7 de mayo de 2015

SALTA: "REPRESORES COMÍAN y BEBÍAN DESPUÉS DE MATAR A DOS MILITANTES MONTONEROS".

“Represores comían y bebían después de matar a dos militantes montoneros”


Judiciales
En la villa turística de San Lorenzo policías que habían matado a los militantes montoneros René Esteban Locascio Terán y Ramón Antonio Díaz Romero comieron y bebieron en la misma casa del crimen, en la que horas después torturaron a Alicia Fernández Louel.

En el Destacamento de Caballería, en el predio del Ejército en Salta, un número indeterminado, pero numeroso, de detenidos fue sometido a toda clase de tratos crueles y degradantes. Estas fueron las certezas que arrojaron las inspecciones realizadas ayer en el marco del juicio por delitos de lesa humanidad que se lleva a cabo en esta ciudad.

La jornada comenzó en la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal de Salta, con el testimonio de Fernández Nouel. Casada con el militante montonero Horacio Arrué, con quien vivía en la casa de San Lorenzo, sobre la calle Leopoldo Lugones, Alicia fue detenida junto a Amarú Luque de Usinger (luego asesinada en la Masacre de Palomitas) el 19 de abril de 1975, cuando estaba alojada con sus dos pequeños hijos, en el Hotel California (hoy Hotel Provincial), parada previa antes de partir a Buenos Aires.

Patota policial
A empujones y culatazos, la patota policial la llevó primero, siempre con los ojos vendados, a la Central y luego a la Delegación Salta de la Federal, donde fue interrogada y golpeada, (“querían que dijera cosas de las cuales no tenía la menor idea” y “se enojaban mucho porque yo no decía lo que ellos querían”), y donde pasó la noche. Al otro día la llevaron a la casa de San Lorenzo para que identificara los cuerpos de Locascio Terán y Díaz Romero, asesinados esa madrugada, ya 20 de abril, por un grupo de tareas y por cuyo crimen están siendo juzgados los ex jefes policiales Miguel Gentil y Joaquín Guil. “Parecía que había habido una fiesta”, contó la testigo. Dijo que por los vasos le pareció que habían participado al menos 5 personas.

En medio de la conmoción, Fernández Nouel sólo tiene retazos de recuerdos: los restos de la celebración, la cara de un muerto puesta frente a su cara, ella misma puesta contra una pared y sus captores disparando a su alrededor exigiéndole que identificara a los muertos.

Tras esta experiencia Fernández Nouel pasó días en la Federal, luego fue derivada al Buen Pastor, después a la cárcel de Villa Las Rosas y finalmente, en 1977, fue trasladada a Devoto. Estuvo 5 años detenida y en esa situación dio a luz a su último hijo, Nicolás, que ayer la acompañó. De su marido, al que “nunca más” volvió a ver, supo que fue secuestrado y asesinado en Campo de Mayo.
Fuente:NuevoDiarioSalta

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