27 de septiembre de 2015

MÉXICO.

Lo que Ayotzinapa puso en evidencia trabajo
Miguel Mazzeo/Resumen Latinoamericano/La cultura nuestra, 24 de septiembre de 2015 – 

Hace ya mucho tiempo que el capitalismo y el neocolonialismo han desatado una guerra contra los pueblos del mundo, en particular contra los pobres, los trabajadores, los indígenas y las mujeres de la periferia. Se trata de una ofensiva que pretende arrasar con todos los espacios de cohesión comunitaria, con todos los espacios de cooperación y de solidaridad vinculados a los territorios y las subjetividades heterogéneas de los y las de abajo. Una ofensiva que quiere barrer de un plumazo las conquistas obtenidas por más de dos siglos de luchas populares. Estamos frente a una especie de moderna “Santa Alianza” del capital contra el trabajo, de las grandes corporaciones multinacionales contra la humanidad y la naturaleza, del Estado burgués contra las praxis organizativas de los pueblos basadas en la independencia y la autonomía.

Hace mucho tiempo también que esa guerra tiene uno de sus frentes principales y más intensos —desprovisto de todo filtro— en México. Podríamos recurrir a un arsenal de argumentos para demostrar que esto que decimos dista de ser una exageración que, en México, la hostilidad del sistema viene siendo impecable e implacable. Nos basta con tener presente algunas pocas cifras descarnadas. Las 22 610 personas desaparecidas en los últimos nueve años, las 150 000 personas muertas, el millón de desplazados y desplazadas, los más de mil cuerpos hallados en fosas comunes clandestinas en los últimos tres años. (Las cifras son oficiales). Nos basta con recordar que, en México, el Estado desconoce a los sindicatos sólo por saber conservar condiciones dignas para los trabajadores y las trabajadoras, o que criminaliza a las mujeres que luchan por su derecho a decidir sobre sus propios cuerpos (mientras tanto, en sintonía, la violencia patriarcal asesina a seis mujeres por día), o que tiene permanentemente en su mira a jóvenes, pobres, indígenas, militantes populares y diferentes.

Ante nosotros y nosotras, la indecente exhibición de las secuelas de la etapa superior del neoliberalismo, el rostro más auténtico del capitalismo periférico: un rostro salvaje y depredador. Por cierto, el capitalismo no tiene otros rostros, aunque sabe ocultar su genotipo y desconcertar con máscaras “humanas” y fenotipos “piadosos”. Pero los pueblos saben, o por lo menos intuyen, que es absolutamente falsa la escisión entre neoliberalismo y capitalismo. Ante nosotros y nosotras, el expansionismo sin fronteras que busca optimizar el territorio mundial y renueva las viejas cadenas de dependencia al tiempo que crea otras nuevas. Ante nosotros y nosotras, algunos de los “efectos” del “equilibrio continental” perseguido por los Estados Unidos. Antes nosotros y nosotras, el insoportable grado de degradación económica, social, política y ecológica alcanzado por la “civilización occidental”.

Los sucesos de Ayotzinapa (ciudad de Iguala, estado de Guerrero) del 26 y el 27 de septiembre de 2014 constituyen un episodio de una invariante en la historia mexicana. El ajuste estructural de la década del ochenta, el Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado en 1994 con sus correspondientes abusos del poder monopólico por parte de las empresas multinacionales y con una inserción cada vez más dependiente del capitalismo mundial, pueden considerarse como los hitos más cercanos de esa invariante. La extensa serie de violaciones a los derechos humanos y a los derechos de los pueblos perpetrada por la clase dominante mexicana, por el colonialismo y el neo-colonialismo desde hace 500 años, constituyen sus hitos de larga data y de persistente reiteración. Pero los sucesos de Ayotzinapa no son una vicisitud más, poseen un carácter sustantivo porque representan a cabalidad toda una época.

Ayotzinapa puso en evidencia esta guerra desatada por el capitalismo y el neocolonialismo contra los pueblos del mundo. Una guerra cuyo objetivo principal consiste en instituir una macabra uniformidad, una monstruosa totalidad, erradicando todo elemento que unifique y organice a los y a las de abajo, toda potencialidad autogestionaria, todo sustrato identitario y cultural que se contraponga a las coordenadas esclavizantes y alienantes y que pueda servir como basamento de un proyecto emancipador de los pueblos. Esta guerra viene incrementando su vehemencia en los últimos años y, aunque la constatación resulte dolorosa, también hay que decir que, en ciertos aspectos, ha trepado al auge de su eficacia. Con nuevos artefactos ideológicos de dominación, el capitalismo y el neocolonialismo han generado un “colchón social” compuesto por actores fragmentados, irresponsables, acríticos, individualistas, pesimistas, frustrados, consumistas, impiadosos, agresivos, colonizados; en fin, actores que son lisa y llanamente antisociales, monadas aisladas que pueden jugar tanto el rol de víctimas como de victimarios.

Los medios y métodos de esta guerra no constituyen anomalías. Las políticas de “seguridad” sólo pueden exhibir sus efectos destructivos sobre la vida de los pueblos. Militarización, paramilitarización y narcotráfico son plenamente funcionales a los objetivos del capitalismo y el neocolonialismo (con sus componentes racistas y patriarcales). Igual de funcional es la gestión del terror. No hay fallas de continuidad. No hay efectos colaterales. México muestra una estrategia de saqueo de las riquezas y de control social basada en una violencia cada vez más sistémica, casi mecánica. Una violencia que se retroalimenta con la soledad y la indiferencia, haciéndose cada vez más cruel y feroz y generando un medio saturado de impotencia y de tristeza. México muestra como los sistemas y los subsistemas de opresión y dominación de los seres humanos se interrelacionan y se potencian creando una maraña opresora que parece inexpugnable.

Pero de ningún modo existe en México un escenario hobbesiano. Sostener esto constituye una salida fácil, superficial o cómplice. O las tres cosas al mismo tiempo. No se trata de una guerra de todos y todas contra todos y todas. Además, los medios utilizados, la direccionalidad, el sentido y la “intencionalidad pedagógica” de la violencia son demasiado evidentes. No los pueden ocultar las artimañas de los medios de comunicación monopólicos con sus verbos impersonalizados, con sus afinadas estrategias de ocultamiento, con su inveterada costumbre de estigmatizar a las víctimas y de crear estereotipos que invariablemente “dan de comer” a la violencia estatal y para-estatal, con su deseo de “cerrar el caso” cuanto antes y con su sorprendente capacidad para reactualizar el macartismo. Tampoco pueden ocultarlos las meras prácticas de consolación. Mucho menos pueden ser eficaces estos encubrimientos y astucias cuando buena parte de las víctimas posee la estirpe de los luchadores sociales, de los que enseñan el maravilloso oficio de la libertad, de los constructores de convivencia igualitaria, de “comunalidad” y futuro. Directa o indirectamente las biografías de los muertos, heridos, desaparecidos de Ayotzinapa se pueden encastrar en una sola historia, en un mismo un drama colectivo. 

¿Acaso no luchaban contra la privatización de la educación pública y, en general, contra el imparable proceso de mercantilización-colonización de todos los bienes públicos? ¿Acaso no estaban defendiendo la tradición de las escuelas normales, en especial la formidable tradición de Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa que parió a un Lucio Cabañas o un Genaro Vázquez Rojas? ¿Acaso no estaban vinculados a la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM)? ¿Acaso no se dirigían a un acto en conmemoración por la masacre de Tlatelolco del 2 de octubre de 1968? No hay resquicios para las casualidades. El poder opresor —bajo cualquiera de sus formas: Estado o para-Estado, capitalistas formales o informales, legales o ilegales— hace desaparecer a los cuerpos tenaces que no logra degradar o descomponer, a los cuerpos orgullosos que no se dejan comprar, que no se quieren vender, que se niegan a ser mercancía, objeto o espectáculo; a los cuerpos arraigados en un territorio, situados en las trincheras más aptas para frenar la normalización disciplinaria y los procesos de subjetivación que impulsa el capital. El poder opresor no tolera a los cuerpos obstinados que quieren ser autónomos y felices, que resisten, sueñan y crean. Supo dar en la tecla esa pintada en la calle de la Reforma que decía pienso, luego me desaparecen.

Los y las que insisten en un escenario hobbesiano se olvidan del otro México, el que viene amasándose desde abajo. El México que, con sus espacios de socialización militante, con sus espacios públicos alternativos, con sus organizaciones de base, con sus luchas y sus sueños, con sus experiencias de autogobierno y de producción democrática, con sus Caracoles y sus Comités Municipales Populares, confronta al ritmo de sus intereses y despliega las contradicciones inherentes del sistema. El México que sabe que la ocasión de la libertad y la estación del advenimiento de la esperanza sólo se encuentran en lo colectivo y por eso teje y teje con los hilos del arco iris y del poder popular. El México que está en exceso respecto la protesta y el deseo (indispensables pero insuficientes) y trabaja para construir un proyecto emancipador. El México de la “tradición larga, perdurable y nunca rota” de la que hablaba Pedro Henríquez Ureña. El México de la autoconciencia popular. Vemos que carece de asidero la definición de México como “aquello que está alrededor de las fosas comunes”. Entonces, más que de un escenario “hobbesiano” cabe hablar de un “Armagedón”. No sabemos si cercano o lejano, pero sí sabemos que será inevitable. El abismo tiene fondo.

La “Guerra al Narcotráfico” lanzada hace una década, se muestra como la estrategia para silenciar, perseguir y asesinar militantes populares y para desatar la violencia clasista, racista y sexista. La “Guerra al Narcotráfico” es una forma de guerra contrainsurgente en el mundo de la posguerra fría. No por casualidad deviene (en México o en Colombia, en Brasil o en Argentina, o dónde sea) en interpenetración del narcotráfico, el tráfico de personas, y otros “tráficos”, con el Estado, las clases dominantes y el imperialismo. La lógica de estos actores, en el fondo, es exactamente la misma, porque es la lógica del capital: vale lo mismo para el gas, el petróleo, el oro, el agua, las drogas, los seres humanos o algunas de sus partes. De este modo, la “Guerra al Narcotráfico” ha servido para consolidar monstruosos bloques de poder y para profundizar el proceso de enajenación de soberanía. 

Por factores económicos, políticos, sociales y culturales (geopolíticos), México es demasiado importante para la preservación del orden dominante a escala mundial. Al mismo tiempo, en la sociedad civil popular mexicana anidan enormes potencialidades; la misma presenta “momentos de verdad” con posibilidades de devenir alternativas concretas al sistema de capital y a las formas de la democracia liberal (delegativa, representativa, procedimental). Los sistemas comunitarios de los pueblos campesinos-indígenas, por ejemplo, no son sólo una alternativa retórica y romántica. Son una alternativa concreta y buena. El futuro tiene reservas en México. De ahí que el capitalismo y el neocolonialismo no escatimen esfuerzos y crueldades a la hora de desestructurar todo tipo de resistencia de los y las de abajo, todas las experiencias que expresan algo radicalmente nuevo.

Los muertos, heridos y desaparecidos de Ayotzinapa pusieron en evidencia la incompatibilidad de fondo entre el mercado y la Política (así, con mayúsculas).

Los muertos, heridos y desaparecidos de Ayotzinapa pusieron en evidencia los efectos inevitables de la mundialización neoliberal, lo que ocurre (y ocurrirá) si la regulación mercantil sigue imponiéndose a la regulación política popular, si los intereses de las corporaciones predominan sobre los intereses de los pueblos.

Los muertos, heridos y desaparecidos de Ayotzinapa hicieron un poco más visibles los engranajes mortíferos de un sistema en guerra (la expresión es literal) contra toda estructura social contendora, contra toda forma de sociedad orgánica. Un sistema que pretende desarraigar a todos los hombres y a todas las mujeres, para luego fagocitarlos. 

Los muertos, heridos y desaparecidos de Ayotzinapa sirvieron para que muchos y muchas dentro y fuera de México tomaran conciencia del grado de descomposición de las clases dominantes y el Estado mexicanos, del abismo inexorable al que conduce la mundialización neoliberal, del altísimo grado de complicidad con la muerte que tienen aquellos y aquellas que siguen reivindicando su derecho a la indiferencia.

Al mismo tiempo, nos recordaron que sólo con el desarrollo de la conciencia popular —una conciencia que no sea desdichada— será posible superar esta crisis civilizatoria y generar una alternativa sistémica.

Los muertos, heridos y desaparecidos de Ayotzinapa tienen la dignidad de un árbol grande. Cumpliendo con sus deberes inmediatos, se han convertido en universales. Son bandera de lucha para el campesinado y para las comunidades indígenas que, cercados por las empresas multinacionales, no se rinden y defienden sus territorios; para los y las que se resisten a gastar su sangre en las plantaciones agro-industriales o en las maquilas y se organizan y luchan, para los y las que quieren escapar de la miseria, la precariedad, la prostitución, el narcotráfico y el para-militarismo, sin asumir la amarga alternativa de cruzar la frontera.

Los muertos, heridos y desaparecidos de Ayotzinapa son nuestros héroes irreprochables. Pero son Héroes de sacrificio. De nosotros y nosotras depende que algún día México y Nuestra América toda vuelvan a parir héroes de triunfo.

¡Vivos se los llevaron. Vivos los queremos!
Ilustración: Fiesky Rivas 


Entrevista a Mónica Mexicano de la Asamblea de Mexicanos en Argentina a 12 meses de Ayotzinapa. “Seguimos con la exigencia de la aparición con vida de los 43 estudiantes”
Por Marina Perez Damil, Resumen Latinoamericano /25 de Sept.2015.- 

Un año pasó desde desaparición con vida de los 43 estudiantes normalistas de la Normal Rural Isidro Burgos del Estado de Guerrero, bajo complicidad del Estado Mexicano. Hecho que marcó a fuego la coyuntura política actual en México, y que pone de relieve la fragilidad del sistema político democrático. Mónica Mexicano integrante de la asamblea de Mexicanos en Argentina, contó a Resumen Latinoamericano en el marco de la Acción Global por Ayotzinapa, sobre las trabas a la investigación por parte del Gobierno Méxicano y las implicancias de la masacre.

Lo importante para Mónica, como para los cientos de personas que estuvieron frente a la embajada de México en Argentina en el aniversario de la masacre de Iguala, fue manifestar una vez más la rabia y el dolor que causó la desaparición de los cuarenta y tres estudiantes. Ante la ignominia de los Estados frente a lo ocurrido el 26 y 27 de septiembre del año pasado en Guerrero, la referente de la Asamblea de Mexicanos en Argentina resaltó la importancia de la lucha desde abajo y el apoyo de las organizaciones civiles. 

-¿Cómo se dio el día la concentración frente a la embajada? ¿Qué tipo de participación hubo? 
Fue una jornada político cultural frente a la embajada de México en el barrio de Belgrano codo a codo con organizaciones sociales y de derechos humanos con las que venimos trabajando desde hace un año, y que solidariamente han levantado la consigna de aparición con vida de los 43 estudiantes, que han acompañado la digna lucha de los familiares de los 43, y que estuvieron presentes hace unos años cuando ellos vinieron a contar su propia historia. Vinimos a hacer un acto de protesta al Gobierno Mexicano y a exigirles la verdad sobre qué es lo que hicieron con nuestros compañeros desaparecidos. Seguimos con la exigencia de la aparición con vida de los 43 estudiantes.

-¿Los recibieron acá en la embajada? ¿Tuvieron algún tipo de contacto? 
No, incluso no era la idea. Ya exigimos lo que había que exigir en su momento y la jornada de hoy fue más que nada una demostración política de que continuamos luchando.

-¿Cómo está actuando el Gobierno actualmente frente a la causa de Ayotzinapa? 
Hay un intento por parte del Estado Mexicano de establecer una supuesta verdad histórica que dice que los estudiantes fueron casi raptados por un grupo criminal de narcotraficantes, que se los llevaron, los quemaron y esparcieron sus cenizas en un rio. En la última semana el GEIG (Grupo Independiente de expertos interdisciplinarios) reunidos con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos dio su dictamen después de realizar varias pericias, la cual desmiente esa versión oficial ya que no hay manera de comprobar que los chicos fueron quemados.

Se exige que se abran nuevas líneas de investigación, y hay una de ellas que es interesante porque nos permite empezar a hablar de lo que ya habíamos venido hablando: el Narcoestado.

Se habla de un quinto autobús. Hay que recordar que los chicos fueron a Iguala en autobuses para poder asistir a una marcha en el DF, y parece que uno de los autobuses contenía un cargamento de drogas -posiblemente heroína- que es usualmente transportada en este tipo de autobuses. Si esto es así, se evidenciaría la complicidad del Gobierno Mexicano con el crimen organizado que está ejecutando estos actos, y explicaría la respuesta tan feroz del gobierno para evitar que eso se destapara.

Esa es la hipótesis del GEIG, la cual se puede investigar federalmente. Nosotros levantamos las consideraciones que hace el GEIG, le exigimos al gobierno mexicano que lo haga, y acompañamos la lucha de los padres de familia.

-A nivel organización ¿Qué es lo que deja Ayotzinapa? 
Nosotros vemos que bajó la participación respecto de la causa, pero tiene que ver con esta política de terrorismo que está llevando el Estado. Hay un desgaste, pero también existe el miedo de continuar, por las represiones y las desapariciones que minan la organización. Por otro lado hay que recordar que Ayotzinapa es la punta del icberg de la situación de guerra que se vive en México. Hay mucha gente que está desaparecida, que ha sido asesinada. Las cifras que arrojan los organismos de derechos humanos y organizaciones sociales periodistas son desde el 2006 a la fecha de más de 200 mil personas asesinadas y 80 mil personas desaparecidas, entre ellos migrantes que intentan llegar a Estados Unidos y son captados por el crimen organizado, sometidos a esclavitud sexual, laboral, etc. Entonces la gente también sale a denunciar toda esa situación de terrorismo de Estado que se vive.

El caso de los 43 permitió que la gente pudiera empezar a denunciar y organizarse para decir lo que está pasando, para decir que nos están matando. Incluso en el exterior nos permitió contar la vinculación del Gobierno Mexicano con el crimen organizado, no solamente el tráfico de drogas, sino también el tráfico de personas, órganos, prostitución, pornografía infantil, etc.

-¿Crees que primó la organización este año frente a las elecciones federales?
La lectura que se hace es que el sistema electoral y el sistema en general produce un descrédito, por la impunidad que se viene viviendo desde siempre. No hay por ejemplo ninguna persona juzgada por ningún crimen de Estado. Esto más el fraude electoral, más la venta del país por culpa del neoliberalismo y el desmantelamiento de lo estatal, han generado el descrédito de la gente no solamente en el sistema político sino también en el proceso democrático de lo electoral. La gente ya no sale a votar.

-¿Decís que Ayotzinapa aumentó este descredito? 
Lo aumentó y afianzó está sensación de impunidad. Algo importante además para remarcar es que nos preceden dos fraudes electorales muy documentados, y que no pasó nada: el fraude se cometió y el presidente se instituyó, esto fue en el 2006 con Felipe Calderon y Lopez Obrador. También cuando asumió Peña Ñieto hubo compra de votos. La gente no considera la vía electoral como una forma de cambiar las cosas, porque además de que son tres o cuatro partidos, que son los mismos de siempre donde la gente se va cambiando de partido para realizar acuerdos políticos, lanzarse y competir, no hay posibilidad de generar nuevos partidos. Está Morena de López Obrador pero no es representativo de la lucha social o del movimiento de izquierda.

Lo que vemos en México es un aumento de los grupos autonómicos y también de autodefensa, como es el caso de Guerrero de las policías comunitarias o de Michoacán de las autodefensas del pueblo de Ostula o de Cherán, donde ante la situación de violencia desatada por el Narcoestado la gente no ha tenido otra alternativa que armarse y defender sus territorios, su vida. Son cosas que desde acá desde la Argentina nos pueden sonar desproporcional, desconsideradas, o anacrónicas pero en Mexico tienen una vigencia de la realidad que se vive. Lo que se está jugando en México no es un proyecto político, sino la existencia. No es que hay una lucha por la construcción por un país socialista, sino que es la lucha por mantener la vida, por no ser asesinado por un cartel de narcotraficantes. 

-Última pregunta. ¿Cómo reaccionó el Gobierno Argentino frente a lo sucedido y como hubiesen esperado que reaccione? 
Nosotros le pedimos al Gobierno Argentino que se pronunciara, el primero de Diciembre del año pasado fuimos a cancillería a exigir que se rompieran relaciones con el Estado Mexicano que tiene una política genocida contra su población. Fuimos a sostener que el Estado Argentino – que se dice ser un gobierno de los Derechos Humanos – no puede mantener una relación con este tipo de Estado. Vemos una contradicción en ese sentido porque no tuvimos una respuesta concreta a lo que solicitamos.

Sabemos que hubo declaraciones en el sentido políticamente correcto por parte del Gobierno Argentino diciendo que es un caso “muy sentido”, o que se acompaña el dolor de los padres de familia, pero en los hechos no hay nada. De hecho hay una actividad oficialista en los últimos días donde ellos lo conmemoran casi como un aniversario luctuoso, cuando la lucha de los padres y de todas las organizaciones es continuar con la aparición con vida. Esa es la política de los Estados.

Nosotros lo vemos como una complicidad, porque el silencio te hace cómplice. Por eso la solidaridad y la lucha por la justicia tiene que venir desde abajo, desde la gente, las organizaciones de base de acá, de derechos humanos. Para nosotros fue muy importante el apoyo de las Madres de Plaza de Mayo línea fundadora, y otros grupos que se han organizado para juzgar a los asesinos por el genocidio. Si hay genocidas presos, es gracias a las organizaciones civiles. Eso creemos y estamos intentando de llevar esa experiencia hacia México.












Por el dolor, por la rabia, por la verdad, Por la Justicia.
Resumen Latinoamericano / Enlace Zpatista /25 de Septiembre 2015 .- 
POR EL DOLOR, POR LA RABIA, POR LA VERDAD, POR LA JUSTICIA.

Compañeras, compañeroas y compañeros de la Sexta de México y el Mundo:

Hermanas y hermanos de los pueblos de la Tierra:

Sabe nuestro colectivo corazón, de antes y de ahora, que nuestro dolor no es lamento estéril.

Sabe que nuestra rabia no es desahogo inútil.

Sabemos quienes somos lo que somos, que nuestros dolores y rabias nacen y se alimentan de mentiras e injusticias.

Porque quien está arriba a costa de quienes abajo somos lo que somos, miente como forma de hacer política y adorna la muerte, la desaparición forzada, el encarcelamiento, la persecución y el asesinato con el escándalo de su corrupción.

Es criminal con fuero y sin vergüenza quien arriba es, sin importar el color de su política. Sin importar si pretende esconderse detrás de un cambio de nombre y de bandera. 

Siempre el mismo rostro, la misma soberbia, la misma ambición y la misma estupidez. Como si al desaparecer y asesinar también quisieran desaparecer y asesinar la memoria. 

De arriba y de quienes ahí anidan sus perversiones y bajezas, sólo recibiremos la mentira como salario y la injusticia como pago.

Puntuales llegan la injusticia y la mentira, todos los días, a todas horas, en todas partes.

No les sacia el despojarnos de trabajo, vida, tierra, naturaleza. También nos roban a quienes con nosotr@s son: hijos, hijas, hermanas, hermanos, padres, madres, familiares, compas, amig@s.

Persigue quien arriba es. Encarcela. Secuestra. Desaparece. Asesina.

No sólo acaba con cuerpos, con vidas.

También destruye historias.

Sobre la desmemoria construye el de arriba su impunidad.

El olvido es el juez que no sólo lo absuelve, también lo premia.

Por eso, y más, nuestros dolores y rabias buscan la verdad y la justicia.

Tarde o temprano aprendemos que no se encuentran en ningún lado, que no hay libro, ni discurso, ni sistema jurídico, ni institución, ni promesa, ni tiempo, ni lugar para ellas.

Que hay que construirlas aprendemos.

Como si el mundo no estuviera cabal todavía, como si un hueco le hiriera el vientre, lacerado el corazón del color que somos de la Tierra.

Así aprendemos que sin verdad y sin justicia, no hay día ni noche cabal. No reposa nunca el calendario, no descansa la geografía.

En muchas lenguas, idiomas, signos, nombramos a quien falta.

Y cada dolor y cada rabia toma un nombre, un rostro, una historia, un hueco que duele e indigna.

El mundo y su historia se llenan así de ausencias,

Y esas ausencias se hacen murmullo, palabra fuerte, grito, alarido.

No gritamos por lamento. No lloramos por pena. No murmuramos por resignación.

Es para que quienes faltan encuentren el camino de regreso.

Para que sepan que están aunque falten.

Para que no olviden que no olvidamos.

Por eso: por el dolor, por la rabia, por la verdad, por la justicia.

Por Ayotzinapa y todos los Ayotzinapas que hieren los calendarios y geografías de abajo. 

Por eso la resistencia.

Por eso la rebeldía. 

Porque llegará el tiempo en que paguen quienes nos deben todo. Pagará quien persiguió, pagará quien encarceló, pagará quien golpeó y torturó.

Pagará quien impuso la desesperación de la desaparición forzada. Pagará quien asesinó. 

Porque el sistema que creó, alimentó, cobijó y protegió el crimen que se viste de mal gobierno, será destruido. No maquillado, no reformado, no modernizado. Demolido, destruido, acabado, sepultado será.

Por eso en este tiempo nuestro mensaje no es de consuelo ni de resignación para quienes se duelen por una o muchas ausencias.

De rabia es nuestro mensaje, de coraje.

Porque conocemos ese mismo dolor.

Porque tenemos en las entrañas la misma rabia.

Porque, siendo diferentes, así nos parecemos.

Por eso nuestra resistencia, por eso nuestra rebeldía.

Por el dolor y la rabia. Por la verdad y la justicia.

Por eso: No claudicar. No venderse.

No rendirse.

Por eso: ¡Verdad y Justicia! 

Desde las montañas del sureste mexicano.
Subcomandante Insurgente Moisés. Subcomandante Insurgente Galeano.

En un rincón del planeta que llaman “Tierra”, septiembre del 2015.

Este día 26 de septiembre, miles de zapatistas, niños, niñas, jóvenes, jóvenas, mujeres, hombres, otroas, ancianos y ancianas, viv@s y muert@s, nos manifestaremos en nuestros territorios para abrazar así a todas las personas que tienen el dolor y la rabia a causa de la cárcel, la desaparición y la muerte impuestas por el de arriba.

Las abrazaremos también porque así nos abrazaremos nosotras, nosotros, zapatistas.

Y así llamamos a todas las personas honestas y cabales del planeta para que hagan lo mismo, en sus calendarios y geografías, según sus tiempos y modos.

Porque mientras se quieran suplir con mentiras y burlas las faltas de verdad y justicia, la humanidad seguirá siendo sólo una grotesca mueca en la faz de la Tierra.

Las victorias de Ayotzinapa 
Por Fernando Buen Abad / Rebelión / Resumen Latinoamericano / 25 de septiembre de 2015 – 

En el corazón mismo del crimen aberrante de Ayotzinapa contra 43 estudiantes normalistas, perpetrado el 26 de septiembre de 2014, florece una rebeldía que aún adolorida y sin haber podido secar sus lágrimas viene educándonos a todos sobre la importancia de la perseverancia, la claridad y la dirección política de las luchas. Eso es una victoria que nadie va a eclipsarnos. No aceptemos sublimaciones metafísicas sacadas de algún cuento judicial con hadas esparcidas sobre la resignación de corto plazo. La lucha de y por los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, de y por sus padres y compañeros, es la escuela de la vida, lo que la vida enseña en su clave mayor que es la clave de la lucha en fase revolucionaria. Un gran triunfo que es concreto y objetivo en los brazos, los corazones y las cabezas de esos padres y esos compañeros que no han bajado la guardia ni un minuto… ni un instante.

Es una gran victoria de la lucha que no ha sido arrasada por las aplanadoras mediáticas financiadas desde las oligarquías, que no ha sido devorada por el olvido y que no ha sido ahogada en los océanos de saliva fétida de “señoritos” y los “señorones” “funcionarios”, “empresarios”, “periodistas” y “militares”. Una victoria inconclusa pero no por eso menos victoria. Un paso crucial de la resistencia y de la dirección política que, con sus debates y sus diferencias, avanza firme contra los responsables del crimen y que no se deja enturbiar las batallas ni por el fuego enemigo ni por el fuego amigo. Los arribistas y los oportunistas también han sido derrotados, uno tras el otro, y todos esos que se suponen “representantes” de la lucha de Ayotzinapa, autonombrados por su voluntarismo o por su sed de cámaras y micrófonos, han venido derrumbándose uno a uno. ¡Que gran victoria!. 

Un año después, a pesar de las argucias y las ofensivas ideadas por los aparatos de guerra ideológica, disfrazados de “medios de comunicación”, un mundo entero clama por justicia y señala al Estado como responsable del asesinato y desaparición de 43 estudiantes mexicanos. Un año después el mundo entero pide el esclarecimiento a fondo, caiga quien caiga, pregunta ¿dónde están los normalistas? y organiza manifestaciones populares en cada rincón del planeta. Un año después ni con todo su poder, ni con todas sus canalladas los mafiosos que tienen secuestrado a México han podido silenciar el grito que exige justicia con el argumento revolucionario poderoso desde Ayotzinapa. Los 43 de Ayotzinapa no han podido ser derrotados por las trampas añejas ensayadas sistemáticamente contra toda expresión de rebelión y contra toda voluntad de cambios. ¡Un año después!.

Aunque se vive en México un clima político irrespirable impuesto durante años, lustros y décadas; aunque no cesa eso macabro que se multiplica en un país secuestrado sanguinariamente por el neoliberalismo; aunque estamos hundidos en una criminalidad monstruosa; aunque reina en algunos sectores un clima de impotencia y desesperación… la lucha de Ayotzinapa logra trascender la ira para volverse organización y movilización de largo plazo. No sólo se trata de “resistencia” se trata de una lucha contra todas las “instituciones” de la burguesía, contra todos los partidos políticos serviles al capitalismo, contra el sistema judicial corrupto en su totalidad y contra las maquinarias mediáticas que son protagonistas patológicas de la criminalización y la calumnia a destajo. Ese papel de la lucha por Ayotzinapa, en un escenario tan adverso, es una victoria extraordinaria. Una gran victoria.

Hoy más que nunca se requiere un frente único de todas las organizaciones sociales, es decir de los estudiantes en huelga unidos con los maestros, unidos con los grupos de autodefensa, unidos con las bases del MORENA, unidos con los sindicatos, con la clase trabajadora. Porque es necesario dinamizar todas las victorias que viene logrando la lucha por Ayotzinapa para acompañar (nunca suplantar ni desplazar) a quienes la sostienen en todo el planeta y que, hoy por hoy, pueden hacer un llamado histórico rumbo a un frente por la unidad porque sólo el pueblo salva al pueblo si está organizado con un programa emancipador de verdad.

La lucha de Ayotzinapa y por los 43 es una victoria que está rompiendo los prejuicios “anti-políticos” y está pariendo una revolución semántica en manos de esos jóvenes inspirados en una política revolucionaria a su vez inspirada en las conquistas históricas que se ganó, hacemuy poco, el pueblo de México con la Revolución de 1910. Una victoria en verdad distinta y libre que se hace herramienta de lucha contra todas las formas de la vieja política agria y sangrienta que nos impuso en México el capitalismo con sus peleles. Una victoria impulsada por los jóvenes para superar a la crisis de dirección revolucionaria que aqueja a la humanidad entera. Victoria de la lucha desde Ayotzinapa y para el mundo capaz de expresar una explosión de propuestas dirigidas por consenso y llamando siempre a otros grupos para que se unan y sean también el movimiento revolucionario que va triunfando. Con sus pies y a su paso.

Esta victoria de quienes luchan -desde, con, hacia- Ayotzinapa, ha puesto al gobierno y al empresariado que lo apoya bajo una presión popular muy poderosa. Se logrará una solución, tarde o temprano si el programa se profundiza en el caso de Ayotzinapa (y a muchos otros casos). Eso es una victoria, parcial sí pero victoria siempre, que es homenaje a los caídos y a los desaparecidos tanto como a los que están en pie y movilizados planetariamente. Victoria nueva, fresca y correcta, capaz de eludir las provocaciones, los prejuicios y las infiltraciones, por lo inmediato y por lo mediato. Victoria de organización con ideas políticas de nuevo género capaces de entender a fondo los problemas y anhelos de la juventud para frenar a todo lo que ataca a nuestro pueblo. ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!


60 hombres armados con fusiles AK-47 atacan a dos comunidades de Guerrero; Ejército les niega ayuda
Resumen Latinoamericano / 21 de Septiembre 2015 .-

Las comunidades de Liberaltepec y San Felipe Ocote, del municipio de Apaxtla, Guerrero sufrieron el sábado por la mañana un ataque armado, el cual se presume estuvo a cargo del grupo delictivo La Familia Michoacana.

Sometieron a algunos pobladores y secuestraron a otros, entre ellos a cuatro maestros. Por la noche integrantes del Movimiento Apaxtlense Adrián Castrejón (MAAC), denunciaron, la irrupción de los hombres armados y solicitaron apoyo ante la omisión y falta de ayuda de los policías federales y soldados del Ejército con base en esa cabecera municipal, quienes les han negado el apoyo, “porque dicen que no tienen gente”.

La fuente consultada por El Sur informó que eran más de 60 hombres armados con fusiles AK-47, quienes cerraron las entradas y salidas de las dos comunidades, impidiendo el acceso a los pobladores a los que les quitaron los teléfonos celulares para evitar que se comunicaran y pidieran ayuda de las autoridades.

Los maestros secuestrados imparten clases en la telesecundaria de Liberaltepec, pero desde la semana pasada habían dejado de asistir a impartir clases, esto después que el martes pasado, el mismo grupo armado raptó a la maestra de primaria Aidé Alcarán, a quien liberaron un día después tras el pago de un rescate

Los pobladores dieron a conocer que después del hecho recurrieron a las autoridades para informar lo que sucedía, pero hicieron caso omiso, aunque no hubo reportes de personas muertas o heridas, las comunidades hasta el sábado por la madrugada seguían sitiadas bajo control de dicho grupo delictivo.

Apaxtla hasta hace unas semanas era considerado uno de los municipios que forman parte del 40% de los territorios receptores de familias desplazadas, también se identifican los municipios de Teloloapan, San Miguel Totolapan, Chilpancingo, Atoyac, Chilapa y Acapulco. Aunque en febrero de este año 500 familias llegaron a esa zona escapando de la violencia que incluye muerte y secuestros, ahora todo parece indicar que al municipio también se ha vuelto blanco de ataques.

Brenda Pérez, coordinadora del área de desplazamientos de la asociación civil, explicó que “es la violencia la que está generando estos desplazamientos en todo el país. Creemos que este escenario de violencia generalizada donde se dan intensos enfrentamientos entre las fuerzas armadas y grupos del crimen organizado, donde hay graves violaciones a los derechos humanos que se suman a la corrupción, a la impunidad, a este contexto de opresión y omisión de la libertad de expresión es lo que provoca el desplazamiento de las personas”.

Los habitantes del municipio atribuyen la negativa de ayuda por parte de la policía a que tienen miedo, ya que en meses pasados, hubo un enfrentamiento con grupos delictivos donde nueve policías estatales murieron y uno quedó herido.

Los agentes efectuaban recorridos por la zona a bordo de dos vehículos cuando fueron emboscados. “El gobierno del estado de Guerrero lamenta estos acontecimientos y ha implementado todo lo necesario para apoyar conforme a derecho a los familiares de quienes perdieron la vida”, expresó en un comunicado La Secretaría de Seguridad Pública.


Crimen organizado, impune 
Por Nancy Flores / Resumen Latinoamericano / 20 de Sept. 2015.- 

En lo que va del sexenio, la PGR inició sólo 2 mil 803 averiguaciones por delincuencia organizada; de éstas, sólo 84 por delitos contra la salud. México, tercer productor mundial de opio y principal exportador de metanfetaminas a EU

Entre diciembre de 2012 y enero de 2015, la Procuraduría General de la República (PGR) integró sólo 2 mil 803 averiguaciones previas por delitos del crimen organizado, revela un reporte entregado por la dependencia a Contralínea, por medio de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental.

De éstas, sólo 84 correspondieron a delitos contra la salud o narcotráfico, a pesar de que México es el tercer productor mundial de planta del opio o adormidera (Papaver somniferum), según el International narcotics control strategy report 2015 (INCSR 2015); y presenta altos niveles de cultivo de amapola (Papaver rhoeas), de acuerdo con la Presidential determination on major drug transit or major illicit drug producing countries for fiscal year 2015, de la Casa Blanca.

En dicho documento, el gobierno de Barack Obama manifiesta que México es el principal proveedor de derivados ilegales de esa planta a Estados Unidos.

Otro dato que contrasta con las apenas 84 averiguaciones previas por delitos relacionados con el narcotráfico es el señalamiento hecho por el Departamento de Estado, en su INCSR 2015, de que México es el principal exportador de metanfetaminas al vecino país del Norte. 

El resto de las averiguaciones previas, 2 mil 719, se refieren a otros delitos previstos en la Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada, entre los que están el secuestro, la trata de personas, el tráfico de indocumentados, el lavado de dinero, el tráfico de órganos y el terrorismo.

En entrevista con Contralínea, Carlos Antonio Flores –investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social– indica que la estrategia contra el crimen organizado del actual gobierno ha tenido una tendencia muy similar al de la pasada administración, en términos de focalizarse hacia los actores más operativos.

Por ello, el doctor en ciencias políticas y sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México opina que la estrategia sigue estando mal enfocada. Se debe “focalizar la atención en los actores más significativos, que no son los operativos, sino que son los que les brindan protección [a los criminales] desde las instituciones municipales, estatales y federales; y son los que les brindan la posibilidad de integrar su dinero a la economía [formal]. Mientras esto no se haga, la estrategia solamente es como los fuegos artificiales”.

Averiguaciones por año 

De acuerdo con la respuesta a la solicitud de información 0001700060515 hecha por Contralínea, en diciembre de 2012 –el primer mes del gobierno de Enrique Peña Nieto–, la PGR abrió 121 averiguaciones previas por ilícitos cometidos por el crimen organizado. Sólo tres de ellas fueron por delitos contra la salud.

En 2013 se abrieron 1 mil 302 averiguaciones por delincuencia organizada, de las cuales sólo 57 correspondieron a narcotráfico.

Y aunque el presidente Peña aseguró en su Tercer informe de gobierno que se combate con firmeza el crimen, en 2014 sólo fueron 1 mil 299 averiguaciones, de las que 22 se relacionaron con delitos contra la salud. Y en enero de 2015, fueron 81, de las que sólo dos fueron por tráfico ilegal de narcóticos.

Los magros números que ofrece la PGR en torno a las investigaciones abiertas por delincuencia organizada se contraponen al discurso oficial: “Estamos desarticulando sus estructuras operativas y capacidades financieras y hemos emprendido modificaciones de fondo para prevenir la incidencia delictiva y fortalecer las instituciones de seguridad y justicia”, aseguró Peña.

También revelan que la dependencia que encabeza Arely Gómez sigue sin investigar los miles de homicidios vinculados al crimen organizado (principalmente al narcotráfico) y al uso de armas de uso exclusivo del Ejército.

Ello, a pesar de que oficialmente se reconoce que entre diciembre de 2012 y noviembre de 2014 se cometieron 34 mil 470 homicidios dolosos en el país, según el informe Cifras de homicidio doloso, secuestro, extorsión y robo de vehículos 1997-2014, elaborado por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. De éstos, 1 mil 726 ocurrieron en diciembre de 2012; 18 mil 331 en 2013, y de enero a noviembre de 2014, 14 mil 413.

Pese a estos datos oficiales, la Presidencia de la República presume en su Tercer informe de gobierno que “los homicidios disminuyeron 24 por ciento y en 2014 se tuvo la tasa más baja en 6 años”.

Según el reporte Cifras de homicidio doloso, secuestro, extorsión y robo de vehículos 1997-2014, entre diciembre de 2012 y noviembre de 2014 se denunciaron 3 mil 158 secuestros, considerados entre los delitos que castiga la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada.

Criminales, en la calle

El número de narcotraficantes detenidos es otro indicador que revela que en México no se ha combatido frontalmente al crimen organizado. Y es que en 2013 apenas se detuvieron a 130 con vínculos probados con cárteles del narcotráfico, refiere la respuesta de la PGR a la solicitud 0001700007214, hecha por Contralínea.

De acuerdo con esos datos, del Cártel de Sinaloa –considerado el más poderoso del país y el cual es nuevamente comandado por Joaquín Guzmán– sólo se detuvo a un integrante. La organización que tuvo más bajas por cárcel fue La Familia Michoacana, al sumar, apenas, 39 detenidos. Le siguió el Cártel del Golfo, con 25; el cártel de Los Caballeros Templarios, con 23; y los cárteles de Jalisco Nueva Generación y Los Zetas, con 21, respectivamente.

A los cárteles de Los Beltrán Leyva, Tijuana y Los Valencia no les fueron detenidos integrantes en ese lapso.

El doctor Carlos Antonio Flores observa que, en los hechos, el número de delincuentes que realmente queda sometido a proceso judicial, ya no se diga el que queda sentenciado, es muy deficitario. “Porque una cosa es que te procesen judicialmente y otra que te encuentren culpable.

En ese sentido, los números son totalmente distintos: son ínfimos respecto al esfuerzo que está significando esto [la “lucha” contra el crimen] en términos de inversión institucional y de zozobra para la sociedad”.

En este sentido, advierte que este tipo de estrategia de despliegue masivo de Fuerzas Armadas ha sido fuertemente lesiva para la sociedad, que ha sufrido graves costos de violación de derechos humanos como efecto indirecto ante este tipo de esfuerzos.

El investigador indica que frente a los grandes números que se suelen ofrecer en medios de comunicación y a la presentación continúa de supuestos delincuentes detenidos, en realidad lo que queda es que el sistema judicial no es capaz de procesar un número significativo de ellos.

En ocasiones, detalla, es porque las condiciones en las cuales se les detiene es irregular o, en otras, porque las cantidades de droga son irrelevantes y se les detiene por posesión para consumo.

“En el esfuerzo nacional contra las drogas y el narcotráfico que reportan en el informe anual de la Presidencia, del Ejecutivo, se aprecia cómo el amplio número de sujetos supuestamente detenidos no se empata ni es razonablemente vinculado, sustentado, en términos de los números de la gente que es sentenciada. Esto nos habla de que este tipo de esfuerzos se está focalizando en gente que muy probablemente se le está acusando por posesión, no necesariamente por tráfico, o quizá vendedores al menudeo, pero que no son los actores más significativos de la delincuencia organizada dedicada al tráfico de drogas en México.”

En México, todos los males

El INCSR 2015, elaborado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, describe a México como un gran país productor de drogas ilegales y de tránsito de las mismas; pero también de lavado de dinero, producto de la corrupción, el secuestro, la extorsión, las violaciones de los derechos de propiedad intelectual (o piratería), la trata de personas y el tráfico de armas de fuego.

Y es que, en efecto, todos los delitos enlistados en la Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada encuentran terreno fértil en México.

En el caso del lavado de dinero, se calcula que éste asciende a entre 19 mil millones y 29 mil millones de dólares anuales. Otro delito que se comete con mucha frecuencia en el país es el tráfico de personas.

De acuerdo con el Trafficking in persons report 2015, elaborado por el Departamento de Estado, México es un país de tránsito y destino para hombres, mujeres y niños sometidos a la trata sexual y laboral (trabajo forzoso en la agricultura, el servicio doméstico, la comida procesada, la construcción, la economía informal, la mendicidad).

Los grupos más vulnerables, detalla, son las mujeres, los niños, los indígenas, las personas con discapacidades físicas y mentales, los migrantes y la comunidad lésbica-gay-bisexual-transgénero.

El reporte agrega que en el país persiste el turismo sexual infantil, no sólo en zonas turísticas, sino también en las ciudades de la frontera Norte.

Para el Departamento de Estado, el gobierno de México no cumple plenamente con las normas mínimas para la eliminación de la trata. Además, critica la complicidad oficial, que “sigue siendo un problema grave y en gran medida sin resolverse”.

Nancy Flores, @nancy_contra
[BLOQUE: INVESTIGACIÓN] [SECCIÓN: SEGURIDAD]



Lo que dice Nestora/ Activistas de Guanajuato toman las calles para exigir justicia por feminicidios 
Por Javier Sicilia/ Resumen Latinoamericano /20 de Sept. 2015.- 

El caos del país, ese caos que no existe en el innoble imaginario de Enrique Peña Nieto, tiene mil formas: fosas comunes, asesinatos, desapariciones forzadas, extorsiones, secuestros, desplazamientos e impunidad. Habría que agregar a ellas la fabricación de delitos a quienes, frente al caos, tomaron el camino de defender a los suyos. Uno de esos rostros, que junto a los del José Manuel Mireles y Mario Luna representa el de cientos, es el de Nestora Salgado. En ella se expresa la sentencia del Estado: “Si se defienden les destruimos la vida. Ustedes no nos importan”.

La visité hace unos días en la torre médica del Centro Femenil de Readaptación Social, en donde convalece a causa de la huelga de hambre que hizo para luchar por su inocencia. Gordita, chaparrita, dulce y a la vez firme, responde a mi alegría de verla bien con: “No podría ser de otra forma, Javier. La seguridad de que yo no hice lo que me atribuyen me da paz y fuerza”.

A pesar del daño del hígado, consecuencia de su ayuno, y de su dolor crónico de espalda, secuela de un accidente carretero que dañó sus cervicales –y para el cual no se le proporciona medicamento porque no hay Pregabalina en el hospital–, no se queja. Por el contrario, inició el 23 de agosto el Ayuno de Daniel –un ayuno de verduras– para acompañar el año de sufrimiento de los padres de Ayotzinapa. Una forma de continuar en su encierro lo que no dejó de hacer como comandante de la Policía Comunitaria de Olinalá: defender a la población contra el crimen organizado y la corrupción e inoperancia del Estado.

En ese encargo –amparado por el artículo 701 de la Ley Estatal de Guerrero y el 2.A de la Constitución federal, que garantizan el derecho de los pueblos indígenas al autogobierno y la autodefensa– disminuyó 90% las tasas de criminalidad de Olinalá. Sin embargo, en 2013, la recuperación de cuatro adolescentes declaradas desaparecidas por sus madres y su detención, por petición de esas mismas madres, en la Casa de Justicia de la Policía Comunitaria derivó en el arresto sin orden de aprehensión de Nestora y en su confinamiento, igual de arbitrario, en el penal de alta seguridad de Tepic.

Las muchachas que la acusan, víctimas de una red de trata y de tráfico de drogas vinculada con las autoridades del municipio, me dice Nestora, “traían en sus celulares videos de violaciones y de ejecuciones que entregamos al Ejército. Sus madres nos pidieron que las retuviéramos en la Casa de Justicia y Reeducación porque ya no sabían qué hacer con ellas. No secuestramos ni maltratamos a nadie, como ellas dicen. Usted conoce bien la Casa de Justicia y la manera en que se vive allí y se encauza la vida. A mí me gustaría ahora estar allí y no en este lugar. Aquí, a pesar de las buenas condiciones del hospital, es el encierro. Allá, usted lo sabe, es un confinamiento en libertad. Se paga trabajando por la comunidad y se busca la recuperación de las personas retenidas”.

La criminalización de Nestora, lejos de constituir un acto de justicia, es un acto más del oprobio del Estado mexicano: la protección de negocios criminales. Primero, el de la trata y el tráfico de drogas, del que las muchachas que la acusan son víctimas y usufructo. Segundo, mediante el amedrentamiento y la criminalización de las policías comunitarias, el de la instalación cómoda de las compañías mineras en las montañas de Guerrero cuyos contratos están ya firmados. “Parece, Javier –me dice con tristeza–, que conscientizar y defender con dignidad la vida es un crimen para el Estado, un crimen que se paga con el encarcelamiento y la destrucción de la vida. ¿Sabe qué me duele más de todo esto? No ver a mis hijas ni a mi nieto y saber del sufrimiento de tantos seres indefensos”.

La criminalización de Nestora –al igual que la de Mireles y sus autodefensas, al igual que la de Luna y los yaquis– no sólo es el otro rostro de los crímenes de ­Ayotzinapa, de los 57 mil 410 asesinados en lo que va de la administración de Peña Nieto, de los 80 mil del sexenio de Calderón –la deuda no es de gobierno, sino de Estado–, de los más de 30 mil ­desaparecidos que continúan su monstruosa acumulación, y de las centenas de muchachas corrompidas por el crimen, como las que acusan a Nestora. Es también la mentira con la que en su discurso de tres años de gobierno Peña Nieto ha querido maquillar una vez más la tragedia humanitaria y la emergencia nacional que administra y hace cada día más hondas.

La presencia de Nestora es, sin embargo, una palabra que en el cerco de su encierro aplasta con su dignidad la amplificación del vacío y criminal discurso del Estado. Cuando me despedí de ella nos abrazamos. La palabra que salió entonces de su boca y resumía nuestra conversación no tenía sonido. Su sonido no era el de la mudez que la criminalidad del Estado quiere imponerle, sino el del silencio absoluto.

Ese alarido de la palabra dentro del silencio me recordó el que proferí en Manila cuando supe del asesinato de mi hijo, el mismo que articula cada víctima. Me recordó el de Casandra cuando “adivinó el vaho de sangre en la casa de Atreo”. La misma lamentación pura y salvaje que acusa al Estado por su inhumanidad y la devastación de lo humano, y clama por la justicia, la paz y la libertad humilladas.

Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés; detener la guerra; liberar a José Manuel Mireles, a sus autodefensas, a Nestora Salgado, a Mario Luna y a todos los presos políticos; hacer justicia a las víctimas de la violencia; juzgar a gobernadores y funcionarios criminales; boicotear las elecciones y devolverle su programa a Carmen Aristegui.

Activistas piden la liberación de Nestora Salgado en el reclusorio femenil de Tepepan. Foto: Abril Cabrera



Activistas de Guanajuato toman las calles para exigir justicia por feminicidios 
Por Redacción / Sin Embargo septiembre 20, 2015 116 Ciudad de México, 20 de septiembre (SinEmbargo/Zona Franca).- 

Cuatro ciudades de Guanajuato se unieron a una sola voz para exigir que se ponga fin a los feminicidios y recordar a las víctimas de este delito.

Distintas organizaciones de la sociedad civil, familiares de las mujeres asesinadas y ciudadanos en general se reunieron en punto de las cinco de la tarde en León, Celaya, San Miguel de Allende y el centro de Guanajuato para clamar justicia mediante la tercera marcha por los derechos humanos de las mujeres y contra el feminicidio.

Durante el evento se recordó que cuando el Gobierno Federal decidió no declarar una Alerta de Violencia de Género (AVG) para la entidad, Guanajuato no quedó exento de continuar combatiendo la violencia contra las mujeres.

Fue así que se hicieron peticiones a los tres Poderes de la Unión y a diversos órdenes de gobierno.

Entre ellas se encuentran que todos los servidores públicos manden diariamente el mensaje de cero tolerancia hacia la violencia contra las mujeres y educar a los hombres en materia de igualdad.

Al Gobierno del Estado se le recuerda la importancia del Instituto de las Mujeres Guanajuatenses (Imug), mismo que debería ser el órgano encargado a transversalizar las políticas de género en toda la entidad.

Del mismo modo se exige que los jueces erradiquen la violencia contra las niñas y las mujeres de sus sentencias.

Al Legislativo se le pide que se armonice la Ley estatal de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia y a los municipios se les solicita implementar una política pública en materia de prevención de la violencia de las mujeres.

EN CELAYA 

En el municipio de Celaya la marcha fue convocada por los colectivos La Regla Rota y Luna Celaya.

La manifestación partió de las calles Hidalgo y Abasolo, rumbo al jardín principal y se realizó de manera pacífica.

Los participantes señalaron que realizaban el acto por las 51 mujeres que han sido asesinadas en lo que va del año –de acuerdo con cifras del Centro Las Libres- y exigieron a los tres niveles de gobierno que implementen las políticas públicas que frenen la violencia contra las mujeres en el municipio que durante los últimos 5 años se ha reportado como el de mayor índice de violencia familiar y entre los cinco primeros en denuncias por violaciones.

EN GUANAJUATO 

En Guanajuato, las mujeres víctimas de feminicidio fueron recordadas y homenajeadas por familiares y sociedad en general con ofrendas florales.

De Palacio de Gobierno hasta el kiosko del Jardín Florencio Antillón, alrededor de 40 personas, entre familiares, sociedad y activistas, recordaron a las mujeres que han sido asesinadas en Guanajuato.

Por tercer año consecutivo, organizaciones civiles como El Centro Las Libres convocaron a la marcha que este año se convirtió en un homenaje a las víctimas de feminicidio.

Minutos después caminaron a la Presa de la Olla para arrojar flores blancas al embalse y enviar un mensaje a las autoridades estatales para que se haga justicia.

EN LEÓN 

Alrededor de 70 personas, entre mujeres, niñas y hombres, recorrieron la calle Madero desde el Arco de la Calzada hasta la Plaza Principal y exigieron se ponga alto a la violencia feminicida.

En este municipio la organización estuvo a cargo de la asociación Red Define, integrantes de Las Libres, Genera y el Colectivo 2 de enero.

En el lugar estuvieron presentes familiares de Noemí Rocha, quien fue víctima de feminicidio.

Así como a Noemí, se hizo memoria de otras víctimas mediante pancartas que llevaban sus nombres, sus edades y quién las asesinó. Connie Flores Buenrostro, integrante de Red
Define señaló exigió a las autoridades estatales dar continuidad a las 13 recomendaciones que se le hicieron cuando evitó la emisión de la AVG.

SAN MIGUEL DE ALLENDE 

Dicha movilización se llevó a cabo de manera simultánea con los otyros tres municipios. En esta ciudad un contingente de mujeres y hombres partió de la plaza cívica, y realizó un recorrido hasta la parroquia de San Miguel donde se manifestaron durante aproximadamente una hora.

Isabel Cristina Morales, activista del centro para los adolescentes de San Miguel de Allende A. CASA indicó que este centro fue el encargado de la organización de la manifestacion. 

Durante el acto enfrente del jardín principal los organizadores, tapizaron el enrejado de la parroquia con carteles y consignas alusivas al acto.

La protesta fue recibida de manera positiva por algunos sanmiguelenses, quienes manifestaban su apoyo al sumarse a los gritos de alto a los femenicidios.
Envío:ResumenLatinoamericano

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