Resumen Latinoamericano / 28 de octubre de 2018 / Cuba Debate
Con más del 94% de los votos escrutados, el ultraderechista Jair Bolsonaro era ya en la noche de este domingo, minutos después del cierre de las urnas, el candidato elegido para asumir la presidencia de Brasil a partir de enero de 2019. Bolsonaro tenía el 55.54% (más de 55.2 millones de votos) frente a 44.46% su rival, el progresista Fernando Haddad (44.1 millones de votos).
El resultado se acerca a lo que preveían analistas de acuerdo con sondeos de intención de voto dados a conocer el sábado, según los cuales Bolsonaro obtendría una victoria con entre el 54% y el 56.8% de los votos.
Aun con la derrota electoral de Haddad, el resultado muestra una fuerte polarización política y confirma al profesor y exalcalde de Sao Paulo como una figura de peso en el escenario político brasileño, a pesar del “antipetismo” y el tenso ambiente en que debió desempeñar su campaña, en el cual no faltaron la violencia y la manipulación de la información en su contra.
Los dos candidatos, el ultraderechista Jair Bolsonaro y el progresista Fernando Haddad, votaron en horas de la mañana. El primero en una villa militar en Río de Janeiro; el segundo en Sao Paulo.
Bolsonaro se mostró confiado en la victoria. “La expectativa es la que he escuchado en las calles estos últimos meses, de victoria”. Haddad, detrás en las encuestas, dijo que “vamos a luchar hasta último minuto”.
Reportes oficiales citados por agencias noticiosas refieren que durante la jornada electoral, en la que abrieron a nivel nacional 150 mil centros de votación y debían votar unos 147 millones de personas, hubo 299 crímenes electorales en todo el país, que concluyeron con 132 personas detenidas, en su mayoría por hacer proselitismo político cerca de colegios electorales.
Igualmente, fue necesario sustituir 3 841 urnas electrónicas que tuvieron fallas, las cuales representan el 0.74% de las 454 494 instaladas en 5 570 municipios del vasto país. En solo tres colegios fue necesario recurrir al voto en papel.
Según encuestas a pie de urna, la tendencia es que aliados de Bolsonaro ganarían los estados más poblados (Sao Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais).
Reportes preliminares indican que el abogado Ibaneis Rocha, del Movimiento Democrático Brasileño (MDB) que lidera el presidente del país, Michel Temer, ha sido elegido gobernador del Distrito Federal de Brasilia con el 70.45% de los voto (tras el escrutinio del 18%.
Bolsonaro es un excapitán del ejército, descrito como un “nostálgico de la dictadura militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985 y también fan del dictador chileno Augusto Pinochet”, que ha sido congresista por 28 años y ha pasado por nueve partidos en su carrera política.
Contrario al multilateralismo, es otro que, como Donald Trump, no cree en el cambio climático y el Acuerdo de París, rechaza las ONG y ya va dejando frases como la de “un bandido bueno es un bandido muerto” y “esos marginales rojos serán proscritos de nuestra patria”.
Sus detractores le califican como machista, racista, militarista y homófobo, y es partidario de las armas para acabar con el crimen.
El izquierdista Haddad, por su parte, tiene entre sus propuestas un plan de obras públicas usando las reservas monetarias del país, la ampliación de las matrículas en la enseñanza superior y la transferencia de la lucha contra el crimen organizado a la Policía Federal.
La indispensable necesidad de la resistenciaPor Carlos Aznárez
Resumen Latinoamericano, 28 octubre 2018
La suerte está echada. Ya no hay encuestas que sirvan para dibujar resultados incomprobables. Lo cierto es que un fascista ha llegado a la Presidencia de Brasil por el voto de millones. El hecho es grave por donde se lo mire y no solo para los locales sino que indudablemente esta votación repercutirá de manera aún impredecible en el resto del continente.
Bolsonaro ha ganado con cerca de diez puntos de ventaja gracias a muchos factores que habrá que analizar a partir de este mismo momento. Uno de ellos, el fundamental, es esta insistencia que abarca a muchos sectores populares de no tener en cuenta que en el marco de estas democracias burguesas y absolutamente controladas por los enemigos de los pueblos, seguir insistiendo en ir voluntariamente a competir en ese tinglado es como poner el brazo en la boca de un león hambriento. A ver si nos convencemos de que cuando ellos dicen “democracia” nos están preanunciando precisamente todo lo contrario de lo que nos imaginamos.
A esta altura de las circunstancias, luego de una nueva prueba de jugar el partido en el campo del enemigo, con el líder popular maniatado y censurado, hubiera sido mejor retirarse de la competencia denunciando que en esas condiciones el fraude estaba consumado. Bolsonaro hubiera ganado igual pero por lo menos el hecho político logrado hubiera sido mostrar que esas instituciones que se dicen “soberanas” no lo son, y se han ido convirtiendo en la gran trampa de la auténtica democracia: la popular, participativa, surgida desde las bases y no desde las campañas de intoxicación masiva.
Para engordar este camino fallido han servido,como siempre, varios elementos: por un un lado las repetidas artimañas de los medios de comunicación hegemónicos, mentirosos, cloroformadores, hacedores de escenarios tan ficticios como efectivos a la hora de taladrar el cerebro de muchísima gente con conciencia política cero.
A esto hay que sumarle el efecto “Lula encarcelado”: vaya que sirvió quitarlo del tablero con la violencia que significan ese cúmulo de datos sobre corrupción jamás comprobados. No solo eso, sino tratar de humillarlo hasta la saciedad para que su carisma no influya como venía ocurriendo hasta que fue encerrado en Curitiba.
Luego habrá que computar otros elementos ineludibles que han arropado la victoria de quien ha realizado una campaña electoral cargada de amenazas a los sectores populares y que ha abierto la puerta a la violencia sectaria, muy parecida a la que vivió Alemania en los días brutales de Adolf Hitler. En ese aspecto, no hay que olvidar cuánto y cómo han jugado las reaccionarias iglesias evangélicas pentecostales, quienes convirtieron en sus sermones a Bolsonaro en el “ángel de la salvación” y a Lula y sus seguidores en los “demonios” a destruir. Otro tema a tener en cuenta es cómo ha jugado el voto anti-PT, como resultado de muchas mentiras pero también de inocultables hechos de corrupción en el que indudablemente cayeron varios de sus dirigentes. De esta forma se alimentó desde esos flancos débiles las embestidas de la derecha. Seguir negando esto, a esta altura, no sirve de nada. Y de ninguna manera significa que se ignoren los múltiples aspectos positivos que tuvo su gestión, sobre todo en tiempos de Lula.
No es casualidad que fueron precisamente los movimientos sociales que apoyaron por izquierda electoralmente al PT los primeros que advirtieron en varias ocasiones que se estaba errando el camino por la vía del neodesarrollismo, pero muchos prefirieron mirar para un costado.
Ahora, como dijo Joao Pedro Stedile, del MST y repitió en la noche post electoral el propio Fernando Haddad: el único gran camino que le queda al pueblo brasileño es el de la resistencia. Para ello, no sirve desanimarse ni caer en pozos depresivos por más fuerte que sea golpe recibido. Hay muchos y muchas en Brasil, y es necesario enfatizar en el rol jugado todos estos años por los Sin Tierra y los Sin Techo, pero también la fuerza que le imprimieron a la lucha las mujeres y disidencias sexuales, que no han dejado de pelear ni un solo día, Muchas veces sumidos y sumidas en la impotencia de no ser escuchadas por quienes tenían la obligación de hacerlo y otras, enfrentando a sicarios, terratenientes millonarios en hectáreas y reales, a depredadores de la Madre Tierra, a xenófobos, a racistas o a distintos tipos de policías. Para ellos y ellas, hablar de resistencia es moneda corriente y seguramente, por ser parte de quienes ha amenazado Bolsonario en la campaña electoral, tendrán que seguir en primera línea de la batalla contra la burguesía saqueadora y opresiva. El tema es no dejarlos solos y solas, como ocurrió en parte durante varios períodos del gobierno Temer. Ellos y ellas son parte de una vanguardia de unidad popular que habrá que ir construyendo paso a paso a partir de ahora, incorporando como sea al movimiento sindical brasileño. Es imprescindible allí y en otros países que sufren tiranías de derecha, que sus respectivos fuhrers (con Bolsonaro a la cabeza) no les resulte fácil la gobernabilidad, desgastando sus mandato autoritarios, rechazando sus bravatas y denunciando local e internacionalmente sus brutalidades. Al fascismo “made in Brazil” no se le puede conceder ni la más mínima ventaja en estos cuatro años de mandato. Por Marielle Franco, por Moa y por todos los jóvenes que han caído en manos de la barbarie de los “camisas negras” de Bolsonaro.
La elección terminó, pero la lucha está apenas empezando: seguimos de cabeza erguida resistiendo por Brasil!
Resumen Latinoamericano, 28 octubre 2018
Por Frente Brasil Populary Frente Pueblo Sin Miedo
Vivimos un proceso electoral totalmente atípico. Desde el cierre del período militar no teníamos la prisión política de un líder, como la de Luiz Inacio Lula da Silva, injustamente condenado, y que tuvo su candidatura impugnada por el Tribunal Superior Electoral. Un proceso en que fuerzas que actuaban hasta entonces en las bodegas del país, emergieron la disputa presidencial provocando una gran ola de odio y violencia contra el pueblo brasileño.
Nuestra candidatura fue una respuesta democrática al arbitrio que contamina el escenario político desde el golpe parlamentario que en 2016 derribó a la presidenta Dilma Rousseff. Enfrentamos abusos y patifares practicados por corrientes comprometidas con mezquinos intereses antipopulares, antidemocráticos y antinacionales.
La elección de Bolsonaro representa una ruptura política, cuyos signos están representados en el asesinato de Marielli, de Moa Katendê – líder capoeirista, Charlione – joven cearense que aún ayer participaba de una carruaje. Ellos amenazan nuestras vidas por luchar por un país igual y justo.
Incluso bajo balas, resistimos en defensa de la soberanía nacional, violada de tantas maneras en los últimos dos años. Protegido por sectores del sistema judicial y de los medios monopolistas, el candidato diputado Bolsonaro se quedó de manos libres para financiar su máquina de mentiras con dinero clandestino, incitar la violencia contra sus adversarios, huir de debates públicos y burlar reglas electorales.
Estas fuerzas, a través de la tramoya y de la truculencia, con maniobras aún sujetas a investigaciones y juicios, llegaron a la Presidencia de la República.
A pesar de tantos obstáculos, nuestra alianza organizó una poderosa resistencia por todo el país, que llevó a la realización de la segunda vuelta ya un formidable movimiento en defensa de la civilización contra la barbarie, de la democracia contra la dictadura, del amor contra el odio.
En esa segunda vuelta, que hoy se cierra, hombres y mujeres de todos los cuadrantes se manifestaron a favor de los pilares constitucionales de nuestro país. Esta jornada jamás habría sido posible, sin embargo, sin la dedicación y la valentía de los movimientos sociales y sectores democráticos de la sociedad.
En el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebrará en el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, de la violencia institucionalizada.
En este momento, es fundamental continuar juntos y cohesionados en torno a la democracia, la soberanía nacional y los derechos. Por lo tanto, orientamos que la próxima semana se organicen plenarias en todas las ciudades, reuniendo a la militancia ya todos aquellos que se sumaron en esa batalla. Cuando sea posible, también debemos organizar manifestaciones, tal y como ya está marcado para el próximo martes, 30 de octubre en São Paulo.
No debemos dejar caer por el miedo, pues tenemos unos a otros. A diferencia de lo que piensan, el pueblo brasileño sabrá resistir.
28 de octubre de 2018
Decenas de militares armados salieron a las calles de Río a festejar victoria fascista
Parlamentarios y políticos se manifestaron tras la victoria del candidato del PSL y convocan a militancia para la resistencia
Los políticos resaltan que Bolsonaro es una amenaza al Estado Democrático de Derecho ya la soberanía nacional
Foto: Lia Bianchini
Después de la elección de Jair Bolsonaro (PSL), militantes y parlamentarios de izquierda manifestaron preocupación por los daños que el gobierno del militar reformado puede traer al país.
Los líderes partidistas Guillermo Boulos (Psol), Gleisi Hoffman (PT), Luciana Santos (PCdoB) y Paulo Pimenta, diputado federal por el PT, defienden que la coyuntura exige una resistencia inmediata y ya articulan una acción democrática contra las ofensivas de la extrema derecha. Sin excepción, los políticos resaltan las amenazas al Estado Democrático de Derecho y a la soberanía nacional que Bolsonaro representa.
Compruebe las ubicaciones:
“Nuestra primera palabra en este día 28 de octubre es: Resistiremos, resistiremos en la defensa del derecho del pueblo, resistiremos en defensa de la libertad que tenemos, resistiremos en nombre de la soberanía nacional, por el Brasil, por el pueblo brasileño, estaremos al lado del pueblo en cualquier que se ha convertido en una de las principales causas de la crisis económica mundial, que se ha convertido en una de las principales causas de la derrota electoral, plagado de fraude desde el momento en que le impidió ser candidato a Lula, el no reconocimiento de las resoluciones de la ONU, la no aparición de los debates sobre las elecciones y, por último, la máquina monstruosa de mentiras y falsas noticias disparadas en internet. Tenemos que levantar la cabeza y la pelea, porque esta es nuestra trinchera “.
Gleisi Hoffmann, presidente del PT
“Ahora vamos a trabajar para construir un frente amplio por la democracia con todos aquellos que no se ocultaron en esa segunda vuelta, con todos aquellos que se quedaron del lado correcto de la historia, del lado de los derechos sociales, del lado de los valores democráticos, habrá resistencia democrática en este país”.
Guillermo Boulos, dirección del MTST y candidato a la presidencia por el PSOL
“Con el resultado de esas elecciones, más que nunca, esa acción militante que se ha tomado cuenta de las calles en estos últimos momentos de la campaña, va a necesitar crecer y estar presente, vamos a resistir a esa agenda que será impuesta al país por los ultraliberales, por la defensa de los derechos de los trabajadores”.
Luciana Santos, presidente del PCdoB
“Nuestra democracia sufre un duro golpe, nuestra soberanía, los derechos y garantías individuales de nuestro pueblo, más que nunca, necesitamos mostrar capacidad de resistencia, de lucha, mostrar a los fascistas, que va a haber mucha resistencia y lucha aunque intenten implantar una dictadura, que vuelva a sacar de nuestro pueblo la oportunidad, el deseo y la esperanza de ser feliz. Hicimos una gran votación. Estamos de pie, preparados y determinados para seguir movilizados y luchando por nuestros sueños nunca más”.
Pablo Pimenta, diputado federal
“En esta segunda vuelta, no podíamos quedar indiferente a las amenazas a nuestra democracia y los derechos sociales, por eso nos sumamos a esa lucha democrática, que se ha convertido en una lucha muy bonita. Quiero decir para todos que estaban en esa movilización nacional y democrática que son de enhorabuena, son 47 millones de personas que se sumaron a esa resistencia democrática, tenemos bases concretas para construir una gran resistencia popular, nadie va a pasar por encima de los derechos sin resistencia, nadie pasará por encima de la democracia sin que haya una gran resistencia popular “.
Juliano Rodrigues, presidente del PSOL
Edición: Diego Sartorato
RESISTENCIA
Juan Pablo Rodrigues: “No es hora de paranoia y miedo, es hora de levantar la cabeza”
Después de la victoria de Bolsonaro, el dirigente del MST divulgó un mensaje de lucha a la militancia

João Paulo Rodrigues, líder nacional del MST, anunció el domingo por la noche (28), a través de las redes sociales, un mensaje de motivación a la izquierda de la militancia después de la victoria del candidato de la derecha Jair Bolsonaro (PSL) en la segunda ronda de las elecciones presidenciales.
“A pesar de salir de la elección con una derrota electoral, salimos con una gran victoria política, victoriosa que nos permitirá hacer grandes luchas en el próximo período, en defensa de la clase trabajadora, en defensa de los derechos, y sobre todo en defensa de la democracia “, dijo, refiriéndose a la unión de diversos actores políticos en torno a la candidatura de Fernando Haddad (PT) y Manuela D’Ávila (PCdoB).
Juan Pablo resaltó que la victoria de Bolsonaro, apoyada por una campaña ilegal de diseminación masiva de noticias falsas a través de las redes sociales, fue una continuación de la ofensiva conservadora que comenzó con el golpe contra la presidenta Dilma Rousseff (PT) y prosiguió con las retiradas de derechos patrocinados por el gobierno ilegítimo de Michel Temer (MDB) y con la prisión del ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva (PT).
“En el próximo período, vamos a tener que reafirmar nuestras banderas de lucha y preparar una agenda de resistencia. Vamos a vivir días difíciles, con un gobierno que posiblemente será un gobierno opresor, un gobierno sin compromiso con los intereses nacionales y mucho menos con el pueblo brasileño “Es hora de levantar la cabeza, no de caer en paranoia y miedo y correr por debajo de la cama, es un momento de mucho cuidado, pero al mismo tiempo de mucha energía, seguimos en lucha”, concluyó.
Edición: Diego Sartorato
Fuentes: Brasil de Fato
Resumen Latinoamericano / 28 de octubre de 2018 / Aram Aharonian, Clae
El ultraderechista Jair Bolsonaro fue electo presidente de Brasil para los próximos cuatro años, un resultado que consolida la ofensiva de las fuerzas conservadores en la región, y pone en jaque a las fuerzas progresistas del país, que de ahora en más deberán centrarse en la resistencia y en la reconstrucción de partidos y movimientos sociales.
No hubo milagros y prácticamente se repitieron los guarismos de la primera vuelta: la imposición del imaginario colectivo desde los sectores de la derecha fue contundente antes de la primera vuelta presidencial, y cuando el progresismo reaccionó, se encontró desvalido en medio de una guerra para la que no estaba preparado.
No se trata de una derrota electoral: eso no sería tan grave, sino de una derrota cultural que comenzó a salir a la superficie desde el inicio del segundo mandato de Dilma Rousseff. Y, aprovechando esa derrota e impedir que Luiz Inácio Lula da Silva fuera presidente de Brasil por tercera vez, la derecha brasileña y el poder fáctico optaron por destruir al país, sin importarle las consecuencias, con el apoyo militante, mediático (y financiero) de las iglesias evangélicas, en especial las pentecostales.
Las evangélicas se convirtieron (ante el repliegue de la Iglesia Católica y de su opción por los pobres) en un aparato político -no solo en Brasil sino en varios países de Latinoamérica y el Caribe-, eficaz no solo por la acción cotidiana y persistente de sus pastores-agitadores y la difusión mediática de sus mensajes (son propietarios de la segunda red de televisión del país, la Record) sino por su incidencia en el sector más conservador brasileño.
Este sector (se calcula en un 30% de la población), está arraigado en los sectores más atrasados incluso del sector popular y ha mostrado, a la largo de las últimas dos décadas, preferencias políticas inestables, ya que desde principios de siglo apoyaron al PT (y se mantuvieron allí gracias a las políticas sociales de sus gobiernos), y ahora cortaron sus amarras y respalda a Bolsonaro, gracias en parte a la campaña de la prensa hegemónica que atribuyó la enorme corrupción del país solo a los trabalhistas.
Un estudio sobre consumo y política entre jóvenes de las periferias de las grandes ciudades, de las investigadoras Rosana Pinheiro-Machado y Lucia Mury Scalco (Universidad Federal de Río Grande do Sul) señala que “se puede inferir que la adhesión bolsonarista tiene alguna de sus raíces en el propio modelo de desarrollo lulista enfocado en la agencia individual y en el consumo –y no en el cambio estructural de los bienes públicos vinculado a un proceso de movilización colectiva”.
También puede inferirse que el crecimiento del bolsonarismo en las periferias es fruto del golpe de 2016. El lulismo fue incapaz de promover cambios estructurales y la agenda de austeridad del gobierno de facto de Temer profundizó la exclusión. La violencia estructural –el racismo, la discriminación de clase, el patriarcado anclado en la figura del supermacho- y la presencia de la iglesia, del narcotráfico y de la policía siempre fueron los modelos preponderantes junto –claro está- con las prácticas cotidianas de resistencia, creatividad, amor y reciprocidad, señalan las investigadoras.
Lo que puede ocurrir en el Brasil de 2019 es algo peor que la dictadura de 1964, porque esa fue resultado de un golpe castrense que derrocó a un presidente constitucional, nacionalista y popular, Joao Goulart. Ahora, los herederos de la dictadura llegan a través de las urnas al poder, obviamente tras el sacudón del golpe policial-judicial-parlamentarrio con apoyo militar de 2016.
Jair Messias Bolsonaro dice que el error de la dictadura fue no haber matado y desaparecido tanta gente como lo hizo Augusto Pinochet en Chile. Adriano Diodo, ex presidente de la Comisión de la Verdad, señala que el surgimiento de Bolsonaro muestra que la dictadura venció la batalla ideológica gracias a la amnesia dictada por los medios y la impunidad dada por la ley de Amnistía decretada en 1979 por el general dictador (y exjefe del servicio secreto) Joao Baptista Figueiredo, que sigue en vigor.
Según Temer, “la transición comenzará el lunes o el martes” y los integrantes de su Gobierno pondrán a disposición del presidente electo “toda la información necesaria”.
Pese a la tardía remontada del candidato del PT Fernando Haddad en la última semana, su comando de campaña sabía que el “milagro” era difícil de construir en tan poco tiempo, después que su partido perdió mucho tiempo confiando en que el gobierno de facto permitiría a Lula participar en la contienda electoral.
Las palabras de Bolsonaro no dejan margen a ninguna duda, transparentan sus intenciones y su personalidad homofóbica, misógina, xenófoba, de odio a los negros, a los pobres, a los campesinos sin tierra, a los pobladores sin techo. A pesar de todo eso, muchos de ellos votaron por él.
La izquierda
Son aventureros irresponsables y rabiosos, con un discurso monocorde: barrer la corrupción, terminar con los robos. Todos presentan soluciones simples para problemas complejos, todos seducen a los incautos, todos tienen seguidores casi fanáticos, que no oyen voces diferentes. Los dos primeros llevaron al país al borde del abismo. El tercero dará un paso al frente, agrega.
El PT apostó a que el candidato sería Lula, que según las encuestas tenía más del 45% en la intención de votos a mediados de agosto, en la ingenua creencia que el aparato institucional del gobierno de facto (además del determinante poder fáctico) lo iban a permitir. Desde la caída de Dilma Rousseff no se vio intento alguno de rearmar una fuerza progresista, antifascista… hasta las últimas dos semanas de la campaña.
Los movimientos sociales que llevaron a Lula y al PT al poder, habían sido desarmados: cooptados por el Estado en parte, sin mayor participación real en el tipo de democracia impuesta por el PT. Los antes poderosas centrales sindicales, el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra, el de los Sin Techo, entre muchos otros, habían abandonado las calles. No se trabajó en construir un movimiento, una fuerza progresista; no surgieron nuevos cuadros (políticos, administrativos, gerenciales). Todo quedó cobijado bajo la figura del caudillo.
Entonces, no sorprende que la izquierda brasileña no se dio por enterada de que en el mundo se imponía un nuevo tipo de guerra y redujo su accionar a la denuncia permanente, generalmente desoída e invisibilizada. Este tipo de campañas, habituales en las democracias formales, junto al uso de los perfiles de los usuarios de redes sociales para manipular la opinión pública, ya había sido usada en la campaña de Barack Obama antes que en la de Donald Trump.
Uno de los problemas mayores de la izquierda (no solo la brasileña, claro) es su endogamia: sus mensajes van dirigidos a los ya convencidos. Incluso se busca solidaridad internacional, como si lo que escribiera un notable intelectual del exterior pudiera influir en el imaginario colectivo y sustituir toda la basura informativa lanzada por los medios hegemónicos y las llamadas redes sociales.
Comunicacionalmente, es reactiva y no proactiva. Está siempre denunciando al enemigo y a la vez adoptando la agenda de este (incluso cuando está en poder) , en lugar de difundir las informaciones propias, emanadas de una agenda propia.
El pensamiento crítico no aparece por arte de magia: precisa lectura, reflexión, debate…hay que cultivarlo. Y hay que reinventar las formas de intervención, sin olvidar que aún en estas guerras cibernéticas, la confianza personal, el trabajo de base, de alfabetización política, determina la posibilidad de sumar
El zig-zag del fake-candidato
En las últimas semanas Bolsonaro tuvo un recorrido sinuoso y un significativo vuelco, sobre todo luego de conocerse las declaraciones de uno de sus hijos, quien recordó que para cerrar la Corte Suprema del país no se requería más que un soldado y un cabo, luego de asegurar que mandará a los “rojos” (del PT y sus aliados) a la cárcel o al exilio y decretará que movimientos sociales sean considerados grupos terroristas.
El candidato de la ultraderecha comenzó por imponer silencio absoluto a sus asesores, tratando de divulgar en las redes sociales declaraciones para construir una imagen de tranquilidad y pacificación nacional, todo lo contrario a los dichos en los últimos meses. Incluso, habló de su respeto absoluto a la Constitución, hizo un llamado para unir a todos los brasileños y garantizó que sabrá respetar opiniones divergentes.
Las declaraciones de Paulo Guedes, su “futuro” ministro de Economía, habían encendido luces de alarma, incluso en el establishment, sumándose a sus propias idas y venidas en sus proyectos económicos, lo que demostraba que no había proyecto de país. Pero eso no era importante para él, a sabiendas que el modelo se lo iban a imponer desde afuera.
Brasil se llenó en los últimos dos meses de fábricas de mentiras, que utilizaron la data y los perfiles, que los mismos usuarios proporcionaron a las megaempresas y son vendidos –por ejemplo por Facebook- para que empresas nada éticas como Cambridge Analytica los usen para las campañas de whatsapp, tuit, y otras redes sociales.
Estos servicios, develó la misma prensa hegemónica, eran pagados por el llamado poder fáctico, los empresarios que se beneficiarán con las mentiras propagadas y prepagadas. Hoy las guerras se producen tras la propagación de mentiras, como sucedió en Libia y Túnez, en Irak, Afganistián, Egipto y Siria, ahora en Yemen y Venezuela. Construyen la “verdad” requerida por Estados Unidos y sus socios transnacionales y locales.
En el caso de Brasil, la siembra del odio al PT, comenzó en el segundo mandato de Lula, y creció exponencialmente a partir del gobierno de Dilma Roussef. Anclados en medias verdades, como los casos de corrupción, los grupos de poder fueron fertilizando mentes y preparando el terreno para las elecciones de este año, señala la analista Elaine Tavares de la Universidad de Santa Catarina.
Lo que no esperaban, quizá, es que un candidato, fuera del circuito tradicional de los partidos y de los grupos de poder, sintetizara de manera tan acabada toda la carga de prejuicio, moralismo, miedo y odio que la clase dominante, que tras el susto inicial, ya se va acercando al candidato fascista, porque reconoce que él hoy comanda a las masas y eso es todo lo que interesa. Bolsonaro es el mascarón de proa de las élites económicas.
Rematar la Amazonia
El frente más poderoso del Congreso –la bancada del ganado-, que reúne a latifundistas, grileiros (criminales que se apropian de tierras públicas a través de sicarios), representantes del agronegocio y parlamentarios conservadores ha tenido con el gobierno de facto de Michel Temer un papel muy activo en el avance sobre las áreas protegidas de la Amazonia.
La intención de Bolsonaro, amparado en la bancada mayoría es la de transformar las tierras indígenas y las áreas de conservación, hoy las principales barreras contra la devastación y deforestación de la selva, en pastizales para ganados, plantaciones de soja y extracción mineral. Obviamente apoyan a Bolsonaro, que sumará 52 diputados a la bancada, y ya anunció la fusión del ministerio del Ambiente con el de Agricultura, en menos de un representante de la bancada del ganado.
El ultraderechista habló de limitar las multas ambientales, que terminará con el “actiovismo chiíta ambiental”,anunció que no habrá más tierras para indígenas y que éstas se podrán vender. Su concepto de democracia es original: “las minorías tienen que inclinarse ante la mayoría” o “simplemente desaparecer”.
Poder copado
El Ejecutivo está en manos de usurpadores y el poder Judicial está copado por magistrados
ultraderechistas (muchos de ellos propuestos por el PT), que promovieron la censura previa, prohibieron el libre debate y suspendieron incluso, en los dos últimos días de la campaña, la libertad de reunión y de opinión en varias universidades, el secuestro de material y suspensión de sus actividades académicas con las comunidades. Y a ellos se suman los militares, en actividad o retirados (ahora hasta parlamentarios).
El Tribunal Supremo Electoral, convertido en cuartel general del bolsonarismo, fabricó órdenes para favorecer al candidato ultraderechista mientras ordenaba mantener la propaganda calumniosa contra Fernando Haddad, donde lo califican de pedófilo. Una forma de ajusticiamiento que quizá usen las milicias verdes bolsonaristas de ganar las elecciones, para dejar fuera de combate a las personas que piensan diferente.
Hoy, los dos meses que separan de la asunción del nuevo presidente marcarán el paso de la política y el futuro del Brasil. Y da la oportunidad de que el movimiento antifascista, progresista, de izquierda, que comenzó a diseñarse desde las bases sirva para la reconstrucción del espacio popular, de la mano de los movimientos sociales. La construcción siempre se hace desde abajo: lo único que se construye desde arriba es un pozo. Este pozo.
*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)
El diablo los junta: presidentes de ultraderecha de Latinoamérica felicitan a Bolsonaro: Piñera, Macri, Vizcarra, Abdo, JOH, Duque
Resumen Latinoamericano / 28 de octubre de 2018
El primero fue el gobernante multimillonario chileno Sebastián Piñera (que hizo su fortuna con el pago sideral por su lealtad al pinochetismo), que además invitó inmediatamente a Bolsonaro a visitar el país.
“Lo invito a visitar Chile y estoy seguro que trabajaremos con voluntad, fuerza y visión de futuro en favor del bienestar de nuestros pueblos y la integración”, escribió Piñera en un tuit.
Luego vino el argentino Mauricio Macri; el peruano Martín Vizcarra; el mexicano Enrique Peña Nieto; el paraguayo Mario Abdo; el hondureño Juan Orlando Hernández; y el colombiano Iván Duque, que le tuiteó graciosamente al fascista que ocupará la presidencia de Brasil desde el 1 de enero de 2019: “Esperamos continuar nuestra relación de hermandad para fortalecer vínculos políticos, comerciales y culturales.”
En fin. El diablo los junta.
Resumen Latinoamericano / 28 de octubre de 2018 / Página 12
El presidente Mauricio Macri fue uno de los primeros mandatarios de la región en felicitar al presidente electo de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro. “Deseo que trabajemos pronto juntos por la relación entre nuestros países y el bienestar de argentinos y brasileros”, escribió Macri en su cuenta de Twitter.
Macri ya había hablado con Bolsonaro por teléfono tras la victoria del apologista de la dictadura brasileña en primera vuelta, quien en una declaración pública había enviado al mandatario argentitno “un abrazo” por haber terminado con la “Dilma Kirchner”.
Minutos después del tuit presidencial llegó el comunicado oficial de la Cancillería argentina, que felicitó también a Bolsonaro y consideró que “las elecciones del día de la fecha demuestran una vez más la fortaleza de las instituciones democráticas brasileñas”.
“El Gobierno argentino renueva su voluntad de continuar trabajando con el nuevo Gobierno que surge de la decisión del pueblo brasileño para profundizar los vínculos entre ambas naciones y, juntos, seguir trabajando en favor del bienestar de todos los argentinos y brasileños”, completó la cartera de Relaciones Exteriores.
El otro jefe de Estado sudamericano que se apresuró en el saludo fue el paraguayo Mario Abdo Benítez. “Muchas felicitaciones al pueblo de Brasil y a su presidente electo @jairbolsonaro por esta elección! Queremos trabajar juntos por democracias más sólidas en la región, con instituciones fortalecidas y siempre buscando la prosperidad de nuestros pueblos!”, publicó el presidente paraguayo en su cuenta de Twitter.
Además.se sumó el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el uruguayo Luis Almagro, quien sorprendió al mencionar que aplaude el “mensaje de verdad y paz” de Bolsonaro.
Imagen: Leandro Teysseire
El Secretario de la OEA, Luis Almagro, saludó el resultado en Brasil y felicitó a Bolsonaro por su “mensaje de verdad y paz”
Resumen Latinoamericano/ 28 de octubre 2018
El secretario general de la OEA aseguró que el electo presidente cuenta con el apoyo de la organización para “trabajar en forma conjunta por la democracia y los derechos humanos”.
El secretario general de la OEA, Luis Almagro, saludó el resultado de la elección en Brasil, que dejó como vencedor con un poco más del 55 % de los votos a Jair Bolsonaro.
A través de su cuenta de Twitter, Almagro saludó al pueblo brasileño y felicitó al electo presidente. “Aplaudimos su mensaje de verdad y paz”, escribió, además de sostener que Bolsonaro tendrá el apoyo de la OEA para “trabajar en forma conjunta por la democracia, los derechos humanos, seguridad y el desarrollo de la región”.
La expresidenta de Costa Rica Laura Chinchilla, jefa de la misión de observadores que la OEA desplazó a Brasil para las elecciones presidenciales que se realizaron el domingo, dijo que el proceso se celebra en forma “tranquila y organizada”.
Chinchilla visitó una escuela de Brasilia utilizada como centro electoral y en unas breves declaraciones a periodistas consideró que el proceso transcurría sin incidentes y en plena normalidad.
“Estamos observando que todo está transcurriendo de una forma muy tranquila y organizada, así como ocurrió en la primera vuelta” de las elecciones, el pasado día 7, indicó.
El nuevo presidente de Brasil se mostró durante toda su campaña con un discurso pro judío. También ganó en Madrid.

Casi 600 brasileños votaron en la embajada en Tel Aviv. (AFP)
Jair Bolsonaro obtuvo un contundente triunfo en uno de los países con los que se mostró más cercano durante la campaña electoral: Israel.
Concluida la elección en ese país de Medio Oriente, el candidato del Partido Social Liberal (PSL) obtuvo el 77,27% de los votos válidos contra el 22,73% de Fernando Haddad, el postulante del PT.
En total votaron 539 brasileños en tres urnas electrónicas dispuestas en en la embajada en Tel Aviv, prácticamente un cuarto de los 2.095 habilitados para sufragar.
En su propuesta política, Bolsonaro dejó en claro su cercanía con Israel, en línea con los Estados Unidos. De hecho, anticipó que en caso de ser electo Presidente, mudará la embajada brasileña en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, tal como hizo Donald Trump el año pasado.
Bolsonaro recibió además el apoyo de la comunidad judía en Brasil. Por ejemplo, Jack Terpins, ex presidente del Congreso Judío Latinoamericano (CJL), celebró el amplio triunfo del candidato de ultraderecha en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, porque “va muy bien con la comunidad judía” y afirmó que es “un gran amigo de Israel”.
También en España
Bolsonaro también se llevó un contundente triunfo entre los brasileños que viven en Madrid. El líder del Partido Social Liberal obtuvo 2.109 votos (59,8 %) contra los 1.416 (40,2 %) de Fernando Haddad.
Unos 20.000 electores brasileños que viven en España estaban llamados a votar en todo el país en la segunda vuelta de los comicios presidenciales.
En Madrid podían ejercer el derecho de sufragio más de 15.000 inscritos -finalmente se contabilizaron 3.525 votos válidos-, y en torno a 5.000 entre Barcelona (noreste) y Palma (Baleares, Mediterráneo), según informó el Consulado General del país suramericano.
En la primera vuelta, el candidato más votado fue Bolsonaro, con el 50,24 % de los votos válidos, seguido por Ciro Gomes (17,54 %) y Fernando Haddad (14,57 %).
Resumen Latinoamericano/ 28 de Octubre 2018
Así lo entiende el psicoanalista y escritor Jorge Alemán, quien dio su parecer sobre la estrategia del brasileño y a partir de allí estableció la comparación.
La rutilante aparición del fascista Jair Bolsonaro y su llegada a la presidencia de Brasil provoca todo tipo de análisis comparativos con lo que sucede en nuestro país.
Quien sumó su voz hace unos días es el psicoalanista y escritor argentino Jorge Alemán, quien en un breve texto publicado en su cuenta de Facebook bajo el título “Bolsonaro, Macri, lo femenino”, aseguró que “Bolsonario es Macri desinhibido“.
“Aquello que en Macri es balbuceo, tropiezo, lapsus, Bolsonaro lo pronuncia sin rodeos . Porque Bolsonaro es la verdad de Macri“, definió.
“La decision de Bolsonaro de elegir como nucleo de identificación a‘heterosexuales blancos y varones’ revela que el ‘rechazo a lo femenino’ va a constituirse en distintos lugares en uno de los soportes culturales del Neoliberalismo”, apuntó el profesional.
Una buena respuesta al desafío que lanzó, también este domingo, el columnista de Clarín Alejandro Borensztein, quien llamó a encontrar al “Bolsonaro argentino”. Tal vez ya lo tengamos, y solo le falte “desinhibirse”.
.
Resumen Latinoamericano / 28 de octubre de 2018 / Brasil de Fato
Treinta segundos antes del plazo de la ley electoral, músico británico exhibió mensaje en la pantalla del estadio
El músico británico Roger Waters, ex líder de la banda Pink Floyd, volvió a manifestarse contra Jair Bolsonaro (PSL) en un concierto realizado en Curitiba, en Paraná, la noche de este sábado (27).
Ante 41.000 espectadores, la pantalla montada en el escenario exhibió el siguiente mensaje: “Nos dijeron que no podemos hablar sobre las elecciones después de las 10 de la noche. Tenemos 30 segundos. Esta es nuestra última oportunidad de resistir al fascismo antes del domingo. Ele Não! [¡ÉlNo!] Son las 10:00. Obedezcan la ley”.
La ley electoral prohíbe manifestaciones políticas en espacios públicos después las diez horas de la noche.
La semana pasada, el juez Douglas Marcel Peres, de la Justicia Electoral de Paraná, comunicó al equipo de Waters que el músico podría ir preso si hiciera cualquier mención a la política electoral después de medianoche – la manifestación sería considerada propaganda a boca de urna.
Apodada como “República de Curitiba” por los seguidores de la operación Lava Jato, la capital de Paraná se volvió un símbolo de las arbitrariedades del Poder Judicial desde 2014. Es la ciudad donde Lula está detenido desde abril de este año.
Edición: Daniel Giovanaz
Envío:ResumenLatinoamericano














No hay comentarios:
Publicar un comentario