“Estuve 15 días sin comer” revela soldado correntino en acta de Malvinas
La desclasificación de actas de las fuerzas armadas argentinas sobre Malvinas resuelta por el Gobierno argentino, revela violaciones a los derechos humanos perpetradas por los militares argentinos a su propia tropa.
"Estuve 15 días sin comer.
Sólo un mate cocido amargo por las mañanas", afirmó un soldado de la provincia de Corrientes según las actas.
La decisión del gobierno nacional de crear del Archivo Oral de las Memorias de Malvinas y la desclasificación de los documentos secretos sobre el conflicto bélico de Malvinas revela violaciones a los derechos humanos perpetradas contra los soldados de la Guerra de las islas Malvinas en 1982, informa Tiempo Argentino.
Entre las aberraciones denunciadas por los soldados a su regreso del archipiélago del Atlántico Sur tras la derrota figuran torturas y vejámenes, precisa el diario Tiempo Argentino, citó DPA.
La investigación de estos maltratos fue cerrada en febrero pasado por la Corte Suprema de Justicia argentina, y ex combatientes planean presentar los documentos en un recurso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), informó el coordinador del equipo jurídico del Centro de Ex Combatientes de Islas Malvinas (CECIM) Jerónimo Guerrero.
"Denunciamos torturas y asesinatos. Entendemos que son crímenes de lesa humanidad. Allí plantearemos que el Estado argentino, a través del Poder Judicial, especialmente, la Corte Suprema de Justicia, nos impidió avanzar en la investigación. Simplemente pediremos que nos dejen investigar", indicó Guerrero al periódico.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner ordenó la desclasificación de los documentos militares secretos sobre el conflicto bélico con Reino Unido y creó el Archivo Oral de las Memorias de Malvinas.
En las actas divulgadas por Tiempo Argentino figuran maltratos graves y falta de alimentos que llevaron a casos graves de desnutrición, entre otras denuncias.
En la Compañía B del Regimiento de Infantería 5 hubo denuncias por desnutrición. "Estuve 15 días sin comer. Sólo un mate cocido amargo por las mañanas", afirmó un soldado de la provincia de Corrientes. En la causa que analizó la Corte Suprema hubo una denuncia por muerte por inanición.
"Una vez cazaron un cordero los suboficiales y a unos soldados les ordenaron cocinarlo. Uno de ellos fue y me dio un trozo de hígado. Y al enterarse de esto el subteniente Flores me estaqueó porque el cordero era para el personal de cuadros, sólo lo que sobraba era para los soldados", denunció en tanto un soldado de la Compañía B del Regimiento de Infantería 3.
"En otras ocasiones, nos pegaba y castigaba poniendo los pies en charcos de agua por espacio de una hora o una hora y media. Uno de ellos fue el cabo primero Cancino quien también una vez me orinó en la espalda después de pegarme", relató el soldado en su escrito. Las bajas temperaturas le causaron el denominado "pie de trinchera", un edema doloroso que en algunos casos lleva incluso a la amputación de las extremidades inferiores.
Otro soldado denunció que sus superiores le negaron la asistencia médica cuando se le congelaron manos y pies. También advirtió que "faltaron raciones de combate". "A raíz de esto (el subteniente) nos hizo descalzar y meter los pies en el agua unos cinco minutos. Por otra cuestión nos obligó a pasar cinco días sin usar gorra u otros abrigos en la cabeza. A algunos compañeros los estaqueaba durante horas con el piso mojado", relató.
El presidente de la Comisión Nacional de ex Combatientes, Ernesto Alonso, señaló que "con la desclasificación de los archivos va a aparecer un sinnúmero de denuncias semejantes".
Habrá "una infinidad de pruebas que van a fundamentar aún más las denuncias que presentamos ante la justicia y que la Corte Suprema no analizó, reivindicando la doctrina de punto final. Hubo un ocultamiento de pruebas. No se investigó en dictadura ni posteriormente", denunció Alonso en declaraciones al periódico.
La Guerra de Malvinas comenzó tras la invasión de las islas el 2 de abril de 1982, ordenada por la junta militar que lideraba la dictadura que gobernaba entonces en la Argentina.
La rendición argentina tuvo lugar el 14 de junio. El conflicto armado con el Reino Unido por la soberanía de las Malvinas, ubicadas a unos 400 kilómetros de las costas argentinas, le costó la vida a 649 argentinos, 255 británicos y tres ciudadanos isleños.
Fuente:Momarandu
Según archivos de Snowden, el gobierno británico espió a Argentina por Malvinas
4 de abril del 2015

Edward Snowden.
Así lo revela un informe televisivo, basado en los documentos filtrados por el ex analista de la CIA. Documentos filtrados por el ex analista de la CIA Edward Snowden muestran un supuesto plan de espionaje británico a la Argentina, que tendría como objetivo principal averiguar información sobre los planes argentinos sobre las disputadas islas Malvinas, según reveló el canal Todo Noticias.
En los últimos años hubo “operaciones encubiertas, de intercepción, intervención y otras maniobras de los grupos de tarea (británicos) en el país”, señaló el sitio web TN.com.ar en asociación con The Intercept, página que revisa archivos filtrados por Snowden.Las estrategias puestas presuntamente en marcha por los británicos, agrupadas bajo el nombre “Operación Quito”, incluyen intervención en las redes sociales para moldear la opinión pública y espionaje de telecomunicaciones.
Según lo publicado por TN, el principal objetivo de la inteligencia británica era “prevenir que Argentina recupere las Islas Malvinas”, cuya soberanía es reclamada al Reino Unido.
“La nueva documentación, inédita hasta el momento, expone cómo sus grupos de tareas (británicos) más secretos utilizaron el juego sucio y la desinformación sistemática para lanzar su ciber-ofensiva”, dijo TN.
Snowden, refugiado en Rusia, fue acusado de filtrar información sobre un espionaje masivo de Estados Unidos con decenas de miles de documentos sobre espionaje a ciudadanos. Washington lo tildó de “acto de traición”.
La información fue publicada en coincidencia con los actos conmemorativos al cumplirse 33 años del inicio de la guerra de Malvinas.
La guerra se inició con la invasión de tropas del dictador Leopoldo Galtieri, el 2 de abril de 1982, hasta su derrota por una fuerza de tareas británica 74 días después, con balance de 649 argentinos y 255 británicos muertos.
“Cuando fuimos a las islas no fue decisión de un gobierno democrático, fue de una dictadura. La actitud del Reino Unido es casi de provocación. Responde a su interés en el ‘lobby’ armamentista o simplemente para ganar elecciones”, dijo ayer la presidenta Cristina Kirchner en el acto por el Día de los Caídos en Malvinas.
La tensión se elevó la semana pasada cuando Londres anunció un aumento del presupuesto militar en las islas. “Argentina no es un peligro para nadie”, aseguró la Presidenta.
Fuente:ElLibertario
DERECHO A LA VERDAD Y A LA JUSTICIA
Pablo Vassel describió prácticas genocidas en Malvinas
Pablo Vassel describió prácticas genocidas en Malvinas
Impactó el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación de rechazar la declaración de imprescriptibilidad de los crímenes cometidos en Malvinas durante el conflicto bélico contra soldados argentinos por parte de sus superiores. En “Despacito y por las Piedras” entrevistamos el 21 de marzo al abogado Pablo Vassell, que fue secretario de Derechos Humanos de Corrientes y en 2007 reunió testimonios de vejaciones y torturas, llegando pronto a la conclusión de que la dictadura había llevado sus “métodos” a las Islas y que no habría justicia para los ex combatientes sin la declaración de imprescriptibilidad de los delitos. “Habla muy mal que una Corte se haya tomado tres años para resolver en tres renglones y rechazar el expediente”, señaló.
Vassel tramitó las denuncias en 2007 en Río Grande, Tierra del Fuego, porque Malvinas es parte de ese territorio y así lo indica la ley de creación del tribunal fueguino. Entonces, “nos pareció que a los ejes que el Estado argentino estaba llevando en materia de políticas públicas de Memoria, Verdad y Justicia, había que agregarles el de Soberanía, como un acto de reivindicación que allí, en territorio insular argentino ocupado por el pirata inglés, se aplique el ordenamiento legal argentino, la autoridad de un juez argentino y la competencia del Código Penal y la Constitución argentina”, explicó el abogado.
Respecto a la resolución de la Corte señaló “que es muy mala, muy negativa”, porque “mucha gente habla del 2 de abril como el día de los héroes de Malvinas, el 3 de abril se olvidan y el 1ero. de abril del año siguiente dicen ´bueno, qué hacemos mañana´”. Agregó: “habla muy mal de un país que deja que a sus héroes los maltraten, los vejen, los torturen y a nadie se le mueva un pelo”. Lo que estaba en debate en la Corte no eran responsables o condenas específicas, sino que se les permitiera a los ex combatientes contar su verdad de los hechos como lo establecen los tratados de Derechos Humanos a los cuales la Argentina ha suscripto.
El detalle brindado por Vassel es escalofriante: casos de lesiones graves, de vejámenes y torturas; de soldados estaqueados en momentos de cañoneo enemigo; descalzos y con principios de pie de trinchera o congelamiento; tres muertes por inanición; abandonos de personas. También hubo el homicidio de Rito Portillo, soldado correntino al que por un tema menor, otro cabo le voló la cabeza. A su vez, desprendido de la causa original y derivado a Comodoro Rivadavia, surgen los hechos contra un soldado de la III Brigada de Curuzú Cuatiá enviado al conflicto bélico y que antes de llegar a Malvinas fue torturado en el Liceo Militar de General Roca. Por el hecho están procesados el capitán que dio la orden de torturar al soldado y el sargento que la ejecutó.
Cortes y recortes de la impunidad
Respecto a la inminente presentación de las víctimas ante organismos internacionales tras esta decisión de la Corte de cerrar el camino de justicia adentro del país, amplió sobre las prácticas directamente vinculadas con la represión en los centros clandestinos y consideró:
“Esto produce una gran indignación. Que en un país mundialmente reconocido en materia de derechos humanos pase esto, da pie para que se diga, se hace de todo por los derechos humanos, menos para los combatientes de Malvinas. Me parece importante insistir en que las víctimas fueron muy cuidadosas en no generalizar, siempre dijeron el cabo fulano me torturó y el cabo mengano me salvó la vida, es decir, fueron muy estrictos en señalar quiénes merecían el honor y puede ser tratado como parte del Ejército de San Martín, y quiénes eran la vergüenza. Con lo cual, pienso que los primeros interesados en que se separe la paja del trigo, deberían ser las propias Fuerzas Armadas porque justamente no todos actuaron de la misma manera. Estamos hablando de 85 hechos y 120 testimonios sobre cerca de 7 mil soldados que fueron derivados. Porque hay que tener presente que las Fuerzas Armadas, la conducción que fue a Malvinas, no fue el Ejército Sanmartiniano, ahí estuvo Astiz, “el Tigre” Acosta, Pernía, es decir, una serie enorme de personas que han sido condenadas por delitos de lesa humanidad”.
“Por ejemplo, el capitán que está procesado en Comodoro Rivadavia, que dio la orden de torturar a un soldado, venía de ser interrogador en Campo de Mayo, que para quien no lo sabe, de todos los que pasaron por ese centro sólo 20 personas sobrevivieron. De ahí que se dice que no era un centro clandestino de detención sino un campo de exterminio. Este capitán actuaba como oficial interrogador y todos sabemos lo que significa eso, luego participó en los actos de desestabilización contra el presidente Alfonsín ya que era parte de los grupos que después se hicieron llamar Carapintadas. Después formó parte del ataque al cementerio judío de La Tablada, es decir, era antisemita, y en los días previos del desembarco de los ingleses en San Carlos, el 1 de mayo, se autoinflingió una herida para ser traído al continente y rehuir de sus responsabilidades como profesional de la guerra y dejando en el frente de batalla a soldados con escasa instrucción, con mala vestimenta y mal alimentados para hacerle frente a la situación y que lo hicieron en el propio frente”.
“Para que nos demos una idea, Juan Carlos Gómez, el soldado torturado en Comodoro Rivadavia, le salvó la vida a su sargento estaqueador y no vio a su alrededor al capitán que dio la orden de torturarlo porque estaba a 3.500 kilómetros de Malvinas justamente por haberse autoinflingido una herida y haber huido con cobardía”.
“También es elocuente la coincidencia de que fueran las mismas personas denunciadas por estos crímenes las que después estuvieran al frente del Hospital Militar y que fueron sospechadas tras la fuga de los represores enviados desde Cuyo, Jorge Olivera y Gustavo De Marchi”.
“Uno de los soldados correntinos identificó a su torturador en el 2007, al poquito tiempo de haber presentado la denuncia. Era alguien a cargo del Liceo Militar General San Martín, en Palomar, provincia de Buenos Aires. Se hizo una presentación en el Ministerio de Defensa en el sentido de que no podía estar a cargo de la formación de las nuevas generaciones de militares alguien que deshonró el uniforme de San Martín.
El Ministerio decidió separar a este alto oficial. Con lo que me parece importante que hubo algunas reacciones de parte del Poder Ejecutivo. Hubo también reacciones por parte del Poder Judicial porque de hecho, la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia confirmó los procesamientos y el carácter de lesa humanidad de estos hechos”.
“Si hay algún argentino que tenga dudas de lo que estamos hablando, los invito a que lean el informe Rattenbach.
Ese informe permite ver que ya en junio o julio de 1982, oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas, en los informes que hicieron para el general Rattenbach y la comisión examinadora, denunciaban a camaradas suyos por haber torturado y hambreado ex profeso a sus tropas en el escenario de Malvinas.
O sea, que habían oficiales denunciando a sus propios camaradas, con lo cual, vale retomar lo sustancial, que la verdad es que se está pidiendo nada más que se investiguen estos hechos y que si hubo alguno que cometió el delito de torturas, que cumpla y asuma la responsabilidad que le cupo”.
Fuente:RadioNacional
El emotivo encuentro de Walter Girbal y Nélida Palavecino
En 1982 ella escribió una carta al soldado anónimo que llegó a manos de Walter. Esta semana se rencontraron en Cañuelas.
Las familias de Nélida y Walter.
04.04.2015
Durante la guerra de Malvinas Walter Girbal se encontraba combatiendo cerca del Monte Super Hill integrando el Regimiento de Infantería Mecanizado 3 de La Tablada. Un día llegó a su trinchera una bolsa de ENCONTEL de la que extrajo un sobre al azar. Eran las cartas que los argentinos enviaban al soldados anónimos para ayudarlos a mantener el espíritu en alto.
El remitente llevaba el nombre de Nélida Palavecino, una joven de Burzaco que por aquel entonces tenía 19 años. “Queridísimo soldado argentino. En primer lugar, espero que cuando recibas mi carta te encuentres bien, tanto física como espiritualmente. Lo que yo más quiero y ruego a Dios y María Santísima es que cuando recibas estas líneas pienses que soy tu hermana o tu amiga, porque yo a ustedes los siento como verdaderos hermanos” decía en los primeros párrafos.
Para los jóvenes soldados esas líneas –que muchas veces eran la única comunicación que mantenían con el continente– eran como un bálsamo que los hacían sentir queridos y tenidos en cuenta.
Al finalizar la guerra Walter se instaló en Virrey del Pino y en 1989 se mudó a Cañuelas junto a su esposa Silvia y sus cinco hijos. El 2 de abril 2007 se reunió con sus compañeros de la Asociación de Veteranos para recordar el 25 aniversario de la guerra y en esa oportunidad habló por primera vez de la carta de Nélida. Movilizados por la historia, sus compañeros Luis Mario y Norberto Agüero lo incentivaron a ir en busca de la autora, y fue así como la encontraron no sin dificultad, ya que se había mudado a otra localidad. Pero aquel primer contacto fue breve y transcurrió con cierta frialdad, tal vez por lo sorpresivo del encuentro.
Pero este miércoles, durante la presentación del libro “Contribución de Cañuelas a la gesta de Malvinas”, Nélida aceptó con gusto la invitación de El Ciudadano y junto a toda su familia se rencontró con Walter. Esta vez se fundieron en un largo abrazo que emocionó a todos.
“Hoy quiero rendirle mi homenaje a Walter y en él a todos los ex combatientes. En aquella época para nosotros, adolescentes, Malvinas era un motivo de alegría. Estábamos contentos. Mi generación penaba que íbamos a ganar, que estaba todo bien. Con el tiempo nos empezamos a dar cuenta de la realidad” dijo Nélida, quien trabaja como auxiliar docente y bibliotecaria en el gran Buenos Aires.
El remitente llevaba el nombre de Nélida Palavecino, una joven de Burzaco que por aquel entonces tenía 19 años. “Queridísimo soldado argentino. En primer lugar, espero que cuando recibas mi carta te encuentres bien, tanto física como espiritualmente. Lo que yo más quiero y ruego a Dios y María Santísima es que cuando recibas estas líneas pienses que soy tu hermana o tu amiga, porque yo a ustedes los siento como verdaderos hermanos” decía en los primeros párrafos.
Para los jóvenes soldados esas líneas –que muchas veces eran la única comunicación que mantenían con el continente– eran como un bálsamo que los hacían sentir queridos y tenidos en cuenta.
Al finalizar la guerra Walter se instaló en Virrey del Pino y en 1989 se mudó a Cañuelas junto a su esposa Silvia y sus cinco hijos. El 2 de abril 2007 se reunió con sus compañeros de la Asociación de Veteranos para recordar el 25 aniversario de la guerra y en esa oportunidad habló por primera vez de la carta de Nélida. Movilizados por la historia, sus compañeros Luis Mario y Norberto Agüero lo incentivaron a ir en busca de la autora, y fue así como la encontraron no sin dificultad, ya que se había mudado a otra localidad. Pero aquel primer contacto fue breve y transcurrió con cierta frialdad, tal vez por lo sorpresivo del encuentro.
Pero este miércoles, durante la presentación del libro “Contribución de Cañuelas a la gesta de Malvinas”, Nélida aceptó con gusto la invitación de El Ciudadano y junto a toda su familia se rencontró con Walter. Esta vez se fundieron en un largo abrazo que emocionó a todos.
“Hoy quiero rendirle mi homenaje a Walter y en él a todos los ex combatientes. En aquella época para nosotros, adolescentes, Malvinas era un motivo de alegría. Estábamos contentos. Mi generación penaba que íbamos a ganar, que estaba todo bien. Con el tiempo nos empezamos a dar cuenta de la realidad” dijo Nélida, quien trabaja como auxiliar docente y bibliotecaria en el gran Buenos Aires.
“En Walter también quiero rendirle mi homenaje no sólo a los ex combatientes sino también a sus madres. Así como existen las Madres de Plaza de Mayo y las Madres del Dolor, pienso que deberían existir las Madres de Malvinas” agregó y por último compartió lo que definió como su sueño: “Que algún día, de la misma manera que uno puede viajar a Mendoza, a La Rioja o a Corrientes, podamos viajar libremente a Malvinas”.
Al finalizar el acto las familias de Walter y Nélida se tomaron fotos para sellar una amistad que nació con una carta escrita hace 33 años.
Fuente:ElCiudadanoCañuelense
Las violaciones de Derechos Humanos a soldados durante la guerra, contadas por el denunciante de los vejámenes y por ex combatientes.

La desclasificación de los documentos secretos sobre la guerra de Malvinas va a permitir que lo que venimos sosteniendo desde el 2005, que los soldados argentinos fueron torturados por sus propios jefes, cuente con documentos de época y con informes hechos al regreso de los combatientes al continente”. La afirmación pertenece al abogado Pablo Andrés Vassel, el ex subsecretario de Derechos Humanos de Corrientes que inició en el 2007 la denuncia penal para esclarecer las violaciones a los derechos humanos cometidas en el archipiélago austral durante el conflicto bélico con el Reino Unido. Se trata de una pesquisa que acumuló 85 hechos delictivos, alrededor de 120 testimonios, dos procesados y 70 imputados pero que el pasado 19 de febrero la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en una decisión polémica, clausuró: dejó firme un planteo de Casación mediante una resolución de forma y no de contenido. Vassel también destacó la segunda medida anunciada por la presidenta Cristina Fernández el pasado 2 abril: la creación del Archivo Oral de las Memorias de Malvinas.
Para el primer funcionario público que investigó la torturas a los soldados, “el archivo oral permitirá no solamente a los fines de esta causa tener una mejor construcción de lo que fue la vida en esos días en las Malvinas, sino también que las generaciones futuras puedan tener bien claro quiénes fueron sus héroes y quiénes deshonraron el uniforme de San Martín”. Por eso, para Vassel, tanto la desclasificación como la creación del archivo se enmarcan “en el mismo sentido de las políticas de estado de los últimos años de Memoria, Verdad y Justicia y se suman a la desclasificación del informe Rattenbach que esta presidenta ordenó hace tres años”.
En 2007, cuando el entonces funcionario de Corrientes se presentó en el juzgado federal de Río Grande, en Tierra del Fuego, con su denuncia penal, había apenas 23 casos. Ocho años después las denuncias superaron el centenar. “Hubo muertes por hambre, soldados con disparos en la cabeza, vejámenes, lesiones graves, coacción y amenazas, entre otras cosas”, señaló Vassel a este diario. Uno de los protagonistas de esa veintena de casos fue el ex combatiente Oscar Cacho Núñez, oriundo de Corrientes.
En diálogo con Tiempo, Núñez contó que a su regreso de la guerra se negó a firmar las actas que le entregaron en Campo de Mayo (algunas de las cuales fueron difundidas ayer por este diario). Por tal motivo su caso no aparecerá en la desclasificación de archivos secretos de las Fuerzas Armadas. Pero con seguridad, su testimonio nutrirá el archivo oral sobre Malvinas que se está gestando. Lo mismo sucede con el relato del ex combatiente Silvio Katz, quien sufrió una particular saña por parte de su superior por ser judío.
UNA HISTORIA DE AMENAZAS. “Cuando me quisieron hacer firmar un papel a mi regreso de la guerra en el que debía decir que todo había estado bien, me negué. Me habían amenazado con que no iba a salir más de Campo de Mayo, adonde nos habían llevado para ponernos en forma. Yo estuve entre una semana y diez días. Bajé 20 kilos por lo menos. Mi mamá no me conoció cuando me fue a visitar al hospital”, recordó Silvio Katz a este diario. Katz integraba el Regimiento 3 de La Tablada y tenía 19 años cuando lo enviaron a Malvinas. Le faltaban apenas 15 días para “salir de baja”.
“Si bien el oficial que estaba cargo de nuestro grupo torturaba a cinco personas por cada pelotudez que se le ocurría, siempre entre esos cinco estaba yo. Como buen nazi que era, yo era su judío preferido”. El nombre de aquel torturador jamás se borró de su memoria: se llama Eduardo Flores Ardoino. “Desde 2009 los estamos denunciando”, indicó Katz.
“A los que no eran judíos, Flores Ardoino les hacía poner sus manos y pies en agua congelada. A mí me metía hasta la cabeza. Y me orinaron estando estaqueado”, denunció. Su testimonio se incorporó en 2009 a la denuncia que inició Vassel y que la Corte Suprema de Justicia de la Nación cerró. Por esta negativa, la causa general se elevará ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Katz contó que a los seis meses de su regreso se cruzó con su torturador en un colectivo: “Volvía del trabajo. Estaba en el último asiento, del lado de la ventanilla. Lo vi parado, en Once. Mi cabeza me decía que vaya y le pegue pero mi cuerpo se congeló: me oriné, me avergoncé. Todavía ejercía en mi cabeza un poder nefasto”. Por eso Katz subrayó que “el Ejército que desapareció gente fue el mismo que fue a Malvinas”.
Para el ex conscripto, la desclasificación de archivos secretos “va a ayudar para que se conozca la verdad. Y más aún, el día que nos dejen enjuiciar a esta gente. Entonces, no lo van a poder esconder más”. “Yo pido justicia. Esta gente tiene que ser juzgada. Flores Ardoino tiene la misma medalla y pensión que yo. No merece ser tratado de igual manera: fue a Malvinas a torturar y no a combatir.
Se tiene que demostrar que él no es igual a mí”. Katz actualmente se reúne en el centro de ex combatientes de La Matanza con sus compañeros y también visita el de Capital Federal.
DESCONFIANZA. “Yo tampoco firmé el formulario que me dieron porque no había garantías ni confianza como para hacer una denuncia. Tengo entendido que de los que estábamos en el Regimiento 12 nadie hizo esa denuncia por escrito. Porque no confiábamos. Después sí hicimos las denuncias públicas en mi ciudad, en Mercedes, Corrientes”, contó a este diario Oscar "Cacho" Núñez, uno de los primeros denunciantes de las torturas que sufrieron los soldados.
Núñez advirtió que fue estaqueado junto a otros dos compañeros por el subteniente Gustavo Malacalza. También relató la muerte por inanición del soldado Secundino Riquelme. “Murió a dos pozos míos”, señaló a Tiempo. Todos integraban la segunda Sección de la Compañía A del Regimiento de Infantería 12 con asiento en Mercedes, Corrientes. La última novedad que habían tenido de su torturador fue hace bastante tiempo: “Lo habíamos denunciado porque estaba como subdirector del Colegio Liceo General San Martín durante la gestión de Nilda Garré en Defensa. Desconozco su situación actual: no sé si lo pasaron a retiro”.
“Pasaron ocho años de nuestra denuncia y no nos han dado una respuesta. La justicia argentina demostró una vez más que las denuncias de los soldados caen en un saco roto. Los tribunales argentinos no nos han escuchado”, criticó. Respecto a los anuncios de la presidenta, Núñez, que estuvo en Ushuaia el 2 de abril, indicó: “La expectativa siempre está latente cuando se abre una archivo secreto. Estamos contentos de que la presidenta haya levantado el secreto”.
Fuente:TiempoArgentino
05 de Abril de 2015
LAS TORTURAS EN MALVINAS
Malvinas en primera personaLas violaciones de Derechos Humanos a soldados durante la guerra, contadas por el denunciante de los vejámenes y por ex combatientes.
Malvinas - Silvio Katz y Pablo Vassel son algunos de los que hablaron con Tiempo sobre la decisión del gobierno, en un nuevo aniversario de la guerra.
Para el primer funcionario público que investigó la torturas a los soldados, “el archivo oral permitirá no solamente a los fines de esta causa tener una mejor construcción de lo que fue la vida en esos días en las Malvinas, sino también que las generaciones futuras puedan tener bien claro quiénes fueron sus héroes y quiénes deshonraron el uniforme de San Martín”. Por eso, para Vassel, tanto la desclasificación como la creación del archivo se enmarcan “en el mismo sentido de las políticas de estado de los últimos años de Memoria, Verdad y Justicia y se suman a la desclasificación del informe Rattenbach que esta presidenta ordenó hace tres años”.
En 2007, cuando el entonces funcionario de Corrientes se presentó en el juzgado federal de Río Grande, en Tierra del Fuego, con su denuncia penal, había apenas 23 casos. Ocho años después las denuncias superaron el centenar. “Hubo muertes por hambre, soldados con disparos en la cabeza, vejámenes, lesiones graves, coacción y amenazas, entre otras cosas”, señaló Vassel a este diario. Uno de los protagonistas de esa veintena de casos fue el ex combatiente Oscar Cacho Núñez, oriundo de Corrientes.
En diálogo con Tiempo, Núñez contó que a su regreso de la guerra se negó a firmar las actas que le entregaron en Campo de Mayo (algunas de las cuales fueron difundidas ayer por este diario). Por tal motivo su caso no aparecerá en la desclasificación de archivos secretos de las Fuerzas Armadas. Pero con seguridad, su testimonio nutrirá el archivo oral sobre Malvinas que se está gestando. Lo mismo sucede con el relato del ex combatiente Silvio Katz, quien sufrió una particular saña por parte de su superior por ser judío.
UNA HISTORIA DE AMENAZAS. “Cuando me quisieron hacer firmar un papel a mi regreso de la guerra en el que debía decir que todo había estado bien, me negué. Me habían amenazado con que no iba a salir más de Campo de Mayo, adonde nos habían llevado para ponernos en forma. Yo estuve entre una semana y diez días. Bajé 20 kilos por lo menos. Mi mamá no me conoció cuando me fue a visitar al hospital”, recordó Silvio Katz a este diario. Katz integraba el Regimiento 3 de La Tablada y tenía 19 años cuando lo enviaron a Malvinas. Le faltaban apenas 15 días para “salir de baja”.
“Si bien el oficial que estaba cargo de nuestro grupo torturaba a cinco personas por cada pelotudez que se le ocurría, siempre entre esos cinco estaba yo. Como buen nazi que era, yo era su judío preferido”. El nombre de aquel torturador jamás se borró de su memoria: se llama Eduardo Flores Ardoino. “Desde 2009 los estamos denunciando”, indicó Katz.
“A los que no eran judíos, Flores Ardoino les hacía poner sus manos y pies en agua congelada. A mí me metía hasta la cabeza. Y me orinaron estando estaqueado”, denunció. Su testimonio se incorporó en 2009 a la denuncia que inició Vassel y que la Corte Suprema de Justicia de la Nación cerró. Por esta negativa, la causa general se elevará ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Katz contó que a los seis meses de su regreso se cruzó con su torturador en un colectivo: “Volvía del trabajo. Estaba en el último asiento, del lado de la ventanilla. Lo vi parado, en Once. Mi cabeza me decía que vaya y le pegue pero mi cuerpo se congeló: me oriné, me avergoncé. Todavía ejercía en mi cabeza un poder nefasto”. Por eso Katz subrayó que “el Ejército que desapareció gente fue el mismo que fue a Malvinas”.
Para el ex conscripto, la desclasificación de archivos secretos “va a ayudar para que se conozca la verdad. Y más aún, el día que nos dejen enjuiciar a esta gente. Entonces, no lo van a poder esconder más”. “Yo pido justicia. Esta gente tiene que ser juzgada. Flores Ardoino tiene la misma medalla y pensión que yo. No merece ser tratado de igual manera: fue a Malvinas a torturar y no a combatir.
Se tiene que demostrar que él no es igual a mí”. Katz actualmente se reúne en el centro de ex combatientes de La Matanza con sus compañeros y también visita el de Capital Federal.
DESCONFIANZA. “Yo tampoco firmé el formulario que me dieron porque no había garantías ni confianza como para hacer una denuncia. Tengo entendido que de los que estábamos en el Regimiento 12 nadie hizo esa denuncia por escrito. Porque no confiábamos. Después sí hicimos las denuncias públicas en mi ciudad, en Mercedes, Corrientes”, contó a este diario Oscar "Cacho" Núñez, uno de los primeros denunciantes de las torturas que sufrieron los soldados.
Núñez advirtió que fue estaqueado junto a otros dos compañeros por el subteniente Gustavo Malacalza. También relató la muerte por inanición del soldado Secundino Riquelme. “Murió a dos pozos míos”, señaló a Tiempo. Todos integraban la segunda Sección de la Compañía A del Regimiento de Infantería 12 con asiento en Mercedes, Corrientes. La última novedad que habían tenido de su torturador fue hace bastante tiempo: “Lo habíamos denunciado porque estaba como subdirector del Colegio Liceo General San Martín durante la gestión de Nilda Garré en Defensa. Desconozco su situación actual: no sé si lo pasaron a retiro”.
“Pasaron ocho años de nuestra denuncia y no nos han dado una respuesta. La justicia argentina demostró una vez más que las denuncias de los soldados caen en un saco roto. Los tribunales argentinos no nos han escuchado”, criticó. Respecto a los anuncios de la presidenta, Núñez, que estuvo en Ushuaia el 2 de abril, indicó: “La expectativa siempre está latente cuando se abre una archivo secreto. Estamos contentos de que la presidenta haya levantado el secreto”.
Fuente:TiempoArgentino

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