12-11-2014
Violencia
Santa Fe
El juicio seguirá con las declaraciones de más de 80 testigos
Triple crimen: "Un delito ligado a la venta de drogas y la lucha por el territorio"
Violencia
Santa Fe
El juicio seguirá con las declaraciones de más de 80 testigos
Triple crimen: "Un delito ligado a la venta de drogas y la lucha por el territorio"
Lo dijo la fiscal Nora Marull durante la primera audiencia por el asesinato de tres militantes del Frente Darío Santillán, en Villa Moreno. El caso puso sobre la mesa la violencia narco y dejó en evidencia la complicidad policial. Hoy hubo planteos de objeción entre la defensa de Sergio Gustavo “Quemado” Rodríguez y los fiscales.
Fotos: Leo Vaca y Matías Sarlo
La fiscal detalló la serie de enfrentamientos entre dos grupos antagónicos que desembocó en la masacre de año nuevo. Aquella madrugada, Sergio Gustavo el “Quemado” Rodríguez, de 44 años, Daniel Alejandro “Teletubi” Delgado, de 24, Brian Ismael “Pescadito” Sprio, de 26, y Mauricio Ezequiel “Chupín” Palavecino, de 25, fueron a la canchita de Villa Moreno para vengar el ataque al hijo del Quemado. Se equivocaron: en los banquitos detrás del arco estaban sentados Jere, Mono y Patom.
Mauricio Ezequiel “Chupín Palavecino
El Quemado parecía ausente: con la mirada clavada un punto fijo de a ratos o entrecerrando los ojos. Lucía bastante más delgado que en las fotos que se difundieron tras su captura a mediados de enero de 2012.
La fiscal apuntó a las complicidades policiales, que desde el comienzo de la investigación “pusieron obstáculos” y plantaron pruebas falsas. "La Policía quiso presentar el triple crimen como un 'ajuste de cuentas'. Nada mas injusto para esos padres ver cómo pretendian ensuciar la imagen de sus hijos muertos. Jere, Mono y Patom eran tres trabajadores, luchadores sociales del Frente Popular Darío Santillán”, dijo.
La sala de audiencias estaba repleta, a pesar de que había pocos familiares directos de las víctimas. Muchos de ellos son testigos y no pueden presenciar el juicio hasta que declararen. La fiscal también habló de las complicidades policiales con la banda del Quemado. Entre los periodistas y familiares, estuvieron el ministro de la Corte Suprema de Justicia de la provincia, Daniel Erbetta, los jueces de instrucción Juan Andrés D'onnola y Javier Beltramone, el jefe de los fiscales de la provincia, Jorge Barraguirre, y el diputado provincial del Movimiento Evita Eduardo Toniolli. También se ocupó una sala contigua, donde decenas de personas siguieron la audiencia a través de una pantalla gigante.
Después de la fiscal fue el turno de las querellas. Con una maqueta que representaba la canchita de fútbol de Villa Moreno, la abogada Jessica Venturi detalló cómo fueron asesinados los tres jóvenes. Los cuatro acusados siguieron la explicación de la abogada con los ojos fijos sobre la maqueta.
“Los acusados llegaron a barrio Moreno y encontraron a Jere, Mono y Patom, que nada tenían que ver. Conformaban una banda consolidada, tenían disponibilidad economica, armas de fuego y experiencia previa en ataques similares. En menos de una hora organizaron y ejecutaron el ataque. Los mataron con una ametralladora y pistolas nueve milímetros”, explicó Venturi. “La sociedad busca verdad y justicia”, cerró.
El abogado Norberto Olivares, representante de otra de las familias de las víctimas, sostuvo que el triple crimen “no es un rayo en el cielo sereno: obedece a la universalización narcocriminalidad”. “Las armas de guerra -como las que se usaron en este caso- son la identidad de una generación”, agregó.
“Hay un deseo de que vengamos a escuchar un proceso condenatorio”, dijo Carlos Varela, defensor del Quemado Rodríguez. El abogado se refería a los cientos de militantes que acampaban afuera, y que la noche anterior marcharon por las calles de la ciudad pidiendo justicia. “Para ellos cualquier resultado que no sea decena de años de condena para los acusados va a ser una injusticia. No reclaman justicia, reclaman condenas”, dijo. “Pareciera que nosotros, los abogados caros, somos los poderosos. En esta instancia no lo somos”, agregó.
El abogado apuntó a la “falta de pruebas” en el caso. Hizo una alusión a la obra Fuenteovejuna, donde hubo un crimen y muchísimos testigos que se negaron a hablar. “Acá es al revés”, dijo Varela, “nadie vio nada pero todos dan nombres propios”.
Defensa vs Fiscalía
Durante toda la audiencia hubo interrupciones y planteos de objeción entre la defensa del Quemado y los dos representantes de la Fiscalía, Nora Marull y Luis Schiappa Pietra.
-La fiscalía manipuló a los testigos -dijo Varela durante su alegato.
-Esa es una acusación grave -respondió Schiappa Pietra –si cree que hubo manipulación debe hacer una acusación formal.
-Manipularon testigos -repitió Varela- Esa es la estrategia de esta defensa, demostrar que se les hizo creer que si no declaraban en un sentido, el crimen quedaría impune.
La fiscalía pidió que se sancionara al abogado por las acusaciones.
Sobre el final de la audiencia, Varela pidió que se le permita a su defendido ausentarse hasta el día de la setencia. El abogado de Teletubi y Pescadito, Fausto Yrure, se sumó al pedido. La fiscalía y las querellas reclamaron la presencia de los acusados en todas las audiencias. Los jueces rechazaron el pedido de las defensas.
El juicio será intenso. Habrá audiencias todos los días y en doble turno. Se calcula un total de 20 jornadas. Mañana comenzarán las declaraciones de lo más de 80 testigos que pasarán por el estrado.
Fuente:Infojus
PRIMERA JORNADA DEL JUICIO ORAL POR LA MATANZA DE VILLA MORENO
Aquella noche de "furia asesina"
Así lo calificó al triple crimen la fiscal del caso durante su intervención frente a los cuatro imputados. Marull entendió que "desde el inicio del hecho se trató de esconder prueba, desviar investigaciones y señalar falsas pistas, por impunidad".
Por Lorena Panzerini
Palavecino, el Quemado, Delgado y Sprio ingresan a la sala de audiencias.Imagen: Sebastián Granata
La angustia, la ansiedad y la expectativa de familiares y amigos de las víctimas del triple crimen de villa Moreno fue notoria durante la primera jornada del juicio oral por la matanza de hace casi tres años. Desde la sala de audiencias podía oírse el sonido de los bombos, proveniente de la carpa montada en calle Balcarce. En su acusación, la fiscal Nora Marull habló de "una furia asesina", por parte de Sergio "Quemado" Rodríguez, Brian "Pescadito" Sprio, Daniel "Teletubi" Delgado y Mauricio Palavecino, quienes llegaron al banquillo de acusados. La fiscal indicó que del otro lado, Jeremías Trasante, Claudio "Mono" Suárez, Adrián "Patóm" Rodríguez y Marcelo, alias Moki (quien pudo escapar), les gritaron: "Paren loco, no tenemos nada que ver". Es que tanto para Marull, como para los querellantes Jessica Venturi, Federico Garat, Antonio Ramos y Norberto Olivares, la masacre en la canchita del club Oroño fue una venganza equivocada del Quemado. "Decidió hacer justicia por mano propia", aseguró Marull. También lanzó que los acusados tenían "teléfono directo con la banda de Los Monos". Las defensas criticaron la "endeblez probatoria", y aseguraron que "no hay testigos".
Palavecino (23 años), Rodríguez (44), Delgado (24) y Sprio (26) llegaron esposados y custodiados, alrededor de las 9.30. Los familiares y amigos de los chicos asesinados no pudieron evitar la congoja: lloraron en silencio y se contuvieron unos a otros. Los papás de Jere y Mono no estuvieron en la sala, ya que serán testigos durante el debate oral. Entre el público estuvieron el procurador de la Corte Suprema, Jorge Barraguirre, y el presidente de la Comisión de Derechos y Garantías de Diputados, Eduardo Toniolli.
Ante el tribunal compuesto por Gustavo Salvador (presidente), Ismael Manfín y José Luis Mascali, Marull acusó de pie a los imputados por "haber dado muerte a Jeremías Trasante, Claudio Suárez y Adrián Rodríguez, en Dorrego y Presidente Quintana, con armas de fuego". A Palavecino le reprochó "haber participado trasladando a los autores". La calificación legal por la que pedirá pena al final del juicio es "homicidio calificado por el uso de arma de fuego con participación de menor (Gerardo Mansilla) en concurso real con uso de arma de fuego".
Para Marull, "la conducta de los imputados es sello de culpabilidad". Y agregó: "Vamos a demostrar que, junto a un menor de edad cuya causa está en la Justicia de Menores, después de enterarse de que habían baleado a Maximiliano Rodríguez fueron a vengar ese ataque a sangre y fuego. Acribillaron a Jeremías, Claudio y Adrián", señaló.
Marull recordó que por la causa ya fue condenado Brian Damián Romero, a ocho años de prisión, como partícipe. Al mismo tiempo, planteó que Maximiliano Rodríguez hijo del Quemado era "parte de la banda". "La mano derecha de Maxi era su padre", dijo sobre el joven asesinado en febrero de 2013.
Para la fiscal, "Delgado y Sprio lideraban la banda, en su primera línea; y los soldados eran Jeta y Palavecino". Marull entendió que "desde el inicio del hecho se trató de esconder prueba, desviar investigaciones y señalar falsas pistas, por impunidad. Parte de la policía en quienes depositamos confianza dijo que fue un 'ajuste de cuentas'; nada más injusto para esos padres. Los pibes eran tres militantes sociales. Jere tenía 16 años; y Mono y Patóm, 20. Hacían trabajo comunitario y luchaban por sus ideales", destacó.
"Tras la masacre, el miedo cundió en Moreno", dijo y recordó que el triple crimen trae aparejada la causa por encubrimiento de los policías Eduardo Carrillo, ex jefe inspección; Norberto Centurión, oficial chofer; y Lisandro Martin, empleado del destacamento del Hospital de Emergencias Clemente Alvarez. "Toda villa Moreno señalaba a la banda del Quemado, por eso la policía pensó que había sido Maxi, alias "Quemadito"; pero Maxi no podía ser porque estaba internado; y allí iniciaron los obstáculos. Se ocultó el ingreso de Maxi al Heca. Fue una maniobra alevosa", dijo. Es que Maxi tenía pedido de captura por las lesiones graves causadas a Facundo Osuna.
Venturi, querellante por los padres de Mono y Jere, explicó cómo sucedieron los hechos, con una maqueta de la manzana de la canchita del club Oroño. "Los acusados llegaron a la 4 de la madrugada, en la Kangoo. Bajaron el Quemado, Delgado y Sprio con Mansilla, con armas de fuego; cruzaron unos 80 o 90 metros del predio, y sorprendieron a los chicos, que intentaron huir. Moki (sobreviviente) fue el primero en salir corriendo, después Claudio. Jere recibió 8 balas y Adrián 4; no conformes con haberlos fusilado a los dos, continuaron para alcanzar a los otros dos. En el camino, Mono fue alcanzado por cuatro tiros; Moki salvó su vida. Después, los acusados se dividieron y huyeron a los tiros".
Olivares -querellante de la familia de la tercera víctima- recordó que el juez que procesó al Quemado, Luis María Caterina, ya habló de "complicidades" en su fallo. "El triple crimen produjo una detonación de antecedentes muy denunciados sobre los que se conocía en la sociedad; no vamos a ocultar la complicidad policial", dijo y recordó el caso del ex jefe de policía, Hugo Tognoli. También planteó que la expectativa del principal acusado era que la causa fuera un "procesito"; y pidió a los jueces "que este hecho letal sea sentenciado".
Si bien Marull sostuvo que habrá "testigos que vieron directamente a la banda disparando" contra Jere, Mono y Patóm; en defensa de Rodríguez, Varela indicó que no hay testigos del hecho, "aún cuando tengan título de testigos". Y agregó: "Para esta gente, cualquier resultado que no sea condena será una injusticia. No reclaman justicia, sino condenas, que es otra cosa". No estamos con libertad para trabajar", dijo; y habló de un "circo romano montado". Además, denunció que "se construyó manipulando testigos". Frente a ello, el juez ordenó que se dé intervención al Ministerio de la Acusación para que se investigue.
Fausto Yrure, abogado de Delgado y Sprio, aseguró que demostrará que sus clientes no pudieron cometer el hecho porque "estaban en el Heca cuando eso pasó"; y adelantó que solicitará la absolución de ambos. También, Gabriel Navas, defensor de Delgado, dijo que demostrará que su cliente "es inocente". Ignacio Carbone, abogado de Palavecino, consideró que "no hay elementos serios ni verosímiles, determinaremos que no participó".
Sobre el cierre, el Quemado -que estuvo inmutable durante los alegatos- pidió no volver a las audiencias que continuarán durante al menos dos semanas. Es que para ir al juicio debió ser trasladado del penal de Coronda al de Piñero, donde dijo tener problemas con los internos; pero el juez resolvió que se brinden las medidas de seguridad pertinentes para que pueda seguir asistiendo, tal como lo reclamaron la fiscalía y las querellas.
Fuente:Rosario12
Publicado el 13 noviembre 2014
La fiscal jugó fuerte contra las defensas en la primera audiencia del proceso oral por la matanza de Villa Moreno; los abogados de los imputados denunciaron manipulación de testigos, y las querellas adelantaron que pedirán máximas penas.
Durante el debate, que se extenderá hasta fin de mes, se comenzó a ventilar los homicidios de Jeremías Trasante, Adrián Rodríguez y Claudio Suárez, acribillados a balazos el 1º de enero de 2012 por un grupo de hombres que llegó hasta una cancha de fútbol emplazada en la zona sur en busca de un supuesto rival que no hallaron. Los atacantes desquitaron su ira con balas por un ataque previo a un integrante de su grupo y mataron a 3 de los 4 jóvenes que nada tenían que ver con el entuerto y pasaban el primero de año en el predio.
Ayer los apodados Quemado, Teletubi, Pescadito y Maurico se sentaron en el banquillo de los acusados y escucharon la imputación de la fiscalía y las querellas que encuadraron el hecho en un homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la participación de un menor. A su turno los defensores cuestionaron la postura fiscal y argumentaron la falta de pruebas para lograr una sentencia condenatoria. Durante el debate, el tribunal desechó un planteo que cuestionó la vinculación que hizo la fiscalía de los acusados con el mundo del narcotráfico, mientras que el defensor Carlos Varela acusó a la fiscalía de manipular testigos en pro de su estrategia, lo que derivó en un incidente donde el tribunal dispuso que se forme una causa separada para investigarlo.
A las 9.23 ingresaron, entre un mar de reporteros, los acusados al recinto. La audiencia que dio comienzo al juicio estuvo presidida por el juez Gustavo Salvador, acompañado de sus pares Ismael Manfrín y José Luis Mascali. La primera en tomar la palabra fue la Fiscalía, a cargo de Nora Marull y Luis Schiappa Pietra. La acusadora sostuvo que los imputados forman parte de una banda vinculada a la droga y a la lucha por el poder del territorio. Se refirió a un episodio ocurrido unas horas antes del triple crimen, en que fue baleado el hijo de Sergio Rodríguez, alias Quemado, quien decidió hacer justicia por mano propia con armas de alto poder ofensivo y al mando de un grupo fue hasta Villa Moreno a buscar a los sindicados autores del ataque sobre su hijo, conocido como Quemadito, detalló. Marull sostuvo que Rodríguez padre, Brian “Pescadito” Sprío y Daniel “Teletubi” Delgado, junto a un menor apodado Jeta, se bajaron de una Renault Kangoo conducida por Mauricio “Maurico” Palavecino y dispararon con “furia asesina y soberbia delictiva”.
A ello agregó el manejo de dinero, autos de alta gama, viviendas en zonas ostentosas de la ciudad a las que tenía acceso el grupo y detalló vínculos de algunos de los integrantes con la banda de los Monos. A lo que sumó el intento de esconder pruebas y desviar la investigación con posterioridad al múltiple crimen y la connivencia policial que derivó en una causa penal que tramita por separado. La fiscal contó además la importancia de otro hecho previo, el ataque a balazos que recibió Facundo Osuna a fines de diciembre de 2011, a una cuadra del lugar del triple crimen. La víctima era parte del grupo opositor al del Quemadito y según expresó este ataque derivó en la balacera sobre Rodríguez hijo que desencadenó en el triple crimen.
Testigos, escuchas telefónicas y filmaciones fueron algunas de las pruebas que dejó entrever la Fiscalía que, a su entender, son un sello de culpabilidad. Detalló la conducta de los familiares que buscaron justicia por el camino legal, se dirigió a los defensores y sostuvo que trabajan en aras de que no se haga justicia: “No lo van a lograr, porque la prueba colectada va a dar certeza para lograr una condena”. Y de pie se refirió a los imputados como conclusión: “Si están arrepentidos este es el momento de redimirse. Hablen con su defensas, asuman la responsabilidad y háganlo en honor a Jere, Mono y Patóm”, por Jeremías Trasante, Claudio Suárez y Adrián Rodríguez.
Las querellas
Por los familiares de Jeremías Trasante y Claudio Suárez asumieron el rol los abogados querellantes Antonio Ramos, Federico Garat y Jéssica Venturi, quienes a través de una maqueta explicaron la mecánica del hecho. Venturi refirió que la madrugada de los asesinatos llegaron al predio emplazado en Biedma al 1900 al menos 5 personas.
Palavecino manejaba una Kangoo: se bajaron el menor, Rodríguez, Delgado y Sprío, cruzaron el lugar, unos 80 o 90 metros y sorprendieron a las víctimas, detalló.
Rodríguez comenzó a gritarles, increparlos con una ametralladora en la mano mientras el resto lo escoltaba. Las víctimas intentaron huir, como un instinto de supervivencia. El primero fue el testigo M. S., luego Suárez, y cuando Trasante trató de seguirlos comenzó la balacera. Jere recibió 8 balazos, Patóm 4; cayeron frente a los atacantes. No conforme con ello, continuaron la balacera intentando alcanzar a los otros dos jóvenes: Mono recibió 6 impactos y M. logró salvar su vida, sostuvo.
Venturi afirmó que el grupo de acusados se dividió: algunos salieron por un ingreso de calle Presidente Quintana mientras otros lo hicieron por Dorrego, donde había un grupo de parejas y niños en la puerta de una casa y nuevamente hubo tiros. Los vecinos se tiraron dentro de la vivienda y algunos resultaron con heridas leves. Los agresores volvieron a la cancha de fútbol y regresaron hacia el rodado. La letrada afirmó que Palavecino tuvo un papel preponderante: “Garantizar la huida”. También vinculó el triple crimen con el ataque recibido dos días antes por Osuna y detalló que los acusados conformaban una banda con poder económico que provenía de acciones ilícitas, que tenía poder de fuego y experiencia previa en ataques armados, coincidió en la calificación legal del hecho con la fiscalía, y adelantó que pedirán las máximas penas de la escala para el delito endilgado.
A su turno Norberto Olivares, abogado querellante de la familia de Patóm, coincidió con sus colegas en la relación entre los tres hechos –el ataque sobre Osuna, la agresión contra el Quemadito y el triple crimen–; detalló que este caso “no es un rayo en el cielo sereno” e hizo referencia a la universalización del narcotráfico en la sociedad: sostuvo que hay “200 millones de consumidores” y un giro dinerario millonario en dólares.
Habló de la cultura de la omnipotencia de las armas y sostuvo que un hecho de venganza es contestado con otro hecho de venganza; resaltó la vinculación policial, y afirmó que procuran una condena alta y ejemplificadora.
Las defensas
Luego de un cuarto intermedio fue el turno de las defensas. Carlos Varela y Adrián Martínez, abogados de Rodríguez, afirmaron que hay una exigencia solapada de que escuchen este proceso para luego escuchar un fallo condenatorio: “Pareciera que la suerte ya está echada”. La defensa destacó la actitud de las familias para con los defensores, resaltó la presencia de las organizaciones sociales que acampan en la puerta y habló de un circo romano con las gradas repletas. “Es claro que hay circunstancias tangibles que son ajenas al material probatorio que genera una situación de vulnerabilidad de la defensa frente a los inagotables recursos de la Fiscalía y las querellas”, detalló. Descartó que hubiese prueba de cargo incontrovertible, desconoció testigos presenciales y afirmó que la Fiscalía desechó otras hipótesis y que la única certeza con la que cuenta es su sospecha.
A su turno, Fausto Yrure y Gabriel Navas, defensores de Sprío y Delgado, sostuvieron la inocencia de sus clientes, dijeron que están involucrados por auxiliar a su amigo, Maximiliano Rodríguez, a quien llevaron al hospital luego de la balacera de la que fue víctima. Afirmaron que permanecieron casi tres años presos sin pruebas. Por último, Ignacio Carbone, abogado de Palavecino, realizó un planteo estrictamente técnico: resaltó su función de controlador de la prueba y el respeto por los derechos de su cliente y sostuvo que no hoy elementos serios o verosímiles para lograr una condena. Concluidos los alegatos, los imputados no hicieron uso de la opción de declarar.
Fuente:ELCiudadanoyLaGente
Jueves, 13 de noviembre de 2014
"Demostraremos que son culpables las cuatro personas que están aquí"
La fiscal Nora Marull dijo que requerirá altas penas para los acusados por el triple crimen de la Villa Moreno. La defensa pidió ver la prueba: "No reclaman justicia, sino condena".
Desde la derecha: Sergio Rodríguez con su defensor Carlos Varela, Mauricio Palavecino, Daniel “Teletubi” Delgado y Brian “Pescadito” Sprío. (S.S.Meccia)
Por Claudio González
"Vamos a demostrar que las cuatro personas que están aquí son culpables". Así de contundente fue la fiscal Nora Marull al brindar ayer su alegato de inicio en el juicio oral y público por el triple crimen de la Villa Moreno, la masacre ocurrida el 1º de enero de 2012 en la que fueron asesinados los militantes sociales Jeremías Trasante, Claudio Suárez y Adrián Rodríguez. Dijo tener pruebas suficientes para demostrar que los acusados fueron los autores materiales de la balacera, a quienes les asignó un "comportamiento mafioso" y vinculó a la banda narcocriminal de Los Monos. Tres de los cuatro acusados solicitaron no concurrir a las audiencias que proseguirán hoy con la declaración de testigos, pero el Tribunal se los negó. Los querellantes desplegaron una maqueta en el centro de la sala para mostrar el espacio y la mecánica de la masacre. Las defensas postularon que no hay pruebas y que hubo testigos manipulados para construir la acusación.
Jueves, 13 de noviembre de 2014
La aridez del instante en que las víctimas y los acusados se cruzaron
A las 9.25 de ayer los familiares de "Jere" Trasante, Claudio "Mono" Suárez y Adrián "Patom" Rodríguez vieron por primera vez a quienes creen que son los asesinos de sus hijos.
A las 9.25 de ayer los familiares de "Jere" Trasante, Claudio "Mono" Suárez y Adrián "Patom" Rodríguez vieron por primera vez a quienes creen que son los asesinos de sus hijos. Allí estaban, sentados en uno de los laterales de la sala, el padre del Mono junto a la familia Rodríguez. A la hora señalada entraron al salón los cuatro acusados. El padre de Suárez puteaba entre dientes, luego se llevó las manos a la cara y oculto su bronca y sus lágrimas. Ignacio Rodríguez, padre de "Patom", es de hablar poco, cuando entraron los imputados movió los labios apenas. Florencia, una militante, los acariciaba, los palmeaba y quería no llorar. Su cara fue una mueca de sollozo contenido.
Jueves, 13 de noviembre de 2014
Los abogados de las familias
Los abogados querellantes fueron Norberto Olivares (por Ignacio Rodríguez, papá de Patom), Jésica Venturi (por Eduardo Trasante, padre de Jere) y Federico Garat y Antonio Ramos (por Lita Gómez, mamá de Mono).
Jueves, 13 de noviembre de 2014
Con presencia institucional
Como muestra del valor institucional del trámite, en una de las filas de la sala de audiencias estuvieron el procurador de la Corte Suprema de Justicia, Jorge Barraguirre; uno de los jueces instructores del caso, Juan Andrés Donnola y los fiscales de Cámara, Guillermo Camporini y María Eugenia Iribarren, entre otros funcionarios del Poder Judicial. También el diputado provincial Eduardo Toniolli (PJ).
Bajo una celosa custodia y en medio de un murmullo inquietante, los acusados Sergio Gustavo "Quemado" Rodríguez; Daniel Alejandro "Teletubi" Delgado; Brian Ismael "Pescadito" Sprio y Mauricio Ezequiel "Maurico" Palavecino ingresaron a las 9.22 —el comienzo del juicio estaba previsto para las 9— a la sala de audiencias Nº 1 del primer piso de los Tribunales de Rosario.
A esa hora el recinto, con capacidad para 36 personas, ya estaba desbordado de público. Desde adentro se escuchaba el retumbe de los bombos del "Movimiento 26 de Junio" alistado en el Frente Darío Santillán donde militaban las víctimas. Desde un primer la agrupación acompañó el el reclamo de justicia y apuntalaron a la investigación.
Desde las 9.15, los tres integrantes del jurado, Gustavo Salvador (presidente), Ismael Manfrín y José Luis Mascali aguardaban en el estrado que las partes estuvieran dispuestas a deliberar.
"Este es el momento de redimirse, hablen con su defensas, asuman la responsabilidad en honor a Jere, Mono y Patom". La fiscal Nora Marull se incorporó de la silla, y mirándolos a la cara, les dijo eso a los cuatro acusados del triple crimen.
La acusación. Marull les adjudicó a Quemado, Teletubi y Pescadito el rol de coautores del delito de homicidio calificado agravado por el uso de arma de fuego y por la participación de un menor, y en el caso de "Maurico" Palavecino como participe necesario, ya que manejaba el utilitario Renault Kangoo en el que se desplazaron hasta la canchita de Dorrego y Presidente Quintana, asegurando luego la huida de allí.
En una hora de exposición, Marull recordó el juicio abreviado por el cual fue condenado a 8 años de prisión el quinto implicado, Brian Damián "Damiancito Romero", y contextualizó el caso en "la lucha de poder para ganar territorio para asegurar negocios de la droga". La defensa de Rodríguez encabezada por Carlos Varela y Adrián Martínez, objetaron esa referencia, porque "excedía el contexto de la audiencia", pero el jurado no hizo lugar.
Como la mafia. Para la fiscal ese encuadre es indispensable para conocer el comportamiento mafioso que tuvieron esta personas con referencias fácticas. "Es parte de las motivaciones y del modus operandi, que se ve reflejado en el procesamiento de Rodríguez, donde el juez instructor habla de penetración estructural del narcotráfico", definió.
Y cuando le aclaró a los jueces del Tribunal que llamaría a los acusados de forma indistinta, por su apodo o apellido, hizo una aclaración que desnudó cierto perfil del Quemado. "A él no le gusta que le digan Quemado, porque dice que es el «hombre malo» que vive dentro suyo", dijo la fiscal ante la mirada perdida del referido, gesto que mantuvo durante las tres horas y media que duró la audiencia.
Marull no dudo en señalar que "las cuatro personas acusadas, después de enterarse del ataque a Maximiliano "Quemadito" Rodríguez (hijo del Quemado, baleado en barrio Alvear horas antes de los asesinatos de Jere, Mono y Patom) "fueron a vengarse a sangre y fuego con armas".
En esa línea, relacionó al grupo con bandas ligadas al narcotráfico. "Como habían baleado a su hijo, junto a sus amigos iban a disparar contra quien se les interponga. Sintieron el poder invencible, la omnipotencia el poder económico de la droga. Accedían a autos de alta gama, departamentos en lugares selectos de la ciudad, compraban policías, accedían a abogados caros, renombrados y prestigiosos. Todo eso surge de las escuchas telefónicas.
Era matar o morir para permanecer en la estructura narco", describió Marull.
Así, atribuyó a Delgado y Sprio que "lideraban la banda", una primera linea. "Y contaban con soldaditos como Jeta (el menor que participó del hecho pero fue desvinculado) y Palavecino, todos como amigos de los Rodríguez". La fiscal apuntó que desde el inicio de la pesquisa tras la masacre "se trató de esconder prueba para desviar la investigación y sembrar falsas pistas. Nos vendaron los ojos. Parte de la policía, en la que erronamente nos apoyamos, intentaron fijarlo como un ajuste de cuentas, nada más lejos, mas injusto, pero no pudieron".
La cobertura policial. Y recordó el juicio que avanza en Sentencia Nº 6, contra tres policías sospechados de ocultar el triple crimen. Ellos son el comisario inspector Eduardo Ismael Carrillo, el suboficial Norberto Claudio Centurión y el agente Lisandro Jesús Martín, procesados por el delito de "encubrimiento agravado e incumplimiento de los deberes de funcionario público".
"Eran tres trabajadores sociales. Jere tenia apenas 16 años. Hacían un trabajo comunitario desde las entrañas mismas del barrio", indicó Marull sobre las víctimas.
Y trazó un recorrido cronológico de la saga de agresiones que desemobocó en la matanza.
Allí se refirió al ataque que desplegó Maximiliano “Quemadito Rodríguez (hijo del Quemado) el 29 de diciembre de 2012 contra Ezequiel Osuna, un pibe del mismo barrio, que murió tres meses después en un confuso episodio.
“Maximiliano tuvo un encono especial con Osuna por drogas. Por eso se presentó en su casa con Jeta y Palavecino en la camioneta de este último (la Kangoo Blanca) y lo balearon dejándolo gravemente herido. Eso ocurrió a una cuadra de donde se cometió el triple crimen. A raíz de ese hecho, dos personas en moto hicieron justicia por mano propia cuando el 1º de enero de 2012, balearon a Maxi en barrio Alvear, cuando le dispararon 8 tiros y lo dejaron gravemente herido”. Explicó la cobertura policial de la seccional Nº 15 y los jefes de zona para ocultar la entrada de Maxi al Hospital Clemente Alvarez (Heca).
Para la fiscal, esos fueron los hechos que derivaron en la balacera homicida. “Cuando llegó a conocimiento de Rodríguez que balearon a su hijo, inmediatamente tomó la decisión de hacer justicia por mano propia. Munidos de armas de alto poder ofensivo, fueron, junto a Palavecino, Pescadito, a la Villa Moreno a buscar a los sindicados por la novia de Maxi (vio a los agresores) dispuestos a acribillarlos sin piedad. Momentos antes habían estado sentado los presuntos atacantes. Luego se quedaron Patom, Mono, Moqui y Jere. La furia asesina y la soberbia delictiva le hacían disparar contra cualquiera. Se condujeron en una Kangoo color blanca, los vieron atravesar la canchita”
Indicó que los tres pibes sorprendidos por los atacantes los tres pibes alcanzaron a suplicar: «paren, no tenemos nada que ver». Como respuesta recibieron una ráfaga de disparos con una ametralladora y una pistola calibre 9 milímetros. “Luego huyeron por Dorrego disparando. Murieron tres personas y otras resultaron heridas. El miedo se apoderó de la Villa Moreno para siempre”, referenció Marull.
“Prueba abundante”. Dijo tener testigos directos que vieron a los acusados disparar y huir, escuchas telefónicas, entrecruzamiento de llamadas, secuestro de armas, videos. “Pruebas directas del accionar delictivo de los acusados”, confió.
“Prueba abundante”. Dijo tener testigos directos que vieron a los acusados disparar y huir, escuchas telefónicas, entrecruzamiento de llamadas, secuestro de armas, videos. “Pruebas directas del accionar delictivo de los acusados”, confió.
“Voy a pedir penas altas. Ustedes (por la defensa) están trabajando para que no se haga justicia. No lo van a lograr porque la prueba colectada va a dar la certeza para lograr la condena”, cerró Marrull.
Los defensores. El presidente del Tribunal dio paso a los alegatos de las querellas (ver aparte), tras lo cual hablaron las defensas, encabezadas por los abogados Carlos Varela y Adrián Martínez por “Quemado” Rodríguez; Ignacio Carbone por Palavecino, y Fausto Yrure y Gabriel Navas por Delgado y Sprio.
Los defensores. El presidente del Tribunal dio paso a los alegatos de las querellas (ver aparte), tras lo cual hablaron las defensas, encabezadas por los abogados Carlos Varela y Adrián Martínez por “Quemado” Rodríguez; Ignacio Carbone por Palavecino, y Fausto Yrure y Gabriel Navas por Delgado y Sprio.
El primero fue Varela, que utilizando un discurso con giros retóricos, directamente se despachó con una afirmación desafiante. “Sabemos de lo antipática de nuestra tarea. En este caso hay una exigencia solapada que vengamos a este proceso para escuchar un fallo condenatorio. Pareciera que la suerte ya esta echada y nuestro defendido inexorablemente debe ser condenado. Así lo expresa la fiscalía, la querella y las personas que acampan, que no esperan la tramitación de las pruebas que surjan en esta audiencia. Para cientos de amigos de jóvenes asesinados esta audiencia pareciera ser un mero trámite, las reglas poco importan”.
El letrado, resaltó “la templanza de los familiares de las víctima, dignas de elogio. Nunca nos atacaron”, reconoció. Pero fue con todo contra la fiscalía respecto a las connotaciones sociales del caso. “Parece que a cientos de personas que no podrían ser controladas si no se cumplen con sus apetencias. No reclaman justicia, sino una condena”.
“Esto es una escena montada sin custodia alguna. Es un circo Romano donde nosotros somos los actores de reparto”, alegó Varela, que atacó las pruebas aportadas durante la instrucción del proceso. “Todos sabemos que es la hora de la verdad, la fiscalía y la querella. Que quede claro claro que por circunstancias ajenas al material probatorio, es la defensa la que están en situación de vulnerabilidad. En cambio, la fiscalía tienen inagotables recursos del Estado, y la querella está sostenida por las agrupaciones sociales”.
Yrure trató de desvincular a sus clientes del hecho, a quienes ubica el día del crimen en el Heca, a donde trasladaron a Quemadito luego del ataque a balazos que sufrió en barrio Alvear. “Ellos asistieron a su amigo tras recibir un llamado de la novia. Brian manejaba el auto del Quemadito y Delagado fue en su propio auto. Se registraron en el hospital a las 3.42, allí están sus datos, y fueron captados por las cámaras. Ellos se vieron envueltos en esta causa por el rumor y por ayudar a Maxi”.
El abogado Carbone dijo que será riguroso a la hora de controlar toda la prueba que se presente en el transcurso del juicio. “Que la prueba sea legal y cumpla con todos los requisitos. Y negó la participación de Palavecino en el hecho.
Deben quedarse. Por último, y antes de cerrar la audiencia, la defensa de Rodríguez solicitó que por motivos de seguridad y resguardo, lo autoricen a no concurrir al resto de las audiencias, salvo el día de la sentencia. “Esta desde hace una semana en la cárcel de Piñero y hay inconvenientes con otros reclusos”, justificó Martínez tras mencionar un artículo del Código Penal que contempla tal medida excepcional.
Deben quedarse. Por último, y antes de cerrar la audiencia, la defensa de Rodríguez solicitó que por motivos de seguridad y resguardo, lo autoricen a no concurrir al resto de las audiencias, salvo el día de la sentencia. “Esta desde hace una semana en la cárcel de Piñero y hay inconvenientes con otros reclusos”, justificó Martínez tras mencionar un artículo del Código Penal que contempla tal medida excepcional.
Al mismo pedido se plegaron los apoderados de Sprio y Delgado para hoy y mañana. Pero la fiscalía y la querella se negaron enfáticamente, aunque solicitaron que se tomen los recaudos necesarios para garantizar la salud de los detenidos. El Tribunal no hizo lugar a la petición, ante lo cual los acusados deberán presentarse durante todas las audiencias previstas los 10 días del juicio.
La aridez del instante en que las víctimas y los acusados se cruzaron
A las 9.25 de ayer los familiares de "Jere" Trasante, Claudio "Mono" Suárez y Adrián "Patom" Rodríguez vieron por primera vez a quienes creen que son los asesinos de sus hijos.
Afuera, en la calle, los bombos de los militantes del Movimiento 26 de Junio del Frente Darío Santillán, al que los chicos pertenecían, no paraban de atronar. (S.Meccia / La Capital)
Por Claudio Berón
Los imputados estaban bien vestidos y afeitados y al entrar miraron el recinto sin inmutarse, sin señas de bajar sus cabezas, seguros de su destino. El "Quemado" Rodríguez lucía un remera "Adidas" y a simple vista parecía un hombre haciendo un trámite bancario, lo único que lo destacaba era su tatuaje en el brazo izquierdo. Afuera, en la calle, los bombos de los militantes del Movimiento 26 de Junio del Frente Darío Santillán, al que los chicos pertenecían, no paraban de atronar.
Los mismos bombos y los mismos militantes, que acompañaron cada marcha desde ese maldito inicio de 2012 estarán casi todo un mes en Pellegrini y Balcarce en unas carpas rojas. Para hoy está prevista una charla, "La lucha que lo parió", en la que participarán Elia Espen, de Madres de Plaza de Mayo; Elsa Godoy, madre de Franco Casco (el chico que apareció muerto en el río luego de ser detenido 12 horas en la comisaría 7ª en octubre pasado) y Leo Santillán, hermano de Darío, asesinado en un reclamo social en el Puente Pueyrredón en 2004, hecho que precipitó la salida del gobierno del presidente interino Eduardo Duhalde.
Pedro "Pitu" Salinas, referente del Movimiento, contó que "la prueba documental es amplísima, se acercó mucha gente, vemos mucha solidaridad" mientras vecinos y amigos de los chicos esperaban pacientes y algunos militantes adornaban las columnas y la plaza del foro con guirnaldas rojas.
Desde el barrio. "Eran chicos buenos, no merecían morir así. Nosotras somos abuelas y madres y los conocíamos de chiquitos. Estamos acá para que esto no pase más", dijo Clara, una vecina de Villa Moreno y agregó que "desde que pasó esto el barrio cambió, hay más luz, mas vigilancia, pero una siempre está atenta, con miedo".
Los días por venir no serán fáciles. Eduardo Trasante quien declarará hoy y padre de Jeremías, dijo; "No se cómo voy a reaccionar al ver a los acusados". Como telón de fondo, sobre calle Balcarce una pancarta en letras dibujadas asegura: "Jere, Mono, Patom, Viven en nuestra lucha, Será Justicia".
Los abogados de las familias
Los abogados querellantes fueron Norberto Olivares (por Ignacio Rodríguez, papá de Patom), Jésica Venturi (por Eduardo Trasante, padre de Jere) y Federico Garat y Antonio Ramos (por Lita Gómez, mamá de Mono).
Venturi sorprendió al presentar una maqueta de la cuadra donde ocurrieron los hechos. "En el barrio quedó mucho temor y terror por la lógica de poder impuesta por esta bandas que buscaron venganza. Hubo que hacer un trabajo importante para que la gente vuelva a confiar en la Justicia", contó.
Garat y Ramos hicieron aportes muy puntuales desde lo jurídico filosóficoy dieron paso a otro querellante. "No hay dudas de los hechos iniciales y la balacera a Maxi, y la confluencia de los acusados para acopiar armas y autos para matar a los chicos",refirió el abogado.
Olivares recordó que en una escucha el Quemado fue captado comentando a un interlocutor: «vos tenés la nena, cuidala, limpiala, desarmala», en referencia a una ametralladora".
Con presencia institucional
Como muestra del valor institucional del trámite, en una de las filas de la sala de audiencias estuvieron el procurador de la Corte Suprema de Justicia, Jorge Barraguirre; uno de los jueces instructores del caso, Juan Andrés Donnola y los fiscales de Cámara, Guillermo Camporini y María Eugenia Iribarren, entre otros funcionarios del Poder Judicial. También el diputado provincial Eduardo Toniolli (PJ).
Fuente:LaCapital













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