DECLARACIÓN DEL COLEGIO DE PSICÓLOGOS
DE SALTA:
A 39 años de la Masacre de Palomitas
A 39 años de la Masacre de Palomitas, operación militar que terminó con la vida de once personas que se hallaban irregularmente detenidas, que constituyó uno de los actos de violencia política más deleznable de la historia de Salta.
Aquel 6 de julio de 1976, un grupo de oficiales de Guarnición Ejército Salta asesinó a María del Carmen Alonso, a Benjamín Ávila, a Celia Leonard de Ávila, a Evangelina Botta, a Georgina Droz, a Rodolfo Usinger, a María Amaru Luque de Usinger, a José Póvolo, a Roberto Oglietti, a Pablo Eliseo Outes, a Alberto Sabransky y a Jorge Ernesto Turk Yapur, quienes estaban detenidos en la cárcel de Villa Las Rosas, de donde fueron retirados por miembros del Ejército con la excusa de que iban a ser trasladados a Córdoba.
La Masacre de Palomitas se cometió en plena dictadura cívico-militar. Las víctimas del terrorismo de Estado del 6 de julio de 1976 estarán siempre presentes. Nos sumamos al pedido de Justicia, de cárcel común, perpetua y efectiva para los responsables, como única forma de que la verdad, la memoria y la justicia se sigan manteniendo como bandera.
El dolor nos recuerda a nuestros muertos, a las tinieblas que vivieron en noches de olvido y lágrimas. La memoria nos ilumina como el sol que irradia pleno de voces, aire de libertad y verdad.
"Del otro lado de la reja está la realidad, de
este lado de la reja también está
la realidad; la única irreal es la reja;
Los sueños, sueños son; los recuerdos, aquel
cuerpo, ese vaso de vino, el amor y
las flaquezas del amor, por supuesto, forman
parte de la realidad; un disparo en
la noche, en la frente de estos hermanos, de estos hijos, aquellos
gritos irreales de dolor real de los torturados en
el ángelus eterno y siniestro en una brigada de policía cualquiera
son parte de la memoria... la voz fusilada...
porque las masacres pertenecen a la realidad
como el coraje y la convalecencia
del miedo, ese aire que se resiste a volver después del peligro
como los designios de todo un pueblo que marcha
hacia la victoria, que tropieza, que aprende a defenderse,
a rescatar lo suyo, su realidad"
Paco Urondo
COMISIÓN DIRECTIVA
Lic. Irma Lidia Silva
Presidente
Colegio de Psicólogos de Salta
La dirigente Nora Leonard habló en el en acto.
"Hoy decimos presente nuevamente, para que nosotros, hijos de padres muertos y desaparecidos, y las nuevas generaciones de argentinos, nunca olvide que gente común aunque valiente más allá de lo que se puede solicitar serlo, dieron su vidas por el cambio que se vislumbra no muy lejanamente".
Con estas palabras saludó Jorge Ávila la realización de un nuevo homenaje a los detenidos políticos asesinados el 6 de julio de 1976 en las cercanías de Palomitas, al costado de la ruta nacional 34.
Jorge es hijo de Celia Raquel Leonard de Ávila y de Benjamín Ávila, asesinados por la última dictadura cívico militar. Desde Canadá, donde reside, envió una carta que fue leída ayer por su prima, Mariana Leonard: sostuvo que el cambio por el que lucharon sus padres y los otros 9 detenidos, "de a poco se va haciendo realidad en nuestro golpeado país" y "se va a profundizar en la medida en que hechos como el que estamos conmemorando hoy sigan vivos en la memoria y corazones de toda la sociedad, en la medida en que se haga justicia, en la medida que eduquemos a las generaciones que vienen con los valores que nuestros once padres, hijos, amigos, hermanos, y por sobre todo, seres queridos, han defendido con sus vidas para que hoy podamos decir: ¡Presente!".
Después de agradecer a los asistentes al acto, "por estar aquí y por celebrar estas once vidas que fueron extinguidas de la más cobarde manera", expresó: "Digo presente en sus nombres y me llena de orgullo tener el honor de hacerlo".
Más investigaciones
Que continúen las investigaciones de los crímenes de lesa humanidad, que se investigue a los partícipes y cómplices civiles. En este año electoral, que los candidatos a ocupar cargos públicos asuman la responsabilidad de alentar la investigación de estos hechos en el plano nacional, que las policías abandonen los métodos de la represión dictatorial, que los pueblos originarios sean incorporados "como verdaderos ciudadanos".
Estos y otros pedidos fueron parte del homenaje de ayer. Familiares, militantes de organismos de derechos humanos, militantes políticos y gremiales y sociales nutrieron la concurrencia que año a año se reúne frente a la cruz blanca y el cartel que recuerda el lugar de la masacre.
Hubo emoción, sobre todo en la lectura de las breves biografías de las víctimas. Mariana Leonard recordó versos de María Amarú Luque de Usinger, que detenida en Villa Las Rosas hablaba de justicia, y de memoria. El 6 de julio del 76, su marido, Rodolfo Usinger, también asesinado en Palomitas, advirtió el peligro: "Tuvo al menos el desahogo de gritarles en la cara '¡asesinos hijos de puta!' y trató de resistir hasta el final", se recordó ayer. Es que a principios de ese año Montoneros había alertado sobre un operativo militar, denominado Mantel Blanco, de ejecución de prisioneros políticos.
Nora Leonard recordó que el proceso judicial para investigar este hecho "sufrió continuos retrocesos". Finalmente fueron condenados Carlos Alberto Mulhall, Miguel Raúl Gentil, Hugo Espeche, Luciano Benjamín Menéndez, Joaquín Guil y Juan Carlos Alzugaray, mientras se encuentra en proceso una tercera causa, en la que están siendo investigados el coronel retirado Luis Dubois y los penitenciarios Napoleón Soberón y Víctor Rodríguez y la complicidad del ex juez federal Lona.
http://www.nuevodiariodesalta.com.ar
Masacre de Palomitas: piden memoria y verdad
Organizaciones juveniles, estudiantiles y de derechos humanos dijeron presente a 39 años del asesinato de 11 presos políticos.
Con la presencia de diversas agrupaciones militantes, organizaciones sociales y sindicales se conmemoraron ayer los 39 años de la denominada Masacre de Palomitas.
A las 9.30 se reunieron los participantes en el Portal de la Memoria, del parque San Martín, desde donde partieron hacia el paraje ubicado a 60 kilómetros de la capital, sobre la ruta nacional 34, donde se produjo el fusilamiento de 11 presos políticos.
A las 11.30, más de un centenar de personas llegó hasta el monolito y la cruz que recuerdan la masacre, que se produjo en el marco del plan sistemático de eliminación de personas llevado a cabo por la última dictadura.
La logística del encuentro estuvo en manos de las organizaciones de derechos humanos Lucrecia Barquet, Encuentro por la Memoria, Verdad y la Justicia de Orán, Agrupación HIJOS, Asociación de Ex-
presos Políticos, agrupación Oscar Smith y Asociación Cultural Antonio Cortés. También adhirieron organizaciones sociales y políticas como Patria Grande, La Mella Universitaria, Oktubre, La Cámpora, Asociación de Desaparecidos de Ledesma y Adiunsa.
Referentes de todos los sectores se congregaron a escuchar una breve reseña histórica por parte de Nora Leonard; hermana de una de las víctimas, las semblanzas de los familiares que fueron leídas por Mariana Leonard y Elia Fernández; y un documento conjunto de las diferentes organizaciones.
"Son cada vez más los integrantes de las agrupaciones estudiantiles y organizaciones como Patria Grande que vienen a acompañarnos en estos actos", dijo Bertha Lozano.
"Esto sirve para que los más viejitos (familiares de víctimas) sepan que cuentan con una juventud que tomará las banderas y seguirá la lucha", concluyó.
También estuvieron presentes diferentes protagonistas de la procesos judiciales como los abogados Martín Ávila y Gastón Casabella o referentes sindicales como Germán Lozano, de Luz Y Fuerza. A este último y a Víctor Claros, rector de la UNSa, le agradecieron por la disposición del transporte para el traslado de personas hasta el paraje.
Tras la lectura de todos los documentos, fue Nora Leonard quien llamó a la participación activa de los jóvenes.
"Queremos que estén presentes en los juicios porque será la única forma de que la verdad, la memoria y la justicia se sigan manteniendo como bandera", concluyó.
De los más aberrantes
La Masacre de Palomitas es en uno de los hechos más aberrantes producidos durante la dictadura militar.
En la masacre fueron asesinados Celia Raquel Leonard de Ávila, Evangelina Botta de Nicolai, María Amaru Luque de Usinger, María del Carmen Alonso de Fernández, Georgina Graciela Droz, Benjamín Leonardo Ávila, Pablo Ouetes Saravia, José Ricardo Povolo, Roberto Luis Oglietti, Rodolfo Pedro Ussinger y Alberto Simón Zavarnsky.
Una plaza recuerda ahora a las 11 víctimas
Un espacio público pasó a llamarse Héroes de Palomitas. Un espacio verde, ubicado en la avenida Hipólito Yrigoyen al 800, pasó de llamarse Plaza de la Victoria a Plaza Héroes de Palomitas ayer, a la tarde, como parte de los actos que se hicieron para conmemorar el 39 aniversario del fusilamiento de los 11 presos políticos.
El cambio de denominación se aprobó la semana pasada en el Concejo Deliberante de Salta Capital.
Eva Ferreira, integrante de Hijos, explicó a El Tribuno que la modificación se impulsó porque estaba demostrado que el nombre anterior de la plaza, impuesto en 1981, "tenía un sentido de reivindicación de la lucha contra la subversión, la teoría de los dos demonios y el terrorismo de Estado".
Ayer se hizo un acto en este espacio verde para oficializar su nueva denominación, en un encuentro organizado por HIJOS y la Comisión de Familiares Detenidos Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, entre otras agrupaciones.
Los participantes marcharon luego hasta el Portal de la Memoria, en el Parque San Martín, donde siguieron los recordatorios por el aniversario de la masacre.
"Nuestro pedido, nuevamente, es que haya cárcel común, perpetua y efectiva para los responsables del terrorismo de Estado", dijo a este medio Eva Ferreira, y cuestionó los fallos que, desde el año pasado, les concedió prisión domiciliaria a exjefes de las fuerzas de seguridad condenados por delitos de lesa humanidad.
http://www.eltribuno.info/masacre-palomitas-piden-memoria-y-verdad-n583089
Carta de Graciela López desde México, sobreviviente de la masacre
[2006]
Hola Compañeros y Compañeras.
Quiero compartir con ustedes el volver a sentir el vacío que la tragedia ha dejado en nuestras vidas: la Masacre de Palomitas con nuestras ex compañeras de prisión en Salta.
Treinta años, sí 30, ese es el tiempo que ha transcurrido desde aquella noche de invierno en que sacaron a nuestras compañeras del pabellón donde yo estaba con ellas.
Esa imagen recortada que conservo, donde primero escuchamos el pisar fuerte de abotinados, luego el ruido metálico de cadenas o esposas y las voces duras que gritaron uno a uno el nombre de nuestras compañeras, y ellas, en medio del silencio que anticipaba la tragedia, salieron preguntando a dónde iban.
Así, con lo que llevaban puesto dentro del pabellón, sin más abrigo para protegerse del frío exterior desaparecieron ante nuestras miradas impotentes y nuestras preguntas, que quedaron sin respuesta ¿Adónde las llevan? ¿Por qué se las llevan? ¿Cuándo regresan?
Traslado…traslado…traslado fue lo que escuchamos al día siguiente.
Todas, absolutamente todas, sabíamos lo que eso quería decir: MUERTE.
Días antes Braulio Pérez, entonces director de la cárcel, acompañado de su hijo y otros carceleros, en una de sus habituales visitas a nuestro pabellón nos había dicho mientras sonreía cínicamente -los militares vienen quinteando-y qué quiere decir eso? le preguntamos, y respondió con otra sonrisa -uno, dos, tres, cuatro, cinco… al paredón…
Ese paredón fue el de Palomitas: allí las cinco compañeras, Georgina Droz, Evangelina Botta, Chicha Alonso, Amaru Luque de Usinger, Celia Leonard de Avila junto con siete compañeros Alberto Zabranski, Rodolfo Usinger, Leonardo Avila, Pablo Outes, Jose Povolo, Roberto Oglietti. Lo supimos de inmediato.
Al día siguiente lo confirmamos.
Había dentro del penal algunos empleados sensibles, gente que aún no se había deshumanizado y que no querían avalar el crimen. Ellos rompieron el silencio. Conocimos detalles, de cómo los sacaron, de cómo los obligaron a salir del vehículo para simular un intento de fuga, de cómo fueron cayendo uno a uno entre ráfagas de ametralladoras que rompían el silencio de la noche.
Hasta me describieron cómo mi querida amiga y compañera Georgina cayó sobre un alambrado…allí quedó hasta que desaparecieron su cuerpo para nunca entregarlo a su familia. ¿Dónde quedaron tus huesos Georgi? Porque tu corazón sigue latiendo con el nuestro. Y así latirán por siempre esos 12 corazones en nosotros que tuvimos el privilegio de compartir los últimos meses y días de sus vidas. Y también latirán en sus hijos y en los hijos de los hijos. No latirán para atizar la hoguera de la venganza sino para buscar justicia y para perpetuar los ideales que ellos encarnaban.
Si ellos estuvieran hoy aquí, si no hubieran sido torturados y asesinados, si no hubiera 30000 desaparecidos, miles de exiliados, de hijos huérfanos y de padres huérfanos de sus hijos, de hermanos, compañeros y amigos huérfanos, ¿cómo sería nuestra patria? No lo sé exactamente, sería diferente claro, pero sería mejor de eso no tengo dudas, no sólo porque todos y cada uno de ellos habría ayudado a construirla sino porque si ellos estuvieran hoy aquí no habría genocidas y torturadores que perseguir, no habría asesinos encubiertos compartiendo espacios de estudio y de trabajo, no habría hijos educados por padres asesinos o cómplices de asesinos, entonces, no tengo dudas de que nuestra sociedad sería mejor.
Gracias compañeras por conservar la memoria, gracias por recordar el nombre de los que no están, gracias por seguir en pie.
Un abrazo fuerte, con todo el cariño que ha crecido en el dolor de estos 30 años y con la alegría de no habernos convertido en ellos.
Envío:AgnDDHH

No hay comentarios:
Publicar un comentario