6 de abril de 2019

TROPEL.

06 de abril de 2019
Smata y Camioneros piden intensificar la protesta 
Los reclamos por un paro nacional 
Pignanelli y Moyano aseguraron que no se puede eludir el llamado a un paro. Por el contrario, en la CGT dudan sobre la conveniencia.
La movilización que organizó la CGT fue masiva. 
Los organizadores de la multitudinaria marcha de la CGT se preocuparon en que tuviera como objetivo la defensa de la producción, el empleo y también la unidad. Sin embargo, entre los manifestante estuvo presente el reclamo de un paro general aunque es cierto que no lo expresaron, como en otras oportunidades, a viva voz. Ayer, por caso, tanto el secretario general de Smata, Ricardo Pignanelli como el camionero Hugo Moyano plantearon la urgente necesidad de realizar una medida de fuerza a nivel nacional porque “no hay forma de eludirlo”. Por ahora, el único que de la conducción de la CGT que reaccionó fue Andrés Rodríguez de UPCN quien dijo que “no se está evaluando un paro en este momento pero hay mucha preocupación”.
Entre los miles que marcharon el jueves por avenida Rivadavia, pero también en las movilizaciones que se hicieron en otras provincias, el paro general era motivo de conversación y reclamo, incluso entre aquellos gremialistas que conducen gremios pequeños en cuanto a cantidad de afiliados pero afectados por las consecuencias del modelo económico de Cambiemos.
El titular del gremio de los mecánicos se expresó a favor de un paro. “La marcha de ayer fue muy grande y refleja lo que está pasando en la industria y el conjunto de la sociedad”, dijo Pignanelli durante una entrevista radial. En ese sentido sostuvo que “no hay forma de eludir” la realización de un paro porque el gobierno de Cambiemos “no rectifica nada como para que la gente se tranquilice”. El jefe del Smata indicó también que “la situación está muy jodida. Esta es una realidad que está tocando a todos. La gente no ve lo que le dicen, la gente ve la realidad. Pueden decir que macroeconómicamente la cosa va, pero no se ve”. En cuanto a las razones por la que la CGT no toma la decisión de realizar una medida de acción directa dijo que “la mayor cantidad de medios no refleja la verdad, reflejan el `mandato’ y de ahí viene la duda de la CGT”.
En tanto, Moyano dijo que la huelga nacional “se va a adoptar a pesar de que dirigentes en algunos casos se hacen los distraídos. La gente está presionando para que tomen una decisión y hagamos escuchar la voz de protesta”. Si bien reconoció que todavía no hay una fecha, lo cierto es que el camionero aspira a que se convoque hacia fines de este mes. “Todavía no hay una fecha exacta, pero se está discutiendo. No puede demorarse mucho tiempo porque la situación ya no se soporta más”, aseguró.
En cuanto a la movilización del jueves, Moyano señaló que “fue una demostración clara de la disconformidad que hay en la gente de trabajo, los pequeños y medianos comercios. Es muy poco el porcentaje de gente que se puede sentir conforme con un gobierno que da más miseria, desocupación y pobreza”, dijo y agregó que el gobierno nacional “tendría que prestarle atención a los reclamos de la gente y no se someta permanentemente al Fondo Monetario Internacional, como está haciendo”.
Más allá de las declaraciones de Pignanelli y Moyano, en la CGT no hay decisión sobre la realización de una huelga nacional. El jefe de los estatales de UPCN reconoció que a pesar de lo exitosa que fue la marcha del jueves, la central obrera “no está evaluando un paro pero hay preocupación”. Y la razón que expuso es similar a la que usa José Luis Lingeri de Obras Sanitarias: “El gobierno no va a cambiar el plan económico”, por eso prefieren concentrar sus fuerzas en trabajar para que en octubre haya “un cambio de gobierno”. Pero también advirtió que son los gremios industriales lo que no presionan para que se convoque a un paro porque, aseguró, que “ellos no pueden hacerle perder otro jornal de trabajo a sus trabajadores. Les descuentan 5 o 6 mil pesos y esa es un cifra muy importante”.
Fuente:Pagina12

Pymes reclaman cambiar el rumbo económico 

“Hay que frenar el cierre de empresas” 
05/04/2019
En el marco de la marcha de este jueves encabezada por gremios y pequeños empresarios industriales, entidades nucleadas en Apyme entregaron en el Congreso un proyecto de Ley de Emergencia Mipyme. “No tenemos salida”, advirtieron.
La Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) participó de la masiva movilización del jueves junto con otras organizaciones pymes, trabajadores, cooperativistas y organizaciones sociales para exigir un cambio de modelo económico y una urgente atención a la emergencia Mipyme por efecto de la crisis.
El conjunto de ocho entidades empresarias que fue parte de la marcha entregó en el Congreso de la Nación un proyecto de Emergencia para la micro, pequeña y mediana empresa con medidas crediticias, fiscales, comerciales, y de fomento para la industria nacional, el mercado interno y las economías regionales. El proyecto cuenta con la adhesión de decenas de cámaras sectoriales de todo el país.
El presidente de Apyme, Eduardo Fernández, expresó que “todos los índices y las proyecciones económicas dejan claro que bajo el actual rumbo económico no hay salida para las pymes, el trabajo y la producción local”, y aclaró: “Nuestro destino y el de los trabajadores es el mismo, porque sin poder adquisitivo no hay mercado interno y sin mercado interno no hay pymes, que son las principales generadoras de empleo”.
“Las pymes sufrimos el encarecimiento de insumos por los aumentos tarifarios y los efectos devastadores de la disparada del dólar y la inflación, la paralización del crédito, con  tasas de más del 60%, las importaciones indiscriminadas y el ahogo impositivo”, expresó el dirigente, quien reclamó: “Las autoridades tienen que tomar nota de esta situación, que es de una fuerte inequidad distributiva dado que algunos sectores son beneficiarios de estas políticas, como los grandes agroexportadores, las empresas energéticas y la especulación financiera”.
Fernández advirtió que “hoy exigimos que se atienda la emergencia para frenar los cierres de empresas y la pérdida de puestos de trabajo, pero fundamentalmente llamamos a bregar junto con todos los sectores productivos, sociales y políticos por un cambio de rumbo para construir un país soberano, con industria, desarrollo y equidad social”.
Fuente:RedaccionRosario


Vacunados
El consumo anual de carne vacuna cayó al nivel más bajo de la historia
En el primer trimestre de 2019 se registró el nivel más bajo por habitante; el peor declive se había dado tras la crisis de 2001
5 de abril de 2019
El aumento de precios en góndolas y carnicerías hizo que el consumo cayera a niveles históricos.
El consumo anual de carne vacuna por habitante cayó al nivel más bajo de la historia. En el primer trimestre del año perforó la barrera de los 50 kilos, una cantidad inferior incluso a la que se registró después de la crisis de 2001. El récord de consumo fue en 1990, cuando los argentinos comían un promedio de 78 kilos al año. De este modo, en los últimos 29 años dejaron de comer un kilo de carne de vaca cada año. Según especialistas, el descenso se debe en parte a la apertura de la cuota para la exportación de carne bovina y, consecuentemente, al aumento de los precios en las góndolas, que viraron la ingesta de proteína animal a carnes de pollo y de cerdo, y en menos proporción pescado.
Las estadísticas de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) indican que en los primeros tres meses del año, el promedio móvil alcanzó apenas los 49,6 kilos de carne vacuna por habitante por año.
Hasta ahora, el consumo más bajo se había registrado en 2002, después del estallido de la crisis en 2001, cuando se ubicó en 58 kilos per cápita. Había sido un pronunciado descenso respecto del año anterior, con consumos de entre 62 y los 64 kilos.
El récord se había dado en 1990, con 78,23 kilos per cápita anuales. Desde ese momento hasta ahora, la merma fue aproximadamente de un kilo por año.
Y ante el dato cierto de que en los últimos años viene en aumento el consumo de pollo y de cerdo, los datos hablan de que ese traspaso de un tipo de carne a otra está fuertemente influenciado por los aumentos del sector y, además, por el aumento en las exportaciones de ese tipo de carne luego de la apertura de la cuota de carne bovina para vender en el exterior (ver abajo).
Las últimas estadísticas del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) indican que en marzo el precio de la carne vacuna aumentó un 6,4% respecto de febrero, pero en el comparativo interanual con el mismo mes del año pasado la suba llega hasta 71,2%.
Con todo, las carnes de pollo y de cerdo también registraron aumentos. En el sector avícola el incremento interanual de precios fue, en promedio, del 89,4%; mientras que el porcino registró subas de hasta el 46,3%. No obstante, los precios siguen siendo más bajos que los de la carne de vaca: según números oficiales, con lo que sale comprar un kilo de asado se pueden adquirir 2,64 kilos de pollo fresco entero.

Cae el consumo, suben las exportaciones

Un informe del Instituto de Investigaciones Económicas de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) en base a datos oficiales, reveló que si bien en febrero pasado el consumo interno de carne bovina por habitante enfrentó una baja interanual del 11,5%, el volumen exportado de carne bovina en el segundo mes del año superó las 48 mil toneladas equivalente res con hueso, representando una nueva e importante expansión del 48,8% en relación al registro de febrero de 2018.
Sin embargo, en los sectores avícola y porcino se registraron aumentos tanto en la producción como en el consumo, lo que permite inferir que hubo un desplazamiento a proteínas animales con precios de góndola más económicos.
En el primer bimestre de 2019 la faena de aves fue de 122 millones de cabezas, una mejora del 12,5% interanual.
En ese período, la producción de carne aviar alcanzó las 350 mil toneladas, un 13,6% por encima del año anterior.
Además, el consumo interno aparente de carne aviar por persona presentó un incremento del 12,4% interanual, tras alcanzar un promedio de 44,2 kilogramos. El consumo aparente total ascendió a 317 mil toneladas.
La faena porcina presentó un incremento del 4,3% interanual, luego de superar el millón de cabezas procesadas.
La producción argentina de carne porcina finalizó en ese período con una mejora del 6% interanual, totalizando un volumen de 97 mil toneladas equivalente res con hueso.
El consumo anual por persona presentó en enero de 2019 un nivel un 5% superior al registro del mismo período del año anterior.
Fuente:ElCiudadanoyLaRegion

EL HAMBRE EN LA ESCUELA

6 abril, 2019
Por Silvana Melo 
Foto: Laura Miconi / ANCCOM
(APe).- Cuatro de cada diez niños del conurbano bonaerense centra su alimentación en el comedor de la escuela. Espera con avidez la hora del almuerzo para enfrentarse con un plato suculento y sabroso. Pero con 24 pesos por cada uno, las aulas tienen que hacer magia para darles de comer: la mayoría llega débil y con mareos de sus casas. El hambre es un monstruo con legitimación política que ataca a los niños, les pone trabas en las piernas, les quita energía, les reduce capacidad cognitiva, les limita el crecimiento y les descuenta tiempo al después. Al mañana propio y al colectivo.
Las escuelas bonaerenses son una foto de las decisiones políticas claramente orientadas a la supresión de un excedente poblacional. Especialmente conformado por los niños, que no producen ni generan réditos. Los cupos mezquinos no alcanzan a todos, se parten hasta en décimos para que cada uno reciba una miga, la verdura llega a los comedores de Olavarría inutilizada, las empanadas se abren con sorpresa de gusanos en San Miguel, se parte en mil un pollo con arroz para que alcance a 35 chicos en Quilmes, con cupos para 90 comen 130 para los que tienen que ser suficiente cuatro kilos de carne en Lanús. En Rafael Castillo una escuela pide a gritos la incorporación de un comedor. En Mar del Plata los chicos transcurren el día con un turrón. En La Plata los docentes abrazaron la escuela porque los chicos ya no cenan en sus casas y no hay recursos para que todos se alimenten.
Desde el año pasado, observó Silvia Almazán, secretaria general adjunta de Suteba, las familias “piden la inclusión de sus hijos en los comedores escolares”. Entonces, dice a APe, el sistema se desborda porque la inflación no permite el acceso a los alimentos necesarios y con la calidad imprescindible. Los cupos en los comedores se recortan y son evidentemente insuficientes para una demanda que se amplifica al ritmo de la pauperización de los sectores populares. Que no sólo abarca a los niños sino a los adolescentes de las secundarias y las técnicas. “La provincia de Buenos Aires tiene una de las matrículas más grandes de América Latina y los presupuestos tienen que acompañar”.
Silvia Almazán asegura que “hay mucho menos cupos de lo que realmente se necesita”. Entonces “se empiezan a partir las raciones y ya no se pueden seguir partiendo más. La insuficiencia de cupos, el aumento de familias que piden el acceso de sus hijas e hijos, el monto que se destina, la falta de control sobre empresas grandes” es una política de estado. Una política pública en la dirección opuesta: “no se controla a empresas que reciben muchos recursos y entregan productos en mal estado, como por ejemplo en Quilmes”.
Todos los discursos y las imágenes impecables y los enojos coacheados y las candidaturas futuras modeladas sobre la nada se desmoronan ante una niña y un niño con hambre que abren una empanada que tiene gusanos en la alquimia imposible de la carne picada. Sucedió en la Escuela 12 de Bella Vista. Y se agrava “donde se está cortando el gas por riesgo y se llevan viandas en las que no siempre se resguarda la cadena de frío”. El desastre en la escuela de Moreno y las vidas que el sistema se devoró han sido un costo carísimo para el engranaje educativo, que sigue rodando al mismo ritmo, con el mismo óxido, con la misma displicencia hacia la vida de tantas y tantos.
El tamaño de las raciones, la calidad y la cantidad ínfimas de la carne no ofrecen los nutrientes necesarios para sostener el crecimiento y la atención de chicos y chicas puestos en estos caminos para convertirse en sujetos políticos transformadores. No hay transformación posible si hay un solo pollo acompañado con arroz para 35 alumnos. “Hay pibes a los que les llega sólo la fibra del pollo. Por más que las cocineras traten de hacer maravillas”.
En Olavarría hay escuelas a las que llegan cuatro kilos de carne para el almuerzo de 90 chicos incluidos en el cupo. Pero se da de comer a 130 porque la demanda es desbordante. Poco más de 40 gramos de carne para cada uno. A las proteínas se las saluda de lejos. Las directoras relatan que las frutas y verduras llegan el viernes. Para el lunes, son una lágrima: no hay escuela que tenga cámara frigorífica. Otra cuenta acerca de dos chicos que se descompusieron en clase: llegaban de un fin de semana de semi ayuno. Y comieron rápido y demasiado, dentro de lo que puede considerarse demasiado en un comedor escolar. Sus cuerpos no soportaron la desproporción y el desquicio.
En una escuela de Mar del Plata el almuerzo es un sándwich de paleta y queso. En algunas escuelas de Matanza soportan el día con un turrón. Hay más niños que comida. Hay más hambre que posibilidades de saciedad. En la 33 de Mar Del Plata hay 287 chicos para comer y 110 cupos. El sándwich se corta en tres partes. En realidad, nadie come.
A fines de marzo la escuela 122 de Rafael Castillo pidió a gritos la incorporación de un comedor escolar. Las chicas y los chicos no funcionan sin un plato caliente a mediodía. Que acaso será el único del día. “Hay chicos desnutridos que se desmayan en hora escolar”, dicen los docentes.
En toda la provincia los cupos para desayuno, merienda y almuerzo llegaban a 1.800.000 en 2018. Para almorzar son 450.000 chicos. Si la Universidad Católica –cuyas cifras ya son más piadosas que las del Indec- asegura que la mitad de la infancia es pobre, la cuenta es reveladora: al tramo obligatorio de la enseñanza asisten 2.800.000 chicas y chicos. La mitad son 1.400.000. Pero para almorzar sólo se registran 450.000. Entonces hay 900.000 que no asisten. O que engordan esa cifra periférica que no figura en los expedientes oficiales pero sí en la realidad acuciante de la cotidianidad educativa: la comida repartida en diez para que todos puedan sufrir menos hambre. Pero sin saciar a nadie.
Cuando se terminaba marzo los maestros, los vecinos y los alumnos abrazaron a la escuela del barrio La Unión, en La Plata. Querían que se viera. Que quedaran marcadas en la fachada las siluetas de los niños que ya no cenan en sus casas y llegan a la escuela exangües, frágiles de huesitos y comprensión. “La situación económica que vivimos como sociedad dificulta enormemente el acceso a las clases, por lo que estamos ante una situación de deserción escolar crítica”, definieron.
Los niños no desertan de la escuela. Los niños no abandonan. Son abandonados. Es la escuela la que los deserta. El estado deserta del cuidado, del control, de la protección, del acceso a una alimentación sana, a una vivienda habitable, a una vida digna.
El estado deja que fluya el hambre. Lo legitima. Lo avala. El estado desampara como política pública.
Agencia de Noticias Pelota de Trapo
Fuente:ElOrtiba

Tras la llegada del cuarto desembolso, ¿Cuánta plata le debemos al FMI? 
La suma de las erogaciones del organismo internacional rozan los U$S 40.000 millones. Todavía faltan recibir casi U$S 20.000 millones que elevarán la deuda externa.
05 DE ABRIL 2019
La toma de deuda externa del Gobierno no para y el monto comprometido sólo con el FMI ya trepó a casi los U$S 40.000 millones. La suma se engrosará en los próximos meses por lo estipulado en el acuerdo Stand-By firmado con el Fondo en 2018.
El último desembolso de U$S 10.850 millones que otorgó el organismo financiero elevó la deuda argentina. La cifra total se disparó a U$S 39.120 millones, cuando el monto final del préstamo es de U$S 57.100 millones.
Tal como lo estimó el acuerdo firmado con el Gobierno, el primer desembolso de U$S 15.000 millones se concretó en junio. En octubre, llegaron U$S 5.631 millones y en diciembre U$S 7.619 millones.
Lo cierto es que además del incremento de los compromisos a afrontar por Argentina, las tres revisiones que hizo el Fondo reforzaron las políticas de ajuste que tomó el presidente, Mauricio Macri.
Fuente:ElDestape

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