27-5-2015
Lesa Humanidad
La megacausa La Perla, el proceso de lesa más grande fuera de Buenos Aires
“Dalila y Oscar fueron asesinados por nosotros, la bebé es inocente”
Lesa Humanidad
La megacausa La Perla, el proceso de lesa más grande fuera de Buenos Aires
“Dalila y Oscar fueron asesinados por nosotros, la bebé es inocente”
Con ese cartel, firmado de manera falsa por Montoneros, los represores cordobeses dejaron a Julia Dalila Delgado Bessio en la puerta de la casa de sus abuelos. Había nacido en el Hospital Militar. Su madre había estado secuestrada en La Perla. Su padre había pasado por ese centro, pero luego lo trasladaron a la ESMA. Los dos están desaparecidos.
El testimonio de Julia sucedió en la audiencia 228 del megajuicio La Perla. Su caso revela una experiencia singular entre las historias de los hijos víctimas del terrorismo de Estado. “Sé que mis padres se conocieron en la facultad de Antropología. Mi papá comenzó a militar desde muy joven, en las FARC y luego en Montoneros. Mi mamá se incorporó después. Se casaron en junio de 1974. Primero militaron en Rosario y luego recorrieron otras provincias y finalmente llegaron a Córdoba”, reconstruyó Julia, de 37 años, ante el tribunal.
Sus abuelos paternos, que vivían en Rosario, recibieron un telegrama de la familia Ledesma, vecinos de los padres. Allí les dijeron que vieron cómo los militares habían allanado el barrio: como no encontraron a la pareja, les desvalijaron la casa. Días después, los emboscaron en la peatonal. Era abril de 1977.
Los padres vivían en la Falda y ese día habían ido a hacer un trámite a la capital cordobesa. Julia dio un dato revelador: el de un médico que se paseaba por la maternidad del Hospital Militar y otros centros clandestinos. Sin titubear, dijo: “El doctor Abramovich iba a La Perla y veía a las embarazadas. Al momento de dar a luz, mi papá no estaba con ella.
De mi mamá después no se supo más nada. A mí tampoco me regresan a La Perla. Lo sé porque la sobreviviente Teresa Celia Meschiatti me dijo que si hubiera habido un bebé lo hubieran escuchado”.
Su tío Horacio declaró hace unos años en la megacausa ESMA. Contó que, después que desaparecieran Dalila y Oscar, otro tío que vivía con su abuela materna lo llamó con cierta desesperación. Dijo que en la puerta le habían dejado una criatura con una carta que decía que era Julia Dalila. “Le dije que guardara la carta, que salía urgente en avión. Mi tío no sabía que militaban, pero yo sí. Después fui a explicarles a mis padres lo que estaba pasando”. Horacio adoptó a Julia como su hija y le dio el apellido. Ella, de grande, decidió agregarse el apellido materno: Julia Dalila Delgado Bessio.
"Pasaron los años y después de 1983, cuando se empiezan a conocer las primeras listas de desaparecidos, y estando de vacaciones en Villa Gesell, Página 12 anunció que iban a empezar a publicar la lista de detenidos en La Perla. Como estaban en Córdoba, pensábamos que fueron ahí y en esa lista aparecieron ellos", contó Horacio. La familia supo que Dalila estuvo en cautiverio en La Perla. Que Oscar fue llevado desde La Perla a la ESMA, regresado a La Perla y luego no se supo más.
A la hora de explicar la carta falsa de los militares, Dalila dijo que “según ese papel nací el 4 de junio, y aparecí en lo de mi abuela el 21 de ese mes, que coincide con la fecha de parto que tenía mi mama”. En las últimas palabras, habló de las consecuencias de haber perdido a sus padres. Dijo que fue un “daño irreparable” aunque en la búsqueda de su identidad, ponderó el juicio: “Si estoy acá después de 38 años, es porque en Argentina se siente que hay justicia. Y eso es histórico”.
El plan de exterminio en Córdoba
La megacausa por La Perla es el proceso más grande por delitos de lesa humanidad fuera de Buenos Aires. El juicio empezó a fines de 2012, y comprende 25 causas, 716 víctimas y 54 imputados. Reúne más de 20 expedientes y la acumulación responde a un denominador común: el paso de los detenidos por el centro clandestino de detención La Perla, uno de los más grandes del país, aunque también hay casos de otros centros, como Campo de la Ribera, Departamento de Informaciones de la Policía -D2 en sus sucesivas sedes-, Casa de Hidráulica y Puesto Caminero de la localidad de Pilar.
Para el fiscal Facundo Trotta, la megacausa se llama así por su dimensión en términos de víctimas, testigos y querellas, “pero también su magnitud refiere al peso simbólico que conlleva juzgar el modelo represivo implantado en Córdoba. Los represores cortaron un proceso revolucionario que se inició en los ´60, una alianza obrero- estudiantil que tuvo su cénit en el Cordobazo, y que fue arrancada de cuajo. La Perla es la exhibición del plan del exterminio y de cómo operó el terrorismo en la sociedad”.
El primer proceso por delitos de lesa humanidad en Córdoba fue en 2008. Éste es el quinto juicio, y el más importante por la cantidad de víctimas y de hechos. Se estima que a fin de año podría estar la sentencia.
Fuente:Infojus
Día 226:
19/05/ 2015
12:30 Culmina la Audiencia hasta mañana miércoles 20 de mayo. El tribunal se constituirá en Villa María.
12:00 Testigo 607 Jorge Anibal Godoy
Todo lo que sabe de Rosa es por el trabajo de investigación y recopilación que hizo Mariela, la hija de Rosa, quién acaba de declarar.
11:30 Testigo 506 Mariela Cruspeire
Mariela relata la vivencia de los Hijos, la experiencia de esos que quedaron para contar. Es quién se puso a buscar, a investigar a cerrar y sobre todo a luchar. Mariela se crió con su abuela materna. Tenía apenas 1 año cuando secuestraron a sus padres. Ese día, en septiembre de 1977 fue al última vez que los vio. Todo lo que cuenta y sabe ha sido por la fortaleza de luchar y buscar verdad y justicia. Hoy esta sentada de frente a un tribunal en una causa por delitos de lesa humanidad. Es querellante representada por los abogados de HIJOS, la organización que termino siendo ese cumulo de subjetividades de experiencias silenciadas y que desde hace mucho taños es querellantes en estas causas. Mariela ha sido fuerte y en esa fotaleza con al que ha podido saber todo lo que paso a sus padres es que hoy se permite decir “no tiene idea del daño que han hecho. Esto es una posibilidad muy grande para los familiares, pero no tienen idea del daño que han hecho”. Además afirma que también declara por su hija, para dejarle esto a su hija.
Mariela cuenta que mucho de lo que supo de sus padres fue gracias al testimonios de los sobrevivientes con quién se contacto. Primero Meschiatti y por ellos a Mirta Iriondo quién entre otras le dio una tarjeta que ellas le habían dado a su Rosa para un día de la madre en La Perla en el mes de octubre de 1977. Mariela entrega esa tarjea al tribunal como prueba entre otras cosas de que según sobrevivientes en octubre del 77 su madre aun. Además esas tarjetas, expuestas en la sala de Sobrevidas en el espacio para la memoria de La Perla, permiten mostrar los lazos de solidaridad entre los detenidos ese lugar clandestino de muerte y locura.
11:00 Testigo 505 Maria Yolanda Cruspeire
La testigo cuenta de que meses antes (en julio) en Caseros (Bs As) llegó una patota buscando "al Negro" se la llevaron a la testigo y a la madre en una camioneta vendadas. Las bajaron a 20 cuadras de su casa. A su hermano le decían Carlitos, por eso no entendían a quién buscaban.
En marzo aproximadamente del 77 su hermano vino a Córdoba buscando trabajo, luego vino la esposa y la hija.
La abuela fue la que se hizo cargo de la crianza de Mariela, falleció hace 6 años.
Día 227:
20/05/ 2015
El registro de la jornada de audiencia del día de hoy, en el cual el Tribunal se constituyó en Villa María, fue realizado por la periodista Marta Platia.
Testigo 509 Juan Carlos Figueroa
Lo interroga la fiscal Virginia Miguel Carmona.
-¿En qué se desempeñaba usted durante 1978?
-En Investigaciones (de la Policía) en Villa María.
-¿Recuerda si investigó un hecho de secuestro?
-No.
-Le digo el nombre del denunciante, Gregorio Felipe...
-Yo después lo he visto en el diario, me parece. Era un señor alto, gordo.
-¿No recuerda haber estado en un domicilio, Calle Manuel Ocampo 1478, acá en Villa María?
-No estoy seguro, pero creo que sí fui.
-Creo he yo ahí, había unas gasas que estarían manchadas con alcohól de yodo. Me las dieron, pero no recuerdo quién.
-Señor Presidente, tengo un acta con fecha 19 de enero de 1978, la 777. Es un acta de su declaración, en la que manifiesta lo que fue a hacer a ese domicilio. Se lo leo:
Interviene el juez Díaz Gavier: ¿Usted no fue a averiguar sobre el secuestro de dos personas?
-No, a mí me pidieron que averiguara qué había pasadoi ahí, no el secuestro...
Yo dije que debía ir alguien de mayor jerarquía.
-Le digo dos nombres Ester Felipe y Luis Oscar Mónaco.
-De Felipe por los diarios supe que era hija de este señor... (el testigo parece recordar de a ratos. Si que fue, pero no el hecho. Le muestran documentación que lleva su firma). El hombre reconoce la firma.
Ahora la fiscal Carmona le lee par que él pueda recordar.
-Usted dijo que fue comisionado por las autoridades para que efectuara las diligencias para su esclarecimiento. Ahí secuestró dos trozos de vendas de color blanco, dos trozos de algodón y dos pañuelos, uno azul y uno rojo. Los que según los dichos del dueño de casa, usaron para maniatar y amordazar a los dueños de casa: el señor Felipe y la señora de Felipe.
-
El juez le pregunta si efectivamente le entregaron esos elementos. El hombre dice que sí y los entregó.
-Usted dijo "por qué me mandan a mí y no alguien de mayor jerarquía".
-Otros compañeros me dijeron que tuviera cuidado, que tenía que ir alguien de mayor jerarquía, que yo era agente, mientras tomábamos mates, ellos me decían mis compañeros. Después de eso, no me mandaron nunca más a ningún lado.
-¿Después de eso se hablaba de por qué podrían haberlos secuestrado o quiénes participaron?
-No, nada. Yo después no supe nada nada nada de eso. Un agente no está preparado para estas cosas graves. No sé porqué me mandaron a mí.
Primero, ahora que me acuerdo, en la mañana me dijeron, yo estaba en Investigaciones, tenés que ir a trabajar en Sumarios, Delitos contra las personas. Me dijeron "el otro se ha enfermado" y a la tarde me llaman y me dicen "acá hay una denuncia". Yo no la veía. El hombre me dijo que fuera a ver que una mujer había desaparecido. Me prepararon desde la mañana a la tarde pero nadie sintió un ruido y nada de nada...
-¿Cuando usted va a la casa y se entrevista con Gregorio Felipe, recuerda lo que le dijo, cuál era su estado?
-Yo recuerdo que era un señor alto, gordo, grandote.
-La fiscal le sigue leyendo: "Y continuando con la investigación, procedió a buscar más, pero no encontró nada. Luego fue al domicilio de la calle Catamarca, del señor Mónaco, donde había un gran desorden"... ¿Recuerda?
-No.
-Pero acá está su firma y usted la reconoció
-Sí, pero vio cómo era eso, uno firma y ni mira, por la confianza que le tenía al sumariante...
-Y usted siguió en la policía, ¿Este hecho no le llamó la atención?
-No. Yo seguí y nada más.
-¿Y no participó en la investigación de otros secuestros?
-No. Yo me dedicaba a lo que llamamos choreo. Los del servicio de inteligencia eran cuatro o cinco y trabajaban muy en secreto
-¿Quiénes eran?
-De María que era el que estaba a cargo, oficial; Centani, agente, y los otros dos no recuerdo el apellido.
-¿Y quién confeccionó el acta?
-Pérez Estévez, que murió.
-Los de inteligencia trabajaban acá?
-Acá en la comisaría de Villa María.
-Cuando a usted lo comisionan para investigar, algún militar toma contacto con usted?
-No, nunca nadie me dijo nada de lo que había pasado, nada de nada.
-Usted dijo que fue al domicilio del señor Mónaco y encontró "todo desordenado, y que tomó conocimiento que habían estado tres vehículos, un Ford Farlain, una ambulancia y otro coche. Que reconocieron a la hija de Felipe que caminaba entre otras personas. Que esto fue por un dato confidencial". ¿Recuerda esto?
-No. No recuerdo (es muy selectiva su memoria. Eso figura en las actas de las cuales reconoció su firma)
-Yo le digo la justa, eh? De eso no me acuerdo.
-Pero si no se acuerda, quiere decir que alguien le escribió esto?
-...
Interviene el juez: ¿Quién era el comisario principal Mena? ¿Lo recuerda? El firma al pie de esta declaración suya...
-De la declaración no me acuerdo, pero a él siempre lo veo en la calle.
Testigo 508 Martha Estela Zandrino / Registro tomado del Muro de Marta Platia
Cuando el juez Díaz Gavier le pregunta por "las generales de la ley y si conoce a algún imputado", Martha dice que sí, que conoce a alguno de los acusados.
En primera fila, está presente el intendente de Villa María, Eduardo Accastello. Estamos en el Salón de Actos de la Municipalidad de esta ciudad del sur cordobés..
El fiscal Facundo Trotta le pregunta si estuvo detenida durante la dictadura. Marta Zandrino, desde su silla de ruedas, comienza su relato:"Yo fui detenida por casi un año y medio sin que me dieran ninguna autoridad judicial ni autoridad competente. No tuve a disposición del poder ejecutivo. Y cuando fui liberada así, sin más, tampoco tuve alguna explicación ni imputación. Tampoco recibí asistencia médica oportuna cuando fui detenida, tuve consecuencias gravísimas que me dejaron inválida. Cuando me detuvieron, robaron joyas, se robaron todo. Todo el tiempo que yo pasé en el primer tiempo, mi madre sabía dónde estaba. Fui detenida el 26 de agosto de 1976, en la quinta que era propiedad de mi familia. Yo había ido porque había prestado la casa para una reunión. y alrededor de las 10 de la noche para ver si necesitaban algo. Cuando siento que había una agitación, salí. Y ahí siento el disparo que me tiran, y... bueno... no pude precisar si fueron dos horas después... los disparos venían de un solo lado... Pedí ayuda, pero adentro no quedó nadie... Yo pude ver que eran los soldados, porque había muchas luces de bengala que iluminan todo el cielo (de pronto habla en presente). Y cuando se aproximan a mí, había soldados y había gente de civil. Alguien me da vuelta y me dicen que uno decía que era cura. Quedé inconsciente. Y alguien me comentó que me llevaron a la Fábrica Militar, pero no sé. Cuando despierto, ví una persona militar, y me llevaban al Córdoba, al Hospital Militar. Dijeron que le iban a avisar a mi familia. Llego a un hospital. No sé cuánto tiempo estuve ahí. Me costaba mucho recuperar la conciencia. Y una noche, sí, era una noche, porque no puedo reconocer si era de noche, siento gente que discute y había una religiosa.
Me llevaron en un vehículo, me habían vendado los ojos. Alcancé a ver cuando se corrió la venda, parecía que era la avenida Colón o la de la Fuerza Aérea. Después de andar bastante, llegamos a un lugar (La Perla), y me lavaron con un agua que estaba inmunda y eso me provocó infecciones.
Después escuché a mucha gente. Escuché órdenes, los llamaban por números... También se escuchaban quejidos... (le cuesta seguir) a mí me asistía una mujjer, también una prisionera que se llamaba Tita (Servanda Buitrago) y también Patricia (Astelarra). Ellas me daban ánimo. Ahí fui conociendo a muchos de esos personajes que me hablaban de forma humillante... Humillante al mismo tiempo que me maltrataban. Tenían la costumbre de hacerse los amigos. Uno de ellos, "Palito" (Romero) y él me dijo que él me había pegado el tiro. El me dijo... Fanfarroneaba con éso. Reconozco también al señor (el represor Luis) Manzanelli. Manzanelli era algo así como el propietario mío. Después otros se burlaban de mí. Se ve que la venda era celeste, porque decían que era de Belgrano. Y después el Cura, y me decía, no te acordás de mí, soy el Cura (Magaldi) y también a Barreiro (el represor Ernesto "el Nabo") y me preguntó si siempre había sido asmática. Yo tenía rasgada la pleura y luego me retiraron unos tres litros de líquido, de modo que yo no podía respirar. El clima era una cosa tensa. Yo quería vivir y sabía que era lo único que tenía, porque en el instante siguiente no sabía lo que pasaba...
Sigue su relato Martha Zandrino: "Un día sentí que me arrastraban. Era un teniente vestido de fajina. Me agarró de la cabeza y sentí que ahí me destrozaban. Ahí me revisaron las heridas. Cuando me cargan a un vehículo, yo sentí que hacía mucho frío. Seguía desnuda.
Le pedí que me tapara con una colcha. Y me dijo "no me comprometas, chiquita". Por supuesto que no me ayudó. Me llevó a un hospital. Reconocí ahí de nuevo a la monja porque me dice algo. Y me sirven por primera vez té con leche caliente... Por primera vez sentí algo en el estómago. Ahí reconozco un poco más lo que me va sucediendo. A mí me costaba, porque cuando recuperaba la conciencia veía lo que pasaba... Esa monja me miraba. Entonces aparece un señor y le veo las alas, era un personaje jerárquico, no sabía si era médico (militar). Y me dice: "he conseguido que la lleven al hospital San Roque así no vuelve". Yo pregunto quién es usted, y me dice que conocía a mi padre, que era un médico conocido. Y me doy cuenta de que había alguien de La Perla. Me sacaron de La Perla porque no podía estar consciente. Querían recuperarme y devolverme (a La Perla).
Me trasladan y me llevan a Sanidad Policial, no al San Roque. Ahí la custodia cambia. Estuve un tiempo ahí y me llevaron al Hospital San Roque. Ahí, en el San Roque, había muchos estudiantes, se ve que había un seminario. Y cuando llego, ellos me rodean. La policía empieza a los gritos. Los chicos querían salvarme, me preguntaban el nombre, la dirección, pero la policía me saca, me esposa... Me llevan.. Había médicos que me revisan. Conocía a un doctor Cáceres: me dijo "quedate tranquila porque me iban a operar con o sin autorización de los miliitares". Finalmente, soy operada. El doctor Gioíno estaba preocupado porque decía que por el estado de mi pulmón, "esta chica se me va a quedar en la operación". Habían pasado 20 ó 30 días del disparo... Soy operada, pero mi estado era malo. Tenía una enorme infección. Estaba paralizada y estaba esposada. Con canalización y todo, estaba esposada a la cama... En ese estado estaba. Una enfermera muy joven lloraba a la noche. Le pregunté qué pasaba. Me dijo: "Te estás muriendo". (Si Martha hubiese recibido atención médica luego del disparo, es muy posible que no hubiese quedado paralítica de por vida).
Sigue Martha Zandrino: “Me llevaron a la UP1, ahí me cuidaron las compañeras. A ellas les debo mi vida. Especialmente a Sara Waitman. A Sara Waitman le debo mi vida. Ella me cuidó en la UP1. Ahí me decían la chica del hueco en la espalda, porque podían pasar un puño por el agujero que tenía en la espalda (en la columna vertebral). Sara ayudó a que mis articulaciones funcionaran". (La testigo se conmueve con el recuerdo de lo hecho por su amiga, también prisionera política y sobreviviente de la dictadura. Sara está hoy en la sala).
Día 228:
26/05/ 2015
12.30 Cuarto Intermedio hata las 13.00hs
12:00 Testigo 512 Elvio Adalberto Sanchez
El testigo es un hombre mayo al que le cuesta escuchar, las partes acuerdan que respondan preguntas concretas y para poder hacer más fácil y corto su testimonio.
Presenta un certificado firmado por el Gonzalez Navarro militar retirado e imputado en está causa, que certifica que fue detenido el 7 de noviembre de 76 hasta el 24 de noviembre.
Cuenta que la muejr de su hijo fue testigo del secuetro y que le dijeron que se fuera para Embalse, donde vivía el y no volviera más.
Elvio en su vejez hace esfuerzo y puede afirmar que estando detenido en la D2 , miestras lo llevabana encadenado y vendado al baño, un detenido le confirmo que a su hijo lo habían matado.
También pudo relatar que tiempo después telledldin se le presrentó en su restauratne en Santa Rosa y le dijo que lo del había sido un error...
11:38 Testigo 511 Julia Dalila Delgado Bessio
Lo que sabe de sus padres ha sido reconstruido en medio del miedo, el silencio y el dolor.
“Se que mis padres se conocieron en la facultad de antropología. Mi papá comenzó a militar desde muy joven. Militaba en las Farc y luego Montoneros. MI mamá se incorporó después. Se casaron en junio de 1974. Primero militaron en Rosario y luego recorrieron otras provincias y finalmente llegaron a Córdoba. Mi mamá queda embarazada de mi y en abril de 1977, cuando ellos estaban en la falda, mis abuelos paternos que vivían en Rosario reciben un telegrama de la familia Ledesma, vecinos de mis padres donde le comunican a mi abuelo que militares había allanado la casa, se habían llevado todo y que mis padres no estaban en ese momento…Mi mamá estaba embaraza de mi de siete meses. El secuestro fue en la peatonal de Córdoba, lo vio todo el mundo…”
Dalila se angustia pero continúa con sus ojos brillantes relatando que todo lo que pudo saber fue por intermedio de los testimonios de sobrevivientes. Sus padres vivían en la Falda y ese día habían ido a Córdoba. Estuvieron detenidos en La Perla. A su papá se lo llevaron a la Esma y luego lo llevaron a La Perla de nuevo.
Su madre Dalila Matilde permaneció en La Perla …”al parecer había un Dr. Abramovich que iba a La Perla y veía a las embarazadas. Al momento de dar a luz mi papá no estaba con ella. Al momento de dar a luz la trasladan al hospital militar…mi mama después no se supo más nada…a mi tampoco me regresan a La Perla…lo se porque Meschiatti me dijo que si hubiera habido un bebé lo hubieran escuchado. Suponemos que me quede en el Hospital Militar, y lo supe porque Meschiatti cuenta que Cecilia Sussara y Dora Zarate de Privitela fueron llevadas por Acosta y Padovan y las llevaron al hospital militar, buscaron un bebe y lo llevaron a Rosario”.
Dalila explica que la dejan en lo de su abuelo con un documento firmado falsamente por la organización Montoneros informando que Dalila y Oscar había sido asesinados por ellos mismos y que le entregaban a su nieta por ser inocente. El documento elaborado comprobadamente por los mismos represores, parecía como si hubiera sido firmado por montoneros
“Según esa carta nací el 4 de junio, aparecí en lo de mi abuela el 21 de junio, coincide con la fecha de parto que tenia mi mama”
Al finalizar Dalila habla de ellas y las consecuencias. De sus búsqueda de su identidad. “Las consecuencias son un daño irreparable tanto personal como familia como social…estamos aca despeus de 38 año hablando de esto…me va a acompañar siempre la ausencia”
Aunque tiene una partida de nacimiento, inscribirla fue todo un tema inscribirme porque al no estar sus padres, la familia tuvo que hacer un juicio de filiación que sentó jurisprudencia, “Lograron inscribirme en el año 79…pusieron fecha de nacimiento el 3 de junio, como nacida en Rosario…yo después pude rectificar y me anote como nacida el 4 de junio en Córdoba”
11:06 Testigo 510 Marcelo Roberto Lizárraga
Día 229:
27/05/ 2015
11.20 Se reanuda el debate. Declara la Testigo 514 Silvia Alejandra Monserrat
Comienza destacando la labor del Tribunal y expresa que este es un juicio que muestra que “no consiguieron dejarnos sin ideas porque mientras haya memoria y verdad y justicia siempre habrá alternativas para salir adelante”. El testimonio de Silvia es de una claridad impactante. No solo puede relatar su paso por todo el circuito represivo sino además hablar de las consecuencias de su exilio para ella y su familia, y todos los exiliados : “Luego al salir me tuve que exiliar, con un hijo de dos años que acaba de recobrar, tenía 10 meses cuando me secuestraron…en un país nuevo y una cultura diferente. Ese es un gran daño colateral”
Fue secuestrada por personal civil el 27 de Julio de 1977 de su domicilio, trasladada a LA PERLA, donde permaneció un mes aproximadamente, de allí es llevada a La Ribera. Al tiempo es trasladada a la UP1 quedando a disposición del PEN y liberada en Agosto de 1978.
“Me detuvieron entre el la madrugada del 26 y 27 de julio 1977, llegando sola a mi casa…me golpean la puerta casi destrozándola y pensé nos tocó vienen por nosotros. Abrí la puerta, no tenía opciones, eran varios, me giran me ponen una venda me atan y me dejan ahí parada mientras me preguntaban por mi marido y mi hijo que no estaban…luego de eso me llevan en una auto , me llevan a La Perla. Ya sabíamos de la existencia de ese sitio. Estaba convencida que era el fin y hoy me parece que es un sueño…me llevaron a una habitación , me preguntaban por mi marido, por reuniones porque el era abogado laboralista y seguía la causa de los cesanteados de la municipalidad….me preguntaban por mucha gente…”
Su marido es Mario Jaime Zarecensky quién ya declaró en este juicio y también fue secuestrado el 27 de Julio de 1977 del domicilio de sus padres políticos y trasladado a la casa donde vivía con Silvia y de allí llevado al ex CCD LA PERLA.
“Estando en La Perla se ocupaban de mi Norma y Tita…mientras estuve esos 20 días tirada en la colchoneta venía a hablar conmigo Luis Manzanelli, me hablaba de la misión de las fuerzas armadas. Hablaba de la importancia de acabar con la basura del país, de los terroristas…me resultaba alucinante escucharlo. Estaba convencido de lo que estaban haciendo para mejorar el país”
Es hemano El testigo Hermano de Rosa Godoy, es transportista y tiene 51 años. Se entera porque van a avisar a la casa de la madre donde le también vivía . su madre es la que viaja a Córdoba.
Mariela tiene 39 años y es la hija de Carlos Cruspeire y de Rosa Godoy, ambos desaparecidos. Rosa nació en Villa Mercedes, provincia de San Luis, estaba casada con Carlos Cayetano Cruspeire y tenían una hija. Era ama de casa y militaba en Montoneros. Fue secuestrada el 10 de septiembre de 1977 junto a su marido, en presencia de su pequeña hija, quien fue entregada posteriormente a sus abuelos, de su domicilio en Barrio Bella Vista. Permaneció cautiva en el Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio "La Perla". Tenía 23 años. Aún continúa desaparecida
Es hermana de Carlos Cayetano Cruspeire . Trabajaba en la Compañía de Seguros y Funeraria "La Punilla" y militaba en Montoneros. Fue secuestrado el 10 de septiembre de 1977 en su lugar de trabajo y llevado a su domicilio donde fue secuestrada su mujer Rosa Cristina Godoy Gutiérrez con quien tenía 1 hija Carlos estuvo en el Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio "La Perla". Tenía 22 años. Aún continúa desaparecido.
Yolanda, hermana de Carlos explica que al secuestrar a su hermano y a su cuñada dejan a su hija Mariela Cruspeire con un vecino que era policía y que se contacta con ellos para que la busquen.
Jubilado. 82 años. Es ex policía. Es por el secuestro de la pareja Ester Felipe y Oscar Mónaco.
La testigo es Martha Estela Zandrino, de 64 años. Es psicóloga. Es la número 508 en este juicio. Está en silla de ruedas como consecuencia de las heridas que le causó la patota de Menéndez cuando balearon la quinta de sus padres en ocasión de su secuestró.
después de que le dispararon. "Una enfermera lloraba y me dijo ´te estás muriendo´". Martha Zandrino.
Le sacaron la bala del cuerpo 20 ó 30 días"La chica del hueco en la espalda" y las compañeras de la UP1
La testigo es Martha Estela Zandrino, de 64 años. Es psicóloga. Es la número 508 en este juicio. Está en silla de ruedas como consecuencia de las heridas que le causó la patota de Menéndez cuando balearon la quinta de sus padres en ocasión de su secuestró.
después de que le dispararon. "Una enfermera lloraba y me dijo ´te estás muriendo´". Martha Zandrino.
Le sacaron la bala del cuerpo 20 ó 30 días"La chica del hueco en la espalda" y las compañeras de la UP1
Marta Zandrino le presenta al Tribunal una carta que el represor Menéndez le envía a su madre diciéndole que la libera “por razones de humanidad”. También muestra al tribunal una fotocopia ampliada de una foto de ella, en el suelo, desnuda, herida, el cuerpo casi inerte: “Así me ingresaron a la cárcel. Me tiraron en el suelo y me sacaron esta foto. Siempre estuve secuestrada. Siempre. Nunca estuve a disposición del PEN. No hay acusación en mi contra. Yo estuve secuestrada".
Es el padre de Jorge Elvio Sanchez quién está desaparecido. Además relata que a los 30 días lo detienen el 6 de noviembre de 1976 en Santa Rosa de Calamuchita.
Tiene 37 años y testimonia como querellante en la causa por la desaparición de sus padres Oscar Vicente Delgado y Dalila Matilde Bessio.
Julia es otro de los testimonios de este juicio que abarca la vivencia de los hijos víctimas del terrorismo de estado. Y en particular la historia de julia es de las que más duelen ya que nació mientras su madre estaba detenida.
Es hermano de Marta Teresita Lizárraga, desaparecida a fines de mayo del 76. Era empleada munciipal. El testigo no sabe mucho de lo sucedido con su hermana pero si recuerda que acompañó a su madre al Minsiterio del Interior en Capital Federal. Era a fines del 1976, había terminado el ciclo lectivo y ya no iba al secudario. Nunca tuvieron respuesta de esa gestión.
Tiene 37 años y testimonia como querellante en la causa por la desaparición de sus padres Oscar Vicente Delgado y Dalila Matilde Bessio.
Julia es otro de los testimonios de este juicio que abarca la vivencia de los hijos víctimas del terrorismo de estado. Y en particular la historia de julia es de las que más duelen ya que nació mientras su madre estaba detenida.
Es hermano de Marta Teresita Lizárraga, desaparecida a fines de mayo del 76. Era empleada munciipal. El testigo no sabe mucho de lo sucedido con su hermana pero si recuerda que acompañó a su madre al Minsiterio del Interior en Capital Federal. Era a fines del 1976, había terminado el ciclo lectivo y ya no iba al secudario. Nunca tuvieron respuesta de esa gestión.
Marcelo se emociona y culmian su tstimnio recordado que su hermana estaba embarazada a punto de dar a luz cuando fue secuestrada.
Declara por Teleconferencia desde Barcelona en la causa Acosta, Maffei y Vega II. Arquitecta de 69 años. Afirma conocer aquellos imputados que pudo ver personalmente en La Perla. Es citada por su propio secuestro y el de su marido que también estuvo secuestrado en La Perla.
La Dra. Carmona, representante de la Fiscalía le pregutna por las condiciones de vida en los ex CCD, y Silvia molesta responde “Eran terribles….Todo ese tiempo lo viví con la certeza de que no salía de ahí, y esperando que en cualquier momento me mataban o torturaban…nunca sabías que iba a pasar”
Fuente:DiariodelJuicio

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