23 de agosto de 2015

PUERTO RICO.

Puerto Rico, una colonia al flagelo de Wall Street 
Francisco Parra/Resumen Latinoamericano/Marcha, 21 de agosto de 2015 – 

Puerto Rico vive una profunda crisis económica: en recesión desde 2005, hace algunas semanas entró en default por primera vez en su historia mientras su gobierno continúa implementando políticas en consonancia con los acreedores de Wall Street: despido masivo de empleados públicos, reforma de pensiones, impuesto de ventas y uso, etc. Nada nuevo: neoliberalismo puro, que demuestra fracasar en donde se aplica, en este caso potenciado por su estatus colonial.

La deuda soberana es una de las formas que tienen los países imperialistas –aliados con el capital internacional- para extraer las riquezas de los países pobres. Grecia no es el único país que hoy está al flagelo de los especuladores.

Puerto Rico, esa isla caribeña que es una semicolonia de Estados Unidos (su estatus legal es “Estado Libre Asociado”) tiene una deuda que asciende a los 72 mil millones de dólares. Monto impagable para una nación que se encuentra en recesión desde 2005. Puerto Rico era una colonia española y después de la guerra de 1898 pasó a la subordinación de EEUU. Actualmente tiene 3,6 millones de habitantes, pero debido al desempleo y la recesión de la economía tiene una emigración anual de 50 mil personas y cerca de cinco millones de puertorriqueños viviendo en EEUU. Se trata de una nación que no tiene real soberanía y que además es excluido de las políticas sociales que reciben los otros estados norteamericanos.

Históricamente, las empresas norteamericanas han tenido importantes beneficios fiscales por instalarse en la isla. Por eso son líderes en la producción de farmacéuticos, por ejemplo. En 1996, hubo una fuga masiva de las corporaciones norteamericanas, pues Clinton eliminó el tax loophole (laguna fiscal) con Puerto Rico, con el objetivo de aumentar el salario mínimo federal, lo cual provocó el endeudamiento de la isla para pagar esa deuda. Las empresas norteamericanas, al encontrar mano de obra más barata y mejores beneficios tributarios, han emigrado. Desde 2005 que Puerto Rico se encuentra en banca rota y se ha visto obligado a endeudarse.

La actual deuda de 72 mil millones se la reparten los Hedge Funds norteamericanos o fondos buitre con 22 mil millones, inversores locales en 20 mil millones y el resto repartido en fondos mutuos estadounidenses. Las tarifas cobradas a Puerto Rico llegan a ser 30% mayores a las de otras ciudades y estados norteamericanos.

Aquí se demuestra el absurdo del neoliberalismo. Los puertorriqueños deben pagar la deuda contraída por empresas norteamericanas, que se han ido del país. Luego, dicha deuda ha sido comprada por los fondos buitre norteamericanos, entre los que se destaca Paulson & Co., quienes cobran el total de la deuda al Estado de Puerto Rico con tasas de intereses usurarias por dinero que nunca gozó el pueblo boricua.

Debido a su carácter colonial, Puerto Rico no puede suscribir tratados y acuerdos comerciales con otros países, además de la falta de control en aduanas, espacios aéreos, comunicaciones, etc. Todos son controlados por empresas estadounidenses, impidiendo así una proyección de la industria local. Además, para recuperarse de la recesión, Puerto Rico ha extendido los beneficios tributarios, los cuales principalmente han beneficiado a multimillonarios norteamericanos, siendo imposible para Puerto Rico aumentar su recaudación fiscal.

Recientemente se conoció el Informe Kruger, elaborado por ex economistas del FMI, que propone como solución a la deuda la baja del salario mínimo, de 7,50 dólares la hora, fin a bonos de navidad y año nuevo, reducción de vacaciones de 30 a 15 días, reducción de profesores y cierre de escuelas, recorte de fondos a la Universidad de Puerto Rico, privatización de la energía y otros organismos estatales y “reducir los requisitos onerosos para demostrar causa justificada de despidos”.

Aun cuando los puertorriqueños son ciudadanos norteamericanos, estos no gozan de los beneficios del resto de la población. El PIB per cápita de Puerto Rico es la mitad del PIB per cápita de Massachussets, estado más pobre de Estados Unidos.

Wall Street tiene a Puerto Rico contra la pared. La deuda es impagable y al ser una colonia, no puede declararse en quiebra ni enfrentar la deuda con una política soberana. Esto impide acogerse a los beneficios de las leyes de quiebra –a la que han acudido otros estados norteamericanos en situación similar- y le exigen pagar cada uno de los dólares que adeudan por la imprudencia y saqueo de las corporaciones norteamericanas.

En septiembre se presentará una propuesta de reestructuración a los acreedores, aunque difícilmente sea una salida distinta a la austeridad. Increíblemente, la Casa Blanca anunció que no hará nada por ayudar a la isla caribeño porque la deuda de Puerto Rico no significa ningún riesgo para Estados Unidos.

La única solución para Puerto Rico sería declarar su independencia y reclamar la soberanía que a su pueblo pertenece.


¿Marcha Puerto Rico hacia la debacle final? 
POR VICKY PELÁEZ / Resumen Latinoamericano / 19.08.2015 .- 

De vez en cuando aparecen en América Latina personas o grupos de ciudadanos que sueñan, y hasta lo plantearon ante sus congresos reuniendo firmas, que su país sea un estado norteamericano. Dicen que la ignorancia no tiene límites y en este caso si esta gente hubiera estudiado la historia de Puerto Rico durante los 117 años de ser colonia norteamericana bajo la cobertura del Estado Libre Asociado jamás hubieran querido que su nación sea parte de los Estados Unidos.

Actualmente Puerto Rico está en bancarrota porque, de acuerdo a su gobernador Alejandro Padilla, no tiene dinero pagar su deuda de 73 mil millones de dólares a sus acreedores, lo que representa el 100 por ciento de su PIB (Producto Interior Bruto). Tal es la situación que ni siquiera pudo pagar la semana pasada 58 millones de dólares a la Corporación para el Financiamiento Público (CFP) sino desembolsó una fracción de 628.000 dólares. El Estado Libre Asociado oficialmente está en un default (la incapacidad de pagar la deuda) sin que se vislumbre por el momento alguna solución. Tanto el gobierno norteamericano como el Fondo Monetario Internacional (FMI) mantienen un silencio sepulcral sin presentar algún remedio. Para la agencia calificación de riesgos Moody’s, el país quedará insolvente para el fin de este verano.

Puerto Rico, el difícil equilibrio del poscolonialismo
La tragedia de Puerto Rico no comenzó ahora sino en el mismo 1898 cuando las tropas norteamericanas invadieron el país. El presidente William McKinley recurrió al primer consejo de los tres que Maquiavelo dio a su Príncipe para retener a los países conquistados:
1. Arruinarlos;
2. Mudar su principado hacia ellos;
3. Convertirlos en tributarios con una elite propia que los mantenga subyugados. Tras la invasión, Washington empezó a despojar de la riqueza a la clase criolla mediante la devaluación de la moneda respecto al dólar, después transportó al país una clase dirigente, según el estudio del profesor del Colegio de Guerra del Ejército estadounidense, teniente coronel Ricardo Javier, EEUU dejó la administración a la elite sumisa que seguía incondicionalmente sus órdenes.

En el transcurso de los 117 años, las vidas y el destino de los puertorriqueños siempre han estado bajo el control de Washington. Su comercio, relaciones exteriores, su aire, tierra, el mar, política de inmigración, leyes, servicio militar, tratados, medios de comunicación, sus recursos naturales siempre han estado bajo el estricto control norteamericano.

Actualmente hay unas 15 bases norteamericanas en la isla bajo el mando US Atlantic Command (LANTCOM) y precisamente los militares norteamericanos están alertando continuamente a Washington que “sus acciones políticas están arruinando esta colonia”. En un reciente estudio del “think tank” American Security Project (ASP) se advierte que “la economía de Puerto Rico es un problema de la seguridad nacional de EEUU”…

”Sin capacidad para maniobrar Puerto Rico puede estar en ruta de colisión económica”, según el analista Dante Disparte, “y esto puede afectar la confianza en la economía norteamericana”.

Las deudas de Puerto Rico son mayores que su presupuesto anual

En realidad la deuda del país empezó a crecer desde los años 1970. Su economía desde la mitad del siglo pasado estaba basada principalmente en la industria farmacéutica pero con la aparición de las maquiladoras en México y en Asia, este sector empezó a trasladarse a aquellas regiones en búsqueda de la mano de obra más barata y de mayor productividad.

Para atraer las corporaciones multinacionales a la isla, Washington las exoneró del pago de impuestos que empezó a debilitar inclusive más a la economía puertorriqueña. La crisis hipotecaria al comienzo del Siglo XXI afectó aún más al país debido a la política de liberalización de la hipoteca.En 2006 el gobernador de Puerto Rico alarmado por el débil crecimiento del PIB tomó la decisión de suspender la exención fiscal a las corporaciones lo que provocó el éxodo y el cierre de las compañías. El país entró en la recesión y la emigración de los puertorriqueños principalmente a Florida y New York creció alarmantemente.

La crisis de 2008 agravó la situación económica aún más. Actualmente el índice oficial de desempleo en 61 municipios es del 12 por ciento y en otros 16 supera al 20 por ciento, pero en realidad la tasa real de desempleo es mucho más alta que la oficial.

Un 45 por ciento del total de 3,5 millones de habitantes de la isla viven en la pobreza y según el reciente estudio de Annie E. Casey Foundation KIDS COUNT DATA BOOK, el 83 por ciento de los niños viven en áreas pobres.

El 35 por ciento de los puertorriqueños (1,3 millones) reciben cupones de comida que son equivalentes a 112 dólares al mes para una persona y 400 dólares para una familia. En un acto desesperado, el gobernador Padilla recortó en mayo pasado el presupuesto en 674 millones de dólares afectando el sistema de salud, educación, varios programas sociales y la Universidad de Puerto Rico.

A la vez el gobierno federal redujo en 11 por ciento equivalente a 300 millones de dólares la tasa de reembolso para 250.000 personas beneficiarias de Medical Advantage Program. Como resultado de la crisis económica 144.000 puertorriqueños abandonaron la isla en busca de empleo.

El pedido del gobernador a los acreedores, de disminuir los intereses por la deuda y las cuotas de pago diciéndoles “que si la economía se empeora tendremos menos dinero para pagar la deuda” se quedó en el aire.

Los banqueros ni se preocuparon en contestar.
© REUTERS/ Alvin Baez
Qué buitres sobrevuelan Puerto Rico 
En estas condiciones, usando la lógica, la única alternativa que queda a Puerto Rico es declararse en bancarrota igual como hicieron las dos grandes ciudades norteamericanas: Detroit y Stocton a través de las cortes federales de bancarrota para eludir la protección del estado, reducir las pensiones, beneficios de salud y poner en el mercado la propiedad pública para satisfacer las demandas de banqueros.

Pero Puerto Rico no puede hacer lo mismo por no ser estado norteamericano sino un Estado Libre Asociado que no está cubierto por la Ley de Bancarrota.

Lo único que le queda es esperar un plan de rescate financiero de la Reserva Federal norteamericana con la aprobación del Congreso.

Sin embargo, tanto el poder ejecutivo como legislativo mantienen silencio al respecto.Y es fácil de entender su actitud debido a que en Estados Unidos ya son 32 estados que dan señales de déficits presupuestario y de ellos 17 estados están en una situación financiera crítica.

Además Alaska y Hawai quieren independizarse, planteando el estado de Alaska un acercamiento a Rusia. A la vez la deuda actual de Estados Unidos, según el profesor de the University of California-San Diego, James Hamilton, es la más grande en la historia del país que asciende a 70 millones de millones de dólares.

En tales condiciones es muy difícil para Puerto Rico esperar el plan de rescate del gobierno federal. Mientras tanto los fondos de alto riesgo (hedge funds) Franklin Tepleton, Oppenheimer Funds o simplemente los “fondos buitres” como los llaman popularmente y en cuyas garras están 60 mil millones de dólares en bonos municipales de la isla están presionando fuertemente al gobernador y al gobierno federal exigiendo el pago de la deuda.   
Puerto Rico, la Grecia «made in USA» 
La otra institución que podría a ofrecer al país un plan de rescate financiero es el FMI.

Sin embargo, lo único que ofrece esta institución es reestructurar la deuda, reformar la economía, “adoptar un plan de austeridad, aumentar impuestos, recorte de maestros en las escuelas públicas, suspender el sueldo mínimo y aumentar los impuestos a la propiedad”.

De acuerdo a la ex vicepresidenta de la FMI Anne Krueger que está asesorando al gobierno de Puerto Rico, “las medidas de austeridad mencionadas podrían producir la resistencia política, pero no aceptarlas afectaría inclusive más a los habitantes de la isla”.

De las recetas del FMI hasta ahora está acordándose México que en 1995 aceptó las exigencias del fondo para obtener un paquete de rescate de 50 mil millones de dólares. Como resultado de aquellas recetas financieras la pobreza extrema en el país aumentó en más del 50 por ciento y el sueldo mínimo se redujo en 20 por ciento.

Los programas del FMI del “ajuste estructural” llevaron a la miseria más de la mitad de la población rusa entre 1985 a 2000. Y ni qué hablar de Grecia que se convirtió en una colonia de Alemania. Nadie sabe qué pasará con Puerto Rico si el gobernador Padilla acepta las recetas del FMI.

Posiblemente se producirían marchas de protesta y disturbios y aumentará el número de emigrantes puertorriqueños.

También podría llegar el día cuando el país sea libre y soberano y así decidir por si mismos el camino a tomar. Porque como dijo alguna vez el gran mártir de la lucha por la independencia de Puerto Rico Pedro Albizu Campos “Grande es el imperio que nos enfrentamos pero más grande es nuestro derecho a ser libres”.
Envío:ResumenLatinoamericano

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