- Durante el mes de junio la reducción de tasas, la baja liquidación y la suba la PNG permitida a los bancos presionó sobre el tipo de cambio generando una devaluación sobre fin del mes. Esto implicó pérdida de reservas, desacople con los mercados de futuros y dolarización de carteras.
- Mientras los depósitos y préstamos en dólares crecieron a ritmos sustancialmente altos, sus equivalentes en pesos se desploman en términos reales. Por ejemplo, mientras los préstamos en dólares crecieron desde noviembre un 106%, los créditos en pesos sólo lo hicieron 6% a precios corrientes, es decir: retrocedieron más de 20 puntos en términos reales.
- Respecto de los principales bonos se evidencia la misma tendencia, si bien algunos atados por CER aún experimentaron incrementos de más del 10% en su cotización durante junio, los activos que mejor rendimiento otorgan a mediano-largo plazo son los nominados en dólares (tanto renta fija, como "dollar linked") que brindan tasa de retorno de entre el 5% y 7% según el plazo, mientras que sus equivalentes en pesos no superan el 5% ni en los de mayor plazo residual.
- Por último, de cara a julio los desafíos siguen siendo los mismos: el 50% de la base monetaria vence en LEBAC durante el mes, lo que representa cerca del 70% de las reservas. De continuar con la baja de tasas, y si la liquidación no mejora sustancialmente, esto podría generar una fuerte pérdida de reservas y un nuevo salto cambiario.
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