18 de septiembre de 2016

10 AÑOS SIN JULIO LÓPEZ.

Domingo 18 de Septiembre de 2016 
A diez años de su desaparición, la causa de Julio López no aporta datos concretos 

Fue un testigo clave en el juicio que condenó a perpetua a Etchecolatz. Desapareció un día antes de la sentencia contra el represor, en La Plata. Diez años pasaron desde el lunes 18 de septiembre de 2006, cuando Jorge Julio López salió de su casa en La Plata para presenciar el último tramo del juicio contra el represor Miguel Etchecolatz y ya no se volvió a saber de él.    

En una década, la investigación no logró encaminarse y fue marcada por una pista falsa tras otra, dejando en evidencia el fracaso de la Justicia y el poder político en dar con el paradero de quien se convirtió en el "primer desaparecido en democracia".    Del desconcierto inicial, cuando hasta se llegó a especular con que podía estar perdido, se sucedieron interminables rastrillajes que no arrojaron resultados y se barajaron hipótesis de lo más variadas, que tampoco lograron echar luz sobre lo que realmente sucedió con el testigo.    

Corría 2006, Néstor Kirchner era presidente, Felipe Solá era gobernador de Buenos Aires y un año antes se habían anulado las leyes de obediencia debida y punto final, dejando el camino allanado para que comenzaran los juicios contra los represores de la última dictadura militar.    

El proceso contra Etchecolatz, ex director de Investigaciones de la policía de la provincia de Buenos Aires, fue emblemático para la historia del país por haber sido el primero tras la derogación de esas leyes y también porque la Justicia reconoció la existencia del delito de genocidio. Nunca más. El último en ver a López fue su hijo, Rubén, quien lo despidió el domingo 17 de septiembre de 2006 por la noche después de cenar y ambos acordaron encontrarse al día siguiente, antes de la audiencia de los alegatos del juicio contra el represor Etchecolatz.    

López había sido un testigo clave en ese proceso al incriminar al represor con el relato de sus padecimientos en el centro clandestino de detención Pozo de Arana, que dependía de la comisaría quinta de La Plata.    

"Yo hasta pensé «si un día salgo y lo encuentro a Etchecolatz, yo lo voy a matar, yo». Así pensaba. Y después digo «Puta, ¿y si lo mato? ¡Qué voy a matar a una porquería de esas, un asesino serial»! No tenía compasión. El mismo iba y los pateaba (a los detenidos-desaparecidos)", confesó en uno de los pasajes de su última declaración, el 28 de junio de 2006. En la víspera. Su desaparición se produjo un día antes de que Etchecolatz fuera condenado a reclusión perpetua por delitos de lesa humanidad, sentencia que no pudo escuchar.    

De acuerdo a lo que pudo establecerse en la investigación, el testigo desapareció entre las 23 del domingo y las 7 del lunes, aunque nadie lo vio retirarse de su casa, ubicada en el barrio Los Hornos, en la periferia platense.    

Por el caso no hay ningún imputado y con el paso de los años la pesquisa fue haciéndose cada vez más lenta, pese a que todo pareciera indicar que sus últimas palabras durante el juicio tuvieron una estrecha relación con su desaparición.    

Durante la última dictadura militar, López fue secuestrado el 27 de octubre de 1976 y liberado el 25 de junio de 1979.    

En esos 36 meses padeció el encierro y las torturas, además de presenciar el fusilamiento de los militantes peronistas Patricia Dell Orto y su esposo, Ambrosio De Marco, a quienes definió como "los chicos que andaban por el barrio en representación de una unidad básica".    

Por 30 años calló los detalles del horror, pero ante la Justicia López contó su experiencia como detenido, las picanas, los golpes e hizo un relato minucioso en el que nombró a represores y al fallecido arzobispo de la capital bonaerense Antonio Plaza, por haber entregado una mujer a los torturadores.    

En principio, la causa por la desaparición del testigo estuvo en manos del juez federal de La Plata Arnaldo Corazza y tras su jubilación quedó a cargo de Manuel Blanco (fallecido en 2014), antes de pasar a una unidad fiscal especial que interviene en crímenes de lesa humanidad.    

En abril de 2008, la Cámara Federal de La Plata resolvió separar a la policía de la provincia de Buenos Aires de la investigación del caso y dispuso cambiar la carátula de la causa de "averiguación de paradero" a "desaparición forzada de persona".
Fuente:LaCapital





LAS PISTAS QUE NO SE SIGUIERON EN LA CAUSA POR LA DESAPARICION DEL TESTIGO
Diez años sin López
Por Adriana Meyer

López estuvo desaparecido entre 1976 y 1979 y años después volcó los recuerdos del terror en 30 manuscritos que guardó en una caja de herramientas.
“No hay nada”, es la respuesta habitual a quienes conocen y siguen el expediente ante la consulta por la investigación judicial sobre el desaparecido testigo. Sin embargo, a una década de su segundo secuestro, una mirada profunda del caso impone una rectificación: no hay resultados porque pistas y pruebas valiosas fueron investigadas poco o nada, tarde y mal. Quienes condujeron el caso durante diez años descuidaron las líneas de investigación importantes, aquellas que apuntaban a los beneficiarios directos de la desaparición de Jorge Julio López, y siguieron las más banales o intencionadas para desviar el eje bien lejos de los represores.

La responsabilidad es compartida por la justicia y las fuerzas de seguridad, que más bien entorpecieron cualquier avance. Y nunca hubo, a excepción de un período en que estuvo en manos de una secretaría especial a la cual no se le dio continuidad, un criterio de conectar y cruzar los datos. De hecho, un ex policía allegado a Etchecolatz conocía de Pehuajó, donde el torturador fue comisario, a una mujer policía que vivía en la casa frente a la cual se vio por última vez a López. De las comunicaciones del mismo 18 de septiembre surge que este uniformado habló ese día con la esposa de Etchecolatz. Pero los cruces telefónicos para dar sentido a estas pruebas, a diez años siguen pendientes.

Quienes sí cruzaron los datos fueron los periodistas Luciana Rosende y Werner Pertot, y en el marco de la investigación que continuaron luego de la publicación de su libro Los días sin López, dieron con una fuente que pidió reserva de identidad y les confirmó el vínculo entre el médico policial Carlos Falcone y la ex policía Susana Gopar, que figura en la agenda de Etchecolatz. Pertot y Rosende sí privilegiaron las líneas relacionadas a tres grupos con capacidad operativa para secuestrar a López:

- El entorno de Etchecolatz. Su familia y su círculo íntimo podrían haber asistido o encargado el crimen. El mismo día de la desaparición de López, la mujer de Etchecolatz, Graciela Carballo, se comunica con un ex infante de Marina, Jorge Boynak, cuyo currículum apareció en la celda del genocida, quien el 18 de septiembre de 2006 le envía un mail en el que señala que la declaración de López era falsa. Ese correo electrónico luego fue reproducido por sitios web vinculados a los represores y los servicios de inteligencia.
Pero no es la única persona que habla con Carballo ese día. También lo hizo el médico policial Carlos Falcone, quien fue denunciado en la causa por un familiar que lo acusó de haber participado del secuestro de López. Indicó que se había usado su auto para el secuestro y que el cuerpo de López habría sido arrojado al mar en Mar del Plata. El allanamiento a esa casa se hizo tres años más tarde, el auto estaba desmantelado y a la intemperie, encontraron manchas de sangre pero no pudieron extraer huellas ni un perfil genético para poder vincularlo a la desaparición de López. En las escuchas de la causa, Falcone, que figuraba en la agenda de Etchecolatz, no sólo hablaba con la mujer del represor sino que también tenía contactos otros sospechosos. Fue interrogado por el vehículo, que era robado, pero no se le hicieron preguntas sobre la desaparición de López.

- Susana Gopar. Era una policía bonaerense que estaba en actividad en 2006. Cinco testigos reconstruyeron la caminata que hizo López la mañana que desapareció, y ese recorrido termina en la puerta de la casa de Gopar, en la avenida 66 “entre la verdulería y Edelap”. La mujer está en la agenda de Etchecolatz. A pesar de los insistentes pedidos de la querella de los letrados Guadalupe Godoy y Aníbal Hnatiuk nunca se allanó la vivienda de Gopar.
- La conexión Gopar-Falcone. A partir de información suministrada a Rosende y Pertot por una persona allegada a uno de los sospechosos es posible reconstruir una conexión que no figura en el expediente judicial. Falcone, el médico policial vinculado a Etchecolatz, conocía a Susana Gopar de la época en que ambos vivían en Pehuajó. Según esta fuente, la familia de Gopar había trabajado en el campo de la de Falcone. En Pehuajó, además, Etchecolatz fue comisario en 1975. La fuente confirmó además que Falcone y Etchecolatz se conocieron en esa época y en Pehuajó. Así, en la investigación para su libro, los periodistas confirmaron que el ex policía allegado a Etchecolatz conocía de Pehuajó a la policía que vivía en la casa frente a la cual se vio por última vez a López. “El dato aislado cobra dimensión sumado a la compleja red de relaciones que hay entre los sospechosos”, afirma Pertot.

- Los policías del Circuito Camps. Otra de las pistas importantes son los represores a los que López nombró en sus testimonios, que casi no fueron investigados en la causa. Uno de ellos es el ex jerarca de la Bonaerense Julio César Garachico, quien también se comunicó con Falcone y desapareció de Puerto Madryn a las pocas semanas del segundo secuestro de López. “Algunas cosas se hacen en forma figurativa en la causa, pero no en la realidad, cuando ordenaron intervenir y escuchar las llamadas de Garachico los espías de la SIDE respondieron que no podían porque no figuraba en la guía telefónica, esto es textual del expediente”, se indigna Nilda Eloy, sobreviviente de la dictadura y testigo junto a López en el juicio que dictó la primera condena a prisión perpetua contra Etchecolatz, que se produjo al día siguiente de que desapareciera el albañil de 76 años.

Eloy habla de la misma causa en la que se “buscó” a López por los dichos de videntes y “mujeres pájaro”, en la cual asignaron todas las escuchas telefónicas de la familia al ex espía Jaime Stiuso y donde el ex ministro de Justicia bonaerense Ricardo Casal presentó para el cuarto aniversario un testigo falso que motivó el enorme e infructuoso operativo en el parque Pereyra Iraola.

Se trata de la misma investigación donde quedaron en evidencia los privilegios de los que gozaban los represores del pabellón de lesa humanidad de la cárcel de Marcos Paz, entre ellos Etchecolatz, a cuyas visitas nadie revisaba y que disponían de telefonía celular. Eloy recuerda que a pesar del aviso que les dio el Servicio Penitenciario Federal, y que motivó un segundo allanamiento esta vez sorpresivo, entre los papeles que le secuestraron a Etchecolatz había uno que decía “hay que lograr que un testigo se desdiga”. El dato, que nunca se tuvo en cuenta, abona la hipótesis de que López se negó a renegar de sus dichos y por eso nunca más volvió a aparecer.
Imagen: Gentileza Jorge Caterbetti.
- Los penitenciarios bonaerenses. Los que fueron condenados en 2010 tenían el mismo interés que los policías bonaerenses para que se frenaran los juicios. López estuvo preso en la cárcel de La Plata y podía declarar también contra ellos en el respectivo juicio. En el expediente, hay una línea de investigación que lleva directamente a un ex jefe de Inteligencia del Servicio Penitenciario bonaerense. En el libro, Pertot y Rosende lo mencionan con la letra B e indican que tiene vinculación con otros investigados en la causa, entre ellos el médico policial Falcone, y también con los penitenciarios que iban a ser condenados en 2010.
- La inaceptable impunidad. “Es demasiado dolor”, dice la abogada Godoy a Página/12 sobre la coincidencia de los diez años del segundo secuestro de López y los cuarenta de la Noche de los Lápices. “La línea más importante para mí sigue siendo la de los penitenciarios, porque tuvieron contacto no sólo con Etchecolatz sino también con militares que estaban preocupados por el enjuiciamiento que estaban sufriendo, además de policías en actividad”, precisa en referencia a la presunta “banda mixta” que desapareció al testigo. Godoy no cifra expectativas en la justicia pero sí en la posibilidad de “quebrar pactos de silencio, que depende de la capacidad que tengamos como campo popular de seguir haciendo el reclamo, como parte de la pelea del movimiento de derechos humanos que a cuarenta años sigue encontrando verdades y reclamando justicia”. A su criterio, esta década deja a López como “la certeza de que había que hacer los juicios, y las consecuencias de no afrontar en democracia las herencias de la dictadura, es la certeza de que la Bonaerense no tiene que existir tal como es”.

Pertot cubría los juicios en La Plata y estuvo el día de la condena a Etchecolatz, el 19 de septiembre de 2006. “Llegaban acordes de The Wall de Pink Floyd de afuera, había gente llorando cuando leyeron la sentencia y recuerdo los comentarios y los carteles de López. En ese momento su desaparición todavía era algo confuso, no lo terminábamos de aceptar, o no sabíamos qué pensar. Ahí todavía tenía la idea de que era algo que se iba a resolver, incluso con cierta velocidad. En algún aniversario, varios años más tarde, pensé, pero entonces ¿esto va a quedar así? Eso me resulta inaceptable”, dice sobre el caso que reinstaló la percepción colectiva de que se puede desaparecer en democracia.



RECUERDOS Y HOMENAJES A LOPEZ
Para tenerlo presente


Imagen: Gentileza Julian Cassiano.
Hoy se cumple una década de la segunda desaparición de Jorge Julio López, pero las actividades de conmemoración comenzaron a principios de la semana y se fortalecieron a lo largo de todo el día de ayer en La Plata, donde vivió y se lo vio por última vez al sobreviviente de los centros clandestinos de detención del Circuito Camps, y en la ciudad de Buenos Aires. El Espacio Memoria que funciona en la ex Esma y diversas organizaciones sociales de derechos humanos participaron de la vigilia en la Casa Mariani Teruggi, donde fusilaron a la nuera de la Abuela de Plaza de Mayo Chicha Mariani. Esta tarde, marcharán los organismos desde Plaza de los dos Congresos, en la Ciudad de Buenos Aires, y desde la platense Plaza Moreno.

En la ex Esma, las actividades comenzaron pasado el mediodía. Desde las 14 en el predio en donde funcionó uno de los más grandes centros clandestinos del país, un grupo de dibujantes y artistas homenajearon con su arte al sobreviviente desaparecido el 18 de septiembre de 2006. Las obras integran, desde ayer, una muestra que quedó instalada en el Espacio. La música acompañó la tarde desde el comienzo, con un repertorio de artistas coordinado por los estudiantes de la Tecnicatura de Música Popular de las Madres de Plaza de Mayo que se dicta en la ex Esma.

El artista plástico Hugo Vidal, dedicado a concientizar desde el arte sobre la segunda desaparición de López, sumó dos de sus obras a la intervención visual en torno del tema que ya existe en el edificio de la Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas, mientras que Santiago Canción sumó su arte alusivo a la fecha en la fachada de lo que fue la Escuela de Mecánica de la Armada. Además, los participantes pudieron intervenir el espacio con la obra “Presente”, basada en la mítica fotografía de Helen Zout que lo muestra a López cerrando los ojos.

Además, los estudiantes del profesorado de arte “Rogelio Yrurtia” realizaron un recorrido por los principales edificios del predio, desde donde profundizaron, según apuntaron desde el Encuentro a través de un comunicado, en “el contexto de desaparición de López y el de su segunda desaparición en democracia, el rol fundamental de los sobrevivientes en los juicios de lesa humanidad y la importancia de las condenas a los responsables de esos crímenes”. También la Fundación León y Augusto Ferrari aportó su homenaje a López y a la visibilización de su segunda desaparición a través de talleres de stencil e impresión serigráfica.

“Desde la Casa de calle 30 nos negamos a quedarnos callados ante la impunidad que nos rodea”, advirtieron organismos de derechos humanos y agrupaciones sociales platenses que, desde ayer a las 18, aguardaron en vigilia la llegada del décimo aniversario de la segunda desaparición de López. El punto de encuentro fue la “Casa de la calle 30”, la vivienda baleada en un operativo de fuerzas conjuntas, durante la última dictadura cívico militar, en el que fue asesinada la nuera de Chicha Mariani y de donde fue apropiada su nieta, Clara Anahí, a la que sigue buscando.

Allí, se proyectó “Un claro día de justicia”, documental de Ana Cacopardo e Ingrid Jaschek, sobre el juicio en el que López testificó contra el genocida bonaerense Miguel Osvaldo Etchecolatz y del que no pudo oír la sentencia, siquiera los alegatos: desapareció el día en que sus abogados debían plantearlos. Tras la película, los abogados que intervienen en la causa que investiga la desaparición, Guadalupe Godoy y Aníbal Hnatiuk, compartieron una mesa de debate junto con Cacopardo y la Abuela de Plaza de Mayo Elsa Pavón. Entrada la noche, salieron por las calles de La Plata “A pegar por López”, una iniciativa que ilustró las fachadas platenses con distintas fotografías del sobreviviente desaparecido.
Fuente:Pagina12



A 10 años de la desaparición 
La búsqueda de Julio López continúa con cruces telefónicos y huellas dactilares 
17/09/2016
Lograron acotar la base de datos de más de cinco millones de registros telefónicos con las que venían trabajando y el dictado de una medida cautelar que preserve la información en las compañías telefónicas. Pistas que se cerraron y otras que siguen activas. El estado de otras causas relacionadas.
La búsqueda de Julio López continúa con cruces telefónicos y huellas dactilares La investigación del paradero de Jorge Julio López, de cuya desaparición se cumplen este domingo 10 años, continúa centrada en los cruces de las llamadas telefónicas realizadas el 18 de septiembre de 2006 en la zona donde fue visto por última vez, en Los Hornos, y en el cotejo de sus huellas dactilares con la de los cuerpos sin identificación hallados en diferentes lugares del país.

La información se desprende del informe elaborado por el fiscal general Marcelo Molina, coordinador de la Unidad que interviene en procesos por crímenes del terrorismo de Estado en La Plata, que fue remitido hoy al titular de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, Jorge Auat.

El trabajo describe "las principales líneas de trabajo en las que se centra la investigación" de la Fiscalía, que está a cargo de la pesquisa desde el 18 de septiembre de 2009, tres años después de la desaparición del testigo. Molina le informó a Auat sobre dos líneas de investigación que fueron cerradas recientemente e indicó cuáles de las más importantes continúan activas.

Al mismo tiempo, describió el resultado de la continuidad de otros procesos que tienen relación con el expediente, como la investigación de todos los reperesores denunciados por López en su testimonio y la pesquisa abierta por la obstaculización de miembros del Servicio Penitenciario Federal (SPF) a tareas de seguimiento sobre la actividad de los detenidos por crímenes de lesa humanidad en la cárcel de Marcos Paz.

El informe reseña además que, pese a los reclamos que desde 2014 viene realizando la Fiscalía al Ministerio de Seguridad para recibir la asistencia de una fuerza "especializada en delitos complejos", la denominada "Comisión Caso López" de la Policía Federal es la única que actualmente trabaja en la causa a las órdenes del Ministerio Público.

La causa López se compone hoy de 45 cuerpos principales y, a la fecha, está acompañada de 59 legajos y 74 anexos integrados principalmente por transcripciones de intervenciones telefónicas. "Esos legajos y anexos a su vez se distribuyen en otros tantos y numerosos cuerpos de actuaciones que han sido y siguen siendo analizados por esta Fiscalía, sin hacer mención de las hipótesis perseguidas en la causa principal", indicó el fiscal Molina en el informe.

A todo ello se suman también los cuatro cuerpos principales y cuarenta cuerpos de anexos que se labraron durante los primeros tres meses, entre septiembre y diciembre de 2006, cuando la causa estuvo en manos de la justicia ordinaria bonaerense. El legajo que concentra los análisis de las comunicaciones telefónicas contiene "la disección de todos los registros –con los que se cuenta en la causa- de llamados entrantes y salientes, comunicaciones captadas por las diferentes antenas telefónicas, cruces telefónicos y toda relación existente entre los teléfonos utilizados por las personas sospechadas en cada pista, como así también con los distintos abonados con los que aquellas han estado comunicándose".

Ese trabajo aborda un objeto con más de cinco millones de registros. Tras saltear inconvenientes técnicos, uno de los principales logros del último año fue la "conformación de una base de datos acotada" que "arrojó una nueva perspectiva de trabajo".

Como los cruces telefónicos son una de las principales herramientas de la pesquisa, la Fiscalía requirió -y le fue concedida por el Juzgado Federal N°1 de La Plata- una medida cautelar para que las empresas prestatarias del servicio no destruyan esos registros. La solicitud, formulada el 7 de septiembre pasado, tiene que ver con que la normativa obliga a las empresas a preservar esa información durante diez años, que están a punto de cumplirse.

Si bien la Fiscalía cuenta con copia de la información, "se impuso la necesidad de asegurar la fuente de los datos" para "salvaguardar el historial de información existente de, al menos, las líneas telefónicas que a la fecha resultan relevantes", informó.

Otro de los legajos que continúa activo es el que busca a Jorge Julio López a partir del cotejo de sus huellas dactilares con las de cadáveres no identificados en todo el país, lo que llevó a la Fiscalía a plantear la necesidad de que exista un registro nacional de personas NN a través del cual se facilite el acceso a las huellas digitales de esos cuerpos.

Esa medida, que no fue puesta en marcha, obliga a seguir trabajando en base a informes que regularmente remiten a la Fiscalía morgues de diferentes puntos del país.

Los represores y otras pistas
Uno de los legajos abiertos en la causa incluye la investigación de "todas y cada una de las personas que la víctima había mencionado como integrantes de fuerzas de seguridad y 'patotas' a cargo de la represión entre octubre de 1976 y junio de 1979", fechas en las que López estuvo privado ilegalmente de la libertad.

La Fiscalía destaca que una parte de ellos fueron juzgados y condenados en el juicio por el denominado "Circuito Camps" de centros clandestinos de detención, finalizado en 2012, mientras que otro de los imputados se encuentra elevado a juicio en la causa por los crímenes en los centros clandestinos de la localidad de Arana.

En tanto, recientemente el Juzgado Federal N°1 de La Plata procesó a una veintena de civiles, militares y policías por crímenes en la comisaría 8va de La Plata, diez de los cuales están imputados por la privación ilegal de la libertad y los tormentos padecidos por López.

Esa seccional fue el último centro clandestino de detención policial por el que pasó antes de recaer en la cárcel. Por otro lado, el informe revela que el 1° de mayo de 2015 se realizó con la colaboración de la Fiscalía Federal N°1 de Corrientes un procedimiento en una chacra de esa provincia a raíz del testimonio de un vendedor ambulante que dijo que había visto a López encadenado en ese lugar. Los testimonios recabados previamente indicaban a uno de los moradores del establecimiento como miembro de la custodia del condenado Miguel Etchecolatz.

El resultado del operativo fue negativo y las diligencias realizadas con posterioridad pudieron determinar que la persona supuestamente vinculada al represor había sido policía durante diez meses en el año 1990. Esa pista fue cerrada.

También fue descartada por el momento otra hipótesis que había llevado a realizar un procedimiento en terrenos del Ferrocarril Roca, en inmediaciones de la Estación Pereyra Iraola, a raíz de que un testigo había indicado que en ese lugar se encontraban los restos de la víctima.

El documento asimismo destaca que la Cámara Federal de La Plata aún no resolvió el recurso de apelación de la Fiscalía contra la resolución que procesó a seis de los siete imputados del Servicio Penitenciario Federal por "omitir, rehusar hacer o retardar algún acto de su oficio", el menos grave de los tres delitos -prevé una multa e inhabilitación de hasta un año- que los fiscales les imputaron en la causa por diversas irregularidades detectadas en el registro de las visitas al pabellón de detenidos por crímenes de lesa humanidad de la cárcel de Marcos Paz, entre 2006 y 2007.

En ese recurso, pendiente de resolución desde hace casi un año y medio, la fiscalía reclamó que se amplíe el procesamiento por tipos penales vinculados al incumplimiento de los deberes de funcionario público que alcanzan los cuatro años de prisión.
Fuente:ChacoDiaPorDia



Sábado 17 de Septiembre de 2016
A 10 años de su desaparición, nada se sabe de Jorge Julio López 
Este domingo se cumple una década sin datos del albañil que en 2006 contó en un juicio por delitos de lesa humanidad las atrocidades cometidas por Miguel Etchecolatz. A 10 años de su desaparición, nada se sabe de Jorge Julio López
El albañil Jorge Julio López desapareció por segunda vez hace 10 años, tras relatar su primer secuestro en el juicio contra el represor Miguel Etchecolatz, testimonio que fue clave para la condena del ex policía, y hasta el momento no hay pistas firmes que permitan saber qué pasó con él.

La fiscalía que investiga la desaparición de López cotejó hasta el momento más de cinco millones de registros telefónicos, comparó el ADN de 98 cuerpos NN hallados entre el 2006 y el 2015, pero hasta el momento no logró saber qué pasó con el albañil el 18 de setiembre de 2006 y la causa no tiene imputados.

"A 10 años de la segunda desaparición de López" es el lema de la movilización prevista para mañana a las 16.30, convocada por organizaciones de derechos humanos, sociales, movimientos estudiantiles y gremiales, como el Suteba La Plata.

Las agrupaciones se concentrarán en la plaza Moreno, frente al municipio de La Plata, donde hace 10 años se realizó el juicio contra Miguel Etchecolatz, y desde allí marcharán hasta la Casa de Gobierno local. López desapareció de su domicilio en el barrio platense de Los Hornos el 18 de setiembre de 2006, cuando se esperaba que se dirigiera a la sede municipal para presenciar los alegatos del juicio que el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata seguía al genocida Miguel Etchecolatz por delitos de lesa humanidad.

El hombre había sido secuestrado en 1977 y estuvo detenido hasta mediados de 1979 en cinco centros clandestinos de detención, y al brindar testimonio detallado en el juicio, había sido muy claro al identificar a Etchecolatz como el hombre que dirigía y ejecutaba las sesiones de tortura con picana en esa sede policial platense.

López, albañil y militante peronista, había realizado durante el juicio varios reconocimientos oculares en los centros donde estuvo detenido, como la Comisaría Quinta de La Plata y el Pozo de Arana, donde su profesión de albañil le permitió identificar fehacientemente sus lugares de cautiverio, aun cuando algunos de ellos habían sufrido remodelaciones. Aquella mañana del 18 de setiembre de 2006, sobrevivientes de la última dictadura esperaron por horas que el hombre se presentara a presenciar los alegatos, pero López nunca llegó y hasta hoy se ignora dónde está.

Tras la alarma de familiares y organismos de derechos humanos por el paradero de López, el entonces ministro del Interior, Aníbal Fernández, aseguró que el Gobierno nacional no descartaba ninguna hipótesis y la administración bonaerense, encabezada por Felipe Solá, impuso una recompensa de $200.000 para conocer datos sobre su paradero.

Además, a la búsqueda que lideró el Ministerio de Seguridad provincial, a cargo entonces de León Arslanian, se sumó la distribución de la foto del albañil desaparecido en todos los medios de transporte público y privado, en comercios, estaciones de servicio, en los vehículos oficiales de la provincia y los municipios y en las escuelas. Ya desde los primeros días y ante la ausencia de noticias sobre el testigo, se sucedieron las marchas en La Plata y en diferentes puntos del país reclamando por su aparición.

A 10 años del hecho en todo el país se renuevan los pedidos de esclarecimiento. Mendoza se sumó a los reclamos y homenajes En Mendoza también se sumaron a los actos de reclamo por la aparición de Jorge Julio López y por el homenaje a los estudiantes secundarios desaparecidos en La Plata durante el operativo conocido como La Noche de los Lápices.

Además se conmemoró el primer aniversario de la entrega parcial del Espacio Provincial de la Memoria (EPM), ubicado en donde funcionó el centro clandestino de detención y exterminio, conocido como D2, en el Palacio Policial, en Peltier y Belgrano, de Ciudad. Las actividades comenzaron anoche en la explanada del EPM con la exhibición del documental Un claro día de justicia, de Ana Cacopardo e Ingrid Jaschek.

La película narra el juicio al ex comisario general Miguel Osvaldo Etchecolatz, director de Investigaciones de la Policía Bonaerense entre los años 1976 y 1979. Asimismo El Espacio para la Memoria festejó su primer año de vida con el estreno de un video institucional de producción colectiva.

Luego hubo una serie de números artísticos. Las próximas proyecciones del ciclo denominado Cicatrices, organizado por el Espacio de la Memoria y el colectivo Ojo Izquierdo, serán Nostalgia de la luz, de Patricio Guzmán, el viernes 23, y Nunca digas nunca, documental sobre desaparecidos en democracia, el viernes 30.
Fuente:SanJuan8.com




A 10 años de su segunda desaparición, sigue faltando Jorge Julio López
En pleno gobierno kirchnerista, el militante político que había sido secuestrado por la dictadura militar volvió a ser secuestrado. Desde hace una década nadie sabe de él. El albañil platense todavía es esperado por su familia
Por Juan Piscetta 
18 de septiembre de 2016 
En el principio fue la incredulidad. Los familiares no creían que aquel 18 de septiembre de 2006, Jorge Julio López, había sido "chupado" por segunda vez. En las primeras horas aciagas, sus hijos pensaban que se había perdido. Sus compañeros de militancia, rápidos de reflejos y conocedores del horror, intuyeron de inmediato lo peor. Esa mañana del 18 de septiembre, el albañil desapareció de su casa del barrio platense de Los Hornos horas antes de presentar su alegato, su verdad, sobre las torturas y vejaciones que padeció durante la última dictadura militar.

López era una pieza clave para la reconstrucción de la memoria y de los crímenes cometidos en el llamado "círculo Camps". En su primer testimonio ante la Justicia, reveló cómo los represores ejecutaron a Patricia dell 'Orto y a su esposo, Ambrosio de Marco, otras dos víctimas con las que compartió celda en el centro clandestino de detención llamado "Pozo de Arana". En la instancia judicial, López identificó también al jefe de la Policía Bonaerense, Miguel Etchecolatz, como parte del grupo de tareas que lo secuestró en su casa el 27 de octubre de 1976.

Desde entonces y hasta 1979, López estuvo detenido de manera ilegal en cinco centros de detención que estaban bajo la órbita del ex general Ramón Camps, quien cumplía a rajatabla en el conurbano bonaerense el plan represivo sistemático comandado por el Proceso de Reorganización Militar. Además del Pozo de Arana, aquellas cárceles eran Potrerismo, las comisarías 5 y 8 de La Plata, y la Unidad 9, donde terminó siendo "legalizado" y permaneció recluido por 812 días, hasta ser liberado.

"Yo al que reconocí, estando, y como nunca… es el señor Camps, a ese lo reconocí. Estaba dirigiendo las torturas, me estaban torturando una noche en Arana, y después torturaron a éste paraguayo, que lo hicieron bolsa, a patadas en el suelo, primero lo pusieron en el asador como ellos decían y después le pegaron. Era todo sangre", afirmó López en el 28 de junio de 2006, su último testimonio ante la Justicia.

La segunda desaparición del albañil de 77 años se produjo en un momento político bisagra. Miguel Etchecolatz fue el primer represor llevado a juicio en el marco del genocidio de 1976, luego de que el Congreso (2003) y la Corte Suprema de Justicia (2005) anularan las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. El proceso judicial, que culminó con la prisión perpetua de Etchecolatz el 19 de septiembre de 2006, fue también el primero en el que la Justicia consideró al "homicidio calificado, privación ilegal de la libertad y aplicación de tormentos" como delitos de lesa humanidad.

La presencia de los testigos era fundamental en el juicio, ya que se representaban a sí mismos. De no ser porque, de manera extraordinaria, el Tribunal Federal Oral N° 1 de La Plata resolvió continuar, la causa podría haber naufragado y haber sido declarado nula.

La hipótesis de familiares, organismos de derechos humanos y gran parte de la dirigencia política apunta hacia los viejos verdugos. En medio de la confusa desaparición de Luis Gerez el 27 de diciembre de 2006 – luego fue encontrado con vida en un hecho poco esclarecido-, el presidente Néstor Kirchner por cadena nacional alentó esa teoría:

"Todo hace pensar que ha actuado mano de obra desocupada, elementos paramilitares y parapoliciales que quieren amedrentar y lograr su objetivo de mantener su impunidad". Otra vez, estaba presente el mensaje disciplinador hacia las víctimas del genocidio, para que callen y se frenen los procesos de verdad y justicia. El propio Etchecolatz apeló al terror en pleno juicio durante el 2014, en la sentencia por el juicio de La Cacha, cuando exhibió un papel escrito con su puño y letra con la leyenda "Jorge Julio López, secuestrar". Por esta afrenta amenazante, fue imputado por los delitos de intimidación pública y perturbación al ejercicio de las funciones públicas.

 Ese mismo hombre, que en los juicios manifiesta provocadoramente no arrepentirse de sus crímenes, que es el principal sospechoso por la desaparición de Jorge Julio López, recibió en 2006 dos fallos favorables que le otorgan el beneficio de la prisión domiciliaria. Por ahora, el represor sigue cumpliendo su condena en una cárcel común a raíz de una resolución del juez Ernesto Kreplak, quien lo investiga por otros crímenes.

"Lo que quiero remarcar en estos días es que este genocida no quede en libertad, que mi viejo no haya desaparecido dos veces en vano, primero en dictadura y ahora en democracia. Que Etchecolatz no quede libre antes de que sepamos, o alguien en algún momento nos diga, qué es lo que pasó con mi viejo", sostuvo Rubén, hijo de Jorge Julio López, en una entrevista publicada hoy por Infobae. El papel amenazante que escribió el represor Miguel Etchecolatz.
El papel amenazante que escribió el represor Miguel Etchecolatz. 
Un Estado responsable 
Los días, meses, y años posteriores a aquel 18 de septiembre de 2006 estuvieron cargados de irregularidades y desprolijidades en la investigación sobre la segunda desaparición del albañil. La pista pasó del extravío por un "shock emocional" a la presunta desaparición forzosa.

"Hay elementos con los que contamos que son demasiado importantes como para hacerlos públicos", decía el entonces ministro del Interior, Aníbal Fernández, tres días después de la desaparición de López. En ese ir y venir, apareció un cuerpo calcinado en la noche del 20 de septiembre en la localidad de Punta Lara, municipio de Ensenada, que parecía ser López, pero finalmente se trató de un hombre de entre 30 y 50 años.

Mientras avanzaban movilizaciones en distintos puntos del país que exigían la aparición con vida, hubo en simultáneo numerosas críticas sobre el régimen de protección de testigos y sobre la falta de recaudos para frustrar amenazas en las causas por delitos de lesa humanidad. En pleno 2006, mientras se desarrollaba el juicio y posteriormente al segundo presunto secuestro de López, hubo amenazas a Chicha Mariani – fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo-, a familiares, y hasta llamados pasando conversaciones grabadas de reuniones.

Desde un comienzo, organismos de derechos humanos que lo acompañaron en los juicios, como la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, levantan como hipótesis que el militante por los derechos humanos fue secuestrado y desaparecido en plena democracia por sectores de la Policía Bonaerense.
La teoría no era caprichosa, ya que, según datos del ministerio de Seguridad provincial que estaba a cargo de León Arslanian, en la fuerza aún había más de 9.000 mil efectivos que formaban parte del aparato represivo de la dictadura militar. La agrupación Justicia YA! se entrevistó por este tema con Arslanian y pidió que cerca de 3.000 uniformados sean exonerados. Ante ese pedido, el ministro contestó que debía "preservar la gobernabilidad de la fuerza". Como en las sanción de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, se priorizó el orden por sobre la verdad.

Los meses posteriores en la investigación también estuvieron repletos de irregularidades. Por un año y medio, tanto la Policía Bonaerense, la Policía Federal y la SIDE fueron los que llevaron adelante los procedimientos de pesquisa, sin criterios definidos y sin control judicial, según denuncia la investigación periodística Los días sin López, de Werner Pertot y Luciana Rosende. En otras palabras, miembros de las fuerzas de seguridad sospechados de haber participado en la represión, tuvieron acceso e intervención en la causa de Jorge Julio López. Muchas pistas no fueron profundizadas.

La fiscalía que investiga la segunda desaparición cotejó hasta el momento más de cinco millones de registros telefónicos, comparó el ADN de 98 cuerpos NN hallados entre el 2006 y el 2015. Un esfuerzo que hasta ahora no trajo aparejado ningún resultado concreto.

En este panorama de absoluto desconocimiento, organizaciones de derechos humanos, agrupaciones sociales y estudiantiles, sindicatos y partidos de izquierda se movilizarán entre las 14 y 16.30 en distintos puntos del país, para reiterar el reclamo por la aparición de Jorge Julio López.

"La desaparición forzada es el crimen de crímenes, porque se viola todos los derechos de una persona, se la priva de todos sus derechos. Es imprescriptible y permanente, todos los días la persona sigue desaparecida". La frase es de Nora Cortiñas, madre de Plaza de Mayo, de la Línea fundadora. Tras una década, la democracia carga con una historia sin justicia y una herida no redimida.
Fuente:InfoBae



VIGILIA Y MOVILIZACIÓN
Hoy se cumplen 10 años de la desaparición de Julio López 
Jorge Julio López será recordado hoy con actos y marchas al cumplirse 10 años de su segunda desaparición, el 18 de septiembre de 2006, tras relatar su primer secuestro en el juicio contra el represor Miguel Etchecolatz, testimonio que fue clave para la condena del ex policía, y hasta el momento no hay pistas firmes que permitan saber qué pasó con él.
Domingo 18 de septiembre de 2016

A las 16,30 se realizará una marcha convocada por organizaciones de derechos humanos, sociales, movimientos estudiantiles y gremiales. Las agrupaciones se concentrarán en la Plaza Moreno, frente a la Municipalidad, donde hace 10 años se realizó el juicio contra Etchecolatz, y desde allí marcharán hasta la Casa de Gobierno.

En tanto, ayer, agrupaciones peronistas realizaron una vigilia en la esquina de las calles 137 y 64 de Los Hornos, en el centro cultural que lleva su nombre.

Hoy habrá otra vigilia en la casa Mariani- Teruggi, donde fueron asesinados cinco militantes y apropiada la hija de tres meses de vida de una de ellas, Clara Anahí Mariani.

La familia de López, por su parte, convocó a una actividad recordatoria en el parque público “Jorge Julio López”, ubicado en las calles, 66 entre 151 y 153, de Los Hornos, en el que tocarán bandas de música y un acto central a las 16. En tanto, la Justicia sigue buscando en cruces telefónicos y huellas dactilares alguna clave que permita encontrar a López.

La investigación judicial se centra en los cruces de llamadas telefónicas realizadas el 18 de septiembre de 2006 en la zona donde López fue visto por última vez, en Los Hornos, y en el cotejo de sus huellas dactilares con la de los cuerpos sin identificación hallados en diferentes lugares del país.
Fuente:DiarioRegistrado



FOTOGALERÍA: UNA DÉCADA DE AUSENCIA.




Fuente:TiempoAr

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