11.09.2014
Su supervivencia es una ofensa flagrante a las víctimas del Terrorismo de Estado
El gobierno de Chile anunció la inminente derogación del decreto de amnistía de Pinochet
Su supervivencia es una ofensa flagrante a las víctimas del Terrorismo de Estado
El gobierno de Chile anunció la inminente derogación del decreto de amnistía de Pinochet
Pinochet se jactaba, como antes Fra nco
Santiago de Chile.- Es inminente que el Gobierno de Chile anuncie la derogación de un decreto ley aprobado por la dictadura de Augusto Pinochet -iniciada hoy hace 41 años- que otorgaba impunidad a los agentes del régimen. La decisión será anunciada públicamente por los ministros de Justicia, José Antonio Gómez, y de la Presidencia, Ximena Rincón, trascendió de fuentes oficiales. La derogación fue una de las promesas electorales de Michelle Bachelet, quien en marzo asumió como presidenta de Chile, cargo que ya había ejercido en el período 2006-2010.
Santiago de Chile.- Es inminente que el Gobierno de Chile anuncie la derogación de un decreto ley aprobado por la dictadura de Augusto Pinochet -iniciada hoy hace 41 años- que otorgaba impunidad a los agentes del régimen. La decisión será anunciada públicamente por los ministros de Justicia, José Antonio Gómez, y de la Presidencia, Ximena Rincón, trascendió de fuentes oficiales. La derogación fue una de las promesas electorales de Michelle Bachelet, quien en marzo asumió como presidenta de Chile, cargo que ya había ejercido en el período 2006-2010.
"La presidenta ha señalado claramente que va a impulsar la Subsecretaría de Derechos Humanos, que va estar en el Ministerio de Justicia y que va a tener la fortaleza suficiente para preparar un plan de derechos humanos que explique el conocimiento de estos derechos en el país", señaló el ministro de Justicia, José Antonio Gómez.
En un breve encuentro con la prensa, Gómez añadió que lo importante para el gobierno es relevar lo que son proyectos importantes en materia de derechos humanos para iniciar los debates en el parlamento, y que será la comisión pertinente quien le pondrá los tiempos.
El ministro afirmó que la idea es adecuar la legislación chilena a la legislación internacional, "lo que no hace un cambio muy de fondo a lo que hacen los tribunales chilenos a la fecha", aseveró.
La derogación de esta norma, que exime de responsabilidad a quienes cometieron abusos entre 1973 y 1978, se hará aplicando suma urgencia a la tramitación parlamentaria de un proyecto de ley presentado por los senadores Juan Pablo Letelier, Guido Girardi y Alejandro Navarro, con lo que podría estar lista antes que acabe este mes.
A raíz de la detención en Londres del dictador Augusto Pinochet, en noviembre de 1998, los jueces chilenos optaron por no aplicar la ley de amnistía, que contraviene la legislación internacional.
Sin embargo, los familiares de las víctimas de la dictadura consideran su mera existencia, aunque simbólica, como una afrenta.
El artículo 1º del decreto señala: "Concédase amnistía a todas las personas que en calidad de autores, cómplices o encubridores hayan incurrido en hechos delictuosos, durante la vigencia de la situación de estado de sitio, comprendida entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1978, siempre que no se encuentren sometidas a proceso o condenadas".
El Gobierno chileno se comprometió públicamente ante Naciones Unidas a anular del decreto ley de amnistía y para ello presentó ante el Congreso Nacional un proyecto de ley en este sentido.
El anuncio fue hecho el pasado 8 de julio, al someterse en Ginebra al escrutinio del Comité de Derechos Humanos de la ONU, que vela por el respeto de la Convención Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos, de la que es Estado parte.
Fuente: Agencia EFE
Fuente:Telam
11-9-2014
Golpe militar
41 años después
Once fotos del presente para recordar el golpe militar de Chile
Golpe militar
41 años después
Once fotos del presente para recordar el golpe militar de Chile
El mediodía del 11 de septiembre de 1973, la aviación comenzó a disparar contra la Moneda. La Infantería inició su asalto, pero el gobierno se negaba a rendirse. Finalmente Salvador Allende dispuso que los militares y custodios que lo acompañaban se rindieran. Él lo haría después. Pero gritó “¡Allende no se rinde, milicos de mierda!” y se disparó en la cabeza. Esa tarde, la junta militar ya gobernaba.
Fotos Facundo Nivolo
El golpe de estado de 1973 en Chile inauguró una de las dictaduras más sangrientas de la región. El chileno es un caso modelo en cuanto a los regímenes autoritarios que asolaron América Latina entre los años ’60 y ’70, no sólo por el terror aplicado a la población civil sino por el programa económico que llevó adelante en alianza con los sectores económicos concentrados. La dictadura instauró un estado con rasgos neoliberales que continúa hasta hoy y lleva a manifestaciones violentas como las que el fotógrafo argentino Facundo Nívolo retrató en 2013.
La crisis del petróleo de agosto de 1973 dio fin al capitalismo del bienestar que tuvo su edad de oro en la posguerra y marcó el auge del neoliberalismo. Chile fue uno de los primeros campos de experimentación de esta nueva doctrina que más tarde aplicarían con firmeza Ronald Reagan y Margaret Thatcher. La dictadura de Pinochet, que llegó al poder con apoyo de la CIA norteamericana, redujo al estado a su mínima expresión reduciendo la cantidad de obreros, de empleados públicos y de estudiantes universitarios, un proceso que muchos otros países de la región (Argentina, Perú, Brasil) sufrieron en los ’90 y con gobiernos democráticos.

El gobierno de la Unidad Popular constituyó uno de los mayores avances en la aplicación concreta del socialismo en el continente: Salvador Allende fue el primer dirigente abiertamente socialista de Occidente en llegar al gobierno por vía electoral. Una vez allí, encaminó sus políticas para conseguir una transición gradual del capitalismo al socialismo. Para eso intervino y estatizó empresas que producían por debajo de su capacidad, lo que generó resquemores con los demás poderes del estado y terminó creando un callejón sin salida para el gobierno.
La antesala
En 1973, la democracia chilena –que no había sido interrumpida por dictaduras en todo el siglo XX- se quedó sin mecanismos formales para la resolución del conflicto. A esa altura ya había problemas de abastecimiento y muchos establecimientos industriales de los suburbios urbanos se manejaban sin patrones, sin dinero y sin comerciantes: el socialismo era un hecho en los márgenes obreros de Santiago y otras ciudades, y la polarización tomaba cuerpo en la sociedad chilena.

El Congreso y la justicia declararon ilegítimo el gobierno de Allende, pero en las elecciones parlamentarias de marzo no llegaron a los dos tercios en las cámaras necesarios para lograr su destitución. En cambio, el Congreso sancionó en junio una ley que regulaba las expropiaciones y fue vetada por Allende. El tribunal constitucional se declaró incompetente y el Congreso insistió con la ley: la democracia entraba en cortocircuito, el golpe era cuestión de tiempo.

Ese mismo de junio de 1973 tuvo lugar la antesala del golpe. El teniente coronel Roberto Souper lideró el Tanquetazo con el apoyo de una gran parte de la sociedad: los tanques respetaron los semáforos y hasta pararon a cargar nafta en su camino al centro de Santiago, donde dispararon contra el Palacio de la Moneda. En este episodio fue asesinado el periodista argentino Leonardo Henrichsen, quien llegó a filmar su propia muerte. La sublevación fue ahogada por el Comandante en jefe del Ejército, el general Carlos Prats, leal a Salvador Allende, quien se acercó directamente a los tanques y les ordenó a las tropas que se rindieran.

El 11 de septiembre Allende fue a trabajar al Palacio de la Moneda con un fusil AK-47, regalo de Fidel Castro, quien había visitado el país poco tiempo antes. Allende advirtió en un mensaje a la nación del golpe de Estado, pero no llama a tomar las armas sino a conservar la prudencia. Al mediodía, la aviación comenzó a disparar contra la Moneda. A continuación, la Infantería inició su asalto, pero la Moneda se negaba a rendirse. Allende dispuso que los militares y custodios que lo acompañaban se rindieran y bajaran al primer piso, ya tomado por los militares, y que él lo haría último. A continuación, gritó “¡Allende no se rinde, milicos de mierda!” y se disparó en la cabeza, muriendo al instante. Por la tarde, la junta militar se hizo con el gobierno.
El legado
La dictadura pinochetista duró 17 años y su final estuvo lejos de ser una retirada apurada de los militares como en Argentina: fue con un plebiscito constitucional y la designación del propio Pinochet como senador vitalicio, lo cual impidió que fuera juzgado en su país. La alianza entre militares, empresarios y latifundistas dejó como herencia un andamiaje institucional difícil de desmontar. La manifestación estudiantil que exige revertir la completa privatización de la educación es uno de los efectos más conocidos de un estado en deuda y al servicio de las corporaciones. El otro es la ausencia de justicia por los miles de desaparecidos y víctimas del terrorismo estatal.

Ambos procesos confluyeron en 2013: el alza en la movilización estudiantil y su consecuente represión por un lado, y los 40 años del golpe a Allende por el otro. En ese contexto Facundo registró las manifestaciones, la represión, el pedido de justicia y el recuerdo de Allende, que representa para muchos la derrota del auge revolucionario latinoamericano que se había iniciado con la revolución cubana en 1959.

En Chile las manifestaciones deben contar con permiso oficial, de lo contrario son automáticamente reprimidas. En 2013 este permiso fue otorgado para el sábado 7 de septiembre, pero hubo marchas durante toda la semana. Estas manifestaciones parten tradicionalmente del centro de Santiago y llegan hasta el Cementerio General de la ciudad, donde están enterrados el presidente Allende, Víctor Jara y Violeta Parra, entre otros. Las fotos muestran la represión con carros hidrantes por parte de los Carabineros y la persecución hasta el propio interior del cementerio.

También se ven las columnas de viejos militantes del Partido Comunista, que formó parte de la Unidad Popular que llevó al poder a Salvador Allende, y de familiares de desaparecidos con sus carteles. “Participé en asambleas en centros de memoria –algunos funcionan en excentros de detención- y escuché gente sorprendida de que en Argentina se cortara la calle para proyectar los juicios por la verdad”, cuenta Facundo.

El poder judicial chileno tampoco cambió demasiado después de la transición democrática. Se juzgaron algunas violaciones a los derechos humanos y están presos los altos jefes de la Dirección de Inteligencia Nacional (la DINA, policía secreta de la dictadura). En 1990 hubo una Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación creada a imagen de la CONADEP argentina, pero sus casos no pasaron al poder judicial para ser efectivamente juzgados. Hay algunos militares condenados y pocos presos, que además disfrutan de condiciones de encierro relativamente privilegiadas: esto puede explicarse por el poder que continuaron teniendo las Fuerzas Armadas después del retorno de la democracia. El ejército chileno no se retiró derrotado como el argentino después de Malvinas, y hasta mantuvo a Pinochet como su comandante en jefe hasta 1998.

También pueden verse fotos de una muestra realizada en el Estadio Nacional, lugar donde fueron torturados miles de militantes (entre ellos Víctor Jara) y terminó constituyendo un símbolo de la dictadura pinochetista. “El estadio”, cuenta Facundo, “fue usado como campo de concentración pero también para exhibir a los detenidos. Las dictaduras argentina y chilena tuvieron métodos distintos: la nuestra ocultaba lo que hacía, en Chile lo exhibían para generar más terror”.
Fuente:Infojus

Bachelet a ex represores y cómplices: “Basta ya de silencios injustificados”
La Presidenta encabezó acto en La Moneda en memoria de Allende y sus colaboradores muertos. Hoy "no hay espacio para el miedo", a diferencia de los años de la dictadura, comentó an alusión a los últimos bombazos y alarmas. Antes hizo un emotivo recorrido por los espacios históricos del ex mandatario.
El golpe de estado de 1973 en Chile inauguró una de las dictaduras más sangrientas de la región. El chileno es un caso modelo en cuanto a los regímenes autoritarios que asolaron América Latina entre los años ’60 y ’70, no sólo por el terror aplicado a la población civil sino por el programa económico que llevó adelante en alianza con los sectores económicos concentrados. La dictadura instauró un estado con rasgos neoliberales que continúa hasta hoy y lleva a manifestaciones violentas como las que el fotógrafo argentino Facundo Nívolo retrató en 2013.
La crisis del petróleo de agosto de 1973 dio fin al capitalismo del bienestar que tuvo su edad de oro en la posguerra y marcó el auge del neoliberalismo. Chile fue uno de los primeros campos de experimentación de esta nueva doctrina que más tarde aplicarían con firmeza Ronald Reagan y Margaret Thatcher. La dictadura de Pinochet, que llegó al poder con apoyo de la CIA norteamericana, redujo al estado a su mínima expresión reduciendo la cantidad de obreros, de empleados públicos y de estudiantes universitarios, un proceso que muchos otros países de la región (Argentina, Perú, Brasil) sufrieron en los ’90 y con gobiernos democráticos.
El gobierno de la Unidad Popular constituyó uno de los mayores avances en la aplicación concreta del socialismo en el continente: Salvador Allende fue el primer dirigente abiertamente socialista de Occidente en llegar al gobierno por vía electoral. Una vez allí, encaminó sus políticas para conseguir una transición gradual del capitalismo al socialismo. Para eso intervino y estatizó empresas que producían por debajo de su capacidad, lo que generó resquemores con los demás poderes del estado y terminó creando un callejón sin salida para el gobierno.
La antesala
En 1973, la democracia chilena –que no había sido interrumpida por dictaduras en todo el siglo XX- se quedó sin mecanismos formales para la resolución del conflicto. A esa altura ya había problemas de abastecimiento y muchos establecimientos industriales de los suburbios urbanos se manejaban sin patrones, sin dinero y sin comerciantes: el socialismo era un hecho en los márgenes obreros de Santiago y otras ciudades, y la polarización tomaba cuerpo en la sociedad chilena.
El Congreso y la justicia declararon ilegítimo el gobierno de Allende, pero en las elecciones parlamentarias de marzo no llegaron a los dos tercios en las cámaras necesarios para lograr su destitución. En cambio, el Congreso sancionó en junio una ley que regulaba las expropiaciones y fue vetada por Allende. El tribunal constitucional se declaró incompetente y el Congreso insistió con la ley: la democracia entraba en cortocircuito, el golpe era cuestión de tiempo.
Ese mismo de junio de 1973 tuvo lugar la antesala del golpe. El teniente coronel Roberto Souper lideró el Tanquetazo con el apoyo de una gran parte de la sociedad: los tanques respetaron los semáforos y hasta pararon a cargar nafta en su camino al centro de Santiago, donde dispararon contra el Palacio de la Moneda. En este episodio fue asesinado el periodista argentino Leonardo Henrichsen, quien llegó a filmar su propia muerte. La sublevación fue ahogada por el Comandante en jefe del Ejército, el general Carlos Prats, leal a Salvador Allende, quien se acercó directamente a los tanques y les ordenó a las tropas que se rindieran.
El 11 de septiembre Allende fue a trabajar al Palacio de la Moneda con un fusil AK-47, regalo de Fidel Castro, quien había visitado el país poco tiempo antes. Allende advirtió en un mensaje a la nación del golpe de Estado, pero no llama a tomar las armas sino a conservar la prudencia. Al mediodía, la aviación comenzó a disparar contra la Moneda. A continuación, la Infantería inició su asalto, pero la Moneda se negaba a rendirse. Allende dispuso que los militares y custodios que lo acompañaban se rindieran y bajaran al primer piso, ya tomado por los militares, y que él lo haría último. A continuación, gritó “¡Allende no se rinde, milicos de mierda!” y se disparó en la cabeza, muriendo al instante. Por la tarde, la junta militar se hizo con el gobierno.
La dictadura pinochetista duró 17 años y su final estuvo lejos de ser una retirada apurada de los militares como en Argentina: fue con un plebiscito constitucional y la designación del propio Pinochet como senador vitalicio, lo cual impidió que fuera juzgado en su país. La alianza entre militares, empresarios y latifundistas dejó como herencia un andamiaje institucional difícil de desmontar. La manifestación estudiantil que exige revertir la completa privatización de la educación es uno de los efectos más conocidos de un estado en deuda y al servicio de las corporaciones. El otro es la ausencia de justicia por los miles de desaparecidos y víctimas del terrorismo estatal.
Ambos procesos confluyeron en 2013: el alza en la movilización estudiantil y su consecuente represión por un lado, y los 40 años del golpe a Allende por el otro. En ese contexto Facundo registró las manifestaciones, la represión, el pedido de justicia y el recuerdo de Allende, que representa para muchos la derrota del auge revolucionario latinoamericano que se había iniciado con la revolución cubana en 1959.
En Chile las manifestaciones deben contar con permiso oficial, de lo contrario son automáticamente reprimidas. En 2013 este permiso fue otorgado para el sábado 7 de septiembre, pero hubo marchas durante toda la semana. Estas manifestaciones parten tradicionalmente del centro de Santiago y llegan hasta el Cementerio General de la ciudad, donde están enterrados el presidente Allende, Víctor Jara y Violeta Parra, entre otros. Las fotos muestran la represión con carros hidrantes por parte de los Carabineros y la persecución hasta el propio interior del cementerio.
También se ven las columnas de viejos militantes del Partido Comunista, que formó parte de la Unidad Popular que llevó al poder a Salvador Allende, y de familiares de desaparecidos con sus carteles. “Participé en asambleas en centros de memoria –algunos funcionan en excentros de detención- y escuché gente sorprendida de que en Argentina se cortara la calle para proyectar los juicios por la verdad”, cuenta Facundo.
El poder judicial chileno tampoco cambió demasiado después de la transición democrática. Se juzgaron algunas violaciones a los derechos humanos y están presos los altos jefes de la Dirección de Inteligencia Nacional (la DINA, policía secreta de la dictadura). En 1990 hubo una Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación creada a imagen de la CONADEP argentina, pero sus casos no pasaron al poder judicial para ser efectivamente juzgados. Hay algunos militares condenados y pocos presos, que además disfrutan de condiciones de encierro relativamente privilegiadas: esto puede explicarse por el poder que continuaron teniendo las Fuerzas Armadas después del retorno de la democracia. El ejército chileno no se retiró derrotado como el argentino después de Malvinas, y hasta mantuvo a Pinochet como su comandante en jefe hasta 1998.
También pueden verse fotos de una muestra realizada en el Estadio Nacional, lugar donde fueron torturados miles de militantes (entre ellos Víctor Jara) y terminó constituyendo un símbolo de la dictadura pinochetista. “El estadio”, cuenta Facundo, “fue usado como campo de concentración pero también para exhibir a los detenidos. Las dictaduras argentina y chilena tuvieron métodos distintos: la nuestra ocultaba lo que hacía, en Chile lo exhibían para generar más terror”.
Fuente:Infojus
Bachelet a ex represores y cómplices: “Basta ya de silencios injustificados”
La Presidenta encabezó acto en La Moneda en memoria de Allende y sus colaboradores muertos. Hoy "no hay espacio para el miedo", a diferencia de los años de la dictadura, comentó an alusión a los últimos bombazos y alarmas. Antes hizo un emotivo recorrido por los espacios históricos del ex mandatario.
Jueves 11 de septiembre de 2014
Un especial mensaje dirigido a los familiares mayores de edad de las víctimas, y un llamado en particular a los ex represores en igual condición que aún mantienen antecedentes sobre sus acciones, hizo este jueves la Presidenta Michelle Bachelet en el acto ecuménico en La Moneda en memoria del Presidente Salvador Allende muertos y detenidos en ese palacio el 11 de septiembre de 1973.
Dijo que “han pasado 41 años y los testigos, los sobrevivientes y las víctimas que salvaron con vida y los propios victimarios y sus cómplices son hoy personas mayores. Muchos han muerto a la espera de la justicia, muchos han muerto guardando silencio".
"Basta ya de esperas dolorosas y de silencios injustificados. Lo he dicho estos días y lo repito hoy: es el momento de hermanarnos en la verdad”, indicó en una parte central de su discurso, y agregó: "para ello es fundamental que quienes tienen información relevante, sean civiles o militares, la entreguen".

La Jefa de Estado expuso ante un patio de Los Cañones repleto con familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos, ex dirigentes de la Unidad Popular, los ex presidentes Eduardo Frei y Ricardo Lagos, y dirigentes del oficialismo y de movimientos parlamentarios de centroderecha como Evopoli y Amplitud, luego de encabezar un recorrido por los sitios de la sede de Gobierno que guardan la historia de Allende.
La Jefa de Estado indicó que "Chile no ha perdido la memoria, Chile no ha olvidado esas heridas que siguen doliendo" y apuntó también que "esa política considera la necesidad urgente de avanzar en verdad y justicia y perfeccionar los mecanismos de reparación".
Antes de su discurso, Bachelet recorrió con un pequeño grupo en que destacaba la hija del ex mandatario y Presidenta del Senado, Isabel Allende, y la sobrina del ex mandatario y diputada, Maya Fernández Allende.
Con claveles rojos y blancos pasaron por el sector de la puerta de Morandé 80, por la placa con la imagen de Allende, por el despacho del ex mandatario recreado con su escritorio y su teléfono y dominado por una pintura con su figura, y cerraron la ruta ante un sillón tapizado rojo, que es donde fue encontrado su cuerpo ese 11 de septiembre de 1973.
Fuente:NacionCL
Gobierno enviará proyecto al congreso para anular Ley de Amnistía en Chile
El gobierno de la presidenta Michelle Bachelet enviará al parlamento un proyecto de ley para anular la vigente Ley de Amnistía, que ha servido para que militares represores no hayan sido juzgados.
2014-09-12
Dijo que “han pasado 41 años y los testigos, los sobrevivientes y las víctimas que salvaron con vida y los propios victimarios y sus cómplices son hoy personas mayores. Muchos han muerto a la espera de la justicia, muchos han muerto guardando silencio".
"Basta ya de esperas dolorosas y de silencios injustificados. Lo he dicho estos días y lo repito hoy: es el momento de hermanarnos en la verdad”, indicó en una parte central de su discurso, y agregó: "para ello es fundamental que quienes tienen información relevante, sean civiles o militares, la entreguen".
La Jefa de Estado expuso ante un patio de Los Cañones repleto con familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos, ex dirigentes de la Unidad Popular, los ex presidentes Eduardo Frei y Ricardo Lagos, y dirigentes del oficialismo y de movimientos parlamentarios de centroderecha como Evopoli y Amplitud, luego de encabezar un recorrido por los sitios de la sede de Gobierno que guardan la historia de Allende.
La Jefa de Estado indicó que "Chile no ha perdido la memoria, Chile no ha olvidado esas heridas que siguen doliendo" y apuntó también que "esa política considera la necesidad urgente de avanzar en verdad y justicia y perfeccionar los mecanismos de reparación".
HOY NO HAY ESPACIO PARA EL MIEDO
En una parte de su discurso también se refirió indirectamente a la actual situación de alarma pública provocada por el atentado en el sector Escuela Militar en que, tras recordar los años de represión en la dictadura, insistió en un llamado a la confianza con un "en Chile no hay espacio alguno para el miedo o el temor".EL RECORRIDO POR LOS SITIOS DE ALLENDE
Con claveles rojos y blancos pasaron por el sector de la puerta de Morandé 80, por la placa con la imagen de Allende, por el despacho del ex mandatario recreado con su escritorio y su teléfono y dominado por una pintura con su figura, y cerraron la ruta ante un sillón tapizado rojo, que es donde fue encontrado su cuerpo ese 11 de septiembre de 1973.
Fuente:NacionCL
Gobierno enviará proyecto al congreso para anular Ley de Amnistía en Chile
El gobierno de la presidenta Michelle Bachelet enviará al parlamento un proyecto de ley para anular la vigente Ley de Amnistía, que ha servido para que militares represores no hayan sido juzgados.
2014-09-12
El gobierno de la presidenta Michelle Bachelet enviará al parlamento un proyecto de ley para anular la vigente Ley de Amnistía, que ha servido para que militares represores no hayan sido juzgados.
El ministro de Justicia, José Antonio Gómez, dijo hoy que "serán los parlamentarios en la discusión parlamentaria los que van a avanzar en la discusión de este proyecto".
La vigente Ley de Amnistía permite que los militares responsables de violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad entre los años 1973 y 1978 eviten las penas de cárcel, y fue promulgada por el régimen militar de Augusto Pinochet el 9 de abril de 1978.
Un proyecto original para eliminar la Ley de Amnistía fue presentado en 2006 por los senadores Guido Girardi, Alejandro Navarro, Juan Pablo Letelier y Mariano Ruiz-Esquide, cuyo primer artículo establecía:
"Declárese insanablemente nulo por inconstitucional el decreto ley 2191 de 19 de abril de 1978".
En tanto, en su artículo 2 puntualiza que "el decreto ley 2191 carece de todo efecto jurídico para el juzgamiento de las responsabilidades penales, civiles, administrativas y militares emergentes de los hechos que ella pretende cubrir".
Además, señala que "son inamnistiables e imprescriptibles todos aquellos crímenes y simples delitos perpetrados por funcionarios públicos o particulares durante un período de interrupción constitucional, que, cometidos particular o masivamente, puedan ser calificados como crímenes de guerra o de lesa humanidad".
Según varios abogados, la principal interrogante es si una eventual anulación de la Ley de Amnistía tendrá algún efecto sobre alguna de las causas contra militares represores, que están en los tribunales de justicia.
La ministra de la Presidencia, Ximena Rincón, comentó que no habría efectos prácticos distintos a lo que hoy día ocurre en tribunales.
"La sala penal no ha aplicado la Ley de Amnistía y probablemente esta discusión legislativa cierra el espacio a la posibilidad de que pudiese alguna vez aplicar", precisó.
Con la anulación de la Ley de Amnistía, el gobierno responde a las reiteradas peticiones provenientes de organizaciones, que representan a las familias que han sufrido la pérdida de sus familiares, asesinados o desaparecidos durante el régimen militar de Augusto Pinochet (1973-1990).
En julio pasado, el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas solicitó a Chile la eliminación de la Ley de Amnistía, argumentando que con ello se buscaba que ningún crimen de lesa humanidad pudiera quedar impune por culpa de una libre interpretación de los hechos.
"Creemos que tiene que adecuarse la normativa en esta materia a lo que rigen los estándares internacionales, porque tal y como está ahora, está sujeta a interpretación. Lo que debería hacer es derogar la Ley de Amnistía", señaló entonces Fabián Omar Savioli, miembro argentino del Comité.
Según cifras oficiales, durante el régimen militar perdieron la vida más de 3.000 chilenos, unos 1.200 siguen desaparecidos y más de 40.000 sufrieron torturas.
La anulación de la amnistía es rechazada por la coalición derechista Alianza por Chile, que siempre apoyó al régimen militar y se opone a que los militares represores sean juzgados.
En su discurso hoy en La Moneda por el 41 aniversario del golpe de Estado que derrocó al gobierno del presidente socialista Salvador Allende, Bachelet afirmó:
"Han pasado 41 años y los testigos, los sobrevivientes y las víctimas que salvaron con vida y los propios victimarios y sus cómplices son hoy personas mayores. Muchos han muerto a la espera de la justicia y muchos han muerto guardando silencio".
Seguidamente, subrayó que "basta ya de esperas dolorosas y de silencios injustificados. Lo he dicho estos días y lo repito hoy: es el momento de hermanarnos en la verdad".
Bachelet y su familia fueron víctimas de la represión militar de los años 70, y su padre, Alberto Bachelet, un general de la Fuerza Aérea, murió en la cárcel a causa de las torturas que sufrió por haber integrado el gobierno de Allende.
Fuente:Spanich.china.org.CN
Diputado derechista chileno detenido por crímenes en dictadura
El diputado derechista y militar en retiro Rosauro Martínez, fue detenido y procesado este jueves en la ciudad de Valdivia, sur de Chile, por su supuesta implicancia en el asesinato en 1981 de tres opositores a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
La justicia chilena ordenó la detención de Martínez en el marco de la investigación por su presunta participación en los homicidios de tres integrantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), grupo radical de izquierda que luchó contra de la dictadura de Pinochet, confirmó a la AFP el Poder Judicial.
El diputado del partido de derecha Renovación Nacional, de 64 años, "fue sometido a proceso como autor de tres homicidios calificados", indicó Álvaro Silva, abogado del Ministerio del Interior, al canal CNN.
El militar en retiro fue detenido y trasladado a la cárcel pública de Valdivia, a 839 km al sur de Santiago, y le fue fijada una fianza de unos 400 dólares. El arresto ocurre justo el día en que los chilenos conmemoran los 41 años del golpe del 11 de septiembre de 1973 que dio inicio a la dictadura de Pinochet.
Por este caso, el diputado fue desaforado en mayo pasado por la Corte de Apelaciones de Valdivia, decisión que fue ratificada por la Corte Suprema un mes después, que le retiró la inmunidad penal de que gozaba por su cargo, y que además le impide realizar sus funciones en el Congreso.
Según la investigación judicial, los tres miembros del MIR habrían sido asesinados por efectivos de la Compañía de Comandos Número 9 del Batallón Llancahue, dependiente de la IV División del Ejército, de la cual Martínez era jefe.
Actualmente, unos 60 militares cumplen condenas por violaciones a los Derechos Humanos durante la dictadura en el penal Punta Peuco, separados del resto de reos comunes, encarcelados en un sistema penal con tasas de hacinamiento del 70%. Durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) murieron más de 3.200 y 38.000 fueron torturados, según datos oficiales.
Fuente:Terra










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