Alzando
la voz. Ayotzinapa
Rosario
- Jueves, 21 de mayo de 2015 – 23.30hs
Hoy fue uno de esos días en que los cuerpos se
movilizan.
17hs - En la plaza rosarina 25 de mayo, mientras el
sol pegaba a lo lejos en el Monumento a la Bandera, el jueves de ronda con las
madres transformaba ese espacio. Lo distintivo de esta jornada fue que las acompañaron
algunos de los familiares de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos por
el Gobierno de México, en el marco de una Caravana por Sudamérica para continuar difundiendo su grito.
¡VIVOS SE LOS LLEVARON VIVOS LOS QUEREMOS!, es la
firme y digna exigencia del pueblo hermano. De toda Nuestra América.
En la noche del 26 de septiembre de 2014, la policía
municipal mexicana masacró a 3, hirió a 23 y despareció a 43 jóvenes de
Ayotzinapa, Guerrero - México. Aún no aparecen.
Francisco (de 19 años), joven estudiante de la
escuela normal de Ayotzinapa fue uno de los sobrevivientes al arresto ilegítimo,
ilegal y cobarde por parte de la policía de ese estado. Fue uno de los
sobrevivientes a la balacera dirigida a ellos. Fue uno de los que no desaparecieron.
Fue uno de los que hoy abrazamos aquí en Rosario.
19 hs - Luego de las rondas en dicha plaza, fuimos a
la Escuela Normal Nro. 3 de esta ciudad ubicada entre La Paz y Entre Ríos,
donde Francisco alzó su voz firme, fuerte y genuina. Su voz recorrió todo el
salón. Lo escuchamos atentos frente a su inmensa dignidad.
Él nos contó las crónicas que los medios de
comunicación ocultan. Francisco nos habló desde un constante “nosotros”. Jamás aludió
a sus experiencias desde el tan inútil e iluso “yo”. Sus palabras revelan
historia de luchas sociales. Luchas organizadas. Revelan convicción. Revelan
firmeza para seguir andando. Una fuerza que nos llena de esperanza. Él nos
contó lo que ocurrió aquel 26 de septiembre de 2014 mexicano. Compartió el
horror que vivió aquella noche.
Crónicas del horror contemporáneo que demuestran una
vez más la farsa del Progreso, y el fracaso de la Humanidad. Que demuestran las
connivencias entre el poder político, el poder narco, policial y de los medios
de comunicación cómplices.
Cuenta que aquella tarde del 26, los jóvenes
normalistas se dirigían en 3 colectivos a recaudar fondos para sus actividades.
Que al finalizar su trabajo, emprenden viaje de regreso a su escuela normal. De
momento aparecen policías municipales que abren fuego hacia los colectivos.
Matan a 3 compañeros. Hieren a 23 y desaparecen a
43.
Ante esto piden a gritos: “¡no tiren más, somos estudiantes!”. Era de noche, estaban
encapuchados.
Había sangre en el piso. En todas partes. Gritaron “…ya los mataron. Qué más quieren. Paren de
tirar. Somos estudiantes. No tenemos armas. Necesitamos una ambulancia para un
compañero…”
Un grupo de estudiantes huye hasta un hospital
próximo con heridos. El ejército llegó hasta allí. Uno de los militares les
dice en el centro de salud: “Recuerden
que en la guerra sucia si alguien era experto en desaparecer pues era
precisamente el ejército…”
Francisco sobrevive. Sufre el momento en que sus
hermanos son ilegítimamente arrestados por el ignominioso poder policial.
Francisco expresa su dolor, su rabia, su llanto, su valentía, su firmeza.
Reclama
paz. Exige la aparición con vida de sus compañeros. Manifiesta:
“Hay que
organizarnos como estudiantes…. Queremos un país libre de aquellos que nos
explotan. Que nos quieren meter el miedo con las desapariciones. América Latina
se tiene que liberar. Queremos un mundo libre…. Una resistencia globalizada. Vivos
se los llevaron. Vivos los queremos….
“Cuando
llegamos a argentina me quedé sorprendido que mantienen arriba nuestra
consigna… estamos muy agradecidos con ustedes…
“Tenemos que
hablar de lo que ocurre actualmente… y de lo que va a ocurrir si no hacemos
nada como humanos… estamos contento de estar presente en este Normal 3 de
rosario. Me doy cuenta que la juventud está cansada de tantas injusticias. No
debemos seguir enajenándonos con el televisor. Debemos unirnos. Debemos
articular luchas.
“Organicémonos
y sigamos luchando… vivos los queremos. Hasta la victoria siempre compañeros.
El Nunca Más debe ser encarnado por los pueblos, o
no será.
La lucha sigue.
Malcon Perucca.
Mlacon Perucca, es un incipiente escritor, asistente al taller literario de la Biblioteca Vigil, quien acompañó las jornadas de la justa rabia en Rosario, por los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa.
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