19 de julio de 2015

GUATEMALA.

En Guatemala se realiza “Fuerza Comando” donde los militares asesinaron a 200 mil personas 
Por Pablo Ruiz*,/Resumen Latinoamericano,14 de julio 2015.- 

Entre los días 15 a 23 de julio de 2015 se realiza en Guatemala los ejercicios militares “Fuerza Comando” donde asistirán las Fuerzas Especiales de los ejércitos de 27 países invitados para participar de “una competencia en donde deben demostrar sus habilidades en operaciones especiales y ejercicios de tácticas, técnicas, y procedimientos usados en la guerra contra el terrorismo”.

La competencia “Fuerza Comando”, obviamente, es auspiciada por el Comando Sur de los Estados Unidos. De acuerdo a información del Ministerio de Defensa de Guatemala la actividad se realizará en la Brigada de Fuerzas Especiales “General de Brigada Pablo Nuila Hub”, ubicada en el municipio de Poptún, Petén.

En otras palabras, la competencia se realizará donde opera la Brigada de Fuerzas Especiales “Kaibil” que tiene una triste historia de respeto a los derechos humanos.

Debemos recordar que el 6 de diciembre de 1982, los Kaibiles, las fuerzas especiales guatemaltecas, entraron en la aldea de Las Dos Erres, y violaron sistemáticamente a las mujeres, matando a 162 personas, 67 de ellos niños. Según la acusación del Ministerio Público guatemalteco, “los ex militares al llegar a la aldea Dos Erres llevaron a las mujeres y a los niños a la escuela y a una iglesia evangélica, y primero asesinaron a los menores, luego violaron a las mujeres, para después asesinarlas, y finalmente dieron muerte a los hombres de la comunidad”.

Sin embargo, más allá de ese hecho específico, los militares de Guatemala, incluidas sus Fuerzas Especiales, son responsables de la muerte de más de 200 mil personas. El Informe Guatemala Nunca más entrega estremecedores testimonios de la masacre que vivió este pueblo.

Los países que participaran en esta competencia militar serán: Antigua y Barbuda, Argentina, Barbados, Belice, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, St. Kitts y Nevis, Suriname, Trinidad y Tobago, Uruguay, España y Guatemala el país anfitrión.

Los Kaibiles
Inicialmente, el Centro de Adiestramiento y Operaciones Especiales de Guatemala fue fundado el 5 de diciembre de 1974 por iniciativa del entonces Mayor de Infantería Pablo Nuila Hub, quien propuso al Ministerio dela Defensa Nacional la creación de fuerzas especiales de élite debido a las “amenazas de la época” en el contexto la guerra fría.

Los primeros instructores del entrenamiento Kaibil hicieron el curso de Rangers en la United States Army Rangers, en Fort Benning, Estados Unidos. Pero también más de 1800 soldados de Guatemala han recibido entrenamiento en la Escuela de las Américas y, bajo el mandato del Presidente Otto Pérez Molina, siguen recibiendo entrenamiento en EEUU.

La gran mayoría de los militares guatemaltecos acusados de violaciones a los derechos humanos gozan de impunidad. Dentro de ellos, y al estilo del caso Pinochet, el ex graduado de la Escuela de las Américas, el ex dictador Efraín Ríos Montt, acusado por la masacre de 1771 indígenas mayas-ixiles y sentenciado en primera instancia a 80 años de prisión por el delito de genocidio y cuya condena, lamentablemente, fue revocada por los mismos jueces cómplices de tantos crímenes.

Hoy el ex dictador, su defensa, argumenta “demencia senil”.

Los Kailibes, de acuerdo a Oscar de León Argueta, actual Comandante de la Brigada de Fuerzas Especiales, sigue la misma lógica asesina que la vio nacer: “Los Kaibiles son soldados especiales que se distinguen por su porte militar, disciplina, lealtad, honor y alto espíritu de cuerpo, cualidades que ponen en práctica, día a día en todas las misiones que le son encomendadas, porque un Kaibil no trata de cumplir una misión la cumple!

Los Kaibiles, estamos dispuestos a llegar al sacrificio máximo de ofrendar nuestra vida, en beneficio de la seguridad y el desarrollo de todos los habitantes de Guatemala y en cualquier parte del mundo, dónde el Alto Mando ordene que cumplamos una misión”.

Al final termina, León Argueta, con la siguiente frase: “Si avanzo, sígueme. Si me detengo, aprémiame. Si retrocedo, Mátame”.
* periodista, del Equipo Latinoamericano de School of the Americas Watch. 



Guatemala es una luz que no se apaga tan fácilmente 
Por Ilka Oliva Corado, Resumen Latinoamericano, 11 julio 2015.-

Pareciera que los ánimos están decayendo, que los miles que fueron a las primeras manifestaciones han ido bajando los brazos uno por uno y que aquella fiesta ciudadana que abarrotaba las calles de la Guatemala mancillada se está apagando lentamente como fogón de polletón después de hervido el café y cocidos los frijoles. Pareciera que lo que fue una fiesta ciudadana del despertar del guatemalteco urbano se está marchitando.

¿Qué sucedió? ¿Qué fue lo que apagó los ánimos? Los campesinos no se han dado por vencidos, los Pueblos Indígenas que no tienen ni para el pasaje han viajado de los departamentos a la capital para acampar en vía pública y exigir lo que los urbanos gritaban en las manifestaciones colosales cuando decían que “esto apenas comienza.” Osan de su creatividad de estudiantes universitarios y letrados, entonces por qué no hay más acciones bizarras, ¿acaso la poesía se quedó pintada en los carteles arrugados de manifestaciones pasadas?

¿Con eso sintieron que ya hicieron su trabajo y son héroes y recordarán la hazaña para contarla a los nietos y decirles airosos que fueron la generación del cambio? ¿Qué cambio?
Esto no es una carrera de cien metros planos, esto es una carrera de fondo y es necesaria la resistencia no la velocidad. Guatemala a pesar de toda la desgracia y la impunidad sigue siendo una luz que no se apaga, sopla el viento la debilita pero no la logra extinguir.

¿Acaso pensaron que con salir y hacer carteles coloreados iban a cambiar el rumbo de la historia? Eso efectivamente fue el principio, ahora comienza el cambio de ritmo y el segundo aire, el camino va en empinada, ¿quién dejará la competencia? Hay que llegar a la meta, ningún atleta sale de la competencia sin cumplir con su obligación que es llegar a la meta así le tome el tiempo que sea y llegue en las condiciones que sean.

Nuestra meta es clara, ¿después de las manifestaciones qué sigue? ¿Acaso recordar los momentos y revivirlos viendo las fotografías? Los campesinos no tienen fotografías ellos están ahí acuerpando desde hace siglos. No sé si se han dado cuenta pero quienes están acuerpando a los campesinos en su manifestación permanente frente al Congreso son aquellos tres gatos que han apoyado el Juicio por Genocidio y uno que otro que se está uniendo y que despertó con las manifestaciones contra la corrupción.

¿Y el resto? ¿Dónde están los miles de urbanos? ¿Por qué no apoyar a los campesinos y a los Pueblos Indígenas? Y si vamos a decir las cosas claras la acción de ellos es más efectiva que las llevadas de sol en las caminatas, ¿acaso será eso, que no hay arrestos en los urbanos para acciones más concretas?

Dicen que el tema del Genocidio está politizado y que no se puede revolver con el tema de la manifestación ciudadana, que son cosas aparte, que esto divide, que hay que dejarlo fuera y tocarlo en otro tiempo.

Que los manifestantes no están políticamente informados. Por supuesto son palabras de urbanos que se sienten héroes inmortales porque fueron a manifestar, cuando ésta debe ser su obligación ciudadana, nada de extraordinario hay en ir a manifestar, pecado fuera… Como nada de revolucionario hay en afirmar que sí hubo Genocidio, esto se llama humanidad y nada tiene que ver la educación formal, ¿cómo es posible que campesinos analfabetas afirmen el Genocidio y letrados universitarios lo nieguen? ¿En qué cabeza cabe semejante bajeza?

Ya vieron que la dignidad nada tiene que ver con la educación superior. Para aquellos que dicen que dejen en el pasado el tema del Genocidio, de Árbenz y de la intervención estadounidense en Guatemala y que miren para adelante y afrontemos el presente, yo solo quiero decirles que si no tienen los arrestos para aceptar que sí hubo Genocidio y que persisten en desacreditar la Revolución y los beneficios que ésta dio al país, entonces que vean efectivamente el presente que estamos viviendo con la plena intervención estadounidense en los asuntos de corrupción que se vive en el país y su apoyo absoluto a este gobierno de genocidas.

En la forma en que sus tropas militares están infestando Guatemala. Lo que estamos viviendo hoy es una réplica de la intervención que hicieron en el gobierno de Árbenz, más taimada pero a la expectativa de cualquier intento del pueblo por la soberanía real para echar a andar el plan de siempre con el que silencian las resistencias.

Para aquellos niños bonitos urbanos, que hablan bonito, que tienen modales, que son letrados y que han salido a manifestar con sus carteles, que se sienten héroes por la hazaña, que siguen negando el Genocidio, que en lugar de luchar por una Asamblea Constituyente apoyan candidatos presidenciales, hoy en tiempo real Guatemala está viviendo una intervención gringa y está sucediendo en nuestras narices.

¿Qué haremos al respecto? ¿No es que son la generación del cambio? ¿No es que esto apenas empieza? ¿No es que se metieron con la generación equivocada? ¿Cuándo la poesía de cartel se convertirá en acción? Para cuándo esa creatividad de la que tanto hacen alarde pasará a algo concreto. ¿Para cuándo lo estudiado les servirá para la lucha colectiva? ¿O acaso sentimos que ya cumplimos, que hasta dimos de más sacrificando sábados de parranda para ir a manifestar?

Claro sí hay diferencia con aquella Guatemala de Árbenz y de don Ponchito, porque en la del presente la lírica parece estar de adorno, en la del pasado fue acción precisa. Negar el Genocidio es deshonrar a los mártires, a los desaparecidos, a los torturados, a los masacrados. Es negar nuestra raíz y nuestra sangre.

Por supuesto que se les agradece porque peor sería que nunca hubieran salido de sus casas a manifestar pero es incongruente que se manifieste por corrupción y que se niegue el Genocidio, que se apoye a candidatos presidenciales y se desestime la Asamblea Constituyente, que no se acuerpe la acción campesina y de los Pueblos Indígenas. Felicitaciones a quienes ignoraban y con estas marchas han despertado y han salido de su burbuja de apatía, que han reivindicado.

La luz de Guatemala aún no se ha extinguido gracias a los campesinos, a los Pueblos Indígenas, a los urbanos de pies descalzos que ponen el lomo. No, no es gracias a los urbanos letrados que hablan bonito, no es gracias a la clase media que aún con la bandera alzada sigue discriminando a sus hermanos. Estamos hablando de la injerencia estadounidense de hoy,

¿qué hará la famosa generación del cambio al respecto? ¿Carteles y tomarse fotos? Y no me vengan con que hasta mucho hicieron manifestando. Que no se puede exigir más porque apenas están despertando.

Los cambios reales necesitan acciones reales, enteras. Ya vimos que las manifestaciones se aplacaron, ¿qué es lo que sigue para no dejar a Guatemala en penumbra en manos de corruptos y de injerencias estadounidenses? ¿Más carteles y más poesía coloreada? No permitamos que los rastreros nos vayan a aguar la fiesta ciudadana del despertar guatemalteco.

Ejemplares los tres pelones honrados de siempre por la consecuencia y constancia, el reconocimiento del Genocidio y las marchas populares por la corrupción no pueden ir separados, hacerlo es actuar con doble moral. Veremos si “esta generación del cambio” hará algo contra la injerencia estadunidense.

Los títulos universitarios, sin arrestos, sin conciencia, sin Memoria Histórica, sin identidad y sin humanidad no sirven de nada. Seamos protagonistas todos de este cambio para el país, vayamos más allá, cambiemos la mentalidad, no discriminemos, no devaluemos.

Que nunca, nunca, nunca se nos olvide que estas marchas masivas nos sirvieron para perder el miedo, ése fue un paso vital, ahora tomemos aire y continuemos porque Guatemala somos todos.

Yo creo que el sueño en común es ver a nuestra Guatemala soberana, democrática y en plusvalía. No dejemos que nos lo roben de nuevo.
Envío:ResumenLatinoamericano

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