25 de diciembre de 2018

Murió el escritor, historiador y periodista Osvaldo Bayer.

Murió el escritor, historiador y periodista Osvaldo Bayer 
24 de diciembre de 2018
El historiador, escritor y periodista Osvaldo Bayer murió, este lunes por la mañana, a los 91 años, según informó su hija Ana Bayer, en su página oficial de Facebook.
"Una noticia muy triste, falleció mi papá", publicó la cineasta, en su cuenta oficial, y los comentarios lamentando la pérdida del reconocido intelectual se multiplicaron al instante.
Bayer nació el 18 de febrero de 1927 en Santa Fe. En su juventud, viajó a Alemania y estudió Historia en la Universidad de Hamburgo y desde entonces su pensamiento estuvo enmarcado dentro de la historiografía.
Como historiador, Bayer desarrolló una revisión histórica que ponderó las luchas obreras y visibilizó la represión de los trabajadores, así como también hechos invisibilizados como la matanza de peones en la Patagonia Trágica.
Por su pensamiento -crítico, anarquista, rebelde y libertario-, Bayer debió exiliarse en 1975 durante la Triple A en Alemania, donde vivió y crió a sus hijos hasta el regreso de la Democracia y donde pasó, ya instalado en el país, al menos seis meses al año.
Mientras la Argentina estaba bajo el régimen de la última dictadura cívico militar, Bayer recibió en Alemania a las Madres de Plaza de Mayo, quienes denunciaron los horrores perpetrados por la dictadura y la desaparición de sus hijos.
Ese vínculo que el escritor estableció con las Madres quedó reflejado en su libro "Ventana a Plaza de Mayo", una compilación de las crónicas que escribió en el periódico de las Madres desde 1984 hasta 2006. 
"Las Ventanas son para mí el testimonio de mi gratitud y admiración para las luchas de las Madres. Nunca, en mi vida, había comprobado un heroísmo tal y sus consecuencias ante el valor de la Vida", escribió. 
El libro "Exilio" (1984) realizado junto a su amigo Juan Gelman también reflejó ese duro período de sus vidas. Allí, Bayer reflexiona a partir de la lectura de diarios argentinos y alemanes. Deja testimonio de que en una nota de la Deutsche Presse Agentur (DPA), el embajador de la República Federal de Alemania en la Argentina, Joachim Jaenicke, niega que el gobierno del general Videla sea una dictadura militar. 
De la misma manera, se lamenta por la quema de libros, un hecho que para el escritor se igualaba al abuso infantil, ya que "ni los niños ni los libros podían defenderse de sus agresores", decía. 
La última dictadura militar fue para Bayer "una de las más feroces" porque además del exilio debió soportar la pérdida de su amigo Rodolfo Walsh. 
La defensa de los derechos de los pueblos originarios también fue una consigna que enarboló Bayer, que en 2008 escribió el guión y libro del film Awka Liwen junto a los directores Mariano Aiello y Kristina Hille. El largometraje, que se estrenó en 2010, es la historia de la pugna por la distribución de la riqueza en Argentina, a partir del despojo de las tierras y el ganado cimarrón a los pueblos originarios y al gaucho. 
La película fue declarada de Interés nacional por la Presidencia de la Nación.
Ese interés por la realidad de los pueblos originarios surgió en su niñez, según había manifestado. "Vivía en Tucumán y ahí tuve contacto con ellos y siempre me interesó su vida.
Realmente la política absolutamente errada y criminal de los gobiernos argentinos desde Avellaneda, Roca, etcétera, que llevó a la eliminación de parte de la población indígena y al restablecimiento de la esclavitud en Argentina, fueron cosas que han sido denunciadas por mí, en mi último libro Historia de la crueldad argentina".
También, se destacó como escritor y periodistas de diferentes medios como Clarín, Página 12, Noticias Gráficas, El Esquel de la Patagonia, entre otros.
Entre sus libros más importantes también se encuentran Los anarquistas expropiadores y otros ensayos, Fútbol argentino, Rebeldía y esperanza, la novela Rainer y Minou y Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia.

Además, fue autor y uno de los guionistas de La Patagonia rebelde, film dirigido por Héctor Olivera, basado en su "Los vengadores de la Patagonia trágica", el cual ganó el Oso de Plata en la Berlinale de 1974.
Fuente:RosarioPlus  




Reconocimientos a la figura de Bayer

"Deja toda una historia de ética"
Nora Cortiñas (cofundadora e integrante de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora): “Estoy muy apenada. Deja toda una historia de ética, de compromiso con nuestra historia. Fue el historiador más profundo que tuvimos acá en la Argentina. Tuvimos muchos, pero él es el que deja más para las generaciones a venir. La historia argentina pasó en su vida. La retuvo y la transmitió y retransmitió. Es inolvidable. Puedo agregar que su ética y compromiso dejan mucho de herencia”.
Felipe Pigna (historiador): “Me causa una profunda tristeza saber que Osvaldo ya no está entre nosotros. Fue un maestro en todos los sentidos. Una persona a la que quise y traté mucho. Fuimos muy amigos, compañeros de muchas cosas; de charlas, viajes, conferencias. Una charla que recuerdo muy particularmente fue en la cárcel de Ushuaia, donde hablamos de Simón Radowitzky. Me enseñó mucho sobre la vida, la historia y cómo enfocarla, desde la historia de los sin voz, los vencidos. Quiero recordarlo con mucho cariño y creo que el mejor homenaje que podemos hacerle es leerlo, recordar su coherencia y seguir su lucha. Es lo que más le hubiera gustado. Es lo que tenemos que hacer. Nuestra última aventura juntos fue defendernos de un juicio que nos hizo la familia Martínez de Hoz por denunciar la apropiación de tierras en la Patagonia. Una de las últimas grandes alegrías de Osvaldo fue ganar el juicio; un gran último triunfo de la Justicia. Quiero recordarlo, homenajearlo y pedirles a todos que lean su inmensa obra, que cubre casi todos los aspectos de la historia argentina contemporánea, particularmente la que tiene que ver con las luchas de los desposeídos, los sin voz, los nadies. Siento un profundo dolor y a la vez el orgullo de haber sido amigo de alguien tan maravilloso”.
José Pablo Feinmann (filósofo, escritor): “Osvaldo Bayer había encontrado el punto central de sus investigaciones en los trágicos episodios de la Patagonia a comienzos de los años veinte. Encontró ahí el punto central de la tragedia de este país. De la injusticia, la brutalidad de las clases hegemónicas y la abnegación de los obreros en la esquila patagónica, que eran en ese momento, la mayoría, anarquistas. Fue un historiador muy serio, muy trabajador. Escribió una novela, también, Rainer y Minou. Y una biografía sobre Severino Di Giovanni. Estuvo en Cuba. Conoció al Che. Y estuvo exiliado durante la dictadura. Su trabajo para el cine se plasmó en una película axial, La Patagonia rebelde, dirigida por Héctor Olivera. Siempre tuvo a esa película como uno de sus logros más importantes. También escribió sobre el anarquismo y durante los últimos años se ocupó del destino de los pueblos originarios en este país. Buscó fuertemente que se bajara la estatua de Julio Argentino Roca, en un esfuerzo denodado que no tuvo frutos. Pero toda su vida es el ejemplo de un intelectual militante y comprometido. Que era además una persona con un gran sentido del humor y que gustaba de cultivar la amistad. Fue siempre un gran referente de las luchas sociales en la Argentina. Estuvo cerca de las Madres y las Abuelas. Lo vamos a extrañar muchísimo, en momentos en que el país necesita gente como él.”
Stella Calloni (escritora y periodista): “Más allá de todo lo que siempre se va a decir de Osvaldo Bayer, de su papel como historiador, escritor, periodista e incansable luchador, quisiera destacar que, si alguien demostró estar cerca, de verdad, del pueblo, fue él. Sobre todo en estos tiempos en que ha regresado el término ‘intelectual’ y las reuniones entre ellos. El iba a cualquier lugar donde lo llamaban. Si era para inaugurar una bibliotequita en un barrio, donde fuera. No se tomaba un avión, y si la gente no podía pagar un pasaje, se lo pagaba… destaco eso, porque nunca se dice. Nos dejó, para siempre, un ejemplo de dignidad y de mucho amor. Tenía una gran capacidad de amor y una enorme sencillez. Absoluta y profunda humildad. Destaco su trabajo en la capacitación, en abrir las mentes y despertar conciencias. Hemos viajado juntos a algunos lugares, me lo he encontrado de regreso en otros casos, y este hombre llegaba solito, con muchos años, se bajaba muy cerca de su casa, de su refugio, cargado de papeles y libros. En ese refugio siempre te iba a recibir con una enorme calidez humana. De él me queda eso. Y su sonrisa y sabiduría. Su manera de respetarse a sí mismo. A ser él mismo en cualquier momento en que lo encontraras. Nunca se traicionó; siempre fue coherente. Con él pasé momentos muy alegres y divertidos incluso en los últimos tiempos, recordando cosas. Con esa memoria extraordinaria que él tenía. Hoy que están perseguidos los mapuches, me acuerdo de todo lo que hizo por la Patagonia y de todo lo que todavía tenía para decir sobre ese mundo que vivió de tan cerca.”
Cecilia Merchán (diputada del Parlasur) “Lo conocí cuando presentamos el proyecto de sacar a Roca y poner a Juana Azurduy en el billete de 100. Al día siguiente de que lo presentamos, salía una contratapa de Osvaldo sobre nuestra propuesta de billete. Era una nota increíble, hermosa, muy bella. Lo llamé y a partir de ahí empezamos a hacer un montón de movidas juntos por todo el país, por todos lados, hablando de la necesidad de sacar a Roca del billete de 100. Era una persona increíble, muy alegre, graciosa;  siempre la pasábamos bien. Decía, por ejemplo, que quería armar una agrupación de ‘chapitas’, de gente que estuviera muy chapa. En eso siempre me contaba y me daba mucha felicidad. Un día cuando yo estaba muy bajón por alguna situación política, le pregunté si él no se bajoneaba. Si no se ponía pesimista nunca. Y me dijo que no, que nunca se ponía pesimista, que había algo muy claro: siempre ganábamos porque no teníamos nada que perder. Me presentó a Marcelo Valko, que estaba trabajando sobre el malón de la paz, un tema que parecía perdido y nadie podía reconocer. Presentamos su libro (Los indios invisibles del malón de la paz) en el Congreso, nos hicimos amigos. Esas cosas también son importantes: tomar temas, puntos de la historia que nadie recuerda, a los que nadie da el valor suficiente, y hacer de eso una causa política es algo maravilloso que hizo Osvaldo durante toda su vida. Una de las fortunas de la vida es cruzarse a Bayer en el camino, y llevar adelante alguna lucha con él”.
Itai Hagman (dirigente político): “Hasta siempre Osvaldo Bayer. Viejo rebelde. Viejo joven. Tu Patagonia Rebelde convenció a generaciones enteras de unir su destino al de los más humildes. Gracias por estar siempre y por la lucidez política que te acompañó hasta el último minuto.”
H.I.J.O.S Capital: “Se va Osvaldo Bayer. Se queda para siempre. Bajó los cuadros de los que masacraron a los pueblos originarios. Levantó las banderas de las luchas obreras y los derechos humanos. Abrazó la rebeldía con toda la capacidad de la ternura. ¡Hasta siempre, hasta todas las victorias!”
Daniel Filmus (diputado nacional): “Tristeza infinita, nos dejó uno de los tipos más coherentes, luchadores y buena gente que he conocido. Por suerte nos deja su obra: Murió Osvaldo Bayer, periodista, escritor, historiador y uno de los más respetados intelectuales argentinos”
Horacio Pietragalla (diputado nacional): “Triste noticia. Se nos fue unos de los grandes, esos imprescindibles. Gracias Osvaldo Bayer por aportar tanto a nuestra historia colectiva y a nuestras injusticias. El año que viene inauguramos en Gallegos el monumento a los fusilados de la estancia la Anita. ¡Como lo charlamos!”
Manuela Castañeira (dirigente político): “Inmensa tristeza por el fallecimiento de Osvaldo Bayer. Fue un gran historiador que rescató la tradición clasista y revolucionaria de la clase obrera de ppios del siglo XX. También un luchador incansable por los derechos humanos. Seguiremos tu pelea por un mundo sin opresión”
Roberto Baradel (dirigente sindical): “Osvaldo Bayer nunca te olvidaremos y nos comprometemos a seguir tu lucha denunciando a los genocidas de ayer y hoy. La Campaña del Desierto, la Patagonia Rebelde, la Semana Trágica fueron genocidios y ataques brutales a la Clase Trabajadora. Memoria, Verdad y Justicia!”
Myriam Brgeman (legisladora porteña): “Lo recordaremos siempre, con decenas de anécdotas, con su enorme apoyo a las fábricas recuperadas en los momentos difíciles. Por Zanon, por Brukman; por Arte Comunitario Timotense que lo tuvo actuando con ellos; decimos: querido Osvaldo Bayer, Presente!”
Agustín Rossi (diputado nacional): “Osvaldo Bayer será siempre una figura central del periodismo de investigación y del compromiso con los Derechos Humanos y las verdades que la Historia nunca debería callar. A él le entregamos las actas recobradas de la última dictadura. Hasta la victoria siempre, Osvaldo.”
Claudio Villarruel (periodista): “Se nos fue Osvaldo Bayer. Un faro que iluminó el camino de los que queremos un pais justo, igualitario, libre y soberano. Que descanses en paz.”
Nicolás del Caño (diputado nacional): “Tristeza. Se nos acaba de ir el gran Osvaldo Bayer, además de muchas otras cosas, historiador de las páginas más gloriosas del movimiento obrero, como la Patagonia Rebelde.”
Mónica Macha (diputada nacional): “Se fue Osvaldo Bayer un luchador incansable por la libertad y la igualdad. Nos queda su legado como ejemplo para seguir peleando por la dignidad de los pueblos.”
Horacio Altuna (historietista): “Adios, querido Bayer. Hoy estamos un poco más solos.”
Juan Amorin (periodista): “Falleció el historiador Osvaldo Bayer, un enorme exponente en materia de DDHH y un faro para todos los que queremos un país más justo y equitativo. Hasta siempre, maestro.”
Asociación Argentina de Actores: “Desde la Asociación Argentina de Actores lamentamos profundamente el fallecimiento de Osvaldo Bayer y acompañamos a su familia y a sus amigos en este duro momento. Periodista, escritor, sindicalista, historiador. Irreemplazable referente de la cultura latinoamericana y de las luchas sociales. Lúcido analista de la realidad de los pueblos y los gobiernos de la región. Comprometido activista por los Derechos Humanos.”
Estela Díaz (secretaria de géneros de la CTA): -"Falleció Osvaldo Bayer y no pudimos cambiar el monumento a Roca por el de las mujeres originarias, tal cual lo había propuesto. El compromiso y homenaje es volver y hacer su sueño realidad. ¡Hasta la Victoria, compañero!"
Comisión Provincial por la Memoria: "Osvaldo Bayer murió a las 91 años. Tuvo una intensa vida dedicada a bregar por un mundo mejor, sin opresión, violencias e injusticias. Puso su capacidad intelectual, sus saberes y sus talentos como escritor al servicio de las mayorías populares. Fue periodista, historiador, docente. Su labor estuvo centrada en el valor de la palabra y la transmisión. Su coherencia intransigente hizo que nunca antepusiera su lugar de autor individual frente al interés social y político de su obra. Investigó y escribió con un profundo sentido político, tanto revisando la historia como interpelando cada presente. Las resistencias obreras, el genocidio de los pueblos originarios, la lucha de las mujeres, los crímenes de Lesa humanidad y las restantes violencias estatales, se tejen en su obra como una gran trama que nunca abandona la perspectiva de los oprimidos, quienes ocupan el centro de la historia y la esperanza emancipatoria de la humanidad. Cercano a las ideas anarquistas, supo en cada tiempo interpelar al poder de turno y señalar las injusticias sin condicionamientos. Esto le valió la persecución política y el exilio. Su coherencia y sus luchas lo constituyeron en un referente de las peleas por los derechos humanos, entendiéndolos como la construcción de un mundo sin injusticia y desigualdad. Por eso, su trayectoria marca el camino de las luchas de hoy y las por venir. Los esfuerzos por impugnar el orden injusto de hoy, deben inscribirse en la larga historia que han amasado los pueblos. Allí están las marcas de su sufrimiento  y también las huellas dejadas para guiar a las nuevas generaciones en los futuros posibles a crear. Fue consultor académico de la CPM, y lo reconocimos como maestro y compañero, ya que sus luchas nos iluminarán siempre."
Consejo Nacional Armenio: "Hoy se conoció la noticia del fallecimiento del historiador y periodista Osvaldo Bayer a los 91 años, uno de los mayores defensores de la causa armenia y el historiador argentino que más trabajó los temas armenios. Durante su obra, especialmente en sus columnas en las contratapas de Página/12 y libros, Bayer se refirió en numerosas oportunidades a los temas armenios, poniendo énfasis en la difusión del genocidio contra el pueblo armenio perpetrado por el Estado turco entre 1915 y 1923, y participó en muchas ocasiones de los actos de la comunidad. Uno de los temas que más movilizó a Bayer fue el asesinato del periodista Hrant Dink en Turquía en 2007. Osvaldo Bayer hizo un aporte fundamental a la divulgación del caso al bautizar a Hrant Dink como "el Rodolfo Walsh armenio". El historiador ofició de presentador de la obra teatral El alegato de la paloma, que narraba la vida de Dink. "Este héroe civil de los armenios tenía como misión propia que los turcos mismos reconocieran su crimen masivo. No lo logró, pero pasó a la historia como un luchador de esos que nunca abandonan sus principios humanitarios", dijo en una de sus columnas. En 2003, el Consejo Nacional Armenio (CNA) le otorgó, por sus aportes a la causa armenia, a Osvaldo Bayer una distinción, que posteriormente pasaría a llamarse “distinción Hrant Dink al periodismo argentino”. En 2012 se realizó un homenaje a Bayer en la Asociación Cultural Armenia, donde se presentaron fragmentos de su documental Awka Liwen."
Producción: Paula Sabatés y María Daniela Yaccar
Fuente:Pagina12

Osvaldo Bayer, ese imprescindible sembrador de ideas libertarias 
Por Carlos Aznárez
Resumen Latinoamericano, 24 diciembre 2018
Para despedir a un maestro con talla de gigante como Osvaldo Bayer, es necesario sin ninguna duda, intentar hablar acerca de un hombre digno. Esta simple palabra, tan en desuso entre politiqueros, funcionarios de diverso pelaje y una buena cantidad de fabricantes de ilusiones, define muy bien a quien ha hecho de la coherencia una forma de vida. Solo el haber reencontrado para la memoria de nuestro pueblo la heroica pelea de los trabajadores rurales de la Patagonia, contando sus historias de rebeldía y coraje, pero también la tragedia que generó la represión sobre ellos, vale para calificarlo como un notable recogedor de testimonios de ejemplos de vida.
Quién no recuerda la agudeza con que Osvaldo retrató al nefasto coronel Varela, gestor de una de las grandes masacres que tiñeron de horror el sur argentino. Sin embargo, el Bayer investigador no dejó que la sombra de una sospecha de derrota definitiva o de lucha innecesaria se adueñara sobre aquella que había sido una de las tantas gestas del movimiento internacionalista, y para eso no solo reivindicó cada uno de los gestos de esos abnegados peones chilenos, argentinos, italianos, gallegos, polacos y alemanes que poblaron a punta de coraje tierras tan inhóspitas, sino que acercó al listado de las acciones indispensables: el gesto libertario de un Kurt Wilkens, por ejemplo, evocando la humildad y la valentía del ajusticiador del milico Varela. De esta manera, Bayer dio pautas de que la larga mano de la justicia popular puede tardar en llegar, pero, cuando lo hace, ilumina de conciencia y razón.
Osvaldo periodista, Osvaldo escritor, Osvaldo el hermano de nuestros “anarcos queridos”, como diría ese otro virtuoso llamado Alfredo Zitarrosa. Nadie como él ha trabajado el tema de los ácratas locales, desmitificando a esos hombres y mujeres que la oligarquía y su prensa aliada siempre pintaron como criminales y delincuentes. Ahora, qué duda cabe, les dirían (y les dicen) “terroristas”, como a nuestros treinta mil.
Rescatar la figura combativa de un Severino Di Giovanni y desmenuzar su larga trayectoria de anarquista expropiador, fue un mérito que siempre se agra- decaerá a Bayer, por poner claridad sobre qué significa el uso de la violencia revolucionaria y cuáles son sus aspectos reivindicables y sus límites. Pero no se contentó con este aporte sino que entregó a sus lectores las páginas más bellas de un puro amor como el que vivieron hasta la muerte Severino y la joven Josefina Scarfó. Di Giovanni cayó bajo las balas de quienes lo fusilaron, reivindicando a la anarquía y añorando a su inseparable compañera. Ella lo sobrevivió muchos años más, pero jamás dejó de adorarlo y defender su trayectoria. El minucioso trabajo de recoger cada una de las innumerables cartas entre ambos que hizo el escritor hoy fallecido puso luz sobre como se pueden encerrar en un puño la pasión por la revolución social, la decisión de armarse para llevarla a cabo, la conciencia de formarse diariamente a través del estudio y la pasión de amar, ese querer con todo que suele atravesar nuestras vidas en ciertas e inolvidables circunstancias.
El Bayer del exilio también se mostró inclaudicable. Colaborador consecuente de quienes no se rindieron jamás y, aun lejos del país, siguieron plantando cara al enemigo que los obligó a marcharse; acompañante obstinado de las buenas causas y colaborador de cada una de las actividades que se plantearon para denunciar a los Videla, Massera, Agosti, Galtieri o Brignone que tiñeron de sangre esta buena tierra. Sus artículos, publicados en el exilio en la primera etapa de nuestra publicación “Resumen” (de la que fue colaborador permanente) y luego reproducidas por otras páginas rebeldes, ayudaron a comprender lo que decían cada jueves las Madres en la Plaza, que “la única lucha que se pierde es la que se abandona”. De allí, que él fue siempre uno de sus compañeros más queridos. No hay rincón del país donde se haya violado alguno de los derechos humanos donde no se hayan acercado el pañuelo blanco de Nora Cortiñas junto a Osvaldo o nuestro querido Adolfo Pérez Esquivel.
Pero hay otra faceta de Bayer que es importante aplaudir y recordar en este momento en que empezamos a lamentar su ausencia física. Pocos como él, han llevado adelante en este país colonizado en el literal sentido de la palabra una batalla tan vehemente en defensa de los pueblos originarios y en repudio a quienes practicaron contra ellos el genocidio más atroz. Denunciando a asesinos como Julio A.Roca, Osvaldo instaló la semilla de una pauta revisionista histórica y de salud mental para las nuevas generaciones. Y lo hizo, un día, maldiciendo al criminal frente a uno de los tantos monumentos con que la nación mancillada homenajea a sus asesinos; en otra ocasión, reivindicando a los caciques y tropa corajuda que se alzaron en lanzas contra quienes los expulsaron de sus tierras y los asesinaron por miles.
Ahora que el maestro ha partido hacia nuevas dimensiones, no hablo de muerte sino de la carencia que sentiremos, todo será más difícil a la hora de reconstruir pedacitos olvidados de nuestra historia o de enfrentar con fiereza a logreros, oportunistas y mentirosos que pululan entre la mal llamada intelectualidad argentina. Sin embargo, sus sentencias, escritas como ráfagas en todos estos años, no podrán ser sepultadas. Cada vez que una voz autoritaria quiera imponerse sobre el resto, convocando a la muerte como custodia, el verbo esperanzador de Osvaldo Bayer buscará asomar de donde sea, y ayudará a seguir caminando sin más miedos que los necesarios.

Con Osvaldo Bayer se pierde a uno de los más grandes y valientes ejemplos de la intelectualidad revolucionaria /Enorme luchador por los derechos humanos y anarquista consecuente
Resumen Latinoamericano, 24 de diciembre 2018
El historiador, escritor y periodista anarquista murió hoy al mediodía. La noticia fue anunciada en la página de Facebook oficial, desde donde despidieron a uno de los más reconocidos pensadores latinoamericanos,  principal investigador de los sucesos de La Patagonia rebelde.
Murió el periodista e historiador Osvaldo Bayer, uno de los intelectuales más respetados que dio el país. Su revisionismo centrado en las luchas obreras y la represión de los trabajadores organizados marcaron un antes y un después en la interpretación de la historia argentina. La matanza de peones en su investigación sobre la Patagonia Trágica es, tal vez, su obra más conocida. Por esa y las demás investigaciones que dieron cuenta de la opresión encabezada por los sectores dominantes y las familias patricias argentinas, fue censurado, perseguido y amenazado. Debió exiliarse del país y fue uno de las voces que denunció en el extranjero la represión de Estado de la última dictadura cívico-militar. Al volver en la década del ’80 mantuvo firme sus convicciones. Publicó sus artículos en Página/12 y en numerosos medios alternativos. Estuvo presente en cada reclamo obrero, campesino y de las comunidades originarias. La defensa de la ética y de los derechos humanos fueron su baluarte. Tenía 91 años. Su obra y su ejemplo no pierden vigencia.
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Dos inseparables en la lucha por todos y todas: Bayer y Nora Cortiñas
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