por el instituto DataFolha indica que el 46 por ciento de los brasileños es favorable a que se revise la ley de amnistía aprobada por los militares en 1979, cuando la dictadura cívico-militar entraba en su ocaso. Los que son contrarios suman 37 por ciento.
Ese es un tema visible, palpable, y que finalmente empieza a entrar en debate en círculos cada vez más amplios (pero todavía restrictos, es necesario reconocer) de la sociedad.
Pero hay otros, también relacionados con el terrorismo de Estado. Son conocidos los sectores de la sociedad civil que apoyaron el golpe del 1º de abril de 1964. Empresarios, la banca, parte significativa de la Iglesia Católica, y, con una única y solitaria excepción, el extinto diario Ultima Hora, todos los demás medios de comunicación respaldaron alegremente el derrocamiento del gobierno constitucional de João Goulart. y varios de ellos, en especial el imperio de las Organizaciones Globo, se beneficiaron mucho con la dictadura.
Pero, ¿y los empresarios, bancos y estancieros que, instaurada la dictadura, financiaron los campos clandestinos de detención y tortura? ¿Cuándo se conocerán sus nombres y el tamaño de su participación en la máquina de triturar gentes? Un vicecónsul de Estados Unidos en San Pablo era visitante asiduo de un centro de detención y torturas. También un alto dirigente de la Fiesp, la Federación de Industrias del Estado de San Pablo, era frecuentador habitual. ¿No se investigará hasta qué punto los industriales financiaban la represión? ¿No se divulgarán sus nombres?
Frente a todo eso, ¿cómo justificar el silencio pétreo de las fuerzas armadas, que siguen negándose a reconocer hasta que hubo un golpe? Los trabajos de la Comisión Nacional de la Verdad ya establecieron que la represión, los asesinatos y la tortura no empezaron como respuesta a la acción de organizaciones armadas de resistencia el régimen.
Al contrario: en el mismo día del golpe empezó un duro expurgo dentro de las mismas fuerzas armadas. Oficiales graduados fueron detenidos y torturados. Sindicalistas rurales fueron asesinados. Los militantes del Partido Comunista fueron perseguidos de manera implacable.
¿Cómo justificar que los militares de ahora se nieguen a comentar lo que hicieron los militares de aquellos años? ¿Cuál es la intención de ese silencio, que quizás –quizás– ahora se rompa, si de verdad se investigan los centros de torturas que funcionaron en instalaciones del ejército?
Esa herencia siniestra se extiende al cotidiano de los brasileños, y especialmente de los brasileños pobres. Las policías militarizadas de todas las provincias brasileñas son, en su conjunto, el cuerpo policial más violento del mundo. A cada día que pasa esa policía mata a seis personas en el país. Un asesinato a cada cuatro horas.
En las manifestaciones de junio y julio del año pasado, el país presenció, asombrado, cómo la policía militar actuaba contra los manifestantes. Se entiende: ese cuerpo de seguridad pública ha sido creado para reprimir de manera violenta, al amparo de la impunidad del sistema. Sigue así todavía. Son los herederos directos de los tiempos en que gente en la calle significaba enemigo a la vista.
Brasil tiene gobiernos civiles desde hace 29 años. Pero en cada día de casa semana de cada mes de cada uno de esos años, el legado sórdido de la dictadura sigue flotando, con mayor o menor peso, sobre todos nosotros.
Fuente:Pagina12
Envío:Agnddhh
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