17 de noviembre de 2019

ESPECIAL CHILE.

El pueblo rechaza en la calle la traición de los politiqueros de la ex Concertación
Resumen Latinoamericano, 16 de noviembre 2019.-

La voz de la juventud que lucha en las calles



La trampa de los dos tercios y la continuidad del poder de veto de las derechas y del régimen neoliberal

Por Héctor Testa Ferreira, Resumen Latinoamericano, 16 noviembre 2019.-
 Atendiendo los sucesos desencadenados en los últimos días, y en especial con la firma de un acuerdo entre el Gobierno de Piñera y el conjunto de partidos de la ex Concertación y de parte del Frente Amplio en el trasnoche de hace unas horas, aquí desarrollaremos una serie de temas y aristas de esta negociación y del fruto de ella. (Ampliaremos y seguiremos desarrollando lo aquí presentado)


1. El contexto. Una negociación espuria, cupular, y de espaldas a la revuelta popular que la provocó
Con una increíble facilidad, un Gobierno acorralado políticamente tras una histórica revuelta popular que ha conmovido por su fuerza al país y al Mundo entero, ha logrado sumar a una buena parte de los partidos de oposición a una propuesta que es ampliamente ventajosa a la continuidad del modelo Neoliberal y del poder de la oligarquía y los grandes grupos económicos del país. En las peores condiciones posibles, Piñera y compañía se anotan un triunfo inesperado tras tender una trampa en la que han caído con alta ingenuidad y/o entreguismo sectores que, en el papel, estaban por una Nueva Constitución que efectivamente marcara un punto de inflexión histórico efectivo en cuanto a dar un paso en la superación del modelo y el orden político, económico y social iniciado hace 46 años. Han entregado el texto constitucional de 1980, para conservar con otras formas, lo esencial de lo que ahí se cristalizó.
¿La concesión a cambio? La llamada «hoja en blanco», una cuestión básica, elemental, sin la cual sencillamente ni siquiera se hubiera podido hablar genuinamente de una «Nueva Constitución», y mucho menos una «Asamblea Constituyente». Pues si no hay «hoja en blanco», esto es, si a falta de conseguir la mayoría necesaria para aprobar la normativa de la Nueva Constitución, prevalece la Constitución previa, eso no es un proceso de redacción de una «Nueva Constitución», si no que más bien un proceso de Reforma Constitucional. Y nadie hasta ayer, hubiera creído que una Reforma Constitucional era una salida viable a la crisis. Así, con la maniobra de primero proponer que estaban dispuestos a «ceder en la Asamblea Constituyente pero con prevalecencia de la Constitución de 1980 allí donde no se obtuviera el quórum», para después aparecer cediendo en el primer punto manteniendo el segundo, Piñera y compañía ejecutaron una perfecta operación de trampa y engaño que produjo, y sigue produciendo, enorme confusión entre una ciudadanía poco habituada al lenguaje político-constitucional y al seguimiento de negociaciones de este tipo.
La inexplicable e impresentable rapidez y enclaustramiento de esta negociación, realizada entre cuatro paredes de manera altamente cupular, con desconocimiento incluso de las militancias y dirigencias medias de las organizaciones que se le plegaron, es otra arista que complejiza la comprensión popular de lo sucedido, agravando la confusión y el riesgo de debilitamiento y desunión de lo que tanto conmovió en unidad y fuerza en estas cuatro semanas. ¿Era necesario así? Para el Gobierno, sin duda sí: Varias dirigencias de la derecha, con alta astucia, venían apurando las definiciones y tensionando a su sector para iniciar una táctica de repligue defensivo, que aparentara estar concediendo grandes cosas, para conservar lo más posible los pilares y estructuras cruciales de su poder e incidencia política. Y lo han logrado, aparentemente, con la firma de un acuerdo donde el establecimiento del quórum de dos tercios para la aprobación de normas constitucionales la llamada «Asamblea Ciudadana», amenaza con echar por tierra toda posibilidad de cambio político y constitucional sustantivo y refundacional en el futuro próximo.
Lo que los partidos de oposición que han firmado el acuerdo han salido festejando como triunfo (la ex Concertación más una parte considerable del Frente Amplio), es que el cambio constitucional no sea una Reforma, si no que un nuevo texto que parta con una «hoja en blanco»… Bien poco, cuando de lo que se trataba, cuando se aludía a una Asamblea Constituyente, es que ésta fuera una instancia soberana, no atada a las decisiones de los poderes constituidos más que en lo esencial para su puesta en marcha. A contrapelo de eso, los poderes constituidos le han abierto paso al reemplazo constitucional altamente condicionado por su decisión previa, lo que en lenguaje de la teoría constitucional se ha llamado como una «Asamblea Constituyente «derivada» y no «originaria», esto es, una instancia cuyo poder, limitado, se «deriva» en alto grado por lo regulado por los poderes constituidos previos. En especial, por su sujeción a un quórum altísimo: los dos tercios de las y los asambleístas constituyentes.
Esto conlleva un tremendo riesgo, un descomunal desvarío histórico, que puede taponear todo tipo de salida en sentido popular y refundacional a la coyuntura abierta con el estallido de la revuelta popular, al menos mientras esta instancia se sujete a lo dispuesto en el acuerdo suscrito. Más allá de las caras compungidas de ciertas dirigencias derechistas, principalmente de la UDI (analogables a las que tenían algunas en la noche del 5 de octubre de 1988), este pacto, cuyo éxito final estará por verse, implica una concesión altamente favorable para las derechas y elites del país (tal como la transición pactada de 1985-1990), atendida la situación de acorralamiento en que se encontraban, a la fuerza mostrada por la gigantesca movilización popular que ha posibilitado todo esto, y a la profundidad y gravedad de la crisis de régimen visibilizada con la movilización social pero en progresivo proceso de decantamiento desde mucho antes. Por otra parte, han logrado esto por la vía de sumar a una negociación espúria y de una duración extremadamente corta, a dirigencias partidarias que siempre estuvieron lejos de encabezar o siquiera representar el estallido social desatado. Más aún, se trata de fuerzas que nunca estuvieron efectivamente por una Nueva Constitución vía Asamblea Constituyente (los parrtidos de la ex Concertación que sólo el lunes pasado realizaron su primer pronunciamiento en ese sentido), o que venían tomando distancia y/o poniendo en segundo o tercer orden de prioridades, la cuestión Constitucional y la demanda por la Asamblea Constituyente (los partidos del Frente Amplio que se plegaron: el Partido Liberal, Revolución Democrática, Partido Comunes, y el sector de Gabriel Boric de Convergencia Social).
En todo caso, el escenario sigue y seguirá abierto, pues es dudoso el que un acuerdo de este tipo, tanto por sus formas cupulares como por sus contenidos entreguistas y de alto riesgo de entrampamiento futuro, dé salida efectiva a la crisis. Explicaremos las distintas aristas y razones de aquello.
2. Un acuerdo desfavorable y en contra de una Asamblea Constituyente soberana y refundacional
Si el objetivo de cambiar la Constitución estaba relacionado, al menos para las fuerzas de proclamada vocación transformadora, con la superación del Neoliberalismo y las innumerables carencias democráticas presentes en nuestro país, hay que decir que ese orden poco democrático y modelo excluyente están consagrados en una abundante y sistemática legislación y normativa interna y externa (esto último, principalmente en los numerosos tratados de libre comercio suscritos en el país), y no sólo en la Constitución. Atendida la sistematicidad y profundidad de todo ese entramado de normas, «excepcional» a nivel regional y mundial, el mirar las posibilidades refundacionales que presenta  la elaboración de una Nueva Constitución fue algo muy lúcidamente apuntado por el movimiento social que impulsó y enarboló la demanda por el reemplazo constitucional: En caso de aprobarse y entrar en vigencia un nuevo texto fundamental donde se consagren normas que signifiquen un viraje profundo y radical que entre en contradicción con aquella legislación interna y externa previa, éstas últimas ceden ante la Nueva Constitución, atendido el principio de Supremacía Constitucional.
En lo más técnico, lo anterior puede darse, primeramente, de dos formas: la «derogación tácita», o la «inconstitucionalidad sobreviniente» de las normas previas contradictorias con el nuevo texto fundamental. En el primer caso, la derogación tácita, las normas previas dejan de inmediato de estar vigentes, atendido el conflicto normativo que suscita la entrada en vigencia de la nueva normativa constitucional. En el segundo caso, el de la inconstitucionalidad sobreviniente, la supremacía de la norma constitucional debe ser declarada por algún órgano encargado de aplicar y/o interpretar la Constitcuión, tipicamente, los tribunales de justicia, la Corte Suprema, y/o el Tribunal o Corte Constitucional, dependiendo de cada ordenamiento estatal. En ambos casos, la normativa previa cede, y prevalece lo establecido en la Nueva Constitución. Además de lo anterior, la entrada en vigencia de una Nueva Constitución abre un proceso de elaboración legislativa que debe ir desarrollando y complementando lo establecido en ella, pudiendo incluso ponerse un plazo para aquello en sus disposiciones transitorias.
Pero al establecerse el quórum de los dos tercios, todas esas posibilidades se hacen extremadamente difíciles. No hay que ser muy adivino para presagiar que la sumatoria de las fuerzas de la derecha autodeclarada como tal (hoy alineada tras el Gobierno de Piñera), y la encubierta en los partidos de la ex Concertación, bloquearán la posibilidad de establecer en el nuevo texto constitucional normas que consagren un cambio refundacional del país, tanto en lo político como en lo económico. Tampoco hay que sacar muchas cuentas para llegar a la conclusión de que para las fuerzas progresistas, de izquierdas, antineoliberales, y que proponemos una democracia sustantivamente superior al orden político actual, se nos hará en extremo difícil el conseguir más de dos tercios de las y los asambleístas constituyentes. Por tanto, la nueva normativa será más bien de «transacción pactada» que refundacional, y por tanto, en general, lo más probable es que la mayor parte de la legislación previa no entrará en conflicto con lo escriturado en la Nueva Constitución pactada. Así, la mantención del poder de veto de las derechas que asegura el quórum de los dos tercios, no sólo impide la aprobación de un texto constitucional de avanzada, si no que además obstaculiza el reemplazo de la legislación previa.
3. La falsedad del argumento del «veto mutuo». O la asimetría de las fuerzas en disputa
De parte de las fuerzas que han apoyado este acuerdo con Piñera y compañía, a lo anterior se ha contestado con el siguiente argumento: «Los dos tercios también significan un ‘poder de veto’ nuestro hacia las derechas, pues éstas, si quieren escriturar algo en la Constitución, tendrán que contar con nuestra aprobación». El razonamiento en abstracto parece impecable, y muchas y muchos lo han venido apuntando, incluyendo connotados abogados y constitucionalistas. Sin embargo, lamentablemente, esa línea argumental olivda u omite algunas cosas. Por lo pronto, lo señalado anteriormente: Existe una abundante normativa previa, tanto interna como externa, de carácter altamente neoliberal, ultracapitalista, favorable a los intereses de los grandes grupos económicos nacionales y transnacionales. Por tanto, el interés por una Constitución que incorpore normas y principios que recojan las demandas populares, es nuestro, no de quienes quieren mantener la continuidad y el statu quo. Para estos últimos, el que ciertos asuntos no estén en la Constitución tiene un resguardo adicional no menor: la enorme legislación interna y externa que contempla y protege sus intereses y formas de ver y actuar en el mundo. Por tanto, la cuestión es altamente asimétrica, dispar, no habiendo «reciprocidad» o equivalencia en el veto: al no haber nueva norma constitucional en «X» materia, ésta seguirá regida por las normas legales, reglamentarias, y externas previamente vigentes, que son ampliamente favorables para los actores e intereses de los grupos dominantes en Chile desde 1973.
A lo anterior, se podría argumentar: «Pero esas normas previas podrán ser modificadas por nuevas leyes de quórum simple, pudiendo ser cambiadas una vez entrado en funcionamiento el trabajo legislativo posterior a la entrada en vigencia de la Nueva Constitución». Otro argumento que en abstracto pareciera impecable. Pero otra vez, lamentablemente, se pueden entrever algunos problemas. Partamos por una cuestión que podríamos definir como un problema circular. Resulta que las constituciones regulan un conjunto variable de materias, pero entre las que sí o sí deben contemplar, es precisamente el proceso legislativo, y entre él, por cierto, también los quórums necesarios para la modificación de los distintos tipos de normas. ¿Y quién o qué asegura que la modificación de las materias que ya están reguladas en decretos leyes, leyes orgánicas constitucionales, o tratados internacionales, van a poder ser modificadas por ley de quórum simple? Recordemos que el acuerdo suscrito señala claramente: la Asamblea Ciudadana tomará sus decisiones por dos tercios de sus integrantes. Es decir, perfectamente la cuestión de regulación de los quórums de regulación del proceso legislativo va a ser una de las controversias principales del debate constitucional, y, vaya peligro, las derechas, tanto la hoy integrante del Gobierno de Piñera, como la que ha habitado dentro de los cinco gobiernos de la Concertación y Nueva Mayoría, pueden ejercer su poder de veto contando con tan sólo 1/3 + 1 de las y los asambleístas, al debatirse el establecemiento de un quórum general o especifico para la modificación de esas legislaciones y normativas preexistentes.
4. El riesgo del entrampamiento y de la anulación de la vocación Refundacional de la Nueva Constitución
Es más, la necesidad de un extremadamente alto quórum como son los dos tercios, generan el riesgo de entrampamiento y enorme dificultad en la redacción y aprobación de normas, incluso aquellas que son esenciales y vitales de establecer, como sucedió en el trabado proceso constituyente en Bolivia, donde precisamente las derechas lograron establecer, de antemano y con anterioridad a la llegada de Evo Morales al Gobierno, el quórum de dos tercios, cuestión que fue central en su resistencia y oposición a la vocación refundacional del proceso (ver sobre esto «Historia, Proceso Constituyente, y la Constitución del Estado Plurinacional de 2009«). Porque claro, muchas cosas pueden dejarse fuera del texto constitucional, y ese siempre ha sido el anhelo de los sectores liberales que admiran el modelo de «Constitución mínima» o «minimalista» de los Estados Unidos de Nortamérica (otra consecuencia de la concesión a los dos tercios: un regalo al liberalismo al que se han unido algunos sectores de izquierdas). Pero hay materias que sí o sí deben ser reguladas, como la mencionada regulación del proceso legislativo, o las características y facultades de los poderes del Estado, para mencionar las más evidentes. Y dados los altos y crecientes niveles de diferencia políticas que se aprecian en el país, los cuales nada hace presagiar que vayan a disminuir en el proceso abierto con la revuelta popular, si no todo lo contrario, es muy pensable, por no decir casi de seguro, que habrá una enorme dificultad por esa consecución del quórum de dos tercios.
Más aún. Lo desarollado anteriormente tiene una consecuencia que a las fuerzas de vocación refundacional debiera preocuparnos como principal asunto: El quórum de los dos tercios obstaculiza, inhibe, y nos condiciona en contra toda posibilidad de deliberar y desplegar una imaginación constitucional que vaya más allá del constitucionalismo tradicional y liberal-conservador, por lo que, muy posiblemente, lo que podamos escriturar en la Nueva Constitución no se aleje mucho de la Constitución hoy vigente en numerosas materias, debido a que habrá un incentivo implícito en que allí donde no haya una mayoría sustantiva por encima de los dos tercios, se ocupe el actual texto constitucional como «modelo», modificando sólo cuestiones de forma o estructura del texto. En el mismo sentido de continuismo y poca vocación transformadora, es prácticamente seguro que,a  no ser que ocurra un verdadero cataclismo electoral muy poco probable, la Nueva Constitución termine siendo un texto que a grandes rasgos se guíe por los modelos constitucionales tradicionales y de una democracia de baja intensidad que viene en decadencia en prácticamente todos los países del Mundo.
5. Algunas palabras finales. Aquí nada ha terminado
El recuento aquí desarrollado podría parecer pesimista y derrotista en relación al desenlace de los sucesos desencadenados desde hace ya cuatro semanas con los llamados a evasión del pasaje del transporte en Santiago de Chile, y que se expandió geográfica y temáticamente con una extraordinaria velocidad y radicalidad política por todo el país. Y sin duda, por todas las razones aquí presentadas, el acuerdo firmado significa un inesperado triunfo momentáneo para el Gobierno de Piñera, y con él, del conjunto de los grupos dominantes y elites de nuestro país y de los intereses geopolíticos que han dominado la escena chilena desde 1973 en adelante, en especial, del Gobierno y capitalismo estadounidense y de los países centrales de Europa. La confusión y divergencias entre el campo de las y los movilizados en las horas que corren, da cuenta de ello: Una parte considera lo acordado como un avance, otros sectores se debaten entre opiniones controvertidas en estas horas, mientras otros lo rechazamos y descreemos de la confiabilidad de éste para dar salida a la crisis en un sentido favorable a las demandas y anhelos puestos por la revuelta popular. Este texto ha sido escrito, primeramente, como una contribución a la recopilación y sistematización de razones para este tercer grupo, pero también, como resulta obvio, para el convencimiento y conversación con los otros dos. Es necesario enfatizar en esto: El escenario sigue abierto, y aunque es normal en todo proceso de movilizaciones un desgaste y tiempos de reflujo, y la confusión desencadenada por el éxito en la táctica de repligue defensivo del Gobierno pone nuevas dificultades al enorme, masivo y muy diverso campo de las y los movilizados, la disputa por el sentido común y por la interpretación de lo sucedido en estos días y horas, es de vital importancia para lo que pueda venir posteriormente.
El análisis de las distintas dimensiones de la revuelta popular da para otros textos y ocasiones, y aquí nos hemos enfocado en las cuestiones de la contingencia más presente. Con respecto a esta, subrayar la convicción que recorre estas líneas, de que los sectores de genuina vocación transformadora que se han sumado o apoyado a la firma de este acuerdo han cometido un error político descomunal. Del resto, de esas dirigencias que nunca han estado comprometidas efectivamente con los anhelos populares puestos en las calles estas cuatro semanas, no vale la pena dedicar muchas palabras más: han confirmado, una vez más, el carácter de la política y los intereses que vienen defendiendo hace años y años, e incluso décadas. Para quienes queremos revertir y superar en sentido positivo la situación aquí descrita, la denuncia de estos sectores, de las características de este acuerdo espurio, cupular, enclaustrado, debe ser lo más fuerte, clara, y explicada posible. Hará falta un gran esfuerzo de pedagogía y autopedagogía política popular para develar todo lo sucedido, maduración en la que aunque en estas semanas el pueblo ha avanzado por sí mismo a pasos agigantados, aún hace falta mucho por avanzar.
Una cuestión de alta relevancia es recalcar que, aún en el peor de los casos posibles, esto es, que el acuerdo suscrito se verifique tal y como está, las características de lo acordado hacen presagiar que las tensiones y disputas tanto al interior de las elites, como en los debates y conversaciones entre el pueblo y sus organizaciones y movimientos, es algo en curso y para nada cerrado y determinado de antemano. La coyuntura destituyente y constituyente desplegada sigue ahí, vigente, en curso, sin resultados ni desenlaces determinables de antemano. Es, imposible de negarlo, una coyuntura histórica de un Proceso Constituyente de resultado incierto. Las trayectorias históricas en general, y más las de esta magnitud de energía popular desatada en particular, no son para nada lineales, y suelen tener numerosos giros y hechos de imposible predicción, tal y como hace cuatro jueves atrás, nadie pudo haber afirmado con siquiera atisbos de certeza alguna, lo que iba a comenzar a pasar al día siguiente. Se pueden hacer conjeturas, se pueden afirmar cuestiones que seguramente pasarán o pueden pasar, pero los cuándos, los cómos, los de qué forma, son abiertos y coyunturales. Lo anterior no obsta a que sea necesario e imprescindible analizar los procesos y escenarios, el cómo se van desplegando, las acciones y decisiones de los distintos actores, los sentires y expresiones populares. Y por cierto, la construcción y difusión de marcos interpretativos y de coordenadas, que apunten en un sentido de maduración e inteligencia popular, resulta una cuestión vital para la disputa y avance de los pueblos y sus proyectos históricos. Y lo que aquí ha pasado y sigue pasando, está lejos de cerrarse, y sin duda, ha sido, es, y debe seguir siendo un extraordinario proceso de avance y emancipación de las grandes mayorías de nuestro Pueblo.

El movimiento popular rechazó la estratagema constituyente de la oligarquía
Resumen Latinoamericano / 15 de noviembre de 2019
Durante la madrugada de este 15 de noviembre, los partidos políticos pinochetistas y su complemento, la llamada ‘oposición’ funcional de la Democracia Cristiana, PPD, Partido Socialista y buena parte del Frente Amplio, fraguaron en el Congreso una fórmula de ‘proceso constituyente’ que no hace más que fortalecer la institucionalidad oligárquica dominante.
De esta manera, el Congreso, la entidad que concentra el mayor rechazo de la población, consideró que el movimiento popular quedaría satisfecho y todo volvería a «la normalidad» de los cementerios que tanto precisa el capital para su reproducción, ampliación y utilidades. Desde el Congreso o desde arriba, la sociedad en lucha debe verse como una masa ignorante, irracional, necesaria de ser conducida.
Tanto fue el optimismo de las clases dominantes, que el precio del peso se fortaleció respecto del dólar, y el rostro del grupo económico más poderoso del país, Andrónico Luksic, festejó el ‘acuerdo’ cocinado entre cuatro paredes.
Sebastián Piñera terminaría su mandato firmando una nueva Constitución de modificaciones cosméticas en un par de años y tan antipopular como la actual, y se salvaría de pagar su responsabilidad política respecto de las innumerables violaciones de los derechos humanos cometidas durante su gobierno y, en particular, en el último mes.
Sin embargo, los pueblos son inteligentes, se organizan por sí solos y no precisan ser mandados. El resultado de la conflagración del sistema de partidos políticos institucional, no respondió a ninguna de las demandas y derechos por los cuales ofrece batalla la sociedad despierta y popular desde el 18 de octubre pasado.
En Santiago, en la Plaza de la Dignidad (ex Plaza Italia), desde media tarde comenzaron a reunirse decenas de miles de personas para protestar frente al nuevo engaño. Trampa que revela las relaciones profundas y los compromisos clave entre la derecha tradicional y la ex Concertación o ex Nueva Mayoría.
Uno de los efectos del «arreglo» por arriba fue, entre muchos, la división durante la tarde del Frente Amplio. Por su parte, el Partido Comunista con el Humanista no participaron de la cocina politiquera, pese a que sí, efectivamente, el Presidente de la tienda de la hoz y el martillo afirmó que sí se harán parte del proceso constituyente.
Abajo, se deja el video de OPAL de la manifestación popular que, para variar, no estuvo exenta de una feroz represión policial.


Publicada por Prensa opal chile en Viernes, 15 de noviembre de 2019

Joven que participaba de movimiento popular murió en Santiago por actuar de Carabineros
Resumen Latinoamericano* / 16 de noviembre de 2019
Testigos afirman que joven de 29 años que murió la tarde de este viernes 15 en la Plaza Italia de Santiago en medio de las manifestaciones, habría sido impedido de recibir oportuna atención por actuar de Carabineros que con carro lanza-aguas y gas lacrimógeno retardó criminalmente el movimiento de ambulancia.



CRIMINALES!!!
Voluntarios tratan de reanimar, a persona con paro cardíaco al llegar la ambulancia carabineros realiza una acción criminal y arroja agua y bombas lacrimógenas lo que impide que el hombre pueda llegar a la ambulancia, cuando logran trasladar hombre fallece



Al respecto, la cuenta en la red social instagram de la brigada voluntaria USACh señaló:
«El día se hoy a eso de las 21:20hrs el equipo de brigada usach+ 2 brigadas de voluntariados fueron a brindar apoyo a los funcionarios de samu que se encontraba haciendo labores de RCP a un caballero en plaza Italia, post dispersión policial, a eso de 10 min. lograron pulso, el guanaco n°45 sin ninguna excusa ni criterio atacó al equipo de primeros auxilios mientras intentaban reanimarlo al volver entrar en paro, el guanaco disparo su chorro directo al equipo, el accionar de carabineros retraso más de 5 min. La salida del usuario en ambulancia.
Tanto paramédicos como ppaa de las distintas brigadas mencionadas hicieron todos sus esfuerzos posibles, lamentamos enormemente informar el fallecimiento a manos de carabineros. No ocultaremos lo ocurrido, contaremos mil veces si es necesario, haremos todo para exigir justicia.
Esta noche carabineros volvió a matar, hoy lloraremos para luego reagruparemos con más fuerzas que nunca para volver a socorrer al pueblo chileno, víctima de la represión del estado.»
Esto lo convertiría en una nueva víctima fatal de la violencia de Estado y el actuar desmedido de Carabineros que ha causado cerca de 210 lesiones de glóbulos oculares por defender un gobierno y orden político moribundo. Los responsables políticos de esta situación que está costando la vida de decenas de personas para no soltar sus cuotas de poder, deben responder ante la justicia y ante la historia.




Resumen*

Carabineros reprimen protestas en «Plaza de la Dignidad»

Los efectivos colocaron bloqueos en varios puntos de la ciudad e intentaron evitar la llegada de las personas al punto de encuentro, sin embargo, no impidieron la concentración. 
Resumen Latinoamericano, 16 noviembre 2019


Chile vive semanas violentas en donde la ciudadanía salió a protestar en todo el país

Agentes de Carabineros (policía militar) reprimieron con gases lacrimógenos a miles de personas que manifestaron este viernes en la Plaza Italia de Santiago (capital), al cumplirse la cuarta semana ininterrumpida de protestas masivas contra el presidente de Chile, Sebastián Piñera
Las acciones represivas de los agentes en este lugar, renombrado «Plaza de la Dignidad» por los manifestantes que la consideran un símbolo de las protestas, se desarrollaron mientras los ciudadanos se movilizaban de forma pacífica.


Entre los detenidos hay 12 argentinos

Durante horas de la mañana, los efectivos colocaron bloqueos en varios puntos de la ciudad e intentaron evitar la llegada de las personas al punto de encuentro, sin embargo, no impidieron la concentración. 
Los Carabineros intentaron desalojar la plaza con camiones lanza agua y gases lacrimógenos, pero los manifestantes se mantuvieron en la zona, respondiendo a un amplio llamado a la movilización en redes sociales con la etiqueta #EstoNoHaTerminado.





Asambleas Populares conmemoran luchando un mes de la rebelión / Lunes 18N

Resumen Latinoamericano / 15 de noviembre de 2019
Las Asambleas Populares Autoconvocadas de la Región Metropolitana celebrarán luchando el primer mes de la rebelión popular. Informan que este lunes 18 de noviembre y durante todo el día se efectuarán diversas acciones, como cortes de ruta, toma de instituciones que representan el poder, y a las 17.00 horas habrá una concentración en la Casa Central de la Universidad de Chile ubicada en plena Alameda, para marchar hasta la Plaza de la Dignidad, ex Plaza Italia.








Derriban una estatua del conquistador español Pedro de Valdivia

Resumen Latinoamericano*, 15 noviembre 2019.-
Fue este jueves en la ciudad de Concepción, durante un protesta en homenaje a un comunero mapuche asesinado por Carabineros. Los manifestantes ataron el monumento y jalaron hasta desprenderlo.
Los íconos de las gestas populares o militares suelen entregar imágenes clave que cargan un alto poder simbólico. Chile ya las ofreció, al cabo de casi un mes de movilizaciones callejeras heterogéneas, sin conducción visible, que desgastan la legitimidad del presidente Sebastián Piñera, pero que contienen también un conjunto de demandas a todo el sistema político del país. Una de las secuencias de este tenor corresponde al derribo de una figura central en la historia nacional: la de Pedro de Valdivia. Fue este jueves en la ciudad de Concepción, justo en el primer aniversario del asesinato del comunero mapuche Camilo Catrillanca por parte de carabineros, en la localidad de Ercilla.
Pedro de Valdivia fue un conquistador español, muerto 1553 en el levantamiento mapuche conocido como la Guerra del Arauco.
Camilo Catrillanca fue un comunero mapuche asesinado en noviembre de 2018 por el sargento Carlos Alarcón, del Comando Jungla de los Carabineros de Chile.



Los manifestantes que se congregaron en la Plaza de la Independencia de Concepción, en el centro de la localidad de la región del Biobío, derribaron la estatua de Valdivia con lazos. Fue el segundo intento de voltear la escultura del fundador de la ciudad y reconocido por España como gobernador de Chile en 1500.
No es la primer estatua del militar y conquistador español, llegado al continente con Francisco Pizarro, que termina fuera del pedestal desde el inicio de las revueltas. Hubo otras que corrieron la misma suerte en varias ciudades del centro sur y sur del país.
Manifestantes de Temuco habían derribado otra estatua de Valdivia en el centro de esa ciudad. Lo hicieron vestidos con el tradicional poncho y cintas en la cabeza del pueblo mapuche. La figura del comunero Catrillanca comenzó a mostrarse en las manifestaciones del sur chileno. Entre las varias demandas a la dirigencia política en su conjunto, la reivindicación de los históricamente perseguidos pueblos originarios cobra protagonismo poco a poco. Una de las consignas, que emparenta tangencialmente las protestas con lo que ocurre en Bolivia, es la constitución de una nación plurinacional.
Armando Cartes, director de archivo histórico de Concepción, recordó que el monumento local había sido donado por el gobierno español en la celebración de los 400 años de la fundación de la ciudad. El monumento violentado estaba instalado originalmente en la Plaza España, cuando la estación de trenes era la principal entrada a Concepción. Hace tres décadas, fue trasladada a la Plaza de la Independencia.
Esteban Sunyer, reportero gráfico de varios medios chilenos, entre ellos El Mercurio, la Agencia Uno, el antiguo Diario Crónica (hoy La Estrella) de Concepción y su homólogo de Chillán, consiguió congelar los momentos del derribo.
*Fuente: El Ciudadano

¡Contra la cocina de los de arriba, una olla común de los de abajo!
Correo de Trabajadores / Resumen Latinoamericano / 15 de noviembre de 2019
El mainstream de la elite política – el mismo que negoció la transición, aceptó la constitución del 80, rescató a Pinochet y extendió y lucro del neoliberalismo hasta que le dio hipo– pasó a la ofensiva y en la madrugada de hoy anunció un «Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución».
Se trata de la primera etapa de una cocina mayor pues interviniendo en la coyuntura política, se intenta en lo inmediato, cambiar el escenario principal de lucha – desde la calle al parlamento- y a los propios actores – los partidos políticos en vez del pueblo movilizado. Se trata de domesticar el estallido social precipitado por la masificación de la evasión impulsada por la ACES. En efecto, pues, si el itinerario consignado en el Acuerdo se cumple – plebiscito en abril 2020, elección de constituyentes en octubre del mismo año y funcionamiento de la Convención durante los 12 meses siguientes – se mantendría al país entretenido hasta fines del año 2021, es decir, durante dos años, en un escenario y con actores institucionales muy adecuados para las maniobras de los operadores de la elite.
Sin embargo, en lo mediato la domesticación de las luchas populares, permitiría al sistema político salvarse así mismo mostrando “humildad”, “reconociendo errores”, “escuchando a la gente” y proclamando la disposición a “velar por los intereses del país por sobre los intereses propios” superando incluso las “diferencias ideológicas”. Esto le permitiría también, en un sentido más estratégico, relegitimar el monopolio de la política, revalidar la idea que la esfera de la política es el Estado y que en él el ejercicio de aquella es prerrogativa de los profesionales de la política. Es decir, revalidar la idea de que la sociedad es un sujeto político puramente formal que episódicamente es convocada como simple elector de opciones que la misma elite le ofrece. ¡Todo lo contrario a esa peligrosa práctica que circula en las asambleas populares autoconvocadas en estos días! En aquellas, consciente o instintivamente, los participantes se han comportado como soberanos, como sujetos colectivos que ejercen la política directamente y en sus espacios vitales, práctica inaceptable para elite que quiere resguardar su poder y conjurar estas tendencias de autonomía popular.
Así pues, esta revalidación le haría más fácil concretar la segunda etapa de la cocina, la que consiste en dar paso a un nuevo orden político constitucional – la Nueva Constitución- pero cuyas reglas e instituciones  centrales reproduzcan el poder de la elite, es decir, mantengan la política como esfera separada de la sociedad, la soberanía separada del soberano. Es el gatopardismo constitucional: cambiar todo para no cambiar nada y sea esto con una asamblea constituyente o con una convención tipo fifty and fifty. Para el pueblo nada más que circo o represión, nunca poder.  Esta es la cocina que desde la UDI al FA. aprobaron esta madrugada.
¿Y las fracciones del FA y el PC que se restaron? Como explica Tellier, haciendo puchero, no quedaron fuera por sostener una concepción distinta de la política tradicional – por ejemplo, por estimular el poder popular- si no porque los invitaron a destiempo o por diferencias en el quorum requerido – 2/3 vs 3/5 como solicitaban- para aprobar el articulado de la nueva carta constitucional. ¿Y si hubieran acordado 3/5? De seguro, los tendríamos allí entremedio de la UDI y RN, pues a fin de cuentas son parte de la misma institucionalidad republicana. No en vano nunca más se supo de la tan cacareada acusación constitucional a Piñera que el propio Tellier anunció ni tampoco que el Bloque Sindical de la Unidad Social, donde opera más cómodamente el PC, considerara nunca entre sus demandas la renuncia del gran criminal en estas jornadas de luchas populares: el Presidente. No sería raro suponer entonces que – como ya ocurrió para el plebiscito del SÍ y el NO en 1988, y luego en la transición- intenten en las próximas semanas entrar por la ventana.
¿Y las fuerzas populares que no participaron de este tinglado, las organizaciones de base y la militancia político-social que han elegido un camino de independencia impulsando las asambleas y/o cabildos territoriales autónomos? Sin duda, emprenderán el camino de la denuncia de esta operación y reforzarán lo que ya todos saben: que los mismos responsables de la crisis pretenden ofrecer una solución que, como ya en numerosas ocasiones, será a la medida de la elite y las clases dominantes.
Pero esto no basta.  Hay que aprovechar al máximo las energías populares que han aflorado por doquier para ensanchar la franja de constructores y de organizaciones autónomas; fortalecer las iniciativas y esos sentimientos de solidaridad y reconocimientos mutuos desplegados en las luchas de estas semanas; consolidar los aprendizajes populares tanto en los campos de la organización, de la acción directa como de las redes de apoyo mutuo, contra información, salud, cuidados, etc. Estas jornadas han vencido años de intoxicación de una TV y cultura basuras, han trizado el individualismo neoliberal, y a la vez, relevado las potencialidades de unos pueblos que pueden auto organizarse y dotarse de capacidades de lucha a partir de sus memorias, experiencias y recursos propios. También estimular el debate sobre la necesidad de hacer converger las luchas y las iniciativas de organización. Todos elementos cruciales para las próximas coyunturas y para avanzar en una perspectiva más estratégica: un proyecto emancipador y alternativo a la barbarie a que nos conduce el modo de vida del capitalismo. La tarea pendiente es concretar pronto un gran congreso popular por la unidad política y social de los Pueblos.
Sin embargo, en lo inmediato la crisis política actual no está cerrada. El acuerdo de esta madrugada es un intento en esa dirección pero le queda mucho trabajo a la elite y sus aliados; y por abajo, la indignación frente a los abusos, la precariedad, la represión y la violación de los DD.HH., no han amainado. Como dicen por ahí aún no hemos ganado nada y las demandas socioeconómicas siguen plenamente vigentes, como tampoco podemos olvidar los más de 20 muertos y más de 200 mutilados que el pueblo debe reconocer como suyos:  estos crímenes no pueden quedar impunes.
Hay que evaluar el ánimo y la disposición de las franjas populares para oponerse al acuerdo por arriba a partir de la fuerza acumulada en las asambleas populares. Esa fuerza es el punto de partida y hay que hacerla perdurar y acrecentarla a la par que las asambleas se consolidan como medios para el ejercicio de la soberanía y permiten preparar la autodefensa frente a la ofensiva policiaco-militar que es el lado oculto del “Acuerdo por la Paz”.
Las banderas de lucha son tanto las reivindicaciones económicas como las demandas políticas que han sido sistemáticamente omitidas por los conjurados contra el pueblo, y lamentablemente, también por aquellos oportunistas que esperaban entrar en la cocina de esta madrugada.
El pueblo y sus organizaciones populares debe exigir la (i) la renuncia de Piñera, (ii) juicio y castigo a los violadores civiles y militares de los DD.HH., (iii) el cese inmediato de la represión, (iv) la disolución de las FF.EE.-GOPE y de la PDI, y (v) la libertad a todos los presos políticos y reparación a las familias y víctimas de las violaciones de los DD.HH.
No es posible participar de ningún llamado a la paz sobre la base de la impunidad. Solo el pueblo defiende al pueblo y las franjas organizadas deben disponer todo su talento y generosidad para fortalecer y transformar la unidad práctica manifestada en la lucha en unidad política. La coyuntura no ha resuelto la crisis del bloque en el poder ni aún instalado un nuevo régimen político, por ello, esa unidad política de los de abajo debe manifestarse en una táctica común para resistir la ofensiva en curso de la elite y la patronal.
Tampoco la patronal ha resuelto sus contradicciones internas ni cuenta con un modelo económico-social que responda al agotado patrón de acumulación actual y proporcione orientación estratégica al nuevo orden institucional en discusión. Y esto es crucial, pues el intento de cierre por arriba de la crisis, sin este componente tendrá pies de barro y tarde o temprano aflorarán tales contradicciones. Por ello hay tiempo, escaso tiempo, que debe aprovecharse inteligentemente. Frente al intento de cerrar el periodo con este Acuerdo, necesitamos una fuerza proporcional capaz de retomar y sostener la iniciativa enarbolando las demandas económicas y políticas populares; y esa fuerza sólo puede construirse con los caudales de energía popular que se desataron en estas semanas en las organizaciones de base, en las asambleas, en las iniciativas de lucha.
¡Contra la cocina de los de arriba, la olla común de los de abajo! ¡Viva los pueblos en lucha!

La violenta exasperación
Edmundo Moure / Resumen Latinoamericano / 15 de noviembre de 2019
Todo proceso de cambio social profundo lleva en sí el factor de la violencia. Es esta una suerte de regla histórica que, al parecer, carece de excepciones, porque “la historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días, es la historia de la (violenta) lucha de clases”.
Lo demás son apelaciones a la bondad intrínseca humana (Rousseau) o a la pretendida inocencia del “buen salvaje”, porque la violencia es la manifestación de la lucha por imponer un poder sobre otro, en todos los grupos humanos, desde los días de Abel y de su hermano Caín, este último signado como el primer homicida; quizá Jehová haya sido el primer tirano que arrojó a sus creaturas al atroz exilio de un interminable vagabundaje, ejerciendo la todopoderosa violencia que algunos primer-testamentistas llaman “justicia divina”.
Las manifestaciones, marchas y convocatorias multitudinarias a las que hemos asistido en esta primavera revolucionaria, desde hace un mes, como grandes movimientos de índole pacífica, ejercidos desde Arica hasta Punta Arenas, no hubiesen torcido la voluntad del actual gobierno y de parte de los poderes fácticos, sin el componente de la violencia urbana contra la propiedad privada y otros símbolos del poder opresor, como las fuerzas policiales y militares, las grandes entidades financieras y los templos de una Iglesia que ha mucho dio la espalda a los sufrimientos del pueblo, de su propia grey, según cánones evangélicos, para acogerse a la mesa de los ricos y negociarles el óbolo remunerado para la vida eterna, es decir, el reino de este mundo y el del otro por añadidura, todo por el mismo precio.
Se alzan voces condenando la violencia. El otrora fachendoso y abusador presidente de la república, clama hoy porque todos los sectores políticos y sociales condenen de manera explícita la violencia. Es evidente que no lo hace bajo la convicción de un pacifista bienaventurado, sino movido por el terror del amo que está asistiendo a la invasión del populacho –los patipelados de la nazi sureña- a sus dominios otrora inexpugnables. Y como le han fallado todos los métodos represivos, exhorta a la paz, rasga sus vestiduras de fariseo y pretende fumar, con tirios y troyanos, la pipa sioux de la convivencia.
A él se suman políticos interesados, empresarios al borde del llanto, intelectuales a la violeta, pobres de espíritu e ingenuos de corazón, sin entender que la paz verdadera es mucho más que un brindis navideño, una mano estrechada en la misa o un abrazo de año nuevo. La paz –hasta dignatarios de la Iglesia, en momentos de inspiración lo han dicho- solo se logra por la intermediación de la justicia. Lo demás es paja molida…
-Entonces, ¿usted avala la violencia y la justifica?
-Ni lo uno ni lo otro. La explico, a la luz de la dialéctica de la Historia.
-Quiere decir que con métodos pacíficos no se consigue nada…
-Ningún cambio social o progreso civilizado se ha obtenido con “buenas maneras” o cócteles diplomáticos. Remóntese usted a la obtención del voto femenino, a la jornada de ocho horas diarias; más atrás, a la liberación de los esclavos, etcétera. Sangre, mucha sangre, sudor y lágrimas por doquier.
-Según lo expresado, estamos a merced de los vándalos…
-Los vándalos o bárbaros o violentistas son los que sojuzgan y expolian al prójimo en su propio beneficio; los que ofrecen a los pobres la más que dudosa panacea del paraíso, mientras estos se dejen explotar, con la sonrisa en los labios, porque heredarán la vida eterna.
-Es usted un hombre sin fe…
-Sin fe en una voluntad superior que enderece aquí los asuntos del ser humano, porque fuimos paridos con la dote de la razón y esta debiera servirnos para arreglar los entuertos de este mundo. No olvide que los creyentes aseguran que estamos premunidos, además, con la enigmática llave del libre albedrío.
Veo la ciudad arrasada –esta Santiago del Nuevo Extremo en la que nací, hace setenta y nueve años- y me siento angustiado. Quizá la memoria de mi cuerpo recupera en sus temblores la desazón que comenzara hace cuarenta y ocho años, cuando fuerzas oscuras y exasperadas de la violenta reacción empresarial se abatieron contra el gobierno socialista de Salvador Allende.
Sí, ya sé, las circunstancias son muy diferentes; también los actores sociales y políticos, el contexto histórico y los poderes en pugna difieren. Pero el sentimiento es el mismo, quizá porque nos hemos hecho viejos y no tenemos el pulso de la nueva juventud generosa, esa que ha sido capaz de interpelar, cara a cara, a los mílites furibundos y a los policías drogados, con el costo de más de una treintena de muertos y dos centenares de cegados por balines aleves, fuera de los torturados, ultrajadas y desaparecidos.
No creo en la paz de los satisfechos que la pregonan para calmar sus propios miedos, para atrincherarse en sus posesiones y continuar viviendo en un limbo de ceguera, pues si el enemigo vive en la otra acera, solo hay que levantar más los muros y fortificar el castillo. Con gran desenfado, hablan de la tolerancia, de escuchar las opiniones de los otros, de respetar puntos de vista… Ellos, vástagos aprovechados de quienes han impuesto, por la violencia hecha coacción y servidumbre, sus dioses iracundos, su lengua y sus estrictas reglas de comportamiento social y de relaciones económicas, quieren desfilar ahora con ramas de palma y coronas de olivos, cantando “todos somos hermanos”.
La supuesta hermandad fue quebrantada, hace poco menos de medio siglo. Los cantos de sirena no bastan para aplacar la violenta exasperación de estos días, a la vez aciagos y esperanzados, porque el ave de la utopía vuelve a levantar el vuelo desde las cenizas. Y si damos crédito -a fuer de agnósticos-, a lo que la escritura proclama sobre la “santa ira de Dios”, es posible que veamos al mismísimo Jehová atizando el fuego purificador de las barricadas.
Para otros será Lucifer o Karl Marx o el Che. Ya estoy viejo, asmático y cansado para tales trotes, pero mi mente y mi espíritu se niegan a jubilarse todavía y mi hálito quisiera soplar de nuevo las ascuas inmortales de Prometeo.
Politika*

INDH reporta más de 2 mil heridos y 6 mil presos en protestas / Preocupación por detención masiva de niños en Villa Alemana por parte de Carabineros

Resumen Latinoamericano*, 15 noviembre 2019.-
Un reciente balance del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) de Chile detalló que las protestas que se realizan en el país, hasta este jueves 14 de noviembre registran 2.365 personas heridas y más de 6.000 detenidos.
El informe detalla que del grupo de los heridos, 42 personas han sido lesionados por disparos de balas, 774 por perdigones, 400 por armas de fuego no indentificada, 45 por balines y 1.104 por golpes y gases lacrimógenos.
Además, explica que el número de personas con traumas oculares asciende a 217, es decir 20 casos más que el último reporte.


🔴 [Última actualización] Cifras recopiladas directamente por el INDH en observaciones a manifestaciones, comisarías y centros de salud, desde el jueves 17 de octubre hasta las 20:00 horas del jueves 14 de noviembre.


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El INDH también destaca que un total de 6.199 personas han sido detenidas desde que iniciaron las protesta sociales en el país, de las cuales 726 corresponden a menores de edad, 938 mujeres y 4.382 hombres.
Además agrega que hasta la fecha se han presentado 335 acciones judiciales, entre ellas, 14 amparos, 5 reclamos por homicidios, 57 acusaciones por violencia sexual y 236 por torturas por agentes de seguridad del Estado chileno.
En ese sentido, la jefa regional metropolitana del INDH, Beatriz Contreras, expresó que «estamos muy preocupados como organismo por las vulneraciones a los derechos humanos observados en las protestas sociales».
El estallido social que se desarrolla en Chile comenzó desde el pasado jueves 17 de octubre tras la implementación de unas medidas económicas que impulsó el presidente Sebastián Piñera.
Los chilenos se volcaron a la calles con intensas jornadas de manifestaciones en reclamo a sus derechos, sin embargo, sus voces no han sido escuchadas por las autoridades y en su lucha han sido agredidos por parte de las fuerzas de seguridad del Estado.
*Fuente: teleSUR
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Preocupación por detención masiva de niños en Villa Alemana por parte de Carabineros

El INDH informó esta mañana que en total fueron 8 los apresados. Uno de los chicos que no quedó en manos de la policía fue grabado en evidente estado de shock suplicando por ayuda.


Imagen solo de referencia. Foto: Daniel Labbé
Desde la noche de este miércoles comenzaron a circular a través de redes sociales registros de la detención de un grupo de alrededor de 12 niños por parte de Carabineros en la comuna de Villa Alemana, en la Región de Valparaíso.
Fueron principalmente dos videos los que encendieron nuevamente las alarmas en el contexto de las violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos cometidas por el gobierno de Sebastián Piñera en contra de la población. En uno de ellos se ve a dos personas que encaran a funcionarios de Carabineros que se encuentran junto al furgón policial patente Z-5835 de la 6ta Comisaría de Villa Alemana, señalándoles que tienen retenidos a menores de edad. En el registro se logra ver a los chicos al interior del carro y se oye que estos comienzan a gritar cuando el móvil parte.



Acabo de hablar con mi compañero @diego_ibanezc, diputado por Villa Alemana quien me dice que ya se han desplegado abogados por detención de niños en Villa Alemana y salvo uno (que aun no se ubica a su padre o madre) todos ya fueron liberados. Mañana fiscalizaremos detención.

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En otro video -el que no compartiremos para resguardar la seguridad del niño que aparece- se observa a un menor de edad en evidente estado de shock, quien entrega ante las personas que le están prestando ayuda su nombre, el de su hermano y el de una amiga para informar sobre lo que está ocurriendo. Entre lágrimas, Benjamín -como se identifica el chico- le suplica por ayuda a quienes están con él y les dice “¡quiero ir a mi casita, quiero ir a mi casita!”.
El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) señaló esta mañana que según información constatada por ellos, son en total 8 los detenidos, de los cuales 5 pasaron a control de detención por orden del fiscal de turno por “desórdenes” y que los otros 3 fueron entregados a sus padres.
*Fuente: El Ciudadano

Lucha callejera con ingenio y tecnología: con lasers desestabilizan drones y tanques de carabineros
Resumen Latinoamericano, 15 noviembre 2019
Los manifestantes también los apuntan a los helicópteros de la policía militarizada. Uno de los videos muestra la desestabilización de una aeronave a control remoto y su caída, seguida por el festejo popular ante la «baja» enemiga. El gobierno advirtió que es ilegal, pero cada día hay más
15 de noviembre de 2019 – 10:25
Los destellos, en su mayoría verdes y algunos azules, son un componente llamativo en las imágenes de las protestas masivas en Chile. Los gases antitumultos que invaden el aire ponen en evidencia de qué se trata al dibujar los haces de los punteros láser. Son los que portan los manifestantes –al principio unos pocos y ahora muchos– para apuntar a los drones y helicópteros que dan apoyo a la represión de los carabineros y a sus tanquetas, para desestabilizarlos. Uno de los videos muestra cómo una de las aeronaves guiadas por control remoto inicia una seguidilla de movimientos erráticos hasta que cae abruptamente, instante en que la multitud festeja a gritos y saltos la “baja” del artefacto.
La secuencia del dron enfocado y estrellado fue registrada este martes 12 de noviembre en la Plaza Baquedano (ahora Dignidad).
El ingenio popular surge en las condiciones extremas, y el de los dispositivos de emisión de luz altamente concentrada como “arma” para desactivar la logística de las fuerzas de seguridad es una marca en las heterogéneas marchas que desde hace casi un mes copan las calles de Santiago de Chile. No es inédita: ya lo habían utilizado en las protestas de Hong Kong.
La efectividad del láser quedó demostrada por los mismos Carabineros, que emitieron un comunicado y postearon en redes sociales un video tomado desde un helicóptero con la advertencia de que el uso de los punteros es delito sujeto a sanciones. “Durante patrullaje aéreo de Carabineros, pilotos del helicóptero institucional son afectados por emisiones láser, actitud que constituye un delito sancionado por el Código Aeronáutico, pues supone un riesgo para la seguridad del vuelo y la salud de los tripulantes”, señala el texto.
Los manifestantes apuntan los haces a las cámaras de los drones, con el doble objetivo de comprometer su comando si se realiza con apoyo visual, y dificultar las filmaciones aéreas que les permiten a las fuerzas de seguridad identificar a los que participan de las protestas. En el caso de los helicópteros y vehículos terrestres –transporte de personal, lanzadores de agua–, el blanco son los ojos de los tripulantes para encandilarlos.
La emisión de luz láser –por diodos– tiene múltiples usos, desde los punteros para presentaciones, medición y nivelación, efectos visuales, guía de herramientas, corte de materiales y muchos más. La característica principal es que permite obtener un haz muy concentrado y, en general, monocromático. Los hay de baja, mediana y alta potencia. Los que utilizan los manifestantes chilenos, por lo que muestran las imágenes, son en general los que se venden sin restricciones para usos particulares, que no tienen la potencia suficiente para ocasionar daños físicos a las personas, excepto que impacten en los ojos. Se ven otros, sin embargo, de mayor poder: los de color azul. Son los minoritarios.


Momento en que manifestantes hacen caer un DRON con un "ataque" de luz láser, en Plaza Italia (21:00)
(video @PiensaPrensa)

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fuente: elciudadanoweb.com

Frente al mayor fraude de la historia política
Héctor Vega / Resumen Latinoamericano / 15 de noviembre de 2019
Algunos llaman a la rebelión social. Pero, ¿cuál es su programa? ¿Qué proponen como salida política? No basta decir que renuncie Piñera, y que se vayan los del Congreso, tampoco que intervengan los militares, si ambos, presidente y congresales están desprestigiados y rayan en la ilegitimidad.
La salida de la clase política ha sido la de dictar una Nueva Constitución pero en la forma que se ha presentado significa darle al Congreso y al presidente, ambos ilegítimos y desprestigiados, un respiro de 2 años más. Eso es no entender nada de lo que sucede en este momento. La movilización debe seguir.
Dos, deben prepararse los Principios Constitucionales que regirán la Nueva Constitución.
Tres, el Congreso que se va debe en el intertanto aprobar las leyes que se exigen desde la calle. Mencionemos algunas: fin de las AFP, fin de la LOCE y aprobación de Ley sobre Educación Pública, fin de la privatización del agua, ley sobre vivienda popular, seguro de salud pública y fin de las Isapres, etcétera…
Cuatro, la movilización deberá aprobar o reprobar aquellas leyes que no cuenten con el apoyo popular.
Cinco, una organización provisoria surgida desde los Cabildos deberá organizar las bases de un gobierno provisorio.
Por último el Director del Servicio Electoral ha dicho que deberá organizar sus registros para poder organizar el plebiscito constitucional. Ha dado como fecha el mes de Abril del próximo año. ¿Quiere decir que estamos en manos de un funcionario administrativo para fijar los plazos políticos? Es más , ese funcionario ha negado todo apoyo a la iniciativa de los alcaldes de la Región Metropolitana para organizar un plebiscito.
Es el momento que la movilización ciudadana fije plazos, plantee iniciativas. No cabe otra posibilidad frente a la ilegitimidad en que han caído el Presidente de la República y el Congreso.
Frente a esa ilegitimidad ya lo hemos dicho : ante el marasmo total de la clase política que solo busca salvar su pellejo es desde la Calle donde ahora se hace la política.
Politika
Envio:RL

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