Comunicado
de Prensa
El Registro Único de la Verdad de la provincia, y la Municipalidad de
Paraná en el marco del Área Educación y Memoria de la provincia invitan al acto de restitución de los restos
de María Victoria Gazzano Bertos a
realizarse el miércoles 30 del corriente
a las 11.00hs en el Cementerio
Municipal de Paraná, sito en Cadete Cejas y Perú.
María Victoria nació en
Paraná el 26 de agosto de 1955 y era la mayor de dos hijos de José Alejandro
Gazzano y Lidia Argentina Bertos.
El paso por la secundaria
le abrió una gran inquietud por conocer el mundo, por entenderlo y por
cambiarlo. Eran tiempos de gran efervescencia política y social y los jóvenes
estaban muy influidos por los cambios propuestos por el Concilio Vaticano II,
con la Teología
de la Liberación ,
y la irrupción del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Eso también
se reflejó en una serie de actividades extracurriculares de las que participaba
con compañeros de otras escuelas católicas.
Movilizada por su
formación religiosa y las inquietudes por los conflictos sociales terminaron
marcando sus rasgos de personalidad: inquieta, lúcida, ávida de conocer y
ayudar.
Militante de la Juventud
Universitaria Peronista de Montoneros.
En 2011 gracias al
Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) se pudieron identificar y
recuperar sus restos y con ellos una parte de nuestra historia.
Tenía 21 años cuando fue
secuestrada el 14 de septiembre de 1976 en Rosario donde cursaba el cuarto año
de la carrera de Arquitectura. Vivía con
cuatro compañeras de la Facultad.
Esperamos
contar con su presencia
Registro
Único de la Verdad
El
Diario, 9 de diciembre 2011
Derechos Humanos. Había sido secuestrada en Rosario en 1976 y estaba
desaparecida
Identificaron los
restos de una estudiante paranaense
María Victoria Gazzano Bertos había sido
inhumada como NN en un pueblo del interior santafesino. Los restos fueron
recuperados por el Equipo Argentino de Antropología Forense y serán restituidos
a sus familiares. La joven era bisnieta de José Gazzano y tenía 21 años cuando
fue asesinada, presuntamente, por la
Policía de Santa Fe.
María Victoria Gazzano Bertos estudiaba Arquitectura y
tenía un profundo compromiso social y político.
Amaneció gris ese 15 de septiembre en
Pueblo Andino. No era uno de esos días en los que el invierno jugaba a ser
primavera. El clima estaba enrarecido en ese poblado tranquilo de calles
enripiadas y árboles frondosos al que solía escaparse algún que otro rosarino,
caña en mano, en búsqueda de carpas, patíes, moncholos, surubíes y codiciados
dorados que habitaban el río Carcarañá.
El millar de habitantes todavía no alcanzaba a digerir el triste final de esa
chica joven que unos días antes huyera de su casa y había encontrado la muerte
en forma violenta a pocos kilómetros del ingreso al pueblo, a la vera de la
autopista Rosario-Santa Fe, cuando la muchachita se apareció como un fantasma
que no volvía de ninguna muerte sino arrepentida a su casa. ¿Pero entonces
quién estaba en el cajón de muerto? Atónitos y sin respuestas, los andinenses
la sepultaron como NN.
María Victoria Gazzano Bertos había sido marcada el día anterior desde un Ford
Falcon mientras caminaba a pocas cuadras de su casa en Rosario. El sol del
mediodía calentaba la acera, ella llegó a la esquina, miró hacia los costados y
tal vez alcanzó a ver a quien la señalaba, pero no alcanzó a reaccionar porque
un grupo de hombres vestidos de civil se le abalanzaron y la empujaron dentro
del tenebroso auto verde.
Mientras Pueblo Andino velaba a la jovencita rebelde, a las 5 de la mañana del
día siguiente, un grupo de uniformados que se presentaron como “de la policía”
irrumpieron en la casa familiar, enfrente del Parque Gazzano, en Paraná, y se
llevaron a su padre y su hermano.
Estuvieron un rato revolviendo la casa. La
dieron vuelta. Al mediodía, cuando ya no estaban, una voz en el teléfono le
advirtió a la madre de María Victoria lo que había pasado en Rosario, sin saber
que para esa hora ella ya estaba muerta.
De familia. María Victoria tenía 21 años cuando fue secuestrada el 14 de septiembre de 1976. Vivía con cuatro compañeras dela Facultad de Arquitectura
en una casa que le habían comprado sus padres. No hay registro de su paso por
ningún centro clandestino de detención, aunque es posible que hubiera sido
trasladada al Servicio de Informaciones, la siniestra casa de torturas que
dirigía la Policía
santafesina.
De familia. María Victoria tenía 21 años cuando fue secuestrada el 14 de septiembre de 1976. Vivía con cuatro compañeras de
Había nacido en Paraná el 26 de agosto de 1955 y era la mayor de dos hijos de
José Alejandro Gazzano y Lidia Argentina Bertos. Su padre era uno de los 29
nietos del fundador del parque que lleva su apellido y uno de los preferidos de
aquel italiano que llegó cargado de sueños, vivió 96 años, formó familia, un
barrio, un parque y mantuvo siempre vivo el espíritu de niño. Heredó de él algo
más que esos rasgos de mujer alta, de contextura grande, regordeta, piel
blanquísima, cara redonda, frente amplia, grandes ojos pícaros ávidos de mundo,
sonrisa permanente y cabellos negros, lacios, largos.
Sus compañeros la recuerdan como una joven de bajo perfil, tremendamente
estudiosa, lúcida, inquieta, servicial y con afanosos deseos de conocimiento, a
través de las más diversas lecturas que atravesaban los libros de política,
pero también de literatura y filosofía.
Eso también lo habrá heredado del viejo
Gazzano.
La distinguía su risa, de una picardía casi infantil. “Se reía como se ríen los
niños”, recuerda la psicóloga Adriana Beades, que compartió con ella un taller
de teatro en los últimos años del colegio secundario en el Instituto Cristo
Redentor.
De bajo perfil. El paso por la secundaria le abrió una gran inquietud por conocer el mundo, por entenderlo y por cambiarlo. Eran tiempos de gran efervescencia política y social y los jóvenes estaban muy influidos por los cambios propuestos por el Concilio Vaticano II, conla Teología de la Liberación , y la
irrupción del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Eso también se
reflejó en una serie de actividades extracurriculares de las que participaba
con compañeros de otras escuelas católicas.
De bajo perfil. El paso por la secundaria le abrió una gran inquietud por conocer el mundo, por entenderlo y por cambiarlo. Eran tiempos de gran efervescencia política y social y los jóvenes estaban muy influidos por los cambios propuestos por el Concilio Vaticano II, con
Ester Brafa era entonces catequista en el Instituto Cristo Redentor y en el
Colegio La Salle. A
partir de sus inquietudes artísticas conformó un taller de teatro y expresión
corporal con un grupo mixto de alrededor de veinte alumnos. “En aquel momento
trabajábamos todo de manera intuitiva, pero con un formato y un sustento
ideológico, que era esta cuestión de que el arte no es solo una forma de
expresión sino que constituye también una manera de conocimiento”, contó a EL
DIARIO.
El de 1973 fue el año más activo para ese grupo porque presentó dos obras de
teatro de creación colectiva: en la primera mitad del año, una que se llamó
Latinoamérica, quién eres; y en la segunda parte, Navidad según hoy. “María
Victoria tenía un perfil muy bajo y no quería estar arriba del escenario, pero
sin ella no se hubiera podido hacer nada, porque manejaba el sonido y las
filminas (diapositivas) que proyectábamos en cada obra; era de las que estaba
donde había que estar, de esas personas que no aparecen pero sin las cuales
nada funciona”, la recuerda Brafa. “Ella no aparecía, estaba escondida, pero le
daba sustento a lo que hacíamos”, se emociona.
Beades, por su parte, acotó que “la obra de teatro fue una experiencia muy
linda, en la que se proponía un análisis del momento histórico que vivíamos en
América Latina, con una posición muy crítica de ese tiempo y las cosas que
siempre sacuden a los jóvenes, delatando la indiferencia y la hipocresía del
mundo. Eso era lo que transmitíamos”.
La psicóloga remarcó que ese tipo de actividades extracurriculares “marcaron a
toda una generación” y apuntó que “eran años de mucha discusión en el país,
todos nos sentíamos muy involucrados en pensar, sentir y debatir sobre lo que
estaba pasando; y además teníamos las ansias de transformación que siempre
tienen los jóvenes”.
María Victoria era parte de esa generación. Las influencias de su formación
religiosa y las inquietudes por los conflictos sociales terminaron marcando sus
rasgos de personalidad: inquieta, lúcida, ávida de conocer y ayudar.
El oficio de identificar
La identificación de María Victoria Gazzano Bertos fue posible a partir del cruce de información de los archivos policiales y judiciales correspondientes a la instrucción que se realizó a raíz de la aparición de un cadáver NN. En esos documentos constaban las huellas dactilares de la estudiante paranaense y otros elementos sobre las circunstancias en que había sido hallado el cuerpo, a un costado de la autopista Rosario-Santa Fe. A partir del relevamiento y análisis de esa información, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) realizó la exhumación de los restos del cementerio municipal de Pueblo Andino, una localidad ubicada a55
kilómetros de Rosario, y tras cotejar con las muestras
de sangre donadas por su familia confirmó la identidad.
Hombres de hierro
Ester Brafa recuerda un hecho que muestra esa avidez de conocimiento permanente: “Un día María Victoria apareció con un long-play y me dijo: ‘Escuchá a este tipo, es genial’. Era Hombres de hierro, de León Gieco; y esa canción fue parte de una de las obras de teatro, en una escena donde una diapositiva, con unas líneas blancas, proyectaba la idea de unos barrotes y detrás dos chicas hacían trabajos de movimiento corporal tratando de zafarse”. Así era ella.
El oficio de identificar
La identificación de María Victoria Gazzano Bertos fue posible a partir del cruce de información de los archivos policiales y judiciales correspondientes a la instrucción que se realizó a raíz de la aparición de un cadáver NN. En esos documentos constaban las huellas dactilares de la estudiante paranaense y otros elementos sobre las circunstancias en que había sido hallado el cuerpo, a un costado de la autopista Rosario-Santa Fe. A partir del relevamiento y análisis de esa información, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) realizó la exhumación de los restos del cementerio municipal de Pueblo Andino, una localidad ubicada a
Hombres de hierro
Ester Brafa recuerda un hecho que muestra esa avidez de conocimiento permanente: “Un día María Victoria apareció con un long-play y me dijo: ‘Escuchá a este tipo, es genial’. Era Hombres de hierro, de León Gieco; y esa canción fue parte de una de las obras de teatro, en una escena donde una diapositiva, con unas líneas blancas, proyectaba la idea de unos barrotes y detrás dos chicas hacían trabajos de movimiento corporal tratando de zafarse”. Así era ella.
Juan Cruz Varela
Envío:
Asociacion Ex Presos Politicos Cordoba
sitio web: https://sites.google.com/site/expresospoliticoscordoba/home
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