Dólar a 62, tasas al 83, riesgo país a 2533, caída de reservas de 1943 millones
La fuga acorrala al gobierno y agota sus defensas
Entre rumores de control de cambio, y dólar y tasas récord, el Banco Central acumula pérdida de reservas por casi 14 mil millones de dólares en sólo cinco semanas.
Por Raúl Dellatorre
En bancos, la divisa superó los 62 pesos durante el día. En operaciones online tras el cierre, se ofrecía a 65.
Fue la semana más traumática en estos casi cuatro años para la gestión de Mauricio Macri. Pero lo que más le quitará el sueño este fin de semana a los estrategas del gobierno es saber que, desde el lunes, todavía puede ser peor. Las políticas de "estabilización" lanzadas el miércoles por un flamante ministro de Hacienda no pudieron tener resultado más frustrante: 1943 millones de dólares de las reservas se le diluyeron en un sólo día, sumando 4161 millones en la semana y una ininigualable sangría de casi 14.000 millones de dólares (13.968, siendo precisos) desde el viernes 26 de julio. En apenas cinco semanas. Desde las filas del gobierno prometen tirar "toda la carne en el asador" a partir del lunes, sin medir que del otro lado hay capitalistas voraces dispuestos a llevarse todo lo que se ponga sobre la parrilla aunque esté crudo. Eso es la fuga. El dólar trepó a 62,03 pesos de valor promedio para la venta en la city porteña (según publica el Banco Central), alcanzando un valor récord. Y fuera de horario bancario llegó a cotizar online, en bancos de primera línea, a 65. El riesgo país trepó a 2533 puntos, revelando un grado de desconfianza impensable para "un gobierno de los mercados" en su tramo final. Ni las tasas de interés ofrecidas a los bancos a través de las Leliq al 83,26% anual para absorber los pesos, ni la intervención del Banco Central con 387 millones de dólares vendidos en la plaza mayorista para buscar calmar la demanda, frenaron la corrida.
Sin embargo, el gobierno sigue firme el "principio" establecido por Hernán Lacunza, el reemplazante de Nicolás Dujovne, en los reportajes que concedió el fin de semana pasada: "las reservas están para usarse". En vez de defenderlas, las usa como arma de combate. Fuentes cercanas al gobierno aseguran que, desde el viernes, subirán la apuesta, imitando aquella estrategia de Federico Sturzenegger de inicios de 2018, cuando aseguraba tener un stock de 5000 millones de dólares disponibles para ser vendidos en un sólo día si se lo demandaban. Así logró fijar el valor del dólar, al menos, por unas semanas. Después llegó el FMI. Si haber llevado los títulos de deuda de corto plazo al default el miércoles, como algunos analistas interpretan, fue una maniobra para guardar munición y poder jugarla en la pulseada del mercado contra la corrida, los resultados de estos días y la estrategia con que amenazan desembarcar desde el lunes podría estar indicando que el gobierno se acerca, veloz y peligrosamente, a agotar sus últimas balas.
Como un boxeador que sólo atina a mirar la hora tratando de llegar al último round de pie para perder "dignamente" por puntos, la reacción del gobierno se limita a simples llamados a "la responsabilidad y la prudencia de los argentinos", cuando el ataque final viene de los mismos capitales especulativos que el gobierno alimentó y empoderó. "Todos podemos ayudar desde la responsabilidad y la prudencia a llevar tranquilidad a los argentinos. Cada uno desde su lugar. Como Presidente es mi única prioridad. Todas mis acciones van en esa dirección, buscando tender puentes y dialogando", transmitió Mauricio Macri, anoche a las 8.29 desde su cuenta de tuiter.
Varias horas antes, en una entrevista matinal, su aliado radical Julio Cleto Cobos, el ex presidente del voto "no positivo" para el oficialismo kirchnerista pero muy favorable para los representantes de la agroexportación, al ser consultado si el gobierno actual podría introducir alguna forma de control de cambios, respondió que si las medidas anunciadas por Lacunza "no funcionan, no va a haber otra alternativa". A partir de ahí, más aun cuando el Banco Central emitió una comunicación por la cual le impuso a las entidades financieras la obligación de contar con "autorización previa" de la autoridad monetaria para disponer la distribución de sus resultados, se desató una ola de rumores de que estaba al caer un paquete de medidas de control de cambios. Circularon varias referencias de que, a partir del lunes próximo, se prohibirían las transferencias al exterior. Eso, sumado a las escenas repetidas en la última semana de agitadas protestas y gritos en entidades bancarias de quienes querían retirar sus depósitos en dólares, con la urgencia de quien cree que esa era "la última oportunidad".
Las acciones del gobierno, pese al mensaje pacificador por tuiter del Presidente, no ayudan a restablecer la calma. El gobierno manda señales de que el lunes va a "jugar fuerte", queriendo mostrar firmeza. En Washington, el Directorio del FMI admite que se ocupó del "caso Argentina" fuera de agenda, y pese al fin de semana largo que invita a desenchufarse desde el viernes temprano. En la capital de Estados Unidos, donde se pueden estar tomando en estas horas las decisiones que luego anunciará e intentará implementar el gobierno argentino, el lunes es feriado, Labor Day (el Día del Trabajo). Algunos especularon ayer con que sería la oportunidad para decretar un feriado cambiario en Argentina. La pregunta que quedó sin respuesta, por ahora, es ¿para qué?.
Macri no puede detener la corrida cambiaria desde abril del año pasado
Por qué explotó la economía macrista
El gobierno de Macri levantó las regulaciones cambiarias heredadas del kirchnerismo y se largó a tomar deuda. Nunca hubo más plan que ese. Era evidente que esa política terminaría en un estallido. Por David Cufré
El Presidente Mauricio Macri.
Imagen: Télam
Imagen: Télam
El directorio del Banco Central empezó a debatir la imposición de controles a la fuga de capitales y la limitación a la compra de dólares, en un rango de 50 mil a 100 mil por mes, el día que un grupo de bancos internacionales le exigió la cancelación de un préstamo por 2600 millones de dólares. Eso sucedió el martes 20 de agosto, hace 11 días, cuando las entidades financieras reclamaron la devolución de los créditos, denominados REPO, por la desvalorización de los títulos públicos que operaban como garantía. Fue una señal de crisis de confianza de algunas de las entidades más cercanas al Gobierno, como el HSBC, Citi, Credite Suisse, Santander y BBVA, que prefirieron asegurarse el reembolso de las divisas en lugar de renovar el financiamiento. La autoridad monetaria aceptó desde ese momento que sería muy difícil esquivar las regulaciones que tanto aborrece Mauricio Macri, a riesgo de exponerse a peligros mayores, como una reestructuración desordenada de la deuda pública y la postergación unilateral de pagos de letras de corto plazo. Sin embargo, el Presidente se resistió en ese momento a lo obvio y siguió con sus desvaríos que están llevando a la Argentina a otra catástrofe histórica. Ahora el país está en default y el Banco Central se ve arrastrado a fijar disposiciones elementales para contener la hemorragia de reservas. Tarde y mal.
Las incongruencias del Gobierno trajeron a escena los fantasmas de los peores momentos de la Argentina. La huida de ahorristas de depósitos en pesos y dólares ya está desatada. Macri no podrá detenerla porque como reconoció el propio delegado del FMI, Alejandro Werner, existe un vacío de poder. El Banco Central no tardará en avanzar con nuevas limitaciones a la salida de divisas y a la compra de dólares por la propia dinámica de la crisis. Es de esperar que sea más efectivo en esa tarea de lo que ha sido el Poder Ejecutivo con otras acciones que antes despreciaba y que también tuvo que adoptar por imposición de la realidad, como la creación de Precios Esenciales, la rebaja del IVA a productos de la canasta básica o el pago de plus salariales por decreto. Otro virtual reconocimiento de que el modelo de Cambiemos era inconsistente desde el primer día provino de sectores de la Mesa de Enlace, que admitieron la necesidad de las retenciones a las exportaciones en medio de la debacle social. Solo falta que el River-Boca de mañana sea el último codificado.
El Gobierno corre la crisis de atrás igual que Fernando de la Rúa y Domingo Cavallo en 2001. Los resultados van en la misma dirección. El Fondo Monetario Internacional es hoy tan responsable como entonces. Lo mismo que la prensa hegemónica que les hizo hinchada. El día siguiente del anuncio del “reperfilamiento” de la deuda, Clarín tituló en tapa que la medida era para “calmar a los mercados”. Les salió tan bien como la suba de 8 por ciento de la Bolsa porteña el viernes anterior a las PASO, porque pensaban que Macri era competitivo. La crisis tomó tal velocidad que las operaciones para generar expectativas se caen cada vez más rápido.
Las explicaciones absurdas del Presidente y la mayoría de los funcionarios y legisladores del oficialismo, que pretenden asociar el incendio en curso a lo sucedido después de las PASO, solo aumenta la desconfianza en el elenco gobernante. Afirmar como hace Macri que todo esto pasa porque Alberto Fernández hizo una declaración inconveniente el fin de semana pasado demuestra por qué el riesgo país superó los 2500 puntos, la tasa de interés está en 85 por ciento y el dólar en 65 pesos.
La corrida cambiaria no empezó después de las PASO. Arrancó en abril del año pasado, cuando la cotización de la divisa subió de 20 a 26 pesos. En ese momento no existía el Frente de Todos y Fernández no figuraba en ningún radar como candidato a presidente. Elisa Carrió pedía tranquilidad y garantizaba que el dólar quedaría en 23 pesos, que era “el valor de equilibrio conforme a inflación”. No estuvo ni cerca. Macri salió corriendo a pedir ayuda al FMI sin preguntar a nadie. Sumergió al país en un programa de ajuste fiscal y monetario que era evidente solo agudizaría la recesión. Pero no se privó de pedir a los argentinos que se enamoraran de Christine Lagarde. La corrida siguió en septiembre, cuando el dólar llegó a 40 pesos. Para entonces ya habían sido eyectados Federico Sturzenegger y Luis Caputo del Banco Central, llevándose consigo las famosas metas de inflación. El ingreso de Guido Sandleris como presidente del BCRA fue en ese momento. Allí se dispuso el plan emisión cero y déficit fiscal cero, junto con una ampliación del crédito del FMI hasta la cifra inédita de 57 mil millones de dólares, la más alta en la historia del organismo. La tasa de interés subió al 60 por ciento, “de manera transitoria”, aseguró Sandleris. Pero la corrida no paró. En mayo de este año el dólar avanzó hasta 46 pesos. Y el lunes 12 de agosto, después de las PASO, el Gobierno lo dejó avanzar hasta los 60 pesos. Ese día Macri culpó al electorado por darle la espalda y habló a las 4 de la tarde, cuando la suerte ya estaba echada. Una semana después, Nicolás Dujovne ya no era ministro de Hacienda.
La corrida que ahora hace evaporar las reservas de manera pavorosa es la misma que empezó en abril del año pasado. El Gobierno nunca la controló. Solo la fue pateando hacia adelante con más deuda y más ajuste. En rigor, así fue todo el gobierno de Macri. Levantó las regulaciones cambiarias heredadas del kirchnerismo y se largó a tomar deuda. Nunca hubo más plan que ese. Era evidente que esa política terminaría en un estallido.
El ministro Hernán Lacunza debería asistir el miércoles a una reunión en el Congreso para explicar el plan de reestructuración de la deuda. ¿A cuánto estará el dólar ese día? ¿Y el riesgo país? El Gobierno dinamitó la confianza hasta de quienes más lo apoyaban. Empresarios y financistas que aplaudían a rabiar ahora se muestran como los más enojados con las políticas que defendían. La oposición debe evitar que Cambiemos produzca otro megacanje como el de De la Rúa y Cavallo. La crisis de 2001 enseñó que dejar hacer más desastres a un gobierno capaz de conducir al país al abismo fue demasiado costoso. Para algo debe servir la experiencia.
30 de agosto de 2019
Duras críticas del dueño de Swiss Medical contra el gobierno por el default de la deuda
Claudio Belocopitt: “El reperfilamiento es una palabra nueva que inventaron para no decir que se la chorearon”
"No hay antecedentes de un default en pesos. Una cosa que no tiene sentido, que no hacía falta", aseguró Belocopitt
“Acá no se trata de reperfilamiento, que es una palabra nueva que se ha inventado ahora para no decir que se la chorearon. Esta es la realidad, blanco sobre negro”, aseguró este viernes el dueño de Swiss Medical Group, Claudio Belocopitt, en declaraciones radiales. De ese modo, el empresario salió al cruce de la decisión oficial de extender los vencimientos de la deuda de corto plazo (Letes y Lecaps) entre 3 y 6 meses para institucionales. Es decir, hasta después de las elecciones.
“Las empresas que apostaron a ponerle la plata en pesos al Banco Central y perdieron fortunas porque la devaluación ha sido enorme, no suficiente con esa pérdida ahora le dicen que este dinero no te lo van a devolver”, agregó Belocopitt, quien se mostró indignado con el flamante ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, quien el miércoles pasado anunció la medida. “Te dicen que algo que tenés que cobrar hoy lo vas a tener que cobran dentro de 90 o 120 días, cuado estás autoridades es probable que no estén. Es un máximo disparate. Hay que decirlo con todas las letras. Esto no es cuidar a los argentinos. Esta no es la plata de un tipo amarrocándola en una cuenta bancaria. El que piensa eso es realmente un imbécil”, agregó el empresario.
“A la situación tremenda y dramática, no le sumemos cosas nuevas que los especialistas, la gente y el mundo ya nos miran atónitos. Ya baten todos los records de la locura extrema. Dejémonos de joder. Eso no es cuidar a los argentinos. Y si el presidente cree que esto es cuidar a los argentinos que alguien le diga: ´no, Mauricio, esto no es así´. Ya se sabía que a partir del lunes la situación se iba a poner compleja en los mercados, todas las medidas que se tomaron fueron horribles. A un piloto de avión se le ve su condición cuando viene la tormenta, no cuando está volando en tiempos tropicales. Dejémonos de romper las bolas con la elección porque estamos viviendo situaciones difíciles”, subrayó el ejecutivo.
“Está es plata de la economía real. Es dinero que se necesita para que circule y las empresas ahora tienen que salir a tomar a tasas mucho más caras que la que está devengando la renovación compulsiva”, explicó Belocopitt. El titular de Swiss Medical remarcó que el gobierno tomó esta medida por capricho. “Lo hicieron porque no quisieron asumir que tenían que poner el cepo. Lo hicieron por caprichosos. Lo hicieron para ver si pasaba desapercibido y evitaban poner el cepo”.
El empresario había sido duro con la medida apenas se conoció y con el paso de las horas su postura es cada vez más dura. “Estamos tristes, preocupados, calientes, enojados. Lo dije en una nota ni bien terminó de hablar el ministro de Hacienda. Pregunté si este muchacho había pagado salarios. Si entendía. Yo interpretaba que esto debía ser un error. Apelaba a la buena voluntad de que relea el papel durante la noche. Evidentemente no leyó nada y confirmó todo. También dije que esto iba a caer muy mal, que iba a agravar la situación y de hecho la reacción de los mercados del jueves y de hoy es cada vez más negativa”, sostuvo.
Belocopitt fue durísimo con Lacunza. “Si a la situación de extrema gravedad que estamos atravesando todos los argentinos le agregamos mala praxis o un piloto que no esté a la altura de las circunstancias, va a poner el avión contra la montaña pero encima va a acelerar. Realmente el tema es serio”, disparó. “No sé quién es el que está inventando las medidas. No hay antecedentes de un default en pesos. Una cosa que no tiene sentido, que no hacía falta. Cualquier economista va a decir que esto es una barbaridad. Está provocando estragos en la economía que ya venía lastimada. Es una situación preocupante que todos los días está perforando el piso porque cuando uno cree que ya pasó lo peor se levanta al día siguiente y la situación está peor que ayer”, insistió.
Dos condenas leves y seis absoluciones por 65 muertes
A veinte años de la tragedia de LAPA
El juicio estuvo a cargo del Tribunal Oral Federal 4. Empezó en 2008, pasaron 1200 testigos y el proceso duró 23 meses.
Por Carlos Rodríguez
El auto carbonizado de una de las víctimas.
Imagen: Adrián Pérez
Imagen: Adrián Pérez
El 31 de agosto de 1999, cerca de las nueve de la noche, Oscar Ramonino conducía su Chrysler Neón blanco por la avenida costanera Rafael Obligado, la que bordea el Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery. Iba para su casa en Ramos Mejía, donde lo esperaban para cenar sus hijos y su mujer. Su hija Ivanna y su esposa Rita tomaron conocimiento de su muerte, en vivo y en directo, por la televisión. Ellas no podían entender lo que había pasado, pero mucho menos Oscar, en sus últimos segundos de vida: un avión de la empresa LAPA, el vuelo 3142, que nunca levantó vuelo, partió en dos al auto. Oscar fue el primero de los 65 muertos, la mayoría incinerados. Una tragedia que dejó también 40 heridos graves y que sigue siendo tan inexplicable como que un avión atropelle a un automóvil.
En el juicio oral, que duró dos años, sólo hubo dos condenas leves y fueron absueltos los principales responsables de la empresa y de la Fuerza Aérea. El Boeing 737 debía llegar a Córdoba en una hora, pero nunca partió. El accidente de LAPA es considerado el más grave de la historia de la aviación comercial en Argentina. “Lo de LAPA no fue un accidente, fue la consecuencia directa de un desmanejo brutal de la empresa, un mantenimiento que era una estafa”, ha repetido una y otra vez, a lo largo de estos 20 años, el ex piloto y cineasta Enrique Piñeyro.
En su carrera mortal, el avión de LAPA rompió las vallas del perímetro del aeroparque metropolitano, cruzó la avenida costanera, chocó contra máquinas viales y un terraplén cercano al campo de golf que está enfrente de la estación aérea y se incendió.
En el juicio se dijo que los pilotos ignoraron una alarma que alertaba problemas para el despegue que no fue. Piñeyro sostuvo que “los pilotos ignoraron la alarma porque las alarmas sonaban todo el tiempo. Eran falsa alarma y por eso (los directivos) te pedían que no les des bola”.
El juicio estuvo a cargo del Tribunal Oral Federal 4. Empezó en 2008, pasaron 1200 testigos y el proceso duró 23 meses. Fueron ocho los acusados: Andrés Deutsch, presidente de LAPA; su segundo, Ronaldo Patricio Boyd; los gerentes de operaciones Fabián Chionetti y Valerio Diehl; el jefe de mantenimiento de B737, Gabriel María Borsani, y la gerente de Recursos Humanos Nora Arzeno. También fueron imputados dos jefes de la Fuerza Aérea, Diego Lentino y Damián Peterson.
En febrero de 2010 se dictaron dos condenas por “estrago culposo”, contra Diehl y Borsani. La sentencia fue apelada por los fiscales y la querella de los familiares de las víctimas, pero en 2014 la Sala IV de la Cámara Nacional de Casación Penal confirmó lo dispuesto en un fallo dividido y sobreseyó por prescripción de la acción penal a Peterson y Lentino. Meses más tarde, la Corte Suprema de Justicia dictaminó que la causa había prescripto.
En el juicio oral, realizado en los Tribunales de Comodoro Py, cuando se anunció la sexta absolución consecutiva, que era la de Guillermo Deutsch, el dueño de LAPA, los familiares de las víctimas, estallaron: “No, hijos de puta”, se escuchó nítida la reprobación del fallo. A partir de ese momento y por cuarenta minutos, todos cargaron contra los miembros del Tribunal Oral 4, cuyos integrantes se retiraron acompañados por un coro de insultos, llantos y golpes contra el vidrio que separaba el lugar que ocupan imputados, abogados y jueces, del que llenaban sobrevivientes, familiares y periodistas. La policía, ante las primeras expresiones, recibió la orden de desalojar la sala. Los familiares lucían remeras que decían: “Cárcel por las 65 condenas a muerte”.
Mateo García, hermano de Antonio García, una de las víctimas, habló en representación del sentir que se mantiene firme, veinte años después: “Son unos caraduras, unos malditos. Este fallo es una vergüenza. Estos jueces están amparando a estos señores multimillonarios”. LAPA había nacido en 1977, en plena dictadura militar, con el aval expreso de las autoridades aeronáuticas.
Fuente:Pagina12
Las cosas del Poder
Alberto Fernández: "Argentina está en un default virtual, escondido"
El candidato presidencial del Frente de Todos trazó un crudo diagnóstico de la crisis económica durante una entrevista con un diario económico estadounidense.
(Foto: Diego Martinez)
30 de Agosto de 2019
El candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, realizó un nuevo diagnóstico de la crisis económico-financiera que atraviesa el país, y, sin medias tintas, advirtió que la Argentina “está en un default virtual”.
Fernández formuló la afirmación en una entrevista con The Wall Street Journal. “Ahora no hay nadie tomando deuda argentina ni nadie que pueda pagarla. Esta crisis es un déja vu del 2001”, puntualizó el postulante del frente opositor peronista-kirchnerista.
Las declaraciones de Fernández al diario económico norteamericano fueron formuladas antes de que el Banco Central determinara este viernes límites a los giros de los bancos al exterior.
En la entrevista, el exjefe de Gabinete de Néstor Kirchner también volvió a cuestionar al Fondo Monetario Internacional (FMI). “Lo que quiero que entiendan es que el FMI es culpable de esta situación. Fue un acto de complicidad con el gobierno de Mauricio Macri”, subrayó.
Para Fernández, el organismo internacional realizó “el desembolso más caro de la historia de la humanidad” y apuntó que ese acuerdo benefició “a un gastador compulsivo para la campaña para la reelección” en obvia alusión al proyecto de Macri de permanencia en el poder.
El candidato de Todos asimiló el cuadro actual con la debacle de 2001. Y describió: “un default de la deuda, caída de las reservas, una devaluación precipitada y un incremento de la pobreza”.
“Es alarmante que el mundo crea que Macri es la solución. La Argentina está en un default virtual, escondido”, subrayó.
Además, puntualizó que para revertir la crisis “hay que lanzar un plan para alentar el consumo”. Y concluyó: “No le voy a pedir permiso al FMI para hacerlo”.
Fuente:TiempoArgentino
Ajuste y crisis
A la fuerza, el Gobierno decreta un aumento del salario mínimo casi 20 puntos abajo de la inflación y en tres cuotas
A pesar de la fuerte devaluación y la consiguiente escalada de precios, la reunión del Consejo del Salario fracasó y la gestión Macri aplicará de forma unilateral un aumento del 35% en tres cuotas, lo que implica que quedará lejos del 54% de inflación interanual oficial. Así, los sueldos más bajos pasarán de $12.500 a $16.875, la mitad de lo necesario para que una familia no sea pobre.
A pesar de la devaluación y la profundización de la crisis que desató el oficialismo tras la derrota electoral, que provocó a la vez una nueva escalada de los precios, la reunión del Consejo del Salario fracasó y la administración de Mauricio Macri decidió avanzar unilateralmente y a la fuerza: ante la falta de acuerdo con empresarios y sindicatos, el Gobierno decidió decretar un 35% de aumento para el salario mínimo, vital y móvil, que quedará de esta forma casi 20 puntos por debajo de la inflación oficial interanual.
Tras varias horas de deliberación, los funcionarios nacionales, los empresarios y los sindicalistas no alcanzaron un acuerdo en el marco del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil, por lo que el Poder Ejecutivo, a través del Ministerio de Producción y Trabajo, anunció que se va a "elevar a través de un laudo la pauta del mínimo salarial".

De esta manera, los sueldos más bajos pasarán de $12.500 a $16.875 en tres cuotas de 12% en agosto, 13% en septiembre y 10% en octubre, con lo que el nuevo salario más bajo de la Argentina alcanza sólo la mitad de lo necesario para que una familia no sea pobre según el INDEC.
La CGT mantuvo su reclamo de elevar el mínimo de $12.500, establecidos en agosto del año pasado, a $31.148 (150%); de modo que coincida con la Canasta Básica Total de junio, que el INDEC consideró como el piso para no ser pobre en la Argentina. "No nos conformó este valor",dijo Héctor Daer al salir de la reunión, quien descartó medidas de fuerza por este tema.
"Estamos próximos a una elección y cambio de gobierno. Lo que tiene que pasar es un cambio de modelo económico. La vulnerabilidad que vivimos estos días es un termómetro de lo que pasó. El repudio con el voto ya sucedió", agregó el co-secretario general de la central obrera.
La intención inicial de la Casa Rosada era acordar un aumento del 30%, que fijaría el salario mínimo en $16.250. Pero finalmente agregó 5 puntos más, aunque la cifra se mantiene por debajo de la inflación anual de 54,4%.
El encuentro comenzó a las 15 y entre los que participan, por el sector empresario, figuran Daniel Funes de Rioja (UIA), Jorge Hulton (CAMARCO), Natalio Grinman (CAC), Adelmo Gabbi (Bolsa de Comercio), Jaime Campos (AEA), entre otros. Por la CGT, en tanto, asisten Héctor Daer, Armando Cavalieri, José Luis Lingeri, Andrés Rodríguez, Rodolfo Daer, entre otros.
Fuente:PoliticaArgentina Política
"Reperfilamiento es una palabra nueva que inventaron para no decir que se la chorearon"
Viernes 30 de Agosto
"No Mauricio, esto no es así, esto no es cuidar a los argentinos". En devastadoras declaraciones, el presidente de Swiss Medical Group, Claudio Belocopitt, sostuvo que "al dramatismo no inventemos cosa nuevas porque el mundo ya nos mira atónitos".
El presidente de Swiss Medical Group, Claudio Belocopitt, destrozó al Gobierno por entender que el "reperfilamiento" de la deuda es "una palabra nueva que inventaron para no decir que se la chorearon".
"Hubieran puesto el cepo, hubiesen dejado que las letras circulen, hubiesen evitado las medidas extremas y dolorosísimas como es este reperfilamiento de la deuda a nivel internacional, nuevamente. Este papelón que tiene que enfrentar nuevamente", advirtió.
Agregó que "los empresarios estamos realmente tristes, preocupados, calientes, enojados".
"Si a la situación de extrema gravedad que estamos atravesando todos los argentinos, le agregamos mala praxis o un piloto que no esté a la altura de las circunstancias, va a poner al avión contra la montaña y encima va a acelerar. Realmente el tema es serio", disparó.
Y añadió: "Todas las medidas que se tomaron a partir del lunes posterior a las elecciones, cuando ya se sabía que la situación se iba a poner compleja en los mercados, fueron horribles".
Sostuvo que los títulos de la deuda pública cuyos vencimientos extendió el Gobierno es "dinero de la economía real, que se utiliza para gastos corrientes y que se necesita que circule".
En ese sentido, indicó: "Si uno tiene que cobrar hoy y que te dicen que te la van a pagar en 90 y 180 días, que además es muy probable que este ministro y estas autoridades no estén, con tasas de interés que están volando, es un disparate".
"Además, no hay antecedentes de un default en pesos, es una cosa que no tiene sentido, no hacía falta. Cualquier economista te va a decir que esto es una barbaridad. Están provocando estragos en la economía que ya venía lastimada", alertó.
Dijo que las últimas medidas económicas se tomaron porque "no quisieron asumir que tenían que poner el cepo. Lo hicieron por caprichosos. Lo hicieron pensando en que esto iba a pasar desapercibido y el cepo no lo ponemos porque quedaría feo para nosotros".
Sostuvo que Argentina está en "una situación preocupante, porque cuando uno cree que ya pasó lo peor, se levanta al día siguiente y la situación está peor que ayer".
"Entonces dejémonos de romper las bolas con la elección porque la realidad es que estamos viviendo situaciones difícil, tremendas", disparó.
A su criterio, "al dramatismo, a la situación tremenda, no inventemos cosa nuevas porque el mundo ya nos mira atónitos. Esto bate todos los récords de la locura extrema, dejémonos de joder. Eso no es cuidar a los argentinos. Y si el Presidente cree que eso es cuidar a los argentinos, que le diga alguien que esté al lado: No Mauricio, esto no es así, esto no es cuidar a los argentinos".
Fuente:Infonews
Argentina fue declarada en default por la calificadora de riesgo internacional Fitch
Argentina sufrió un nuevo golpe por parte del mercado financiero internacional.
30 DE AGOSTO DE 2019
La agencia de calificación de riesgo Fitch bajó la nota de la Argentina y la ubicó en “default restringido”. De esta manera, se sumó a la consultora Standard and Poor´s en recalcular la evaluación sobre nuestro país.
Según informó la agencia de noticias británica Reuters, Fitch rebajó la nota de “CCC” a “RD”, poco después que su competidora, Standard and Poor´s, haya quitado al país de la lista de naciones en “default selectivo”, un estatus similar.
“La rebaja se produce después de la decisión unilateral del Gobierno de extender el plazo de pago de algunas obligaciones”, justificó Fitch. En el documento, la calificadora aseguró que el país viene de semanas de "extrema inestabilidad financiera", y remarcó que el proceso se acentuó luego del resultado de las PASO.
De acuerdo a la consultora, Argentina se encuentra en default de sus obligaciones de deuda soberanas. Además, señaló que los recientes anuncios constituyen un canje de deuda “en problemas”. A su vez, recalcó que Cambiemos enfrentó una serie de inconvenientes como la devolución de los REPO, préstamos que habían otorgados bancos internacionales y que tuvieron que ser devueltos.
Fuente:ElDestape
Hernán Lacunza y su equipo se tomarán el fin de semana para definir la mejor estrategia para enfrentar la apertura de los mercados. Lunes caliente: El gobierno se debate entre el "shock" y mas restricciones a los mercados
30/08/2019
El ministro Hernán Lacunza quedó en el centro de un intenso debate interno sobre cual es la mejor estrategia para enfrentar la apertura de los mercados este lunes, que se anticipa salvaje si se tiene en cuenta que luego del cierre del viernes, los bancos seguían retocando el valor del dólar hasta ubicarlos por encima de los 65 pesos.
Desde la Casa Rosada filtraron con su entusiasmo habitual que volverán a aplicar el "shock" que supuestamente aplicó Federico Sturzenegger cuando vendió de a USD 5.000 millones por día. Una pavada voluntarista ya que el mercado tiene muy claro que el Banco Central no cuenta con espaldas para sostener semejante esfuerzo más que unas 48 horas. Sólo este viernes el Central perdió USD 2.000 millones de reservas y la divisa lejos de bajar subió.
Desde que asumió Lacunza tuvo muy claro que es el ministro de la transición y su único objetivo es llegar a diciembre con el dólar equilibrado para que no se le espiralice la inflación. Por eso optó por políticas económicas de corto plazo que se centran en reducir la cantidad de dinero que se destina al servicio de las deudas para tener más recursos para defender el peso. Pero la medida fue leída como un "default selectivo", o sea un default, y disparó el pánico hasta niveles intolerables.
Por eso, bajo una tremenda presión el nuevo equipo económico tratará este domingo de establecer nuevas medidas o cursos de acción. a lo largo de este fin de semana se estudiará reforzar el "reperfilamiento" - el alargamiento de los plazos de pago de la deuda ya anunciado el miércoles- con una baja de los cupones sobre la deuda emitida por el gobierno de Mauricio Macri y no sobre los compromisos emitidos previamente.
Esto contradice la propuesta de reestructuración voluntaria "sin quita de capital ni de intereses", precisamente porque se afectarían los intereses que se pagan por el servicio de la deuda, pero está en estudio si la medida afectaría a todos los bonistas o solo a algunos de ellos.
El proyecto de Ley que debía enviarse hoy al Congreso para hacer el reperfilamiento será presentado la semana próxima, pero la oposición ya sugirió que no aceptará una reestructuración que no mejore el costo de la deuda.
Hasta el momento, el mercado le bajó el pulgar a Lacunza: no le renovó las Letes, el riesgo país se disparó 650 puntos básicos (35,4%) y se perdieron 8.000 millones de dólares de las Reservas Internacionales con una fuerte salida de depósitos. Por eso, también están estudiando medidas para "cerrar la canilla", pero no del todo. Una fuente al tanto del menú de propuestas en estudio dijo a LPO que se analiza una suerte de restricción al retiro de depositos, pero "dosificado". Macri y su núcleo duro son quienes más resisten este tipo de medidas, que remiten al final de De la Rúa.
Además, para contener el drenaje de dólares, en el menú en estudio figura la posibilidad de implementar un control de cambios, aunque no trascendieron detalles.
Ya hoy Guido Sandleris imitó una medida de Martín Redrado en 2006 de exigirles a los bancos y a las entidades financieras que pidan autorización para repartir ganancias entre sus accionistas. Como explicó LPO, se trata de la primera forma de control de capitales y que solo afectó a la industria bancaria. Una nueva medida en este sentido podría afectar a exportadores, fondos de inversión o grandes empresas.
La última medida del combo en análisis es un congelamiento de tarifas que acompañe al de los combustibles. El impacto de esta medida será mayor en el interior porque en la Ciudad y el Conurbano ya hay un congelamiento parcial. Como la electricidad depende de distribuidoras provinciales o cooperativas en su mayoría, no se descarta que esta medida implique un nuevo choque nuevamente con los gobernadores.
Fuente:LPO










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